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miércoles, 4 de octubre de 2023

CATECISMO de la Iglesia CATÓLICA (pdf). AUDIOS del Catecismo completo explicado en Radio María por monseñor Munilla (2005-2012). YOU-CAT (pdf), el Catecismo para los Jóvenes. Audios de los comentarios del obispo Munilla al DO-CAT, Doctrina Social de la Iglesia,


Principios católicos sobre la vida política 
18/09/2018
No es un recetario o una ideología
ni ofrece soluciones concretas
Nos dan los criterios para discernir lo que es justo 
lo que es conforme al hombre y lo que no lo es
¿Existe una forma católica de pensar acerca de la vida pública? La respuesta de muchos lectores puede ser un rápido “no”. Sin embargo existe una doctrina de la Iglesia católica acerca de la vida social y política, una doctrina que forma parte de la Teología moral, y por tanto parte de lo que un católico consciente debe conocer y vivir.
La fe no es algo privado que solo afecta a la conciencia personal, sino que ilumina toda la vida de la persona, de toda persona y de toda la persona. Tanto la parte espiritual como la parte material. Tanto las relaciones consigo misma, como con los demás y con la entera creación.
San Juan Pablo II, consciente de la necesidad de difundir esta concepción católica de la vida pública, decidió encargar una sistematización de la doctrina social de la Iglesia. Y no se la encargó a un cualquiera. El responsable de iniciar dicho encargo (no llegó a concluirlo pues el Señor le llamó antes a su presencia) fue el cardenal Van Thuân, un confesor de la fe de nuestra época contemporánea. Van Thuân había pasado varios años en campos de concentración o recluido por el régimen totalitario comunista de su país, Vietnam. Famosa, y emocionante, es la narración de cómo celebraba la Santa Misa, clandestinamente, utilizando como altar su propia mano y utilizando una gota de vino y un pedacito ínfimo de pan.
El Cardenal sistematizó la Doctrina Social 
en el Compendio DSI que todos podemos 
Conviene que todos los católicos y también toda persona de buena voluntad conozcan lo que dice esta Doctrina. La misma no es un recetario o una ideología, ni ofrece soluciones técnicas y concretas, pues éstas corresponden al mundo secular. Pero sí nos dan los criterios para discernir lo que es justo, lo que es conforme al hombre y lo que no lo es. Los principios que recoge la DSI son los siguientes (¿sabría enumerarlos antes?):

1.- Dignidad de la persona
Exige tratar a cada persona como un fin en sí mismo. La persona nunca puede ser un medio. Nunca puede ser manipulada ni nunca puede ser privada de sus derechos fundamentales.
Todo cristiano está llamado a la caridad política nos dice Benedicto XVI y nos repiten incesantemente los pontífices de los últimos decenios

2.- El principio del bien común y el destino universal de los bienes
Qué importante es esta noción de bien común y que lejos está del llamado interés general que tantas veces se cita. Una definición quizás inmejorable es la que nos dio Benedicto XVI en Caritas in veritate, número 7.
“Hay que tener también en gran consideración el bien común. Amar a alguien es querer su bien y trabajar eficazmente por él. Junto al bien individual, hay un bien relacionado con el vivir social de las personas: el bien común. Es el bien de ese “todos nosotros”, formado por individuos, familias y grupos intermedios que se unen en comunidad social.
No es un bien que se busca por sí mismo, sino para las personas que forman parte de la comunidad social, y que sólo en ella pueden conseguir su bien realmente y de modo más eficaz.
Desear el bien común y esforzarse por él es exigencia de justicia y caridad. Trabajar por el bien común es cuidar, por un lado, y utilizar, por otro, ese conjunto de instituciones que estructuran jurídica, civil, política y culturalmente la vida social, que se configura así como pólis, como ciudad.
Se ama al prójimo tanto más eficazmente, cuanto más se trabaja por un bien común que responda también a sus necesidades reales.
Todo cristiano está llamado a esta caridad, según su vocación y sus posibilidades de incidir en la pólis. Ésta es la vía institucional —también política, podríamos decir— de la caridad, no menos cualificada e incisiva de lo que pueda ser la caridad que encuentra directamente al prójimo fuera de las mediaciones institucionales de la pólis.
El compromiso por el bien común, cuando está inspirado por la caridad, tiene una valencia superior al compromiso meramente secular y político. Como todo compromiso en favor de la justicia, forma parte de ese testimonio de la caridad divina que, actuando en el tiempo, prepara lo eterno.
La acción del hombre sobre la tierra, cuando está inspirada y sustentada por la caridad, contribuye a la edificación de esa ciudad de Dios universal hacia la cual avanza la historia de la familia humana. En una sociedad en vías de globalización, el bien común y el esfuerzo por él, han de abarcar necesariamente a toda la familia humana, es decir, a la comunidad de los pueblos y naciones, dando así forma de unidad y de paz a la ciudad del hombre, y haciéndola en cierta medida una anticipación que prefigura la ciudad de Dios sin barreras”. 
Todo cristiano está llamado a la caridad política nos dice Benedicto XVI y nos repiten incesantemente los pontífices de los últimos decenios.

3.- El principio de subsidiaridad y la participación
Muy importantes también ante el Estado que cada vez más, a veces con buenas intenciones, va suprimiendo la iniciativa de las personas y de las familias por una maquinaria burocrática. La dignidad de cada hombre exige que éste sea el protagonista de su propia Historia y que no se le arrebate su protagonismo. Sí que es cierto que el Estado debe actuar cuando el individuo y las familias y la sociedad no pueden hacerlo, pero siempre de una forma subsidiaria.

4.- El principio de solidaridad
Nos recuerda que todos, incluso aquellos que están más alejados de nuestra forma de pensar o que incluso pueden llegar a odiarnos, son nuestros hermanos, pues todos tenemos un mismo origen, todos hemos sido creados por Dios, y también todos estamos llamados a un mismo fin.
Monseñor José Ignacio Munilla realizó en directo, durante los años 2005-2012, un programa diario (de 8:00 a 9:00) de explicación del Catecismo de la Iglesia Católica, que actualmente se emite en diferido en diversos países de latinoamérica, así como en España de 2:00 a 3:00 de la madrugada. Cada programa consta de una explicación de 45 minutos del punto correspondiente del Catecismo, seguido de 15 minutos de respuestas a las preguntas que los oyentes formulan por teléfono. En esta página podrás encontrar y escuchar el Catecismo completo explicado por Mons. Munilla. Como ayuda adicional se ofrecen también las transcripciones en pdf de muchos de estos audios, que serán completados en la medida en que la familia de voluntarios de Valencia que realiza esta labor los vaya realizando.
Radio María es un medio de comunicación cuya programación es realizada desde el voluntariado y que se sostiene sin publicidad, solo con la aportación voluntaria de los oyentes. Dado que Radio María ha facilitado libremente la publicación de todos estos programas, se invita a hacer un donativo para el sustento de Radio María, tal y como se explica en la siguiente web: radiomaria.es/donativos.

PRÓLOGO
Presentación de Mons. Munilla
Introducción al CatecismoPDF
1. La vida del hombre: conocer y amar a Dios IPDF
2-3. La vida del hombre: conocer y amar a Dios IIPDF
4-5. Transmitir la fe: la catequesis IPDF
6-7. Transmitir la fe: la catequesis IIPDF
8-9. Transmitir la fe: la catequesis IIIPDF
10-12. Fin y destinatarios de este catecismoPDF
13-15. La estructura del ‘Catecismo de la Iglesia Católica’ IPDF
16-17. La estructura del ‘Catecismo de la Iglesia Católica’ IIPDF
18-25. Indicaciones prácticas para el uso de este catecismo. Las necesarias adaptacionesPDF

1. LA PROFESIÓN DE FE
26-27. Introducción. El deseo de Dios IPDF
28. El deseo de Dios IIPDF
29. El deseo de Dios IIIPDF
30. El deseo de Dios IVPDF
31-32. Las vías de acceso al conocimiento de Dios IPDF
32. Las vías de acceso al conocimiento de Dios IIPDF
32-33. Las vías de acceso al conocimiento de Dios IIIPDF
34-35. Las vías de acceso al conocimiento de Dios IVPDF
36-38. El conocimiento de Dios según la IglesiaPDF
39-43. ¿Cómo hablar de Dios?PDF
50. Dios al encuentro del hombre
51-53. Dios revela su designio amoroso
54-58. Las etapas de la revelación. La alianza con Noé
59-61. Las etapas de la revelación. Dios elige a Abraham
62-64. Las etapas de la revelación. Dios forma a su pueblo Israel
65-67. Cristo Jesús, ‘Mediador y plenitud de toda la revelación’. Dios ha dicho todo en su Verbo
74-76. La tradición apostólica. La predicación apostólica
77-79. La tradición apostólica…continuada en la sucesión apostólica
80-83. La relación entre la Tradición y la Sagrada Escritura
84-87. La interpretación del depósito de la fe. El magisterio de la Iglesia
88-90. La interpretación del depósito de la fe. Los dogmas de la fe
91-93. La interpretación del depósito de la fe. El sentido sobrenatural de la fe
94-95. La interpretación del depósito de la fe. El crecimiento en la inteligencia de la fe
101-104. Cristo, palabra única de la Sagrada Escritura
105-108. Inspiración y verdad de la Sagrada Escritura
109-110. El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura I
111-114. El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura II
115-119. El Espíritu Santo, intérprete de la Escritura. El sentido de la Escritura
120-123. El canon de las Escrituras. El Antiguo Testamento
124-126. El canon de las Escrituras. El Nuevo Testamento I
127. El canon de las Escrituras. El Nuevo Testamento II
128-129. El canon de las Escrituras. La unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento I
130. El canon de las Escrituras. La unidad del Antiguo y del Nuevo Testamento II
131-133. La sagrada Escritura en la vida de la Iglesia
142-143. La respuesta del hombre a Dios
144-147. La obediencia de la fe. Abraham, ‘Padre de todos los creyentes’
148-149. La obediencia de la fe. María: ‘Dichosa la que ha creído’
150-152. ‘Yo sé en quién tengo puesta mi fe’
153-155. Las características de la fe. La fe es una gracia y un acto humano
156. Las características de la fe. La fe y la inteligencia I
157-158. Las características de la fe. La fe y la inteligencia II
159. Las características de la fe. La fe y la inteligencia. Fe y ciencia
160-162. Las características de la fe. La libertad de la fe. La necesidad de la fe. La perseverancia en la fe
163-165. Las características de la fe. La fe, comienzo de la vida eterna
CATECISMO JOVEN de la IGLESIA CATÓLICA 
Prólogo del papa Benedicto XVI (2011)

DO-CAT EXPLICADO
Doctrina Social de la Iglesia
Monseñor Munilla
Comentarios que Mons. Munilla hace al DOCAT, libro editado por la editorial Encuentro, que es una presentación popularizada pedagógicamente de la Doctrina Social de la Iglesia. En cada uno de los programas de Sexto Continente que Mons. Munilla realiza actualmente en Radio María, comenta un punto del DOCAT, que es recogido inmediatamente en este canal de iVoox que tienes aquí a tu disposición.
DOCAT 77: ¿Está permitida moralmente la eutanasia?
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sábado, 16 de noviembre de 2019

Manifestación cambio climático. ¡Pobres adolescentes!: les hemos robado a Cristo y les hemos dado, a cambio, la baratija del planeta (PAGANISMO). Dios no ha creado un mundo para el hombre para ahora destruirlo. Pero a la ‘Generación Greta’ le hemos robado la confianza en el Padre… y ha caído en la desesperación

 Manifestación cambio climático
¡Pobres adolescentes!: les hemos robado a Cristo 
y les hemos dado, a cambio, la baratija del planeta
Eulogio López 
5/10/19

Dios no ha creado un mundo para el hombre para ahora destruirlo. Pero a la ‘Generación Greta’ le hemos robado la confianza en el Padre… y ha caído en la desesperación.

Todo el pensamiento humano, desde el siglo quinto antes de Cristo, gira alrededor de tres postulados que los griegos, especialmente el amigo ARISTÓTELES, dejaron establecidos hace 2.500 años. A saber:
  1. De la nada no sale nada.
  2. Todo, la materia, el pensamiento y la moral, viene provocado por algo. Ya saben: lo de causa y efecto
  3. No se puede ser algo y su contrario, ni ser y no ser al mismo tiempo.
Cambio climático: 
el nuevo asalto del peligroso PANTEISMO. 
Ahora, personalizamos a la madre tierra y al clima 

El Nuevo Orden Mundial (NOM) es una filosofía que contradice todo lo anterior. Las mentes mediáticas reconocen al NOM como lo “progresista” o bien lo “políticamente correcto”. Si se rasca un poco más adentro, descubrimos que el NOM es algo peor que una moda: es el pensamiento inverso, la perversión de la filosofía para constituir una cosmovisión única y hortera… y el que se atreva a salir de ella es un ultra o un fascista, según depende.

Y recuerden: el NOM no es una conspiración (aunque pretende serlo) sino un consenso. Que es peor: en la conspiración se reconoce -al menos se busca- a quien la lidera; el consenso no tiene padres y, por tanto, lleva el marchamo de la libre adhesión, aunque sea por inacción, por ausencia de oposición activa a la enorme estupidez de lo políticamente correcto.

A lo que estamos, Fernanda, que se nos va la tarde. Aristóteles era un tipo muy práctico y se hizo la siguiente reflexión: de la nada no sale nada, todo viene producido por un efecto anterior, todo tiene una causa. Por tanto, no me cuente la historia de la existencia empezando por la mitad, sino por el principio.
Solo cabe una alternativa: 
cristianismo o panteísmo. 
El agnosticismo es pura necedad 

La única explicación que salva la desagradable cuestión de que de la nada no sale nada, no es otra que la existencia de un ser que sea en sí mismo la existencia. Ese ser, asegura ,el amigo Aristóteles es al que llamamos Dios.

A partir de ahí se explican las cosas, incluido -no se lo van a creer- el planeta tierra y como, una vez producido el acto creativo, todo efecto procede de una causa, se explica… ¡hasta el cambio climático, oh sí!

Ahora bien, si desde Aristóteles sabemos que todo el ateísmo es una necedad, porque no puede haber creación sin Creador. Quiero decir, que el paradigma aristotélico aún no es cristianismo, dado que ese ser que posee la existencia, que es en sí mismo la existencia, puede ser el conjunto del universo y es ahí donde nace el panteísmo (pan-teísmo, todo es Dios), hoy eco-panteísmo. Por eso Chesterton aseguraba que el ateísmo era un imposible, sólo apto para intelectuales imberbes y que al hombre sólo le quedaba una alternativa, dos cosmovisiones, dos filosofías: cristianismo y panteísmo. El gnosticismo es, como su mismo nombre indica (significa sin-sabiduría, ignorante), ignorancia. Con el cambio climático hemos entrado en el panteísmo, en la personalización del Planeta Tierra, de la madre Gaia, que tiene por adoradores a James Cameron, el productor de Avatar y a Evo Morales, dos tipo de mucha enjundia. 

Y entonces llegamos al punto al que nunca debimos llegar: a esta generación de adolescentes capitaneados por la tal Greta Thumberg le hemos robado a Cristo, es decir, al Creador, Redentor y Padre. Para ser más exactos les hemos quitado la confianza en Jesucristo, quien no va a haber creado un mundo para el hombre con el malvado propósito de destruirlo. Y eso, ni aún considerando que ha creado al hombre libre y éste, en uso de su libertad ha propagando por el mundo grandezas y miserias, así como todo tipo de imbecilidades. No aún así. Pero al robarles a Dios-Padre, en esta sociedad postcritiana, le hemos infligido a la nueva generación, la generación Greti-necia, un daño difícil por el que tendremos que rendir cuentas.

Porque el cambio climático es una chorrada, incluso con aspectos positivos, frente a la privación del Padre. Y no, no podemos sustituir a Dios por el planeta tierra. De entrada no deja de ser un canje muy alegre. Recuerda a los peores colonizadores, que trocaban a los indígenas oro por cristalitos (no consta que se hiciera así jamás pero conviene mantener los tópicos). De salida: ¿a quién puñetas le puede bastar, como modelo de vida, la salud de la madre-tierra (Gaia), del planeta, o de la capa de ozono si es algo que -supuesto y no aceptado que sea como nos indican- ni puede controlar ni pueden enmendar? ¿De verdad que con eso basta para realizarse como persona, para ser feliz? ¡Amos anda! Con esos mimbres sólo te salen adolecentes majaderos como Greta Thunberg o sinvergüenzas aprovechados como los padres de Greta, desalmados como los patrocinadores de Greta (por ejemplo, George Soros) o mentes centrífugas como Teresa Ribera y Carmen Calvo (ahora conocida como ‘Greta Calvo’).

De la nada no sale nada, sin Creador no hay creación 
Y todo ello nos lleva al principio de contradicción: no se puede ser algo y su contrario, ni ser y no ser al mismo tiempo, que constituye la almendra del medio-pensamiento del Nuevo Orden Mundial (NOM). Por ejemplo, no podemos solicitar, la igualdad de la mujer (ya saben, cambio climático con perspectiva de género), que defiende nuestro Gobierno socialista, con la equiparación del ser humano con animales, vegetales… y con la madre tierra. Porque la igualdad de los desiguales es otra desigualdad y, sobre todo porque igualdad y diversidad son dos contrarios, casi dos antónimos.

Más contradicciones NOM: no se puede presumir de progresista (que viene de progreso) y exigir la vuelta a la caverna con la tontuna de la economía circular, que no deja de ser el reparto de la miseria.

O no se puede luchar por los pobres y, al mismo tiempo, destrozar su economía, a costa de imponerles una energía verde, ergo carísima.

O no se puede exigir “derechos sociales” en una sociedad envejecida, donde no hemos tenido los hijos necesarios para tomar el relevo. En definitiva, ya lo dijo Aristóteles, no se puede vivir en la contradicción.

En cualquier caso, oiga, pasar de Aristóteles a Teresa Ribera nos indica que quizás no vayamos por el buen camino en este siglo nuestro, el siglo XXI.
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domingo, 8 de septiembre de 2019

Natividad de la Santísima Virgen María

Natividad de la Santísima Virgen María
La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de setiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.
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jueves, 5 de septiembre de 2019

La razón de ser del celibato sacerdotal

La razón de ser del celibato sacerdotal
Javier Navascues 
 22/8/2019 
El P. Jorge Luis Hidalgo es licenciado en Educación Religiosa, por la Universidad argentina de FASTA. En esta ocasión analiza en profundidad las razones teológicas del celibato, realizando un repaso pormenorizado de todo lo que la Iglesia ha dicho al respecto a lo largo de la Historia.

¿Qué entendemos por celibato en la Iglesia?
El celibato es la renuncia del uso de las potencias generativas por amor a Cristo y a su Iglesia, “por el Reino de los Cielos” (Mt. 19, 12). Es la “perla preciosa”, que “conserva todo su valor también en nuestro tiempo, caracterizado por una profunda transformación de mentalidades y de estructuras”, en palabras del Papa Pablo VI. En palabras de la Concordia discordantium canonum, o más conocido por Decreto de Graciano, consiste in non contrahendo matrimonio et in non utendo contracto(no contrayendo matrimonio y no teniendo contacto). Por eso, según San Juan Crisóstomo, “el sacerdote ha de ser tan puro como si se hallara en los cielos en medio de aquellas angélicas potestades”. Por esta razón, desde tiempos apostólicos, la Iglesia ha unido el sacerdocio al celibato, para que por la elevación de las cosas de este mundo puedan los sacerdotes dedicarse exclusivamente a las cosas de Dios, con un corazón indiviso. Es, como dice el Papa Pío XI, “aquella virtud que tenemos por una de las glorias más puras del sacerdocio católico y que responde mejor a los deseos del Corazón santísimo de Jesús y a sus designios sobre las almas sacerdotales”.

¿Cuál es el origen etimológico de la palabra?
La palabra celibato proviene del latín caelebs, caelibis, que quiere decir soltero, sin esposa. En la definición usual dada por la Real Academia Española se refiere particularmente a “quien ha hecho voto de castidad”.
Al comienzo de la predicación evangélica, si alguno estaba casado, siguiendo el ejemplo de San Pedro, debía dejar el débito conyugal. Este es el sentido de la definición ya citada de Graciano. Más adelante, sólo quien prometía para toda la vida la castidad perfecta recibía las Sagradas Órdenes, incluso a los subdiáconos, como lo interpretan San León Magno y San Gregorio Magno.

Dándole una explicación más espiritual, San Isidoro de Sevilla dice: “En un primer momento se denominó casto a los «castrados»; más tarde pareció oportuno a nuestros antepasados aplicar este nombre a los que habían hecho promesa de mantener perpetua abstinencia sexual. Caeles (celestial) se dice así porque orienta su camino hacia el cielo. Caelebs (célibe), significa el que no está casado, como son los bienaventurados del cielo, ajenos al matrimonio. Y se dice caelebs como si dijéramos caelo beatus (bendito en el cielo).”

Es algo que no forma propiamente parte del dogma, pero que la Tradición de la Iglesia ha tenido siempre en alta estima…
Exactamente, hasta tal punto que se lo ha ligado estrechamente al sacerdocio.
Pero que no sea parte del dogma no quiere decir que se pueda cambiar. Por ejemplo, el Cardenal Sticker, en «El Celibato Eclesiástico: Historia y Fundamentos Teológicos» sostiene, luego de un profundo análisis, que “un buen número de ellos [de canonistas] es del parecer que una dispensa de tal magnitud [general] sólo puede ser dada en casos singulares, y no para todos, porque ello equivaldría a la abolición de una obligación contra el estatus eclesial, cosa que ni aún al Papa le sería posible”.

No forma parte de la naturaleza intrínseca del sacerdocio pero es una gracia añadida por la Iglesia para su perfecto desempeño…
Como escribió el Papa Pablo VI, cuando muchos quisieron abolir el celibato, después de la crisis postconciliar: “Es, pues, el misterio de la novedad de Cristo, de todo lo que él es y significa; es la suma de los más altos ideales del evangelio, y del reino; es una especial manifestación de la gracia que brota del misterio pascual del redentor, lo que hace deseable y digna la elección de la virginidad, por parte de los llamados por el Señor Jesús, con la intención no solamente de participar de su oficio sacerdotal, sino también de compartir con Él su mismo estado de vida.” Por la firme voluntad del Pontífice en ese punto se mantuvo la praxis eclesial. De este modo, Pablo VI actuó como lo han hecho todos los Papas que lo han precedido, como demuestra el Cardenal Stickler en el escrito citado: “La Iglesia lo ha querido y lo quiere en el futuro”.

Y una norma de obligado cumplimiento en la Iglesia…
Así es, como toda norma en la Iglesia. Todos los que recibieron la Ordenación Diaconal, en la Iglesia latina, sabían que prometían libremente esta promesa, delante de Nuestro Señor.
La falta contra alguno de los mandamientos no exige que ellos deban ser abolidos. Más aún, ni siquiera si nadie lo cumpliera no querría decir que no fuera lo más conveniente.
Muchas veces nosotros escuchamos en la Iglesia: “Tal sacerdote realizó tal o cual acción”, magnificado por los medios de comunicación. Y entonces se cree falsamente que el problema está en el celibato. La realidad, por el contrario, es que hace más ruido un árbol que cae que todos los demás del bosque que permanecen de pie.
Para la perseverancia importa mucho, ante todo, tener la mente clara desde los primeros años de formación. Sostiene el Papa Pío XII: “Ilústrese a los seminaristas sobre la naturaleza del celibato eclesiástico, de la castidad que deben observar y sobre las obligaciones que ella comporta, e instrúyanse sobre los peligros que puedan salirles al paso.” Deben tener bien presente, como señala el ya citado Cardenal Stickler: “el sacerdocio católico no ha sido establecido por el Fundador de la Iglesia sobre los hombres, que se transforman y cambian, sino sobre el misterio inmutable de la Iglesia y del propio Cristo.” Por eso no se les debe inculcar que el celibato es una mera ley de la Iglesia, y que por ende podría ser revocada. Se necesita, además, como recomienda el Papa Juan Pablo II, que los candidatos sean educados en la sexualidad, pues “la madurez afectiva ha de saber incluir, dentro de las relaciones humanas de serena amistad y profunda fraternidad, un gran amor, vivo y personal, a Jesucristo”. De este modo se vivirá “la castidad con fidelidad y alegría”.

Por otra parte, es fundamental recurrir siempre a los medios que la Iglesia nos ha aconsejado. Como recuerda el Papa Pablo VI: “Nueva fuerza y nuevo gozo aportará al sacerdote de Cristo el profundizar cada día en la meditación y en la oración los motivos de su donación y la convicción de haber escogido la mejor parte. Implorará con humildad y perseverancia la gracia de la fidelidad, que nunca se niega a quien la pide con corazón sincero, recurriendo al mismo tiempo a los medios naturales y sobrenaturales de que dispone. No descuidará, sobre todo, aquellas normas ascéticas que garantiza la experiencia de la Iglesia, que en las circunstancias actuales no son menos necesarias que en otros tiempos.”

¿Desde qué años existe el celibato?
El celibato existe desde el Nuevo Testamento. Aunque hay alusiones veterotestamentarias (los profetas Jeremías y Daniel, por ejemplo), ya cuando despunta la aurora de la salvación vemos que María Santísima es Madre y Virgen, modelo de toda vocación en la Iglesia. De igual modo, se afirma en la Sagrada Escritura de San Juan Bautista y en la Tradición de San José. Es Cristo mismo quien se desposa únicamente con la Iglesia en las bodas de Sangre del Calvario. Y es Él que dice que para seguirle hay que renunciar a todo lo que uno posee, incluso esposa e hijos (cf. Lc. 18, 28-30). Así lo entendieron los mismos Apóstoles, como expresamente lo dice San Pablo (cf. 1 Cor. 7, 7-8).

La alta estima en la Iglesia antigua por la virginidad y el celibato, movidos por el ejemplo de numerosos mártires, que preferían morir antes que profanar su voto de castidad perpetua, dio origen al monaquismo, como cristalización de la vida consagrada, que existía desde el comienzo de la Iglesia. El desierto se convirtió en el destino de numerosas peregrinaciones de cristianos; en el lugar de refugio de los confesores de la fe, como San Atanasio. Sus vidas fueron consideradas ejemplares por los cristianos. No por nada los primeros escritos hagiográficos son las vidas de San Antonio y de San Martín de Tours, escritas por San Atanasio y Sulpicio Severo, respectivamente.

La primera norma escrita sobre la castidad aparece en España. Como dice el Papa Pío XI: “La primera huella del celibato eclesiástico la hallamos en el canon 33 del Concilio de Elvira, celebrado a principios del siglo IV, todavía en plena persecución, lo que prueba su práctica antigua. Y esa ordenación en forma de ley no hace más que añadir fuerza a un postulado que se derivaba ya del Evangelio y de la predicación apostólica”. Que se haya escrito en ese momento es un signo que había algunos que entonces faltaban a su promesa, no es algo que se haya promulgado en esa ocasión. Como dice el Cardenal Sticker: “Se manifiesta claramente, por el contrario, como una reacción contra la inobservancia, muy extendida, de una obligación tradicional y bien conocida a la que en ese momento se añade también una sanción: o bien se acepta el cumplimiento de la obligación asumida, o bien se renuncia al estado clerical.”

Muy cerca de esa época, los Concilios de Cartago (390 y 419), con la asistencia de todo el Episcopado africano, admiten su práctica. Lo mismo dígase del Sínodo Romano del 386 y del Concilio de Telepte del año 418; junto con las disposiciones de los Papas Siricio, San Inocencio I, San León y San Gregorio Magnos, con los otros testimonios patrísticos, tanto de Occidente (San Ambrosio, San Jerónimo, San Agustín, etc.) como de Oriente (San Epifanio de Salamina, San Efrén, etc.)
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Concilio de Letrán

¿Qué importancia tuvo al respecto el Concilio de Letrán?

Llegando a la Cristiandad y a la Edad Moderna tenemos los Concilios Primero de Letrán (1123) y de Trento (1545 – 1563).

En el canon 3 del Concilio de Letrán se dice: “Prohibimos absolutamente a los presbíteros, diáconos y subdiáconos la compañía de concubinas y esposas, y la cohabitación con otras mujeres fuera de las que permitió el Concilio de Nicea que habitaran por el solo motivo de parentesco, la madre, la hermana, la tía materna o paterna y otras semejantes, sobre las que no puede darse justa sospecha alguna”. El mandato está dado con ocasión de la Reforma de San Gregorio VII, en el contexto de la querella de las investiduras. Los príncipes colocaban a los Prelados favorables a sus intereses, muchos de los cuales no tenían vocación y que, por ende, vivían amancebados. San Gregorio, en su combate por la integridad del clero, murió en el destierro. Pero finalmente su reforma cristalizó en la Iglesia, como se ve en la citada norma.

Como es sabido, con ocasión del protestantismo la Iglesia convocó al Concilio de Trento. Emanó dos clases de decretos: dogmáticos y de reforma. Con los primeros, definió con claridad el dogma católico, con los segundos impuso la vida cristiana en todos los ámbitos. Por eso estableció la obligación de residencia de los obispos, reformó la vida del clero y estableció los seminarios. Como dice el padre Alfredo Sáenz: “Trento realizó así la síntesis de más de un milenio de contemplación”. Para un cristiano, en efecto, todos los temas deben ser solucionados desde Dios. Así lo hizo el Concilio Tridentino. Por eso tenemos su influjo benéfico en toda la vida de la Iglesia durante cuatro siglos, en todas las materias, también para los sacerdotes, en todos sus aspectos.

Parece lógico que el sacerdote (sacerdos) se dedique en exclusiva a lo sagrado…

Efectivamente, el sacerdote es el que se debe dedicar exclusivamente a lo sagrado. Su corazón debe ser íntegro para Dios. En cambio, en las personas casadas, su corazón está dividido, al decir de San Pablo (cf. 1 Cor. 7, 32-34), pues deben ocuparse necesariamente de su familia y de los asuntos terrenales. Por esa razón decía San Pío X, dirigiéndose a los sacerdotes: “Que en vosotros brillo con esplendor inalterable la castidad, el mejor ornato, de nuestro orden sacerdotal. Por el brillo de esta virtud el sacerdote se hace semejante a los ángeles, aparece más venerable ante el pueblo cristiano y es más fecundo en frutos de santidad”.

La palabra sacerdote, del latín sacerdos, sacerdotis, viene de sacer, esto es, sagrado. Con el celibato, su estado cuadra a la perfección con su ser y su misión en la tierra, tal como es continuar obrando in persona Christi Capitis (en la persona de Cristo Cabeza). Por eso decía el Papa Pío XI: “El increíble honor y dignidad del sacerdocio cristiano […] demuestra la conveniencia suma del celibato y de la ley que le impone a los ministros del altar”.

Igualmente los religiosos y personas consagradas…

Como ya hemos dicho, el alto ideal cristiano de los primeros siglos hizo surgir el monacato primitivo. Aunque existían personas consagradas a Dios desde un comienzo de la historia de la Iglesia, la vida religiosa cobró un impulso particular desde el fin de las persecuciones. Por ende, para parecerse más a Cristo, profesaron los tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Por esa razón se lo llamó el estado de perfección. El abrazar esta vocación no se hace como repudio al matrimonio (actitud que la Iglesia siempre ha condenado), sino, como dice el Papa Pío XII: “para poder más fácilmente entregarnos a las cosas divinas, alcanzar con mayor seguridad la eterna bienaventuranza y, finalmente, dedicarnos con más libertad a la obra de conducir a otros al reino de los cielos”.Pablo VI

¿Por qué otras razones es conveniente el celibato?

El Papa Pablo VI propone en su encíclica sobre el celibato tres motivos para su permanencia: la dimensión cristológica, la eclesiológica y la escatológica.

Jesucristo, único Sacerdote (pues los otros actúan en su nombre, como dice Santo Tomás), en cuyo Corazón ardía el amor a Dios nuestro Señor y al prójimo, quiso para Sí este estilo de vida. Él se ha desposado con la Iglesia con un amor totalizante, que lo ha llevado a la muerte. Por eso sus discípulos, que hacen sus veces en la tierra, deben dejar esposa e hijos, por Él y por el Evangelio; para estar a solas con Él y poder ser enviados a predicar, donde Él lo requiera. Por ello decía el Papa Pío XII: “Cuanto más refulge la castidad sacerdotal, tanto más viene a ser el sacerdote, junto con Cristo, «hostia pura, hostia santa, hostia inmaculada».”

En segundo lugar, la Iglesia necesita almas orantes, que se dediquen a contemplar y a profundizar la Palabra de Dios, pues nadie da lo que no tiene. El rezo diario de la Santa Misa, la oración propia de la Iglesia tal como es el Oficio Divino, el desgranar los misterios del Santo Rosario, etc., es el motor de su apostolado. De esta fuente puede brotar la entrega total a las almas, que debe ser una inmolación continua. Por eso decía Juan XXIII: “Esta ascesis necesaria de la castidad, lejos de encerrar al sacerdote en un estéril egoísmo, lo hace de corazón más abierto y más dispuesto a todas las necesidades de sus hermanos: «Cuando el corazón es puro —decía muy bien el Cura de Ars— no puede menos de amar, porque ha vuelto a encontrar la fuente del amor que es Dios».”

En tercer lugar, el celibato es un signo de los bienes celestiales, donde toda la Iglesia anhela llegar. Allí los hombres serán como ángeles en el Cielo, sin casarse. Este estilo de vida, por eso, es un anticipo de la eternidad en el tiempo. Como dice San Gregorio de Nacianzo: La virginidad “induce a Dios a participar de la vida del hombre, da alas al deseo del hombre de ascender a los coros celestiales y es lazo de unión entre la naturaleza humana y Dios, armonizando con su mediación estos extremos tan dispares entre sí por naturaleza”.

Muchos objetan que al no ser parte del dogma se podría cambiar, pero se ve que las consecuencias serían nefastas…

Hoy, como tantas veces, se escuchan estas voces en la Iglesia. Muchos temen que así como la distribución de la Santa Comunión en la mano se impuso faltando a los deseos de Pablo VI y después se extendió por todo el mundo por un indulto de Juan Pablo II (indulto que quiere decir permisión, no voluntad expresa), del mismo modo ocurra ahora, con el Sínodo del Amazonas. Como ya decía el Cardenal Sticker: “No es menos clara la oposición de la Iglesia contra los intentos, constantemente renovados después del Concilio Vaticano II, de ordenar como sacerdotes a viri probati —es decir, hombres casados sin exigirles la renuncia al matrimonio—, o de permitir el matrimonio de los sacerdotes.”

La ausencia de vocaciones y de perseverancia en el estado sacerdotal es signo de la profunda crisis moral y de fe que afecta la Iglesia. Como dice el citado Cardenal: “Donde disminuye la fe, disminuye también la fuerza de la perseverancia, y donde muere la fe, muere también la continencia.” Ya nos advertía San Pío X, en su Encíclica Pascendi, condenando al modernismo, que “hay finalmente quienes, dando de muy buena gana oídos a los maestros protestantes, desean que se suprima en el sacerdocio el mismo sagrado celibato. ¿Qué dejan, pues, intacto en la Iglesia, que no haya de ser reformado por ellos y de acuerdo con sus proclamas?”

Con una falsa extrapolación, algunos dicen querer imitar la ley de la oikonomía de Oriente en Occidente, y así como se permite unas segundas nupcias, aunque sin solemnidad, en el matrimonio, sin haber muerto el verdadero cónyuge, hacer lo mismo con respecto al celibato. La verdad es que el Cardenal Sticker demuestra que el Concilio Trullano II o Quinisexto (691) cita a los mencionados Concilios de Cartago, tergiversándolos, dado que la inmensa mayoría de los Orientales desconocían el latín, como los Occidentales al griego. De este modo, cambian la doctrina apostólica sobre el celibato para los que recibían el sacramento del Orden. Es similar a lo ocurrido con respecto a las ya dichas segundas nupcias del matrimonio.

Muchos santos han luchado para mantener este alto ideal en el clero. Recordemos algunos ejemplos. Los primeros que se opusieron a la predicación de San Juan Crisóstomo fueron los pastores que no quisieron vivir según su estado. Hablando de ello, Paladio dice acerca de sus sermones y escritos: “Esto causó gran indignación en aquellos del clero que no tenían amor de Dios y ardían en pasiones”. San Pedro Damián, en su escrito Liber Gomorrhianus, dirigido al Papa San León IX, fustiga la homosexualidad y la pedofilia del clero, critica falsos cánones indulgentes para los reos y sostiene en este punto que “la iniquidad del alma cristiana supera el pecado de los Sodomitas”. El Cardenal Cisneros se quejaba ante los Reyes que parecía que el Arzobispado de Santiago de Compostela se heredara de padres a hijos, dado que había estado en manos de tres generaciones consecutivas.

El fastidio actual de nuestro tiempo debe llegar a ser una santa indignación por el celo por la gloria de Dios que los motivó, a estos y a otros santos, a luchar con todas sus fuerzas para que, como dice el salmo, sea “la santidad el adorno de tu casa, Señor, por días sin término” (Ps. 92,5).

¿Quiere añadir algo para acabar de redondear el tema?Gustavo Martínez Zuviría

Quiero terminar citando las palabras de un escritor argentino, Gustavo Martínez Zuviría (1883-1963), más conocido por su sobrenombre de Hugo Wast, para que todos oremos por los sacerdotes, y para que las familias católicas le pidan a Dios que brote este don para Dios, para la Iglesia y para ellos.

«Cuando se piensa que ni la Santísima Virgen puede hacer lo que un sacerdote.

Cuando se piensa que ni los ángeles ni los arcángeles, ni Miguel ni Gabriel ni Rafael, ni príncipe alguno de aquellos que vencieron a Lucifer pueden hacer lo que un sacerdote.

Cuando se piensa que Nuestro Señor Jesucristo en la última Cena realizó un milagro más grande que la creación del Universo con todos sus esplendores y fue el convertir el pan y el vino en su Cuerpo y su Sangre para alimentar al mundo, y que este portento, ante el cual se arrodillan los ángeles y los hombres, puede repetirlo cada día un sacerdote.

Cuando se piensa en el otro milagro que solamente un sacerdote puede realizar: perdonar los pecados y que lo que él ata en el fondo de su humilde confesionario, Dios obligado por su propia palabra, lo ata en el cielo, y lo que él desata, en el mismo instante lo desata Dios.

Cuando se piensa que la humanidad se ha redimido y que el mundo subsiste porque hay hombres y mujeres que se alimentan cada día de ese Cuerpo y de esa Sangre redentora que sólo un sacerdote puede realizar.

Cuando se piensa que el mundo moriría de la peor hambre si llegara a faltarle ese poquito de pan y ese poquito de vino.

Cuando se piensa que eso puede ocurrir, porque están faltando las vocaciones sacerdotales; y que cuando eso ocurra se conmoverán los cielos y estallará la Tierra, como si la mano de Dios hubiera dejado de sostenerla; y las gentes gritarán de hambre y de angustia, y pedirán ese pan, y no habrá quien se los dé; y pedirán la absolución de sus culpas, y no habrá quien las absuelva, y morirán con los ojos abiertos por el mayor de los espantos.

Cuando se piensa que un sacerdote hace más falta que un rey, más que un militar, más que un banquero, más que un médico, más que un maestro, porque él puede reemplazar a todos y ninguno puede reemplazarlo a él.

Cuando se piensa que un sacerdote cuando celebra en el altar tiene una dignidad infinitamente mayor que un rey; y que no es ni un símbolo, ni siquiera un embajador de Cristo, sino que es Cristo mismo que está allí repitiendo el mayor milagro de Dios.

Cuando se piensa todo esto, uno comprende la inmensa necesidad de fomentar las vocaciones sacerdotales.

Uno comprende el afán con que en tiempos antiguos, cada familia ansiaba que de su seno brotase, como una vara de nardo, una vocación sacerdotal.

Uno comprende el inmenso respeto que los pueblos tenían por los sacerdotes, lo que se refleja en las leyes.

Uno comprende que el peor crimen que puede cometer alguien es impedir o desalentar una vocación.

Uno comprende que provocar una apostasía es ser como Judas y vender a Cristo de nuevo.

Uno comprende que si un padre o una madre obstruyen la vocación sacerdotal de un hijo, es como si renunciaran a un título de nobleza incomparable.

Uno comprende que más que una Iglesia, y más que una escuela, y más que un hospital, es un seminario o un noviciado.

Uno comprende que dar para construir o mantener un seminario o un noviciado es multiplicar los nacimientos del Redentor.

Uno comprende que dar para costear los estudios de un joven seminarista o de un novicio, es allanar el camino por donde ha de llegar al altar un hombre que durante media hora, cada día, será mucho más que todas las dignidades de la tierra y que todos los santos del cielo, pues será Cristo mismo, sacrificando su Cuerpo y su Sangre, para alimentar al mundo.»

Muchas gracias, a Ud. y a todos, por su atención.

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viernes, 16 de agosto de 2019

ICONO de Vladimir y Virgen de EMPEL: paralelismo

El Icono de la Virgen de Vladimir 
y su paralelismo con la Virgen de Empel
Pablo Garcia Sánchez
enero 30, 2017
Las bases del desarrollo del arte religioso ruso fueron plantadas a mitad del siglo X. Bautizada en Constantinopla, la santa princesa Olga hizo construir iglesias en Kiev, Pskov y Vitebsk. Desde entonces se difundió con fuerza por las tierras rusas la devoción a la Virgen, fue esa fuerza la que promovió la formación de un arte religioso que supiera elevar el icono a la imagen divina.
Sin embargo, una vez muerta Olga, la oposición pagana impidió una propagación de la ortodoxia. Se detuvo la construcción de iglesias, pero no se interrumpió la tradición iconográfica: los cristianos en Rusia siguieron conservando sus iconos. El mismo príncipe Vladimir (nieto de santa Olga) cuando aún era pagano, se mostró sensible al lenguaje de la pintura bizantina. Ya bautizado, el príncipe Vladimir confesó abiertamente la necesidad de adorar los iconos, ya que comprendió la importancia y el significado sacramental de la pintura sagrada.

Muestra de su gran interés por los iconos, fue que al trasladarse de Korsun a Kiev, el príncipe Vladimir se llevó consigo algunos objetos litúrgicos e iconos para bendecir. Esto se debe a que el príncipe san Vladimir concedía gran importancia a la construcción de iglesias, que consideraba parte de su misión, y cuidaba su decoración con iconos.

La iconografía de los santos rusos comienza con las representaciones de los santos príncipes Boris y Gleb. Ya en el siglo XI se forma una tradición iconográfica que busca reflejar con colores los rostros iluminados por la gracia cristiana. Encontramos en la segunda mitad del siglo XI los primeros iconos de los fundadores del monaquismo en Rusia: los santos Antonij y Feodosij. El siglo XI se caracteriza por una gran actividad constructiva. Se erigen iglesias en gran número de ciudades bajo la dirección de dos grupos de maestros bizantinos en torno a los cuales se aglutina paulatinamente un grupo de alumnos rusos.

El centro para una segura asimilación de los principios del arte hierático fue el monasterio Kievo-Pecerskij. Aquí surgió por vez primera en Rusia una escuela de original experiencia espiritual, que tendía a la divinización de la esencia humana representada.[1]
En la mentalidad del pueblo ruso, un icono es aquel concedido por lo alto, el “aparecido”, el que hace milagros. En la Iglesia ortodoxa rusa tienen una destacada importancia los iconos “aparecidos”. El de mayor importancia es el de la Virgen Vladimirskaja, guía del ordenamiento del Estado y de la Iglesia rusa. Todo acontecimiento de importancia en la vida del Estado es relacionado con una intervención suya.

No cabe duda de que el icono es de origen griego, pero no se conoce el nombre del artista que lo realizó. Cuenta la tradición que el icono fue pintado sobre la superficie de una tabla que había pertenecido a la sagrada familia, por el mismísimo evangelista San Lucas. En el año 1131 el icono fue enviado desde Constantinopla al príncipe Mstisslav, y permaneció inicialmente en el monasterio de Djevicij, en Vishgorod (cerca de Kiev).

La tradición sostiene que la Madre de Dios concedió muchos favores extraordinarios a los fieles que vinieron ante ella a orar con fe, y pronto se convirtió en objeto de intensa devoción. A partir de entonces, el icono estuvo tan íntimamente conectado con la vida del pueblo ruso que las crónicas registraron fielmente cada vez que se movió de un lugar a otro. De hecho, no existe ningún gran acontecimiento en la historia de Rusia desde el siglo XII hasta el XVII en el que el icono de la Madre de Dios de Vladimir no jugó su parte vital.
El icono fue posteriormente trasladado por el príncipe Andrej Bogoljubskij a Vladimir, nuevo centro político y religioso del Estado de entonces, y en el 1160 lo colocó en la Catedral de la Asunción que había hecho construir para tal fin. La ciudad de Vladimir (de la que el icono toma su nombre) se encuentra en el río Klyazma, unos 100 kilómetros al este de la ciudad de Moscú, siendo una de las ciudades más antiguas de Rusia. Vladimir es también el nombre del primer gran príncipe de Kiev, que abrazó el cristianismo en el siglo X.

En el 1164 el príncipe Andrej Bogoljubskij llevó el icono a la cabeza de sus ejércitos cuando marchó contra los búlgaros en el Volga (que estaban en ese momento entrando en Europa, por delante de los tártaros). También fue quien le dio al icono su cubierta de oro, plata y piedras preciosas. Posteriormente el icono llegó a salvarse milagrosamente hasta en dos ocasiones, donde estuvo a punto de producirse su destrucción: en 1185 salió indemne del incendio de la catedral, y quedó intacto cuando en el año 1237, Baty (jefe de los guerreros mongoles) saqueó la ciudad y no osó tocarla, llevándose únicamente su cobertura preciosa de metal.[2]

En el año 1250 aproximadamente, el sur de Rusia (lo que hoy es Ucrania) fue invadido por lo que se llama “La Horda de Oro”, que era en realidad un reconocimiento por parte de algunos elementos del ejército de Genghis Khan, bajo la dirección de Subodai. Esta “Horda de Oro” era de raza tártara. Los tártaros tomaron y quemaron Kiev en el 1240, por lo que después de esto la ciudad de Vladimir se convirtió durante algún tiempo en uno de los principales centros culturales de Rusia, junto con Novgorod. De hecho, fue la destrucción de Ucrania por Subodai lo que hizo posible que Rusia creciese.[3]
Las invasiones del este de Europa continuaron a lo largo del tiempo, y en el año 1395 el jefe tártaro Tamerlán (que ya había destruido varias ciudades en el sur de Rusia) se acercaba imparable a Moscú con sus poderosas fuerzas. Con un profundo espíritu de fe, el gran duque Basilio I había traído el icono de la Virgen desde Vladimir a Moscú en la fiesta de la Asunción y lo colocó en la Catedral en el Kremlin, construida en honor de esa fiesta. Al llegar a las cercanías de Moscú el khan Tamerlán tuvo una visión: se le apareció una gran mujer envuelta en resplandores y le ordenó que abandonara Rusia. Tras esta visión, Tamerlán detuvo a sus ejércitos y se retiró, lográndose así salvar la ciudad de Moscú. Desde aquel momento en adelante, la imagen se ​​conservaría en Moscú, la nueva capital del entonces Principado de Moscú.

Otra milagrosa intervención del icono fue registrada durante la invasión del khan Akhmat en 1480, aquel año se convirtió en una fecha histórica porque supuso el fin de la dependencia del principado moscovita de la Horda de Oro. La tercera festividad dedicada al icono está ligada a la liberación de Moscú del ejército del khan Mahmet-Ghirej en 1521.

La ciudad se conservó y como muestra de agradecimiento por su liberación en tres ocasiones, una fiesta en honor de la Madre de Dios de Vladimir fue designada para ser celebrada en los días del 21 de mayo, 23 de junio y 26 de agosto. En estos días, el icono era llevado en procesión al convento de la Presentación en Moscú.

Durante los siglos siguientes, cada vez que la ciudad estaba amenazada por los ejércitos extranjeros los moscovitas recurrían fieles a su Madre Protectora. El 2 de septiembre de 1812, en vísperas de la ocupación de Moscú por las tropas napoleónicas, el icono volvió temporalmente a Vladimir. Sin embargo, el 20 de octubre regresó a Moscú a su lugar habitual, en el lado izquierdo del iconostasio de la catedral de la Asunción en el Kremlin.

Con el tiempo el icono de Vladimir adquirió tanta importancia en la vida religiosa del pueblo ruso, que poco a poco todas las grandes ceremonias se desarrollarían ante este icono, como era el caso de la coronación y el matrimonio de los zares. También durante la elección y consagración de los Patriarcas, el icono era testigo y daba su bendición.[4]

En presencia de este icono tuvieron lugar importantes acontecimientos de la Iglesia rusa: la elección y entronización del metropolitano Iona, primer jefe de la Iglesia autocéfala ortodoxa rusa (1448); del venerable Job, primer patriarca de toda Rusia (1589); o del patriarca Tikhon, el primero en el período del patriarcado reconstituido (1917).[5]

En 1917 estalló la Revolución Rusa. En 1919 los comunistas entonces en el control del gobierno, robaron la preciosa cubierta, y tomaron el Icono de la Catedral de la Asunción y lo colgaron en la Galería Tretyakov, un museo de pintura rusa, que se encuentra muy cerca del Kremlin. Poco después, la Catedral fue cerrada, y más tarde se convirtió en un museo. Esta transferencia del más amado icono de Rusia de una Iglesia a un museo simboliza la secularización total de la vida pública y la propaganda atea que el comunismo implantó en Rusia.[6]
Extracto del artículo El icono de la Virgen de Vladimir de Pablo García Sánchez. 
[1] Ivanov, Vladimir Nikolaevich. El gran libro de los iconos rusos. Traducción de Ezequiel Varona Valdivielso. Madrid: Paulinas, 1990, págs.19- 20.
[2] Rambla, Alberto María. Dios muestra su rostro de madre. El icono de la Madre de Dios de la ternura, la Madre de Dios de Vladimir. Alicante: Fraternidad Monástica de la Paz, 1996, pág. 16.
[3] The history of the icon The Vladimir Mother of God. Disponible en: https://www.ewtn.com/library/ANSWERS/HISTICON.HTM [consultado el 25.1.2017].
[4] Ibíd., pág. 19.
[5] Ivanov, Vladimir Nikolaevich, ob. cit., pág. 22.
[6]Our Lady of Vladimir. Disponible en: https://udayton.edu/imri/mary/o/our-lady-of-vladimir.php [consultado el 25.1.2017].
El Milagro de Empel
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jueves, 15 de agosto de 2019

martes, 13 de agosto de 2019

GARABANDAL (1961/5): Apariciones de la Virgen a 4 niñas en Cantabria. Mensaje a Conchita sobre el Fin de lo Tiempos. Filme 2018: "GARABANDAL, solo Dios lo sabe"

 
Apariciones de la Virgen a 4 niñas en Cantabria





Cronología Apariciones (1961-5)
Durante tres meses y medio la Santísima Virgen preparó a las cuatro niñas videntes para que diesen a conocer un mensaje al mundo. Su importancia es enorme porque se trata de un CASTIGO que vendrá si la Copa de las ofensas contra Dios se llena. Por esto se nos dice en el segundo mensaje que la Copa está rebosando y que el Castigo vendrá si no se deja de ofender a Dios. Una nueva oportunidad se nos da por medio del Aviso y el MILAGRO.
1961
18 Jun: Las niñas Conchita, Jacinta, Mari Cruz y Mari Loli dijeron haber visto la aparición de un ángel. San Miguel Arcángel se les aparecerá 8 veces.
1 Jul: San Miguel les dijo: He venido para anunciaros que mañana domingo, la Virgen María se os aparecerá como Nuestra Señora del Carmen.
2 Jul: Domingo sobre las 6 de la tarde, las niñas fueron por la calleja que conduce a los nueve pinos. Eran seguidas por una gran multitud, varios sacerdotes y médicos. En los pinos, las videntes se encuentran con la aparición de la Santísima Virgen que venía acompañada de San Miguel y otro ángel. Describieron a la Santísima Virgen: Vestido blanco, manto azul, corona de 12 estrellas doradas, manos extendidas con un escapulario marrón,...Aparenta unos 17 años y es más bien alta.
4 Jul: Nuestra Señora del Carmen dio a conocer el PRIMER mensaje y pidió a las niñas que no lo hicieran público hasta el 18 de octubre, mensaje que ya había aparecido inscrito en un rótulo a los pies del Ángel San Miguel en junio.
8 Ago: Durante el éxtasis de las videntes, el P.Luis María Andreu, profesor de teología en la facultad de los Jesuítas en Burgos, se emociona profundamente y cuatro veces repite la palabra Milagro. Según las niñas el Padre vio el gran Milagro anunciado por la Virgen. Aquella misma noche, después de decir que era el día más feliz de su vida, asegurar que estaba muy contento porque la Señora le había hecho un regalo, insistir en que se encontraba muy bien y que no estaba ni siquiera cansado, quedó muerto en el viaje de retorno a los 36 años, sin hacer el menor movimiento y con una dulce expresión en su rostro
18 Oct: PRIMER mensaje. Las videntes lo dieron a conocer al mundo "Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un CASTIGO muy grande".
1962
19-20 Jun: El CASTIGO fue anunciado por las niñas en el primer mensaje el 18 de octubre de 1961. Las niñas relataron el castigo según pudieron "verlo" esa noche: "Era similar a ríos transformados en sangre, fuego que bajaba del cielo, gran calor, sed abrasadora y el agua que se evaporaba, todos los hombres presos de desesperación intentando matarse unos a otros, que al faltar las fuerzas caerán unos en las llamas y otros lanzándose al mar, y el agua parecerá hervir y activar las llamas".
Conchita cuenta en uno de sus escritos: "El castigo está condicionado a que la humanidad haga caso o no a los Mensajes de la Virgen y al MILAGRO. En caso de que suceda, yo sé en qué va a consistir, porque he visto el CASTIGO. No sé el tiempo que pasará para que Dios lo envíe después del Milagro".
18 Jul: Conchita entró en éxtasis a la 1:40 y una Hostia visible apareció repentinamente en su lengua. Una persona presente logró filmar el Milagro. Conchita recibió la Sagrada Eucaristía en la boca de manos de San Miguel a la vista de todos los presentes. Es un milagro para prueba de autenticidad de los sucesos. San Miguel explicó que era un milagro para llamar la atención sobre la real presencia de Nuestro Señor en la Santa Eucaristía. Las niñas habían recibido frecuentemente la comunión administrada por San Miguel, se pueden ver muchas fotografías con las videntes comulgando sin que se viera la Hostia.
1964
8 Jul: Monseñor Beitia. obispo de Santander, emitió la 3ª nota oficial sobre las Apariciones: "No hemos encontrado materia de censura eclesiástica condenatoria, ni en la doctrina ni en las recomendaciones espirituales que se han divulgado, ya que contienen una exhortación a la oración y al sacrificio, a la devoción eucarística, al culto a nuestra Señora en formas tradicionalmente laudables, y al santo temor de Dios, ofendido por nuestros pecados..."
Verano: Joey Lomangino de Nueva York que perdió vista y olfato en 1947, visita en San Giovanni Rotondo al Padre Pío, y allí recobra su olfato. Pregunta al Padre Pí si era verdad que la Virgen se había aparecido a cuatro niñas en España. El Padre responde "sí" y Joey se dirige a Garabandal, volviendo en repetidas ocasiones. Finalmente llevó a Conchita a Brooklyn, ayudándola a rehacer su vida en un ambiente muy católico, alejado de los medios de comunicación..
1965
18 Jun: SEGUNDO mensaje. "El Ángel ha dicho: Como no se ha cumplido y no se ha dado mucho a conocer el mensaje del 18 de octubre de 1961, os diré que éste es el último. Antes la copa se estaba llenando, ahora está rebosando. Los Sacerdotes, Obispos y Cardenales van muchos por el camino de la perdición y con ellos llevan a muchas almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debemos evitar la ira de Dios sobre nosotros con nuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con alma sincera, Él os perdonará. Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación. Pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos. Debéis sacrificaros más, pensad en la Pasión de Jesús".
13 Nov: ÚLTIMA aparición. La Virgen María, le dice a Conchita: "¿Te acuerdas de lo que te dije el día de tu santo de que sufrirías mucho en la tierra?, pues te lo vuelvo a decir, ten confianza en nosotros y lo ofrecerás con gusto a nuestros corazones por el bien de tus hermanos porque así estarás más unida a nosotros. No vengo solo por ti, sino que vengo por todos mis hijos, con el deseo de acercarlos a nuestros corazones". La Virgen le dice a Conchita que está triste porque no pasa tiempo con Jesús. "¿Por qué no vas a menudo a visitar a mi Hijo al Santísimo? ¿Por qué te dejas llevar de la pereza cuando os está esperando de día y de noche?".
Conchita le dice a la Virgen, "Ay que feliz soy cuando os veo. ¿Por qué no me llevas contigo ahora?" y la Virgen le contestó, "Acuérdate de lo que te dije... que al presentarte delante de Dios tienes que mostrarle tus manos llenas de obras hechas por ti en favor de tus hermanos y para Gloria de Dios y ahora las tienes vacías".
El MILAGRO
Las niñas han pedido insistentemente un milagro y la Virgen, como en Fátima, les ha dicho: "haré un milagro para que todos crean". En una nota Conchita escribe: "Lo del milagro me lo ha dicho, la Virgen, a mí sola. Ella me ha prohibido decir en qué consistirá. Tampoco puedo decir la fecha hasta ocho días antes. Lo que sí puedo decir es que coincidirá con un acontecimiento de la Iglesia y con la festividad de un Santo mártir de la Eucaristía; será a la ocho y media de la tarde de un jueves; será visible para todos los que estén en el pueblo y en las montañas de los alrededores: los enfermos que asistan sanarán y los incrédulos creerán. Será el milagro mayor que Jesús ha hecho para el mundo. No quedará la menor duda de que es de Dios y para bien de la humanidad. Quedará una señal del milagro, para siempre, en los pinos. Podrá ser filmado y televisado.
Después del Milagro, si el mundo no se convierte, Dios enviará un Gran CASTIGO sobre la humanidad endurecida e incrédula, salvo un pequeño resto que será preservado. De todo lo que han dicho las niñas en entrevistas y cartas, principalmente Conchita, podemos señalar los aspectos esenciales del milagro.
Conchita conoce su fecha exacta, que lo comunicó a Pablo VI, así como al confesor de éste y al cardenal Ottaviani, pro-Prefecto del Santo Oficio, hoy Congregación para la Doctrina de la Fe.
Conchita lo anunciará al mundo ocho días antes de su fecha.
Transcurrirá menos de un año entre el Aviso y el Milagro.
Durará entre 10 minutos y un cuarto de hora.
Tendrá lugar un jueves, a las 8:30 de la tarde.
Entre los días 6 y 16 de uno de estos tres meses: marzo, abril o mayo.
Ese día no será fiesta de la Virgen.
Coincidirá con el día de la fiesta de una santo mártir en relación con la Eucaristía.
Coincidirá también con un acontecimiento muy importante, raro, singular, tanto para la Iglesia como para toda la cristiandad, un acontecimiento feliz y venturoso.
Será el milagro mayor que Jesús haya hecho para el mundo.
Será visible en Garabandal y en las montañas de los alrededores; no podrá palparse pero si podrá ser filmado, fotografiado y televisado.
No será necesario que los videntes estén presentes en el momento de la realización de este milagro.
Los enfermos que asistan se sanarán y los incrédulos creerán.
El Papa verá el milagro "desde donde quiera que esté".
El ciego Joey Lomangino recobrará la vista.
El cuerpo difunto del P. Luis María Andreu será desenterrado y se encontrará incorrupto.
Fuente: Corazones-SCTJM
Garabandal
P. José Luis Saavedra
Siervo deL Hogar de la Madre, SHM
(Abril 2015)

Madre de Dios y Madre Nuestra
Fátima, Ámsterdam y GARABANDAL
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Santiago Lanús
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