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domingo, 3 de noviembre de 2019

Islam, Masonería y Comunismo son las tres cabezas de la bestia satánica contra Cristo

¿Quién define con rigor lo que es la Masonería?
Daniel Ponce Alegre
Teólogo de Red Iberoamericana para el Estudio de las Sectas
Octubre-2019
En este vigésimo artículo de la Serie "Ordo ab Chao" (Lema Masónico Fundacional y Propositivo) relativa a la Secta Masónica en todas sus manifestaciones, y a la que me he dedicado en los últimos 5 años en este Diario como parte de mis investigaciones y análisis de más de 25 años, he querido volver en cierta forma al origen y raíz de la cuestión, es decir plantear ¿ Qué es la Masonería ?

La Masonería, por mucho que se empeñen sus adeptos en decir que es discreta, es una Sociedad Secreta. Este hecho es clave y la distingue de otras sociedades pero es una definición meramente descriptiva y no revela los elementos constitutivos, el fin y los medios de La Hermandad, Secta o Alianza. ¿Qué propósitos movieron a los fundadores de la Masonería y sostienen hoy el esfuerzo de esta inmensa " hermandad " sectaria?

La Masonería (he omitido hasta ahora la denominación más exacta y completa, por sus orígenes, de Judeomasonería) se propone obtener el dominio religioso, social, político y cultural, que en último término es del Hombre. No busquemos más fines, todo lo restante es adicional, vías o métodos para alcanzar ese Fin. No pensemos en la judeomasonería, y en sus reuniones o tenidas, como una especie de aquelarres con apariciones demoníacas y danzas macabras de espíritus pues esto, aunque real, es muy particular y en determinadas logias y grados de corte luciferino, es decir, claramente de adoración al Diablo; aunque toda la judeomasonería o masonería está enfocada y dirgida al Culto a Satanás.

¿Cómo se materializa o encarna la acción judeomasónica?
Como ideología propia, la judeomasonería ha adoptado el Naturalismo, y lo ha hecho en diversas manifestaciones y formas sociales, políticas, culturales e incluso legales. La Ideología de Género o LGTBI, el Nacionalismo, el Indigenismo, el Culto a la Tierra, Pueblo y Raza, el Comunismo o Marxismo, el Materialismo, el liberalismo, y el Derecho Natural o el Positivo; doctrinas opuestas a la Ley de Dios y a la Tradición Cristiana en la Iglesia y en el Mundo (http://www.diarioya.es/content/la-tradici%C3%B3n-nos-permitir%C3%A1-gest...).

El mundo que sueñan los judeomasones promete satisfacer todos los instintos, todos los caprichos, con la única condición de " tolerancia y discreción ". Las ideas judeomasónicas son elaboradas o planchadas en las logias con el fin de establecer un Nuevo Orden Natural o Secular y para ello aplican su Máxima: Ordo ab Chao, es decir, para el Orden el Caos u Orden en el Caos; esta Máxima Masónica es complementaria de Solve et Coagula, es decir, para Concentrar entonces Disuelve. Notemos que son Máximas claramente Satánicas que se oponen frontalmente con el Cristianismo y la Iglesia que promueve la Ley de Dios y la Filiación Divina en una Persona: Jesucristo y en un Reino " así en la Tierra como en el Cielo ": El Reino de Dios y de Su Cristo.

Los Medios de Comunicación judeomasónicos, caracterizados por el " ecumenismo " judeocristiano en especial y multiconfesional en general, así como por el sionismo en sus dos formas: nacionalista y globalista, se encargan junto con las leyes promulgadas por los legisladores y aplicadas por los jueces masones de hacer el trabajo final de moldear y " crear " o construir ese Nuevo Orden a modo de Torre de Babel y que haga Frente y Sombra a Dios Padre que para ellos es un mero Creador o Gran Arquitecto (A.L.G.D.G.A.D.U.: A La Gloria Del Gran Arquitecto Del Universo es un Lema que preside todas sus logias).

¿Existe una formación específica o superior en la Judeomasonería?
Toda sociedad procura comunicar su espíritu y enseñanzas a sus miembros pero con mayor empeño a los dirigentes. Por eso, los grados máximos de la judeomasonería suelen estar ocupados por hombres que han secado, como diría mi admirado P. Alarcón, el manantial de sus amores sobrenaturales y hasta de sus grandes amores naturales, y no son capaz siquiera de amar a una mujer profundamente como esposa e hija de Dios en Jesucristo, y ésta es una de las mayores desgracias junto con la perdida de la Religión y la Fe.

Estos siniestros maestros, a los que se puede identificar, dedican sus energías y talentos a secar esta Fuente Purísima en sí mismos y tratan de hacerlo en los demás. Hombres sin Fe, sin Moral, llenos de Vanidad y asépticos ante lo que es correcto e incorrecto, son capaces de sacrificar el Bien y el Amor de los demás por la Logia. Examinad la psicología de los llamados revolucionarios y encontraréis a estos siniestros tipos, así como en determinadas agencias gubernamentales y lobbies supranacionales.

¿Cómo ve la Judeomasonería a los no masones?
En el Boletín Rectitud, del Ateneo Fénix de Barcelona, al que este redactor a tenido acceso podemos leer: "Que todos los hermanos de reconocido espíritu masónico ocupen esos puestos clave que hoy están en manos enemigas y lo hagan bajo el camuflage del indeferentismo político; formemos nuestra red, como ellos, los secuaces de Loyola, y hagámoslo en los Bancos, los Ministerios, los Tribunales, los Catastros y en todos los servicios públicos e industrias clave, en todos los recovecos de la maquinaria administrativa, por todas partes coloquemos masones entusiastas y perseverantes, y tengamos presente que el choque es inevitable pues se ventila en esta lucha la supervivencia de nuestra Orden. Proponemos a las logias hermanas a las nuestras que se unan por medio de organizaciones locales y pacten con ellas alianzas para luchar donde sea preciso contra esta amenaza. No nos importa la anarquía ni parecer rebeldes pues unas rebeldías como ésta son las que forjan la paz y la estabilidad legítimas para el futuro".

Como conclusión de este artículo, que como dije en la introducción ha pretendido volver al origen de la cuestión para reorientar la acción antijudeomasónica, decimos tres cosas respecto a la Secta: Es Anticristiana por Origen y Esencia, es Secreta por Método y es Naturalista por su Acción Impositiva.
En los próximos artículos, Dios mediante, seguiremos profundizando en las acciones de la Secta desde las páginas de este Diario Cristiano y Católico comprometido con la máxima del Papa León XIII registrada en la Encíclica Humanum Genus y que condensa el Magisterio y la Tradición de la Iglesia desde 1717: "Que vuestra labor sea denunciar las Obras de la Secta pues son las Obras del Maligno".
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viernes, 25 de octubre de 2019

Pío Moa: Historiador de la II República Española, la Guerra Civil Española y el Franquismo. Biografía. Evolución ideológica. Controversias. Historiadores críticos y favorables. Obras y Blog

Pío Moa
Fuente: wikipedia
Pío Moa Rodríguez (Vigo 1948) es un articulista y escritor español que ha cubierto temas históricos relacionados con la Segunda República Española, la Guerra Civil Española, el franquismo y los movimientos políticos de ese período.
Participó en la oposición antifranquista dentro del Partido Comunista de España Reconstituido ,PCE(r) y de la organización terrorista GRAPO, de la que fue expulsado en 1977. A partir de este suceso, cambió sus anteriores posiciones políticas ultraizquierdistas para pasar a sostener posiciones políticas conservadoras y abiertamente filofranquistas.

En 1999 publicó Los orígenes de la guerra civil, que, junto con Los personajes de la República vistos por ellos mismos y El derrumbe de la República y la guerra civil, conforman una trilogía sobre el primer tercio del siglo XX español. Continuó su labor con Los mitos de la guerra civil, Una historia chocante (sobre los nacionalismos periféricos), Años de hierro (sobre la época de 1939 a 1945), Viaje por la Vía de la Plata, Franco para antifranquistas, La quiebra de la historia progresista y otros títulos. En la actualidad colabora en Intereconomia, El Economista y Época.

Defensor de Franco y de muchos aspectos de la dictadura franquista, ha señalado que «Franco debe [...] recibir la gratitud y el reconocimiento de la mayoría de los españoles». Moa considera que la actual democracia es heredera del régimen franquista, que según Moa experimentó una «evolución democratizante» ​ y no de las izquierdas del Frente Popular, según él totalitarias y antidemocráticas y que dejaron un legado de «devastación intelectual, moral y política». Su obra ha generado una gran controversia y suscitado la atención de un numeroso público, que ha situado a varios de sus libros en las listas de los más vendidos en España: su libro Los mitos de la Guerra Civil fue, con 150 000 ejemplares vendidos, número uno de ventas durante seis meses consecutivos.

Índice
Biografía
Evolución ideológica Controversias
Historiadores críticos y favorables
Obras y Blog
Biografía
Nacido en Vigo (Pontevedra), fue miembro fundador de la organización terrorista de tendencia marxista-leninista y maoísta Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre (GRAPO), el brazo armado del PCE(r). Formando parte de ella, participó en asaltos a locales falangistas y a la sede de la revista Gentleman, a la que llamaban «oposición domesticada». Asimismo, tomó parte en uno de los asesinatos del 1 de octubre de 1975, perpetrados en represalia por las últimas cinco ejecuciones del franquismo de dos miembros de ETA y tres del FRAP el 27 de septiembre. Enrique Cerdán Calixto, Abelardo Collazo Araújo y Pío Moa penetraron en la sucursal bancaria y se dirigieron hacia el policía de servicio. Cerdán le disparó, y Moa, que portaba un martillo, le arrebató el arma al policía ya muerto.​ Fue cómplice en el secuestro del teniente general Villaescusa, hecho acaecido en el año 1977, por lo que fue condenado en 1983 a un año de prisión, sentencia que no tuvo que cumplir. Fue expulsado del GRAPO en 1977 y se acogió a medidas de reinserción en 1983, adoptando posteriormente posiciones políticas conservadoras. Ha dejado un relato de sus experiencias de entonces en el libro autobiográfico De un tiempo y de un país.
Ha dirigido las revistas Tanteos (1988-1990) y Ayeres (1991-1993), dedicada a la Historia. Ha sido bibliotecario del Ateneo de Madrid, a cuya junta directiva perteneció durante tres años. Colaboró en diversas revistas, periódicos y medios de internet, como la desaparecida Chesterton, Libertad Digital, El Economista o Época. También participa en medios como Intereconomia Televisión donde tertulia en programas como El gato al agua y España en la memoria.

Evolución ideológica
La base de su producción intelectual es una trilogía sobre la Segunda República y la Guerra Civil Española, en la que invirtió nueve años de investigación. Sus obras más vendidas, Los mitos de la guerra civil y Franco, un balance histórico, son ensayos basados en parte en el trabajo realizado en la trilogía mencionada.
Moa afirma que sus posturas se sustentan en el análisis, entre otras fuentes, de los numerosos testimonios dejados por los protagonistas de aquellos hechos: Azaña, Araquistáin, Prieto, Largo Caballero, Madariaga y Gil Robles. También asegura haber consultado para algunas de sus obras los archivos de la Fundación Pablo Iglesias, en especial el de Largo Caballero, el Archivo General de la Guerra Civil Española, el Archivo Histórico Nacional, la prensa de la época y los diarios de las Cortes.

Su línea de pensamiento, con respecto a los orígenes de la Guerra Civil, se resume en lo siguiente:7
Una parte sustancial de la izquierda (los anarquistas, PCE, ERC y el sector del PSOE liderado por Largo Caballero) tenía un carácter marcadamente antidemocrático, ya que consideraba la República como un mero paso intermedio en el camino hacia su objetivo último de la Revolución Social. Este sector de la izquierda española organizó la insurrección de octubre de 1934.
En una República que ya no era democrática, se produjeron las elecciones de 1936, que ganó por estrecho margen de votos (y mucho más amplio en escaños) el Frente Popular gracias a ciertos arreglos oscuros, como los denunciados por el entonces Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y corroborados, según Moa, por las memorias de Azaña, Alcalá-Zamora o Madariaga.
La situación de violencia callejera y auténtico fervor revolucionario generó una respuesta simétrica en sectores de la derecha, a la que se sumó una parte de la oficialidad del Ejército, desembocando toda esta escalada de violencia —que culminó en el asesinato por parte de miembros de la Guardia de Asalto del diputado y líder opositor José Calvo Sotelo— en la sublevación del 18 de julio de 1936. Ésta habría sido una reacción desesperada de una derecha que no esperaba cuartel alguno como la izquierda frentepopulista venía anunciando hacía años.

En 2007 realizó unas declaraciones al diario Público​ en que sostenía que muchas víctimas del franquismo, como las Trece Rosas o Lluís Companys, no eran en absoluto inocentes y que «aquellos que hoy defienden la Ley de la Memoria Histórica se identifican con los criminales, los de las checas». En su blog ratificó estas opiniones, desmintiendo además el titular del artículo. Estas polémicas declaraciones fueron denunciadas por catorce individuos que llegaron a recoger firmas en un Manifiesto de apoyo a su denuncia por injurias contra Pío Moa. El 6 de mayo de 2008 el juez sobreseyó la denuncia por entender que no existía delito alguno.

Moa se ha negado repetidamente a condenar la dictadura franquista, afirmando que, en 1936, España no era ya una democracia, aludiendo a los atentados, el estado de alarma, la no publicación de las actas en las elecciones de ese año, la muerte de Calvo Sotelo a manos de la Guardia de Asalto..., además de señalar que la guerra civil ya había estallado en 1934 con la revolución sofocada en Asturias y Cataluña: el franquismo no destruyó a la democracia, sino a la revolución del Frente Popular. Libró a España de la II Guerra Mundial y de una nueva guerra civil, y dejó un país próspero y reconciliado, libre de los odios que acabaron con la II República»; «[los logros de Franco] lo convierten en el personaje político de mayor envergadura en la historia de España de los dos últimos siglos, en rivalidad, si acaso, con Cánovas».

Moa también ha criticado duramente la transición democrática y la actual democracia. En su opinión, la transición tiene «fallos» y dado lugar a «una Constitución harto deforme», todo lo cual sería culpa principalmente de los antifranquistas, al igual que los problemas actuales de la democracia. Para él, esto se debería a que identificar antifranquismo y democratismo es «una falsedad parecida a la equiparación del Frente Popular con la libertad». Durante la transición, según Moa: los antifranquistas tenían, además, la loca idea de una «ruptura» que saltase por encima de cuarenta años de paz, desarrollo y reconciliación, para volver a las vesanías de aquel frente de izquierdas al que siguen llamando «república», cuando en realidad destruyó la legalidad republicana.

La transición dirigida por Adolfo Suárez supuso, para Moa: la entrega de la legitimidad democrática a una izquierda y unos separatistas que nunca habían sido demócratas ni tenían arte ni parte en la evolución democratizante del régimen de Franco.
En opinión de Moa, además, la actual democracia, que «llegó cuando pudo, se la debemos a la obra del franquismo», estaría «muy amenazada precisamente por los antifranquistas», ya que: los antifranquistas, que invocan tanto la república sin tener en cuenta sus efectos históricos, siguen socavando hoy la convivencia democrática: terrorismo o colaboración con él, separatismos, ataques a Montesquieu, niveles de corrupción muy superiores a los del franquismo, corrosión de la soberanía y la unidad nacional...

Sin embargo, según Moa todo esto no era inevitable, ya que: habría bastado con que algunos políticos de vuelo algo más que corraleño hubieran tomado a tiempo las riendas para enderezar la marcha política, sobre todo tras la experiencia felipista. Se habló entonces de regeneración democrática, Mayor Oreja lo vio claro y Aznar pudo haberlo hecho, pero se quedó visiblemente a medias. [En consecuencia, según opinión de Moa], los males de la transición, en lugar de corregirse, han empeorado y hoy manda el país un gobierno mafioso, enemigo de España y de la libertad, y sin oposición organizada.

Asimismo, Moa ha afirmado que España es una nación preexistente al nacionalismo: (...) y de las más antiguas. La existencia nacional de España se remonta a Leovigildo, pues él dio fin a la fase del reino godo como simple imposición de un grupo dominante, no identificado con el pueblo sobre el que dominaba. Con Leovigildo empieza la unidad política y consciente de España sobre la base cultural creada por Roma; y empieza también el sentimiento patriótico español, claramente expresado por Isidoro de Sevilla (...) La reconstrucción de la unidad española a partir de la invasión islámica fue un proceso extremadamente improbable, y en parte frustrado, pues dio lugar a dos naciones, Portugal y España. [En cambio, según Moa], el nacionalismo catalán (como el vasco), no es propiamente catalanista, sino antiespañol. Cataluña nunca ha sido una nación en el sentido propio de una comunidad cultural con un Estado, y no lo ha sido porque no ha querido serlo.​ [y] tanto el nacionalismo vasco como el catalán son invenciones –en el sentido más literal del término–, de muy contados personajes que se sintieron “fundadores”, iluminados por una supuesta verdad, y elaboraron una historia mítica como fundamento de sus aspiraciones de poder».

Historiadores críticos
La obra de Moa ha sido descalificada por numerosos autores e historiadores del ámbito académico de izquierda y masonería, entre los que se encuentran Javier Tusell, Paul Preston, Santos Juliá​ y Ángel Viñas, que afirman que las conclusiones de Moa contradicen la investigación historiográfica académica realizada desde la muerte de Franco y que ignoran las fuentes primarias a las que se tuvo acceso una vez terminada la dictadura. Estos autores e historiadores opinan que la argumentación y conclusiones de Moa coinciden en lo esencial con las de los historiadores franquistas de la inmediata posguerra, en especial Joaquín Arrarás, así como con las de Ricardo de la Cierva, y que los aspectos formales y metodológicos de su obra, tales como la ausencia de notas, uso de acusaciones genéricas y empleo dudoso de las fuentes y de los testimonios, impedirían el debate científico que el propio autor siempre reclama.

Por su parte, Moa rechaza estas opiniones y acusa a sus críticos de ignorar deliberadamente, por motivos ideológicos, las fuentes por él empleadas, acusándoles de limitarse a defender dogmáticamente la versión izquierdista difundida hace décadas por Manuel Tuñón de Lara. En su opinión, antes que intentar rebatir sus tesis, han centrado sus esfuerzos en intentar censurarle: «no pongo en duda el derecho a sostener otras ideas, y acepto en principio que puedan ser más acertadas que las mías. Lo que no admito son esos modos y métodos, degradantes para la vida intelectual, y puedo permitirme denunciarlos y calificarlos como merecen porque, afortunadamente, nuestra democracia todavía resiste el arbitrio de tales personajes. Queda en el balance su fracaso tanto en refutar mis tesis como —y eso les habría interesado mucho más— en silenciarlas o desprestigiarlas con malas artes».​

Moa acusa a sus detractores que, según él, apenas han hojeado sus libros, y los han interpretado mal: «lejos de copiar a Arrarás o Ricardo de la Cierva (...) contienen miles de notas, y referencias en el texto, a partir de fuentes primarias». Afirma que sus maestros son más bien los hermanos Ramón y Jesús María Salas Larrazábal, Martínez Bande y Burnett Bolloten, y que a De La Cierva comenzó a leerlo mucho después. 

Historiadores favorables
Moa tiene algunos defensores en el ámbito académico. Carlos Seco Serrano ha elogiado la obra de Moa. Concretamente, en su obra Historia del conservadurismo español, Seco dijo que el libro de Moa Los orígenes de la Guerra Civil española es «verdaderamente sensacional». También le han elogiado José Manuel Cuenca Toribio y José Luis Orella,​ así como Manuel Álvarez Tardío, que habría «defendido públicamente la obra de Moa».

Fuera de España, historiadores e hispanistas como Henry Kamen o Hugh Thomas han comentado en términos favorables trabajos y conclusiones de Moa. Por ejemplo, Kamen se lamentaba en 2007 de que, según su opinión, la represión ejercida por la República no haya sido estudiada, con la única excepción de Pío Moa, el cual habría sido marginado por los historiadores del establishment.
El hispanista texano Stanley G. Payne considera que Moa ha presentado desde su Los orígenes de la Guerra Civil española «una serie de novedosas interpretaciones basadas en las últimas investigaciones y en la cuidadosa lectura de las principales fuentes» y admite que sus conclusiones son polémicas. Rechaza las tres principales críticas que, a su juicio, ha recibido Moa. En primer lugar, niega que se limite a retomar los prejuicios del régimen franquista pues opina que el escritor asturiano ni cree que la democracia fuera tan indeseable como imposible para España, ni que la Guerra Civil se debiera a una conspiración comunista, ni que la Alemania nazi y la Italia fascista representaran el futuro, que es la que considera era la opinión del régimen. Afirma que Moa opina que la República solo hubiera podido sobrevivir basándose en una verdadera democracia, lo que contradice «el mito establecido de lo políticamente correcto». En segundo lugar, rechaza la acusación de que los trabajos de Moa no se basan en investigación de archivos originales. Payne cree que Moa ha utilizado todas las obras de referencia y ha consultado muchos archivos, pero opina que la importancia de su obra radica «en su análisis, meticuloso y original, más que en una nueva investigación de los archivos»; un tipo de obra que Payne considera historiográfica y estimulante. Por último, el historiador texano califica como absurdo el reproche de que Moa no es catedrático, y cree que refleja el corporativismo y endogamia que imperan en la Universidad española, pues muchos de los trabajos históricos más interesantes del mercado anglosajón no han sido escritos por profesores universitarios.El historiador escocés Rob Stradling defiende la solidez de los argumentos de Moa, además de afirmar que escribe mejor que muchos de sus críticos..También ha elogiado a Moa César Vidal,​ aunque afirma que la calidad de su producción ha caído de forma alarmante después de sus trabajos sobre la Segunda República.

Obras y Blog
  1. Reflexiones sobre el terrorismo. Madrid: Autor. 1985. 
  2. El erótico crimen del Ateneo de Madrid. Madrid: Mosand. 1995. 
  3. Los orígenes de la Guerra Civil española. Encuentro. 1999.
  4. Los personajes de la República vistos por ellos mismos 1. Encuentro. 2000. 
  5. La sociedad homosexual y otros ensayos. Madrid: Criterio Libros. 2001. 
  6. La Oposición durante el Franquismo. Volumen 2: De un tiempo y de un país. Encuentro. 2002. 
  7. Los personajes de la República vistos por ellos mismos 2. Encuentro. 2002. 
  8. Contra la mentira: Guerra Civil, izquierda nacionalista y jacobinismo. Madrid: Libros Libres. 2003. 
  9. Los mitos de la Guerra Civil. Madrid: La Esfera de los Libros. 2003.
  10. Los libros fundamentales sobre la Guerra Civil. Madrid: Encuentro. 2004.
  11. Una historia chocante: los nacionalismos catalán y vasco en la historia contemporánea de España. Madrid: Encuentro. 2004. 
  12. Los crímenes de la Guerra Civil y otras polémicas. Madrid: La Esfera de los Libros. 2004. 
  13. Pío Moa en colaboración con Javier Ruíz Portella (2004). 1934, comienza la Guerra Civil: el PSOE y la Esquerra emprenden la contienda. Barcelona: Áltera.
  14. Pío Moa en colaboración con Antonina Rodrigo García (2004). Federica Montseny o las dificultades del anarquismo. Barcelona: Ediciones B.
  15. 1936, el asalto final a la República. Barcelona: Áltera. 2005.
  16. Franco, un balance histórico. Barcelona: Planeta. 2005.
  17. Contra la balcanización de España. Madrid: La Esfera de los Libros. 2005. 
  18. El iluminado de La Moncloa y otras plagas. Madrid: Editorial Libros Libres. 2006.
  19. La quiebra de la historia progresista: En qué y por qué yerran Beevor, Preston, Juliá, Viñas, Reig... Encuentro. 2007.
  20. La República que acabó en Guerra Civil. Barcelona: Áltera. 2006. 
  21. Falacias de la izquierda, silencios de la derecha. Claves para entender el deterioro de la política española actual. Madrid: Libros Libres. 2008.
  22. Viajes por la Vía de la Plata. Madrid: Libros Libres. 2008.
  23. Franco para antifranquistas: en 36 preguntas clave. Barcelona: Altera. 2009. 
  24. La democracia ahogada. Ensayos sobre la España de hoy. Barcelona: Altera. 2009. 
  25. Nueva historia de España. Madrid: La Esfera de los Libros. 2010.
  26. La transición de cristal. Franquismo y democracia. Madrid: Libros Libres. 2010. 
  27. España contra España. Madrid: Libros Libres. 2012. 
  28. Sonaron gritos y golpes a la puerta. Madrid: La Esfera de los Libros. 2012.
  29. El derrumbe de la Segunda República. Madrid: Encuentro. 2013. 
  30. Los nacionalismos vasco y catalán: en la Guerra Civil, el franquismo y la democracia. Madrid: Encuentro. 2013.
  31. Ensayos polémicos. Fajardo Bravo S.L. 2013. 
  32. La Guerra Civil Española (1936-1939). Fajardo Bravo S.L. 2014. 
  33. Los mitos del franquismo. Una revisión en profundidad de una época crucial. La Esfera de los Libros. 2015.
  34. La Reconquista y España. La Esfera. 2018.
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lunes, 21 de octubre de 2019

Odium Fidei: persecución religiosa en España (1931-1939)


En este bloque, “Marcando el Norte” profundiza en el tema de la persecución religiosa en España entre los años 1931-1939. 
Don Javier Paredes, Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá de Henares (Madrid, España), entrevista al sacerdote español Don Jorge López Teulón, postulador de la causa de los mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939 en la Provincia Eclesiástica de Toledo.
En el cuarto programa de este bloque, D. Jorge López Teulón habla del último obispo mártir de la persecución religiosa: el beato Anselmo Polanco, que fue beatificado en 1995 por San Juan Pablo II. En su martirio destaca el "Odium Fidei" (odio a la fe) y se ve claramente que se trata de un intento de acabar no solo con su vida, sino con la Iglesia.
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Valle de los Caídos y Franco. Los obispos españoles no defienden los derechos de Dios: la inviolabilidad de los lugares de culto y el respeto debido a los muertos. Los obispos tibios y cobardes producen desmoralización en los fieles

Tibios y Cobardes
Juan Manuel de Prada
ABC 
14/10/2019
Antes de adentrarse en los nueve círculos infernales, Dante se detiene en una antesala, para
describirnos a quienes allí se encuentran, «gentes que vivieron sin gloria ni infamia» entre las que se
cuentan los ángeles que no se rebelaron contra Dios, pero no por lealtad, sino para evitar las
consecuencias de tomar partido.

El cielo rechaza a los tibios porque no hicieron nada bueno; y el infierno no los admite porque no
hicieron nada malo. Y junto a los tibios se hallan también, acosados por una muchedumbre de
avispas, los cobardes, entre quienes Dante no tiene rebozo alguno en situar a un Papa que renunció
a la tiara. Y puesto que el Dante tuvo el valor de situar a ángeles y Papas en la antesala del infierno,
viviendo eternamente sin gloria ni infamia, no creo que pase nada porque nosotros hagamos lo mismo
con nuestros obispos.

Y no, desde luego, por no erigirse en paladines de la memoria de Franco. Es cierto que Franco salvó a
muchos católicos de un exterminio satánico; pero también es cierto, como nos enseña Castellani , que
entre quienes vociferaban «¡Guerra santa!» se contaban muchos fariseos que habían perpetrado
infinidad de pecados contra el pobre. Quiero decir que ningún obispo está obligado a tener un juicio
positivo de Franco, como si fuese un santito de peana, ni del régimen político que durante cuarenta años protegió y colmó de privilegios a la Iglesia. Y, además, un obispo tiene que actuar con prudencia, para evitar que sus palabras causen daño a los fieles que tiene encomendados.

En cambio, un obispo está obligado a defender los derechos de Dios, entre los que sin duda se hallanla inviolabilidad de los lugares de culto y el respeto debido a los muertos. Pero nuestros obispos, en cuanto el Estado Leviatán ha enseñado las garras, se han encogido, temerosos de perder la tajada de la asignación tributaria (que, a estas alturas, es la mayor calamidad que sufre la Iglesia española, puesla priva de libertad a la vez que descompromete a sus fieles, que piensan que ya cumplen poniendo la X en los formularios del Estado Leviatán).

Esta tibieza de los obispos tiene, ciertamente, sus causas (digámoslo así) fisiológicas; no hay más que
reparar en muchos de ellos para comprender que no han nacido con vocación de Viriato ni de Guzmán el Bueno. Pero la principal causa de esta falta de iniciativa episcopal es de índole espiritual; es falta de fortaleza y convicción en los principios que informan su vida, que no pueden estar a merced de las veleidades del poderoso de turno.

Al no haber mostrado fortaleza, los obispos delatan que su fe es inerte; pues la fe, cuando es auténtica, es un principio transformador (y no pocas veces desgarrador), como es la germinación para
el grano de trigo, que lo hace fecundo a la vez que muere. Y, desde luego, esta tibieza siembra el
abatimiento y la desmoralización entre los fieles; pues a nadie le apetece defender una causa cuyos
generales se esconden cuando silban las balas.

Pero la tibieza, siendo triste, es menos dañina y villana que la cobardía. El tibio se achanta por timidez, por apocamiento o por seguir disfrutando de X chollete; el cobarde lo hace por doblez, mostrando indiferencia ante sus inferiores y arrastrándose como un ofidio ante los fuertes y poderosos. Y los obispos españoles, permitiendo que el prior del Valle de los Caídos sea vituperado y convertido en escupidera del resentimiento por defender lo que ellos estaban obligados a defender (que no es a Franco, sino los derechos de Dios), han obrado con una cobardía moral nauseabunda.

Me resta el consuelo de pensar que, para su mortificación, en sus conciencias estragadas por la tibieza y la cobardía resonará cierta voz: «¿Por qué tembláis, hombres de poca fe?».
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martes, 8 de octubre de 2019

PSOE quire desenterrar a Franco para borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco

Por qué quiere el PSOE 
desenterrar a Franco
Jesús Laínz
2019-09-29
Lo que pretende el PSOE es borrar su culpa 
como principal responsable del hundimiento de la República 
y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.

Salvador de Madariaga, embajador y ministro de la Segunda República:
– El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo (…) ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931 contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha a aquellos mismos que para defenderla la destruían? (...) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.

Claudio Sánchez-Albornoz, presidente del Gobierno de la Segunda República en el exilio:
– La revolución socialista de octubre de 1934, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República.

Indalecio Prieto, presidente del PSOE, diputado y ministro de la Segunda República:
– Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento.

Ángel Galarza, diputado del PSOE, fiscal general, director general de Seguridad y ministro de la Segunda República:
– Pensando en su Señoría [Calvo Sotelo], encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida.
– A mí el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento. El sentimiento de no haber participado en la ejecución.

Clara Campoamor, diputada del Partido Republicano Radical:
– La división, tan sencilla como falaz, hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos (...) demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como antidemócratas en el bando gubernamental.

José Ortega y Gasset, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Mientras en Madrid los comunistas y sus afines obligaban a escritores y profesores, bajo las más graves amenazas, a firmar manifiestos, a hablar por radio, etc., cómodamente sentados en sus despachos o en sus clubs, exentos de toda presión, algunos de los principales escritores ingleses firmaban otro manifiesto donde se garantizaba que esos comunistas y sus afines eran los defensores de la libertad. Evitemos los aspavientos y las frases, pero déjeseme invitar al lector inglés a que imagine cuál pudo ser mi primer movimiento ante hecho semejante, que oscila entre lo grotesco y lo trágico. Porque no es fácil encontrarse con mayor incongruencia.

Gregorio Marañón, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Con el pretexto del triunfo de las derechas en las elecciones, intentaron un golpe de mano revolucionario y netamente comunista para ocupar el poder en octubre de 1934. Esto no lo recuerdan en el extranjero, donde no tienen por qué saber la historia de España al detalle, aun siendo tan reciente. Pero los españoles, que no lo han podido olvidar, se ríen del súbito puritanismo con que los mismos que entonces hicieron la revolución contra algo tan legal como unas elecciones se cubren hoy el rostro con la toga porque una parte del pueblo y el ejército se sublevó, a su vez, dos años más tarde, ante las violencias del poder, algunas de la magnitud del asesinato del jefe de la oposición por la propia fuerza pública (…) La sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en regla de ejecución del plan comunista de conquistar España (…) El movimiento comunista de Asturias fracasó por puro milagro. Pero dos años después tuvo su segundo y formidable intento.
– No hay que esforzarse mucho, amigos míos. Escuchen ustedes este argumento: el 88% del profesorado de Madrid, Valencia y Barcelona ha tenido que huir al extranjero, abandonar España, escapar a quien más pueda. ¿Y saben ustedes por qué? Sencillamente porque temían ser asesinados por los rojos, a pesar de que muchos de los intelectuales amenazados eran tenidos por hombres de izquierda. ¿Comprenden ustedes ahora, queridos amigos?
– Sólo una cosa importa: que España, Europa y la Humanidad se vean liberados de un régimen sanguinario, de una institución de asesinos de cuyo advenimiento, por un trágico error, nos confesamos culpables.
– Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aún es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos; y por haber creído en ellos. ¡No merecemos que nos perdonen! Consolémonos con que los hijos parecen ya a salvo de peligro y con que ellos no se han contaminado con la revolución de Caco y caca.
– Yo creo que en el espíritu nacionalista, que ha nacido, hay muchas cosas buenas, algunas admirables. Por lo pronto, allí está España. Franco se ha conducido con serenidad, con nobleza. Con pulcritud, con espíritu español.

Ramón Pérez de Ayala, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– El respeto y el amor por la verdad moral me empujan a confesar que la República Española ha constituido un fracaso trágico. Sus hijos son reos de matricidio. No es menos cierto que ya no hay republicanos en uno u otro lado. Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión, tan invariable como indefectible. Me enorgullece y honra tener a mis dos únicos hijos sirviendo como simples soldados en la primera línea del ejército nacional. Por su fe, sentido del deber y espíritu de sacrificio, la juventud nacionalista está haciendo España y el mundo vivideros para el porvenir.
– Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a los pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Inspecciono mi ficha histórica y, en puridad, no hallo ocasión para el remordimiento de haber creído jamás en ellos. Siempre los tuve por tontos de babero y brutos estructurales. Por ejemplo, nunca admití que Prieto tuviese inteligencia; sí, sólo pillería cazurra, que es su mimetismo. Prieto es brutísimo. Pero en un principio yo presumía, o me hacía la ilusión, de que percibían una vaga vislumbre de su bobería innata y su brutalidad incorregible, por donde se mostrarían dóciles, relativamente, al buen parecer de los demás entendidos. No tardé en desengañarme. Lo que nunca pude concebir es que hubiesen sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza.
– De Franco siempre he tenido la mejor opinión, lo cual vale bien poco, pues la opinión es sobremanera falible, singularmente la mía. Pero he tenido fe en él; y esto vale mucho más. Opinión o no opinión, fe o no fe, parece archievidente que España, Franco y España, esto es, libre, son una cosa misma.

Miguel de Unamuno, diputado de la conjunción republicano-socialista:
– Porque el gobierno de Madrid y todo lo que representa se ha vuelto loco, literalmente lunático. Esta lucha no es contra una República liberal, es una lucha por la civilización. Lo que representa Madrid no es socialismo, no es democracia, ni siquiera comunismo. Es la anarquía, con todos los atributos que esta palabra temible supone. Alegre anarquismo, lleno de cráneos y huesos de tibias y destrucción.
– No hay gobierno en Madrid; hay solamente bandas armadas, que cometen todas las atrocidades imaginables. El poder está en manos de presidiarios que fueron liberados y se pasean blandiendo sus pistolas. Azaña nada representa (…) Él es el gran responsable de lo que acontece. Cuando el movimiento surgió, creyó que se trataba de un simple pronunciamiento. No comprendió que había un pueblo dispuesto a unirse al ejército (…) Los comunistas nunca tuvieron una noción de política constructiva. Los anarquistas no fueron rozados por tal idea. Esos hombres están atacados de delirio furioso. Tal vez se trate de una crisis de desesperación. Las iglesias que saquean e incendian, los cristos que decapitan, los esqueletos que exhuman, acaso sean sólo gestos de desesperación; pero en todo esto debe de haber otra cosa de origen patológico (…) Felizmente, el ejército ha dado pruebas de gran prudencia. Franco y Mola tuvieron el supremo cuidado de no pronunciarse contra la República. Son dos hombres sensatos y reflexivos. Franco ha tenido la oportunidad de forjarse en Marruecos como un líder de primer orden. Militarmente, por lo menos, este soldado puede salvar a España.

Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno de la Segunda República:
– No se trata de un pronunciamiento militar, sino de un alzamiento nacional tan sagrado, tan legítimo, como el de la independencia en 1808. Mucho más sagrado todavía, puesto que no se trata sólo de la independencia política, sino también de la organización social y económica, del hogar, de la propiedad, de la cultura, de la conciencia, de la vida, en fin, de toda una civilización y toda una historia.
– La posteridad hará justicia al gesto heroico del general Franco y al impulso patriótico del ejército. Los espíritus apegados a las apariencias de la legalidad, como los fariseos a la letra de su doctrina, pueden tranquilizarse. Ni Franco ni el ejército se salieron de la ley, ni se alzaron contra una democracia legal, normal y en funciones. Ni hicieron más que sustituirla en el hueco que dejó cuando se disolvió en la anarquía de sangre, fango y lágrimas.

Julián Besteiro, presidente del PSOE y de la UGT, diputado y presidente de las Cortes de la Segunda República:
– La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern.

José Manuel Otero Novas, diputado y ministro de UCD:
– La noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1976 le pedimos a Felipe González y otros dirigentes socialistas que suprimieran de un libro en ciernes una reivindicación orgullosa de su golpe de Estado de 1934. Les argumentamos que no era un buen comienzo de la democracia defender un ataque violento a las instituciones democráticas. Y se negaron. Salió la reivindicación. Y en 1984, el PSOE ya en el poder celebró en muchos puntos de España el cincuentenario del golpe, después de haber erigido estatuas a Prieto y a Largo Caballero, junto a la de Franco, al pie de los Nuevos Ministerios.

Por todo lo anterior, y por mucho más que no cabe aquí, el PSOE lleva ochenta años intentando reescribir la Historia. Porque, ocultando la verdad y construyendo –según la certera expresión de Besteiro– un Himalaya de mentiras, lo que pretende el PSOE es borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco. De este modo se blanquea su pasado y se legitima su presente y su futuro.

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.

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domingo, 15 de septiembre de 2019

Historia de la persecución religiosa en España (1936-1939)

Historia de la persecución religiosa 
en España (1936-1939)
Antonio Montero Moreno. BAC 1961
Gabriel Calvo Zarraute
5-abril-2019
1. Una obra de obligada referencia
No se encuentra mejor definición para este monumental trabajo de síntesis histórica que los católicos españoles tienen obligación de conocer porque la Iglesia no puede olvidar ni avergonzarse de sus mártires. Esta joya bibliográfica es, básicamente, la tesis doctoral de Antonio Montero, después arzobispo de Mérida-Badajoz, donde presentó el fruto de la exhaustiva investigación que realizó durante los años cincuenta aprovechando todo el material recopilatorio que las distintas diócesis y congregaciones religiosas habían elaborado acerca de sus mártires al finalizar la contienda. La primera edición es de 1961 y fue un completo éxito editorial, se vendieron muy pronto 20.000 ejemplares en dos ediciones seguidas, quedando agotada a los dos años de su aparición. Tuvo una destacada resonancia, dentro y fuera de nuestras fronteras, ponderándose a un tiempo el rigor de su labor investigadora, la ecuanimidad del relato, la amplitud y el equilibrio en el uso de las informaciones, su incontaminación ideológica y la diafanidad de su estilo literario. No deja de ser sintomático del clima eclesial español que el autor se negara en repetidas ocasiones a autorizar una tercera edición, pura y llana reimpresión, hasta 1999.

Conviene recordar que sólo se produjeron martirios en la zona roja o bajo el dominio del Frente Popular, no en la zona controlada por el bando nacional. Debido al número de víctimas y al breve tiempo en el que fueron asesinadas, la persecución religiosa de la Segunda República, indudablemente, figura como la más intensa de los veinte siglos de historia de la Iglesia Católica, mayor incluso que las diez que llevaron a cabo los emperadores romanos durante 250 años, el islam, los luteranos, calvinistas y hasta la Revolución francesa, o la comunista rusa y china[1]. Desde que Juan Pablo II, en 1987, comenzara la elevación a los altares de los primeros mártires de la persecución religiosa (las tres carmelitas de Guadalajara) después de la paralización a la que Pablo VI sometió, en 1964, todos los procesos de beatificación, debido a:
  • a) Su relativización de la potencialidad real del marxismo y su compromiso de no atacarlo suscrito en el pacto de Metz entre Juan XXIII y la URSS[2].
  • b) Su particular visión de la política europea a causa de la arraigada herencia ideológica de su familia[3].
  • c) Su identificación subjetivista de esos mártires con el general Franco y su obra[4].
Por ello se hace cada vez más necesario conocer el contexto histórico que produjo semejante derramamiento de sangre y gracia[5]. En términos cuantitativos, hablamos del asesinato de 12 obispos, 6.832 sacerdotes y religiosos y 289 religiosas, así como de miles de fieles, muchos de ellos torturados sádicamente o cazados como animales[6]. Cifras revisadas al alta por historiadores posteriores[7]. A lo cual ha de añadirse la destrucción de 20.000 templos y edificios religiosos de todo tipo y que se inició desde el principio de la República en mayo de 1931, no desde julio de 1936, además de las terribles profanaciones, supuso una catástrofe artística sin precedente en la historia de España y de Europa si se exceptúa la Revolución bolchevique[8].

El objetivo estaba claro: la eliminación física, tanto humana como artística y arquitectónica, de la fe católica[9]. O dicho de otro modo más coloquial: borrar a Dios del mapa. Una persecución de esta magnitud no puede llevarse a cabo por unos pocos elementos «incontrolados» y «espontáneos» como sostuvo la propaganda o mitología de la Segunda República y que hoy sigue repitiendo, casi literalmente, la historia oficial de le ley de «Memoria histórica» con su enfoque marxista implícito[10].

Por consiguiente, se impone la pregunta: ¿cómo pudo suceder en la católica España semejante ola de barbarie? ¿Quiénes fueron esas víctimas y cómo entregaron la vida por amor a Jesucristo y perdonando a sus verdugos? El texto de Montero es absorbente, combinando la erudición histórica con un relato espiritual que retrotrae a las antiguas Actas de los mártires[11]. En los distintos capítulos, recoge los martirios bien por grupos: obispos, religiosas, seglares; o por lugares: Barbastro, Paracuellos, Cataluña, etc. Una introducción acerca de los orígenes del anticlericalismo decimonónico como preludio del republicano junto con un detallado apéndice documental episcopal, pontificio y de la legislación republicana, cierran esta elegía que dejará al lector conmocionado, pero altamente edificado y orgulloso de aquellos que, en su mismo pueblo, ciudad o a pocos kilómetros de donde vive, murieron gritando: ¡Viva Cristo Rey!

Antes de adentrarnos en las vibrantes páginas de este libro, para los que han sido víctimas de la visión sesgada de la historia española, especialmente del siglo XX, que se ha inoculado, desde el colegio, el instituto, y la pantalla de televisión, es necesario insistir en una serie de verdades históricas que han sido silenciadas y manipuladas ya desde los años sesenta en la universidad y progresivamente desde los setenta en el resto de los niveles educativos.

2. El mito de la República democrática o la irracionalidad hecha política
Leer texto completo.....AQUÍ
La persecución religiosa en España 
durante la Segunda República (1931-1939) 2010
Vicente Cárcel Ortí 
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miércoles, 14 de agosto de 2019

La MASONERÍA inspiró la Revolución Francesa y su atroz persecución a la Iglesia CÁTÓLICA desde Inglaterra

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La atroz persecución a la Iglesia en la Revolución Francesa
Javier Navascués
Entrevista a Javier Paredes
12-8-2119 
A lo largo de la Historia ha habido grandes revoluciones por odio a la fe para socavar los cimientos de la cristiandad. Los cristianos han sido perseguidos con saña y crueldad. Numerosos mártires dieron su vida por defender la religión católica.
Una de las más importantes sin duda fue la Revolución francesa y la Ilustración, que intentó desterrar a Dios de la sociedad y entronizar a la diosa razón y al hombre como la medida de todas las cosas. Justamente la antítesis de la sociedad teocéntrica medieval, que fue la época de mayor esplendor de la cristiandad.
La Revolución francesa, como todo en la vida pasó, pero el veneno de sus ideas inmanentistas permanece hasta nuestros días y se entremezcla con la ponzoña de otras grandes revoluciones como la comunista o la de mayo de 68.
D. Javier Paredes, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá, nos habla en profundidad del feroz ataque que supuso la Revolución Francesa a la cristiandad y sus graves consecuencias.

¿Cuál fue el caldo de cultivo en Europa en el que se fue fraguando la revolución francesa ya desde siglos atrás?
La cultura de la cristiandad representada por Santo Tomás de Aquino entiende un punto fundamental, que Dios es creador y providente. Dios ha creado al mundo, ha creado al hombre y por lo tanto el hombre es una criatura dependiente de Dios, que debe obedecer sus mandatos. Dios ha creado al hombre para que le sirva, le ame y después sea feliz con él en el Cielo. Este concepto se rompe en el siglo XVI por medio de Lutero que introduce una nueva idea frente al hombre como criatura: el hombre como ser autónomo. En su doctrina nos propone el libre examen que consiste en decir sucintamente que somos autónomos para interpretar las Escrituras, no necesitamos de ninguna autoridad eclesiástica que nos diga cómo interpretar la Palabra de Dios. Podemos prescindir del Magisterio y de la Tradición. Esto lo oyen los campesinos alemanes en 1525 y se hacen la siguiente composición de lugar: “Si nadie me puede decir a mí lo que yo tengo que hacer en materia religiosa muchísimo menos nadie me podrá decir lo que debo hacer en materia política”. Así surgen las revoluciones campesinas de 1524 y 1525.

Como Lutero necesita el apoyo de los príncipes alemanes para separarse de Roma escribe una obra que lleva por título Contra las hordas asesinas y ladronas del campesinado. Rectifica y afirma que eso del libre examen sólo es patrimonio del príncipe, no del resto de la población. Y propone exterminar como a perros a los campesinos sublevados y cómo consecuencia viene la represión del levantamiento campesino de aquellos años, que provoca entre 100.000 y 135.000 muertos en Alemania.
Así empiezan las guerras de religión en los Estados confesionales y se llega a una solución de paz en 1555, la paz de Augsburgo. Se adopta un nuevo lema: Cuius regio, eius religio, que quiere decir según sea la religión del rey, así va a ser la religión de los súbditos.

¿Cuál es la situación concreta en Francia el año de la Revolución francesa?
En 1789 en Francia reina Luis XVI y en la Iglesia Pío VI. Francia tiene en esos momentos 26 millones de habitantes, de los cuáles prácticamente todos son católicos excepto 500.00 protestantes y 40000 judíos. Los católicos se distribuyen en las 139 diócesis que tiene Francia en esos momentos. Hay 40000 parroquias atendidas por 70000 sacerdotes seculares. Hay además 30000 religiosos y 40000 religiosas. La religión católica no es una religión intimista sino una religión sacramental que precisa de los sacerdotes para confeccionar y distribuir los sacramentos. Por lo tanto, la persecución va a ir dirigida contra los sacerdotes. A cada sacerdote le toca atender a unos 360 habitantes. Hay en Francia unos 25 millones y medio de católicos practicantes, que reciben los sacramentos, cumplen con el precepto dominical y con el pascual. Es un clero con buena formación doctrinal y con buenas costumbres con respecto a lo que sucedía en épocas pasadas. Aunque es un clero que empieza a hacer ciertas concesiones que se traducen en la falta de austeridad y en la falta de piedad. Las crónicas de entonces dicen que en algunos monasterios benedictinos ya se permite tomar té y café y que incluso salen a fumar al Sena por las noches. Cuando el clero afloja en la austeridad también afloja en la piedad. Por eso luego veremos a algunos clérigos comprometidos en la destrucción de la Iglesia. La iglesia se ocupa de la atención de hospitales y sobre todo de la enseñanza.
La situación del clero en Francia está regida por la Alianza del Trono y el Altar…
Así es, pero ello no quiere decir que se confundan el ámbito secular y el ámbito eclesiástico. En este ambiente quien domina la opinión pública son los enciclopedistas. Diderot escribe una novela de gran difusión en Francia titulada La religiosa. Afirma que en los conventos las religiosas están a la fuerza. Incluso en esta novela acusa a los mismos padres de encerrar a sus hijas en el monasterio, cosa a todas luces falsa. Lo que ocurre es justo lo contrario que suelen los padres los que impiden la entrada en el convento de sus hijas. Además, se empiezan a difundir una serie de ideas que podemos encontrar en los cuadernos de quejas del clero de Paris. Aquí vemos que Francia escribe la revolución antes de hacerla. En los cuadernos de quejas hay ya ideas inspiradas por sociedades y logias masónicas. En el cuaderno de quejas del Chalet de Santón una de las cosas que se piden es que todos los clérigos se casen. Se escribe textualmente: “la ternura de sus esposas despertaría la sensibilidad de sus corazones, la gratitud y compasión propias de la naturaleza humana y que se han visto sofocados en los votos de castidad y obediencia en casi todos que los han pronunciado”.

Otra de las ideas que empiezan a surgir en esta época es lo que se conoce con el nombre de richerismo. Edmund Richer decía que, si bien los obispos descienden de los apóstoles, los sacerdotes son los descendientes de esos 72 discípulos que Cristo mandó a predicar por todo el mundo. Por lo tanto, tienen tanta autoridad los sacerdotes como los obispos. En el fondo lo que dice Richer es que la autoridad de los obispos frente a una reunión de sacerdotes queda diluida.

Otra cosa que se difunde entonces son las ideas galicanas que vienen a decir que la reunión de los obispos de una nación, concretamente de Francia, tiene tanta autoridad o más que la que tiene el Papa. De manera que así es como se llega a los Estados Generales donde queda diluido el poder de los obispos porque el estamento clerical entre sus diputados tiene 208 sacerdotes y sólo 47 obispos.

La fase siguiente es decretar que no se va a discutir por estamentos sino de manera individual (Juramento del Juego de Pelota 20-6-1789). Los Estados Generales el 30 de junio de 1789 quedan convertidos en Asamblea Nacional que se proponen dar a Francia una Constitución. Es decir, no nos sirven las leyes anteriores y se crea una Constitución. Esto va a afectar a la estructura de Francia, que como hemos dicho era la alianza del Trono y el Altar.

¿Cuándo empiezan a menoscabar de forma explícita los derechos de la Iglesia?
Mientras se redacta esta Constitución salen decretos importantes como fue la abolición del régimen feudal, de los derechos de los señores. Esto va a afectar a la Iglesia porque suprimidos los derechos feudales también se suprimen los diezmos. Uno de los nobles, hijo de Emile du Châtelet, famosa por ser matemática física y sobre todo por ser la querida de Voltaire, al quitarle los derechos de caza decide prohibir los diezmos, que era la contribución que los fieles daban a la Iglesia. De esta manera le quitabas a la Iglesia un recurso para poder vivir y afrontar sus necesidades.

Un obispo, Charles de Talleyrand dice que la Iglesia tiene muchas riquezas y que tiene que darlas al Estado para que éste las administre. Isaac Le Chapelier argumenta que no se le quitan los bienes a la Iglesia, sino que se recuperan porque la Iglesia no es dueña sino depositaria. A partir de ahora el depositario va a cambiar y es el Estado el que va atender a los pobres en sus necesidades.

Charles de Talleyrand, que no tuvo nunca vocación, deja el obispado y se convierte en uno de los políticos más importantes. Se acabó casando con Catherine Grand obligado por Napoleón. La feliz pareja se instala en el castillo de Valençay, donde abunda el lujo.

Talleyrand va a ejercer como obispo en la Fiesta de la Federación, que es una fiesta importante en este proceso de descristianización. Va a hacer la penúltima ceremonia como clérigo. Celebra en los Campos de Marte ante más de 100.000 franceses una Misa. Pero la Misa se celebra ya en el altar de la Patria. Vamos viendo como el Estado se va apropiando de la Liturgia católica y ahí es donde todos prestan el juramento a la nación. El siguiente paso es la prohibición de emitir votos solemnes a las órdenes contemplativas que no tienen utilidad social. Las que se dedican a la enseñanza y hospitales tienen votos simples y a estas de momento se les tolera hasta que Le Chapelier dicta una orden de la supresión de los gremios.

De los conventos masculinos es donde salen más religiosos. De los conventos femeninos apenas hay defecciones, se cuentan con los dedos de una mano. Una de las que sale es la Hna Providencia, Margarit Hébert. Acabará casándose con el personaje más anticlerical y más radical de la revolución francesa Jacques-René Hébert, fundador de un periódico “Le Père Duchesne”. Este diario va a contribuir a transmitir ideas anti religiosas y va a contribuir a la persecución y las matanzas de los sacerdotes.

Perseguidas las órdenes religiosas nos quedaba el clero secular, el clero de las parroquias y eso se hace mediante la Constitución Civil del Clero, que convierte al clero secular en funcionarios. De manera que ahora los obispos los van a elegir las asambleas parroquiales sin que el Papa pueda decidir nada. El Santo Padre declara como cismática esta Constitución. El problema es que se obliga al clero a jurarla. Todos los sacerdotes deben jurar y acatar esta constitución.
Hay una división entre el clero juramentado y el clero refractario…
Sí, pero de todos los obispos que había en Francia sólo juran esta constitución 7 obispos y de ellos sólo 4 tienen una diócesis en propiedad.

Las cosas en Francia se complican en 1792 porque tiene lugar el asalto a las Tullerías y la proclamación del fin de la Monarquía y el principio de la República con Luis XVI en la prisión del Temple. Del 2 al 5 se producen las matanzas de septiembre. Masacran a la Guardia Suiza que custodia el Palacio y exterminan a unas 1300 personas de las cárceles de París, donde había muchos sacerdotes que no habían querido jurar la Constitución. Uno de los crímenes más conocidos fue el de una alta aristócrata, que estaba en la cárcel. Va a ser violada, descuartizada e incluso tienen el mal gusto de cortarle la cabeza, llevarla a un peluquero, clavarla en la pica y llevársela a María Antonieta de la que era muy amiga. Todo esto bajo el lema de Libertad, Igualdad, Fraternidad.

Otro de los puntos clave en el proceso de descristianización de Francia es la introducción de la ley del divorcio y la laicización del Estado. A partir de ahora tendrán que dejar de llevar los registros de bautismo y de matrimonio. Los curas juramentados sólo podrán dar la bendición después de que se casen en el Ayuntamiento. Eso quiere decir que los sacerdotes juramentados están obligados a bendecir gente que se haya divorciado o incluso sacerdotes ya casados.

Es un ataque continuo a los principios. Ya no tenemos órdenes religiosas, ya tenemos un clero cismático y condenado por el Papa que depende del Estado. La sociedad civil tiene descristianizada la familia por la ley del divorcio.

Esto va a provocar una reacción en la región de la Vendée…
Así es. Esta región se levanta en armas durante siete años. No es sólo una sublevación política, sino que luchan al grito de viva el Rey y los buenos sacerdotes, es decir en defensa de los curas que no han jurado la Constitución.

La represión contra esa zona que se levantó en defensa de la religión fue feroz. Una de las represiones más famosa es la que se conoce como los matrimonios republicanos que consistía en atar desnudos a un hombre y a una mujer y ahogarlos en el río Loira. A veces incluso el hombre era un sacerdote o religioso. Luis XVI y su esposa van a ser guillotinados.

Eliminados todos los sacerdotes fieles queda la posibilidad de crear una nueva religión una vez que José Fouché da la orden de arrasar los templos…

En esta nueva religión se da culto a diosa razón, que va a estar representada por madeimoselle Maillard, una bailarina de la ópera y de los prostíbulos que tenían los altos jerarcas y aristócratas de la Corte.

La diosa razón, encarnada esta bailarina, es entronizada en la catedral de Notre Dame. La propia Maillard mientras es paseada en andas pisotea un crucifijo por lo que acentúa todavía más el carácter blasfemo y sacrílego del acto. Ante esta situación a los católicos franceses no les queda más que entregarse a un culto de catacumbas. Las Misas se celebran a escondidas en los bosques y donde se puede.

Otro elemento importante para descristianizar la sociedad es la incautación del tiempo. A partir de ahora él tiempo no tendrá como referencia el nacimiento de Cristo, plenitud de los tiempos, sino la proclamación de la República. 1792 pasa a ser el año 1 cuando se proclama la República. Los nombres de los meses empiezan a adoptar elementos de la naturaleza. Los meses van a tener 30 días, pero no 4 semanas sino 3 décadas y la fiesta es el último día de la década. Lo hacen para hacer desaparecer el domingo, que deja de ser festivo. Cada día deja de estar dedicado a un santo y se dedican a un producto del campo o a un mineral. No es nada inocente, pues el 24 de diciembre es el día del azufre y el día 25, que es el día de la Natividad del Señor, es el día del perro.
Ya han suprimido a Dios por completo de la sociedad, pero ven necesario que el pueblo conserve cierta idea vaga de lo trascendente.
Robespierre ve que el ateísmo no les lleva a ningún sitio, que provoca desorden social y descontrola la sociedad y crea la fiesta del ser supremo. Dios pasa a ser un aglutinante social y se decreta que a partir de ahora los franceses crean en dos cosas: en la existencia del ser supremo y en la inmortalidad del alma. En la fiesta del ser supremo Robespierre quema una estatua de cartón que representa el ateísmo.
Finalmente, cuando acaba la época del terror viene una época más tranquila, pero igualmente con persecución, es la época del Directorio. Los sacerdotes que no obedezcan esta religión del Estado van a ser deportados a la Guayana.
Javier Navascués

Comentarios
pedro de madrid
Hace muchos años, solo oí en mí vida, en un sermón, a un sacerdote que repudiaba la Revolución Francesa, leí un poquito de la Vendee,(el héroe de la Cruz). luego un magnífico libro del profesor Bárcenas, del CEU La revolución Francesa fue nefasta para la iglesia de Cristo

Soledad
Creo que pedro de Madrid ratifica lo que siempre pense :han hecho un lavado y centrifugado estupendo de Revolución Francesa.Existe un desconocimiento total de lo que ocurrió. 
Leer este relato da pavor,pero el producto se vende como un logro de la humanidad.

Palas Atenea
Of course: no hay ninguna revolución hecha por el pueblo, el pueblo siempre es la excusa, pero ni la Revolución Francesa ni la Rusa fueron cosa del pueblo sino de una élite ilustrada. Normalmente cuando es el pueblo el que se revela, con hoces y cuchillos de matanza, siempre pierde. Hay mucho más pueblo en las contrarrevoluciones que en las revoluciones por eso las contrarrevoluciones nunca han tenido suerte.
Robespierre, Marat and Company eran tan pueblo como Lenín y Bujarin. En el Ancien Régime, contrariamente a lo que se nos dice, había una clase media ilustrada de médicos, abogados, funcionarios, etc...que fueron los artífices de la revolución; lo mismo que también la había en el Imperio Ruso. Luego nos han contado que no, que lo que había era la aristocracia por allí y el pueblo por allá, la lectura de las biografías de los revolucionarios desmienten esa idea. 
Ni Robespierre, ni Marat, ni Lenin, ni Bujarin fueron nobles y, sin embargo tenían una educación y no siempre hecha con el sudor de su frente sino pagada por alguien, lo que indica que había mucha gente que no era noble pero tenía dinero y, por lo tanto, existía una burguesía y fue esa burguesía la que tenía el potencial suficiente para concebir un ideal, un programa y una logística. La Revolución Francesa fue el triunfo de esa burguesía, la Rusa fue el triunfo del Comunismo manejado por antiguos burgueses que querían ir más allá.
Pero el pueblo francés y el ruso dependieron de las ideas revolucionarios de los burgueses, como en Gran Bretaña tal cosa no se dio-porque los burgueses británicos estaban en otras cosas- no hubo revolución.
Pero la situación del pueblo, entendiendo por tal a la clases trabajadoras, fue la misma en los lugares donde hubo revolución y en los lugares donde no la hubo.
Si el origen de las revoluciones hubiese sido la pobreza éstas tendrían que haberse generalizado en toda Europa porque las condiciones de vida de los mineros galeses no eran mejores que la de los franceses, los campesinos británicos vivían tan mal como los campesinos franceses, etc...
Particularmente hábiles fueron los británicos que consiguieron hacer un lujo de su nacionalidad de manera que, por lo visto, los campesinos, cuyo alimento era el porridge y los nabos, debían creer que los campesinos españoles comían todavía peor, algo así como alfalfa, o tal vez que los pepinos y nabos ingleses tenían algo especial.

Palas Atenea
En cuanto a la Iglesia, también se ve por qué fue un peligro para todas las revoluciones y por qué en Inglaterra la iglesia no representaba nada ya que iba de acuerdo con el estado. Bastaría haber echado a abajo al rey inglés para que la iglesia anglicana cayera, pero en los países católicos con decapitar al rey no acababan con la iglesia. Y, curiosamente, a pesar del cesaropapismo, tampoco fue suficiente en Rusia fusilar al Zar y a su familia para acabar con la Iglesia Ortodoxa. Quizás porque la Iglesia Ortodoxa no fue un invento de los zares como la Anglicana sí fue un invento de los reyes.

Pantaleón
De aquellos polvos, estos lodos. 
Todo empezó por la negativa del Monarca francés de consagrar Francia al Sagrado Corazón como le pidió Jesús vía Santa Margarita de Alacoque. 
No importa. El Corazón Inmaculado de María triunfará tarde o temprano y el Reinado Social de Cristo será instaurado, nuevo, mejor, más pleno. 
El paisaje actual es desolador, pero el horizonte es luminoso 

Pedro Amate
" Por qué se reúnen los pueblos y las gentes piensan cosas vanas ?... ....Contra Jehová y contra su Ungido. ".
La Revolución Francesa ,la revolución bolchevique ,la revolución española - 1.931 - 1.936 ,y todas las revoluciones en toda la zona de la Cristiandad ; han sido revoluciones anticristianas .la revolución marxista fue engendrada en la Cristiandad y exportada y adquirida por la República Popular China : dragón rojo apocalíptico. 
Todas estas revoluciones políticas están orientadas para devorar al hijo varón ,que la Iglesia ha dado a Luz después del Milenio Preliminar Cristiano - 380 de nuestra Era - Primera - Segunda Guerra Mundial .
La R .P .China ,y la ideología marxista ,aspiran a convertirse en la Primera Potencia Mundial, para heredar el Reino de Dios ; para devorar al hijo varón que la Iglesia ha dado a Luz ,y para ponerse en el lugar de Dios.
" El dragón se posicionó frente a la "mujer " ,para devorar al hijo,tan pronto lo diera a Luz ; y el hijo fue arrebatado para Dios y para su Trono ". Dios se ríe de ellos ; como dice el Salmo 2. 
" El que mora en los cielos se reirá ; el Señor se burlará de ellos.
Luego hablará a ellos en su furor, y los turbará con su ira.
Pero Yo he puesto mi Rey sobre Sion , mi santo monte.
Yo publicaré mi decreto ; Jehová me ha dicho: Mi hijo eres tú yo te engendré hoy.
Pídeme ,y te daré por herencia las naciones,y como posesión tuya los confines de la tierra.
Los quebrantarás con vara de hierro ; como vasija de alfarero los desmenuzaras.
Ahora,pues ,oh reyes,sed prudentes ; admitid amonestación, jueces de la tierra.
Servid a Jehová con temor, y alegraos con temblor.
Honrad al Hijo,para que no se enoje y perezcais en el camino ; pues se inflama de pronto su ira.
Bienaventurados todos los que en Él confían ". ( Salmo : 2 ).

madre
¡Que poco sabemos de la verdadera historia y cuanta manipulación existe! Gracias D. Javier, y a todas las personas, que con sus investigaciones dan luz sobre los hechos ocurridos en la historia y que nadie puee cambiar, (aunque si manipulan todo lo que les interesa) Mi abuela, que en paz descanse, nos decía:" entre cielo y tierra no hay nada oculto" y lo hacia para hacernos saber, que podíamos engañar u ocultar lo que hacíamos, pero que al final todo se sabe, porqué Dios todo lo ve, tarde o temprano la verdad resplandece.

Luis E
Creo es necesario mas difusión a esta parte de la historia universal, ya que predomina otra versión de los hechos (falsa) incluso entre católicos.

hornero (Argentina)
Leída está exposición, queda claro la estupidez de los secuaces del demonio. Visto en perspectiva histórica, estos verdugos del infierno, aparecen como unos imbéciles que pelean como peleles frente al poder de Dios, Señor de la historia. Preocupan en lo inmediato, pero el tiempo pertenece a los cristianos. Han llegado los tiempos en los que debemos actualizar la valoración de los hechos frente a la Aurora de María que ha iniciado los"nuevos tiempos" encaminados a la aniquilación del misterio de iniquidad, la caída de la Babilonia, del NOM y de todo lo que se le parezca. La toma de la Bastilla será una payasada frente a la Ira de la Justicia divina.

fran
La destrucción de occidente.

Palas Atenea
De todas maneras la religión ha sido perseguida, falseada y ninguneada por muchos que no fueron revolucionarios, precisamente, y por no serlo no se les ha hecho mucho caso. Enrique VIII se inventó una religión por un capricho que cambió a todo un país en pleno Renacimiento (y no era por ninguna herejía en concreto), y ahora leo asombrada, puesto que yo no lo sabía, que en 1782 José II de Austria firmó la expulsión de todas las órdenes contemplativas de su país-el artículo viene en REL firmado por un Habsburgo que sabrá la historia de su país-y a eso achaca él que Austria no sea tan católica como Polonia: "En 1770 había en los reinos de José II (Austria, Hungría y Bohemia) 2163 monasterios donde vivían aproximadamente 45.000 monjes y monjas de todas las órdenes imaginables". 
Así que hay que hacer una revisión a la historia de arriba a abajo porque 
los monarcas, por una razón u otra, también pusieron su granito de arena en la debacle general. En el caso de los Habsburgo el pueblo no se sintió tan afectado porque el monarca era un católico "josefista", para el que toda orden que no prestara un servicio determinado estaba de sobra. La Ilustración se introdujo también en las cabezas coronadas y, en este caso 7 años antes de la Revolución Francesa, por lo que podemos entender que las mismas cortes de los reyes estaban carcomidas por la Ilustración y la masonería mucho antes que la revolución eclosionara. La idea precede a la expulsión o a la guillotina. El pueblo no aparece por ningún lado y, cuando aparece casi siempre está en el bando perdedor porque el pueblo hasta la Gran Guerra fue siempre tradicional.

Palas Atenea
Desde luego había más pueblo, en el sentido honrado del término, entre los vandeanos que entre los revolucionarios, más entre los cristeros que entre los esbirros de Calles, más con los carlistas que con los liberales y más entre los campesinos ucranianos que entre los soviéticos. Empezaron por arriba y lo último a lo que han conseguido malear es, precisamente, al pueblo. Por eso están empeñados ahora en la destrucción de la familia que es la base de todo.

juanlui
Y es por eso que nuestras democracias liberales están heridas de origen.
¿ Cómo puede una revolución sangrienta dirigida por masones traer algo bueno ? Lo único que trajo fue un desplazamiento del poder hacia otras élites.

Jorge de PERU
Una breve reflexion a lo que acontecio en la revolucion francesa. La misma atrocidad desde que empezo la Iglesia con las primeras comunidades cristianas. Acaso no empezaron desde el martirio de Esteban? La revolucion francesa fue mas cruel que el Imperio romano? Acaso no existe derramamiento de sangre cristiana en pleno siglo XXI? Las persecuciones a la Iglesia Catolica continuan y seguiran hasta el final de los siglos. Fiel reflejo de lo que hicieron con Jesucristo. Pero tenemos la promesa de El. Las puertas del infierno no podran contra su Iglesia. No ha existido, no existe, ni existira poder capaz de destruirla. Podran haber pecadores dentro de la Iglesia, pero sigue siendo Santa por la sangre derramada de Cristo y por la sangre de sus martires.

Chico
Los Maestros Ciruela como muchos docentes Iniversitarios obligaron a tragar mentiras y más mentiras a sus alumnos que luego repitieron como loros hasta hoy.
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jueves, 8 de agosto de 2019

Pío MOA: El extraño caso del liberalismo español. La izquierda y la cultura

El extraño caso del liberalismo español 
La izquierda y la cultura
Pío Moa
1 agosto, 2019
Comprender el papel del liberalismo
 en la guerra civil exige una referencia general 
a su evolución histórica en España.
A la propiedad e iniciativa privadas fomentadas por el liberalismo suele asociarse el impulso económico que convirtió a países como Usa, Inglaterra, Alemania o Francia en grandes potencias económicas en los siglos XIX y XX. Pero los efectos del liberalismo resultaron muy inferiores en España, que había sido una de las grandes potencias mundiales durante los tres siglos anteriores, y en el XIX descendería a una posición de segundo o tercer orden. Aquí el liberalismo llegó de la mano de la invasión napoleónica y la lucha contra ella. Como todas las ideologías, en el liberalismo hay varias corrientes que suelen disputarse, incluso violentamente, la autenticidad de la doctrina, y en España se dividió a grandes líneas en dos tendencias: la llamada exaltada se inspiraba en la Revolución francesa, y la moderada más bien en la experiencia inglesa.

La invasión, seguida de la pérdida de la mayor parte el imperio americano, dejó el país dividido en dos sectores radicalmente enfrentados –liberales y carlistas o tradicionalistas– hasta originar entre 1833 y 1840 una nueva y sangrienta contienda, esta civil. Los tradicionalistas aspiraban a mantener el antiguo régimen con su sociedad estamental, aduanas interiores, fragmentación legal e incluso Inquisición (prácticamente inefectiva desde hacía mucho) y preeminencia de la Iglesia. Los liberales representaban la unidad de mercado y las libertades políticas. Estos fueron los vencedores, pero entre sus dos facciones siguió una larga pugna por medio de pronunciamientos militares, al ser en el seno del ejército donde ambas habían logrado apoyos más efectivos.

La aversión de los liberales a la Iglesia se plasmó en hechos como la matanza de frailes en 1834, acusándolos falsamente de envenenar las fuentes. Su acto más decisivo, dos años después, fue la Desamortización del político Mendizábal, ligado a intereses ingleses y acompañada de la disolución de las órdenes religiosas, que dejó sin instrucción a numerosos alumnos. La desamortización no fue un contrato o trueque liberal, sino una expropiación desde el estado, que mataba dos pájaros de un tiro: allegaba fondos para la guerra carlista y socavaba económicamente a la Iglesia. El coste fue muy alto: muchos miles de campesinos que vivían en tierras comunales o del clero fueron condenados a la mendicidad, se extendió el bandolerismo y el país sufrió una de las oleadas más destructivas de su patrimonio histórico y cultural: ruina de monasterios, obras de arte, bibliotecas, archivos, registros, etc. Ya había ocurrido con la invasión francesa, pero la Desamortización la empeoró. La tercera oleada ocurriría durante la guerra civil tratada en este libro. Ello da idea del ingente patrimonio artístico y cultural adquirido por el país en épocas más brillantes.

Los pronunciamientos liberales trajeron consigo inestabilidad y estancamiento, aunque también hubo algunos procesos de modernización. El liberalismo exaltado luego llamado progresista y republicano, culminó en 1868 en el llamado Sexenio revolucionario o democrático, experiencia caótica que expulsó a los Borbones, suscitó una guerra en Cuba, una nueva guerra carlista y provocó indirectamente la francoprusiana de 1870. El Sexenio desembocó en 1873 en la I República, que convirtió el desorden en vorágine con dos guerras civiles (la carlista y una revolución cantonal que amenazaba disgregar el país en pequeñas taifas), más la de Cuba, con unas Cortes frenéticas en sus retóricas. A finales de 1874 un golpe militar acabó con la república y al año siguiente volvieron los Borbones (Alfonso XII), por lo que se llamó “Restauración” al nuevo régimen, de estilo inglés, con alternancia entre las dos corrientes liberales. La Restauración acabó con los pronunciamientos, trajo más estabilidad, aceleró la industrialización, aumentó la renta per cápita y la instrucción pública: mejoras importantes aunque lentas.

Sin embargo la derrota del 98 marcó un antes y un después: la inestabilidad y el desánimo se acentuaron. La corriente “regeneracionista”, básicamente liberal, atacó a fondo a la también liberal Restauración, tachándola de “necrocracia”. Con ello la privaba de respaldo intelectual, minaba su legitimidad y favorecía a los movimientos anarquistas, marxistas y separatistas. La creciente subversión provocó una dictadura, igual que en otros países europeos. Como ya señalamos, el dictador, Primo de Rivera, realizó en seis años proezas antes impensables: acabó con el terror anarquista, con la sangría de la guerra del Rif, con la agitación separatista y con la exaltada demagogia del PSOE, prosperando el país a un ritmo nunca visto desde la invasión francesa. Y ello sin grandes medidas represivas. Pese a ello perdió la batalla de la legitimidad y sus intentos de institucionalizar un bipartidismo con el PSOE fracasaron, por la oposición de algunos militares y del rey, y sobre todo, nuevamente, por la inquina de intelectuales autoconsiderados liberales — Unamuno y Ortega los más destacados–, que se ensañaron con Primo de Rivera usando una retórica tan furiosa como vacía.

Así, el republicano Pacto de San Sebastián, en agosto de 1930, lo organizaron políticos fundamentalmenteliberales o que se tenían por tales: Azaña, Alcalá-Zamora, representantes de otros republicanos de izquierda y de derecha, notablemente Lerroux, y separatistas catalanes más o menos radicales. El muñidor de la reunión, Miguel Maura, había sido monárquico hasta casi la víspera, como Alcalá–Zamora. No les preocupó buscar alianza, que no encontraron, con el PNV, la CNT y el PSOE. Con este último lo consiguieron extraoficialmente de manos de Prieto. Típicamente, su acuerdo fue organizar un golpe militar.
Ortega publicó en noviembre un artículo estruendoso, “El error Berenguer”, sosteniendo que el gobierno de Primo había sido indigno de los mismos pueblos salvajes y hasta “una insólita anormalidad en la historia humana”. Esta palabrería rimbombante concluía con un llamamiento: Delenda est monarchia. Había que pasar a la república. ¿Por qué? ¿Qué iba a significar la república? No había el menor análisis real bajo la frívola consigna, como tampoco bajo su “europeísmo”, otra palabra mágica para resolver mágicamente los problemas del país.

Y el golpe militar fue asestado un mes más tarde, fracasando después de causar varias muertes. Dos de sus autores fueron a su vez fusilados, y los miembros del Pacto que no quisieron huir fueron detenidos y convirtieron la cárcel en un impune foco de agitación. En febrero del 31 Ortega, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala publicaron un Manifiesto al servicio de la República pidiendo movilizar a los intelectuales para influir en la opinión pública y acabar con la monarquía liberal. El manifiesto, que valió a los tres firmantes el título de “Padres espirituales de la República”, tuvo enorme repercusión y ayudó sin duda a que unas elecciones municipales, dos meses después, se convirtieran en el ansiado paso a la república. La ilusión les iba a durar poco, y durante la guerra, en la que huyeron del Frente Popular, tuvieron ocasión de expresar sus conocidos sentimientos hacia una república a cuyos peores efectos habían contribuido con tanta ligereza. Mientras Azaña y los políticos republicanos de izquierda aceptaban el papel de comparsas que los revolucionarios utilizaban para camuflarse.

Al igual que el marxismo o el anarquismo, el liberalismo no contó en España con pensadores o teóricos de fuste, ni se planteó problemas a resolver, sino que se aplicó un tanto dogmáticamente, aunque con intensa actividad. Lo notable ha sido el sabotaje mutuo entre un liberalismo y otro. La Restauración consiguió eliminar los pronunciamientos militares con que se obsequiaban mutuamente las dos ramas liberales, en especial la “exaltada”, pero fue para encontrarse con las nuevas ideologías que la minaban y sobre todo con corrientes intelectuales también autoproclamadas liberales, que socavaron sistemáticamente su legitimidad, en alianza de hecho con las ideologías totalitarias y separatistas. No es fácil explicar este aparente absurdo, pero sin duda ha ocurrido en la historia, y con efectos de la mayor transcendencia.
La izquierda y la cultura
Nadie ha destruido más libros en Europa que las izquierdas españolas.
Creo que soy el único historiador que ha protestado por la destrucción del archivo de la Brigada Político-social por los socialistas. A la mayoría la ley de memoria histórica les sienta muy bien.
PSOE de Felipe González redujo a pasta de papel los fondos de la Editora Nacional
La izquierda procedió, apenas llegada la república, a quemar valiosas bibliotecas, obras de arte y escuelas.
En 1934, las izquierdas sublevadas contra la república, destrozaron la biblioteca de la universidad de Oviedo y una gran biblioteca y centro de arte en Portugalete. También hicieron volar joyas del románico en Asturias.
Durante la guerra civil, las izquierdas destruyeron gran número de bibliotecas de particulares, de monasterios, valiosísimos libros antiguos, expoliaron o destruyeron innumerables obras de arte, arqueológicas, etc., algunas con el pretexto de “salvarlas”.
Las quemas de las izquierdas no eran discriminatorias como las de los nazis o alguna ocasional en la posguerra española: quemaban bibliotecas enteras con libros de todas clases
También fueron quemados valiosos archivos y fondos editoriales «para calentarse» en Madrid. Así los archivos del Ministerio de Hacienda para caldear el edificio en diciembre del 36. En el ministerio de Instrucción Pública fueron destruidas 300 toneladas de documentos y libros.
Una de las cosas más sorprendentes es que las izquierdas se digan campeonas de la cultura y muchos lo hayan creído: donde llegan, la arrasan. Hoy vivimos en un verdadero páramo cultural, cada vez más satelizado por la cultura y la lengua anglosajona, aunque esto último se debe tanto a la derecha como a la izquierda.
(Hace cuatro años)
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