Píldoras Anti-Masonería

El blog CLAVIJO defiende los valores

de la Iglesia Católica y de España

amenazados por el proyecto masónico-luciferino

"Nuevo Orden Mundial"


e-mail: ClavijoEspana@gmail.com



viernes, 26 de diciembre de 2014

¿Cuál debe ser nuestra respuesta ante los terribles escándalos de la Iglesia? (1653)

Fearless (1/12/2014): Homilía del sacerdote Franciscano P. Roger J. Landry, pronunciada en la Parroquia del Espíritu Santo en Fall River, MA (Estados Unidos).
La nota de ocho columnas de la semana pasada no se la llevó el desfile del Super Bowl ni quién sería el mariscal de campo, ni tampoco el discurso del Presidente al Estado de la Unión hablando de los operativos terroristas en los Estados Unidos. Nada de esto fue la noticia principal. Los encabezados fueron capturados por la muy triste noticia de que algunos sacerdotes en la Arquidiócesis de Boston abusaron de jóvenes a quienes estaban consagrados a servir.
Es un escándalo mayúsculo, uno que muchas personas que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia a causa de alguna de sus enseñanzas morales o doctrinales, lo están usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo, tratando de implicar que después de todo ellos tenían razón. Muchas personas se han acercado a mí para hablar del asunto. Muchas otras hubieran querido hacerlo, pero creo que por respeto y por no querer sacar a relucir lo que consideran malas noticias, se abstuvieron; pero para mí era obvio que estaba en su mente. Y por eso, hoy quiero atacar el asunto de frente. Ustedes tienen derecho a ello.
No podemos fingir como si no hubiera sucedido. Y yo quisiera discutir cuál debe ser nuestra respuesta como fieles católicos a este terrible escándalo. Lo primero que necesitamos hacer, es entenderlo a la luz de nuestra fe en el Señor. Antes de elegir a Sus primeros discípulos, Jesús subió a la montaña a orar toda la noche. En ese tiempo tenia muchos seguidores. Él habló a Su Padre en oración acerca de a quiénes elegiría para que fueran sus doce Apóstoles, los doce que Él formaría íntimamente, los doce a quienes enviaría a predicar la Buena Nueva en Su nombre. Él les dio el poder de expulsar a los demonios. Les dio el poder para curar a los enfermos. Ellos vieron como Jesús obró incontables milagros. Ellos mismos obraron en Su nombre numerosos milagros.
Pero, a pesar de todo, uno de ellos fue un traidor. Uno que había seguido al Señor, uno, a quien el Señor le lavó los pies, que lo vio caminar sobre las aguas, resucitar a personas de entre los muertos y perdonar a los pecadores, traicionó al Señor. El Evangelio nos dice que Él permitió que Satanás entrara en él y luego vendió al Señor por treinta monedas en Getsemaní, simulando un acto de amor para entregarlo. “!Judas,” le dijo Jesús en el huerto de Getsemani, “con un beso entregas al Hijo del hombre!” Jesús no eligió a Judas para que lo traicionara.
Él lo eligió para que fuera como todos los demás. Pero Judas fue siempre libre y usó su libertad para permitir que Satanás entrara en él y, por su traición termino haciendo que Jesús fuera crucificado y ejecutado. Así que desde los primeros doce que Jesús mismo eligió, uno fue un terrible traidor. A VECES LOS ELEGIDOS DE DIOS LO TRAICIONAN. Este es un hecho que debemos asumir. Es un hecho que la primera Iglesia asumió. Si el escándalo causado por Judas hubiera sido lo único en lo que los miembros de la primera Iglesia se hubieran centrado, la Iglesia habría estado acabada antes de comenzar a crecer.
En vez de ello, la Iglesia reconoció que no se juzga algo por aquellos que no lo viven, sino por quienes sí lo viven. En vez de centrarse en aquel que traicionó a Jesús, se centraron en los otros once, gracias a cuya labor, predicación, milagros y amor por Cristo, nosotros estamos aquí hoy. Es gracias a los otros once -todos los cuales, excepto San Juan, fueron martirizados por Cristo y por el Evangelio, por el cual estuvieron dispuestos a dar sus vidas para proclamarlo- que nosotros llegamos a escuchar la palabra salvífica de Dios, que recibimos los sacramentos de la vida eterna.
Hoy somos confrontados por esa misma realidad. Podemos centrarnos en aquellos que traicionaron al Señor, aquellos que abusaron en vez de amar a quienes estaban llamados a servir, o, como la primera Iglesia, podemos enfocarnos en los demás, en los que han permanecido fieles, esos sacerdotes que siguen ofreciendo sus vidas para servir a Cristo y para servirlos a ustedes por amor. Los medios casi nunca prestan atención a los buenos “once”, aquellos a quienes Jesús escogió y que permanecieron fieles, que vivieron una vida de silenciosa santidad. Pero nosotros, la Iglesia, debemos ver el terrible escándalo que estamos atestiguando bajo una perspectiva auténtica y completa.
El escándalo desafortunadamente no es algo nuevo para la Iglesia. Hubo muchas épocas en su historia, cuando estuvo peor que ahora. La historia de la Iglesia es como la definición matemática del coseno, es decir, una curva oscilatoria con movimientos de péndulo, con bajas y altas a lo largo de los siglos. En cada una de esas épocas, cuando la Iglesia llegó a su punto más bajo, Dios elevó a tremendos santos que llevaron a la Iglesia de regreso a su verdadera misión. Es casi como si en aquellos momentos de oscuridad, la Luz de Cristo brillara más intensamente.
San Francisco de Sales
Yo quisiera centrarme un poco en un par de santos a quienes Dios hizo surgir en esos tiempos tan difíciles, porque su sabiduría realmente puede guiarnos durante este tiempo difícil. San Francisco de Sales fue un santo a quien Dios hizo surgir justo después de la Reforma Protestante. La Reforma Protestante no brotó fundamentalmente por aspectos teológicos, por asuntos de fe –aunque las diferencias teológicas aparecieron después- sino por aspectos morales. Había un sacerdote agustino, Martín Lutero, quien fue a Roma durante el papado más notorio de la historia, el del Papa Alejandro VI. Este Papa jamás enseñó nada contra la fe -el Espíritu Santo lo evitó- pero fue simplemente un hombre malvado. Tuvo nueve hijos de seis diferentes concubinas. Llevó a cabo acciones contra aquellos que consideraba sus enemigos. Martín Lutero visitó Roma durante su papado y se preguntaba cómo Dios podía permitir que un hombre tan malvado fuera la cabeza visible de Su Iglesia. Regresó a Alemania y observó toda clase de problemas morales.
Los sacerdotes vivían abiertamente relaciones con mujeres. Algunos trataban de obtener ganancias vendiendo bienes espirituales. Privaba una inmoralidad terrible entre los laicos católicos. Él se escandalizó, como le hubiera ocurrido a cualquiera que amara a Dios, por esos abusos desenfrenados. Así que fundó su propia iglesia. Eventualmente Dios hizo surgir a muchos santos que combatieran esta solución equivocada y trajeran de regreso a las personas a la Iglesia fundada por Cristo.
San Francisco de Sales fue uno de ellos. Poniendo en riesgo su vida, recorrió Suiza, donde los calvinistas eran muy populares, predicando el Evangelio con verdad y amor. Muchas veces fue golpeado en su camino y dejado por muerto. Un día le preguntaron cuál era su postura en relación al escándalo que causaban tantos de sus hermanos sacerdotes. Lo que él dijo es tan importante para nosotros hoy como lo fue en aquel entonces para quienes lo escucharon.
Él no se anduvo con rodeos. Dijo: “Aquellos que cometen ese tipo de escándalos son culpables del equivalente espiritual a un asesinato, destruyendo la fe en Dios de otras personas con su pésimo ejemplo”. Pero al mismo tiempo advirtió a sus oyentes: “Pero yo estoy aquí entre ustedes hoy para evitarles un mal aún peor. Mientras que aquellos que causan el escándalo son culpables de asesinato espiritual, los que acogen el escándalo -los que permiten que los escándalos destruyan su fe-, son culpables de suicidio espiritual.”
Son culpables, dijo él, “de cortar de tajo su vida con Cristo, abandonando la fuente de vida en los Sacramentos, especialmente la Eucaristía”. San Francisco de Sales anduvo entre la gente de Suiza tratando de prevenir que cometieran un suicidio espiritual a causa de los escándalos. Y yo estoy aquí hoy para predicarles lo mismo a ustedes. ¿Cuál debe ser entonces nuestra reacción?
Otro gran santo que vivió en tiempos particularmente difíciles también puede ayudarnos. El gran San Francisco de Asís vivió alrededor del año 1200, que fue una época de inmoralidad terrible en Italia central. Los sacerdotes daban ejemplos espantosos. La inmoralidad de los laicos era aún peor. San Francisco mismo, siendo joven, había escandalizado a otros con su manera despreocupada de vivir. Pero eventualmente, se convirtió al Señor, fundó a los Franciscanos, ayudó a Dios a reconstruir Su Iglesia y llegó a ser uno de los más grandes santos de todos los tiempos. Una vez, uno de los hermanos de la Orden de Frailes Menores le hizo una pregunta. Este hermano era muy susceptible a los escándalos. “Hermano Francisco,” le dijo, “¿qué harías tu si supieras que el sacerdote que está celebrando la Misa tiene tres concubinas a su lado?” Francisco, sin dudar un sólo instante, le dijo muy despacio: “Cuando llegara la hora de la Sagrada Comunión, iría a recibir el Sagrado Cuerpo de mi Señor de las manos ungidas del sacerdote.”
¿A dónde quiso llegar Francisco? Él quiso dejar en claro una verdad formidable de la fe y un don extraordinario del Señor. Sin importar cuán pecador pueda ser un sacerdote, siempre y cuando tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia -en Misa, por ejemplo, cambiar el pan y el vino en la carne y la sangre de Cristo, o en la confesión, sin importar cuán pecador sea él en lo personal, perdonar los pecados del penitente, Cristo mismo actúa en los sacramentos a través de ese ministro. Ya sea que el Papa celebre la Misa o que un sacerdote condenado a muerte por un crimen celebre la Misa, en ambos casos es Cristo mismo quien actúa y nos da Su cuerpo y Su sangre.
Así que lo que Francisco estaba diciendo en respuesta a la pregunta de su hermano religioso al manifestarle que él recibiría el Sagrado Cuerpo de Su Señor que sus manos ungidas del sacerdote, es que no iba a permitir que la maldad o inmoralidad del sacerdote lo llevaran a cometer suicidio espiritual. Cristo puede seguir actuando y de hecho actúa incluso a través del más pecador de los sacerdotes. ¡Y gracias a Dios que lo hace! Y es que si siempre tuviéramos que depender de la santidad personal del sacerdote, estaríamos en graves problemas.
Los sacerdotes son elegidos por Dios de entre los hombres y son tentados como cualquier ser humano y caen en pecado como cualquier ser humano. Pero Dios lo sabía desde el principio. Once de los primeros doce Apóstoles se dispersaron cuando Cristo fue arrestado, pero regresaron; uno de los doce traicionó al Señor y tristemente nunca regresó. Dios ha hecho los sacramentos esencialmente “a prueba de los sacerdotes”, esto es, en términos de su santidad personal. No importa cuán santos estos sean o cuán malvados, siempre y cuando tengan la intención de hacer lo que hace la Iglesia, entonces actúa Cristo mismo, tal como actuó a través de Judas cuando Judas expulsó a los demonios y curó a los enfermos.
Así que, de nuevo, les pregunto: ¿Cuál debe ser la respuesta de la Iglesia a estos actos? Se ha hablado mucho al respecto en los medios. ¿Tiene la Iglesia que trabajar mejor, asegurándose que nadie con predisposición a la pedofilia sea ordenado? Absolutamente. Pero esto no sería suficiente. ¿Tiene la Iglesia que actuar mejor para tratar estos casos cuando sean reportados? La Iglesia ha cambiado su manera de abordar estos casos y hoy la situación es mucho mejor de lo que fue en los años ochenta, pero siempre puede ser perfeccionada.
Pero aún esto no sería suficiente. ¿Tenemos que hacer más para apoyar a las víctimas de tales abusos? ¡Sí, tenemos que hacerlo, tanto por justicia como por amor! Pero ni siquiera esto es lo adecuado. El Cardenal Law ha hecho que la mayoría de los rectores de las escuelas de medicina en Boston trabajen en el establecimiento de un centro para la prevención del abuso en niños, que es algo que todos nosotros debemos apoyar. Pero ni siquiera esto es una respuesta suficiente ¡La única respuesta adecuada a este terrible escándalo, -, como San Francisco de Sales reconoció en 1600 e incontables otros santos han reconocido en cada siglo-, es la SANTIDAD!
¡Toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro autentico de la Iglesia. Siempre hay personas -un sacerdote se encuentra con ellas regularmente, ustedes probablemente conocen a varias de ellas también-, que usan excusas para justificar por qué no practican su fe, por qué lentamente están cometiendo suicidio espiritual. Puede ser porque una monja se portó mal con ellos cuando tenían 9 años. O porque no entienden las enseñanzas de la Iglesia sobre algún asunto particular.
Indudablemente habrá muchas personas estos días -y ustedes probablemente se encontraran con ellas- que dirán: “¿Para qué practicar la fe, para qué ir a la Iglesia, si la Iglesia no puede ser verdadera, cuando los así llamados elegidos son capaces de hacer el tipo de cosas que hemos estado leyendo?” Este escándalo es como un perchero enorme donde algunos trataran de colgar su justificación para no practicar la fe. Por eso es que la santidad es tan importante. Estas personas necesitan encontrar en todos nosotros una razón para tener fe, una razón para tener esperanza, una razón para responder con amor al amor del Señor.
Las bienaventuranzas que leemos en el Evangelio de hoy son una receta para la santidad.Todos necesitamos vivirlas más. ¿Tienen que ser más santos los sacerdotes? Seguro que sí. ¿Tienen que ser más santos los religiosos y religiosas y dar un testimonio aún mayor de Dios y del Cielo? Absolutamente. Pero todas las personas en la Iglesia tienen que hacerlo, ¡incluyendo a los laicos! Todos tenemos la vocación de ser santos y esta crisis es una llamada para que despertemos.
Estos son tiempos duros para ser sacerdote hoy. Son tiempos duros para ser católicos hoy. Pero también son tiempos magníficos para ser un sacerdote hoy y tiempos magníficos para ser católicos hoy. Jesús dice en las bienaventuranzas que escuchamos hoy: “Bienaventurados serán cuando los injurien, y los persigan y digan con mentira toda clase de mal contra ustedes por mi causa. Alégrense y regocíjense, porque su recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a ustedes.” Yo he experimentado de primera mano esta bienaventuranza, al igual que otros sacerdotes que conozco.
A principios de esta semana, cuando terminé de hacer ejercicio en un gimnasio local, salía yo del vestidor con mi traje negro de clérigo. Una madre, apenas me vio, inmediata y apresuradamente apartó a sus hijos del camino y los protegió de mí mientras yo pasaba. Me miró cuando pasé y cuando me había alejado lo suficiente, respiró aliviada y soltó a sus hijos como si yo fuera a atacarlos a mitad de la tarde en un club deportivo.
Pero mientras que todos nosotros quizá tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar Su verdadero rostro. En tiempos pasados en Estados Unidos, la Iglesia era respetada. Los sacerdotes eran respetados. La Iglesia tenía reputación de santidad y bondad. Pero ya no es así. Uno de los más grandes predicadores en la historia estadounidense, el Obispo Fulton J. Sheen, solía decir que él prefería vivir en tiempos en los que la Iglesia sufre en vez de cuando florece, cuando la Iglesia tiene que luchar, cuando la Iglesia tiene que ir contra la cultura.
Esas épocas eran para que los verdaderos hombres y las verdaderas mujeres dieran un paso al frente y contaran. “Hasta los cadáveres pueden flotar corriente abajo,” solía decir, señalando que muchas personas salen adelante fácilmente cuando la Iglesia es respetada, “pero se necesita de verdaderos hombres, de verdaderas mujeres, para nadar contra la corriente.” ¡Qué cierto es esto!
Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para mantenerse a flote y nadar contra la corriente que se mueve en oposición a la Iglesia. Hay que ser un verdadero hombre y una verdadera mujer para reconocer que cuando se nada contra la corriente de las críticas, estamos más seguros que cuando permanecemos adheridos a la Roca sobre la que Cristo fundó su Iglesia. Este es uno de esos tiempos. Es uno de los grandes momentos para ser cristianos.
Algunas personas predicen que en esta región la Iglesia pasará tiempos difíciles y quizá sea así, pero la Iglesia sobrevivirá, porque el Señor se asegurará de que sobreviva. Una de las más grandes réplicas en la historia sucedió justamente hace unos 200 años. El emperador francés Napoleón engullía con sus ejércitos a los países de Europa con la intención final de dominar totalmente el mundo.
En aquel entonces dijo una vez al Cardenal Consalvi: “Voy a destruir su Iglesia” El Cardenal le contestó: “No, no podrá”. Napoleón, con sus 150 cm. de altura, dijo otra vez: “¡Voy a destruir su Iglesia!” El Cardenal dijo confiado: “No, no podrá.! Ni siquiera nosotros hemos podido hacerlo!”
Si los malos Papas, los sacerdotes infieles y miles de pecadores en la Iglesia no han tenido éxito en destruirla desde su interior -le estaba diciendo implícitamente al general- ¿cómo cree que usted va a poder hacerlo?
El Cardenal apuntaba a una verdad crucial. Cristo nunca permitirá que Su Iglesia fracase. El prometió que las puertas del infierno no prevalecerían sobre Su Iglesia, que la barca de Pedro, la Iglesia que navega en el tiempo hacia su puerto eterno en el cielo, nunca se volcará, no porque aquellos que van en ella no cometan todos los pecados posibles para hundirla, sino porque Cristo, que también está en la barca, nunca permitirá que esto suceda. Cristo sigue en la barca y Él nunca la abandonará.
La magnitud de este escándalo podría ser tal, que de ahora en adelante ustedes encuentren difícil confiar en los sacerdotes de la misma manera como lo hicieron en el pasado. Esto puede suceder y podría no ser tan malo. ¡Pero nunca pierdan la confianza en el Señor! ¡Es Su Iglesia! Aún cuando algunos de Sus elegidos lo hayan traicionado, Él llamará a otros que serán fieles, que los servirán a ustedes con el amor que merecen ser servidos, tal como ocurrió después de la muerte de Judas, cuando los once Apóstoles se pusieron de acuerdo y permitieron que el Señor eligiera a alguien que tomara el lugar de Judas y escogieron al hombre que terminó siendo San Matías, quien proclamó fielmente el Evangelio hasta ser martirizado por él
P. Roger J. Landry -St. Bernadette Parish
¡Este es un tiempo en el que todos nosotros necesitamos concentrarnos aún más en la santidad!¡Estamos llamados a ser santos y cuánto necesita nuestra sociedad ver ese rostro hermoso y radiante de la Iglesia! Ustedes son parte de la solución, una parte crucial de la solución. Y cuando caminen al frente hoy para recibir de las manos ungidas de este sacerdote el Sagrado Cuerpo del Señor, pídanle a Él que los llene de un deseo real de santidad, un deseo real de mostrar Su autentico rostro.
Una de las razones por las que yo estoy aquí como sacerdote para ustedes hoy es porque siendo joven, me impresionaron negativamente algunos de los sacerdotes que conocí. Los veía celebrar la Misa y casi sin reverencia alguna dejaban caer el Cuerpo del Señor en la patena, como si tuvieran en sus manos algo de poco valor en vez de al Creador y Salvador de todos, en vez de a MI Creador y Salvador. Recuerdo haberle dicho al Señor, reiterando mi deseo de ser sacerdote: “¡Señor, por favor, déjame ser sacerdote para que pueda tratarte como Tú mereces!” Eso me dio un ardiente deseo de servir al Señor.
Quizá este escándalo les permita a ustedes hacer lo mismo. Este escándalo puede ser algo que los conduzca por el camino del suicidio espiritual o algo que los inspire a decir, finalmente, “Quiero ser santo, para que yo y la Iglesia podamos glorificar Tú nombre como Tú lo mereces, para que otros puedan encontrarte en el amor y la salvación que yo he encontrado.” Jesús está con nosotros, como lo prometió, hasta el final de los tiempos. Él sigue en la barca. Tal como a partir de la traición de Judas, Él alcanzo la más grande victoria en la historia del mundo, nuestra salvación por medio de Su Pasión, muerte y Resurrección, también a través de este episodio Él puede traer y quiere traer un nuevo renacimiento de la santidad, para lanzar unos nuevos Hechos de los Apóstoles en el siglo XXI, con cada uno de nosotros -y esto te incluye a TI- jugando un papel estelar.
Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos. ¿Cómo vas a responder tú?
Imprime esta entrada

jueves, 25 de diciembre de 2014

CINE Clásico-Hollywood de los católicos John Ford-John Wayne. Recomendado a los padres para ver con sus hijos en vez de Basura inmoral o Nueva Era (1600)


Píldora nº1446-1/8/14:
John Ford, Henry Hathaway, Alfred Hitchcock
Von Stroheim, Martin Scorsese, Ford Coppola, B. de Palma
Hollywoood: dominado por Judios, Protestantes y Masones
Cine CATÓLICO para ver en Familia
Ford en 1946





Período clásico: De La diligencia a El fugitivo
Con La diligencia, Ford regresa al western. En esta película cuenta con John Wayne que recibe la oportunidad de su vida y se convertirá en una gran estrella. Los exteriores se rodaron en Monument Valley. La película optó a ocho Óscar, de los que consiguió el de actor secundario con Thomas Mitchell y el de banda sonora, y John Ford recibió el Premio de la Crítica Cinematográfica Neoyorquina. La diligencia se considera la mejor película del Oeste de todos los tiempos.
Después y junto a Zanuck retomó su pasión por Lincoln y rodaron juntos El joven Lincoln con Henry Fonda, que será el protagonista de sus dos películas siguientes:The Grapes of Wrath (Las viñas de la ira, Viñas de ira o Las uvas de la ira) (colaboración número doce con el guionista Nunnally Johnson) y Corazones indomables. En 1940 gana de nuevo el Óscar al mejor director. Su talento por fin es reconocido por los profesionales y la crítica.
Vuelve a trabajar con John Wayne en The Long Voyage Home. La última película de Ford antes de la guerra (Qué verde era mi valle) es todo un éxito de público y crítica. Recibe cinco Óscar, entre ellos el de mejor película y mejor dirección (arrebatándoselo a Citizen Kane de Orson Welles).
En 1939 Ford tiene la intuición de que América no tardaría en entrar en la Segunda Guerra Mundial. Se pone a la cabeza de un grupo de cineastas que piden aFranklin Roosevelt el boicot a la Alemania nazi y funda un grupo de gente de Hollywood al servicio de la Armada Americana llamado Naval Field Photographic Unit. Tras el ataque japonés a Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941 se fundan otros dos grupos similares.
Durante la guerra, Ford y su equipo recorren los teatros informando de operaciones militares. A principios de 1.942 van al frente del Pacífico. Realizan para la Marina los documentales: 7 de diciembre sobre el ataque de Pearl Harbor, y La batalla de Midway; las imágenes del ataque japonés a la isla fueron rodados por Ford. Las dos le reportaron un Óscar al mejor documental. Realizó también una pequeña película para las familias de las víctimas de Midway llamada Escuadrón Torpedo. En 1942 se traslada al norte de África para cubrir el desembarco. Durante 1943 cubre múltiples operaciones exteriores y las victorias de los aliados en Victoria en Burma. Cubre también en 1944 el desembarco de Normandía. Sigue también al ejército durante la preparación del Proceso de Nuremberg.
De febrero a junio de 1945 rueda They were expendable para la Metro-Goldwyn-Mayer con John Wayne, Robert Montgomery y Donna Reed. Ésta es curiosamente la única película de Ford sobre la Segunda Guerra Mundial, en la que tan activamente participó. El dinero recaudado por esta película fue destinado para los veteranos de la Field Photo Unit y la Field Photo Farm.
Después de la guerra vuelve a Hollywood y vuelve a rodar en Monumental Valley: Pasión de los fuertes. En El fugitivo (1947) trabaja de nuevo con Henry Fonda, a quien permitía interpretar con total libertad.
El hombre tranquilo: La dirigió en 1952, de nuevo en compañía de su actor predilecto, John Wayne. La película trata sobre un boxeador norteamericano, Sean Thorton (interpretado por el nombrado Wayne), que regresa a su Irlanda natal para recuperar su granja y escapar de su pasado. Allí se enamora de una alegre chica, aunque para conseguirla deberá luchar contra las costumbres locales, incluidos el pago de una dote y la oposición del temperamental hermano de su prometida. La película obtuvo siete nominaciones a los Óscar, incluyendo mejor película, y fue galardonada por dos. Una de las estatuillas fue a manos de Ford y la otra a los directores de fotografía Winton C. Hoch y Archie Stout.
No recuerdo cuando fue la primera vez que vi una película de John Ford. Me pasa lo mismo con Chaplin o Hitchcock. En realidad, creo que es porque sus películas siempre han estado ahí, en mi memoria, desde niño.Soy “fordiano” (y chaplinesco, y hitchcokiano) desde hace muchos años. Sus películas me emocionan profundamente por ese “algo” que las hacen personales e intransferibles. Recuerdo que cuando iba a la facultad, el mundillo de estudiantes se dividía entre los que les gustaba John Ford y los que les gustaba Bergman. Nunca entendí esa manía de elegir. A mí me gustan los dos (curiosamente, Bergman consideraba a Ford el mejor director, y Ford consideraba a Bergman un grandísimo director). Tampoco he entendido nunca esa necesidad de elegir entre Chaplin y Keaton, o entre Beatles y Rolling. ¿Porqué elegir si puedes tenerlos a todos?.
De John Ford aprendí eso que en el universo fordiano se conoce como “La gloria en la derrota”. La dignidad de los humildes ante la adversidad. Que la gente sencilla es siempre mejor que los poderosos. Que una familia es mejor que uno solo, y que una de las cosas más dolorosas es perderla. Que la infancia es un terreno lleno de nostalgia, y que en los horizontes del oeste se forjan las leyendas para imprimirlas.
Este 31 de agosto se cumplen 40 años de la muerte de John Ford, ese irlandés vocacional nacido en Maine en 1894. Decir de alguien que es el mejor en su oficio es tan difícil como arriesgado. Decirlo de John Ford lo es bastante menos.
Entre los años 1917 y 1966 John Ford rodó, según registros oficiales, 144 películas. Una cifra que está a años luz de lo que hoy día puede hacer cualquier director, y sólo al alcance de aquellos que identificamos como “pioneros”. Hitchcock, por ejemplo, rodó 51 películas en su carrera.
Numerosas obras maestras
Lo cierto es que la obra de John Ford está plagada de obras maestras como en la de ningún otro, y además, de películas de esas que solemos calificar como “menores” pero que en realidad, no lo son en absoluto, tratando todo tipo de temas: comedias, dramas, de guerra, históricas, sociales, y por supuesto, westerns. Una obra que parece, y es, inabarcable, y así ha sido para el reportaje que he tenido la suerte, el privilegio, y el enorme placer de hacer esta semana en Días de Cine. Tirarse al agua a hacer un recorrido ortodoxo, en 12 o 13 minutos, por su filmografía hubiese sido algo condenado al fracaso, por ello elegí hacer lo que consideré “una evocación sentimental”, apelando a esas sensaciones que me acompañan “sentimentalmente” desde hace años.
Una cosa es cierta: El misterio de la fuerza de su en apariencia sencilla forma de contar sigue siendo inaprensible en una obra que podría calificar sin duda ninguna Micheleen O´Flynn en El hombre tranquilo, con aquellas dos palabras: “Impetuous”, “Homeric”.
John Ford acabó yendo a Hollywood de la mano de su hermano Francis. Hay toda una historia en esa historia. Francis tenía cierto nombre en aquella remota fábrica de sueños en los tiempos en los que Griffith había sentado las reglas del juego. Ford, Jack por aquel entonces,empezó de “property master”, o sea, artrezzista, pero pronto empezó a dirigir. Era finales de 1916, y tenía 19 años...
Obviamente, el mundo del cine ha cambiado mucho desde que Ford llegara a Hollywood de la mano de su hermano Francis, quien sería director antes que su hermano, y luego, años más tarde, actor secundario recurrente en muchas películas, aunque eso, ya he dicho, es otra historia. De modo que, primero como Jack Ford, y luego ya como John, Ford, el hermano menor de Francis, llevaba a sus espaldas más de 50 películas cuando rodó la epopeya sobre la construcción del Ferrocarril que fue El caballo de hierro, su primera obra maestra.
Todo lo que conocemos o entendemos los cinéfilos como “Fordiano” estaba ya allí, enIron Horse, y no solo por su capacidad para retratar como nadie los espacios abiertos, los indios o Lincoln, una figura recurrente en sus películas, sino ante todo, y sobre todo, porsu transparencia narrativa.
Su primer Oscar
Dijo en una ocasión Truffaut (en su prólogo del libro de Hitchcock) que si el cine perdiera de repente el sonido, tan sólo dos directores serían capaces de sobrevivir sin él: uno era Hitchcock, y el otro, claro, Johh Ford, quien, cuando llegó el sonoro lo adoptó como algo sin mayor trascendencia, como haría después con el color o el formato panorámico. Y a pesar de lo cual, diría en una ocasión: “cualquiera puede hacer una película en color, pero se necesita ser un verdadero artista para hacerla en blanco y negro”. Y por supuesto, tenía razón
Ví­deo relacionado-Dias de cine
Lo cierto es que, en el cine sonoro Ford siguió rodando una película tras otra. De aventuras, melodramas, comedias....Ya desde sus comienzos, los cinéfilos (por favor, que nadie se asuste de la palabrota) pueden (podemos) seguir su filmografía, entre otras muchas maneras, por los guionistas con quienes trabajó:Duddley Nichols, Lamar Troti, Nunnaly Johnson, oFrank Nuggent, cada unos de los cuales, aportaba un determinado tipo de historias...
Para cuando ganó su primer Oscar por El delator en 1935, una película bellísimamente fotografiada y un ejercicio de estilo visual, lleno de luces y sombras, sobre ese “informer” del título, Gypo Nolan (un excelenteVictor Mclaglen) que delata y traiciona a un compañero en la lucha contra el enemigo británico para luego atormentarse por ello. Pero antes ya había rodado el melodrama Dr. Arrowsmith, o la la comedia picaresca El Juez Priest, con su buen amigo Will Rogers, de la cual haría casi 20 años después una especie de remake que sería una de sus películas favoritas. La deliciosa, entrañable y humana The Sun Shine Bright, o sea, El sol siempre brilla en Kentucky
En Prisionero del odio Ford contaba la historia, trágica, del médico que atendió a John WIlkes Booth, el asesino de Abraham Lincoln, sin duda una figura recurrente en sus películas. Le habíamos visto ya en El Caballo de Hierrro, y después le veríamos en ese emotivo retrato de la juventud del futuro presidente en una película que era favorita de S. M. Eisenstein, y en la que podíamos ver alguno de los muchos emotivos (siempre ejemplares) momentos fordianos ante la tumba de un ser querido...
El hombre que hacía películas del oeste
John Ford, el hombre que hacía películas del oeste, llevaba muchos años por aquel entonces sin hacer ninguno. La Diligencia aún estaba lejos. Maria Estuardo fue un drama histórico más recordado por su tormentosa historia de amor con Katherine Hepburn, yLa mascota del regimiento. Con Shirley Temple y Victor McLaglen, una divertida adaptación de una novela de Rudyard Kipling, o Huracan sobre la isla una película de aventuras exóticas...
En el documental The american West de John Ford, de Dennis Sanders, John Waynerecuerda la primera vez que Ford rodó en Monumental Valley. Es primera vez le llevó con él (por vez primera). Y fue entonces cuando llegó La diligencia, la quintaesencia de lo que ha de ser una película del oeste, su primer encuentro con John Wayne, y una historia perfecta perfectamente rodada, basada en el relato Diligencia para Lordsburg que a su vez se inspiraba en Bola de Sebo de Guy de Maupassant.
A una presentación ejemplar de unos personajes tan arquetípicos como inolvidables, el jugador, la prostituta, la señorita, el comerciante de licor, el banquero corrupto, el médico borracho, y un fugitivo de la ley, (además el mayoral y su ayudante) se unía una música que permanece en la memoria para siempre, una fotografía luminosa, y algunos momentos irrepetibles, como esa parada de la diligencia por parte de Ringo Kid. La sorprendente perfección formal de la narración se desbarataba en la famosísima secuencia de la persecución de la diligencia por los indios, en la que Ford elegía saltarse todas las convenciones que dicta la ortodoxia.
Cine comprometido
Es curioso como alguien a quien años más tarde algunos desorientados (por decirlo suavemente) llamarían "fascista" filmó algunas de las películas más comprometidas socialmente de la historia, las emotivas e indispensables, Las uvas de la Ira, Que verde era mi valle(su segundo y tercer óscar respectivamente) y La ruta del tabaco. Si la primera (basada en la novela de John Steinbeck) estaba ambientada en el éxodo de los campesinos de Oklahoma acuciados por la gran depresión, la segunda en las minas de Gales, y la tercera, bajo la forma de una comedia bufa, en el fin de una familia pobrísima de granjeros, en realidad, en las tres estaba omnipresente la destrucción del núcleo familiar como unidad vital.
Como tantos otros cineastas y actores de Hollywood, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, Ford quiso poner su granito de arena. Dos Oscar dan fe de su buen hacer al servicio del departamento de propaganda por dos estupendos documentales: 7 de diciembre co-firmada con Gregg Toland, presente con su cámara en el bombardeo japonés a Pearl Harbour, y la emotiva y elegíaca La batalla Midway. En el terreno de la ficción, De aquella guerra también surgió una película sobre una vieja torpedera y su tripulación, todos ellos prescindibles, (el título original era They were expendables) pero que acabarían siendo importantes en la batalla contra los japoneses. En ella trabajó como guionista con Frank “Spig” Wead, exaviador accidentado, y amigo del alma con el tiempo, a quien dedicaría años después un entrañable biopìc en el que su amigo Ward Bond interpretaría a Ford (como John Dodge) en presencia de los Oscar genuinos del director. Delante de las cámaras, otro amigo, John Wayne, y la siempre luminosaMaureen O´Hara.
El oeste de John Ford
La guerra terminó, pero la caballería, el ejército seguía, esa otra gran familia fordiana donde hombres sencillos se recogen al calor de algo más grande que ellos y que les protege. Ejemplar su nunca oficial "trilogía de la caballería", Fort Apache, La legión invencible, y Rio grande.
Puede que Ford no hiciese sólo películas del oeste, o que estas no fuesen las más premiadas y reconocidas, pero un western de Ford es algo distinto: En el oeste, la leyenda es la que se imprime. Eso, que veíamos ya en el final de Fort Apache, se verbalizaba en El hombre que mató a Liberty Valance, el western sobre el final del western con aquella famosa frase: “Este es el oeste, y cuando la leyenda se convierte en realidad, se imprime la leyenda”.
En el oeste de John Ford, un coronel al que le quedan cuatro horas de servicio activo antes de jubilarse puede ordenar a un soldado que se presente voluntario para una misión no demasiado ortodoxa, o a un director de fotografía (Winton C. Hoch) se le exige filmar en plena tormenta aunque pusiera en la claqueta "protesto" y ganara un Oscar por ello. Las dos cosas ocurrían en La legión invencible, una delante de las cámaras, y la otra detrás.
En el oeste de John Ford, Wyatt Earp (Henry Fonda) pacifica la ciudad de Tombstone poniendo a ralla a los Clanton y a la figura trágica de Doc Holiday, pero se azara con la hermosa Clementine, o le habla a su hermano asesinado en una escena fordiana pro excelencia filmada tras dar Ford por terminado el rodaje por su productor Darryl Zanuck.
En el oeste de John Ford. la historia de una caravana de mormones, Wagonmaster, una película humilde y de bajísimo presupuesto, puede convertirse en la película favorita del director, y dar lugar a una serie de televisión, Caravana medio en el que había debutado en 1955 con Roockie of the year.
En el Oeste de John Ford, un hombre, Ethan Edwards, puede aparecer desde el horizonte en unos de los más bellos comienzos de la historia del cine, para volver al hogar familiar, y emprender una enloquecida búsqueda durante años de su sobrina Debbie tras ser asesinada su familia.
En el oeste de John Ford, un Oficial de la Caballería, John Wayne puede lamentar una matanza, y un médico recordarle que en cada profesión va lo que cada uno ha elegido. Era Misión de audaces
Y en el oeste de John Ford, un hombre cínico y descreído puede preferir enfrentarse a los Indios antes que al matrimonio. Eel ejército puede ser el hogar del soldado negro, el sargento Rutledge, y John Ford puede hacer una película como Cheyenne Autum (El gran combate), que es un homenaje sentido y debido al pueblo indio...
Sus otras obras maestras
Y nos queda aquel bistec recogido del suelo por Ramson Stoodard, el Oeste que llega, entre las miradas de piedra de Tom Doniphon y Liberty Valance, el Oeste que se va. Y también esa película que es un cuento sobre la infancia perdida y soñada, sobre las tradiciones, sobre los hombres y las mujeres, católicos y protestantes, que es El hombre tranquilo, su cuarto Oscar. Y aquel cazador que se enfrentaba a Kelly, Ava Gardner, y a Grace Kelly en Mogambo. Ford eligió, seguramente sin saberlo, para despedirse una historia de mujeres, en una película que evoca necesariamente a Kenji Mizoguchi: Anne Bancroft era una mujer descreída que sin embargo se sacrificaba por los demás en 7 mujeres, su última película y una de las más hermosas...
Tuvo tiempo Ford antes de irse de mostrarnos el futuro de los políticos en televisión (y algunas cosas más) en El último Hurra o como un político marrullero y tradicional, pero honesto, o casi, Skeffington, (Spencer Tracy), deja paso al futuro en forma de un petimetre jovenzuelo que le ganará las elecciones.
En fín, podría hablar también de los maravillosos personajes secundarios que pueblan sus películas, su hermano Francis, Ben Johnson o Harry Carey, padre e hijo. De la "troupe" de actores estable de John Ford, de sus canciones y sus bailes, de su humor socarrón, de las peleas y del whisky en sus películas, de hombres y mujeres honestos y de mirada limpia,como Ma Joad y su hijo Tom, de Angharad y su velo al viento y de su familia, los Morgan, y de lo verde que un día fue su valle, y de Marty Maher y Mary O´Donell en esa maravillosa película que es Cuna de héroes, Ah, y del sargento Quincanon, un borrachín (como Micheleen O´Flynn) y el Padre Lonergan, ese amigo del alma que fue también Ward Bond, y siempre, por supuesto, de Sean y Mary Kate, y de tantos y tantos otros personajes inolvidables que pueblan el universo de John Ford, el hombre que decía que hacía películas del oeste.
John Wayne (1907-1979)
Actor favorito USA
Record de 142 papeles protagonistas
Conservador, anti-comunista y converso al catolicismo
antes de su muerte por cáncer de estómago

John Wayne (Marion Robert Morrison: Winterset-Iowa, 26 de mayo de 1907--Los Ángeles-California, 11 de junio de 1979), conocido popularmente como The Duke (El Duque), fue un actor estadounidense que comenzó su carrera en el cine mudo en la década de 1920. Fue el símbolo de lo rudo y masculino, y fue un icono estadounidense durante muchos años. Es memorable el timbre distintivo de su voz, su forma de caminar y su presencia física. También fue célebre su postura política conservadora y su apoyo a las posturas políticas anticomunistas de la década de 1950. Tiene el récord de la mayor cantidad de papeles protagónicos en la historia del cine con 142.
Una encuesta Harris publicada en 2007 le otorgó el tercer lugar entre las estrellas favoritas de los Estados Unidos, la única estrella ya fallecida de la encuesta y a la vez, la única estrella que había estado apareciendo en ella todos los años.
Su carrera fílmica comenzó en el cine mudo en la década de 1920, pero su éxito y fama se consolidaron entre las de 1940 y 1970. Su imagen ha quedado asociada, para muchos, con el género Western y con las películas de guerra, a pesar de que en realidad trabajó en muchos otros géneros (biografías, comedias románticas, dramas policíacos, etc.). Falleció en junio de 1979, tan sólo dos semanas después de cumplir 72 años, a causa de un cáncer.
Vida y carrera
John Wayne nació en 1907 en Winterset, Iowa, y fue llamado Marion Robert Morrison, aunque sus padres cambiaron el nombre a Marion Mitchell Morrison cuando decidieron llamar a su siguiente hijo Robert. Su familia erapresbiteriana. Su padre, Clyde Leonard Morrison, era descendiente deescoceses e irlandeses e hijo de un veterano de la Guerra Civil estadounidense, mientras que su madre, Mary Alberta Brown, era descendiente de irlandeses. En 1911 toda la familia se mudó a Glendale, California. Fueron los vecinos de Glendale quienes comenzaron a llamar a Wayne Big Duke porque siempre estaba con su perro Airedale Terrier que se llamaba Little Duke. Él prefería Duke a Marion, por lo cual este nombre le quedó por el resto de su vida.
La universidad
Sus primeros años estuvieron marcados por la pobreza. Duke era un estudiante bueno y popular. Alto para su edad, fue un jugador estrella de fútbol americano en la escuela secundaria de Glendale y fue reclutado por la Universidad del Sur de California (USC). En esta universidad fue miembro de los Trojan Knights y se unió a la fraternidad Sigma Chi. El joven Morrison también jugó en el equipo de fútbol americano de la universidad bajo las órdenes del legendario entrenador Howard Jones. Una lesión sufrida aparentemente mientras nadaba cortó su carrera deportiva, y también perdió su beca deportiva, por lo que no pudo finalizar sus estudios en la USC.
Sus inicios en el cine
Mientras estaba estudiando, Morrison comenzó a trabajar cerca de los estudios de filmación locales. La estrella de cineWestern Tom Mix le ofreció un trabajo temporal durante un verano a cambio de entradas para los partidos de fútbol, y Dukepronto comenzó a tener pequeños roles e hizo amistad con el director de cine John Ford. Durante este período Morrison apareció junto con sus compañeros de equipo de la USC como jugador de fútbol en la película Maker of Men de Columbia Pictures (filmada en 1930 y estrenada en 1931), protagonizada por Richard Cromwell y Jack Holt. En la película, Wayne aparece en los créditos como Marion Morrison.
Su primer papel como protagonista fue después de dos años de trabajo en William Fox Studios, en la película La gran jornada(The Big Trail), de 1930. El director de la película, Raoul Walsh (quien descubrió a Wayne), le dio el nombre artístico de John Wayne por el general de la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos Anthony Wayne. Actores de riesgo le enseñaron a cabalgar y otras habilidades utilizadas en las películas del Oeste.
Sus primeros éxitos
La gran jornada fue el primer western épico con sonido en el cual Wayne mostró sus habilidades en escena, aunque fue un fracaso comercial. Nueve años después, su actuación en La diligencia (Stagecoach) lo convirtió en una estrella. Entre tanto, realizó westerns, los más destacados con Monogram Pictures, y series para Mascot Studios, donde hizo el rol del trasunto de D'Artagnan (teniente Tom Wayne) en la serie Los tres mosqueteros, del año 1933, que adaptaba la novela de Dumas a los tiempos modernos, convirtiendo a los mosqueteros en miembros de la legión extranjera francesa y a D'Artagnan en un piloto norteamericano. Ese mismo año, Wayne tuvo un pequeño papel en la exitosa y escandalosa película de Alfred E. Green Baby Face.
A partir de 1928 y durante los 35 años siguientes, Wayne aparecería en más de 20 películas de John Ford, entre ellas La diligencia (1939), She Wore a Yellow Ribbon (1949), El hombre tranquilo (1952), The Searchers (1956), The Wings of Eagles (1957) y El hombre que mató a Liberty Valance (1962).
Uno de los papeles más apreciados de Wayne fue en The High and the Mighty (1954), dirigida por William A. Wellman y basada en la novela de Ernest K. Gann. Su papel de un heroico aviador ganó una amplia aclamación. Island in the Sky (1953) está relacionada con esta película y ambas fueron hechas con un año de diferencia por los mismos productores y el mismo director, escritor, editor y distribuidor.
Premios
Wayne ganó un Óscar al mejor actor por su papel en la película True Grit (1969). Muchos piensan que el premio fue otorgado en reconocimiento a sus 40 años de carrera, más que por su desempeño en este filme en particular, ya que tuvo mejores actuaciones en Red River (1948), She wore a yellow ribbon (1949 ) y The Searchers. Wayne también estuvo nominado para mejor actor en Sands of Iwo Jima, y la película El Álamo (1960) estuvo nominada para el Óscar a la mejor película, y fue Wayne productor de la misma. Él también dirigió el film The Green Berets (1968), la única película hecha durante la Guerra de Vietnam en mostrar soldados norteamericanos a favor del conflicto.
Actividades políticas
Tal vez debido a su gran popularidad, o a su posición como el republicano más famoso de Hollywood, el Partido Republicano le propuso presentarse como candidato a presidente en 1968. Wayne rechazó la propuesta porque no creía que el público pudiera tomar en serio a un actor en la Casa Blanca. Sin embargo, Wayne apoyó la candidatura de su amigo Ronald Reagan como gobernador de California en 1966 y en 1970.
Problemas de salud y fallecimiento
John Wayne sufrió cáncer, enfermedad que se atribuyó a la radiación a la que se había expuesto en 1956 durante el rodaje de la película histórica El conquistador de Mongolia. Dicho filme se rodó en el desierto de Utah, cerca de un campo de pruebas nucleares, y el equipo de rodaje desconocía las posibles secuelas de su exposición al polvo radioactivo. La coprotagonista en el filme, Susan Hayward, también murió de cáncer, así como otros más de los 40 miembros del equipo de filmación.
En 1964 se le diagnosticó cáncer de pulmón y fue sometido a una intervención quirúrgica para extraerle el pulmón izquierdo y dos costillas.
Wayne falleció el 11 de junio de 1979 a causa de cáncer de estómago, en el Centro Médico de la Universidad de California en Los Ángeles. Según su hijo Patrick y su nieto Matthew Muñoz, sacerdote en la diócesis de Orange en California, se convirtió al catolicismo poco antes de su muerte. Fue enterrado en el cementerio Pacific View Memorial Park, de Corona del Mar, California. Para evitar una posible profanación, su esposa, Pilar Palette, enterró su cadáver en una tumba anónima, mientras que se colocó una placa conmemorativa en un espacio sin tumba debajo. Pidió que su epitafio fuera "Feo, Fuerte y Formal", en español.
Vida privada
Wayne estuvo casado tres veces. Sus esposas fueron: Josephine Alicia Sáenz (de quien se divorció en 1945), Esperanza Baur (de quien se divorció en 1954) y Pilar Palette (con quien seguía casado cuando murió en 1979). Con Josephine tuvo cuatro hijos: Michael Wayne (23/nov/1934-02/abr/2003), Toni Wayne (25/feb/1936-06/dic/2000), Patrick Wayne (15/jul/1939-), Melinda Wayne (03/dic/1940-), y tuvo tres con Pilar: Aissa Wayne (31/mar/1956-), autora de una memoria de su vida como hija de John Wayne; Ethan Wayne (22/feb/1962-) y Marisa Wayne (22/feb/1966-).
Fue amigo personal de quien fuera su mejor pareja en el cine, la actriz Maureen O'Hara. La química que se estableció entre ellos en films como Río Grande y The Quiet Man los hizo una pareja muy valorada por el público. Después de su muerte, O'Hara logró que el Congreso Norteamericano emitiera una medalla conmemorativa en honor a Wayne.
Filmografía 
1920
Brown of Harvard - 1926
Bardelys the Magnificent - 1926
The Great K & A Train Robbery - 1926
Annie Laurie - 1927
The Drop Kick - 1927
Mother Machree - 1928
Four Sons - 1928
Hangman's House - 1928
Speakeasy - 1929
The Black Watch - 1929
Noah's Ark - 1929
Words and Music - 1929
Salute - 1929
1930
The Forward Pass - 1930
La gran jornada (The Big Trail) - 1930
The Hurricane Express (El expreso de la muerte) - 1932
Jinetes del Destino - 1933
El que lleva la estrella (AKA: Cazador de forajidos) - 1934
La diligencia (Stagecoach) - 1939
El camino de Sagebrush - 1933
Rainbow Valley - 1935
1940
Mando Siniestro (Dark Command) - 1940
Three Faces West - 1940
Hombres intrépidos (The Long Voyage Home) - 1940
El pastor de las colinas (The Shepherd of the Hills) - 1941
Los tigres voladores (Flying Tigers) - 1942
Reunión en Francia (Reunion in France) - 1942
No eran imprescindibles / Fuimos los sacrificados (They Were Expendable) - 1945
Hogueras de pasión (Flamme of Barbary Coast) - 1945
El ángel y el pistolero
Fort Apache (Sangre de héroes) - 1948
Río Rojo (Red River) - 1948
Tres padrinos (3 Godfathers) - 1948
Arenas de Iwo Jima (Sands of Iwo Jima) - 1949
La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon) - 1949
El hombre de Kentucky (The Fighting Kentuckian) - 1949
1950
Río Grande - 1950
El hombre tranquilo (The Quiet Man) - 1952
Hondo - 1953
Island in the Sky - 1953
The High and the Mighty - 1954
Callejón sangriento (Blood Alley) - 1955
The Conqueror o El conquistador de Mongolia - 1956
The Searchers (Más corazón que odio o Centauros del desierto) - 1956
Legend of the Lost - 1957
The Wings of Eagles (Alas de águila, Escrito bajo el sol) - 1957
The Barbarian and the Geisha (El bárbaro y la geisha) - 1958
Río Bravo - 1959
Marcha de Valientes (Misión de audaces) - 1959
1960
El Álamo (The Alamo) - 1960
Furia en Alaska (North to Alaska) - 1960
Los comancheros (The Comancheros) - 1961
Hatari! - 1962
La conquista del Oeste (How the West Was Won) - 1962
El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance) - 1962
El día más largo (The Longest Day) - 1962
El gran McLintock - 1963
Aventurero del Pacífico / La taberna del irlandés (Donovan's Reef) - 1963
El fabuloso mundo del circo - 1964
Los cuatro hijos de Katie Elder (The Sons of Katie Elder) - 1965
La primera victoria (In Harm’s Way) - 1965
El Dorado - 1966
La sombra de un gigante - 1967
Ataque al carro blindado - 1967
Las boinas verdes (The Green Berets) - 1968
Los luchadores del infierno (Hellfighters) - 1969
Temple de acero / Valor de ley (True Grit) - 1969
Los Indestructibles (The Undefeated) - 1969
1970
Chisum - 1970
Río Lobo - 1970
El gran Jack (Big Jake) 1971
Los cowboys (The Cowboys) - 1972
Ladrones de trenes (The Train Robbers) - 1973
La soga de la horca (Cahill U.S. Marshal) - 1973
McQ - 1974
Brannigan - 1975
El rifle y la biblia (Rooster Cogburn) - 1975
El último pistolero (The Shootist) - 1976
Premios Óscar
1969 Mejor Actor True Grit Ganador
1949 Mejor Actor Arenas sangrientas Candidato
1960 Mejor Película El Álamo Candidato
Globo de Oro
1966  Cecil B. DeMille Ganador
Fuente principal: Wikipedia

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Cine Histórico para Vacaciones Felices en NAVIDAD (1652)

¡¡¡ Feliz NAVIDAD 2014 !!!

Sinuhé el Egipcio

Anibal

Casa Rotschild

Colón

Marco Polo

El Emperador de China,

Atila el Huno

Iván el Terrible

Zulú

Beau Geste

Sin novedad en el Alcázar de Toledo

Constantino el Grande

La guerra del opio

Jesús de Nazaret

San Agustín de Hipona



martes, 23 de diciembre de 2014

Viva Maria Choir - FLASH MOB - God Rest Ye Merry Gentlemen



Imprime this post

NAVIDAD: Sus orígenes paganos son un mito sin fundamento histórico. La acusación, repetida en Internet, se inventó en el siglo XVIII (1660))

Religión en Libertad (18/12/2014): William J. Tighe, profesor de Historia de la Universidad de Muhlenberg, publicó en 2003 un análisis sobre el origen de la fecha de la Navidad cristiana en el 25 de diciembre, negando que se tratase de una fecha que buscase suplantar una fiesta pagana previa, como acusan a veces algunos neopaganos, ciertos grupos protestantes y revisionistas históricos. 
"Los orígenes paganos de la Navidad son un mito sin fundamento histórico", asegura, y como especialista en los siglos XVI a XVIII puede localizar a los personajes que s einventaron esta idea del "origen pagano": el protestante alemán Paul Ernst Jablonski y el monje francés Jean Hardouin. 
Análisis completo traducido de la revista ecuménica "Touchstone": Calculando la Navidad: la auténtica historia del 25 de diciembre por William J. Tighe.
Muchos cristianos creen que el cristianismo celebra el nacimiento de Cristo el 25 de diciembre porque los padres de la Iglesia se apropiaron de la fecha de un festival pagano. Casi nadie da importancia a este hecho, excepto algunos grupos marginales de evangélicos americanos, que parecen interpretar que ello convierte a la Navidad en un festival pagano.
Sin embargo, resulta interesante saber que la opción del 25 de diciembre es el resultado de los intentos realizados por los primeros cristianos para averiguar la fecha de nacimiento de Jesús, basándose en cálculos de calendario quenada tenían que ver con los festivales paganos.
Fue más bien al contrario, ya que el festival pagano del "Nacimiento del Sol Invicto", instituido por el emperador romano Aureliano el 25 de diciembre de 274, fue casi con toda certeza un intento de crear la alternativa pagana a una fecha que ya gozaba de cierta importancia para los cristianos romanos. Así pues, "los orígenes paganos de la Navidad" son un mito sin fundamento histórico.
El filósofo luterano alemán Paul Ernst Jablonski fue el primero en publicar en 1743 que la fechadel 25 de diciembre y la Navidad era una"paganización" del cristianismo (hoy se usa el argumento como una "cristianización" del paganismo)
La idea de que la fecha fue sacada de los paganos se remonta a dos estudiosos de finales del siglo XVII y principios del XVIII. Paul Ernst Jablonski, un protestante alemán, pretendía demostrar que la celebración del nacimiento de Cristo el 25 de diciembre era una de las muchas "paganizaciones" del cristianismo que la Iglesia del siglo IV había adoptado, como una de las muchas "degeneraciones" que habían transformado el cristianismo apostólico puro en catolicismo.
Dom Jean Hardouin, un monje benedictino, intentó demostrar que la Iglesia católica había adoptado festivales paganos para fines cristianos sin paganizar el Evangelio. En el calendario juliano, creado en el año 45 a.C. bajo Julio César, el solsticio de invierno caía en 25 de diciembre y, por tanto, a Jablonski y a Hardouin les pareció evidente que esa fecha debía haber contenido obligatoriamente un significado pagano antes de haber sido cristiano.
Pero en realidad, la fecha no había tenido ningún sentido religioso en el calendario festivo pagano en tiempos anteriores a Aureliano, y el culto al sol tampoco desempeñaba un papel importante en Roma antes de su llegada.
Había dos templos del sol en Roma. Uno de ellos (mantenido por el clan en el que nació o fue adoptado Aureliano) celebraba su festival de consagración el 9 de agosto, y el otro el 28 de agosto. Sin embargo, ambos cultos cayeron en desuso en el siglo II, en que los cultos solares orientales, como el mitraísmo, empezaron a ganar adeptos en Roma. Y en cualquier caso, ninguno de estos cultos, antiguos o nuevos, tenían festivales relacionados con solsticios o equinoccios.
Lo que ocurrió realmente fue que Aureliano, que gobernó desde el año 270 hasta su asesinato en 275, era hostil hacia el cristianismo, y está documentado que promocionó el establecimiento del festival del "Nacimiento del Sol Invicto" como método para unificar los diversos cultos paganos del Imperio Romano alrededor de una conmemoración del "renacimiento" anual del sol. Lideró un imperio que avanzaba hacia el colapso, ante las agitaciones internas, las rebeliones en las provincias, el declive económico y los repetidos ataques por parte de tribus germanas por el norte y del Imperio Persa por el este.
Al crear esa nueva festividad, su intención era que el día 25, en el que comenzaba a alargarse la luz del día y a acortarse la oscuridad, fuera un símbolo del esperado "renacimiento" o eterno rejuvenecimiento del Imperio Romano, que debía ser el resultado de la perseverancia en la adoración de los dioses cuya tutela (según creían los romanos) había llevado a Roma a la gloria y a gobernar el mundo entero. Y si podía solaparse con la celebración cristiana, mejor aún.
Cálculos navideños ¡antes de tener fecha litúrgica!: Es cierto que la primera prueba de una celebración cristiana en 25 de diciembre como fecha de la Natividad del Señor se encuentra en Roma, algunos años después de Aureliano, en el año 336 d.C., pero sí hay pruebas del Este griego y del oeste latino donde los cristianos intentaban averiguar la fecha del nacimiento de Cristo mucho antes de que lo empezaran a celebrar de una forma litúrgica, incluso en los siglos II y III. De hecho, las pruebas indican que la atribución a la fecha de 25 de diciembre fue una consecuencia de los intentos por determinar cuándo se debía celebrar su muerte y resurrección.
[Tighe no lo detalla, pero un ejemplo claro es el de Sexto Julio Africano, escritor cristiano que en el año 221, en sus Chronographiai, ya establece que Jesús se encarnó en 25 de marzo (por lo que nació 9 meses después, en 25 de diciembre). Esto lo escribe medio siglo antes de que en el 274 Aureliano cree una fiesta para el 25 de diciembre en Roma. Nota de ReL].
¿Y cómo ocurrió todo esto?: Parece haber una contradicción en la fecha de la muerte del Señor entre los Evangelios Sinópticos y el Evangelio de Juan. Los sinópticos la situarían en la Pascua de los judíos (después de la Última Cena la noche anterior), mientras que Juan la describiría en la Víspera de la Pascua, en el momento en que los corderos eran sacrificados en el Templo de Jerusalén para el ágape que tendría lugar después de la salida del sol ese mismo día.
La solución a esta cuestión implica contestar a la pregunta de si la Santa Cena fue un ágape pascual o una cena que tuvo lugar un día antes, lo cual no estudiaremos aquí. Basta con decir que la primitiva Iglesia siguió a Juan y no a los sinópticos y, por tanto, creyó que la muerte de Cristo había tenido lugar el 14 Nisán, de acuerdo con el calendario lunar judío.Por cierto, los estudiosos modernos se muestran de acuerdo con que la muerte de Cristo podría haber tenido lugar en el año 30 o en el 33 d.C., ya que éstos son los únicos años de esa época en los que la Vigilia de Pascua podían haber caído en viernes. Las posibilidades son, por tanto, el 7 de abril del 30 o el 3 de abril del 33.
Sin embargo, dado que la Iglesia primitiva fue forzosamente separada del judaísmo, entró en un mundo de calendarios distintos y tuvo que instaurar sus propios momentos para celebrar la Pasión del Señor, en parte también para independizarse de los cálculos rabínicos de la fecha de Pascua. 
Por otra parte, como el calendario judío era un calendario lunar que constaba de 12 meses de 30 días cada uno, cada pocos años debía añadirse un mes decimotercero por un decreto del Sanedrín, para mantener el calendario sincronizado con los equinoccios y los solsticios, así como para evitar que las estaciones se fueran "desviando" hacia meses inapropiados.
Aparte de la dificultad que debieron tener los cristianos en investigar, o quizás en ser bien informados sobre las fechas pascuales en un determinado año, el hecho de seguir un calendario lunar diseñado por ellos habría dispuesto en su contra tanto a judíos como a paganos, y seguramente también les habría sumido en inacabables disputas entre sí mismos.
El siglo II vio fuertes disputas sobre si la Pascua tenía que caer siempre en domingo o en cualquier día de la semana dos días después del 14 Artemision/Nisán, pero haber seguido un calendario lunar no habría hecho más que agravar estos problemas.
Estas divergencias eran interpretadas de distintas maneras entre los cristianos griegos de la parte oriental del imperio y los cristianos latinos en la parte occidental del mismo. Parece ser que los cristianos griegos quisieron encontrar una fecha equivalente a su 14 Nisán en su propio calendario solar y, dado que el Nisán era el mes en el que tenía lugar el equinoccio de primavera, eligieron el día 14 de Artemision, el mes en el que el equinoccio de primavera caía invariablemente en su propio calendario. Alrededor del 300 d.C., el calendario griego fue solapado por el romano y, como las fechas de principio y final de los meses en estos dos sistemas no coincidían, el 14 Artemision se convirtió en el 6 de abril.
No obstante, parece que los cristianos latinos del siglo II en Roma y África del norte querían establecer la fecha histórica en la que murió Jesús. En la época de Tertuliano [c.155 -220 d.C.] habían concluido que murió en viernes, 25 de marzo del 29.Como nota aparte, debo hacer constar que ello es imposible: el 25 de marzo del 29 no cayó en viernes, y la Víspera de Pascua judía en el 29 d.C. no caía en viernes ni en 25 de marzo, ni siquiera en el mes de marzo.
Cuando los antiguos creían en la "edad integral": Así pues, en el este, tenemos el 6 de abril y, en el oeste, el 25 de marzo. Llegados a este punto, debemos introducir una creencia que parece ser que se propagó en el judaísmo en el tiempo de Cristo, pero la cual, como no aparece en la Biblia, no han tenido presente los cristianos. Se trata de la "edad integral" de los grandes profetas judíos: la idea de que los profetas de Israel murieron en la misma fecha que la de su nacimiento o concepción.
Este conocimiento es un factor clave a la hora de entender por qué algunos de los primeros cristianos llegaron a la conclusión de que el 25 de diciembre fue la fecha del nacimiento de Jesucristo. Los primeros cristianos aplicaron esta idea a Jesús, con lo que el 25 de marzo y el 6 de abril no sólo eran las supuestas fechas de la muerte de Jesús, sino también las de su concepción o nacimiento. Existe alguna prueba fugaz de que al menos algunos cristianos en los siglos I y II consideraron el 25 de marzo y el 6 de abril como la fecha del nacimiento de Cristo, pero rápidamente prevaleció la asignación del 25 de marzo como la fecha de la concepción de Cristo.
Y es en este día, conmemorado casi universalmente entre cristianos como la Fiesta de la Anunciación, cuando el Arcángel Gabriel llevó la Buena Nueva de un salvador a la Virgen María, con cuyo consentimiento la Palabra de Dios ("Luz de Luz, Dios verdadero del Dios verdadero, nacido del Padre antes de todos los tiempos") se encarnó en su vientre.¿Cuánto dura un embarazo? Nueve meses. Si contamos nueve meses a partir del 25 de marzo, es 25 de diciembre; si es a partir del 6 de abril, tenemos el 6 de enero. El 25 de diciembre es Navidad y, el 6 de enero, es la Epifanía.
La Navidad (el 25 de diciembre) es una fiesta de origen cristiano occidental.Parece que en Constantinopla fue introducida en el año 379 ó 380. De un sermón de San Juan Crisóstomo, que en su época fue un renombrado asceta y predicador en su nativa Antioquía, parece que ahí la fiesta se celebró por primera vez el 25 de diciembre del 386. Desde esos centros, se esparció por todo el Oriente cristiano y se adoptó en Alejandría alrededor del 432, mientras que en Jerusalén se asumió un siglo o un poco más después.
Los armenios, sólos entre las Iglesias cristianas antiguas, nunca la adoptaron,y hasta hoy llevan celebrando el nacimiento de Cristo, la adoración de los Reyes y el bautismo el 6 de enero.
Por su parte, las Iglesias occidentales fueron adoptando gradualmente la celebración de la Epifanía del este el 6 de enero, y Roma lo hizo entre el 366 y el 394. Pero en Occidente, esta festividad se presentaba normalmente como la conmemoración de la visita de los Reyes Magos al niño Jesús y, como tal, era una fiesta importante, pero no una de las más determinantes. Ello provocaba un fuerte contraste con la posición de la Iglesia oriental, donde sigue siendo la segunda fiesta más importante de la iglesia después de la Pascua.
En Oriente, la Epifanía es mucho más importante que la Navidad. La razón es que la festividad también celebra el bautismo de Cristo en el Jordán y el momento en que la Voz del Padre y el Descenso del Espíritu Santo manifestaron por primera vez a los mortales la divinidad del Cristo Encarnado y la Trinidad de las 3 Personas en un solo Dios.
Una fiesta cristiana: Así pues, parece que el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Cristo no está en absoluto en deuda con las influencias paganas en las prácticas de la Iglesia durante o después del tiempo de Constantino.
Es totalmente improbable que fuera la fecha exacta del nacimiento de Cristo, pero surgió estrictamente de los esfuerzos de los primeros cristianos latinos para averiguar la fecha histórica de la muerte de Cristo.
En cambio, la fiesta pagana que instituyó el emperador Aureliano en esa fecha, en el año 274, no sólo fue un esfuerzo para utilizar el solsticio de invierno con el objetivo de hacer una declaración política, sino que, casi con toda certeza, fue también un intento de dar un sentido pagano a una fecha ya importante para los cristianos romanos. 
A su vez, los cristianos podrían más tarde volver a adoptar la fiesta del "Nacimiento del Sol Invicto" para referirse, en memoria del nacimiento de Jesús, a la ascensión del "Sol de la Salvación" o el "Sol de la Justicia".
William J. Tighe recomienda la lectura de Los Orígenes del Año Litúrgico de Thomas J. Talley sobre la historia de la fecha de Navidad y otras fechas litúrgicas. El artículo original en inglés está aquí.
-Hace 75 años la Alemania neopagana y la URSS atea se repartían la católica Polonia y se hacían fotos
-Pagana y feminista que odiaba a los hombres, la historia de Enrique VIII le «descubrió» la Iglesia
-Era hijo de la mano derecha de Hitler y se formó en el nazismo más pagano, pero llegó a ser cura
-«Tolkien, Chesterton y Campbell amaban el paganismo que lleva a Cristo, no el que aleja de Él»
Lea también: 
La dictadura puritana y republicana de Cromwell prohibió la Navidad 13 años: ¡pasteles incluidos!
Imprime esta entrada