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sábado, 8 de noviembre de 2014

SINODO sobre la Familia: Verdad y Dogma. Análisis del cardenal Fernando Sebastián: ¡Nada de catastrofismos!. Texto de la " RELATIO POST DISCEPTATIONEM" (1604)

El cardenal Fernando Sebastián 
analiza el Sínodo sobre la Familia en COPE:
 ¡Nada de catastrofismos! 
A los que temen que la Iglesia abdique de su doctrina 
les digo que no tengan ese temor, y a los que lo desean, 
les digo que lo van a desear inútilmente"

COPE-Religión (20/10/2014):

En declaraciones al programa "El Espejo" de la Cadena COPE, el cardenal Fernando Sebastián, uno de los miembros del Sínodo de los Obispos que acaba de abordar la situación de la familia, ha explicado que el clima de los debates ha estado marcado por la indicación del Papa: “hablad con claridad y escuchad con humildad”. El desarrollo del Sínodo ha sido “una búsqueda de convergencia, no de confrontación”.

El cardenal Sebastián ha explicado que la Relación tras los debates de la primera semana, tenía un carácter algo “notarial” y resultaba desequilibrada. Las aportaciones de los padres sinodales en la segunda semana han completado y equilibrado el texto. “Hemos buscado un diagnóstico realista, saber qué pasa hoy en las familia, para después preguntarnos ¿qué podemos hacer nosotros para llevar a los cristianos y a la humanidad entera el esplendor, la belleza y la aportación de humanidad y de esperanza que significan el matrimonio y la familia cristiana”.

Por otra parte el cardenal Sebastián rechaza la impresión de “blandura” a la hora de sostener y proclamar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio. “Lo quiero decir escuetamente: eso nunca ha sido verdad, en ningún momento ha habido blandura en la transmisión de la doctrina”.

Sobre los tres puntos de la Relación final que no han alcanzado los dos tercios de los votos, Don Fernando ha destacado que estos temas (la cuestión del acceso de los divorciados vueltos a casar civilmente, y la de las personas homosexuales) “han quedado donde tenían que estar”. El cardenal ha advertido que el Sínodo “no se ha focalizado sobre estos asuntos”, como algunos pretendían o temían, pero sí los ha abordado con claridad. 

Sobre la pastoral de las personas homosexuales, el cardenal ha dicho que se trata de “acercarse con benignidad, comprensión y deseo de ayudar, reiterando que la visión cristiana del matrimonio es una alianza de amor integral de un varón y una mujer según los designios de Dios”. 

En cuanto a la personas divorciadas que se han vuelto a casar, ha sostenido que “este no es el principal problema que afronta la pastoral familiar de la Iglesia, sino el hecho del gran número de bautizados que no se casan o lo hacen sólo civilmente, y que viven tranquilamente fuera de la Iglesia y de la gracia de Dios. “Esa es la gran angustia y la preocupación de la Iglesia”, ha dicho el cardenal. 

Sobre el deseo de acceder a la comunión eucarística por parte de algunas personas divorciadas que se han vuelto a casar civilmente, Fernando Sebastián advierte que “querer comulgar no puede ser un capricho… sino querer volver a la comunión plena en la Iglesia”. A estas personas hay que ofrecerles “un itinerario de penitencia y de conversión… para reconstruir el orden de la justicia y de la caridad en sus vidas, y eso no será igual para todos… en cada caso la Iglesia tendrá que ver lo que hay que hacer para ayudar a estas personas”. 

Por último el cardenal Sebastián ha rechazado cualquier catastrofismo al hilo del Sínodo. “A los que temen que la Iglesia abdique de su doctrina les digo que no tengan ese temor, y a los que lo desean, les digo que lo van a desear inútilmente, porque la Iglesia será fiel a Jesús y desde la doctrina y el corazón de Cristo buscará la manera de acercarse a todas las personas, estén donde estén”.

RELATIO POST DISCEPTATIONEM
Su Eminencia Cardenal Péter Erdő
Aula del Sínodo-Relator General

Introducción
En la vigilia de oración celebrada en la Plaza de San Pedro el sábado 4 de octubre de 2014 en preparación al Sínodo de la familia, el Papa Francisco ha evocado de manera simple y concreta la centralidad de la experiencia familiar en la vida de todos.
Vientre de gozo y de prueba, de profundos afectos y de relaciones a veces heridas, la familia es verdaderamente “escuela de humanidad” («Familia schola quaedam uberioris humanitatis est»: Concilio Vaticano II, Constitución sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo, Gaudium et Spes, 52), de la cual se advierte fuertemente la necesidad. No obstante las diversas señales de crisis de la institución familiar en los diversos contextos de la “aldea global”, el deseo de familia permanece vivo, especialmente entre los jóvenes, y esto motiva la necesidad de que la Iglesia anuncie sin descanso y con profunda convicción el “Evangelio de la familia” que le ha sido confiado con la revelación del amor de Dios en Jesucristo.
Sobre la realidad de la familia, decisiva y preciosa, el Obispo de Roma ha invitado a reflexionar al Sínodo de los Obispos en la Asamblea General Extraordinaria de octubre 2014, para después profundizar la reflexión en la Asamblea General Ordinaria que se tendrá en octubre de 2015.
A la luz del mismo discurso hemos recogido los resultados de nuestras reflexiones y de nuestras conversaciones en las siguientes tres partes: la escucha, para mirar la realidad de la familia hoy, en la complejidad de sus luces y de sus sombras; la mirada fija en Cristo para repensar con renovada frescura y entusiasmo cuanto la revelación, transmitida en la fe de la Iglesia, nos dice sobre la belleza y sobre la dignidad de la familia; el encuentro con el Señor Jesús para discernir los caminos con los cuales renovar la Iglesia y la sociedad en su compromiso por la familia.

Primera parte
La escucha: el contexto y los desafíos de la familia
El contexto socio-cultural
El cambio antropológico y cultural actual; influye en todos los aspectos de la vida y necesita un enfoque analítico y diversificado, capaz de tomar las formas positivas de la libertad individual. Es señalado también el creciente peligro representado por un individualismo exasperado que desnaturaliza las relaciones familiares y termina por considerar a cada componente de la familia como una isla, haciendo prevalecer, en ciertos casos, la idea de un sujeto que se construye según sus propios deseos tomados como un absoluto.
La prueba más grande para las familias de nuestro tiempo a menudo es la soledad, que destruye y provoca una sensación general de impotencia con relación a la realidad socio-económica que muchas veces termina por aplastarlos. Esto se debe a la creciente precariedad laboral que es vivida tantas veces como una verdadera pesadilla, o por motivo de los impuestos demasiado pesados que, por cierto, no anima a los jóvenes al matrimonio.
Existen contextos culturales y religiosos que ponen desafíos particulares. En las sociedades africanas rige todavía la práctica de la poligamia y en algunos contextos tradicionales el hábito del “matrimonio por etapas”. En otros contextos persiste la práctica de los matrimonios combinados. En los países en los cuales la religión católica es minoría son numerosos los matrimonios mixtos con todas las dificultades que conlleva en orden a la configuración jurídica, la educación de los hijos y el recíproco respeto del punto de vista de la libertad religiosa, pero también con las grandes potencialidades del encuentro en la diversidad de la fe que estas historias de vida familiar presentan. En muchos contextos, y no sólo occidentales, se va difundiendo ampliamente la praxis de la convivencia antes del matrimonio o también de la convivencia no orientada a asumir la forma de un vínculo institucional.
Son muchos los niños que nacen fuera del matrimonio, especialmente en algunos países, y muchos aquellos que después crecen con uno solo de los padres o en un contexto familiar extendido o reconstituido. El número de los divorciados es creciente y no es raro el caso de opciones determinadas únicamente por factores de orden económico. La condición de la mujer todavía tiene necesidad de ser defendida y promovida ya que se registran no pocas situaciones de violencia al interno de las familias. Los niños frecuentemente son objeto de disputas entre padres y los hijos son las verdaderas víctimas de las laceraciones familiares. También las sociedades afectadas por la violencia a causa de la guerra, del terrorismo o de la presencia de la criminalidad organizada, observan situaciones familiares deterioradas. Las migraciones además representan otro signo de los tiempos para afrontar y comprender, con toda la carga de consecuencias sobre la vida familiar.

La importancia de la vida afectiva
Frente al cuadro social delineado se encuentra en los individuos una mayor necesidad de tener cuidado de su propia persona, de conocerse interiormente, de vivir mejor en sintonía con sus propias emociones y propios sentimientos, de buscar una cualidad relacional en la vida afectiva. Del mismo modo, se puede encontrar un deseo generalizado de la familia que acompaña la búsqueda de sí mismo. Pero, ¿Cómo cultivar y sostener esta tensión del cuidado de sí mismo y este deseo de familia? Aquí también existe un gran desafío para la Iglesia. El peligro individualista y el riesgo de vivir en clave egoísta son relevantes.
El mundo actual parece valorizar una afectividad sin límites de la cual se quieren explorar todos sus componentes, también aquellos más complejos. De hecho, la cuestión de la fragilidad afectiva es de gran actualidad: una afectividad narcisista, inestable y mutable que no ayuda siempre a los sujetos a alcanzar una mayor madurez. En este contexto, las parejas son a veces inciertas, dudosas y luchan por encontrar los modos para crecer. Muchos son aquellos que tienden a permanecer en las etapas primarias de la vida emocional y sexual. La crisis de la pareja desestabiliza la familia y puede llegar a través de las separaciones y los divorcios a producir serias consecuencias para los adultos, los hijos y la sociedad, debilitando al individuo y los lazos sociales. También la disminución demográfica no sólo determina una situación en la cual la sucesión de las generaciones no está asegurada, sino que corre el riesgo, con el pasar del tiempo, de llegar a un empobrecimiento económico y una pérdida de esperanza en el futuro.

Los desafíos pastorales
En este contexto la Iglesia advierte la necesidad de dar una palabra de esperanza y de sentido. Es necesario partir de la convicción de que el hombre viene de Dios y que, por lo tanto, una reflexión capaz de proponer las grandes cuestiones sobre el significado del ser hombres, puede encontrar un terreno fértil en las expectativas más profundas de la humanidad. Los grandes valores del matrimonio y de la familia cristiana corresponden a la búsqueda que atraviesa la existencia humana también en un tiempo marcado por el individualismo y el hedonismo. Es necesario aceptar a las personas con su existencia concreta, saber sostener la búsqueda, alentar el deseo de Dios y la voluntad de sentirse plenamente parte de la Iglesia, incluso de quien ha experimentado el fracaso o se encuentra en las situaciones más desesperadas. Esto exige que la doctrina de la fe, que siempre se debe hacer conocer en sus contenidos fundamentales, vaya propuesta junto a la misericordia.

II Parte
La mirada en Cristo: el Evangelio de la familia
La mirada en Jesús y la gradualidad en la historia de la salvación
Con el fin de «verificar nuestro paso en el terreno de los desafíos contemporáneos, la condición decisiva es mantener fija la mirada en Jesucristo, detenerse en la contemplación y en la adoración de su rostro [...] De hecho, cada vez que regresamos a la fuente de la experiencia cristiana se abren nuevos caminos y posibilidades impensables» (Papa Francisco, Discurso del 4 octubre 2014). Jesús ha mirado a las mujeres y a los hombres que ha encontrado con amor y ternura, acompañando sus pasos con paciencia y misericordia, al anunciarles las exigencias del Reino de Dios.
Desde el momento en que el orden de la creación es determinado por la orientación a Cristo, es necesario distinguir sin separar los diversos grados mediante los cuales Dios comunica a la humanidad la gracia de la alianza. En razón de la ley de la gradualidad (cf. Familiaris Consortio, 34), propia de la pedagogía divina, se trata de leer en términos de continuidad y novedad la alianza nupcial, en el orden de la creación y en el de la redención.
Jesús mismo, refiriéndose al plan original sobre la pareja humana, reafirma la unión indisoluble entre el hombre y la mujer, mientras comprende que «por la dureza de sus corazones Moisés les ha permitido repudiar a sus esposas, pero desde el principio no fue así» (Mt 19,8). De tal modo, Él muestra cómo la condescendencia divina acompaña siempre el camino humano, orientándolo hacia su principio, no sin antes pasar a través de la cruz.

La familia en el plan salvífico de Dios
Porque, con el compromiso de la recíproca aceptación y con la gracia de Cristo los novios se prometen fidelidad y apertura a la vida, ellos reconocen como elementos constitutivos del matrimonio, los dones que Dios les ofrece a ellos, tomando en serio su mutuo empeño, en su nombre y frente a la Iglesia. Ahora, en la fe es posible asumir los bienes del matrimonio como compromiso mejor sostenido mediante la ayuda de la gracia del sacramento. Dios consagra el amor de los esposos y les confirma la indisolubilidad, ofreciéndoles la ayuda para vivir la fidelidad y abrirse a la vida. Por lo tanto, la mirada en la Iglesia no se dirige solamente a la pareja, sino a la familia.
Podemos distinguir tres etapas fundamentales en el plan divino sobre la familia: la familia de los orígenes, cuando Dios creador instituyó el matrimonio primordial entre Adán y Eva, como fundamento sólido de la familia: hombre y mujer los creó (cf. Gn 1,24-31; 2,4b); la familia histórica, herida por el pecado (cf. Gn 3) y la familia redimida por Cristo (cf. Ef 5,21-32), a imagen de la Santísima Trinidad, misterio del cual brota todo amor verdadero. La alianza nupcial, inaugurada con la creación y revelada en la historia entre Dios e Israel, llega a su plenitud con Cristo en la Iglesia.

El discernimiento de los valores presentes en las familias heridas y en las situaciones irregulares
En consideración del principio de gradualidad en el plan salvífico divino, nos preguntamos ¿Qué posibilidades tienen los cónyuges que viven el fracaso de su matrimonio? o ¿Cómo es posible ofrecerles a ellos la ayuda de Cristo por medio del ministerio de la Iglesia? A este propósito, una significativa clave hermenéutica proviene de las enseñanzas del Concilio Vaticano II, el cual, mientras afirma que «la única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia católica», también reconoce que «fuera de su organismo se encuentran diversos elementos de santificación y de verdad, que, perteneciendo propiamente por don de Dios a la Iglesia de Cristo, impulsan hacia la unidad católica» (Lumen Gentium, 8).
Bajo esta luz, son sobre todo reafirmados los valores y la consistencia propia del matrimonio natural. Algunos se preguntan si es posible que la plenitud sacramental del matrimonio no excluya la posibilidad de reconocer elementos positivos también en las formas imperfectas que se encuentran fuera de tal realidad nupcial, a ella de todos modos ordenada. La doctrina de los grados de comunión, formulada por el Concilio Vaticano II, confirma la visión de un modo articulado de participar en el Mysterium Ecclesiae por parte de los bautizados.
En la misma perspectiva, que podríamos llamar inclusiva, el Concilio también abre el horizonte en el cual se aprecian los elementos positivos presentes en las otras religiones (cf. Nostra Aetate, 2) y culturas, no obstante sus límites y sus insuficiencias (cf. Redemptoris Missio, 55). De la mirada dirigida a la sabiduría humana presente en ella, de hecho, la Iglesia comprende como la familia viene considerada universalmente una forma necesaria y fecunda de convivencia humana. En este sentido, el orden de la creación, en el cual planta sus raíces la visión cristiana de la familia, se despliega a nivel histórico, en las diversas expresiones culturales y geográficas.
Se hace por lo tanto necesario un discernimiento espiritual, acerca de las convivencias y de los matrimonios civiles y los divorciados vueltos a casar, compete a la Iglesia reconocer estas semillas del Verbo dispersas más allá de sus confines visibles y sacramentales. Siguiendo la amplia mirada de Cristo, cuya luz ilumina a todo hombre (cf. Gv 1,9; cf. Gaudium et Spes, 22), la Iglesia se dirige con respeto a aquellos que participan en su vida de modo incompleto e imperfecto, apreciando más los valores positivos que custodian, en vez de los límites y las faltas.

Verdad y belleza de la familia y misericordia
El Evangelio de la familia, mientras resplandece gracias al testimonio de tantas familias que viven con coherencia la fidelidad al sacramento, con sus frutos maduros de auténtica santidad cotidiana, nutre además estas semillas que todavía esperan madurar, y debe sanar aquellos árboles que se han marchitado y piden no ser descuidados.
En este sentido, una nueva dimensión de la pastoral familiar actual, consiste en captar la realidad de los matrimonios civiles y, hechas las debidas diferencias, también de las convivencias. De hecho, cuando la unión alcanza una notable estabilidad a través de un vínculo público, está marcada por un afecto profundo, por una responsabilidad en relación a los hijos, con la capacidad de resistir a las pruebas, pueden ser vistos como un germen para acompañar el desarrollo hacia el sacramento del matrimonio. Muchas veces, en cambio, la convivencia se establece no en vista de un posible futuro matrimonio, sino sin alguna intención de establecer una relación institucional.
De acuerdo a la mirada misericordiosa de Jesús, la Iglesia debe acompañar con atención y cuidado a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y perdido, dándoles confianza y esperanza, como la luz del faro de un puerto o una antorcha llevada en medio de la gente para iluminar a aquellos que han perdido la dirección o se encuentran en medio de la tempestad.

III Parte
El encuentro: perspectivas pastorales
Anunciar el Evangelio de la familia hoy, en diversos contextos
El diálogo sinodal ha permitido acordar algunas instancias pastorales más urgentes para confiarlas a su concretización en las Iglesias locales particulares, en comunión cum Petro et sub Petro.
El anuncio del Evangelio de la familia constituye una urgencia para la nueva evangelización. La Iglesia debe realizarlo con ternura de madre y claridad de maestra (cf. Ef 4,15), en fidelidad a la kenosis misericordiosa de Cristo. La verdad se encarna en la fragilidad humana no para condenarla, sino para sanarla.
Evangelizar es responsabilidad compartida de todo el pueblo de Dios, cada uno según su propio ministerio y carisma. Sin el testimonio alegre de los esposos y de las familias, el anuncio, aunque sea correcto, corre el riesgo de ser incomprendido o de ahogarse en el mar de palabras que caracteriza nuestra sociedad (cf. Novo Millennio Ineunte, 50). Los Padres sinodales han subrayado varias veces que las familias católicas están llamadas a ser en sí mismas los sujetos activos de toda la pastoral familiar.
Será decisivo resaltar la primacía de la gracia, y la posibilidad que el Espíritu da en el sacramento. Se trata de hacer experimentar que el Evangelio de la familia sea alegría que «llena el corazón y la vida entera», porque en Cristo somos «liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento» (Evangelii Gaudium, 1). A la luz de la parábola del sembrador (cf. Mt 13, 3), nuestra tarea es de cooperar en la siembra: el resto es obra de Dios. Es necesario no olvidar que la Iglesia que predica sobre la familia es signo de contradicción.
Para esto se requiere una conversión misionera: es necesario no detenerse en un anuncio meramente teórico y desconectado de los problemas reales de las personas. Nunca hay que olvidar que la crisis de la fe ha comportado una crisis del matrimonio y de la familia, y como consecuencia, se ha interrumpido frecuentemente la transmisión de la fe de los padres a los hijos. Frente a una fe fuerte, la imposición de algunas perspectivas culturales que debilitan a la familia y al matrimonio no tienen ninguna incidencia.
La conversión debe ser sobretodo aquella del lenguaje para que resulte efectivamente significativa. El anuncio debe hacer experimentar que el Evangelio de la familia como respuesta a las expectativas más profundas de la persona humana: a su dignidad y a la realización plena en la reciprocidad y en la comunión. No se trata solamente de presentar una normativa sino de proponer valores, respondiendo a la necesidad de estos, que se constata hoy también en los países más secularizados.
La indispensable profundización bíblica-teológica va acompañada del diálogo, en todos los niveles. Muchos han insistido sobre un acercamiento más positivo con las riquezas contenidas también en las diversas experiencias religiosas, sin callar las dificultades. En las diversas realidades culturales son acogidas en primer lugar las posibilidades y a su luz rechazados los límites y las radicalizaciones.
El matrimonio cristiano no puede ser considerado sólo como una tradición cultural o una exigencia social, sino que debe ser una decisión vocacional asumida con una adecuada preparación en un itinerario de fe, con un discernimiento maduro. No se trata de poner dificultades y complicar los ciclos de formación, sino de ir en profundidad y de no contentarse con encuentros teóricos o con orientaciones generales.
Ha sido concordante el reclamo de la necesidad de una conversión de toda la praxis pastoral en perspectiva familiar, superando las ópticas individualistas que todavía la caracterizan. Por esto, se ha insistido muchas veces en la renovación -bajo esta luz- de la formación de los presbíteros y de los otros agentes pastorales, a través de una implicación mayor de las mismas familias.
A la vez, se ha subrayado la necesidad de una evangelización que denuncie con sinceridad los factores culturales, sociales y económicos; por ejemplo, el espacio excesivo dado a la lógica del mercado, que impiden una auténtica vida familiar, determinando discriminaciones, pobreza, exclusiones, violencia. Por eso, es necesario desarrollar un diálogo y una cooperación con las estructuras sociales, animar y sostener a los laicos que se comprometen en el ámbito cultural y socio-político.

Guiar a los novios en el camino de preparación al matrimonio
La compleja realidad social y los desafíos que la familia está llamada hoy a enfrentar requieren un mayor compromiso de toda la comunidad cristiana para la preparación de los novios al matrimonio. Con respecto a esta necesidad, los Padres sinodales han acordado el subrayar la exigencia de una mayor simplificación de la entera comunidad privilegiando el testimonio de las mismas familias, así como un arraigamiento de la preparación al matrimonio en el camino de iniciación cristiana, subrayando la relación del matrimonio con los otros sacramentos. También se puso de relieve la necesidad de programas específicos para la preparación próxima al matrimonio, para que sean una verdadera experiencia de participación en la vida eclesial y se profundicen los diversos aspectos de la vida familiar.

Acompañar los primeros años de la vida matrimonial
Los primeros años de matrimonio son un período vital y delicado, durante el cual las parejas crecen en la conciencia de los desafíos y del significado del matrimonio. De aquí la exigencia de un acompañamiento pastoral que vaya más allá de la celebración del sacramento. Es de gran importancia en esta pastoral la presencia de parejas con experiencia. La parroquia es considerada como el lugar ideal donde parejas expertas pueden ponerse a disposición de aquellas más jóvenes. Es necesario animar a las parejas con una actitud fundamentalmente de recepción al gran don de los hijos. Se subraya la importancia de la espiritualidad familiar y de la oración, alentando a las parejas a reunirse regularmente para promover el crecimiento de la vida espiritual y la solidaridad en las exigencias concretas de la vida. Liturgias significativas, prácticas devocionales y Eucarísticas celebradas en familia, han sido mencionadas como vitales para favorecer la evangelización a través de la familia.

Lo positivo en las uniones civiles y en las convivencias
Una sensibilidad nueva de la pastoral actual, consiste en acoger la realidad positiva de los matrimonios civiles y, reconociendo las debidas diferencias entre las convivencias. Es necesario que en la propuesta eclesial, aún presentando con claridad el ideal, indiquemos también elementos constructivos en aquellas situaciones que no corresponden todavía o aún no a tal ideal. 
Ha estado también puesto en relieve que en muchos países hay un «número creciente de parejas que conviven ad experimentum, sin matrimonio ni canónico ni civil y sin ningún registro» (Instrumentum Laboris, 81). En África esto se lleva a cabo especialmente en el matrimonio tradicional, acordado entre familias y a menudo celebrado en diversas etapas. De frente a tales situaciones, la Iglesia está llamada a ser «siempre la casa abierta del Padre […]es la casa paterna donde hay lugar para cada uno con su vida a cuestas» (Evangelii Gaudium, 47) y a ir al encuentro de quien siente la necesidad de reemprender su camino de fe, aunque no sea posible celebrar el matrimonio canónico.
También en Occidente está en continuo crecimiento el número de aquellos que, después de haber vivido juntos desde hace mucho tiempo, solicitan la celebración del matrimonio en la Iglesia. La simple convivencia es a menudo elegida a causa de la mentalidad general, contraria a las instituciones y a los compromisos definitivos, pero también por la expectativa de una seguridad existencial (trabajo y salario fijo). En otros países, las uniones “de hecho” son muy numerosas, no por motivo del rechazo de los valores cristianos sobre la familia y el matrimonio; sino sobre todo por el hecho de que casarse es un lujo, de modo que la miseria material empuja a vivir en uniones “de hecho”. También en tales uniones es posible acoger los valores familiares auténticos o al menos el deseo de ellos. Es necesario que el acompañamiento pastoral parta siempre de estos aspectos positivos.
Todas estas situaciones deben ser abordadas de manera constructiva, buscando transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y acompañarlas con paciencia y delicadeza. Con esta finalidad, es importante el testimonio atractivo de auténticas familias cristianas, como sujetos de evangelización de la familia.

Sanar las familias heridas (separados, divorciados no vueltos a casar, divorciados vueltos a casar)
En el Sínodo ha resonado la clara necesidad de opciones pastorales valientes. Reconfirmando con fuerza la fidelidad al Evangelio de la familia, los Padres sinodales, han advertido la urgencia de nuevos caminos pastorales, que partan de la efectiva realidad de las fragilidades familiares, reconociendo que estas, la mayoría de las veces, han sido “sufridas” más que elegidas en plena libertad. Se trata de situaciones diversas por factores ya sean personales o culturales y socio-económicos. No es sabio pensar en soluciones únicas o inspiradas en la lógica del “todo o nada”. El diálogo y el debate vividos en el Sínodo deberán continuar en las Iglesias locales, involucrando los diversos componentes, en manera de que las perspectivas que se han delineado puedan encontrar la plena madurez en el trabajo de la próxima Asamblea General Ordinaria. La guía del Espíritu, constantemente invocado, permitirá a todo el pueblo de Dios vivir la fidelidad al Evangelio de la familia como un misericordioso hacerse cargo de todas las situaciones de fragilidad.
Cada familia herida debe ser primero escuchada con respeto y amor haciéndose de ellas compañeros de camino como Cristo con los discípulos de Emmaus. Valen en manera particular para estas situaciones las palabras del Papa Francisco: «La Iglesia tendrá que iniciar a sus hermanos –sacerdotes, religiosos y laicos– en este “arte del acompañamiento”, para que todos aprendan siempre a quitarse las sandalias ante la tierra sagrada del otro (cf. Ex 3,5). Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión, pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana» (Evangelii Gaudium, 169).
Un tal discernimiento es indispensable para los separados y divorciados. Debe ser respetado sobretodo el sufrimiento de aquellos que han sufrido injustamente la separación y el divorcio. El perdón por la injusticia sufrida no es fácil, pero es un camino que la gracia hace posible. Del mismo modo, va siempre subrayado que es indispensable hacerse cargo de manera leal y constructiva de las consecuencias de la separación o del divorcio, en los hijos: ellos no pueden convertirse en un “objeto” de contienda y se deben buscar las formas mejores para que puedan superar el trauma de la división familiar y crecer en el modo más posible sereno.
Diversos Padres han subrayado la necesidad de hacer más accesibles y ágiles los procedimientos para el reconocimiento de casos de nulidad. Entre las propuestas han sido indicadas la superación de la necesidad de la doble sentencia conforme; la posibilidad de determinar una vía administrativa bajo la responsabilidad del obispo diocesano; un proceso sumario para realizar en los casos de nulidad notoria. Según propuestas autorizadas, se debe considerar la posibilidad de dar relevancia a la fe de los novios en orden a la validez del sacramento del matrimonio. Hay que destacar que en todos los casos se trata de establecer la verdad sobre la validez del vínculo.
Sobre la agilización del procedimiento de las causas matrimoniales, solicitado por muchos, además de la preparación de suficientes operadores, clérigos y laicos con dedicación prioritaria, se pide el aumento de la responsabilidad del obispo diocesano, el cual en su diócesis podría encargar a un sacerdote debidamente preparado que pueda gratuitamente aconsejar a las partes sobre la validez del matrimonio.
Las personas divorciadas pero no vueltas a casar son invitadas a encontrar en la Eucaristía el alimento que los sostenga en su estado. La comunidad local y los pastores deben acompañar a estas personas con preocupación, sobre todo cuando hay hijos o es grave su situación de pobreza.
También las situaciones de los divorciados y vueltos a casar requieren un discernimiento atento y un acompañamiento lleno de respeto, evitando cualquier lenguaje o actitud que les haga sentir discriminados. Hacerse cargo de ellos no supone para la comunidad cristiana un debilitamiento de la fe y del testimonio de la indisolubilidad matrimonial, sino que expresa su caridad con este cuidado.
Con respecto a la posibilidad de acceder a los sacramentos de la Penitencia y de la Eucarística, algunos han argumentado a favor de la disciplina actual en virtud de su fundamento teológico, otros se han expresado por una mayor apertura a las condiciones bien precisas cuando se trata de situaciones que no pueden ser disueltas sin determinar nuevas injusticias y sufrimientos. Para algunos, el eventual acceso a los sacramentos debe ir precedido de un camino penitencial –bajo la responsabilidad del obispo diocesano-, y con un compromiso claro a favor de los hijos. Se trataría de una posibilidad no generalizada, fruto de un discernimiento actuado caso por caso, según una ley de la gradualidad, que tenga presente la distinción entre el estado de pecado, estado de gracia y circunstancias atenuantes.
Sugerir de limitarse a la sola “comunión espiritual” para no pocos Padres sinodales plantea algunas preguntas: ¿si es posible la comunión espiritual, por qué no es posible acceder a la sacramental? Por eso ha sido solicitada una mayor profundización teológica a partir de los vínculos entre el sacramento del matrimonio y Eucaristía en relación a la Iglesia-sacramento. Del mismo modo, debe ser profundizada la dimensión moral de la problemática, escuchando e iluminando la consciencia de los cónyuges.
Los problemas en relación a los matrimonios mixtos han estado presentes a menudo en las intervenciones de los Padres sinodales. La diversidad de la disciplina matrimonial de las Iglesias ortodoxas plantea en algunos contextos graves problemas a los que se deben dar respuestas adecuadas en comunión con el Papa. Lo mismo vale para los matrimonios interreligiosos.

Acoger a las personas homosexuales
Las personas homosexuales tienen dones y cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana: ¿estamos en grado de recibir a estas personas, garantizándoles un espacio de fraternidad en nuestras comunidades? A menudo desean encontrar una Iglesia que sea casa acogedora para ellos. ¿Nuestras comunidades están en grado de serlo, aceptando y evaluando su orientación sexual, sin comprometer la doctrina católica sobre la familia y el matrimonio?
La cuestión homosexual nos interpela a una reflexión seria sobre cómo elaborar caminos realísticos de crecimiento afectivo y de madurez humana y evangélica integrando la dimensión sexual: por lo tanto se presenta como un importante desafío educativo. La Iglesia, por otra parte, afirma que las uniones entre personas del mismo sexo no pueden ser equiparadas al matrimonio entre un hombre y una mujer. Tampoco es aceptable que se quieran ejercitar presiones sobre la actitud de los pastores o que organismos internacionales condicionen ayudas financieras a la introducción de normas inspiradas a la ideología gender.
Sin negar las problemáticas morales relacionadas con las uniones homosexuales, se toma en consideración que hay casos en que el apoyo mutuo, hasta el sacrificio, constituye un valioso soporte para la vida de las parejas. Además, la Iglesia tiene atención especial hacia los niños que viven con parejas del mismo sexo, reiterando que en primer lugar se deben poner siempre las exigencias y derechos de los pequeños.

La trasmisión de la vida y el desafío de la disminución de la natalidad
No es difícil constatar la difusión de una mentalidad que reduce la disminución de la generación de la vida a una variable del proyecto individual o de pareja. Los factores de orden económico ejercitan un peso a veces determinante contribuyendo a la fuerte caída de la natalidad que debilita el tejido social, compromete la relación entre las generaciones y hace que sea más incierta la mirada sobre el futuro. La apertura a la vida es exigencia intrínseca del amor conyugal.
Probablemente también en este ámbito es necesario un lenguaje realista, que sepa comenzar por la escucha de las personas y que sepa dar razones de la belleza y de la verdad de una apertura incondicionada a la vida, como aquello de lo que el amor humano necesita para ser vivido en plenitud. Y sobre esta base se puede apoyar una enseñanza adecuada acerca de los métodos naturales, que permita vivir de manera armónica y consciente la comunicación entre los esposos, en todas sus dimensiones, junto a la responsabilidad generativa. En esta luz, se redescubre el mensaje de la Encíclica Humanae Vitae de Pablo VI, que subraya la necesidad de respetar la dignidad de la persona en la evaluación moral de los métodos de regulación de la natalidad.
Por lo tanto, se debe ayudar a vivir la afectividad, también en el vínculo conyugal, como un camino de madurez, en la siempre más profunda aceptación del otro y en una donación siempre más plena. En este sentido, cabe destacar la necesidad de ofrecer caminos formativos que alimenten la vida conyugal y la importancia de un laicado que ofrezca un acompañamiento hecho de testimonio vivo. Indudablemente es de gran ayuda el ejemplo de un amor fiel y profundo hecho de ternura, respeto, capaz de crecer en el tiempo y que en su concreta apertura a la generación de la vida, hace la experiencia de un misterio que trasciende.

El desafío de la educación y el rol de la familia en la evangelización
El desafío fundamental que encuentran las familias hoy es seguramente aquel educativo, que se convierte en más difícil y complejo por la realidad cultura de hoy. Se requiere tener en cuenta las exigencias y las expectativas de las familias capaces de testimoniar en la vida cotidiana, lugares de crecimiento, de transmisión concreta y esencial de las virtudes que dan forma a la existencia.
La Iglesia puede desarrollar un papel importante de apoyo a las familias, comenzando por la iniciación cristiana, a través de comunidades acogedoras. A esta pide, hoy más que ayer, en las situaciones complejas como en las ordinarias, de sostener a los padres en su compromiso educativo, acompañando a los niños, adolescentes y jóvenes en su crecimiento a través de caminos personalizados capaces de introducir al sentido pleno de la vida y de suscitar elecciones y responsabilidad, vividas a la luz del Evangelio.

Conclusión
Las reflexiones propuestas, fruto del diálogo sinodal llevado a cabo en gran libertad y en un estilo de escucha recíproca, buscan plantear cuestiones e indicar perspectivas que deberán ser maduradas y precisadas por las reflexiones de las Iglesias locales en el año que nos separa de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los obispos prevista para octubre de 2015. No se trata de decisiones tomadas, ni de perspectivas fáciles. Sin embargo, el camino colegial de los obispos y la implicación de todo el pueblo de Dios bajo la acción del Espíritu Santo, podrán guiarnos para encontrar vías de verdad y de misericordia para todos. Es la esperanza que desde al comienzo de nuestros trabajos el Papa Francisco nos ha dirigido invitándonos a la valentía de la fe y a la acogida humilde y honesta de la verdad en la caridad.

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viernes, 7 de noviembre de 2014

HISPANIA-Astures-León: Los ASTURES de la cuenca del río Esla -nominado ASTURA por los romanos- son el origen del reino de LEÓN, progenitor de CASTILLA, madre del imperio de ESPAÑA. Estrabón situó las tribus astures pre-romanas entre el río Duero y el mar Cantábrico agrupándolas en Astures augustanos (Leoneses) y Astures transmontanos (Asturianos) (1603)

El río ESLA: es el  más caudaloso del Reino de León hasta su desembocadura en el Duero. Conocido como Ástura, dió nombre a las tribus prerromanas de los ástures. El Esla nace en la cordillera Cantábrica, va encajonado y forma "arribes", al igual que el Duero. Sus principales afluentes son el Órbigo con el Luna y el Omaña, el Tera, el Cea, el Aliste, el Porma, el Bernesga y el Torío.

HISPANIA del Norte
ASTURES de LEÓN
Estrabón agrupó las tribus de los ASTURES en :
-Augustanos o Cismontanos (leoneses) 
-Transmontanos (asturianos)

Sus vecinos eran los Galaicos al Oeste; los Cántabros, Autrigones, Caristios, Várdulos y Vascones al Este; y los Vácceos, Vettones y Lusitanos al Sur. En un eje peninsular Noroeste-Levante, el dominio celta va disminuyendo por la presión de la cultura ibera más desarrollada, produciéndose en el centro (Numancia) la total fusión celtíbera de los hispanos.

Las ciudades celtíberas Asturica Augusta (Astorga) y Lancia, enclaves de los caminos en las ricas vegas de la cuenca del río ASTURA (Esla) y sus afluentes, fueron adoptadas por Roma como centros militar y administativo para el control del noroeste.

ASTORGA se ha considerado desde siempre una ciudad con origen prerromano. Uno de los argumentos de mayor peso para indicar su origen prerromano lo dan las fuentes clásicas; el geógrafo Ptolomeo, en el Libro II de su Geografía, se refiere a Asturica como ciudad astur y capital de los Amacos.

LANCIA, ciudad astur y luego romana, estaba a 15 km. de León. cerca de Puente Villarente sobre el río ESLA. Durante la conquista del Norte peninsular (según relatan Dion Casio y Plinio) siendo emperador Octavio Augusto, Lancia era la ciudad celtíbera (de la tribu de los Astures) mas importante al norte del rio Duero. En el 25 aC. Publio Carisio y sus legiones la conquistan después de un largo asedio y masacran a la mayoría de sus habitantes, salvándose de ser sembrada de sal (como le sucedió a Cartago) por orden expresa del general romano. El asedio duró largo tiempo y en la ciudad se refugiaron los astures supervivientes de la batalla perdida contra Carisio en las cercanías de Zamora, por traición de una de las tribus celtíberas. Después de la conquista, Lancia pasó a ser una pequeña ciudad romana con alcantarillado, termas, mercado y un pequeño foro municipal, antes de que León se convirtiera en campamento de la Legio VII.

LEÓN surge hacia 29 aC como campamento militar romano de la Legio VI Victrix, en la terraza fluvial entre los ríos Bernesga y Torío, cerca de la ciudad astur de Lancia, con motivo de las llamadas Guerras Cántabras. A partir de 74 dC, el campamento es ocupado por la Legio VII Gemina, fundada por Galba, la cual permanecerá en León hasta principios del siglo V. Fue la única legión asentada en Hispania hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, el año 476, por lo que durante todo este tiempo León fue la capital militar de la Península. La ciudad perteneció al Convento Asturicense, con capital en Asturica Augusta, el cual formó parte de la provincia Tarraconense hasta el siglo III, cuando, con la creación de la provincia de Gallaecia, fue integrado en ésta. El trazado campamental romano original aún puede observarse en la actualidad, puesto que se conservan gran parte de las murallas que lo rodeaban en los siglos III y IV. Por los restos arqueológicos se sabe que contaba con unas termas (ruinas aún visibles bajo la catedral) e incluso un anfiteatro con capacidad para 5.000 espectadores, actualmente bajo la calle Cascalerías. Alrededor del campamento fue creándose un núcleo civil paralelo en el que se asentaban todas las personas que se encargaban de cubrir las necesidades militares.

A pesar de la gran diversidad de los pueblos del Norte, existen muchos nexos comunes. Así lo vió Estrabón en su "Geographia" y, dos milenios después, Julio Caro Baroja en su obra "Los Pueblos de España".

Estrabón (63 a.C.-21 d.C): "Todos los montañeses son austeros, beben normalmente agua, duermen en el suelo y dejan que el cabello les llegue muy abajo, como mujeres. pero luchan ciñéndose la frente con una banda. Comen principalmente chivos, y sacrifican a Ares chivos, cautivos de guerra y caballos. Hacen también hecatombes de cada especie al modo griego, como dice Píndaro: de todo sacrificar cien. Realizan también competiciones gimnásticas, de hoplitas e hípicas, con pugilato, carrera, escaramuza y combate en formación".
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"Los montañeses, durante dos tercios del año, se alimentan de bellotas de encina, dejándolas secar, triturándolas y luego moliéndolas y fabricando con ellas un pan que se conserva un tiempo, Conocen también la cerveza. El vino lo beben en raras ocasiones, pero el que tienen lo consumen pronto en festines con los parientes. Usan mantequilla en vez de aceite. Comen sentados en bancos construidos contra el muro y se sientan en orden a la edad y el rango. Los manjares se pasan en círculo, y a la hora de la bebida danzan en corro al son de flauta y trompeta, pero también dando saltos y agachándose, y en Bastetania danzan también las mujeres junto con los hombres cogiéndose de las manos. Todos los hombres visten de negro, sayos la mayoría, con los que se acuestan también sobre jergones de paja. Utilizan vasos de madera, igual que los celtas. Las mujeres van con vestidos y trajes floreados. En vez de moneda, los que viven muy al interior se sirven del trueque de mercancías, o cortan una lasca de plata y la dan. A los condenados a muerte los despeñan y a los parricidas los lapidan más allá de las montañas o de los ríos. Se casan igual que los griegos. A los enfermos, como antiguamente los egipcios, los exponen en los caminos para que los que la han pasado les den consejos sobre su enfermedad. Para las subidas del mar y los pantanos usaban, hasta la época de Bruto, embarcaciones de cuero, pero hoy día incluso las talladas a partir de un solo tronco son ya raras. Su sal es púrpura, pero blanca una vez molida. Éste, como he expuesto, es el género de vida de los montañeses, y me refiero a los que jalonan el flanco norte de Iberia: galaicos, astures y cántabros hasta llegar a los vascones y el Pirene; pues el modo de vida de todos ellos es semejante. Pero temo dar demasiados nombres, rehuyendo lo fastidioso de su transcripción, a no ser que a alguien le agrade oír hablar de los pleutauros, bardietas, alotriges y otros nombres peores y más ininteligibles que estos".
"Lo inculto y salvaje de aquellas tribus se explica no sólo por su vida guerrera, sino también por su sitio apartado. Siendo la navegación y los caminos hasta ellos largos, y no teniendo relaciones con otros han perdido lo sociable y humano. Pero hoy esto se nota menos a causa de la paz y de la presencia de los romanos, pero los que menos logran esa ventaja son más bárbaros y bestiales. Además el país de algunos con su pobreza y sus sierras debió aumentar tal falta de cultura. Pero ahora, como he dicho, se ha puesto fin a todas sus guerras. Porque a aquellos que aún seguían con el bandolerismo, es decir los cántabros y sus vecinos, ha domado César Augusto y en lugar de hacer daño a los aliados de Roma, ahora ellos prestan servicio militar a los romanos, los conincos y los plentuisos que habitan junto a la fuente del Ebro. Y Tiberio, su sucesor (de Augusto) puso en esta región un ejército de tres legiones, formado por Augusto, y logró hacer no sólo pacíficos, sino hasta civilizados una parte de ellos" (Geographia. Estrabón).

Julio Caro Baroja, dos mil años más tarde, suscribe la tesis de Estrabón sobre el modo de vida idéntico para todos los Pueblos del Norte: "En otra parte he procurado demostrar cumplidamente que Estrabón no cometió ninguna ligereza al decir que todos estos pueblos vivían de modo análogo, aunque hubiera, como es lógico, sus matices y diferencias entre ellos".

Sus principales características son: vida económica basada en la recolección de frutos naturales, pervivencia de reminiscencias del matriarcado, sistema social basado en clases de edad, existencia de unidades sociales superiores a la familia asociadas a un territorio, habitación en castros con continuidad actual con las viviendas de las zonas montañosas de Asturias, Orense y León, uso del sayo negro, conocimiento profundo de las propiedades tóxicas y medicinales de las plantas, cultos lunares asociados a danzas, creencia en agüeros, etc. En definitiva considera a los montañeses del Norte “como un pueblo de pastores y labradores primitivos en que los caracteres arcaicos están muy marcados”.

Dice además que “La demostración de que al admitir esta área cultural trazada en la actualidad , se no se ha cometido ningún exceso se hallará al estudiar la distribución de algunos hechos etnográficos en la actualidad o época moderna”. Si bien “desde los puntos de vista lingüístico y antropológico no cabe afirmar que desde los galaicos hasta los vascones hubiera unidad”.

 Engloba: Galicia, Asturias, León, Cantabria, Vascongadas y Navarra; y encuentra en estas regiones los siguientes rasgos comunes: aperos de labranza más primitivos que el arado, el hórreo con pilotes (que es una construcción típica de pueblos agrícolas arcaicos), y el carro chillón.

Destaca que “la Vasconia ha recogido de la antigua cultura prerromana una serie de elementos de tipo material que no dejan de ser útiles. En cambio, en el territorio meridional de los ástures (Maragatería, Cabrera, etc.), se conservan las formas típicamente matriarcales de repartición del trabajo y matrimonio, así como licencias sexuales prematrimoniales de carácter marcadamente matriarcal, las prácticas medicinales del tipo que nos indica Estrabón y las sociedades de mozos”. 

En el siglo XVIII muchas ciudades pequeñas y pueblos del norte de España poseían la mayor parte y a veces toda la tierra de su vecindad, y la dividían en lotes de vez en cuando entre los hombres válidos del lugar. Este sistema comunal (o, como es llamado a veces, colectivista) de posesión de la tierra condujo con frecuencia a las municipalidades a embarcarse igualmente en otras actividades comunales. Como ilustración de la forma de trabajar de estas comunidades, se expone un extracto de una autobiografía inédita de don Juan Antonio Possé: “La administración es admirable. El cirujano, el pastor de ganados, el herrero, la tienda del boticario, las indulgencias o bulas papales, las letanías, etc., todo era provisto gratuitamente por la municipalidad. La sal, las semillas para la siembra y todo lo que resta de los bienes propios es dividido entre el pueblo justa y equitativamente. Todas las tierras son comunes y son repartidas cada diez años por lotes y en iguales porciones entre todos los vecinos del lugar. Sólo hay un mayorazgo en el pueblo.”

Sin embargo, Julio Caro Baroja considera que “puede marcarse una línea que señale diferencias considerables dentro de este ámbito general al oeste de la provincia de Vizcaya, dejando a un lado el territorio de habla vasca y al otro los de habla romance (leonés y gallego)".

Miguel Novo Guisán, en su obra "Los Pueblos Vasco-Cantábricos y Galaicos en la Antigüedad Tardía de los siglos III-IX", estudia los Pueblos del Norte, su proceso de romanización, germanización y fases iniciales de la formación del reino Astur-Leonés.

Es interesante observar que galaicos y ástures compartieron instituciones durante el Alto Imperio Romano y fueron englobados en la provincia de Gallaecia en la división romana bajo-imperial. Parece ser que durante la ocupación visigoda, Gallaecia incluía a galaicos, ástures y cántabros. Orosio, autor hispanorromano del siglo V dC. afirma en su Historia de la Guerra que "Cántabros y Ástures forman parte de la provincia de Gallaecia",

Narra Ibrahim: “El país de los gallegos es todo el llano, predominando en su suelo la arena; supone su mayor fuerza el mijo y el sorgo, y su afición entre las bebidas por el jugo de manzana, bebida que se toma en pequeña cantidad. Su gente es traidora y de natura vil; no se limpian ni se lavan al año más que una o dos veces, con agua fría. No lavan sus vestidos desde que se los ponen hasta que, puestos, se hacen tiras; creen que la suciedad que llevan de su sudor proporciona bienestar y salud a sus cuerpos. Por otra parte sus ropas son en extremo delgadas, hechas jirones, mostrando por entre las aberturas lo más de su cuerpo. Tienen gran valor, no admiten la huída en el encuentro en la guerra, y consideran apropiada la muerte en su puesto”.

La alianza ástur-cántabra dará lugar a la Reconquista a partir de la Batalla de Covadonga, adquirirá conciencia de reino en expansión con la participación de los galaicos, será denominada Reino de León al trasladarse su capital desde Oviedo en la Asturia Transmontana a León en la Asturia Cismontana. León pretenderá reconquistar toda Hispania expandiéndose hacia el Sur. Los reyes de León se consideran legítimos sucesores de los reyes de Toledo. El Reino de León surgió como la Nación unificadora de los Pueblos del Norte de Hispania.


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jueves, 6 de noviembre de 2014

Entrevista a P. Manuel Guerra, autor del best-seller "Masonería, religión y política" (1602)


Manuel Guerra
(Editorial Sekotia)

Clavijo, editor del Blog Píldoras AntiMasonería,
hoy 5º aniversario de su inicio (6/11/2009),
rinde homenaje al Magisterio del P. Manuel Guerra
en Sectas, Masonería, Nuevo Orden Mundial y Nueva Era


La MASONERÍA controla la ONU
grandes corporaciones y gobiernos
Es incompatible con el Magisterio de la Iglesia

Entrevista a Manuel Guerra, un hombre de Dios que -por sus conocimientos y experiencia- deja al descubierto las evidencias de la historia, los hechos y actores del presente que señalan el perfil y objetivos globales de la MASONERÍA, pero también su confianza en el triunfo de quienes se mantengan fieles a Cristo.

Portaluz/InfoCatólica (26/10/2014):  Algunas de las señas de identidad de la masonería son el relativismo, el laicismo y su oposición a la Iglesia católica, afirma el teólogo y experto español Manuel Guerra Gómez, quien advierte además que también han celebrado reuniones en el Vaticano.

Décadas investigando el tema, varios libros e informes publicados y con dos amenazas de muerte encima, el valiente sacerdote dice estar en las manos de Dios. No teme en volver a denunciar -en esta entrevista concedida en exclusiva a Portaluz y realizada por el periodista español Enrique Chuvieco- la existencia de prácticas satánicas en distintas logias masónicas, el secretismo mayoritario en que se mueven… o mencionar a distintos gobernantes vinculados a la masonería, entre ellos, la presidenta chilena Michelle Bachelet.

(Pulse aquí para leer nota de la Presidencia de la República de Chile que informa de la visita que Bachelet realizó a la Gran Logia Masónica este 18 de octubre, donde esa presidenta señaló explícitamente a los masones: «Han sido los grandes aliados de los proyectos de avanzada para nuestro país,…. como la separación entre los poderes del Estado y la Iglesia»… «Y en esta construcción que nos es común, los cinceles, niveles, compases y escuadras masónicas, serán esenciales para dar forma y destino al futuro de nuestra patria»)

Recuerda además Guerra, que la doctrina eclesial establece como incompatible el ser católico y masón. A pesar de esto, observa con preocupación, «el paradigma cristiano está siendo sustituido por otro relativista, sincrético, laicista y naturalista, o sea, masónico». Adelanta que así «puede surgir la tensión, la división interna y hasta la ruptura» entre los católicos. Para no llegar a esto, alude a épocas cruciales anteriores, en las que «los santos son los que aciertan a intervenir en sintonía con el querer de Dios, también los que hacen la corrección fraterna, incluso a los papas». 
Usted es uno de los mayores expertos en masonería, ¿cuál es la doctrina y los objetivos de la masonería actualmente y si estos difieren de épocas anteriores?

Para responder a esto se necesitaría un libro voluminoso. Los masones suelen decir que no tienen «verdades», ni «principios», «ni dogmas». Pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Por «principios» se entienden las convicciones supremas que conforman el pensar y el obrar de los individuos e instituciones. He aquí los principios básicos de la masonería:

a) El relativismo, «todo es relativo menos que todo es relativo». Pero un relativismo no epistemológico, sino sociocultural e histórico, o sea, no hay verdad y bondad absoluta, es decir, válidas para todos los tiempos y regiones. «Nadie puede decir: esta es la verdad. Por tanto todos tienen la capacidad de tomar decisiones, porque la verdad absoluta no existe» (Jorge Carvajal, Gran Maestro de la Gran Logia de Chile, mayo 2004). Todo depende de la circunstancialidad sociocultural de cada época.

b) El laicismo, que condena al arresto domiciliario lo religioso específico, las religiones existentes, especialmente lo católico, recluyéndolo al foro de la conciencia individual y dentro de los templos. Reserva los espacios públicos para lo común a todas las religiones. De ahí, fuera los signos religiosos (crucifijo, etc.,) de las calles, colegios, hospitales, colgantes al cuello mientras no se está en casa, eliminación de las clases de religión, etc.; asentamiento de la «escuela laica» (laicista), constitución laica, leyes laicas, etc.

c) El método masónico consiste en la necesidad de someter cualquier tema o cuestión a la libre discusión de modo que la solución dependa de la capacidad dialéctica de los dialogantes o del parecer o voto de la mayoría. Por eso, «demócratas auténticos son los laicos», o sea los laicistas, los masones, según afirmaba el Gran Maestro del Gran Oriente de Francia durante su visita a Asturias (España) el invierno 2007/2008.

d) El naturalismo, es decir la eliminación de todo lo sobrenatural (revelación divina, milagros, dogmas religiosos, etc.,). El hombre debe guiarse por la luz de los sentidos, de la experiencia, de la ciencia y de la razón, no por la luz de la fe religiosa.
Dentro de la masonería, ¿hay una unidad doctrinal y de objetivos? ¿Existe un dirigente máximo o un grupo de personas dirigentes a escala mundial?

Hay unidad doctrinal y de objetivos en la medida en que todas las Obediencias o Potencias (igual a distintas ramas del gigantesco árbol masónico) aceptan ciertamente y practican los principios ya señalados. Aunque lo han intentado, no hay una dirección suprema individual o colectiva (cf. capítulo III: ¿masonería o masonerías? en mi obra Masonería, religión y política, editorial Sekotia, Madrid 2013 -5ª edición- pp.63-84). En Iberoamérica aspiran a la unificación (organizativa, administrativa, etc.,) de las «masonerías» en una sola «masonería». De ahí la existencia de la «Confederación de Masonería Interamericana» (CMI), fundada en Montevideo en 1947; la «Confederación Interamericana de Masonería Simbólica (CIMAS)», de logias mixtas, masculinas-femeninas, fundada en 2002. A su 5º encuentro en Barranquilla (Colombia), año 2009, asistieron miembros de CIMAS de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Méjico, Perú y Uruguay; la «Confederación Americana de Grandes Logias Femeninas» fundada en Montevideo, año 2010, etc. Ahora tratan de unirse entre ellas para crear un solo «Espacio Masónico Americano».
El jesuita Ferrer Benimelli ha dicho que es compatible ser católico con ser masón. A su juicio, ¿esto es posible? ¿Por qué la Iglesia siempre ha alertado sobre la incompatibilidad entre catolicismo y masonería?

En primer lugar, conviene tener en cuenta que Ferrer Benimelli se ha iniciado en la masonería y que su nombre iniciático o de uso interno es o al menos era hace pocos años «Danubio (Azul)». Un tópico de los masones y de los escritores filomasónicos consiste en afirmar la posibilidad de la «doble pertenencia», a saber, ser católico y masón al mismo tiempo, pues está superado el enfrentamiento radicalizado, la lucha solapada y descubierta, entre la masonería y la Iglesia, que hubo en tiempos pasados. El nuevo Código de Derecho Canónico (vigente desde el 27.11.1983) ha eliminado la excomunión explícita establecida en el anterior (canon 2335), promulgado el 27.5.1917. Pero más o menos implícitamente la conserva, aunque con un enunciado más genérico para las asociaciones «que pelean» contra la Iglesia católica: «El inscrito en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; pero quien promueve o dirige una asociación así sea castigado con entredicho» (cn. 1374).

El día anterior (26.11.1983) a la promulgación del nuevo Código, la Congregación de la Doctrina de la Fe, presidida por el entonces cardenal Joseph Ratzinger, con la aprobación del papa san Juan Pablo II, publicó una Declaración sobre las asociaciones masónicas. En ella se afirma: «Se mantiene inmutable el juicio negativo de la Iglesia respecto a las asociaciones masónicas, ya que sus principios han sido considerados siempre inconciliables con la doctrina de la Iglesia y por lo mismo la adscripción a las mismas permanece prohibida. Los fieles que pertenecen a las asociaciones masónicas están en estado de pecado grave y no pueden acceder a la sagrada comunión» (Acta Apostolicae Sedis, 76, 1984, p. 300).

Desde la primera condena pontificia de la masonería (Clemente XII, año 1738, tan solo 21 años después de la fundación de la masonería especulativa o moderna en 1717) hasta 1980 sigue una serie ininterrumpida de 371 documentos pontificios de cierta entidad y más de dos mil referencias papales contra la masonería. Con excomunión y condena o sin ellas la masonería es y seguirá siendo «inconciliable» con la Iglesia católica a no ser que cambie sus «principios», o sea, si no deja de ser masonería, la actual.
Está claro que no se puede ser católico y masón al mismo tiempo, ¿pero no hay algunos aspectos en que sean posibles la colaboración?

Esta colaboración es posible en los grandes desafíos y tareas de la humanidad, por ejemplo, para erradicar enfermedades y epidemias, para combatir la pobreza, la injusticia, la corrupción, la discriminación, etc., en sus diversas manifestaciones. Pero es muy difícil e incluso arriesgado colaborar y dialogar con alguien que lo hace encapuchado y hasta disfrazado, aunque simule hacerlo a cara descubierta. Las religiones e ideologías terminan por conformar su respectiva cultura. Es más fácil enhebrar el diálogo intercultural que el interreligioso. Pero, hasta en este ámbito, el diálogo con la masonería encuentra especiales dificultades, pues, aparte del secreto masónico, su laicismo –abierta o solapadamente- aspira a arrinconar lo específico de las religiones, sobre todo del cristianismo.
¿Observa vinculaciones entre la masonería y la práctica satánica? ¿Puede aportar nombres que mantengan o hayan mantenido esta práctica?

En mi Diccionario enciclopédico de las sectas (B.A.C., Madrid 20135 s. v. demonismo) describo más de cien sectas demoniacas en las tres ramas del demonismo, a saber, el luciferismo, el satanismo y la brujería. Varias han sido fundadas por masones y otras muchas se han inspirado en la masonería. Pero la masonería no rinde culto a Satanás, sino a Lucifer. Según la doctrina cristiana, «Demonio, Lucifer, Satanás, etc.,» son términos sinónimos; la masonería los diferencia. La masonería venera a Lucifer. Los rituales de los grados 3º al 14º giran en torno a la leyenda de Jirán Abí (castellanización del hebreo Hiram Abif) insertada en la tradición luciferina.

Además, en el rito de iniciación del grado 29º del Rito Escocés Antiguo y Aceptado Lucifer/Baphomet es llevado en «procesión» alrededor del «templo» o sala de reuniones. A su paso se le «adora» haciendo la genuflexión con la pierna izquierda, no con la derecha como los católicos ante el Santísimo o Jesucristo-Eucaristía. Para la masonería, Lucifer es –de acuerdo con la etimología de esta palabra- el «Portador de la Luz». Lo representan como el Prometeo de la mitología griega erguido, en actitud desafiante, levantando el brazo con la antorcha en la mano, que despide llamaradas simbólicas de la luz de la Razón, de la Ilustración y de la Ciencia. Así estaba en el suelo junto al Rockefeller Center, sede de la Gran Logia Rockefeller, hasta que fue trasladado a las afueras de Nueva York en 1992.
Es evidente que durante siglos la masonería tuvo una actividad secreta de la que parece haber abdicado, ¿existen todavía logias que practiquen este ocultismo?

Me sorprende esta pregunta. Los masones se presentan como una organización «discreta», incluso se ha convertido en un tópico la frase del filósofo Johann G. Fichte (1762-1814), masón al menos desde que, en 1793, se inició en una logia de Danzig, «el mayor secreto de los masones es que no tienen ningún secreto», si bien él añade: «se ha dicho a veces en broma». Pero de hecho ha sido y es «secreta». Más aún, según Giuliano di Bernardo, Gran Maestro del Gran Oriente de Italia y luego de la Gran Logia Regular de Italia, «lo específico de la antropología masónica es el secreto iniciático», o sea, que puede conocerse, pero solamente se conoce iniciándose, haciéndose masón. Muestras evidentes de la naturaleza secreta de la masonería son la invención y uso del alfabeto masónico (además del básico, uno distinto en diferentes grados) si bien al parecer sus signos están cayendo en desuso, el «nombre simbólico» de uso exclusivamente interno, la escala de los grados (cada masón conoce los grados en los que se ha iniciado, no los demás y superiores), sus organizaciones-pantalla, las logias encubiertas, las fraternidades masónicas y el juramento de guardar secreto de fórmula terrorífica (cf. M. Guerra, Masonería, religión y política, pp. 45-62, etc.,).
¿Pero qué son o en qué consisten las fraternidades masónicas, las logias encubiertas y las organizaciones-pantalla de la masonería?

Estas organizaciones han sido medios eficacísimos para influir en la sociedad y transformarla de cristiana en masónica, o sea, relativista, laicista, etc. (cf. Vea en mi blog cómo ha influido e influye la masonería en la sociedad).

1) Las fraternidades masónicas (fraternelles maçonniques en francés) son logias de «hermanos» (frater en latín) o masones de la misma profesión, pero de cualquier Obediencia y Rito, de la misma o de diferentes naciones. Hay fraternidades de políticos (de distintos partidos; en caso de diferencia e incluso oposición entre las consignas de su partido y las de la masonería, prevalecen estas), de gobernantes, de parlamentarios, de profesores, de financieros, de miembros sindicales, de militares, de policías, etc.

Una de estas fraternidades médico-farmacéutica, capitaneada por Pierre Simon (1925-2008), Gran Maestro de la Gran Logia de Francia, e integrada por masones médicos franceses, belgas, holandeses y suizos fue la que consiguió la separación de la sexualidad respecto de la procreación (legalización de los anticonceptivos) y esta de la paternidad (inseminación artificial), legalización del aborto, de la experimentación con embriones vivos, etc., directamente en los países francófonos e indirectamente –por imitación- en otros muchos países. Imagínese su repercusión en las naciones iberoamericanas.

2) Logias encubiertas son aquellas cuya existencia es conocida solamente por los masones pertenecientes a las mismas y a los grados superiores (30º-33º). Sus miembros son masones de pleno derecho, pero sin obligación de asistir a las reuniones ordinarias de las logias. Son tan secretas –aunque menos que las fraternidades- porque de ordinario las componen personalidades políticas, militares, periodistas, etc., que así infiltran lo masónico más fácil y eficazmente en su entorno.

3) Las organizaciones-pantalla de la masonería. Carecen de vinculación visible con la masonería, pero están condicionadas totalmente por su pensamiento y directrices. No todos sus integrantes son masones; sus directivos son o masones generalmente no conocidos como tales o no masones, pero dóciles al talante y proyectos masónicos. Entre estas organizaciones descuellan las apellidadas «laicas» (o sea, laicistas) dedicadas a promover, por ejemplo, la educación masónica, es decir, la «escuela/ educación pública y laica», a veces añaden «única».
Se ha vinculado la masonería en muchas ocasiones con el intento de hacerse con el control político y económico mundiales, ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Qué personas o grupos de poder estarían detrás de este objetivo?

Se aspira a la instauración de un Nuevo Orden Mundial (NOM) con una sola religión y ética (lo común a todas las religiones y a todas las éticas, despojado de lo específico de cada una de ellas), una moneda mundial, un ejército mundial, una banca mundial, un tribunal de justicia mundial, una lengua mundial (no se ha conseguido mediante el esperanto inventado por un masón), etc. Cada una de las fórmulas precedentes debería ir precedida del calificativo «nuevo/a»; a veces «global» sustituye a «mundial». La Iglesia «católica», o sea, universal, mundial, considera al NOM malo no en si mismo, sino en la medida en que sea relativista y laicista, y, por ello, necesitado de una «nueva evangelización».

Los masones han sido y siguen siendo uno de los factores del NOM, probablemente el principal. Y esto ya desde L´Encyclopedie. Precisamente fue el Duque D´Antin, el primer Gran Maestro de la Gran Logia de Francia, el que, en 1738, propuso, como corolario de la nueva moral universal y de la unidad del género humano, redactar la Enciclopedia francesa, portavoz del racionalismo, del naturalismo y de la Ilustración. Su proyecto se discutió en las logias teniendo a los masones Diderot y D´Alambert como abanderados. El primer paso oficial hacia el NOM fue la Sociedad de Naciones, llamada «criatura de la masonería» (Epiphanius), «superestado masónico» (Leon de Poncins). El seis de diciembre de 1916 el Gran Oriente y la Gran Logia de Francia remitieron a todas las logias de la Tierra la invitación para participar en la celebración de una reunión en orden a poner en marcha la Sociedad de Naciones. Tras varias reuniones en las logias y de políticos fuera de ellas, uno de los presidentes masones de EE.UU, Wilson, adoptó básicamente los 13 puntos de un congreso masónico y, en enero de 1918, anunció la creación de la Sociedad de Naciones en el último de sus 14 puntos. La Sociedad de Naciones fue disuelta en abril de 1946 y sus bienes traspasados a la ONU, recién creada. «Más del 50%» de sus funcionarios y representantes, según una fuente autorizada, pertenecen a la masonería. La institución de la Sociedad de las Naciones fue un modo de celebrar el segundo centenario de la fundación de la masonería moderna (1717-1917). ¿Qué estarán preparando para la celebración de su tercer centenario (2017)? Todos los indicios apuntan hacia la promoción del sincretismo religioso, un paso decisivo para implantar lo común a todas las religiones. ¿La creación de un centro religioso global, gerente de lo religioso, vinculado a la ONU, con el cual deberán relacionarse los dirigentes de todas las religiones, como acaba de afirmar (julio, 2014) el masón José Luis Rodríguez Zapatero, expresidente del gobierno español (2004-2011) y como poco después ha propuesto el masón Simon Peres, expresidente de Israel, al papa Francisco?

Pero el poderío, más que en manos de los políticos, está en las de los grandes financieros. Véase la clarividente prospectiva de Pío XI sobre «el imperialismo internacional del dinero» en su encíclica Quadragesimo anno (nºs 39-40; 15.5.1931). Mas los agentes del «imperialismo económico» tienen también la marca de la escuadra y el compás: los Rockefeller, los Rothschild, Morgan, etc. «Permitidme fabricar y controlar el dinero de una nación y ya no me importa quién la gobierna» (Rothschild). Son propietarios de bancos, de fundaciones y compañías financieras, de universidades (educación de los futuros dirigentes), etc.; ejercen un influjo enorme y a veces controlan la Reserva Federal de EE.UU., el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, el Bilderberggroup, la Trilateral, etc., (cf. Masonería, religión y política…, pp. 259-292, 375-394).
Cuando los últimos Papas han alertado de la existencia de «jabalíes» (Benedicto XVI) dentro del Vaticano, ¿se referían a que la masonería se hubiera infiltrado en él? ¿Hay obispos masones o personajes eclesiásticos relevantes vinculados con la masonería?

No recuerdo si Benedicto XVI ha usado la metáfora «jabalíes» hozando dentro del Vaticano. Pero ciertamente ha habido dos logias que celebraban sus reuniones en el Vaticano. Supongo que ya habrán desaparecido. Más aún, sé que algunas personas de un gobierno iberoamericano, en su gira por Europa, participaron en la «tenida» (tecnicismo masónico para designar las «reuniones» de sus logias), celebrada en el territorio del Estado vaticano. Parece lógico y hasta obvio que la masonería haya pretendido atraer a miembros del clero católico. En la Iglesia hay «trigo y cizaña», justos y pecadores. La Iglesia, atenta a la advertencia de su fundador, Jesucristo, debe y sabe esperar para no confundirlos y no arrancar antes de tiempo lo que es o puede ser trigo, aunque parezca e incluso sea cizaña en un momento de su existencia. Sobre los nombres, pueden verse varios en mi libro Masonería, religión y política (pp.148-153, 402, etc.). Los he consignado para que si algún obispo, presbítero o religioso siente la tentación de iniciarse en la masonería y se ha olvidado del santo temor de Dios, al menos no lo haga por temor del juicio de la historia. Pues, como dijo Jesucristo aunque en otro contexto, «Nada hay encubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse» (Lc 12,2).
¿Existen vínculos entre las logias y la reivindicación de los nuevos derechos como la ideología de género, matrimonios homosexuales, aborto, etcétera?

Sócrates dijo que «la impropiedad en el lenguaje daña no solo al idioma, sino también al alma». Por eso, ha sonado la hora de corregir el uso vulgar de algunas palabras diciendo «uniones homosexuales», no «matrimonio»; «hombres y mujeres de tendencia homosexual», no «los/las homosexuales». La ciencia ha demostrado que, en el ADN o código genético de todos los individuos, hay gen masculino y gen femenino; no «gen homosexual».

La masonería –no necesariamente todos los masones- ha sido tradicionalmente la promotora del divorcio, control demográfico de la natalidad, de la anticoncepción, del aborto, de la eutanasia, de la homosexualidad, etc. Una «plancha» (documento masónico) del 12.3.1912 manda a todas las logias argentinas promover «candidatos liberales en la próximas elecciones de diputados». ¿Por qué?: «Pues en el próximo periodo parlamentario han de discutirse proyectos tendentes a liberalizar nuestra legislación, proyectos como el del divorcio que no son votados sino por representantes que profesan ideas liberales». ¿Cómo hacer dicha promoción? «En forma profana», es decir, «sin que los profanos (tecnicismo masónico designativo de los no masones) «capten que reciben directrices de la masonería». De nuevo el secreto y su eficacia (Cf. comprobantes en Maurice Caillet, Yo fui masón, Libros Libres, Madrid 2008. El autor, médico ginecólogo, fue masón durante 15 años, Venerable Maestro o director de una logia antes de bautizarse católico en 1987); en mi Masonería, religión y política (pp. 342-349), también Cómo cambiar la sexualidad humana y su ética en el blog ya citado.
¿Hay acuerdos o contactos entre los masones y los grupos islámicos radicales, como el Estado Islámico? ¿Tiene datos al respecto?

La masonería y el islam son antípodas. En el islam se regula todo (no solo el culto y la ética, también lo político, administrativo, judicial, comercial, penal y hasta la indumentaria) por El Corán y La sunna o «tradición» (lo que Mahoma dijo e hizo, pero que no está escrito en El Corán). Los yihadistas (jihad es igual «lucha acética», «guerra santa») o musulmanes radicales tratan de imponer el islam e implantar la sharia o régimen teocrático por la fuerza terrorista y bélica. Al contrario, el laicismo masónico recluye lo religioso en el foro de la conciencia y dentro de los templos. Luego parece ilógico y hasta imposible que exista vinculación alguna entre masonería y el Estado Islámico.

De hecho la masonería ha estado prohibida en todo el mundo islámico, excepto en Turquía, Marruecos y Líbano. No obstante, desde mediados del siglo XIX aparecen logias en los países musulmanes, cada una de ellas vinculada con otra europea (francesa, inglesa, alemana o italiana), pero sus miembros son durante mucho tiempo –en su gran mayoría- extranjeros (diplomáticos, comerciantes, etc.,) o nativos de religiosidad islámica débil y deslumbrados por el progreso europeo cristiano. La «Primavera árabe» de 2011, de impronta occidental probablemente con infiltraciones masónicas, ha sido un enfrentamiento mal calculado y por procedimientos no democráticos. Antes, en Turquía, tras diversas vicisitudes, Mustafá Kemal, conocido por Atartük («Padre de los turcos»), proclamó la República Turca en 1923 e introdujo el estado confesional masónico, transformando bruscamente el fundamentalismo islámico en otro laicista, masónico. Lo consiguió haciendo numerosos «mártires» entre los practicantes y defensores del islam tradicional. Su laicismo radical perjudicó también a los cristianos (prohibición de construir iglesias nuevas con la primera excepción en 2011; vedado a los cristianos el poder seguir la carrera militar, prácticamente incluso el ser soldado, etc.,). El presidente actual Erdogan, aunque masón, va suavizando la radicalidad del laicismo turco.

«El genocidio armenio fue obra del Estado masónico» (Bernard Antony). En tres años masacraron a algo más de dos millones de armenios cristianos y un elevado número de sirocaldeos católicos por un decreto (febrero, 1915) de un gobierno en el cual era masón sobre todo el fanático nacionalista Nazim Bey. En 1922 el también masón Atartük eliminó a 150.000 armenios más que se habían refugiado en Cilicia. Piénsese en los cristianos perseguidos en nuestros días por el Estado Islámico y su proyecto de «califato» sirio-iraquí.
¿Puede facilitar algunos datos sobre el influjo de la masonería en la independencia de Hispanoamérica y en su evolución posterior?

Los principales factores de la independencia de la América española y de Filipinas pueden resumirse en los siguientes: la imitación de la independencia de EE.UU., la emergencia nacional española (Guerra de la Independencia contra Napoleón), las aspiraciones de los criollos (hijos de español e indígena o viceversa), el levantamiento de Riego y la masonería que actuó en y detrás de las causas anteriores. Las primeras logias en suelo americano de lengua española, ya antes de las luchas por la independencia, se formaron en las islas del Caribe: la fundada en Jamaica (año 1735) y en la Habana (Cuba) en 1762 por la masonería inglesa, la de Martinica por la francesa (en 1935) y por una logia de Pennsylvania (EE.UU.) en la isla Trinidad.

Desde la perspectiva masónica el cerebro e ideólogo de la independencia sudamericana fue Sebastián Francisco de Miranda (1750-1816), nacido de padre militar español en Caracas. En 1798 fundó en Londres la logia Gran Reunión Americana. Entre sus miembros descuellan Simón Bolívar (libertador de Venezuela, Colombia, Ecuador, Bolivia, Perú), José San Martín (Argentina, Perú), Bernardo O´ Higgins (Chile). A su vez, personalmente o por medio de amigos suyos, fundó en 1800 la logia Caballeros Racionales número 7 en Cádiz (España), a la cual pertenecieron José San Martín, Manuel Belgrano (creador de la bandera argentina), etc. Bernardo O´Higgins fundó a principios del siglo XIX en Cádiz la Logia Lautaro en homenaje al cacique araucano Lautaro, protagonista del poema épico de la conquista de Chile: La Araucana de Alonso de Ercilla. Réplicas de la gaditana con el mismo nombre y programa masónico-político (independencia de Chile y Perú pasando desde Argentina) florecieron en Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe, Lima, Santiago de Chile, etc.

«Las logias dirigentes de América meridional hicieron frente común con las logias de América septentrional, primero para vencer a la Corona de España y después a la Iglesia católica. De este modo nació la dependencia –que marcará toda la historia y que continúa hasta hoy- del Sur respecto del Norte (Estados Unidos)» (Vittorio Messori, Las leyendas negras de la Iglesia, Planeta, Barcelona 1996, p. 45-52). Dos masones: Jorge Blascke y Santiago Río (La verdadera historia de los masones, Planeta, Barcelona 2006, p. 139) reconocen: «Es importante mencionar que al igual que Napoleón utilizó las logias masónicas existentes para controlar su imperio, Gran Bretaña las utilizó para controlar la Commowealth».

Es evidente el influjo de la masonería en la evolución posterior de los países hispanoamericanos hasta nuestros días, especialmente en Méjico, Uruguay, etc., (cf. Masonería, religión y política, pp. 239-258) y su animosidad contra la Iglesia católica. Algunos gobernantes masones han cedido a la tentación de dividir a la Iglesia católica procurando concentrar en su persona el poder supremo en todos los ámbitos, también en el religioso, mediante la fundación de las llamadas «iglesias nacionales» o «patrióticas, por ejemplo, el presidente mejicano Plutarco Calles en 1925, la Iglesia Justicialista Argentina (año 1955) en el periodo final del gobierno de Domingo Perón, proyectada por Pedro Ruiz Badanelli, sacerdote andaluz residente en Santa Fe (Argentina). Al retornar el peronismo al poder, la nostalgia de una iglesia nacional peronista cuajó en la Iglesia Católica Apostólica Americana dirigida por Pedro R. Badanelli y por José López Rega, miembro de la logia encubierta italiana P2 y adepto de la secta esotérica Anael. En junio de 1970 fundaron la Iglesia Católica Apostólica Argentina, que todavía conserva una existencia residual en algunas zonas bonaerenses. Evo Morales pretende (año 2013) instaurar en Bolivia una iglesia nacional, la Iglesia Católica Apostólica Renovada del Estado Plurinacional, expresión de la religión de la Pachamama (diosa Madre Tierra»). Defiende el matrimonio de los homosexuales, también de los sacerdotes, el aborto, etc. Su «arzobispo primado» será Ariel Ticona, sacerdote expulsado de la Iglesia católica por su mal comportamiento. Recuérdese la actitud prepotente y hostil de Hugo Chávez hacia la Iglesia católica en Venezuela; consiguió iniciarse en la masonería, aunque alguna vez había sido rechazado, según ha revelado Michel Barrat, Gran Maestro de la Gran Logia de Francia.
¿Y concretamente qué puede decirnos de la masonería en Chile?

Ya he aludido a la presencia de la Logia Lautaro en Santiago de Chile y a su vinculación con Chile hasta por su misma denominación. Al menos 14 presidentes de los gobiernos chilenos han sido masones desde Manuel Blanco Encalada, considerado el primer presidente de la República chilena por los masones, hasta Salvador Allende y la actual presidenta, Michelle Bachelet. En Chile hay ahora unos 40.000 masones. La Obediencia o rama masónica más importante es la Gran Logia de Chile (GLCh), fundada en 1862 con 90 logias y triángulos (se llama así –no logia- el grupo de masones con menos de seis miembros, a veces no pueden ser más, por ejemplo, en un barco) en 1959, 197 en el 2012. Otras Obediencias: la Gran Logia mixta (hombres-mujeres) de Chile con 40 logias y triángulos (algunos de estos con miembros en Perú), la Gran Logia Femenina de Chile (de solo masonas), el Gran Oriente Masónico Chileno. La masonería ha prestado siempre suma atención a la formación de los niños y jóvenes, empeñada en imponer en la medida de lo posible la «educación/escuela laica (laicista)».
Algunos medios se hicieron eco de que masones habían aplaudido la elección del papa Francisco, ¿tendría algún fundamento una posible vinculación o bien es expresión de que este Pontífice quiera llegar a todas las «periferias», sean de cualquier signo? ¿Qué retos y normas de prudencia deberían llevar a los católicos a secundar esto conservando la identidad católica?

Tras la elección del papa Francisco fue sorprendente la reacción jubilosa de personas y de medios de comunicación social tradicionalmente indiferentes e incluso hostiles hacia la Iglesia. Habría sido plenamente satisfactoria si no hubiera habido otras personas, generalmente católicas practicantes –también de personalidades influyentes en la opinión pública-, preocupadas y desconcertadas por la espontaneidad del papa Francisco en algunas palabras y gestos suyos, a veces interpretados fuera de su contexto. He tenido bastantes consultas de personas de ambos grupos, ciertamente más del segundo que del primero.

¿Cómo proceder? pregunta. Jesucristo comparó «el reino de los cielos», su Iglesia, con «la semilla sembrada en un campo» (Mt 13-24-32). En orden a la cosecha, lo decisivo es la semilla misma y su dinamicidad interna, o sea, la virtualidad por la cual una bellota se transforma en encina, el embrión humano en un hombre adulto, si no es tronchado, abortado. Quien siembra trigo cosecha trigo, poco o mucho pero trigo, no patatas ni racimos de uvas. Lo importante y decisivo en la Iglesia es su ser mismo, su dinamicidad recibida de su fundador, Jesucristo. Pero la abundancia o escasez de la cosecha está condicionada también por el entorno: calidad del «campo» o terreno, la lluvia, el clima. La Iglesia debe conservar el Depositum fidei y transmitir el mensaje evangélico, Jesucristo mismo. Pero la eficacia apostólica depende también de su adaptación al entorno sociocultural. Se resume en el principio formulado por Benedicto XV: «No nova, sed noviter» (encíclica Ad beatissimi, 1.10.1914), o sea, «no verdades/normas éticas nuevas» en cuanto a su contenido, sino las verdades de siempre expuestas «de modo nuevo», renovado, adaptado a la actual circunstancialidad histórica. No cabe duda que el entorno sociocultural ha cambiado notablemente respecto al de hace un siglo o poco más. El clima o paradigma cristiano de entonces está siendo sustituido por otro relativista, sincrético, laicista y naturalista, o sea, masónico. Por lo mismo, toca insistir en «la nueva evangelización». Puede surgir así la tensión, la división interna y hasta la ruptura.

Los llamados «pecados históricos» de la Iglesia, o sea, los cometidos por sus hijos a lo largo de su existencia bimilenaria, de los que pidió perdón san Juan Pablo II (guerras de religión, métodos coactivos de la Inquisición, divisiones internas en la Iglesia, violencias durante las Cruzadas, etc.), coinciden siempre en su genética, a saber, el contagio de lo que nuestro entorno sociocultural tiene de no cristiano ni auténticamente humano: el relativismo, el laicismo, el sincretismo religioso, el naturalismo, la alteración grave de la sexualidad humana y de su ética, la cultura de la muerte, la marginación de los pobres (de dinero, de cultura, de salud, etc.) y más necesitados. Es necesario adaptarse, pero arriesgar la dinamicidad interna de la Iglesia sin fidelidad a su misión y mensaje, dejaría de ser la Iglesia de Jesucristo.

A todos los católicos nos toca adaptarnos a la nueva circunstancialidad, pero tratando de ser santos y apóstoles; orar por la unidad interna de la Iglesia vertebrada en torno al Papa y a los obispos en comunión con él con fidelidad a su magisterio y gobierno; orar por el Papa, por su persona e intenciones como el mismo insiste sin cesar desde su primer aparición pública el día de su elección; no dejarnos arrastrar por el prurito de lo nuevo solo por ser novedoso y, en fin, incluso exponer nuestro parecer pensado y orado que la tecnología moderna facilita tanto. Si los papas del Renacimiento, contagiados del clima de su tiempo, hubieran sido más orantes y evangelizadores y menos promotores de obras de arte y defensores político-militares de los Estados pontificios, ¿habría prendido la mecha encendida por Lutero, entre otros pretextos, por la cuestión de las indulgencias en parte de finalidad crematística y artística? Recuérdense las peripecias entre el papa Julio II y Miguel Ángel en la película El tormento y el éxtasis. En situaciones cruciales los santos son los que aciertan a intervenir en sintonía con el querer de Dios, también los que hacen la corrección fraterna, incluso a los papas, a veces con palabras un tanto desabridas aunque sin chismorreos, por ejemplo, santa Brígida, santa Catalina de Siena (papas en Avignon) sin olvidar a quien merece ser declarada oficialmente santa: Isabel la Católica (Alejandro VI).

Siempre hay que aplicar la sentencia atribuida a san Agustín después que lo hizo san Juan XXIII –aunque sin especificar la cita- en su primera encíclica Ad Petri cathedram, pero que pertenece a un autor del siglo XVII: «In necessariis unitas, in dubiis libertas et in omnibus caritas», o sea, «en lo esencial, unidad; en lo opinable, libertad; y en todo (o siempre), caridad», comprensión.
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miércoles, 5 de noviembre de 2014

“En defensa de la vida humana”. La apuesta de una sociedad de progreso no puede ser otra que la ayuda a las madres y el respeto a la vida naciente (1575)

La profesora María Lacalle Noriega
directora del Centro de Estudios para la Familia
presentó su libro 


UFV Madrid (22/10/2013): La profesora María Lacalle Noriega, directora del Centro de Estudios sobre la Familia del Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas de la Universidad Francisco de Vitoria, presentó su libro “En defensa de la vida humana”.

La obra nos ofrece las 50 preguntas más frecuentes en relación con el aborto y a favor de la vida humana y sus respuestas. Los argumentos que se ofrecen son de razón natural y están expuestos de manera sencilla y asequible para todos. Tendremos ocasión de comentar el estado de la cuestión y de proponer algunas líneas de acción, acompañadas de motivos para la esperanza.

El evento fue presidido por Monseñor Reig Plá, Obispo Complutense y Presidente de la Subcomisión Episcopal para la Defensa de la Familia y de la Vida, y por el rector de la Universidad Francisco de Vitoria,Daniel Sada. En el acto intervinieron, María Lacalle Noriega, autora del libro y directora del Centro de Estudios sobre la Familia del Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas de la Universidad Francisco de Vitoria; Tasio Pérez Salido, psicólogo y profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca; Ondina Vélez Fraga, médico de familia y profesora de la Universidad San Pablo-CEU, y Rafael Monjo Sacristán, profesor de la Universidad Francisco de Vitoria.

El obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Pla, ha asegurado que el Gobierno debería “derogar inmediatamente” la actual legislación del aborto “en lugar de reformarla” y ha advertido de que “consagrar como justicia un inexistente derecho a provocar la muerte de un ser humano” es “socavar los fundamentos de la civilización”.

“La apuesta de una sociedad de progreso no puede ser otra que la ayuda a las madres y el respeto a la vida naciente, sin que esto signifique desconocer las situaciones extremas en las que a veces se ven abocadas las mujeres que acuden al aborto”, ha indicado.

En el marco de la presentación del libro ‘En defensa de la Vida humana’, escrito por la directora del Centro de Estudios para la Familia de la Universidad Francisco de Vitoria, María Lacalle, y publicado por la editorial de la CEE, el obispo complutense ha insistido en la necesidad de un “cambio de rumbo” y en que el Ejecutivo tiene “una gran oportunidad para cambiar lo que ha conducido a una banalización de la sexualidad humana en España”.

Para ello, además de la derogación de la ley del aborto, ha reclamado un cambio en la educación sexual para abandonar el concepto de sexualidad procedente de la “revolución sexual” y abrazar otro en que incluya “la dimensión de toda la persona y no solo el impulso erótico o la dimensión afectiva”.

Por otra parte, ha hecho un llamamiento a los católicos para que se caractericen por su “solidaridad” hacia las mujeres que son “víctimas del aborto” y que, según ha recordado, “la mayor parte de las veces es dejada sola y expuesta al síndrome post aborto”.

Además, ha apuntado a la “necesidad de un grupo de mujeres dispuestas a ser mujeres” para reivindicar la figura de la mujer en un contexto en que “el feminismo radical ha llegado a los puestos de gobierno”.

Según el purpurado, “es una asignatura pendiente en España una cultura que custodie el genio femenino sin retorcer la naturaleza de la persona, garantizando su presencia y dignidad tanto en la familia como en el trabajo y en la vida religiosa, social y política”.

Por su parte, la autora del libro, María Lacalle, ha reivindicado que la humanidad de un embrión es “un dato científico innegable” y ha asegurado que los ‘lobbyes’ responsables de la promoción del aborto “se han quedado sin argumentos, por lo que tienen que mentir”.

“Por eso se le hacen cirugías intrauterinas y por eso se le recomienda a una embarazada que no fume ni beba alcohol”, ha señalado, al tiempo que ha apuntado la “incoherencia” de legislaciones de países como EE.UU. que “procesan a una mujer por consumir drogas durante el embarazo pero permiten que otra aborte”.

En este sentido, ha criticado la negativa de los partidos políticos este martes en el Congreso de los diputados, que rechazaron la propuesta de que las mujeres que quieran abortar deban ver una ecografía antes de tomar la decisión de continuar con el embarazo o abortar. “El abortismo caerá porque está basado en la mentira”, ha concluido. 

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Predestinación: releyendo un artículo de Louis Bouyer + El hombre máquina que vuelve y la inutilidad de la New Age (1600)


InfoCatólica-Alonso Gracián (23/10/2014): Que no. Que ni gracia, ni libertad, ni Predestinación, han de oponerse entre sí como hace calvinismo y luteranismo. El católico afirma la Predestinación, afirma la acción de la gracia al 100%, y precisamente por esa acción de la gracia, afirma la libertad que ella misma ha suscitado, activado y puesto sobrenaturalmente en ON; una libertad al 100%.

No es que estuviera totalmente en OFF , pues no fue totalmente aniquilada por la Caída, como afirma el calvinismo con su doctrina de la ¡Depravación Total!: total incapacidad moral,cero libertad, cero colaboración, cero restauración de la voluntad por la gracia: Gracia 100%, libertad 0%.

No. Para algunos actos naturales honestos, hay cierta libertad sin gracia, en el estado adámico. Pero es una mediolibertad muy sosa e impotente para el plano sobrenatural. Para los actos saludables, la voluntad necesita ser liberada y activada, enchufada a la corriente eléctrica de la gracia actual eficaz.


El hombre máquina que vuelve
y la inutilidad de la New Age

InfoCatólica-Alonso Gracián (6/10/2014): La New Age pretende combatir el mecanicismo moderno con su irracionalidad, y el resultado es catastrófico. Mucha gente hastiada del vacío mecanicista se hunde en el pensamiento novaeriano y su pseudometafísica mágica.

1 La New Age es una tentación demoníaca –para huir del materialismo mecanicista. Los extremos se tocan. Contra su irracionalismo van surgiendo formas de filosofía mecanicista atea, por ejemplo en psicología, biotecnología, educación. Pero el círculo se cierra y el ahogo espiritual va en aumento. Sólo Cristo puede arreglarlo.

2 La sensación desagradable y tenebrosa que nos invade cuando contemplamos obras de arte desproporcionado y absurdo, formas portadoras de ese espíritu asimétrico o simétrico-artificial que inspira profundamente el arte post-moderno y la cultura de las sociedades apóstatas, Y disfrazado de utilitarismo técnico, en que la asimetría es técnica constructiva, por influencia oriental. Es la opresión terrible del mundo exclusivamente irracional del mecanicismo absurdo, que de forma tan impresionante denuncia Kafka en “El proceso". La asimetría irracional y la simetría mecanicista son formas hermanas del voluntarismo antropocéntrico.

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