Píldoras Anti-Masonería

El blog CLAVIJO defiende los valores

de la Iglesia Católica y de España

amenazados por el proyecto masónico-luciferino

"Nuevo Orden Mundial"


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sábado, 19 de mayo de 2012

España Anti-Masónica: libros y links (397)


MASONERÍA: último escalón de la Cadena Gnóstica
Revolución para la Nueva Era de la Religión Universal 
Gobierno Supranacional  de la Superplutocracia
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LIBROS
1. MASONERÍA-Clásicos
Protocolos de los sabios de Sión (1927)
Jakim Boor (F.Franco). Masonería (1950)
Jean Lombard. Cara oculta de la Historia (1979)
Fray Juan Antonio Cervera. Red de poder (1984)
Ismael Medina. España indefensa (1986)
Martín de Lozano. Nuevo Orden Mundial (1990)

2. MASONERÍA-Maestros
Ricardo de la Cierva. Editorial FÉNIX:
Misterios de la historia (1991)
Las puertas del infierno (1995)
La hoz y la cruz (1996)
Signos del anticristo (1999)
Masonería invisible (2002)
Gobierno masónico de ZP (2007)
Infiltración masónica en la Iglesia (2011)
Masonería, satanismo y exorcismo (2011)

P. Manuel Guerra:
Sobre Masonería invisible de Ricardo de la Cierva (2003)
100 preguntas-clave sobre la “New Age”. M. CARMELO (2004)
Diccionario enciclopédico de las Sectas. BAC (2005)
Trama masónica (2006)
De la “Gnósis” a la “Nueva Era” (2010)
Las Sectas. EDICEP (2011)

Monseñor Raúl Berzosa:
Nueva Era y Cristianismo (1995)
Nueva Era y Mística (2003)

P. Juan Claudio Sanahuja:
El desarrollo sustentable (2003)
Poder global y Religión universal (2010)

Guillermo Buhigas:
Los Protocolos. Memoria histórica. SEKOTIA (2008)
Eugenesia- Eutanasia. Conjura contra la vida. SEKOTIA (2009)
Sionismo, iluminados y masonería. SEKOTIA (2011)

3. MASONERÍA-Selectos:
Jose Antonio García Noblejas. Masonería (1980)
Jose Antonio Vaca de Osma. Masonería y poder (1992)
Jose Antonio Ullate Fabo. Secreto masónico. LIBROS LIBRES (2007)
Maurice Caillet. Yo fui masón. LIBROS LIBRES (2008)
Vicente A. Guillamón. Masones en el gobierno. LIBROS LIBRES (2009)
Ricardo de las Heras. La trama masónica (2009)
Manuel Galiana. Nuevo Orden Mundial (2010)
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LA MASONERÍA CONTRA ESPAÑA
Esta bitácora está dedicada a ofrecer, de la forma más didáctica, un conocimiento histórico -estrictamente histórico- de la francmasonería en España. Todos los artículos se inspiran en fuentes históricas fidedignas. Cuantos más libros aparecen sobre masonería, menos se sabe de ella. La saturación bibliográfica obedece a un principio practicado por ellos: el de la tinta del calamar. Nos abruman de datos superficiales y míticos (fáciles incluso de desmontar), para que cada día sepamos menos la ruina que causaron a España. De eso hablamos aquí: de su obra destructiva, urdida y practicada histórica y efectivamente contra España desde el siglo XVIII al presente.
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18 de julio de 2011
FRANCO: ENEMIGO DE LA MASONERÍA
Con motivo del aniversario, hoy 18 de julio, del Alzamiento Nacional que condujo a la guerra civil en España, vamos a dejar a un lado a D. Marcelino Menéndez y Pelayo y vamos a considerar una cuestión que puede ser interesante, para conocer mejor a algunos protagonistas de ese episodio nacional.

El dirigente socialista en el exilio, D. Indalecio Prieto reprochaba al General Francisco Franco que para el Dictador hubiera masones aceptables y masones perseguibles. Veamos lo que nos dice Indalecio Prieto sobre este asunto en su obra autobiográfica: "De mi vida". Y pongamos las cosas en su sitio.

"El primer organismo dirigente que tuvo el movimiento subversivo contra la República española fue la titulada junta de Defensa Nacional, constituida en Burgos el 23 de julio de 1936. La presidía el general de división Miguel Cabanellas Ferrer."

Cierto, D. Miguel Cabanellas Ferrer, veterano combatiente en Cuba y en África, fue uno de los militares más partidarios del advenimiento de la II República española, por lo que se le ascendió a Capitán General de la II División Orgánica de Andalucía a los pocos días de proclamarse la República. Su filiación masónica (y, algo que las más de las veces iba adherido al masonismo: sus ideas republicanas) explican este apoyo de Cabanellas a la República, así como la recompensa que obtuvo en su ascenso. Sustituyó a D. José Sanjurjo en la Dirección General de la Guardia Civil y fue (1934-1935) diputado electo a Cortes en Jaén por el Partido Republicano Radical, formado por la flor y nata de la masonería centro-derechista. Se designa a Cabanellas presidente de la Comisión de Guerra, pero renuncia a tal cargo por ser nombrado, de la mano del gobierno Azaña, Inspector General de Carabineros, más tarde es Inspector General de la Guardia Civil y, luego, Jefe de la V División Orgánica de Zaragoza. La carrera militar de Cabanellas a lo largo de la II República había sido fulgurante con el amparo y el impulso de sus hermanos masones. Sin embargo, la vorágine de desórdenes sociales, de terrorismo callejero y violencia incivil promovidas por el Frente Popular parece inclinar a D. Miguel Cabanellas a la conspiración militar que eclosionará el 18 de julio de 1936. Parece ser que fue Queipo de Llano quien le demandó su adhesión. Y el General Cabanellas accedió a unirse a los sublevados.

La muerte "accidental" del general Sanjurjo (20 de julio de 1936) que, estaba convenido, sería el presidente del Directorio Militar de los sublevados obliga a estos a constituir una Junta de Defensa Nacional (24 de julio de 1936) y Cabanellas resulta designado presidente de la misma por su veteranía en el generalato.

Continuemos con los recuerdos de D. Indalecio Prieto:

"Cabanellas firmó el 24 de julio un decreto disponiendo que "el excelentísimo señor general de división don Francisco Franco Bahamonde asuma las funciones de general jefe del ejército de Marruecos y del Sur de España.".

Cabanellas suscribió seguidamente la declaración-programa de dicha junta al país.
Cabanellas restableció el 29 de agosto la bandera roja y gualda de la monarquía.
Cabanellas nombró el 29 de septiembre "Jefe del Estado y Generalísimo de los Ejércitos al general de división don Francisco Franco Bahamonde".

Cabanellas, dispensándole honores máximos, dio posesión de esa jefatura a Franco el 1 de octubre en la Capitanía general de Burgos."

Cierto. Pero D. Indalecio Prieto ignoraba -o silencia- que el masón Cabanellas se opuso a concederle la jefatura a Franco. Según los historiadores Daniel Sueiro y Bernardo Diaz Nosty -nada sospechosos de franquismo, por cierto: el general Cabanellas, presidente de la Junta de Defensa Nacional, nada más conocer que se iba a investir a Franco como Jefe... "hizo algunas gestiones desesperadas para evitar lo irreparable: "Ustedes no saben lo que han hecho -comentó el hasta entonces presidente de la Junta a algunos de los generales que se habían pronunciado a favor de Franco-, porque no lo conocen como yo, que lo tuve a mis órdenes en el Ejército de África como jefe de una de las unidades de la columna a mi mando; y si, como quieren, va a dársele en estos momentos España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra ni después de ella, hasta su muerte"." ("Historia del Franquismo", 1º Tomo, Daniel Sueiro y Bernardo Diaz Nosty, Editorial Sarpe, 1986, pág. 57.)

Sigue Indalecio Prieto recordándonos dos fragmentos del pomposo discurso por el que Cabanellas entregaba a Franco la Jefatura, en nombre de la Junta de Defensa Nacional y la no menos pomposa respuesta de Franco al veterano General, en la que le decía Franco al masón Cabanellas: "Ponéis en mis manos a España; yo os aseguro que mi pulso no temblará, que mi mano estará siempre firme. Llevaré a la patria a lo más alto o moriré en mi empeño. Quiero vuestra colaboración. La junta de Defensa Nacional seguirá a mi lado". El altisonante palabrerío en público que, con ocasión tan solemne, cruzan Cabanellas y Franco es algo circunstancial a lo que Indalecio Prieto, no sin miras interesadas, da un relieve que no tiene; pues, por mucho que Cabanellas -masón- y Franco -antimasón- pudieran discrepar, en ese momento ambos eran camaradas de armas (con una guerra civil como telón de fondo).

Y continúa Indalecio Prieto, con el ánimo de acusar a Franco de contradictorio en su posición frente a la masonería:

"Pues bien, Miguel Cabanellas Ferrer, de quien recibió sus actuales poderes dictatoriales Francisco Franco Bahamonde, aquel a quien éste quiso conservar junto a sí y al que gratificó con la investidura de inspector general del ejército, era masón. Y Franco lo sabía, como lo sabíamos todos, por pertenecer Cabanellas al sector de masones pintorescos y exhibicionistas, estilo del "Ciudadano Medina", que andaban por peñas de cafés y cervecerías jactándose de figurar en las logias."Lo de Indalecio Prieto no puede interpretarse sino como pura y neta propaganda política, inspirada por el rencor y la revancha contra Franco. Pues, si es cierto que Franco concedió a Cabanellas el cargo de "inspector general del ejército", dicho cargo no era, en rigor, ninguna gratificación, sino que todo lo contrario era anular a Cabanellas con un cargo nominal que no tenía funciones, como el mismo Cabanellas reconoció con amargura, una vez pasado todo. Para ello habría que leer "Cuatro Generales. La lucha por el poder", de Guillermo Cabanellas de Torres que, como hijo del mismo D. Miguel Cabanellas, contiene una riquísima información de primera mano para poner las cosas en su sitio, y no ponerlas donde le da la gana ponerlas al resentido Indalecio Prieto.

En cuanto a la indulgencia que tuvo Franco para con Cabanellas, puede añadirse la que también tendría más tarde -tras la victoria- con D. Alejandro Lerroux que, pese a su pública militancia en la masonería y a las escandalosas proclamas incendiarias de sus años revolucionarios juveniles, pudo regresar a España, abandonando su exilio en Portugal, allá por el año 1947, como el también masón D. José Ortega y Gasset que en 1945 pudo volver a España, instalándose en Madrid... Franco tenía muy claro que a la masonería había que tenerla a raya, pero también hay que decir a favor de Franco que demostró una tolerancia que ahora -en estos tiempos en que todos lo denigran- puede resultar extraña, pero que no podrá estar siempre silenciada, por mucho que hagan por ocultarlo los enemigos de Franco que de manera tan cobarde, cuando ya no hay peligro alguno, lo somenten a la "damnatio memoriae".

¿Entonces, en qué quedamos? ¿Franco... el enemigo de la masonería? ¿O... Franco el Clemente?

¿Era Franco un ogro malvado y cruel por perseguir a la masonería...? ¿O es que Franco tenía más manga ancha de la que conviene reconocer? Si se reconociera esa manga ancha, ¿cómo se podría sostener la imagen de Franco que se han ocupado de distorsionar con la propaganda antifranquista de ayer y hoy?

Pero la verdad se impone. Y es justo reconocer que el General Francisco Franco permitió, a sabiendas de la filiación masónica de algunos personajes públicos, que estos eminentes masones (militares, políticos, intelectuales) pudieran vivir en la España franquista, sin ser inquietados. Franco tenía mucho sentido común, más del que nos tienen acostumbrados a ver que tengan esos que se desgarran las vestiduras cuando hablan de Franco, esos que alardean de su obsesión enfermiza contra Franco. Entre sus detractores, todo hay que decirlo, no faltan grandes vividores desagradecidos que eran, durante el franquismo, los más franquistas y ahora, que cambiaron las tornas, se han convertido en neo-anti-franquistas.

Publicado por Carlanca 
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16 de julio de 2011
Sepulcro en el que yacen los restos mortales de D. Marcelino Menéndez y Pelayo, en la S. I. Catedral de Santander. El Sepulcro que representa al sabio tal y como fue amortajado (con hábito de fraile), fue labrado por el escultor palenciano Victorio Macho (1887-1966).

LA MASONERÍA, TRAIDORA AFRANCESADA
Por su interés, reproducimos un capítulo de "Historia de los heterodoxos españoles" que concierne a la actividad desplegada por la masonería durante el gobierno de ocupación napoleónico en España. La masonería hispano-francesa se convirtió en instrumento de dominio de José Bonaparte. Escribe D. Marcelino Menéndez y Pelayo:
Napoleón Bonaparte en una pose de Baphomet
"Entre tanto, el Gobierno de José proseguía incansable su obra de desamortización y de guerra a la Iglesia; y, tras de los conventos, suprimió las órdenes militares, incautándose de sus bienes, y se apoderó de la plata labrada de las iglesias, comenzando por las de Madrid y por El Escorial. Los atropellos ejercidos en cosas y personas eclesiásticas por cada mariscal del imperio en el territorio que mandaban, no tienen número ni fácil narración.

Pero no he de omitir que en 1809 fue bárbaramente fusilado, por orden del mariscal Soult, el obispo de Coria, D. Juan Álvarez de Castro, anciano de ochenta y cinco años. El incendio de la catedral de Solsona en 1810, la monstruosa violación de las monjas de Uclés en 1809 y los fusilamientos en masa de frailes estudiantes de teología que hizo el mariscal Suchet en Murviedro, en Castellón y en Valencia... son leve muestra de las hazañas francesas de aquel periodo.

¡Con cuán amargo e íntimo dolor hay que decir que no faltaron en el Episcopado español algunos, muy pocos, que se prestasen a bendecir aquella sangrienta usurpación; prelados casi todos de los llamados jansenistas en el anterior reinado! Así Tavira, el de Salamanca, así el antiguo inquisidor D. Ramón de Arce, y así también (pesa decirlo, aunque la verdad obliga) el elocuente misionero capuchino Fr. Miguel de Santander, obispo auxiliar de Zaragoza, que anticanónicamente se apoderó del obispado de Huesca con ayuda de las tropas del general Lannes.

La larga ocupación del territorio por los ejércitos franceses, a despecho del odio universal que se les profesaba, contribuyó a extender y difundir en campos y ciudades, mucho más que ya lo estaban, las ideas de la Enciclopedia y la planta venenosa de las sociedades secretas, olvidadas casi del todo desde la bula de Benedicto XIV y las pragmáticas de Fernando VI. Pero desde 1808, la francmasonería, única sociedad secreta conocida hasta entonces en España, retoñó con nuevos bríos, pasando de los franceses a los afrancesados, y de éstos a los liberales, entre quienes, a decir verdad, la importancia verdadera de las logias comienza sólo en 1814, traída por la necesidad de conspirar a sombra de tejado.

De las anteriores logias afrancesadas no quedan muchas noticias, pero sí verídicas seguras. Díjose que la de Madrid se había instalado en el edificio mismo de la suprimida Inquisición; pero Llorente, que debía de estar bien informado por inquisidor y por francmasón, rotundamente lo niega. Lo que yo tengo por más ajustado a la verdad, y se comprueba con la lectura de los escasos procesos inquisitoriales formados después de 1815 contra varios hermanos, es que la principal logia de Madrid, la llamada Santa Julia,estuvo en la calle de las Tres Cruces, siendo probable que aún existan en los techos y paredes de la casa algunos de los atributos y símbolos del culto del Gran Arquitecto que para aquella logia pintó el valenciano Ribelles, según consta de información del Santo Oficio.

En la calle de Atocha, frente a San Sebastián, hubo otro taller de caballeros Rosa-Cruz, que debe ser el mismo que Clavel llama de la Beneficencia. Otro taller con el rótulo de La Estrella reconocía por venerable al barón de Tiran. Todos pertenecían al rito escocés y prestaban obediencia en 1810 a un consistorio del grado 32 que estableció el conde de Clermont-Tonnerre, individuo del Supremo Consejo de Francia, y desde 1812, a un supremo Consejo del grado 33, cuyo presidente parece haber sido el conde le Grasse-Tilly, o un hermano suyo llamado Hannecart-Antoine, que vino a España a especular con la filantrópica masonería, vendiendo diplomadas y títulos por larga suma de dineros, que luego repartía con su hermano. Así se organizó el Gran Oriente de España y de las Indias,al cual negaron obediencia las logias establecidas en los puertos independientes, entendiéndose directamente con Inglaterra, bajo cuyos auspicios se había inaugurado el Gran Oriente Portugués en 1805.

Los franceses multiplicaron las congregaciones masónicas en las principales ciudades de su dominio. Una hubo en el colegio viejo de San Bartolomé, de Salamanca, frecuentada por estudiantes y catedráticos de aquella venerable Universidad, materia dispuesta entonces para todo género de novedades por ridículas que fuesen. En Jaén, al retirarse los franceses descubrióse la correspondiente cámara enlutada, con el crucifijo y los atributos masónicos pintados por un tal Cuevas. En Sevilla, desde el año 10 al 12 hubo dos logias, una de ellas en el edificio de la Inquisición, y en ella leyó D. Alberto Lista su masónica oda de El triunfo de la tolerancia. Con esta clave se entenderán mejor algunas de sus estrofas:

Mas, ¡ay!, ¿qué grito por la esfera umbría
desde la helada orilla
del caledonio golfo se desprende?
Hombres, hermanos sois, vivid hermanos.

Como no hay noticia de que el primero que dijo esta perogrullada fuera caledonio, no cabe más interpretación racional sino que la logia pertenecía al rito escocés."
Alberto Lista, masón y afrancesado traidor
el del "caledonio golfo"

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viernes, 15 de julio de 2011
MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO
Haremos bien en considerar que nuestras desgracias nacionales nacen de un profundo desconocimiento de nuestros más grandes genios. Por eso muy pocos españoles pueden a día de hoy hacerse una idea de la portentosa erudición de D. Marcelino Menéndez y Pelayo (1856-1912), actualmente ignorado por pigmeos intelectuales (progresistas o neoconservadores) que incluso, hace poco tiempo de ello, pretendieron retirar la estatua sedente que al polígrafo cántabro se le levantó en la Biblioteca Nacional de España.

D. Marcelino fue un talento precoz. Nada que fuese propio de la cultura era ajeno a Menéndez y Pelayo. Prolífico ensayista, baste mencionar de entre su legado intelectual dos de sus monumentales obras: "Historia de las ideas estéticas en España" y la "Historia de los heterodoxos españoles".

Muy joven, D. Marcelino se topó con los krausistas que se habían adueñado de la universidad española. Su impecable lógica así como su exquisita sensibilidad reaccionaron con virulencia ante los vaniloquios pedantescos de los figurones krausistas que le dieron clases. Salmerón, uno de los krausistas más famosos, fue profesor suyo y de él dirá D. Marcelino en una carta a Rubió y Lluch:

"Salmerón no nos ha enseñado una palabra de Metafísica, ni de Lógica subjetiva, ni mucho menos de ninguna particular ciencia (como él dice), pues en todo el año no ha hecho otra cosa que exponernos la recóndita verdad de que la Metafísica es algo, y algo que a la Ciencia toca y pertenece, añadiendo otras cosas tan admirables y nuevas como ésta, sobre el conocer, el pensar, el conocimiento, que (palabras textuales) "es un todo de esencial y substantiva composición de dos todos en uno, quedando ambos en su propia substantividad, o más claro, el medio en que lo subjetivo y lo objetivo comulgan".

El krausismo tenía una relación estrechísima con la masonería, el artífice de esa filosofía -Karl Christian Friedrich Krause- había sido masón. Y sus secuaces españoles, algunos de ellos investidos con la aureola de "santones laicos", también eran clientes de las logias.

En cuanto a lo que Menéndez y Pelayo nos revela sobre los trabajos conspirativos de la masonería hay que remitirse a la "Historia de los heterodoxos españoles", donde trata por extenso de ella en ciertos capítulos muy concretos. Válganos como una muestra este enjundioso pasaje:

"Un motín militar vergonzoso e incalificable [Menéndez y Pelayo se refiere al Pronunciamiento de Las Cabezas de San Juan, año 1820], digno de ponerse al lado de la deserción de D. Oppas y de los hijos de Witiza, vino a dar, aunque no rápida ni inmediatamente, el triunfo a los revolucionarios. La logia de Cádiz, poderosamente secundada por el oro de los insurrectos americanos y aun de los ingleses y de los judíos gibraltareños, relajó la disciplina en el ejército destinado a América, introduciendo una sociedad [logia] en cada regimiento; halagó todas las malas pasiones de codicia, ambición y miedo que pueden hervir en muchedumbres militares, prometió en abundancia grados y honores, además de la infame seguridad que les daría el no pasar a combatir al Nuevo Mundo, y de esta suerte, en medio de la apática indiferencia de nuestro pueblo, que vio caminar a Riego desde Algeciras a Córdoba sin que un solo hombre se le uniese en el camino, estalló y triunfó el grito revolucionario de Las Cabezas de San Juan, entronizando de nuevo aquel abstracto código [la Constitución de Cádiz], ni solicitado ni entendido. Memorable ejemplo que muestra cuán fácil es a una facción osada y unida entre sí por comunes odios y juramentos tenebrosos sobreponerse al común sentir de una nación entera y darle la ley, aunque por tiempo breve, ya que siempre han de ser efímeros y de poca consecuencia tales triunfos, especie de sorpresa o encamisada nocturna. Triunfos malditos además cuando se compran, como aquél, con el propio envilecimiento y con la desmembración del territorio patrio."

D. Marcelino Menéndez y Pelayo, egregia figura que se yergue sobre las muchedumbres de ignorantes de ayer y hoy, merece con todo el derecho ocupar un honorabilísimo puesto en el Panteón de Ilustres antimasones españoles.

Publicado por Carlanca
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11 de julio de 2011
ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO

El 8 de agosto de 1897, D. Antonio Cánovas del Castillo se hallaba en el balneario de Santa Águeda (Mondragón). En el Balneario se aloja, como corresponsal de "Il Popolo", Michele Angiolillo. Cánovas está esperando a su esposa, Doña Joaquina de Osma y Zabala. Mientras la señora llega, hay que ver lo que tardan las mujeres en su aseo, Cánovas lee un periódico. Angiolillo aprovecha la soledad descuidada y el ensimismamiento de su víctima. El italiano se acerca al malagueño y, cuando lo tiene a tiro, dispara a bocajarro. Cánovas muere.

El pistolero fue detenido. Angiolillo se declaró anarquista y confesó en su juicio que asesinó a Cánovas en venganza por los anarquistas detenidos en Barcelona, tras el atentado anarquista contra la procesión del Corpus Christi (junio de 1896). Pero Angiolillo mentía... O decía media verdades -que, para el caso, es lo mismo.

Angiolillo (1871-1897) había estado en París y había mantenido varios encuentros con el doctor Ramón Emeterio Betances (1827-1898). El portorriqueño Doctor Betances vivía por aquel entonces en Francia, dedicado a la medicina y a la agitación política; Betances era uno de los conspicuos cerebros del movimiento insurreccional de las Antillas contra España. Betances, como la mayor parte de sus colegas independentistas, se había iniciado muy pronto en la masonería, haciéndolo en la Logia "Unión Germana" a la que pertenecía su padre; esta Logia fue fundada en 1866 en San Germán. Más tarde, Betances pasó a la Logia "Yaguez", una de las más activas contra España. La vida de Betances es una más de esas vidas del siglo XIX, dedicadas febrilmente a la masonería, a la conspiración y al atentado político en nombre de los más sublimes ideales.

Todos los indicios conducen a pensar que el asesino de Cánovas no actuaba sencillamente como vengador de los anarquistas barceloneses, sino que la orden de atentar contra Cánovas del Castillo fue dada por la masonería internacional, sirviéndose del Doctor Betances, que deliberó con el sicario Angiolillo la conveniencia, en un primer momento, de asesinar a María Cristina de Austria, Reina Regente, y a su hijo Alfonso, que todavía era un niño. Betances pensó con Angiolillo que un atentado de esa envergadura no sería buena publicidad -y no por motivos éticos, sino por cálculo propagandístico, se pensó cambiar de plan: mejor acabar con la vida del político malagueño, el artífice de la Restauración, D. Antonio Cánvas del Castillo.

Así fue como Angiolillo -de quien siempre se ha dicho falsamente que actuaba en solitario y por libre- se instaló en el balneario guipuzcoano y, haciéndose pasar por periodista, aguardó el momento oportuno para perpetrar el magnicidio. Betances le había dado 500 francos al terrorista, para sus gastos personales.
Asesinato de Cánovas del Castillo
Betances fue el autor intelectual del crimen y se quedó tan fresco en Francia. Angiolillo, como autor material, fue condenado a muerte, tras un juicio rápido, siendo ejecutado el 20 de agosto del mismo año. De darle garrote se encargó D. Gregorio Mayoral Sendino (1863-1928), verdugo titular de la Audiencia de Burgos.

No puede entenderse este magnicidio sin el telón de fondo de los conflictos independentistas de las Antillas y Filipinas, donde la masonería indigenista tuvo un papel destacadísimo en contra de España y sirviendo, voluntaria o involuntariamente, a la masonería anglosajona.

La masonería de las Antillas se había servido de un anarquista italiano para matar a Cánovas del Castillo, el hombre fuerte del gobierno español. Y de la masonería de las Antillas -al fin y al cabo, una sucursal suya- se había servido la masonería anglosajona; pues, una vez eliminado Cánovas del Castillo, Práxedes Mateo Sagasta (el hermano masón "Paz") subiría al poder, viejo y "desagastado" (según dijo humorísticamente un ingenioso de la época). Con Sagasta en el gobierno, y tras una guerra donde los españoles no pudimos poner otra cosa que el coraje y la valentía, a falta de armamento y barcos, todo fue mucho más fácil para la firma del Diktat de París (vulgar y eufemísticamente conocido como "Tratado de París").

En 1898, España desaparecía del escenario geopolítico que Estados Unidos de Norteamérica -y su patriótica masonería- tanto ambicionaban.

Publicado por Carlanca
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9 de mayo de 2011
Mateo Morral, el terrorista 
de la Escuela de Francisco Ferrer Guardia

EL CASO DE DIEGO RUIZ RODRÍGUEZ (2ª parte)
La actividad periodística de Diego Ruiz encuentra su cauce en "El Poble Català", durante los años 1906 y 1907: en las páginas de este periódico se dedica a proclamar mesiánicamente el advenimiento de un Filósofo que impondrá en Cataluña la Dictadura Espiritual (hacemos bien en pensar que el Filósofo que Ruiz Rodríguez profetiza es, en su megalomanía, el mismo Ruiz Rodríguez). La megalomanía de Diego Ruiz es acusada en su estilo panfletista, del que Gonzalo Sobejano ha llegado a escribir: "[Diego Ruiz] se presenta en términos megalomaníacos como un filósofo de categoría excepcional".

Son muchas las obras que el estrafalario pensador publica en este período. Ruiz está produciendo su filosofía del entusiasmo. Ha viajado por Europa, ha conocido a Carducci, ha leído a Nietzsche, por el cual siente un entusiasmo patente y del que muestra conocer su obra como pocos españoles de su época. Carducci con su "Himno a Satanás" y Nietzsche con su Superhombre marcarán la filosofía ruizista.

En 1906 Ruiz se casa con la segoviana Esperanza Menéndez Villanueva. El matrimonio tendrá una hija, Gloria Ruiz Menéndez. La mujer lo abandonará allá por el año 1912, llevándose a la hija consigo. Mientras tanto, desde 1906 a 1912 se suceden vertiginosamente ensayos de temática filosófica, psicopedagógica, libros de cuentos... La labor de Ruiz no parece conocer treguas. El filósofo nihilista es infatigable. Algunas de sus obras panfletarias son de una abierta intención transgresora y subversiva; los títulos de las mismas son elocuentes. En 1907, por ejemplo, publica "De la sublimidad de la blasfemia", en dos entregas para el periódico "La Publicidad". Los esbozos de la doctrina ruizista de la blasfemia muestran una clara voluntad nihilista:

"Blasfemeu de tal manera que, després de les vostres paraules, sembli que'l món hagi d'anorrearse, o esser una altra cosa diferent de lo qu'es".

[Traducimos: Blasfemad de tal manera que, después de vuestras palabras, parezca que el mundo se ha aniquilado, o sea una cosa diferente de lo que es].

Una de las pocas especialistas en Ruiz es Assumpta Camps, de la Universidad de Barcelona, que, al describir el concepto de genio de Ruiz, destaca que:

"El genio será, así pues, para Ruiz, una nueva encarnación de Lucifer, y, como tal, se definirá por ser rebelde, prometeico, anticonformista, subversivo, etc."

("La recepción literaria como instrumentalización. El caso de G. Carducci en Cataluña", Assumpta Camps, Universidad de Barcelona, en Rev. Soc. Esp. Ita. 4, 2006-2007, pp. 57, Ediciones Universidad de Salamanca.)
Pío Baroja aludió a las teorías antiespañolas de Diego Ruiz
A todo esto: mesianismo colectivo encarnado para Diego Ruiz en una Cataluña donde se imponga la Dictadura Espiritual de un Poeta Civil (a imagen de Carducci en Italia), al luciferismo y la apología de la blasfemia, hay que añadir -pues de lo contrario, tendríamos una muy parcial idea de la obra ruizista- el Anti-Españolismo de Ruiz. El término Anti-España fue empleado por el franquismo, en efecto, pero lejos de ser un socorrido término acuñado por el franquismo, la Anti-España -en Diego Ruiz- cobró todo su sentido, como tendremos ocasión de comprobar en esta serie dedicada al "endiablado" filósofo.

En la novela de Pío Baroja, "La dama errante" (año 1908), hallamos una alusión críptica a Diego Ruiz. Baroja habla de uno de los protagonistas de esa novela suya, Nilus Brull (un personaje ficticio que presuntamente es cómplice -o "alter ego"- del terrorista ácrata Mateo Morral que sembró de muertos y sangre las calles de Madrid el día de la boda de Alfonso XIII):

"Toda idea de superioridad individual, regional o étnica halagaba la vanidad de Brull. Contaba una vez a Iturrioz, con fruición maliciosa, que uno de sus amigos, separatista, llamaba a España la Nubiana." ("La dama errante", capítulo VI).

El amigo separatista del personaje ficticio de Baroja es Diego Ruiz Rodríguez, aunque Baroja silencie el nombre del médico filósofo, pues así era como Ruiz se refería, en términos despectivos y racistas, a España: la "Nubiana". Veámoslo con sus propias palabras:

"Una miopía, casi incurable ya, impide ver a la mayor parte de los españoles la trascendencia de mi obra; pues la mezquindad del alma nacional es increíble en este punto. Gineres y Posadas, unamunculus* et homunculus [...] tal es la situación de los jóvenes nubianos".

*Salta a la vista que Ruiz se refiere, con este apodo, a Unamuno.

"Por muchos años también seguirán ignorando esos imbéciles (y acaso por toda su vida) que se ha escrito Jesús como Voluntad, ese libro de piedad superior a todo lo que hasta ahora conocían los alegres compadres de Nubiana".

Estas citas de Diego Ruiz pueden encontrarse en "Anotaciones perpetuas ordenadas para todo lector español de los libros de un filósofo humorista", prólogo que escribiera Ruiz para la versión española de 1907 de "El Anticristo" de Nietzsche. Las petulancias de su prosa, el tono megalomaníaco y ególatra tiene un asombroso parecido a algunos pasajes de Nietzsche; tal vez, más que original, Diego Ruiz fuese, en muchas cosas, un imitador.

El caso es que en 1906 -que es cuando escribe este prólogo- Ruiz tiene ya un nombre peyorativo para España, mientras que exalta la catalanidad a extremos paroxísmicos. Pero, aquí no quedará la cosa. Pronto veremos de qué forma -tan coherente, no obstante- Diego Ruiz Rodríguez termina identificando al sujeto mesiánico con Israel, disculpando a Cataluña y culpando a la España de los Reyes Católicos de la expulsión de los judíos en 1492. Lo veremos muy pronto, si Dios quiere.


El dossier que tenemos de Diego Ruiz Rodríguez es lo suficientemente abultado como para tener que seleccionar la información, ofreciendo todo lo que consideramos más relevante, y teniendo que soslayar aquello que tenemos por anecdótico y prescindible.

Publicado por Carlanca
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8 de mayo de 2011

El poeta masón y satanista italiano, Carducci
"Abuelo" de Diego Ruiz
Vázquez de Mella afirmó: "la logia es el atrio de la sinagoga". Al margen de consideraciones simbólicas y filosóficas, los hechos no desmienten al tradicionalista español. Vamos a verlo detalladamente estudiando el caso del revolucionario andaluz-catalán Diego Ruiz Rodríguez.

EL CASO DE DIEGO RUIZ RODRÍGUEZ
1ª PARTE: LOS MENTORES DE UN REVOLUCIONARIO
Resulta sorprendente que un personaje de la talla intelectual de Diego Ruiz Rodríguez sea a día de hoy un perfecto desconocido. En varios artículos queremos ofrecer una idea de este personaje políglota y polifacético, miembro de la masonería, médico, filósofo, literato, conferenciante, agitador anarquista, separatista catalán y firme partidario de la judaización de España.

Diego Ruiz Rodríguez nació en Málaga el 13 de enero de 1881. Su padre era el médico malagueño Diego Ruiz de los Cobos y su madre, la granadina María del Carmen Rodríguez Méndez. El progenitor abandonará a la familia, yéndose a instalar a Buenos Aires, donde morirá poco después. Según testimonios del mismo Diego Ruiz, su padre sería el primero de sus maestros revolucionarios. La familia paterna de Ruiz Rodríguez estaba emparentada con la familia del pintor Pablo Ruiz Picasso. La falta del padre y la enfermedad de la madre explica que Diego tuviera que pasar de tutor en tutor, llevando desde pequeño una vida muy poco estable.

Nacido en Málaga, vivirá luego en Córdoba, hasta el año 1890 en que pasa al cuidado de un tío suyo, notario en Granada. En Granada vivirá desde 1890 hasta 1894. Es en 1894 cuando se traslada a Barcelona para estudiar medicina, instalándose en la casa de su tío materno, el médico granadino D. Rafael Rodríguez Méndez que desde 1874 se había establecido en la ciudad condal como catedrático de Higiene privada y pública de Barcelona. Su tío D. Rafael Rodríguez Méndez, el hermano "Pasteur" de la Logia Constancia de Gracia, sería Rector de la Universidad de Barcelona en 1901 y diputado a Cortes en 1914, falleciendo el año 1919. En sus últimos años de Bachillerato, Diego Ruiz había sido condiscípulo de Eugenio d'Ors y de otras personalidades que después serían exponentes de la cultura catalana y española. Por esos años finales del siglo XIX conoce y trata a Luis Carlos Gaspar de Sentiñón Cerdaña (1835-1903), también médico y librepensador militante de la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), uno de los primeros contactos de Fanelli, el enviado de Mijaíl Bakunin a España. Sentiñón fue mentor de Diego Ruiz Rodríguez y de Ferrer Guardia y factor fundamental que explica el arraigo del anarquismo en Cataluña. A Sentiñón dedicaría Diego Ruiz su libro "El crim dels Reis Catòlics ila fi de la missió de Castella" [El crimen de los Reyes Católicos y el fin de la misión de Castilla] que comentaremos en su debido lugar. En Sentiñón reconocerá a un segundo padre y su magisterio revolucionario -como socialista libertario y catalanista- lo hará suyo.
El librepensador Sentiñón, mentor de Diego Ruiz
Corresponsal de Bakunin
Aunque hay quienes lo ponen en duda, parece ser que Diego Ruiz Rodríguez consigue el año 1901 el título de licenciado en medicina por la Universidad de Barcelona. En 1902 ganará una beca para estudiar en la Universidad de Bolonia, residiendo en el Colegio de los Españoles. Durante su estancia en Italia es cuando afirma haber conocido al poeta y también masón Giousuè Carducci (1835-1907), uno de cuyos poemas más famosos es "Himno a Satanás" (escrito el año 1863). En Bolonia Diego Ruiz Rodríguez es iniciado en una sociedad secreta que él mismo llama en sus memorias el "Club dei Nipotini" (El Club de los Nietos), a partir de ese momento a Diego Ruiz le gustará llamarse "nieto de Carducci", ufanándose de ser "un endiablado de nuestros días". En 1905 pasa por París, donde estudia geometría, álgebra y combinatoria, conociendo allí al filósofo racionalista Émile Boutroux.

En 1906 regresa a Barcelona, donde publica su "Genealogía de los símbolos", obra que merecerá incluso la buena crítica del sabio tradicionalista D. Marcelino Menéndez y Pelayo, situado en los antípodas del pensamiento de Diego Ruiz.

Empieza su vida profesional, también su producción intelectual adquiere vigor. Y todo ello lo realiza con una asombrosa capacidad de trabajo. Ruiz Rodríguez no dejará de ser, hasta el final de su vida, un auténtico revolucionario.
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jueves, 17 de mayo de 2012

Ramiro de Maeztu: Defensa de la HISPANIDAD (395)

Basílica de la Virgen del Pílar en Zaragoza
Emperatriz de la HISPANIDAD
Fiesta de la HISPANIDAD - 12 Octubre
Colón en América
Desfile de la HISPANIDAD en Nueva York
AlertaDigital
La Hispanidad y Maeztu
(10 mayo 212)
FFF.- Hace siglo el régimen político y social que viene a denominarse la Restauración tenía mucho de postizo. No tan diferente al actual en cuanto a consenso entre dos grandes fuerzas políticas turnantes y el que disentía quedaba a la intemperie. Hundido parte del atrezzo en aguas de Cuba y Filipinas, el regeneracionismo y el 98 proporcionaron una fertilísima generación crítica que no sólo era especulativa o literaria, si no, como dice Maeztu en su autobiografía, en el fondo había surgido una generación… que no se contentaba con la crítica especulativa, que aspiraba desde el primer momento a apoderarse del Estado, que buscaba entre las ideas del mundo las más apropiadas para lograr su objetivo y que creyó encontrarlo en cierta alianza, que entonces se intentaba en Alemania entre el idealismo de Kant y el socialismo de Carlos Marx.

Ramiro de Maeztu y Whitney 

Representa el tránsito generacional del 98 al 14. Vasco de Vitoria, es quizá el más cosmopolita de su españolísima generación. Llegó a Madrid después de una juventud en París, La Habana y Londres, dedicado a los negocios e iniciado en la ciencia económica. Relacionado con Valle, Azorín y Baroja, como Unamuno coqueteó con el socialismo en sus inicios, pero su carácter le situaba más cerca del anarquismo. Se alejó de ellos, mientras, a decir de Azorín; escribía impetuosos y ardientes artículos en los que se derruían los valores tradicionales y se anhelaba una España nueva, poderosa.

En 1899 escribe Hacia otra España, libro del que renegará, pero no de su ambicioso título. Luca de Tena, muy amigo de Maeztu, considera que el anarquista de los 20 años era ya el maduro autor de algunos editoriales de El Sol que se atribuyeron a Ortega, y que saludaban a Primo como el cirujano de hierro del que se esperaba la acerada mano en guante de seda que España necesitaba para el regeneracionismo. Será embajador en Argentina, y en la República formará parte de Acción Española, revista y grupo selecto del monarquismo español. En sus textos se advierte la influencia de la tradición española no carlista: Donoso, Menéndez y Pelayo, Ganivet, Balmes, y las nuevas tendencias europeas con el filtro francés maurrasiano.

En 1934 publica Defensa de la Hispanidad. En ella sintetiza alguno de sus miles de artículos, alguno de Acción Española de su experiencia diplomática, con algún tinte de Mella. Será el vector del discurso exterior ultramarino del régimen de Franco. Maeztu atribuye el concepto de Hispanidad a un sacerdote hispanoargentino, de lengua materna vasca, Zacarías de Vizcarra. Creemos saber de una referencia anterior. Hasta hace poco más de una década, una placa en el santuario de Covadonga recordaba la inauguración de su basílica en 1901 a cargo del obispo Martínez-Vigil. En ella, a la izquierda de la entrada, se recogía una frase en la que estaban las palabras “hogar de la hispanidad”, con el mismo concepto de Civilización hispánica heredera de la Península. Una Tierra Madre que lo es de la España y el Portugal actual, que son sólo hijas, y a veces las más descastadas. Por ello también de Brasil. Hay otra referencia anterior, en marco tan simbólico como la Liga Naval Portuguesa, de Lisboa, en la que Antonio Sardinha enuncia el concepto en 1915. Sardinha había sido republicano, pero se acercó al monarquismo integralista. Publicó La Alianza Peninsular, que no coincide con el iberismo que en sectores republicanos, incluso anarquista, también se defendía. Desde luego influyó en Maeztu en una etapa de corresponsal de El Sol en Portugal. Ya fuese Vizcarra en el Buenos Aires de 1926, esos inmediatos predecesores, o unas referencias más remotas que Giménez Caballero remonta a la Hispal o Hispan, la Sevilla romana, que el cónsul Polion usa para calificar de hispanitatem a Quintiliano en el siglo I. Los humanistas del Renacimiento la usan alguna vez, como Alejo Venegas, un discípulo de Nebrija, y Unamuno, tan cercano a Maeztu, la escribe en 1909.

Almeida Garret coincide con Menéndez y Pelayo o D’Ors en heredar el lema de Camoens, el Homero luso:"somos hispanos e devemos chamar hispanos a cuantos habitamos a península hispana". Hispanidad una proyección, la más fértil de la latinidad, inconcebible sin la catolicidad. Y, otra obviedad, la catolicidad es inconcebible sin el papel de la Iglesia Romana. En un segundo plano institucional se puede colocar el rol de una Monarquía más o menos simbólica. Por ambas se alzaron, no contra España si no contra el gobierno de ocupación bonapartista, los padres de la América contemporánea. Si la primera está inficcionada, la segunda está del todo muerta, como taxidermia de lo que un día llegó a ser. La primera está atacada doblemente. Desde abajo, con la antitética hibridación de indigenismo y marxismo heterodoxo con barnices cristianos en la llamada “Teología de la Liberación”, en retroceso desde Juan Pablo II. Por arriba, con la asunción del mitema “latino” por quienes precisamente deberían oficiar en verdadero latín, consagrado en un innecesario órgano llamado “Conferencia Episcopal Latinoamericana”. De la segunda institución no hablamos, pues ya sabemos que, quien se casa con su tiempo, queda viudo cuando cambia el viento. Tanto las cumbres de presidentes junto con el Rey de España, como la Iglesia ha asumido el término latinoamericano: un neologismo de origen francés que responde al proyecto neoimperial de Chevalier, un ministro de Napoleón III. Los EEUU no lo permitieron con su sobrepeso agigantado como decía Rubén Darío. Pero de aquella ensoñación quedó victorioso el uso de “latino”, para lo que debiera ser “hispano”.

El asunto es que un pensador chileno, Francisco Bilbao, en una conferencia en París, el 24 de julio de 1856, usó la latinidad al gusto del sobrino del corso, y después lo tomó el colombiano Torres Caicedo. Difundido en el ambiente parisino, con su gran influencia en los medios diplomáticos y culturales iberoamericanos de allí, Luis Napoleón la tomó para lo que pudo haber sido un imperio ultramarino francés. Un bloque panlatino diferenciado del germánico o eslavo. La fuerte emigración italiana a Río de la Plata, veía el término con agrado. Nadie usa el concepto “latinoamérica” para incluir a los italoamericanos de USA, ni al Quebec francófono. Se dirige en exclusiva a los hispanos, o sea, a los iberoamericanos. Y tiene unas connotaciones vagamente racistas.

Monarquía Católica

Volviendo a la cuestión religiosa, siempre tan inescindible. El primado de España, cardenal Isidro Gomá, nada más aparecer el libro central de Maeztu, toma partido por él en el sentido ideológico y misionero. Maeztu anhelaba para ese sueño de confederación hispánica un poder moderador y simbólico que vendría a ser una actualización de la Monarquía Católica. No hay chauvinismo nacionalista en el discurso de Maeztu. En ningún sitio presume que la capital deba estar en Madrid, ni ninguna otra prelación hereditaria de la hija que se quedó en la casa materna.

Hay una concepción de universalidad ética iusnaturalista en el pensamiento de Maeztu. El caballero cristiano es su modelo. No tienes fronteras raciales o de clase.

Raúl Morodo está siempre dispuesto a ver fascismo en una serie de legados que proceden del tradicionalismo católico, pero que alcanzan a pensadores dispares, de Costa a De la Mora, pasando por José Antonio. Para él el Imperio español, su conquista, su colonización, su desintegración, sirve para establecer toda una ideología que no sólo va a querer explicar el pasado, sino también, proféticamente, elaborar el camino del futuro, tanto de España como de América Latina. La revisión histórica implica, así, un rechazo de la modernidad y por otros caminos, el intento utópico del volver a la tradición de los siglos XVI y XVII. En gran medida, América es un pretexto: apoyatura ideológica para huir de la racionalidad moderna europea de los siglos posteriores. La especificidad hispánica no obstaculizará, sin embargo, la compatibilización con otras ideologías nacionalistas foráneas, que relanzarán también mitos transoceánicos o mediterráneos: lusitanidad o latinidad. El mito hispánico, con esta connotación reaccionaria, transformado en arma político-ideológica, surge al mismo tiempo en España y en América, en las décadas de los veinte/treinta.

Hispanoamérica

Hispanoamérica se debatía, y más evidentemente lo hace ahora, en grandes corrientes enfrentadas. Dada la debilidad de penetración del internacionalismo de clase marxista, la izquierda adopta el giro indigenista- populista. Frente a él está el liberalismo neocolonialista americano. Su tercera opción sería el tradicionalismo hispanocatólico, defendida por el argentino Gustavo Martínez Zubiría, ministro de Cultura de Perón más conocido por su seudónimo como escritor: “Hugo Wast”. El mejicano Alfonso Junco, procedente de Acción Española, el nicaragüense Antonio Cuadra, que será nombrado en 1946 presidente del Instituto Cultural Iberoamericano. En Chile será fuerte el papel del sacerdote Oswaldo Lira. En España, quizá haya que mencionar en paralelo a García Morente. El filósofo argentino Alberto Buela intenta regenerar esa ya vieja idea desde la americanidad. Mientras que la idea de Imperio falangista es más directamente deudora de la constate romana de D´Ors. Aunque pueda resultar chocante, Maeztu influyó más en su tocayo Ledesma. Cuando aparece el Manifiesto de la Conquista del Estado, el órgano de prensa de las JONS, Maeztu lo devalora en relación al de las Juventudes Integralistas de Portugal. Ledesma leincluye pese a ellos en la lista de los que afirman la indiscutible unidad de España, y colabora en un número de Acción Española. Su patriotismo directo, popular, combativo y soreliano no es el religioso o monárquico de Maeztu.

Pasión y Muerte

Ambos personajes fueron apresados en el Madrid frentepopulista. Parece que Maeztu tuvo cierto papel, junto con dos curas cautivos, en la conversión religiosa final de Ledesma. En todo caso, salen juntos de la cárcel Modelo en una “saca” el 29 de octubre de 1936, en un camión con 30 reos. Como ironía hacia la juventud de Maeztu, los llevaban milicianos de Ateneo Libertario de la Elipa, aunque la responsabilidad genérica alcanza al comunista Carrillo.

Fueron asesinados en Aravaca. A Ledesma se le atribuye un gesto, como al guerrillero “Empecinado”, de luchar sin otra esperanza que la rebelión ante sus verdugos. En cualquier caso el revolucionario y el tradicionalista hispánicos, ambos murieron para que sus banderas no muriesen del todo.

Noticia relacionada:
‘La tesis prohibida’, de Blas Piñar Pinedo, 

miércoles, 16 de mayo de 2012

Obispo Uriarte re-asume la estrategia de ETA (394)

Jesuítas de Loyola-Azpeítia
InfoCatólica
Luis Fernando Pérez Bustamante
El obispo emérito de San Sebastián, Mons Juan María Uriarte, que en los años 2000-2009 sucedió en esa sede a Mons. José María Setién, dando continuidad homogénea a la obra pro-nacionalista de éste, el 8 de mayo dió una conferencia titulada “Espiritualidad de la reconciliación en la coyuntura actual», organizada por el Centro Loyola de San Sebastián. Así informa Antón Iparraguirre en el Diario Vasco (9-5-2012): “POLITICA. Uriarte apuesta por facilitar `mensajes recíprocos entre ETA y el Gobierno". Es significativo el epígrafe de sección que precede a la información de la conferencia: “POLITICA”.

Según el extracto de su conferencia, estamos ante “el dilema” siguiente: “ETA asegura que no entrega las armas y no se disuelve hasta que, con respecto a los presos y otros puntos, no haya podido hablar con el Gobierno y llegar, directa o indirectamente, a ciertas conclusiones. Y el Gobierno dice que mientras ETA subsista y sus militantes lleven pistola y no hayan entregado sus arsenales no se puede fiar". En otras palabras, ETA exige negociación, y el Gobierno la niega mientras la banda terrorista no se desarme y se disuelva. ¿Y Mons. Uriarte qué opina? Él exige negociación, lo mismo que la ETA. Se mostró convencido de que esta situación “solo puede arreglarse con mensajes recíprocos entre ETA y el Gobierno, y en el que participen personas y grupos de mucha autoridad moral". Apoya la exigencia de la ETA, y de hecho, ya la semana pasada participó en una reunión en Bilbao de la Comisión Internacional de Verificación (CIV), con los que hace meses está en relación.

El obispo emérito señaló que “el Gobierno tiene que hacer una ciaboga amplia", es decir, tiene que cambiar el rumbo de su navegación en este asunto. A su juicio, Rajoy “se encuentra con que grupos de víctimas del terrorismo, a las que él ha dado mucho aliento y ha considerado como los únicos, intentan por todos los medios frenar algún paso que debiera dar". Añadió que las víctimas del terrorismo tienen “derecho a ser escuchadas", pero que “no les corresponde tener un peso decisivo” en el proceso de pacificación y normalización, “ni inhibir los movimientos del Gobierno que puedan conducir a la reconciliación".Las víctimas, pues, según Mons. Uriarte deben dejar de ser un obstáculo, como lo vienen siendo, para la reconciliación. No parece importarle mucho al obispo el efecto que esas palabras causan en las víctimas de ETA.

Por otra parte, para identificar a las víctimas no habría que atender “a la causa defendida", sino “al sufrimiento hondo padecido en esta confrontación destructiva” como consecuencia de ETA, los GAL, el BVE y otros grupos y de los “excesos policiales". Ha habido víctimas “inocentes” y otras que han sido “agresoras y agredidas". Estamos, pues, según el obispo emérito ante la “confrontación destructiva” de dos bloques violentos: de un lado ETA, y de otro los GAL, el BVE (Batallón Vasco Español), y también, se entiende, el Gobierno español con sus obstinadas acciones policiales y legales. Asumir esa tesis es admitir el lenguaje de ETA y del nacionalismo vasco.

Está claro: negociación para finalizar el conflicto armado y llegar a la reconciliación y la paz, reconociendo que “ni la causa política (de ETA) ni la razón de Estado poseen el valor absoluto para imponerse a la vida y a la dignidad de la persona"; que tiene que darse una “decisión firme” para que ETA no vuelva a las armas, y para que se garantice “una política penitenciaria más justa y más humana". Mons Uriarte apostó por una “aceptación compartida de la metodología” a seguir sobre “víctimas, exiliados y presos", y con la colaboración de las instituciones educativas, legisladoras y judiciales.

Está programado que esta campaña política de Mons. Uriarte se extienda también próximamente a Álava, Vizcaya y Navarra, siempre en centros de la Compañía de Jesús. A no ser que los obispos locales le paren discretamente, dicéndole algo así como “ya vale, Juan Mari, ya vale".

Como católicos sabemos que:
– la misión de la Iglesia, y de los obispos concretamente, debe llegar también al mundo de la política, enseñando la Doctrina Social de la Iglesia, denunciando abusos –leyes abortistas, injusticias sociales patentes, etc.–, promoviendo hospitales, centros de ayuda a los pobres, instituciones escolares y académicas, etc.
– no es misión de la Iglesia ni de los Obispos dar respuestas concretas a los problemas políticos de cada lugar y tiempo: “la sociedad justa no puede ser obra de la Iglesia, sino de la política” (Benedicto XVI, enc. Deus caritas est, nº 28).
– en las cuestiones político-sociales “toca a los Pastores manifestar claramente los principios”, etc, mientras que “es preciso que los seglares acepten como obligación propia el instaurar el orden temporal y el actuar directamente y de forma concreta en dicho orden, dirigidos por la luz del Evangelio y la mente de la Iglesia” (Apostolicam actuositatem 7).

– que siendo precisamente los obispos y presbíteros los encargados de mantener como pastores la unidad de todo el pueblo cristiano –dentro del cual puede haber posiciones políticas muy encontradas, como en el caso del País Vasco hoy–, traicionan gravemente su misión apostólica cuando apoyan una de las posiciones y combaten las contrarias. La autoridad apostólica del obispo sirve entonces para destrozar la unidad de la Iglesia local, sobre todo si perdura largo tiempo (1972-2012 en nuestro caso), poniéndose de parte de unos y en contra de los otros. Ésa es la razón de que la Iglesia ponga como ley que "los clérigos no han de participar activamente en los partidos políticos” (CDC 287,2). En ocasiones la Iglesia suspende o seculariza al obispo o presbítero que, sin licencia, que en casos extraordinarios puede concederse, se dedica a la actividad política.

También sabemos que:
– como enseña Juan Pablo II, “los presbíteros (y obviamente los obispos) son, en la Iglesia y para la Iglesia, una representación sacramental de Jesucristo, Cabeza y Pastor, proclaman con autoridad su palabra; renuevan sus gestos de perdón y de ofrecimiento de la salvación, principalmente con el Bautismo, la Penitencia y la Eucaristía; ejercen, hasta el don total de sí mismos, el cuidado amoroso del rebaño, al que congregan en la unidad y conducen al Padre por medio de Cristo en el Espíritu” (Exhortación apostólica Pastores dabo vobis 1992, nº 15). ¿Por qué Mons. Uriarte, al menos en sus últimos años, no se dedica exclusivamente a ejercitar los ministerios apostólicos que le son propios, dejándose ya, por fin, de “meterse en política", para escándalo y división de la Iglesia?
– la vida de un Obispo emérito, y más si continúa viviendo en la Diócesis de la que fue Obispo titular, debe transcurrir con una inmensa discreción, procurando desaparecer, para dejar al obispo que le ha sucedido el campo bien libre en el desempeño de su ministerio. Una situación como la creada en Guipúzcoa por Mons. Uriarte es simplemente intolerable.

- Cristo, finalmente, hubo de “morir por el pueblo, para reunir en la unidad a todos los hijos de Dios que están dispersos” (Jn 11,51-52). Para guardar a la Iglesia en la unidad y la paz Cristo entregó su sangre en la Cruz. Ahora los pastores apostólicos son los que más poder espiritual tienen para congregar al pueblo en la unidad o para dispersarlo en facciones contrapuestas.

Le rogamos encarecidamente a Mons. Uriarte que descanse ya de su fatigosa labor a favor de una determinada manera de hacer política para poner fin a la violencia terrorista. Y que a nosotros nos permita también así descansar en paz.

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martes, 15 de mayo de 2012

AURORA DORADA: Secta Masónica en el Parlamento Griego (393)


La frustración de los votantes griegos por la crisis financiera y política ha provocado la entrada en el parlamento (20 escaños de 300) de un partido extremista (neonazi) que promete seguridad y limitación de la inmigración.
Fuente: El País
Partido Aurora Dorada de Grecia
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Alba Dorada es una Secta Luciferina
No dicen los medios de comunicación que AURORA DORADA (Alba Dorada) es una Secta MASÓNICA Luciferina. En inglés GOLDEN DAWN: simplificación de su denominación originaria "Hermetic Order of Golden Dawn" (Orden Hermética del Alba Dorada).

Fundada en 1888 por tres ingleses de la Masonería Regular: un Médico, el Mago supremo de la Sociedad Rosacruciana en Inglaterra y un escritor de Ocultismo, promotor de las sectas druidas y dirigente de la histórica logia masónica de los Cuatro Coronados.


Alba Dorada ha contado entre sus adeptos a figuras ilustres de la literatura: Yeats, una hija del rey de Baviera y Lola Montes, la esposa de Oscar Wilde, la hermana pintora del filósofo Bergson, la amante de Bernard Shaw,etc. Mina Bergson fundó en París el Movimiento de Isis, marginal de Alba Dorada.

Ha tenido numerosas escisiones. Tras una decadencia, pasa ahora por un periodo de relativo esplendor.
Sus grados están inspirados en los de la secta alemana de la Rosa-Cruz de Oro, con bastantes elementos de la Cábala. La sede central está en USA, hay filiales en Cataluña, Colombia, Argentina etc.

Fuente: Manuel Guerra. Diccionario Encicclopédico de las Sectas
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Lucifer y la secta Alba Dorada
Lucifer, el angel caido. Madrid
Para la tradición esotérica occidental, Lucifer es el dios del Fuego ó Portador de la Luz ó Sabiduría, y no es el Diablo ni Satán. Para los luciferinos y sus tradiciones esotéricas, Lucifer es la figura divina por excelencia, el verdadero dios espiritual de luz, opuesto al Demiurgo ó dios material, creador del universo físico (doctrina seguida por maniqueos, cátaros y gnósticos antiguos). 

Para muchos luciferinos la figura de Lucifer es la misma que se representa con diferentes dioses paganos como el nórdico Odín, el egipcio Thot, el griego Prometeo, el celta Cernunus y el etrusco Lupercus, etc.

Diferentes tradiciones esotéricas occidentales son luciferinas como por ejemplo la Teosofía  (la revista oficial de la Sociedad Teosófica llevaba por nombre Lucifer), el gnosticismo, el rosacrucismo, ... y la Orden Hermética del Alba Dorada.

Fuente: Wikipedia

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lunes, 14 de mayo de 2012

¿Existió la persona física de Mahoma? (389)

Peregrinos en La Meca
Religión en Libertad
Marco Tossati/Vatican Insider
(5 mayo 2012) 
Robert Spencer, director de Jihad Watch
pone en duda la existencia física de Mahoma 
y lanza una provocadora teoría
tras estudiar la vida del fundador del islam
Robert Spencer, autor estadounidense especializado, desde un punto de vista ampliamente crítico respecto al Islam, se plantea la cuestión. Una provocación que ya está suscitando muchas polémicas y reacciones.

¿Y si Mahoma no hubiera existido nunca? –como persona física, obviamente. Se lo pregunta Robert Spencer. Además de ser el director de Jihad Watch, una página web con un interés particular por las implicaciones políticas y militares del Islam, Spencer es el autor de un libro “bestseller” en la lista del New York Times “The Politically Incorrect Guide to Islam (and the Crusades)”. Ahora está a punto de ser publicada otra obra, “Did Muhammad Exist?”, que seguro dará que hablar como los precedentes.
Spencer enumera toda una serie de los que juzga “puntos débiles” en el relato tradicional de la vida de Mahoma y del Islam en sus albores.

Seguidamente los presentamos. El primer punto está relacionado con la muerte del Profeta; "no aparecen referencias a la muerte de Mahoma en 632 hasta más de un siglo después”.

Además los primeros datos escritos de los pueblos conquistados por los árabes no mencionan el Islam, a Mahoma ni el Corán. Llaman a los conquistadores Ismaelistas, Sarracenos, Agarianos, Mohajires, pero nunca musulmanes.

Spencer subraya luego que los conquistadores árabes, en sus monedas e inscripciones, no hacen ninguna referencia al Islam ni al Corán durante los primeros sesenta años de su conquista. Las citaciones de “Muhammad” son “no específicas, y por lo menos en dos ocasiones están acompañadas por una cruz”. Spencer de ello deduce que la palabra podría ser usada no solo como un nombre propio, sino también como un término honorífico.

Luego está el problema de El Corán: no fue distribuido, según afirman también fuentes canónicas, con su forma actual hasta el 650 d.C. Y según Spencer el hecho de que ni los árabes, ni los cristianos ni los judíos de la región en cuestión mencionen su existencia hasta el siglo VIII plantea ciertamente un problema de importantes dimensiones.

Según el estudioso, en realidad “no se oye hablar de Mahoma, el profeta del Islam ni del Islam mismo hasta el 690 d.C. durante el reino del califa Abd al-Malik.

Monedas e inscripciones que muestran las creencias islámicas también comienzan a aparecer en este periodo”. A mitad del siglo VIII la dinastía Abbaside ocupa el puesto de los Omeyas de Abd al-Malik. Y es durante el periodo Abásida, afirma Spencer, cuando comienza a proliferar el material biográfico sobre Mahoma. La primera biografía completa del profeta del Islam apareció en esta era, es decir, por lo menos 125 años después de su muerte.

Son todos los elementos que llevan a Robert Spencer a plantear su hipótesis más explosiva: “La falta de detalles históricos que confirmen los hechos, el retraso con el que desarrolló el material biográfico sobre el profeta del Islam, la atmósfera de sectarismo religioso y político en la cual se desarrolló ese material, entre otras cosas, sugieren que el Mahoma de la tradición islámica no ha existido o bien, si ha existido, era sustancialmente diferente de como lo presenta la tradición”.

Pero si Mahoma no ha existido –por lo menos como la tradición lo ha hecho llegar a nosotros- ¿cómo se ha creado el carácter islámico del imperio que se ha rápidamente formado con el pasar de las décadas de la segunda mitad del siglo VII? La respuesta tiene carácter político. Todos los imperios de la época tenían una “religión de Estado”. Bizancio era cristiana, Persia, su rival, zoroastriana.

“El imperio árabe llegó rápidamente  a controlar, y necesitó unificar, enormes espacios territoriales con una religión mayoritaria, dierente en cada uno de ellos”. El crecimiento político y militar carecía, según el estudioso, de “una teología política que obligara, capaz de competir con las que eran suplantadas y así consolidar la conquista. Era necesaria una religión común, una teología política que diera una base a la unidad del imperio y asegurara la fidelidad hacia el Estado”.
Un teólogo guerrero podría justificar el expansionismo agresivo del nuevo imperio. Dar una justificación teológica a la conquista, como podía hacer el ejemplo y la enseñanza de Mahoma, habría colocado fuera de las críticas las conquistas mismas.

Spencer ve en este proceso la razón básica por la cual el Islam es una religión profundamente política. “El reino divino es bastante de este modo, con la ira y el juicio de Dios que se esperan no solo en el otro mundo, sino también en este, y con los creyentes que los administran”.

Spencer considera que este género de investigación y estudio no se tiene que limitar a la especulación académica, sino que tiene que ser un instrumento para entender que es el Islam hoy, mientras los radicales proclaman nuevas “yihad” no en sentido espiritual, sino en sentido político y militar.

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domingo, 13 de mayo de 2012

Futuro: Energía Atómica inagotable de FUSIÓN FRÍA (391)

Investigadores de Princeton creen tener la clave 
para proporcionar la energía limpia, inagotable y segura 
JUDITH DE JORGE-abc.es 
(24/04/2012)
Obtener energía de fusión, la que utilizan las estrellas para mantenerse activas, es uno de los grandes desafíos de la ciencia. Se trataría, prometen los físicos, de una fuente de energía inagotable, segura y limpia, una maravilla energética que, de momento, solo se ha conseguido de forma experimental, cara y en pequeñas cantidades. Ahora, la Universidad de Princeton ha anunciado que dos de sus físicos han descubierto una posible solución a esta barrera científica y productiva, un misterio que ha desconcertado durante mucho tiempo a los investigadores. Si su teoría es confirmada por la experimentación, el hallazgo podría ayudar a eliminar un importante obstáculo para el desarrollo de la fusión como fuente de producción de energía eléctrica en todo el mundo. La investigación aparece publicada en la revista especializada

El proceso de fusión consiste en darle la vuelta a la energía nuclear y unir partículas de hidrógeno en vez de dividirlas, hasta que se convierten en helio, a temperaturas infernales de 150 millones de grados. Es el mismo trabajo que realiza nuestro Sol para seguir brillando. Recrear este proceso en la Tierra es extremadamente complicado, ya que hacen falta campos magnéticos para mantener esas altísimas temperaturas, muy difíciles de alcanzar. La fusión solo se produce cuando el plasma está lo suficientemente caliente y denso para que los núcleos atómicos contenidos en el gas se puedan combinar entre sí liberando energía. Pero algo falla en el proceso.

Aquí es donde entran en juego los científicos del Laboratorio de Física de Plasma de Princeton Luis Delgado-Aparicio y David Gates. Ellos han descubierto que unas fastidiosas burbujas con impurezas que aparecen en el proceso son las culpables de enfriar el plasma, lo que impide que los reactores funcionen con eficiencia.
En los reactores experimentales existentes  (tokamak) el plasma alcanza un límite de densidad y, aunque se añada más energía para calentarlo, esta densidad no aumenta. Sin embargo, es indispensable conseguirla para llegar a la fusión. Esto ha supuesto un misterio durante 30 ó 40 años. En un momento de inspiración, como ellos mismos reconocen, los físicos de Princeton se fijaron en las burbujas que aparecen en el plasma. Descubrieron que se inician en las paredes del tokamak, donde recogen las impurezas, para después desplazarse al interior del plasma. Estas «pequeñas islas» cometen un doble daño: por un lado enfrían el plasma y por otro actúan como escudos que bloquean la entrada de la energía al reactor.

A 100 millones de grados
Gates y Aparicio quieren ahora demostrar su teoría en dos tokamak. Uno de ellos está ubicado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y el otro en el General Atomics de San Diego. Entre otras cosas, quieren comprobar si una inyección de energía directamente en las burbujas daría lugar a una mayor densidad. En este caso, podrían ayudar a futuros reactores a conseguir la temperatura de 100 millones de grados que requiere la fusión. La teoría de los científicos representa un nuevo enfoque para el límite de densidad, que también se conoce como el «límite de Greenwald».

Si están en lo cierto, estos dos físicos podrían proporcionar mejoras esenciales para la construcción de futuros reactores. En Cadarache (Francia), se construye actualmente el ITER, un reactor experimental de la Unión Europea, EE.UU. y otros cinco países que costará 15.000 millones de euros. Sus responsables esperan que la gran infraestructura se mantenga caliente a mediados de la década de 2020 y que la energía de fusión sea masiva antes de 2040. Es muy costoso, pero sus partidarios aseguran que merece la pena invertir en esta prometedora energía limpia, abundante, prácticamente eterna (durará millones de años) y que apenas tiene riesgos.


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