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miércoles, 1 de marzo de 2023

Conexión satánica de las ideologías anticatólicas: MASONERÍA, Feminismo, Socialismo, Ecologismo, New Age, Ideología de Género, ABORTO, Eugenesia y CAMBIO CLIMÁTICO (2628)


Google al servicio del lobby homosexual LGBT

MASONERÍA, Feminismo, Socialismo, Ecologismo, 
Cultura de la Muerte, Ideología de Género, New Age 
Cambio Climático
La historia ha destruido el mito del exceso de población por lo que la conspiración para un “Nuevo Orden Mundial” desarrolla otras estrategias para justificar la necesidad del control demográfico. Ahora hay que reducir las emisiones de CO2 con el fin de evitar el calentamiento global del planeta.
Conozca el vínculo entre las organizaciones ambientales y las organizaciones abortistas, y como trabajan juntas para asesinar a seres humanos no nacidos como medio de control poblacional.
LifeSiteNews-InfoCatólica (26/8/2017): El activista multimillonario a favor de los movimientos ecológicos, Tom Steyer prometió hacer del cambio climático el foco de las elecciones al Congreso en el año 2014, pero lo cierto es que su campaña se enfocó un 3% en el tema. Sus promotores hablaron principalmente del aborto y el agua potable.
Esto no fue una coincidencia. En algunas regiones del movimiento ecologista se ha adoptado una estrategia deliberada para vincular al aborto con las organizaciones medio ambientales.
Conozcamos algunos de estos grupos ecologistas que también promueven el aborto. . .
La asociación entre el ambientalismo y el activismo pro-aborto no ocurrió de la noche a la mañana. En su edición de invierno del año 2006, Guttmacher, una entidad fuertemente pró-abortista, lamentó la lentitud con que se formó esa alianza, afirmando que era «una oportunidad de oro para que los defensores de las comunidades de derechos reproductivos [aborto] y defensa del medio ambiente se unieran objetivos comunes».
En ese mismo artículo, Bruce Wood, ecologista, dio la bienvenida a la idea. «Los grupos pro-elección [abortistas] tienen una amplia experiencia en la organización de campañas a gran escala y podrían ayudar a los activistas medioambientales a desarrollar herramientas de investigación y de promoción pública».
Un estudio reciente afirma que una de las claves para contrarrestar el cambio climático es tener menos hijos, y probablemente alimentará su entusiasmo por la defensa del aborto.
Leer artículo completo...AQUÍ
Santiago "matamoros" en la batalla de Clavijo (año 859) 
Twitter: @Clavijo859
Editor: clavijoespana@gmail.com
Investigador de la Conspiración Masónica-Liberal
 para el "Nuevo Orden Mundial-Nueva Era" 
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sábado, 2 de noviembre de 2019

TransHumanismo, BioÉtica y la Iglesia. La tecnología y el cine al servicio del capital: Matrix, Inteligencia Artificial, Iron Man, Blade Runner, Avatar

Transhumanismo e Inteligencia artificial
La realidad comienza a superar a la ficción
Luis Echarte
Revista “Nuestro Tiempo”
Facultad de Comunicación, Universidad de Navarra
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¿Cuál es la posición cristiana ante el transhumanismo?
Miriam Díez Bosch 
Ago 02, 2019

El filósofo Francesc Torralba ha participado en Harvard en un encuentro sobre el futuro de lo humano
Hay quien ve en el transhumanismo la peor de las tendencias que nos esperan. Para otros, es la solución a enfermedades, envejecimiento e incluso un antídoto a la mortalidad. En la Universidad de Harvard han debatido sobre el tema que no pone de acuerdo a juristas y que interpela no sólo a las religiones sino a todo humanismo que se precie.

El filósofo Francesc Torralba ha sido uno de los participantes, y nos recuerda que estamos ante un vacío legal que permite abrir nuevas rutas de consecuencias insospechadas.

– ¿Por qué Harvard decide reunir a expertos internacionales para debatir sobre transhumanismo?
Francis Fukuyama, autor de El final de la historia, escribió que el transhumanismo es la ideología más peligrosa del siglo. Michael Sandel, egregio profesor de Harvard, se ha postulado claramente contra las tesis del transhumanismo en su libro, Contra la perfección. Existe una élite mundial dispuesta a vender al mundo la utopía de la biomejora humana a través de la implementación de tecnologías altamente sofisticadas.

El sueño fascina a algunas grandes fortunas dispuestas a ampliar sus capacidades humanas y a crear nuevas competencias con artilugios de última generación. La batalla entre los bioconservadores y los tecnoprogresistas está servida en un entorno donde no existe un derecho internacional ni una ética global en lo que se refiere al progreso biotecnológico.

Existe un vacío legal que permite abrir nuevas rutas de consecuencias insospechadas. Sería ingenuo deslindar el transhumanismo del neoliberalismo, y, particularmente, del consumismo tecnológico de alto nivel adquisitivo. Lo que está en juego es la equidad, la igualdad de oportunidades, un valor esencial en la Europa social.

– ¿Qué aportaciones le han inquietado más?
Inquieta la velocidad de los hallazgos biotecnológicos, la dificultad de consenso entre la comunidad de juristas y la pluralidad de posturas filosóficas y teológicas. Inquieta la lentitud en la toma de decisiones biopolíticas a nivel planetario y la presión de los mercados para lanzar en la gran plaza productos que puedan seducir y fascinar a las élites más pudientes de la tierra. Preocupa que mientras una élite sueña con la inmortalidad, miles de seres humanos no disponen de agua potable en sus casas y miles de niños sufren desnutrición.

La tecnología al servicio del capital solo engrandece la brecha entre pobres y ricos en el mundo. La tecnología al servicio de la persona es lo único que puede mejorar el mundo y progresar socialmente la humanidad.

– ¿Cuál es el punto de convergencia cristiano ante estos dasafíos?
Desde el humanismo cristiano, el protovalor es el persona humana, su dignidad inherente. La ciencia debe estar al servicio de su pleno desarrollo. El humanismo cristiano no está en lucha contra las biotecnologías, pero sí contra el paradigma tecnocrático, contra una economía excluyente que mata y descarta a los más vulnerables, y, contra una biotecnología que se apropia se la naturaleza para convertirla en un ámbito de explotación.

La equidad es el segundo principio fundamental, la distribución de la riqueza del mundo y la igualdad de oportunidades. El escenario en el que habitamos está a años luz de esta realidad. Las innovaciones biotecnológicas están financiadas por grandes corporaciones multinacionales que aspiran a conseguir enormes beneficios con sus inversiones. La libertad e investigación científica se somete de esta manera al poder del capital y la razón tecnológica se pervierte en razón instrumental.

– ¿Se pierde lo humano?
Emerge lo transhumano y posteriormente nacerá lo posthumano. En nuestro contexto, se impone la necesidad de reivindicar lo humano. Esa es la esencia del humanismo, tanto del cristiano como del ateo.
Reivindicar lo humano significa, a la par, reconocer su vulnerabilidad, su infinito valor, su grandeza y su precariedad simultáneamente, su condición encarnada y su enigma.
Desde el humanismo cristiano, el ser humano es, en último termino, un enigma que trasciende a la ciencia y al lenguaje cuantitativo, que atesora un misterio que escapa a la conceputalización racional.

– ¿Cómo evitar el desencanto ante un futuro incierto?
Frente al desencanto, la virtud de la esperanza. La esperanza no es la ingenuidad, ni la frivolidad. Se nutre de lo conseguido en el pasado, de la confianza en el poder de la inteligencia humana, de la creatividad y de la imaginación colectiva, pero también de la confianza en que no estamos solos, ni abandonados al azar y a la necesidad, sino que Alguien vela por nosotros, incluso, cuando todo cruje.
El transhumanismo y la Iglesia
Entrevista a Robert Ghal, profesor de Ética fundamental 
en la Santa Cruz
MAYO 27, 2010 

Para algunos, el término transhumanismo no significa nada. Sin embargo, se está extendiendo. Al menos en Estados Unidos. Algunas películas que se inspiran en esa filosofía son Matrix, AI (inteligencia artificial), Iron Man, Blade Runner y Avatar, películas de éxito que no pueden no haber dejado una marca en las conciencias.

Habla sobre ello el profesor Robert Gahl, americano de Wisconsin, ingeniero, filósofo y teólogo, que enseña Ética fundamental en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz de Roma.

– ¿Qué es el transhumanismo?
Gahl: La palabra quiere decir algo diferente o más allá de lo humano. Y éste es un concepto anticristiano.
No puede existir el otro-humano en la historia. El hombre no puede convertirse en otro. Porque el punto de referencia estable en el tiempo es Jesús, hombre perfecto, ayer, hoy y mañana.

– ¿Por qué piensa que es imposible llegar un día a algo que supere al hombre, a una inmortalidad material, en el sentido de vivir en la historia para siempre?
Gahl: No se puede abandonar el concepto de humanidad y pensar en algo distinto. Por nuestra naturaleza, somos autotransformables, en cuanto seres espirituales, a imagen de Dios, potenciados por la razón.
Mientras, la naturaleza humana permanece igual; es la evolución biológica, no la transformación de la especie.
Los cambios son accidentales, no sustanciales. Nos podemos modificar a nosotros mismos, el contexto social, adquirir nuevas habilidades, como ir en bicicleta. Pero seguimos siendo hombres.
Utilizamos nuevos instrumentos, nuevos lenguajes, alteramos la constitución genética (se hace aunque sin intención).

– ¿Se refiere a la eugenesia?
Gahl: La eugenesia es negativa porque prevé la eliminación del ser humano (el homicidio de los Down, los minusválidos, los discapacitados,…).

– Por tanto, ¿la tecnología puede ser positiva o negativa según el fin?
Gahl: Adquirimos aspectos nuevos de conciencia, nuevas tecnologías, para mejorar los seres humanos. Y estas novedades se usan bien o mal.

– ¿Cuándo se usan bien?
Gahl: Cuando se aplican las reglas morales de respeto a la persona, que es libre y debe ser amada por sí misma. Y por tanto no debe ser instrumentalizada para otros fines.

– ¿Y mal?
Gahl: Exactamente cuando se explota a las personas, se las utiliza para otros fines. Si en cambio se las ayuda, es por su bien.

– ¿Un ejemplo de transhumanismo?
Gahl: Los replicantes de Blade Runner son transhumanos, superan a la humanidad, tienen mejores prestaciones, sin embargo son esclavos, que después se rebelan…
Y la película se pregunta: ¿qué es el ser humano? La respuesta del film es positiva: es hombre capaz de amar, de tener libertad y de respetar a los demás.

– ¿Cuál es el bien del progreso científico?
Gahl: Es cuando se trata a alguien como si fuera un fin en sí mismo. Si se eliminan o explotan o manipulan las personas (abortos, homicidios, instrumentalizaciones para los experimentos), el progreso es malo. Si sirve para ayudar, es positivo.

– ¿Algún ejemplo negativo y positivo del transhumanismo?
Gahl: Hoy está de moda el neuro enhancement, un tipo de desarrollo para aumentar la función neuronal, el cerebro.

– ¿Es negativo potenciar el cerebro?
Gahl: Es positivo en algunos campos de la medicina, por ejemplo para estimular el nervio óptico. Pero si se utiliza para manipular a la persona, va contra la moral.
Por ejemplo, las máquinas creadas para provocar sensaciones sexuales perversas, fuera de la relación de amor, provocan desórdenes, con una reducción narcisista. Crean una realidad virtual que sustituye la relación.

– ¿Otros mecanismos perversos de manipulación de la neuro enhancement?
Gahl: Hay fármacos en laboratorio que permiten trabajar cuarenta horas sin necesidad de dormir, por ejemplo para pilotos de aviones.
El problema es: ¿cómo se aplicaría? ¿Cómo hacer el test para verificar que no hay efectos colaterales y cuál es el resultado complejo en el organismo humano y en la calidad de vida de la persona?
Si pudiera elegir, si estuviera igual de descansado durmiendo un poco menos, puedo dedicar más tiempo a la familia.
El riesgo: ¿quién suministra los fármacos y por qué? ¿El empresario? Es fundamental el respeto a la persona y a su libertad de elección.

– ¿Un poco como con el dopaje?
Gahl: El dopaje deportivo es una especie de enhancement para mejorar las prestaciones. ¿Pero a qué precio?
Está muy difundido en el deporte de la educación secundaria en los Estados Unidos porque no hay rigurosos controles antidoping.
El razonamiento es: tendré éxito, entraré en un buen equipo. Si el contexto obliga, lesiona la libertad. Además, hay efectos secundarios muy peligrosos.

– ¿Cuál es su postura?
Gahl: No está bien obligar a las personas a hacer experimentos en sí mismos. El transhumanismo tiene riesgos.
Es necesario respetar la libertad. El criterio fundamental es respetar y querer. La persona es fin en sí misma, y no instrumento para el otro.

– Otro sector del transhumanismo es el cyborg y la robótica. ¿Qué piensa de ello?
Gahl: Bien el cyborg que salva la vida como el marcapasos para el corazón. O los robots que evitan hacer cosas repetitivas y liberan al hombre para actividades más creativas.
Pero el robot -lo están haciendo en Japón- especializado en celebrar bodas o en acoger a los clientes en un hotel elimina la relación y crea un mundo virtual en el que el hombre interactúa con máquinas en lugar de relacionarse con otras personas.
La acogida debe ser, al menos en parte, humana, y esta parte no puede ser sustituida. Tener un interfaz con la máquina que sustituye todo contacto humano es contrario a nuestra dignidad. Necesito relacionarme.

– ¿Cuál es la postura de la Iglesia?
Gahl: La Iglesia impulsa el progreso científico, por los descubrimientos dirigidos a beneficiar al hombre, mejorarlo, potenciarlo.
Pero es contraria a la manipulación del hombre, a los experimentos con el hombre, porque van contra la libertad y la dignidad.

– ¿Otro aspecto del transhumanismo es la búsqueda de la inmortalidad?
Gahl: Los transhumanistas anticristianos materialistas -sobre todo americanos e ingleses- buscan la inmortalidad en la tierra, alargar la vida para siempre, ser perdurables.
La esperanza materialista es la de vivir para siempre. Pero no es una vida mejor, con una visión beatífica de Dios.

– ¿Cuál es la respuesta del Papa?
Gahl: Hay que recuperar la aspiración al cielo, en lugar de prolongar la vida para siempre. Se lo dijo a los luteranos en el Kirchentag, la Jornada ecuménica de las Iglesias en Alemania.
Lo que el hombre desea más profundamente es la amistad, la felicidad, el amor. No solo, sino con el otro. Eso depende del don. Hay por tanto necesidad de un Salvador. Solo con el Salvador se puede alcanzar el cielo.

– ¿El mito de la eterna juventud no ha muerto?
Gahl: Ya existía en la antigüedad. La fuente de la eterna juventud es una especie de transhumanismo antiguo.

– ¿Cuál es su mensaje de felicidad, para transhumanistas y otros?
Gahl: La familia ocupa el primer lugar contra cualquier intento de manipular el nacimiento de los niños (eugenesia) para mejorar la especie humana.
Es una violación a la libertad de amor entre los padres. El afecto experimentado en la familia -que es amor incondicional- anticipa la felicidad del cielo: es ahí donde encontramos la alegría a través de la vida vivida por los demás.
[Por Marialuisa Viglione, traducción del italiano por Patricia Navas]

BIOÉTICA
En el intento de crear nuevos individuos, el transhumanismo propone profundos cambios estructurales en nuestro concepto de “lo humano”. Entre los cambios de mayor relevancia se encuentran los relacion ...
Con el transhumanismo, la naturaleza humana parece no ser ya lo que era sino que ahora, algunos, la consideran una naturaleza líquida, transformable y fluida, sin pensar a menudo en las consecuencias ..
La íntima conexión del Transhumanismo con las más avanzadas técnicas genéticas, biomédicas y robóticas puede dar la impresión de que todo en este movimiento es de muy reciente cuño. El recurso constan ...
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El transhumanismo ha sido definido como “un movimiento cultural, intelectual y científico que afirma el deber moral de mejorar las capacidades físicas y cognitivas de la especie hu ...

Il transumanesimo è stato definito come “un movimento culturale, intellettuale e scientifico, che afferma il dovere morale di migliorare le capacità fisiche e cognitive della specie umana e di applica .
Algunos sectores que tratan de imponer en la sociedad contemporánea una determinada idea del “progreso”, asociada únicamente al aumento del confort en el ámbito material o a una sofisticación tecnológ ...
Elena Postigo Solana
FEB 25, 2009
1. Definición, fines y medios
2. Breve historia y autores
3. Fundamentos antropológicos y éticos
4. Implicaciones bioéticas. Una lectura crítica;
 5. Bibliografía

Filósofos, científicos, médicos y juristas ofrecen en este libro un análisis interdisciplinar de los temas bioéticos más candentes, desde la procreación artificial hasta las implicaciones éticas de la ...

Elena Postigo Solana MªCruz Díaz de Terán Velasco I. INTRODUCCIÓN HISTÓRICO-CIENTÍFICA Tras la II Guerra Mundial hasta casi finales del siglo XX, las medidas eu ...

“Ha quedado patente que nuestra tecnologí­a ha superado nuestra humanidad.” (A. Einstein, Mis ideas y opiniones) 1. Introducción; 2. Ideas preliminares sobre la tecnologí­a y el progres ...

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jueves, 10 de octubre de 2019

10 claves de la EDUCACIÓN: La condición humana, Los sentimientos, La familia, La autoridad, El arte de escuchar, La conciencia moral, Los medios de comunicación, La gestión del placer, El esfuerzo necesario, El sentido común y el buen humor

José Ramón Ayllón
28/7/2019
Sinopsis
Un libro que aborda, de modo sencillo y ofreciendo soluciones prácticas, la respuesta a una pregunta en la que nos jugamos todo, o casi todo: ¿Qué es educar?
Este libro nace de unas conferencias de gran éxito que el autor imparte en España y América. Es el libro que una madre preocupada y un profesor desanimado podrían ofrecer a un hijo o a un alumno, con esta serena propuesta: "Creo que esto es educar, y es lo que me gustaría hacer por ti".
Un texto sencillo, para padres y profesores que buscan soluciones prácticas. Para lectores con poco tiempo. Y también para jóvenes, pues son protagonistas de estos capítulos que abordan 10 puntos esenciales en toda educación:
1. La condición humana
2. Los sentimientos
3. La familia
4. La autoridad
5. El arte de escuchar
6. La conciencia moral
7. Los medios de comunicación
8. La gestión del placer
9. El esfuerzo necesario
10. El sentido común y el buen humor
José Ramón Ayllón -www.jrayllon.es- escribe libros de texto y ensayos de ética y filosofía, 
es autor de varias novelas juveniles y pronuncia conferencias sobre el arte de educar.
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lunes, 30 de septiembre de 2019

ONU: En nombre del calentamiento global se impone la tiranía global: nadie se atreverá a oponerse a nada. Y naturalmente, para salvar al planeta hay que matar a su depredador: el hombre.Todos los esforzados contra el cambio climático son entusiastas partidarios del ABORTO

Greta y la Asamblea de la ONU

Cumbre ONU
En nombre del calentamiento global se impone 
la tiranía global: nadie se atreverá a oponerse a nada
Eulogio López 
21/09/2019
Y naturalmente, para salvar al planeta 
hay que matar a su depredador: el hombre

Greta es nuestro heroína. La pre-adolescente petarda, que lleva 1 año pirateando cole, ha conseguido de Barack Obama, paladín del Nuevo Orden Mundial (NOM), el mejor de los piropos: “Estás cambiando el mundo”. Como él ya lo ha cambiado, a peor, Greta se habrá sentido muy consolada, bastante más que el mundo.

La locura del cambio climático es plausible entre la nueva generación. Cuando les peguntas –y las teles no dejan de hacerlo- aseguran que tienen “miedo” –no se sabe exactamente a qué-, que estamos próximos al punto de irreversibilidad (llevamos una década rozando ese pérfido mojón) y que la culpa de lo que ocurre en el universo la tiene el hombre y, ya puestos a concretar, los políticos y las grandes multinacionales.

La forma más eficaz de terminar con la pobreza
 es matar al pobre, 
a ser posible antes de que nazca 

No es emergencia climática, es histeria climática, neurastenia colectiva, sin duda propagada por el colectivo de psiquiatras y el fabricante de Lexatin apara aumentar sus ventas. Y ahora llega el no va más: la cumbre de Naciones Unidas sobre el clima: una semana de propaganda histérico-global. Los países –por ejemplo, Estados Unidos- que se han atrevido a levantar el brazo en nombre de la cordura han sido marginados, por ‘negacionistas’.

Emergencia climática y feminista: 
el hombre –en especial el varón- es 
el culpable del cambio climático 

Y no es cosa de broma: en nombre del calentamiento global lo que se trata de imponer es la tiranía global. En pocas palabras: nadie se atreverá a oponerse a nada si es el planeta –en su sentido de cosas, no de personas- lo que está en juego.

Nos dirán qué debemos comer, lo que debemos comprar, cómo debemos vestir, lo que debemos estudiar, qué transporte debemos utilizar, lo que debemos viajar, lo que debemos opinar… todo ello para salvar al puntero planeta él fin- que no a las personas –puro medio-. ¡Y mira que nos ha salido quejica el puñetero planeta, criatura quejica donde las haya. Es la reversión del bíblico: henchid la tierra y sometedla.
¡Qué casualidad! Todos los esforzados 
contra el cambio climático
son entusiastas partidarios del aborto 

Y naturalmente, la gran mentira que adelanta, allá al fondo, es la de que para salvar al planeta hay que matar a su depredador: el hombre. En el fondo, no deja de ser lo mismo que nos lleva vendiendo la progresía desde la invención de aquella expresión señera, la de ‘El Tercer Mundo’: la mejor manera de terminar con la pobreza es reducir el número de pobres, a ser posible antes de que nazcan. ¡Y miren qué casualidad!: todos los esforzados contra el cambio climático son entusiastas partidarios del aborto. Hay que salvar al planeta y condenar a los humano
Y un añadido: la causa es muy justa y cualquier medida contra la emergencia debe sr admitida sin rechistar porque, ojo al dato, el hombre –en especial el varón- es el culpable del cambio climático.

Cambio climático e ideología de género: las dos grandes mentiras de nuestro tiempo. Y nos las estamos tragando con formidable entusiasmo.
Pero a lo que estamos: en nombre de la emergencia climática nadie se atreverá a oponerse a nada, por muy bestia que resulte lo que se propone.
 Una pregunta: ¿nos hemos vuelto todos idiotas o es simple histeria?
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jueves, 26 de septiembre de 2019

Neuronas y Libre ALBEDRIO. Si el hombre no es espíritu, el hombre no es libre. Si no es libre, tampoco es responsable de nada: suprimamos el Código Penal y reine la ley de la selva. El ateísmo científico no sólo niega a Dios, sino que también niega al hombre, convertido en un zombi sin capacidad de decisión

Neuro-Ciencia
El agua y el canal: cuando la ciencia choca con la evidencia
Si el hombre no es espíritu, el hombre no es libre.
Si no es libre, tampoco es responsable de nada:
suprimamos el Código Penal y reine la ley de la selva.
Eulogio López
07/09/19

Sobre neurociencia hemos hablado mucho en Hispanidad. Se trata de esa nueva disciplina científica –algunos tenemos nuestras dudas sobre ese apellido-, que trata de concluir, antes de empezar a investigar, que el cerebro es el que piensa y que, ya puestos, el espíritu no existe y que, por tanto, hay que encontrar o inventar, a cualquier precio, una cosa llamada ‘materia inteligente’.

Al final, la neurociencia, así como el transhumanismo y el animalismo, dos fenómenos paralelos e igualmente neuróticos, acaba por concluir que Dios no existe, que era (‘quod erat demonstramdum’) lo que se trataba de demostrar desde un principio.

Se trata de un memorial-revival de aquel “seréis como dioses” que alguien, de cuyo nombre no quiero acordarme, pronunció no recuerdo exactamente dónde. 

Ahora bien, si Dios no existe, el espíritu inmaterial tampoco y hay que encontrar esa ‘materia inteligente’ que no deja de ser una contradicción en sus propios términos, que da soporte a la razón, al ser racional.

Ahora bien, supuesto -y no admitido- todo lo anterior, los científicos se topan con otro problema: si el hombre no tiene espíritu, si sólo es materia inteligente, el hombre no es libre y, por tanto, no es responsable. Es la bioquímica la que dicta lo que tiene que hacer y no tiene que hacer. Para ser rigurosos: es la química la que le dice lo que tiene que hacer, luego: la libertad no existe.

Personalmente, nunca he comprendido por qué razón todo ateo se conforma con ser un estafermo de lo inanimado, un excipiente de la naturaleza, un zombi de la razón que, para negar a Dios, se niega a sí mismo, Pero, en fin, el mundo está lleno de masocas.

Y claro, en la novísima neurociencia, esta premisa-conclusión de la inexistencia del espíritu, choca, más que habitualmente, con un conocimiento mucho más profundo, mucho más exacto, mucho más riguroso que el conocimiento empírico: choca con la evidencia, origen de toda sabiduría. 

Pero no se asombren del método neurocientífico que describe el científico Pérez Castells y del que, ojo, él no participa. Sí, algunos ‘científicos’ actuales son como los economistas: primeros construyen las conclusiones y luego buscan las premisas para llegar a esas conclusiones predeterminadas. Vamos, que confunden –me temo que interesadamente, porque tontos no son- las hipótesis con las conclusiones, el principio con el final.
El ateísmo científico, como todo ateísmo, 
no sólo niega a Dios, sino que también niega al hombre, 
convertido en un zombi sin capacidad de decisión 
Verbigracia: si echan un vistazo a la descripción de los experimentos realizados con la higiénica, aunque insana –no es lo mismo- intención de demostrar que el cerebro es el que piensa y el alma lo que no existe.

Experimentos por lo que nadie daría un real fuera de ese círculo científico actual, cruelmente exprimido por el empirismo, pero que sirven como arma para intentar subvertir una explicación más sencilla y menos simple del mundo: el hombre es un ser anfibio de espíritu y materia, y la mejor prueba de ello es que su espíritu (por eso cada hombre tiene nombre propio) permanece inalterado -mejora o empeora pero no cambia- mientras su cuerpo, su parte material, está en continuo cambio y no tiene identidad alguna.

Insisto: el espíritu es lo que hace que los hombres, cada hombre, tengamos nombre propio, que seamos los mismos, con menos pelo, ciertamente, que cuando éramos niños.

Si nuestra materia, también el cerebro, que es materia, fuera lo único de lo que disponemos, resulta que habríamos desaparecido en cuanto el conjunto de nuestras células se hubiera renovado. Algo que a los mayores les ocurre en un lapso de siete años y a los bebés en un lapso de siete semanas.

¿Es este un razonamiento empírico, hoy diríamos científico? No, afortunadamente, pero es cierto, es racional, lógico, más mostrable que demostrable, aunque sea ambas cosas a la vez.

Imagen: el hombre es un ser espiritual, pero en el interactúan cuerpo y espíritu. Es como un canal de agua: el agua representaría al espíritu y el canal de cemento sería el cuerpo. El cuerpo, especialmente el cerebro, influye sobre el espíritu: un dolor de muelas me lleva a una campaña de calumnias me provoca depresión. Volviendo a la imagen, lo importante es el agua, pero si no hay canal que la conduzca, se derramará y se perderá.

Se lo cuento de otra forma: no sólo existe aquello que se puede tocar. Si no, ¿dónde radica, por ejemplo, el amor? De hecho, la definición clásica de alma es lo que le diferencia a uno mismo de su cadáver. También, un espíritu es aquello, más bien aquel, que conoce y ama.

Y volviendo al conocimiento, es la razón y la razón con todo respeto, señores neurocientíficos, es más importante que lo que ustedes llaman ciencia, pues han reducido este hermoso concepto al positivismo más ramplón. El espíritu, lo que no se ve, es el elemento más importante del ser anfibio llamado hombre. Es su parte pensante.

Pero el trabajo de Pérez Castells da para más. Si han tenido la paciencia de soportarme hasta aquí, continuaré mañana. Que les sea leve.

viernes, 6 de septiembre de 2019

FAMILIA numerosa: objetivo de NEW AGE, a batir con la excusa medioambiental. Avisa Colin Brazier, estrella de Sky News TV, padre de 6 hijos y reportero en escenarios de conflicto. Su esposa Joanna falleció de cáncer hace un año

Las familias numerosas
Objetivo a batir con la excusa medioambiental
22-agosto-2019

Un lobby enrabietado declara que es necesario limitar el tamaño de las familias para salvar el planeta. Ha llegado el momento de contraatacar, sostiene Colin Brazier.
Brazier, de 51 años, es desde hace veinte años uno de los presentadores estrella en los informativos de Sky News, y colabora también con la BBC. Ha trabajado a fondo escenarios de conflicto. En 2001 recibió un premio en el New York TV Festival por sus crónicas desde Afganistán. Fue el primer periodista europeo en entrar en Bagdad en 2003 y el primero en entrar con las fuerzas israelíes en el sur del Líbano en 2006. En 2013 cubrió el atentado de Nairobi y el tifón Haiyan a su devastador paso por Filipinas, en 2015 los atentados de Túnezy el terremoto de Nepal y en 2016 la crisis de los inmigrantes en la frontera serbo-húngara. Ha hecho varios cameos como presentador de noticias, por ejemplo en El legado de Bourne(2012).

Católico y padre de seis hijos, escribió en 2013 Sticking up for siblings, un libro donde cuenta su experiencia hogareña y anima a tener una familia numerosa. En julio de 2018 su esposa Joanna falleció a consecuencia de un cáncer de mama.

Ahora Colin, quien por su profesión conoce bien cuáles son las tendencias informativas inmediatas, ha escrito en el Catholic Herald un artículo alertando de que el próximo objetivo de los lobbys sistémicos son las familias numerosas. Por su interés, lo ofrecemos traducido (los ladillos son de ReL)
En la guerra cultural, la familia numerosa es el próximo objetivo
Hace dieciocho meses estaba comiendo con un conocido columnista e inconformista y acabamos hablando de predicciones y, sobre todo, de cuál sería el siguiente frente que se abriría en la guerra cultural. Ninguno de los dos había previsto el surgimiento del veganismo militante ni la formación de un lobby en defensa de los derechos de las personas transgénero. Mi amigo se preguntaba qué locomotora de agitación social iba a salir soltando humo del túnel oscuro de un futuro desconocido. Le miré sin saber qué decir. Creo que ahora, sin embargo, estoy ya preparado para darle una respuesta.

El Príncipe Harry como síntoma
A principios de este mes, la BBC World Service emitió un documental sobre el tamaño de la familia y me pidieron que lo presentara. Les había gustado el programa que había hecho para ellos sobre el modo en el que las ceremonias religiosas ayudan a los creyentes a sobrellevar un duelo. ¿Tenía yo alguna otra idea? Sí, dije. Me rondaba la idea de repasar un libro que habría escrito en 2013, exponiendo el caso, pasado de moda, de las familias numerosas. Deseaba hacerlo debido al fallecimiento de mi esposa el año pasado, porque parecía haber confirmado una de las teorías presentes en el libro: que los niños tienen mayores posibilidades de sobrellevar la muerte de uno de los padres si tienen hermanos.

"Han aceptado tu idea", me anunció mi productor. "Pero como católico, ¿podrías hacerlo defendiendo la natalidad partiendo de la crítica de que una prole numerosa equivale a vandalismo medioambiental?".

Como soy presentador de informativos, recelo de los formatos polémicos. Acepté presentar el documental y si usted dispone de 27 minutos de tiempo y de acceso a BBC Sounds, podrá juzgar si conseguí ser claro desde un punto de vista periodístico sin generar niveles amenazadores de tensión para la carrera de mis superiores.
El día anterior a la emisión del documental recibí una llamada de otro departamento de la corporación. Era una guest-booker [persona que ficha invitados para los programas] llamada Emma, del programa de la tarde de Radio 4. Me preguntó si accedía a ser entrevistado en directo por Evan Davis un par de horas más tarde. ¿Se había quedado boquiabiertos por un avance de mi documental? No. Su interés era debido a las noticias de última hora: el príncipe Harry había sugerido que sí existía un tamaño óptimo de familia, y había afirmado que él y Meghan estarían fracasando en su deber de cuidar el planeta si tenían más de dos hijos.

El príncipe Harry y Meghan Markle tuvieron su primer hijo el pasado 6 de mayo.
Cobarde como soy, educadamente dije que "no". El segmento de la tarde significa una bronca en vivo y en directo entre un defensor de la familia numerosa y un portavoz de Population Matters, asociación según la cual el mundo necesita menos "emisores". Mi lugar lo ocupó Nicola Horlick, en una época llamada "la supermadre" por la prensa amarilla inglesa por haber criado a seis hijos mientras trabaja como administradora de fondos de inversión en la City. Habló de manera muy persuasiva sobre la alegría de tener muchos hijos, pero estaba claro que la habían sentado en el banquillo de los acusados.
Nicola Horlick, madre de seis hijos, divorciada y vuelta a casar y analista financiera y de inversiones de referencia en la City londinense.
Para mi documental entrevisté a un consejero de la Iglesia de Inglaterra que había elegido limitar el tamaño de su familia por el bien del medio ambiente. Sus argumentaciones eran sinceras y razonadas. Discrepamos educadamente.

Renunciar a tener hijos: ¿opción dominante?
Vivimos tiempos agitados. Hay un lobby muy indignado y ruidoso que argumenta que el único modo de ayudar al planeta con una población que se acerca a los diez mil millones de personas es tomando la decisión personal de renunciar a tener hijos.

Muchos de estos "huelguistas de hijos" se sorprenderían de saber que no hay nada original en lo que defienden. En los años 70, a raíz de un previo pánico moral inducido por el tamaño de las familias (causado en parte, a su vez, por el libro de Paul Ehrlich, La bomba demográfica), hubo un arrebato similar de activismo a favor de la decisión de no tener hijos.

Pero ahora, ¿nos enfrentamos a algo que ya no es minoritario, sino al revés, dominante?Tras los comentarios de Harry, se publicó una encuesta realizada por YouGov que afirmaba que el 53% de los británicos estaba de acuerdo en que hay que limitar el tamaño de las familias por el bien del planeta. Otra encuesta sugería que uno de cada diez jóvenes estaba considerando no tener hijos en absoluto por motivos medioambientales.

¿Es este, entonces, el nuevo frente en la guerra cultural? Es fácil reírse de ello como signo de virtud. Noel Radford, el padre de la mayor familia numerosa de Gran Bretaña -21 hijos y sumando- argumentó en el programa Good Morning Britain que Harry estaba utilizando el medio ambiente como "excusa". Tal vez algunos partidarios de la reducción filial se oculten bajo el manto "verde" para mantener su estilo de vida. Pero es imposible saber si alguien que elige no tener hijos, o tener menos de los que podría, lo hace para mantener limpia esa bonita moqueta de color crema o porque realmente le preocupa el planeta Tierra.
La familia Radford
No, si queremos evitar la estigmatización de las familias numerosas es necesario ir a los principios. Personas como yo, que han estudiado demografía, tenemos que ayudar a padres y madres como Nicola Horlick a hablar en los medios armados con los instrumentos necesarios para desacreditar los mitos difundidos por los críticos que no ven nada bueno en las familias numerosas.

Argumentos eficaces
Para empezar, tenemos que ser honestos sobre cuáles son los argumentos que funcionan. Yo solía decir que mi familia numerosa era "verde" porque era una economía de escala. Nuestra huella de carbono per cápita era inferior a la de una familia con un solo hijo porque reciclábamos la vestimenta, los juguetes e incluso el agua del baño. Pero no hay modo de evitar todas esas pequeñas huellas de carbono. Con el tiempo, ellos tendrán sus propios hijos y debido a que los hijos de familias numerosas suelen tener, a su vez, familias numerosas, mis decisiones sobre la natalidad se extenderán a las futuras generaciones.

Tampoco basta con argumentar que tener muchos hijos le da a los padres un punto de vista especial en lo que respecta al futuro del planeta. Harry y Meghan no necesitan ampliar su familia de un único hijo para utilizar el cliché: "Queremos un mundo mejor para nuestros nietos".

Debemos ser más que sensibles hacia quienes, sin culpa por su parte, no pueden tener hijos, o no tener todos los que se desean.

En cambio, nuestro enfoque debe ser progresista, empírico y global. Global porque a veces nuestros críticos pueden ser cortos de miras respecto a la natalidad. En todo el mundo, los índices de natalidad están derrumbándose. En Japón, país en el que hay toda una industria que se dedica a la eliminación de los cuerpos de la gente mayor sola que muere sin que nadie se dé cuenta, el índice de natalidad ha caído de nuevo, a 1,2. En el Reino Unido acaba de caer a 1,7. Un índice que parece bueno por comparación, pero que es el más bajo desde la posguerra, e insuficiente para mantener nuestra sistema de bienestar y nuestra base fiscal, laboral y de consumo en los próximos decenios.

¿Y qué pasa con los diez mil millones? Sí, la población mundial está en alza. Pero es una consecuencia inevitable del impulso demográfico.
Tomemos el caso de Irán, país en el que la tasa de natalidad está ahora por debajo de la tasa de reemplazo. Sin embargo, su población sigue creciendo por la expansión demográfica anterior. Pero cuando la alta natalidad actual vaya recorriendo el sistema, su población volverá a caer de nuevo. Y rápidamente.

Como deja claro Jonathan V. Last, un escritor americano especialista en demografía, esta historia no va de control de la natalidad, sino de control de la mortalidad. Según la tendencia actual, la población mundial alcanzará su pico en unos cuarenta años, aunque muchos países, los que no aceptan la inmigración masiva, ya están en caída libre.

¿Tienen los occidentales, con sus mayores huellas de carbono en los países desarrollados, una mayor responsabilidad en reducir el tamaño de la familia? Tal vez tengan un deber especial de reducir las emisiones, pero hay distintos enfoques para hacerlo, empezando por tomar en consideración cómo se hacen las cosas en los países más pobres. Porque algunos análisis demuestran que los beneficios medioambientales de reducir drásticamente el tamaño de la familia en Occidente se pierden ante la moda de vivir solo. Según datos oficiales publicados la semana pasada, el número de personas que viven solas en Gran Bretaña ha superado, por primera vez, los ocho millones.

Brazier plantea que la atomización familiar y la soledad también tienen un efecto contaminante en la necesidad de nuevas construcciones.
Nuestras unidades familiares tal vez estén disminuyendo, pero seguimos anhelando un sitio que sea nuestro, ya sea por la atomización social, el divorcio o la viudedad debida a una mayor longevidad. Es muy improbable que todas esas casas y pisos nuevos que veo cuando voy hacia mi casa, en Salisbury, sean ejemplos de cohabitación intrageneracional. En Senegal y Somalia, los abuelos siguen viviendo en casa con sus hijos y su familia.

En el Reino Unido, el número de familias con un único hijo se ha duplicado en una sola generación; lo mismo sucede con la proporción de mujeres que no tienen hijos. El motivo es evidente: el alto precio de la vivienda y de la crianza de los hijos, y la pérdida de posibilidades profesionales para la mujer que reduce su horario laboral. Algunos países, los que se enfrentan a la crisis demográfica más grave, están intentando afrontar este problema. En Hungría, Estado miembro de la Unión europea, las personas que tienen más de cuatro hijos no pagan el impuesto sobre la renta.

Los hijos que se desea tener
Esta especie de descarada defensa de la natalidad molesta a los progresistas. Les preocupa que el nacionalismo de la sangre y de la tierra pueda perjudicar los derechos de las mujeres. Sin embargo, un verdadero progresista debería apoyar la libertad de la mujer que quiere tener todos los hijos que le dé la gana. En muchos países occidentales, esto es precisamente lo que se niega. Según un informe de hace diez años del izquierdista Institute for Public Policy Research, la brecha entre el número de bebés deseados por las mujeres británicas y el número real que tienen es de unos cien mil nacimientos al año. Un estudio realizado en Estados Unidos demostró que el 40% de las mujeres estadounidenses llegaba al final de su edad reproductiva sin haber tenido todos los hijos que deseaban.

Ante este trasfondo -negación de la posibilidad de elegir, derrumbamiento de la diversidad familiar, modelos de bienestar insostenibles-, la idea de animar a la gente a tener menos hijos en Occidente por motivos medioambientales es demencial. Sin embargo, sospecho que es una idea que ya se está madurando. A quienes nos atrevamos a discrepar no nos bastará argumentar mostrando nuestras grandes y caóticas proles, llenas de amor y desenfado, modelos de aplazamiento de la satisfacción y escuela para los golpes duros de la vida. Necesitaremos reunir argumentos que impacten porque sean totalmente contra-intuitivos. Si no lo hacemos, las familias pequeñas y los adultos que deciden no tener hijos redefinirán la infancia, la economía y la sociedad en general.

La viabilidad del modelo
Esto es lo que está descubriendo China actualmente. Ahora que el pánico demográfico les ha hecho renunciar a su perversa política del hijo único, es increíblemente difícil que los jóvenes que han crecido siendo el centro de la atención se animen a tener hijos. No a tener solo uno. Sino a tener alguno.

Como Paul Morland nos recuerda en su libro, publicado este año, The Human Tide, el impacto de estos cambios demográficos tendrá un profundo efecto que decidirá qué naciones prosperarán o fracasarán. En otro ámbito, el debate se centra en si tener hijos ayuda o dificulta el estilo de vida y la carrera (durante la campaña de Theresa May para liderar el partido conservador, una rival le preguntó por el hecho de que no tenía hijos). Todo esto, ¿tiene que ver realmente con la viabilidad del Estado? ¿O tiene que ver con la autorrealización del adulto?

Ventajas de tener hermanos
Mi interés en este tema surgió viendo a mis hijos pequeños jugar en el parque. No se comportaban como "copos de nieve". Jugaban juntos con la supervisión limitada de un adulto. Los hijos únicos, en cambio, dan vueltas sin parar, llenos de ansiedad.

Empecé a mirar los datos. En general, los niños con un hermano o hermana -lo ideal es que sean más de uno-, tienen menos problemas de salud mental y una incidencia menor de la obesidad que sus coetáneos sin hermanos. Es menos probable que sufran acoso y son más proclives a informar de los primeros signos de delincuencia si ven a un hermano que va por el mal camino.

Una investigación llevada a cabo por psicólogos en Estados Unidos demostró que los hijos sin hermanos tienen mayores problemas de adaptación tras la ruptura de los padres. Mi experiencia me ha demostrado que si la pérdida de un progenitor no está causada por el divorcio, sino por la muerte de la madre, los hijos la superan mejor si pueden apoyarse en sus hermanos.

Derechos y ayudas
Podríamos hacer algo peor que adoptar el lenguaje de los defensores del veganismo y la transexualidad, que argumentan todo desde la perspectiva de sus derechos. La defensa de los "derechos de los niños" está aumentando. Pero el Comisionado de los Niños tendría que ser muy valiente para hablar sobre el derecho del niño a un hermano aunque tener uno fuese claramente ventajoso.

Al contrario, y a diferencia de muchos países desarrollados, Gran Bretaña ha eliminado las ayudas a las familias numerosas, como el pago de prestaciones por hijo. Como escribe con mordacidad Danny Dorling, de la Universidad de Oxford, en su libro Why Demography Matters: "La excepción [al consenso global de que los padres necesitan ayuda para criar a sus hijos] es el Reino Unido: el anterior canciller George Osborne anunció que a partir de 2017 las familias que reciben créditos tributarios o el Crédito Universal no recibirán ayudas adicionales por el tercer hijo y los siguientes, a no ser que puedan demostrar que ese hijo fue el resultado de una violación".

Hasta la fecha, el motivo de estas medidas era la austeridad fiscal o el cálculo político de que los votantes no quieren que el dinero de los impuestos se derroche en padres irresponsables. Pero la próxima vez que coma con mi amigo inconformista, mi predicción será que, antes de que la década termine, en el Parlamento se intentará utilizar el sistema tributario y de ayudas para penalizar la natalidad por motivos medioambientales.

Cuando estaba realizando mi documental, un activista me dijo que una legislatura proactiva desde el punto de vista medioambiental no debería adoptar medidas draconianas para detener la expansión familiar. Pero, añadió, debería considerarse, por ejemplo, que las tasas universitarias solo fuesen gratuitas para familias con un único hijo. ¿Realmente el Estado estará dispuesto a estigmatizar a las familias numerosas? Es una pregunta que seguramente desconcertaría a nuestra actual jefa de Estado, madre de cuatro hijos. E incluso a su nieto.
Traducido por Elena Faccia Serrano.
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jueves, 29 de agosto de 2019

Diagnóstico de disforia de "GÉNERO"

Diagnóstico de disforia de género
Demasiado general y demasiado daño
21/8/2019 
Impresionante testimonio sobre la realidad 
de lo que está ocurriendo 
con la denominada disforia de género 
tan prodigada por políticos, partidos 
y otras gentes de mal vivir y peor hacer.
Walt Heyer
El diagnóstico de disforia de género, definido como un conflicto entre el sexo físico de una persona y aquel con el que se identifica, es tan general que puede abarcar cualquiera de una multitud de otras dolencias. Pero una vez que los especialistas en género deciden sobre el diagnóstico de disforia de género, dejan de buscar más. Si un paciente o padre preocupado revela algo como abuso o enfermedad mental que parecía ser un desencadenante, los especialistas lo consideran menos pertinente. Incluso el abuso continuo de drogas o alcohol es ignorado. Impulsados ​​por el amplio diagnóstico de disforia de género, las personas inocentes reciben un tratamiento no reversible y afirmativo de género.

Diversos trastornos
Al exhumar lo que se ha enterrado bajo el diagnóstico de disforia de género, podemos formar una teoría sobre por qué tantas personas lamentan el cambio de sexo y se ponen en contacto conmigo para que me ayuden a reparar el daño. Quizás, en algunos casos, la disforia de género es un síntoma, no un diagnóstico, que apunta a otras afecciones que podrían beneficiarse de un tratamiento distinto de las hormonas cruzadas y las cirugías.

Las personas angustiadas por su género generalmente buscan ayuda de especialistas en género que están obcecados. Escuchan “angustia de género” y concluyen, a menudo rápidamente, que el tratamiento afirmativo transgénero es la única opción para cada paciente. Pero un vistazo a la variedad de tipos de angustia de género, en el que ninguno de los cuales se beneficia de las hormonas y la cirugía, muestra cuán equivocado es ese supuesto.
El travestismo, es cuando a un hombre le gusta vestirse con ropa de mujer pero no quiere ser mujer y, por lo contrario, vive típicamente como hombre. La APA no considera este cambio de ropa como un trastorno transvestico mientras no esté acompañado de excitación sexual.
Las drag queens , también conocidas como imitadoras femeninas, son hombres y predominantemente homosexuales. Cuando se visten, se presentan como caricaturas de mujeres con un estilo extravagante.
La autoginefilia es cuando los hombres experimentan excitación erótica ante el pensamiento o la imagen de sí mismos como mujeres.
Las condiciones psicológicas presentes en casi el 70 por ciento de las personas con disforia de género incluyen trastornos de ansiedad (trastorno de pánico, trastorno de ansiedad social, trastorno de estrés postraumático), trastornos del estado de ánimo (depresión mayor, trastorno bipolar, etc.), trastornos alimentarios (anorexia nerviosa, bulimia nerviosa, etc.), trastornos psicóticos, trastornos disociativos y trastornos por abuso de sustancias. El trastorno disociativo se encontró en el 29.6 por ciento de las personas con disforia de género y el 45.8 por ciento tenía una alta prevalencia de episodios depresivos mayores de por vida.

La disforia de género de inicio rápido (ROGD) es un fenómeno relativamente reciente observado en adolescentes previamente normales, principalmente niñas, que de repente anuncian su deseo de transición al sexo opuesto. La investigación inicial sugiere que puede ser un contagio social, provocado por la angustia por la pubertad y la influencia de las redes sociales y las descripciones comprensivas del transgenderismo.
Entonces, ¿quién es realmente transgénero? Algunos dirían que es todo lo anterior, pero yo diría que sigue siendo una pregunta abierta sin respuesta. Pero esto está claro: los pacientes merecen recibir mejores diagnósticos y planes de tratamiento menos invasivos que simplemente ser arrojados a la vía rápida para la transición.

De mi experiencia
La gente me escribe pidiéndome consejos sobre cómo hacer una de-transición, es decir, dejar de identificarse como transgénero y volver a vivir como su sexo biológico. Cada uno de ellos, después de un diálogo y reflexión personal, ha señalado algo en su historia, como un abuso infantil, un trauma, trastornos mentales o problemas familiares, que causaron que cada uno quisiera abandonar la realidad de su vida. su sexo y adoptar una identidad alternativa. Estos podrían ser los casos en que la disforia de género es un síntoma, no un diagnóstico, y podría beneficiarse de un tratamiento que no sea hormonas cruzadas y cirugías.

Por ejemplo, una persona que ha sido abusada sexualmente podría desear convertirse en miembro del sexo opuesto en un intento inconsciente de protegerse de más abusos. O bien, un adolescente puede experimentar dismorfia corporal -una obsesión sobre algún aspecto de su apariencia-, que da como resultado la idea errónea de que su sexo es incorrecto y que el cuerpo necesita ser cambiado.
A través de su propia experiencia de vida, y desafortunadamente a menudo solo en retrospectiva, las personas arrepentidas ven claramente que las cirugías y hormonas de género cruzado no arreglaron lo que las aquejó y, en cambio, las perjudicaron. Estos son los casos en que los terapeutas se apresuraron a recomendar hormonas (medicamentos potentes con efectos secundarios conocidos y desconocidos) antes de descartar la presencia de otros problemas que habrían respondido a terapias menos radicales. La mayoría dice que desearía que los terapeutas de género hubiesen abordado los otros problemas antes de proporcionar cualquier terapia de afirmación de género que ha hecho más daño que bien.

Yo prefiero un enfoque de “reducir la velocidad y mirar más profundamente”, especialmente para los jóvenes (cuyos padres necesitan estar presentes y no ser excluidos del proceso). Algunos activistas trans menosprecian este enfoque como “de prevención”. Pero se supone que la medicina impone normas y restricciones para proteger a los pacientes de los daños y que trabaja para su mejoramiento, y no simplemente como un dispensario para lo que los pacientes soliciten.

Dos ejemplos: fetiche sexual y trastornos psicológicos
La historia de James Shupe es un ejemplo de cómo la generalización del diagnóstico de disforia de género falla al enfocar la autoginofilia, un fetiche sexual en el que los hombres que se disfrazan se sienten sexualmente atraídos por su propia imagen de mujer.

En este sentido Shupe explica en su blog, Daily Signal: El Dr. Ray Blanchard tiene una teoría impopular que explica por qué alguien como yo podría haberse sentido atraído por el transgenderismo. Afirma que hay dos tipos de mujeres transgénero: los homosexuales que se sienten atraídos por los hombres y los hombres que se sienten atraídos por el pensamiento o la imagen de sí mismos como mujeres.

Es algo difícil de admitir, pero pertenezco al último grupo. Estoy clasificado como autoginefilia.Después de haber visto pornografía durante años en el ejército y casarme con una mujer que resistió mis demandas de convertirse en la mujer ideal, me convertí en esa mujer. Al menos en mi cabeza.
Al igual que muchos otros que llegaron a identificarse como personas transgénero y luego se arrepintieron, Shupe fue abusado sexualmente de niño pero nunca fue diagnosticado o tratado adecuadamente. Los terapeutas le fallaron a Shupe al observar el síntoma y no profundizar en la causa.

Un segundo ejemplo es Blair Logsdon, cuya historia muestra cómo el diagnóstico generalizado de disforia de género ignora los problemas psicológicos subyacentes. En su búsqueda para aliviar la angustia de género, solicitó y recibió 167 cirugías innecesarias de afirmación de género de 1987 a 2005, lo que le valió un lugar en el Libro Guinness de los Récords.

En 1987, a la edad de 26 años, Logsdon se sometió a la primera de muchas cirugías cosméticas para cambiar su apariencia de hombre a mujer trans. En unos pocos meses, dijo que lamentaba profundamente haberse convertido en una mujer trans, pero continuó durante décadas abogando por más cirugías, tanto feminizantes como masculinizantes. Los médicos y cirujanos cumplieron, fallando en su responsabilidad de “primero no hacer daño” mientras se benefician de realizar las 167 cirugías desfigurantes.

Contexto histórico
Realizar una cirugía para curar enfermedades psicológicas no comenzó con la cirugía de reasignación de sexo.
A partir de 1913, el Dr. Henry Cotton se hizo famoso por tratar a pacientes psicológicamente angustiados con cirugía radical, experimental e irreversible. En el tiempo anterior al descubrimiento de bacterias y antibióticos, el Dr. Cotton eliminó varias partes del cuerpo de los pacientes, como dientes, colon e incluso testículos para probar su teoría de que todas las enfermedades mentales eran el resultado de infecciones. Cuando algunos pacientes murieron inevitablemente por complicaciones del “tratamiento” del Dr. Cotton, los contó en la columna de éxito porque ya no estaban sufriendo.

Durante décadas, comenzando en la década de 1930, los Dres. Walter Freeman y James Watts dejaron su huella en la medicina al tratar la angustia psicológica con la lobotomía frontal, una práctica experimental bárbara que utilizaba un picahielo para revolver indiscriminadamente el cerebro de los pacientes. Al igual que los pacientes de Cotton, después del procedimiento, los pacientes de Freeman “ya no sufrían” pero cambiaron drásticamente.
Tratamientos de hoy para la disforia de género
La idea errónea de tratar la angustia psicológica cortando partes del cuerpo continúa con los llamados tratamientos de “afirmación de género” (en realidad son afirmaciones de género trans ) que eliminan o agregan senos, reorganizan los genitales y administran potentes hormonas sexuales para masculinizar o feminizar las apariencias -con consecuencias físicas y psicológicas de por vida para las víctimas inocentes-.

Durante cincuenta años, el experimento de proporcionar hormonas y cirugía entre sexos para tratar la angustia de género ha resultado en errores quirúrgicos, infelicidad, arrepentimiento y suicidio . Un gran estudio en Suecia, una sociedad de afirmación transgénero, muestra que la tasa de suicidio de las personas después del tratamiento de afirmación de género fue diecinueve veces mayor que la de la población general.

Durante los últimos diez años, la gente me ha expresado su desconcierto acerca de cómo esta cirugía de mutilación genital es incluso legal. Varios hombres que me han escrito recientemente usaron la frase “herida abierta” para describir sus pseudovaginas creadas quirúrgicamente.

Mi historia
Mi posición sobre este tema ha sido moldeada por mi propia experiencia con la disforia de género antes y después de la cirugía de reasignación de sexo, y por años de recibir correos electrónicos de otros arrepentidos.
Cuando mi terapeuta de género, el Dr. Paul Walker, me dijo que el único tratamiento efectivo para mi grave angustia de género era las hormonas y la cirugía, lamentablemente seguí su recomendación.

Al principio era feliz como mujer trans, pero a los pocos años me sentí peor que antes. Los consejeros se dividieron en su evaluación. Algunos dijeron que tenía un trastorno disociativo y algunos no estuvieron de acuerdo. Independientemente de la etiqueta, lo que sé es que vivir en mi personaje femenino adoptado durante ocho años no resolvió mis problemas, sino que los empeoró. Me volví suicida.

La llamada terapia de “afirmación de género” casi me hizo terminar con mi vida. Doy gracias a Dios que no lo hizo. Años de consejería desgarradora bajo múltiples terapeutas, persiguiendo fielmente la sobriedad y un encuentro con Jesucristo restauraron mi cordura. De-transicioné, me casé con una mujer (real) y ahora cuento mi historia como una advertencia a otros. Vivo con las cicatrices y los efectos de una cirugía innecesaria y las consecuencias duraderas.
Mis detractores dicen que nunca fui transgénero. Dicen que un diagnóstico de trastorno disociativo anula mi experiencia. Si ese es el criterio, según el estudio citado anteriormente, casi el 30 por ciento de la población trans sería descalificada como transgénero. Además de ser intolerante y no compasivo, ese argumento tiene como objetivo silenciar a cualquier persona que haya sido perjudicada por el tratamiento de afirmación transgénero. Las personas pueden tener puntos de vista opuestos sobre un tema, pero decir que la experiencia de daño de alguien por parte de profesionales de género es inválida o “discurso de odio” porque difiere de la de los demás no tiene cabida en el discurso público.

El diagnóstico está dañando a las personas
En el clima actual, donde se abandonan los hechos científicos sólidos de la práctica médica en favor de la corrección política, las personas de todas las edades están siendo arrastradas en el diagnóstico de disforia de género y no pueden escapar de ser tratadas de manera inadecuada con terapias afirmativas transgénero.
El diagnóstico de disforia de género coloca prematuramente a las personas en un camino hacia la transición mientras trivializa y descarta factores contribuyentes como el abuso de alcohol y drogas, fetiches sexuales y trastornos psicológicos coexistentes. Patologiza a los niños que experimentan inocentemente con roles de género o que muestran diversas ansiedades. El resultado es un daño físico y psicológico, infelicidad, arrepentimiento y un aumento significativo del suicidio.
Al igual que los procedimientos desacreditados de los Dres. Cotton, Watts y Freeman, el “tratamiento” trans que se está idolatrando hoy debería tener el mismo destino que las lobotomías, la extracción de dientes y la extracción de colon, arrojados al montón de basura histórica de los horribles experimentos desacreditados perpetrados sobre personas inocentes y hirientes.
Como escribí en mi libro, Paper Genders , cortar los senos, llenar a los pacientes con hormonas de sexo cruzado, cortar o remodelar los genitales masculinos, instalar un pseudo pene en una mujer: todos los tratamientos transgénero de hoy en día son bárbaros y deben detenerse. Algún día, estos asuntos se decidirán en los tribunales y, con suerte, se reducirán las prácticas nocivas, pero “algún día” es demasiado tarde para quienes están atrapados en la ideología trans hoy.

La ola de arrepentimientos se acerca. Ya lo estoy viendo.
Para Public Discourse (Bioeticaweb.com)
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