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sábado, 26 de octubre de 2019

FRANCO, Compañía de Jesús y Memoria Histórica. El conocimiento crítico y el debate sobre el pasado, con sus luces y sus sombras, es el mejor equipaje que puede ofrecerse a un estudiante, sin prostituirlo con censuras o vetos selectivos

Compañía de Jesús y Memoria Histórica
9-octubre-2019

(Luis Felipe Utrera-Molina Gómez / FNFF / ABC) Ahora que la historia y la verdad parecen y perecen en cuanto desafían al pensamiento único dominante, pocos recuerdan que la Compañía de Jesús fue disuelta en enero de 1932 por el Gobierno presidido por Manuel Azaña, en aplicación del artículo 26 de la Constitución republicana, que declaraba disueltas aquellas órdenes religiosas que impusieran un voto especial de obediencia a autoridad distinta de la legítima del Estado. La disolución afectó a los 3.622 jesuitas españoles y, de la noche a la mañana, se clausuraron y nacionalizaron ochenta casas en España, dos universidades, tres seminarios, veintiún colegios de enseñanza secundaria, 163 de enseñanza elemental y profesional, conventos y casas de ejercicios, diecinueve templos, 47 residencias, 33 locales de enseñanza, 79 fincas urbanas y 120 rústicas. Se incautaron también saldos de cuentas bancarias y valores mobiliarios y todos sus bienes pasaron a manos del Estado. 

En mayo de 1938, en plena guerra, Franco derogó el decreto de 1932, devolvió a la Compañía todas las propiedades incautadas por la República y parte del patrimonio incautado por Carlos III en 1772. En señal de agradecimiento, el entonces general de la Compañía, el P.Ledochowski, añadió el nombre del Generalísimo al de los fundadores y grandes benefactores de la Compañía y, posteriormente, en 1943, el P.Magni, vicario general, hizo llegar al Generalísimo un documento por el que la Compañía le agradecía el inmenso beneficio de la devolución de todos los bienes que la revolución le había arrebatado. En dicho documento -conocido como «Carta de hermandad»- se le comunica que se le hacía «participante de todas las misas, oraciones, penitencias y obras de celo que por la gracia de Dios se hacen y en adelante se harán en nuestras provincias de España». Con tan alta y excepcionalísima distinción, la Compañía cumplía con lo previsto en el capítulo I de la IV Parte de sus Constituciones, «De la memoria a los fundadores y bienhechores», afirmando que «es muy debido corresponder de nuestra parte a la devoción y beneficiencia que usan con la Compañía». 

No fue este, sin embargo, el único favor que recibió de Franco la Compañía. En 1968, el Generalísimo intervino directamente, a petición del rector de la Universidad Pontificia de Comillas, para lograr el traslado de las facultades a Madrid, lo que provocó no solo que este le renovase «mi gratitud que es mía muy especial pero que es de nuestra Compañía, a la que en plena Cruzada V.E. restauró en España y la devolución de sus bienes y personalidad jurídica», sino una carta personal de gratitud del P.Arrupe que terminaba así: «En mis oraciones tengo siempre muy presente la persona y las intenciones de Vuestra Excelencia». 

Resulta obligado este recordatorio porque me consta que, en uno de los colegios señeros de la Compañía, se veta desde hace años a los alumnos lo posibilidad de hacer un trabajo sobre Francisco Franco, como personaje de la Historia de España. No sucede lo mismo con Largo Caballero o con Azaña, verdadero artífice de la expulsión y disolución de la Compañía. Se trata tan solo de una anécdota, pero ciertamente ilustrativa de los estragos que la dictadura de lo políticamente correcto está haciendo, no sólo en la tradición abierta que siempre presidió la enseñanza de los colegios jesuitas, sino también al valor de la gratitud que, como recordaba recientemente el rector de la Pontificia Comillas, debe presidir siempre la actuación del cristiano en la vida pública. 

Nadie puede negar, con un mínimo de rigor, que la Iglesia, con cerca de 8.000 sacerdotes y religiosas martirizados en la guerra civil (entre ellos 119 jesuitas que decidieron quedarse en la clandestinidad) consideró a Franco como su salvador, entre otras cosas porque los obispos de entonces (trece de ellos fueron brutalmente asesinados) tenían muy presente la horrible persecución que acababan de sufrir. 

Hoy, ochenta años después de aquella tragedia, no faltarán jesuitas que se sorprendan al descubrir la alta distinción otorgada a Franco como gran benefactor de la Compañía, y más aún de las piadosas obligaciones que dicho tributo conlleva, claro que ellos ni recogieron en las cunetas los cadáveres de sus hermanos, ni vieron sus iglesias y bibliotecas incendiadas, ni todos sus bienes incautados, ni tuvieron que estudiar fuera de España para ingresar en la Compañía. El conocimiento crítico y el debate sobre el pasado, con sus luces y sus sombras, es el mejor equipaje que puede ofrecerse a un estudiante, sin prostituirlo con censuras o vetos selectivos

La historia no debería utilizarse jamás para aventar odios o venganzas, sino como aprendizaje en la formación del mañana. El conocimiento crítico y el debate sobre el pasado, con sus luces y sus sombras, es el mejor equipaje que puede ofrecerse a un estudiante, sin prostituirlo con censuras o vetos selectivos. Vivimos tiempos recios en los que la verdad está seriamente amenazada, otra vez, por tentaciones totalitarias, pero también por la ingratitud y la cobardía. Ojalá estas líneas sirvan para despertar a tantas conciencias anestesiadas dentro y fuera de la Iglesia y de la Compañía de Jesús y guiados por la búsqueda de la verdad y la excelencia -verdaderas señas de identidad jesuita- dejen, de una vez por todas, de colaborar activa o pasivamente con la falsificación hemipléjica de la historia de España. 

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martes, 22 de octubre de 2019

PSOE vuelve a declarar la guerra como en 1934, junto con los separatistas. Su designio de volvernos a las miserias de la república y a los crímenes del frente popular, ha culminado en el plan de profanar y ultrajar la tumba de Franco

El PSOE vuelve a declarar la guerra
Pío Moa
13-10-19
Me han preguntado a veces si creo posible otra guerra civil en España. Respondo que me parece muy improbable, pero que solo personas muy frívolas e ignorantes de la historia la darían por imposible. Observen cómo se produjo la anterior: el partido del actual Estafador declaró la guerra civil en 1934 junto con los separatistas. Tras derrotarlos, el débil gobierno de derecha no los ilegalizó, apenas los castigó y fue incapaz de contrarrestar la campaña sobre los imaginarios “crímenes de Asturias” con que los guerracivilistas envenenaban la conciencia de la gente. La misma alianza de totalitarios y separatistas falsificó las elecciones de febrero de 1936, verdadero golpe de estado, y destruyó a continuación los restos de legalidad republicana en una orgía de asesinatos, incendios y abusos tiránicos, hasta provocar una justificadísima reacción nacional. En último extremo, la guerra civil llegó por “la estupidez y canallería” del PSOE y los separatistas, como decía Gregorio Marañón, “padre espiritual de la república”. Por aquellos partidos que transformaron en antagonismos las naturales tensiones en toda sociedad, asaltaron el poder y arrasaron la legalidad republicana, que, con sus muchos defectos, debía garantizar cierto equilibrio entre las distintas tendencias.

Y la estupidez y la canallería han vuelto, particularmente desde Zapatero, y de mano de los mismos; esta vez con la complicidad del PP. El mismo partido que entonces propició y organizó la guerra civil aliado con separatistas y comunistas, ha impuesto leyes tiránicas, ha pisoteado sistemáticamente la Constitución y no oculta su designio de avanzar hacia la disgregación de España combinando el impulso a los separatismos con la disolución de la soberanía y la cultura españolas en el magma multicultural propiciado por la casta burocrática de Bruselas. Es decir, están acabando de destruir, sin apenas resistencia hasta ahora, la legalidad democrática decidida DESDE los históricos logros del franquismo en el referéndum de diciembre de 1976. Decisión que tratan de olvidar los actuales delincuentes de la política. De ese referéndum provienen la monarquía, la conservación de cierta cultura cristiana y sobre todo la democracia, una democracia de cuya bandera se han apoderado sus mayores enemigos para cometer una fechoría tras otra.

Les ha llevado mucho tiempo borrar la memoria de los españoles, convirtiéndola en una grotesca parodia de la realidad. Su designio de volvernos a las miserias de la república y los crímenes del frente popular, ha culminado en el plan de profanar y ultrajar la tumba de Franco, con ayuda de la “muerte de Montesquieu” certificada por unos jueces prevaricadores. Se trata de una auténtica declaración de guerra, y todos debemos ser conscientes de lo que supone tan inaudita profanación. Y deben tener y tendrán guerra, una resistencia y oposición sin concesiones, y solo cabe esperar que no degenere en violencia generalizada.
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lunes, 21 de octubre de 2019

Valle de los Caídos y Franco. Los obispos españoles no defienden los derechos de Dios: la inviolabilidad de los lugares de culto y el respeto debido a los muertos. Los obispos tibios y cobardes producen desmoralización en los fieles

Tibios y Cobardes
Juan Manuel de Prada
ABC 
14/10/2019
Antes de adentrarse en los nueve círculos infernales, Dante se detiene en una antesala, para
describirnos a quienes allí se encuentran, «gentes que vivieron sin gloria ni infamia» entre las que se
cuentan los ángeles que no se rebelaron contra Dios, pero no por lealtad, sino para evitar las
consecuencias de tomar partido.

El cielo rechaza a los tibios porque no hicieron nada bueno; y el infierno no los admite porque no
hicieron nada malo. Y junto a los tibios se hallan también, acosados por una muchedumbre de
avispas, los cobardes, entre quienes Dante no tiene rebozo alguno en situar a un Papa que renunció
a la tiara. Y puesto que el Dante tuvo el valor de situar a ángeles y Papas en la antesala del infierno,
viviendo eternamente sin gloria ni infamia, no creo que pase nada porque nosotros hagamos lo mismo
con nuestros obispos.

Y no, desde luego, por no erigirse en paladines de la memoria de Franco. Es cierto que Franco salvó a
muchos católicos de un exterminio satánico; pero también es cierto, como nos enseña Castellani , que
entre quienes vociferaban «¡Guerra santa!» se contaban muchos fariseos que habían perpetrado
infinidad de pecados contra el pobre. Quiero decir que ningún obispo está obligado a tener un juicio
positivo de Franco, como si fuese un santito de peana, ni del régimen político que durante cuarenta años protegió y colmó de privilegios a la Iglesia. Y, además, un obispo tiene que actuar con prudencia, para evitar que sus palabras causen daño a los fieles que tiene encomendados.

En cambio, un obispo está obligado a defender los derechos de Dios, entre los que sin duda se hallanla inviolabilidad de los lugares de culto y el respeto debido a los muertos. Pero nuestros obispos, en cuanto el Estado Leviatán ha enseñado las garras, se han encogido, temerosos de perder la tajada de la asignación tributaria (que, a estas alturas, es la mayor calamidad que sufre la Iglesia española, puesla priva de libertad a la vez que descompromete a sus fieles, que piensan que ya cumplen poniendo la X en los formularios del Estado Leviatán).

Esta tibieza de los obispos tiene, ciertamente, sus causas (digámoslo así) fisiológicas; no hay más que
reparar en muchos de ellos para comprender que no han nacido con vocación de Viriato ni de Guzmán el Bueno. Pero la principal causa de esta falta de iniciativa episcopal es de índole espiritual; es falta de fortaleza y convicción en los principios que informan su vida, que no pueden estar a merced de las veleidades del poderoso de turno.

Al no haber mostrado fortaleza, los obispos delatan que su fe es inerte; pues la fe, cuando es auténtica, es un principio transformador (y no pocas veces desgarrador), como es la germinación para
el grano de trigo, que lo hace fecundo a la vez que muere. Y, desde luego, esta tibieza siembra el
abatimiento y la desmoralización entre los fieles; pues a nadie le apetece defender una causa cuyos
generales se esconden cuando silban las balas.

Pero la tibieza, siendo triste, es menos dañina y villana que la cobardía. El tibio se achanta por timidez, por apocamiento o por seguir disfrutando de X chollete; el cobarde lo hace por doblez, mostrando indiferencia ante sus inferiores y arrastrándose como un ofidio ante los fuertes y poderosos. Y los obispos españoles, permitiendo que el prior del Valle de los Caídos sea vituperado y convertido en escupidera del resentimiento por defender lo que ellos estaban obligados a defender (que no es a Franco, sino los derechos de Dios), han obrado con una cobardía moral nauseabunda.

Me resta el consuelo de pensar que, para su mortificación, en sus conciencias estragadas por la tibieza y la cobardía resonará cierta voz: «¿Por qué tembláis, hombres de poca fe?».
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Verdades sobre la profanación de FRANCO y el Valle de los Caídos, el más impresionante monumento cristiano del siglo XX, Crónica de deshonor y guerra. Quien a aborto mata, a eutanasia muere… y a profanación será desenterrado

Himalaya de verdades sobre la profanación de 
Franco y el Valle de los Caídos (1): 
crónicas del deshonor y de la guerra
Laureano Benítez Grande-Caballero
Alerta Digital
18-10-2019

Milicianos rojos posando con el esqueleto 
de un religioso durante la Guerra Civil
1.- El PSOE es un partido luciferino que lleva en su ADN fundacional la profanación de cadáveres, como demostraron sobradamente en la Guerra Civil, desenterrando momias de religiosos y religiosas, para hacer con ellas museos del horror, colocándolas en posturas sexuales, y cobrando la entrada.

2.- Asimismo, el PSOE siempre ha sido una banda de profanadores de iglesias, llegando a destruir 20.000 monumentos religiosos desde que se instauró la luciferina II República. Milicianos poseídos por una locura satánica ultrajaron el Santísimo, decapitaron estatuas, arrasaron con el patrimonio artístico, incendiaron templos…

3.- El holocausto católico que protagonizó el socialismo luciferino estuvo al servicio de Satanás, que dirigió todo entre bambalinas, regocijándose al ver cómo sus milicianos pugnaban por arrasar la Iglesia en España.
4.- A pesar de la aparente moderación del socialismo felipista, el PSOE siempre ha tenido entre ceja y ceja la aniquilación de la Iglesia católica, concretada en destrucción de edificios, profanación de cadáveres, asfixia económica, prohibición de la enseñanza de la religión en los centros de enseñanza…

5.- Después de 40 años de salvaje adoctrinamiento y lobotomización, el PSOE ha creado un rebaño amorfo, reducido casi a un nivel subhumano, cuyo cerebro ha sido lavado mediante un colosal Himalaya de mentiras, y cuya alma ha sido totalmente vaciada de cristianismo. Monstruoso rebaño que contempla con pasmosa indiferencia la profanación del cadáver del hombre que llevó a nuestro país del subdesarrollo a ser una potencia mundial, del caos al orden, del odio a la reconciliación.

6.- Esta increíble apostasía que ha protagonizado el pueblo español ha supuesto que, de der un país nacionalcatólico firmemente enraizado en los valores morales del cristianismo, profundamente conservador y radicalmente ético, ahora estemos al nivel de la degenerada sociedad holandesa, aprobando el aborto, la eutanasia y la profanación de cadáveres, algo en lo que estamos en vanguardia de la corruptela mundial.

7.- Quien a aborto mata, a eutanasia muere… y a profanación será desenterrado.

8.- Como vencedor del luciferino Frente Popular, las huestes socialistas ―manipuladas por Lucifer― quieren vengarse del Caudillo que infligió al socialismo su única derrota.
9.- Caballero de la Suprema Orden de Cristo, paladín de la Cristiandad, salvador de la Iglesia, Franco es el enemigo número uno de Satanás, quien juró vengarse de él desde que vio ―en la batalla del Ebro― que aquel joven general le haría morder el polvo.

10.- Mientras que tiranos genocidas enemigos de la fe gozan de fastuosos mausoleos y del reconocimiento de los pueblos que sufrieron sus despotismo, Franco ―que no ejecutó ninguna represión, ya que los tribunales militares se limitaron a juzgar a unos presos que en gran parte tenían las manos manchadas de sangre inocente― solo tiene una sencilla lápida en una basílica católica.

11.- Como fundador del Valle de los Caídos, Franco tiene, según el derecho Canónico, la prerrogativa de ser enterrado en la basílica que fundó, la cual, por tanto, no es ningún mausoleo en su honor.

12.- Si por parte del Gobierno del Profanador se afirma que el objetivo de la profanación es evitar que la democracia rinda homenaje a un dictador, ¿por qué la dictadura progre afirma con insistencia que, después de la profanación, quiere resignificar el Valle? ¿No querrá esto decir que la profanación no es sino una excusa para reanudar la destrucción de monumentos católicos a la que los sociatas son tan aficionados, y para ello es necesario quitar de en medio la tumba de Franco?

13.- El Valle de los Caídos es un monumento a la fe católica, pues contiene toda la doctrina católica en sus tapices, sus capillas, sus muros, sus imágenes y sus bóvedas. Allí están representados el Rosario, el Vía Crucis, los ángeles, los apóstoles, advocaciones marianas, culminando la iconografía en la impresionante bóveda, donde se muestra una bellísima escenografía del alma española subiendo al cielo, representada en sus santos ―mártires y confesores―, soldados y civiles caídos. El conjunto monumental es un impactante compendio de nuestra fe, y, como tal, un blanco perfecto para la ira satánica, que no puede soportar que en las paredes de su gran nave se exponga en 8 tapices la derrota definitiva que sufrirán las huestes infernales a manos de las celestiales en el Apocalipsis del fin de los tiempos.

14.- Ya no se lleva la quema de iglesias, ni las matanzas de religiosos, hechos que se han reconvertido en «democráticas» resignificaciones, y en un implacable acoso y derribo a la comunidad benedictina, que a no dudar sería vilmente masacrada por los neomilicianos de no ser porque eso ya está un poco demodé en nuestros lares ―pero no porque estos luciferinos de ahora no tengan ganas de perpetrar otro holocausto―.

15.- El derribo de la Cruz sería el equivalente actual al fusilamiento del Sagrado Corazón del Cerro de los Ángeles que perpetraron satánicos milicianos en agosto del 36. Hoy como ayer.

16.- El asalto al Valle y a Franco no empezó ahora, sino que viene de los tiempos del malévolo Zapatero, quien patentó la perversa idea de destruir el Valle mediante la simple estratagema de dejarlo morir de humedades, de corrosiones, de deterioro, sin mover una de sus perversas cejas ante la degradación de la Basílica, para que ésta se viniera abajo bajo la pertinaz guadaña del paso del tiempo que mordía sus materiales, bamboleaba sus estructuras, y deformaba las esculturas y pinturas.

16 bis.- El Valle es considerado como el más impresionante monumento cristiano del siglo XX, incluso por los rojos himalayescos como Preston, de ahí la inquina de las sectas satánicas por destruirlo.

17.- Además de que fue el Caudillo quien tuvo la idea de levantar el magno monumento y eligió el lugar de su ubicación, también se deben a él ―aficionado al dibujo y la pintura― no pocas ideas arquitectónicas y escenográficas del Valle, llegando incluso a elegir personalmente el enebro sobre cuya madera se emplazó el Cristo que pende sobre el altar. Por esta razón, las mesnadas luciferinas, en su empeño por borrar por completo la memoria del Generalísimo, están obsesionadas con la idea de resignificarlo.

18.- La Basílica y la Cruz están erigidas en un lugar de alto poder energético, de fuerte irradiación telúrica, cuya frecuencia vibratoria la emparenta con muchos monumentos antiguos de carácter sagrado, a los que supera en potencia. Su concentración de UB (unidades BOVIS) es superior a Stonehenge, por ejemplo. De ahí que las fuerzas satánicas quieran adueñarse de este lugar de poder, para poner esa poderosa energía al servicio del Mal, de Bafomet, haciendo del Valle un poderoso emisor de malignidad, cuya fuerza se multiplicará si consigue derribar la Cruz más grande del mundo.

19.- La profanación del Valle será el punto de partida de un brutal incremento de las profanaciones, blasfemias, sacrilegios e irreverencias que sufrirá la Iglesia católica en España, actos inmundos que siempre han sido sobreseídos en los tribunales, por unos jueces para quien todo es «libertad de expresión».

20.- ¿Qué hará la Iglesia ante esta profanación y las que vengan? Pues lo de siempre: os dieron a elegir entre el deshonor y la persecución; elegisteis el deshonor, y ahora tendréis la persecución.
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domingo, 20 de octubre de 2019

Basílica del Valle de los Caídos: El prior Santiago Cantera denuncia al Supremo que guardias civiles armados "deambulan" por la basílica, vulnerando el principio de inviolabilidad de los lugares de culto, por no tener los agentes autorización eclesiástica

Dos vehículos de la Guardia Civil, custodiando el acceso 
a la basílica del Valle de los Caídos desde la abadía
El prior denuncia que guardias civiles armados "deambulan" por la basílica. Cantera denuncia ante el Supremo la vulneración del principio de inviolabilidad de los lugares de culto al no tener los agentes autorización eclesiástica. El monje comunica a la jerarquía de la Iglesia que se restringe el derecho de culto y no recibe respuesta.
ANTONIO SALVADOR 
 20-octubre-2019
El prior del Valle de los Caídos ha pedido al Tribunal Supremo que prohíba que guardias civiles armados «deambulen» tanto por el interior de la basílica como por la abadía, al entender que dicha presencia supone un quebrantamiento tanto del principio de inviolabilidad de los lugares de culto y del domicilio de los monjes como del derecho a la libertad religiosa al carecer los agentes de autorizaciones eclesiástica y judicial.

En un escrito presentado este viernes, al que ha tenido acceso El Independiente, la comunidad benedictina pide al Alto Tribunal que dicte una resolución con las medidas oportunas para que «cesen las vulneraciones» de los citados derechos fundamentales.

El Supremo ha avalado el desenterramiento de Franco acordado por el Gobierno frente a la pretensión de los familiares, pero tiene todavía que resolver el recurso que interpuso la congregación religiosa contra el traslado de los restos del dictador y pronunciarse sobre las alegaciones presentadas por esta parte tras acordar la Sala el alzamiento de la suspensión cautelar de la exhumación.
Allanado el camino por la Justicia, el Consejo de Ministros acordó el pasado 11 de octubre el inicio de las operaciones necesarias para trasladar al ex jefe del Estado desde la basílica del Valle de los Caídos hasta una sepultura del cementerio madrileño de El Pardo-Mingorrubio antes del 25 de octubre y el cierre temporal de Cuelgamuros hasta que concluya su ejecución.

El prior, Santiago Cantera, ha realizado esta petición al Supremo dos días después de haberse dirigido a la Delegada del Gobierno en Madrid y no haber recibido respuesta. El religioso pedía a María Paz García que a la mayor brevedad designara un interlocutor con la abadía con capacidad de decisión al objeto de resolver las situaciones que se están presentando en el Valle de los Caídos tras la clausura provisional del recinto y no tener conocimiento de que se hubiera dictado una orden por escrito con las condiciones del cierre.

Horas después de la presentación del escrito ante el Alto Tribunal, la Delegación del Gobierno designó a un interlocutor que se reunió este viernes por la tarde con los monjes. Las comunicaciones son verbales: no hay un documento escrito en el que se detalle lo que se va a hacer hasta la materialización de la exhumación.
El prior denuncia ante el Supremo 
que se vulnera el principio de inviolabilidad de los lugares 
de culto al no tener los agentes autorización eclesiástica
«Se han venido sucediendo situaciones incómodas con los agentes de la Guardia Civil aquí destacados por la falta de claridad y cambios en las órdenes recibidas, por ejemplo sobre quién está autorizado para entrar en el recinto, quién puede asistir a la eucaristía en la basílica, etc, lo que produce situaciones manifiestamente irregulares e injustificadas, como la restricción del derecho de culto (manifestación del derecho fundamental a la libertad religiosa) de muchos fieles, la deambulación de agentes armados en el interior de la basílica -sin mi autorización eclesiástica y a todas las horas, incluido durante el culto- o por el interior del monasterio sin autorización judicial», escribía el prior en el correo electrónico enviado este miércoles a la delegada del Gobierno en Madrid.

Cantera recurría a María Paz García después de que, cuando se dirigió al capitán destacado en el Valle de los Caídos para buscar una fórmula que permitiera ir resolviendo «ágilmente» el día a día mientras se lleva a cabo la exhumación, el oficial de la Guardia Civil le reconoció que él no era un interlocutor «adecuado» y le remitió a la Delegación del Gobierno.

Fracasada la vía administrativa, la comunidad benedictina pretende ahora que sea el Tribunal Supremo el órgano que adopte las medidas para que cese la vulneración del principio de inviolabilidad de los lugares sagrados y del domicilio de los monjes y del derecho a la libertad religiosa que supone la presencia de los guardias civiles tanto en la basílica como en el monasterio.

La jerarquía eclesiástica guarda silencio
Fuentes de la abadía del Valle de los Caídos han reconocido a este diario que han enviado tanto al arzobispo de Madrid, Carlos Osoro, como al presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, una copia del correo electrónico remitido a la Delegada del Gobierno en Madrid en el que denunciaba la restricción del derecho de culto que se estaba produciendo. La autoridad eclesiástica no ha respondido.

El silencio de la jerarquía de la Iglesia en España contrasta con el escrito de adhesión que sacerdotes y religiosos están firmando en reconocimiento a la «valentía» del prior y del resto de monjes benedictinos ante la «violación ilícita» de la basílica. «Esta defensa heroica del libre acceso de los fieles a los templos, y de la inviolabilidad de éstos, protegidos por las leyes divinas y humanas, recuerda hoy la intrépida resistencia del santo obispo Tomás Beckett negándose a secundar los deseos de su rey, contrarios a la Ley de Dios y a la responsabilidad del clero de custodiar, aun con sus vidas, las cosas y lugares sagrados a ellos encomendados», expone el escrito.

El Gobierno trabaja con la previsión de materializar el traslado de los restos de Franco entre el martes y miércoles próximos. El Ejecutivo de Pedro Sánchez se ha comprometido con los nietos del dictador en comunicarles con al menos 48 horas de antelación la fecha en que se consumará la exhumación.
Con honores fúnebres militares, cubriendo el féretro con la bandera de España, después de oficiarse un oficio religioso en la basílica del Valle de los Caídos y a hombros de […]
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martes, 15 de octubre de 2019

San Juan XXIII (1960):CRUZ del Valle de los Caídos «Yérguese airoso en la sierra de Guadarrama el signo de la Cruz Redentora». Verdadero objetivo del gobierno: no son los restos mortales de Francisco Franco, sino la Cruz que preside el Valle de los Caídos

CRUZ de la Basílica del Valle de los Caídos
Construida por FRANCO para la Reconciliación Nacional
14/10/19
San Juan XXIII: 
«Yérguese airoso en la sierra de Guadarrama 
el signo de la Cruz Redentora»

Son cada vez más los fieles católicos que han entendido que el verdadero objetivo del gobierno de izquierdas en España no son los restos mortales de Francisco Franco, sino la Cruz que preside el Valle de los Caídos. 
Es por ello que reproducimos la Carta apostólica Salutiferae Crucis de San Juan XXIII, Papa, «con la que se eleva al honor y dignidad de basílica menorla Iglesia de Santa Cruz del Valle de los Caídos»

Carta apostólica Salutifeare Crucis, publicada el 7 de abril de 1960
Yérguese airoso en una de las cumbres de la sierra de Guadarrama, no lejos de la Villa de Madrid, el signo de la Cruz Redentora, como hito hacia el cielo, meta preclarísima del caminar de la vida terrena, y a la vez extiende sus brazos piadosos a modo de alas protectoras, bajo las cuales los muertos gozan el eterno descanso. Este monte sobre el que se eleva el signo de la Redención humana ha sido excavado en inmensa cripta, de modo que en sus entrañas se abre amplísimo templo, donde se ofrecen sacrificios expiatorios y continuos sufragios por los Caídos en la guerra civil de España, y allí, acabados los padecimientos, terminados los trabajos y aplacadas las luchas, duermen juntos el sueño de la paz, a la vez que se ruega sin cesar por toda la nación española. Esta obra, única y monumental, cuyo nombre es Santa Cruz del Valle de los Caídos, la ha hecho construir Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España, agregándola una Abadía de monjes benedictinos de la Congregación de Solesmes, quienes diariamente celebran los Santos Misterios y aplacan al Señor con sus preces litúrgicas.

Es un monumento que llena de no pequeña admiración a los visitantes: acoge en primer lugar a los que a él se acercan un gran pórtico, capaz para concentraciones numerosas; en el frontis ya del templo subterráneo se admira la imagen de la Virgen de los Dolores que abraza en su seno el cuerpo exánime de su Divino Hijo, obra en que nos ha dejado el artista una muestra de arte maravilloso. A través del vestíbulo y de un segundo atrio, y franqueando altísimas verjas forjadas con suma elegancia, se llega al sagrado recinto, adornado con preciosos tapices historiados; se muestra en él patente la piedad de los españoles hacia la Santísima Virgen en seis grandes relieves de elegante escultura, que presiden otras tantas capillas. En el centro del crucero está colocado el Altar Mayor, cuya mesa, de un solo bloque de granito pulimentado, de magnitud asombrosa, está sostenida por una base decorada con bellas imágenes y símbolos. Sobre este altar, y en su vértice, se eleva, en la cumbre de la montaña, la altísima Cruz de que hemos hecho mención. Ni se debe pasar por alto el riquísimo mosaico en que aparecen Cristo en su majestad, la piadosísima Madre de Dios, los apóstoles de España Santiago y San Pablo y otros bienaventurados y héroes que hacen brillar con luz de paraíso la cúpula de este inmenso hipogeo.

Es, pues, este templo, por el orden de su estructura, por el culto que en él se desarrolla y por sus obras de arte, insigne entre los mejores, y lo que es más de apreciar, noble sobre todo por la piedad que inspira y célebre por la concurrencia de los fieles. Por estos motivos, hemos oído con agrado las preces que nuestro amado hijo, el Abad de Santa Cruz del Valle de los Caídos, nos ha dirigido, rogándonos humildemente que distingamos este tan prestigioso templo con el nombre y los derechos de Basílica Menor. En consecuencia, consultada la Sagrada Congregación de Ritos, con pleno conocimiento y con madura deliberación y con la plenitud de nuestra potestad apostólica, en virtud de estas Letras y a perpetuidad, elevamos al honor y dignidad de Basílica Menor la iglesia llamada de Santa Cruz del Valle de los Caídos, sita dentro de los límites de la diócesis de Madrid, añadiéndola todos los derechos y privilegios que competen a los templos condecorados con el mismo nombre. Sin que pueda obstar nada en contra. Esto mandamos, determinamos, decretando que las presentes Letras sean y permanezcan siempre firmes, válidas y eficaces y que consigan y obtengan sus plenos e íntegros efectos y las acaten en su plenitud aquellos a quienes se refieran actualmente y puedan referirse en el futuro; así se han de interpretar y definir; y queda nulo y sin efecto desde ahora cuanto aconteciere atentar contra ellas, a sabiendas o por ignorancia, por quienquiera o en nombre de cualquiera autoridad.

Dado en Roma, junto a San Pedro, bajo el anillo del Pescador, el día siete del mes de abril del año mil novecientos sesenta, segundo de nuestro Pontificado.
Archivado en: Valle de los Caídos
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jueves, 10 de octubre de 2019

Exhumación de FRANCO. Cuestiones jurídicas fundamentales sobre la Sentencia del Tribunal Supremo 1.279/2.019: MOTIVACIÓN IDEOLÓGICA de la LEY de MEMORIA HISTÓRICA, NUEVA EXCEPCIÓN al PRINCIPIO de IGUALDAD (ISONOMÍA), INVIOLABILIDAD de la BASÍLICA de la SANTA CRUZ, VACIAMIENTO de las POTESTADES de los DEUDOS para con sus MUERTOS...

Comentarios a la Sentencia del T.S.
sobre la exhumación de Franco
Alvz. de Mora
5-octubre-2019

Leída la sentencia del Tribunal Supremo (S.T.S.) 1.279/2.019, sobre la exhumación del cuerpo del Gral. Fco. Franco, me propongo hacerles un comentario breve sobre sus cuestiones jurídicas fundamentales, en la medida en que pueda, alejado de complejidades técnicas y asequible al lector medio; no sin antes advertir que el que sigue es un comentario escrito desde el derecho como ciencia explicativa y expositiva, panorámicamente entendido, y no desde las solas disciplinas del derecho público, al caso, administrativo.

Dividiré en lo que sigue las cuestiones jurídicas por bloques numerados, con el fin de que el lector, desde el uso natural de la sindéresis, juzgue la justicia o la injusticia de las resoluciones del tribunal:

1. MOTIVACIÓN IDEOLÓGICA de la LEY de MEMORIA HISTÓRICA
2. NUEVA EXCEPCIÓN al PRINCIPIO de IGUALDAD (ISONOMÍA)
3. INDEFINICIÓN del CONCEPTO «INTERÉS GENERAL», Y Otros
4. TITULARIDAD ESTATAL del VALLE de CUELGAMUROS
5. INVIOLABILIDAD de la BASÍLICA de la SANTA CRUZ
6. VACIAMIENTO de las POTESTADES 
de los DEUDOS para con sus MUERTOS
7. CONCLUSIÓN
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martes, 8 de octubre de 2019

PSOE quire desenterrar a Franco para borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco

Por qué quiere el PSOE 
desenterrar a Franco
Jesús Laínz
2019-09-29
Lo que pretende el PSOE es borrar su culpa 
como principal responsable del hundimiento de la República 
y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.

Salvador de Madariaga, embajador y ministro de la Segunda República:
– El alzamiento de 1934 es imperdonable. La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hacía ya tiempo (…) ¿Con qué fe vamos a aceptar como heroicos defensores de la República de 1931 contra sus enemigos más o menos ilusorios de la derecha a aquellos mismos que para defenderla la destruían? (...) Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936.

Claudio Sánchez-Albornoz, presidente del Gobierno de la Segunda República en el exilio:
– La revolución socialista de octubre de 1934, lo he dicho y lo he escrito muchas veces, acabó con la República.

Indalecio Prieto, presidente del PSOE, diputado y ministro de la Segunda República:
– Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario. Lo declaro como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento.

Ángel Galarza, diputado del PSOE, fiscal general, director general de Seguridad y ministro de la Segunda República:
– Pensando en su Señoría [Calvo Sotelo], encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida.
– A mí el asesinato de Calvo Sotelo me produjo un sentimiento. El sentimiento de no haber participado en la ejecución.

Clara Campoamor, diputada del Partido Republicano Radical:
– La división, tan sencilla como falaz, hecha por el gobierno entre fascistas y demócratas, para estimular al pueblo, no se corresponde con la verdad. La heterogénea composición de los grupos que constituyen cada uno de los bandos (...) demuestra que hay al menos tantos elementos liberales entre los alzados como antidemócratas en el bando gubernamental.

José Ortega y Gasset, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Mientras en Madrid los comunistas y sus afines obligaban a escritores y profesores, bajo las más graves amenazas, a firmar manifiestos, a hablar por radio, etc., cómodamente sentados en sus despachos o en sus clubs, exentos de toda presión, algunos de los principales escritores ingleses firmaban otro manifiesto donde se garantizaba que esos comunistas y sus afines eran los defensores de la libertad. Evitemos los aspavientos y las frases, pero déjeseme invitar al lector inglés a que imagine cuál pudo ser mi primer movimiento ante hecho semejante, que oscila entre lo grotesco y lo trágico. Porque no es fácil encontrarse con mayor incongruencia.

Gregorio Marañón, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– Con el pretexto del triunfo de las derechas en las elecciones, intentaron un golpe de mano revolucionario y netamente comunista para ocupar el poder en octubre de 1934. Esto no lo recuerdan en el extranjero, donde no tienen por qué saber la historia de España al detalle, aun siendo tan reciente. Pero los españoles, que no lo han podido olvidar, se ríen del súbito puritanismo con que los mismos que entonces hicieron la revolución contra algo tan legal como unas elecciones se cubren hoy el rostro con la toga porque una parte del pueblo y el ejército se sublevó, a su vez, dos años más tarde, ante las violencias del poder, algunas de la magnitud del asesinato del jefe de la oposición por la propia fuerza pública (…) La sublevación de Asturias en octubre de 1934 fue un intento en regla de ejecución del plan comunista de conquistar España (…) El movimiento comunista de Asturias fracasó por puro milagro. Pero dos años después tuvo su segundo y formidable intento.
– No hay que esforzarse mucho, amigos míos. Escuchen ustedes este argumento: el 88% del profesorado de Madrid, Valencia y Barcelona ha tenido que huir al extranjero, abandonar España, escapar a quien más pueda. ¿Y saben ustedes por qué? Sencillamente porque temían ser asesinados por los rojos, a pesar de que muchos de los intelectuales amenazados eran tenidos por hombres de izquierda. ¿Comprenden ustedes ahora, queridos amigos?
– Sólo una cosa importa: que España, Europa y la Humanidad se vean liberados de un régimen sanguinario, de una institución de asesinos de cuyo advenimiento, por un trágico error, nos confesamos culpables.
– Horroriza pensar que esta cuadrilla hubiera podido hacerse dueña de España. Sin quererlo siento que estoy lleno de resquicios por donde me entra el odio, que nunca conocí. Y aún es mayor mi dolor por haber sido amigo de tales escarabajos; y por haber creído en ellos. ¡No merecemos que nos perdonen! Consolémonos con que los hijos parecen ya a salvo de peligro y con que ellos no se han contaminado con la revolución de Caco y caca.
– Yo creo que en el espíritu nacionalista, que ha nacido, hay muchas cosas buenas, algunas admirables. Por lo pronto, allí está España. Franco se ha conducido con serenidad, con nobleza. Con pulcritud, con espíritu español.

Ramón Pérez de Ayala, diputado de la Agrupación al Servicio de la República:
– El respeto y el amor por la verdad moral me empujan a confesar que la República Española ha constituido un fracaso trágico. Sus hijos son reos de matricidio. No es menos cierto que ya no hay republicanos en uno u otro lado. Desde el comienzo del movimiento nacionalista, he asentido a él explícitamente y he profesado al general Franco mi adhesión, tan invariable como indefectible. Me enorgullece y honra tener a mis dos únicos hijos sirviendo como simples soldados en la primera línea del ejército nacional. Por su fe, sentido del deber y espíritu de sacrificio, la juventud nacionalista está haciendo España y el mundo vivideros para el porvenir.
– Cuanto se diga de los desalmados mentecatos que engendraron y luego nutrieron a los pechos nuestra gran tragedia, todo me parecerá poco. Inspecciono mi ficha histórica y, en puridad, no hallo ocasión para el remordimiento de haber creído jamás en ellos. Siempre los tuve por tontos de babero y brutos estructurales. Por ejemplo, nunca admití que Prieto tuviese inteligencia; sí, sólo pillería cazurra, que es su mimetismo. Prieto es brutísimo. Pero en un principio yo presumía, o me hacía la ilusión, de que percibían una vaga vislumbre de su bobería innata y su brutalidad incorregible, por donde se mostrarían dóciles, relativamente, al buen parecer de los demás entendidos. No tardé en desengañarme. Lo que nunca pude concebir es que hubiesen sido capaces de tanto crimen, cobardía y bajeza.
– De Franco siempre he tenido la mejor opinión, lo cual vale bien poco, pues la opinión es sobremanera falible, singularmente la mía. Pero he tenido fe en él; y esto vale mucho más. Opinión o no opinión, fe o no fe, parece archievidente que España, Franco y España, esto es, libre, son una cosa misma.

Miguel de Unamuno, diputado de la conjunción republicano-socialista:
– Porque el gobierno de Madrid y todo lo que representa se ha vuelto loco, literalmente lunático. Esta lucha no es contra una República liberal, es una lucha por la civilización. Lo que representa Madrid no es socialismo, no es democracia, ni siquiera comunismo. Es la anarquía, con todos los atributos que esta palabra temible supone. Alegre anarquismo, lleno de cráneos y huesos de tibias y destrucción.
– No hay gobierno en Madrid; hay solamente bandas armadas, que cometen todas las atrocidades imaginables. El poder está en manos de presidiarios que fueron liberados y se pasean blandiendo sus pistolas. Azaña nada representa (…) Él es el gran responsable de lo que acontece. Cuando el movimiento surgió, creyó que se trataba de un simple pronunciamiento. No comprendió que había un pueblo dispuesto a unirse al ejército (…) Los comunistas nunca tuvieron una noción de política constructiva. Los anarquistas no fueron rozados por tal idea. Esos hombres están atacados de delirio furioso. Tal vez se trate de una crisis de desesperación. Las iglesias que saquean e incendian, los cristos que decapitan, los esqueletos que exhuman, acaso sean sólo gestos de desesperación; pero en todo esto debe de haber otra cosa de origen patológico (…) Felizmente, el ejército ha dado pruebas de gran prudencia. Franco y Mola tuvieron el supremo cuidado de no pronunciarse contra la República. Son dos hombres sensatos y reflexivos. Franco ha tenido la oportunidad de forjarse en Marruecos como un líder de primer orden. Militarmente, por lo menos, este soldado puede salvar a España.

Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno de la Segunda República:
– No se trata de un pronunciamiento militar, sino de un alzamiento nacional tan sagrado, tan legítimo, como el de la independencia en 1808. Mucho más sagrado todavía, puesto que no se trata sólo de la independencia política, sino también de la organización social y económica, del hogar, de la propiedad, de la cultura, de la conciencia, de la vida, en fin, de toda una civilización y toda una historia.
– La posteridad hará justicia al gesto heroico del general Franco y al impulso patriótico del ejército. Los espíritus apegados a las apariencias de la legalidad, como los fariseos a la letra de su doctrina, pueden tranquilizarse. Ni Franco ni el ejército se salieron de la ley, ni se alzaron contra una democracia legal, normal y en funciones. Ni hicieron más que sustituirla en el hueco que dejó cuando se disolvió en la anarquía de sangre, fango y lágrimas.

Julián Besteiro, presidente del PSOE y de la UGT, diputado y presidente de las Cortes de la Segunda República:
– La verdad real: estamos derrotados por nuestras propias culpas. Estamos derrotados nacionalmente por habernos dejado arrastrar a la línea bolchevique, que es la aberración política más grande que han conocido quizás los siglos. La política internacional rusa, en manos de Stalin y tal vez como reacción contra un estado de fracaso interior, se ha convertido en un crimen monstruoso que supera en mucho las más macabras concepciones de Dostoievski y de Tolstoi. La reacción contra ese error de la República de dejarse arrastrar a la línea bolchevique la representan genuinamente, sean los que quieran sus defectos, los nacionalistas que se han batido en la gran cruzada anticomintern.

José Manuel Otero Novas, diputado y ministro de UCD:
– La noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1976 le pedimos a Felipe González y otros dirigentes socialistas que suprimieran de un libro en ciernes una reivindicación orgullosa de su golpe de Estado de 1934. Les argumentamos que no era un buen comienzo de la democracia defender un ataque violento a las instituciones democráticas. Y se negaron. Salió la reivindicación. Y en 1984, el PSOE ya en el poder celebró en muchos puntos de España el cincuentenario del golpe, después de haber erigido estatuas a Prieto y a Largo Caballero, junto a la de Franco, al pie de los Nuevos Ministerios.

Por todo lo anterior, y por mucho más que no cabe aquí, el PSOE lleva ochenta años intentando reescribir la Historia. Porque, ocultando la verdad y construyendo –según la certera expresión de Besteiro– un Himalaya de mentiras, lo que pretende el PSOE es borrar su culpa como principal responsable del hundimiento de la República y del estallido de la Guerra Civil y transferírsela a Franco. De este modo se blanquea su pasado y se legitima su presente y su futuro.

Etapas de este plan han sido las condenas parlamentarias al 18 de Julio, la Ley de Memoria Histórica, las incesantes campañas de derribo de estatuas y cambios de calles, la continua agitación de rencores ideológicos e históricos en los medios de comunicación, etc. Y el último paso, de sin igual carga simbólica, está siendo la exhumación de Franco, lo que conducirá a otros pasos que se seguirán dando con el Valle de los Caídos, la Constitución de 1978, la Monarquía y la propia existencia de España como nación.

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miércoles, 18 de septiembre de 2019

Nueva Ley de MEMORIA Histórica, ¿Sánchez pretende encarcelar a todo cura que diga una misa por Franco?. Se entromete en las universidades y da orientaciones a los historiadores sobre lo que tienen que investigar

¿Pretende Sánchez encarcelar a todo cura 
que diga una misa por Franco? 
Eso se deduce de la nueva Ley de Memoria Histórica
Javier Paredes 
8/9/19 
El proyecto de Pedro Sánchez 
es aún peor que el de Zapatero (2007)
 que devolvió España al guerracivilismo.

Con la ley de la memoria histórica pasa lo mismo que con las leyes abortistas. Cuando la izquierda promueve otra que sucede a una anterior, la nueva es más tiránica que la reemplazada y, por otra parte, ante semejantes “conquistas progresistas” los niñatos de la oposición se callan como gallinas pues, aunque es muy comentado que las gallinas son tan promiscuas como cobardes, es todavía más cierto que lo anterior, aunque no se comente tanto, que las gallinas desde que existen al día de hoy, no han pronunciado ni una sola palabra.

La ley de memoria histórica de 26 de diciembre de 2007 es uno de los variados atentados contra la libertad, perpetrados por el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, por los que sin duda no va a pasar a la Historia como un demócrata ejemplar. Y como han debido pensar los socialistas de la etapa actual, la de Pedro Sánchez, que la ley de Zapatero o se ha quedado corta o ya es antigua, hace unos días la han repintado, dándole una segunda manita de tiranía.

Cuando todos los españoles estábamos distraídos, disfrutando de las vacaciones, Rafael Simancas, portavoz del grupo parlamentario socialista, ha presentado en el Congreso un texto que lleva por título “proposición de ley de memoria histórica y democrática”. Concretamente, el representante del grupo socialista la pasó por el registro el 19 de julio pasado, y no lo hizo un día antes porque es de dominio público que en la política, como en el fútbol, hay gafes, que ya me lo aclaró a mí un insigne economista, apasionado de Europa y del fútbol: “No le des más vueltas, Javier, cuando un balón da en el poste en lugar de entrar a gol… no hay otra explicación: hay un gafe en el campo”. Y me lo decía tan convencido, sin fumarse un puro, porque siempre tenía los pulmones ocupados y los dedos de la mano izquierda amarillos de fumar continuamente cigarrillos de tabaco rubio.

Esta veraniega proposición de ley del grupo parlamentario socialista la ha publicado el Boletín Oficial de las Cortes Generales del Congreso de los Diputados el 30 de julio pasado. O en otras palabras: la cosa va en serio y hay una clara voluntad política de hacer todavía más sectaria la ley de Zapatero de hace diez años.

Y digo que va en serio porque la capacidad de iniciativa legislativa tiene tres cauces: el del Gobierno, que puede presentar proyectos de ley, pero que en estas circunstancias por estar en funciones no lo puede hacer; en segundo lugar, el de los grupos parlamentarios, que pueden presentar proposiciones de ley, como es el caso que nos ocupa y, por último, la iniciativa legislativa popular, mediante la presentación de medio millón de firmas.
El artículo 7 se entromete en las universidades 
y da orientaciones a los investigadores, 
diciendo lo que tienen que investigar 
En esta ocasión, es lo mismo que haya sido el Gobierno, que el grupo parlamentario socialista, que sea proyecto de ley o que sea proposición de ley, porque si la legislatura prosigue ese texto se aprobará y se convertirá en ley, con los votos de la izquierda y los de la extrema izquierda, y con la colaboración de los silencios cómplices de la oposición, para que a los niñatos de esos partidos no la tilden de franquistas. Porque esta panda de niñatos, aunque sean minoría en el Congreso y pierdan por ello las votaciones, sí que podrían presentar un recurso ante el Tribunal Constitucional por ser esta ley manifiestamente anticonstitucional en varios de sus artículos, ya que para poder hacerlo solo se necesita tener cincuenta diputados.

Porque…, querido lector, ¿Ha oído hablar usted de este texto? Poco o nada… Pues por eso, precisamente, hoy toca escribir y comentar esta propuesta socialista. Cada uno de los artículos del texto es un monumento a la mentira, al sectarismo y al revanchismo, en el que no faltan concesiones a la ideología de género.

El artículo 7 se entromete en las universidades y nos da orientaciones a los investigadores para que no nos descarriemos y nos dice lo que tenemos que investigar, y esto lo hace un grupo presidido por un intruso universitario, que anda en bocas por lo de su tesis doctoral. Pues bien, en uno de los puntos de ese artículo se puede leer: “Las universidades fomentarán en todos los ámbitos académicos la formación, docencia e investigación en materia de memoria histórica. En particular, fomentarán las investigaciones orientadas a profundizar sobre la represión padecida por las mujeres durante la Guerra Civil española y la Dictadura franquista, contemplando la violencia física, psicológica y política ejercida contra ellas por razón de género, así como las estrategias de resistencia por ellas desplegadas”.

Y me pregunto yo si cuando la ley de memoria histórica nos dice a los universitarios lo que tenemos que investigar, ¿no se está violando el principio de autonomía universitaria, reconocido explícitamente por la Constitución en su artículo 27, punto 10? Pues en este caso, algo tendrían que decir alguno de los cincuenta rectores las universidades públicas o de los 26 recetores de las universidades privadas, integrados en la CRUE (Consejo de Rectores de las Universidades de España). 

Y no hace falta aclarar que el artículo 7 excluye de hecho la investigación de lo que se hizo con las monjas durante la Guerra Civil, porque para la izquierda las monjas no tienen la condición de mujer. Les dará igual que fueran violadas y algunas hasta penetradas por la vagina con el cañón de una pistola, para así ser rematarlas, desgarrándolas las entrañas de un tiro, como hicieron con tres hermanas de sangre, que también lo eran de Congregación, Carmen, Rosa y Magdalena Fradera Ferragutcasas, que habían profesado Misioneras del Corazón de María.

No, el sectarismo socialista no tiene tanto que ver con el anticlericalismo, como con el anticristianismo. Pues las tres enfermeras de Somiedo no eran monjas, sino tres mujeres cristianas asesinadas por orden del socialista Genaro Arias Herrero. Este socialista, la noche antes del crimen, encerró a estas tres mujeres en uno de esos templos socialistas de la cultura y de la convivencia, denominados Casa del Pueblo, y socializó el cuerpo de las tres enfermeras para que las violaran cuantos quisieran, antes de fusilarlas.

No falta tampoco en la proposición del grupo socialista el anuncio de la puesta en marcha de chiringuitos subvencionados, en los que van a encontrar un modus vivendi los adeptos, con cargo a los presupuestos del Estado, por ejercer de comisaros políticos.

Son tantos los atentados contra los más elementales derechos, que denunciarlos será objeto de otros artículos. Pero no quiero acabar este escrito de hoy sin comentar algo que me ha preocupado especialmente, porque va más allá de lo imaginable. Me refiero al punto que anuncia gravísimas sanciones por realizar actos de conmemoración de Francisco Franco, lo que deja la puerta abierta, para que a un juez adepto pueda sentar jurisprudencia para empapelar al cura que se le ocurra decir una misa por Franco. ¿O es que decir una misa por el alma de un difunto no es otra cosa que recordar a esa persona para rezar por ella?
El sectarismo socialista no tiene tanto que ver 
con el anticlericalismo, como con el anticristianismo 
Ya sucedió en la aldea de ficción de Don Camilo y Pepone, donde cierto día apareció un mendigo, que llevaba un pajarillo, encerrado en una jaula. El mendigo tenía amaestrado al animalito, para que cogiese con el pico un horóscopo, que entregaba a quien le daba una limosna. Y con lo recolectado en esa aldea, acudió a don Camilo para encargarle una misa por el exrey de Italia. Y le advirtió a Don Camilo lo siguiente: “Ha de ser una misa como se debe, con el túmulo y las velas, y con los cortinados fuera de la puerta y un letrero que diga: A la memoria de S. M. Víctor Manuel III".

Y, como era previsible, se organizó la mundial en el pueblo de Pepone, pues Víctor Manuel III (1900-1946), que subió al trono cuando su padre Humberto I (1878-1900) fue asesinado en Monza, había reinado durante el ascenso de Mussolini (1883-1945) al poder. Así es que, tras aceptar el encargo del mendigo, don Camilo dirigió sus preocupaciones al Cristo, con quien mantuvo esta conversación:

—“Si mañana alguien ve el anuncio, aquí estalla la Revolución Francesa.
—¿Entonces, don Camilo, estás arrepentido de haber consentido?

—¡De ningún modo! Solo quería decíroslo para rogaros echar una mirada a la puerta mientras le vuelvo las espaldas durante la misa. Si acaso mañana pudierais organizar una pequeña ventisca, os lo agradecería.

—¿Y si mañana hubiera sol?
—El sol es el don más hermoso que Dios puede hacer a los hombres. — susurró don Camilo inclinándose”.

Y naturalmente, al ver el anuncio en la puerta de la iglesia, Pepone reaccionó y encabezó una marcha hasta la puerta del templo parroquial y se encaró con Don Camilo:

—“¡Veo que ahora confiesa descaradamente estar al servicio de la reacción! ¡Está escrito en el letrero!
—Yo estoy al servicio de Dios —respondió don Camilo-. Para mí todas las almas de los cristianos son iguales y no opondría ninguna dificultad a celebrar una misa de sufragio también por tu alma.

—¡Usted morirá antes que yo!
—Eso debe decidirlo el Padre Eterno. Como quiera que sea, te ruego decir a tus gregarios que se hagan a un lado para que pueda pasar el que quiera entrar en la iglesia. Pepone rio burlonamente.

—¡Tengo ganas de ver quién tendrá el coraje de venir a la iglesia esta mañana! Abran paso: pónganse en dos filas y en silencio. Brusco, anótame en la libreta los nombres de los que entren.
—Todos se alinearon en dos filas y esperaron”.

Nadie del pueblo asistió a la misa por Víctor Manuel III, solo el mendigo acompañado de su pajarito enjaulado. Y al acabar la ceremonia esto fue lo que sucedió, según Guareschi: “Cuando el viejo mendigo apareció en la puerta, corrió un murmullo entre la gente que aguardaba. El viejo se adelantó cojeando, entre las dos barreras humanas. Antes que los carabineros tuvieran tiempo para intervenir, ya un grupo de mujeres se había arrojado voceando sobre el mendigo. Este fue sacado enseguida de entre las uñas de las mujeres aullantes. Se le abrió paso: él miró la jaulita deshecha y las hojitas de los horóscopos desparramadas en el suelo. Vio al pajarito muerto. Meneó un rato la cabeza, luego se volvió y echó de nuevo a andar”.

Si con esta proposición de ley, la intención de los socialistas incluye prohibir la celebración de misas por el alma de Francisco Franco, eso significaría que habríamos llegado a la peor de las situaciones. Porque si mal está que el socialismo nos arrebate la libertad de expresión, orientando sectariamente lo que los historiadores tenemos que decir y estableciendo comisarios políticos que nos vigilen, lo peor que nos pudiera ocurrir es que se pusieran de moda los atentados contra la libertad religiosa, porque a diferencia de los socialistas y los comunistas de la aldea de Pepone, que se limitaron a matar a un pajarillo, los socialistas españoles tienen ya una tradición, históricamente probada, en perseguir a la Iglesia, asesinando a los católicos.
Javier Paredes
Catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Alcalá
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domingo, 26 de mayo de 2019

Valle de los CAIDOS: Los monjes seguirán pase lo que pase con FRANCO

Los monjes seguirán en el Valle, 
pase lo que pase
Vicente Alejandro Guillamón 
10-9-2018
Me informa una persona de mi parroquia, muy relacionada con la comunidad benedictina del Valle de los Caídos, que pase lo que pase con la tumba de Franco, los monjes seguirán allí. Como es sabido, el presidente accidental del Gobierno de España, don Pedro Sánchez, está empecinado en desenterrar de su sitio al que fuera durante cuarenta años jefe del estado español, para llevárselo a no sé donde. Ignoro el porqué de tanto empeño. Quizás, me digo yo, quiera ganarle ahora la guerra aquella que perdimos nosotros, dudo que sus ancestros también, por incompetentes. Reúno “galones” suficientes para hablar de ese modo. Niño de la guerra, refugiado con mi familia huyendo del frente, tres hermanos incorporados a filas en el bando republicano –gracias a Dios volvieron sanos y salvos–, uno de ellos encarcelado durante año y medio al acabar la contienda, un hermano de mi madre que vivía en Barcelona muerto en la batalla del Ebro, otro tío, hermano de mi padre, condenado a trabajos forzados en un campo de concentración sito en Bayona (Pontevedra) por ser alcalde de un pueblecito de Castellón donde no se mató a nadie. Perdimos la vaquería que teníamos con una decena de vacas. Tras la guerra nos incautaron las tierras, aunque nos las devolvieron pronto. ¿Sigo? Pues, a pesar de tantos pesares, no me considero en absoluto de izquierdas. Ser ahora como Pedro Sánchez o Pablo Iglesias es mear fuera del tiesto, es remar contracorriente del rumbo que sigue la Historia y contrario a mis convicciones religiosas.

Pero, a lo que iba: a la abadía del Valle de los Caídos y a sus monjes. Vayamos primero al envoltorio, a la basílica y sus edificios anexos. Este conjunto monumental se construyó por iniciativa del anterior Jefe del Estado apenas acaba la guerra civil, y él fue quien eligió el lugar en el valle de Cuelgamuros, sierra de Guadarrama, provincia de Madrid, a poco más de 50 kilómetros de la capital, equidistante además de Ávila y Segovia. Las obras comenzaron en 1940 a cargo de una brigada de presos políticos, semejante a otras que se crearon en diversos puntos de España, como aquella de Bayona que he citado. Luego acabaron siendo campos de reclusión de estraperlistas del menudeo, aquellos que suplían la muy menguada dieta de las cartillas de racionamiento.

La basílica, subterránea, fue construida bajo un monte rocoso y coronada por una inmensa cruz de 150 metros de altura, la más elevada del mundo, con los brazos del crucero de 24 metros cada uno. La base está formada por las esculturas de los cuatro evangelistas y sobre ellas las alegorías de las cuatro virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza y templanza, obras del escultor extremeño Juan de Ávalos, igual que la piedad del pórtico de acceso a la basílica, a imitación de la Pietà, la obra excelsa de Miguel Ángel que se expone a la derecha según se entra en la basílica de San Pedro en el Vaticano.

Los presos del Valle disfrutaban de un régimen privilegiado, dentro de sus limitaciones, como la principal de todas: la falta de libertad. Vivían en pabellones construidos para ellos con sus respectivas familias, y los hijos tenían escuelas propias en el mismo Valle, donde pudieron cursar hasta el bachillerato aquellos que lo quisieron. Normalmente los penados que se incorporaron a las obras del Valle solicitaban el traslado a estos trabajos. Para mayor conocimiento del tema el lector puede acudir al libro de Alberto Bárcena Los presos del Valle de los Caídos.

La primera intención de Franco fue construir un monumento a la memoria de los “caídos en la gloriosa cruzada”, pero en seguida se cambió de objetivo para honrar a todos los caídos de uno y otro bando en la guerra civil. Terminada las obras en 1957, inmediatamente empezaron los trabajos de traslado de cadáveres.

Durante varios años fueron llegando al Valle los restos procedentes de fosas comunes de lugares donde habían acaecido grandes batallas de aquella guerra. Así de Brunete, Belchite, Grado, Gandesa, Badajoz, Teruel, etc. Fosas en su momento improvisadas para dar sepultura a los cadáveres esparcidos por el terreno del “teatro de operaciones”, como se diría en el lenguaje castrense. En total se hallan enterrados “en sagrado”, dentro de la basílica, 33.872 combatientes de aquel período, de los cuales dos tercios se hallan plenamente identificados, pero el tercio restante no lo ha podido ser, ni es fácil que lo sea ahora, por las condiciones en que fueron enterrados inicialmente, para evitar que quedaran tirados en lo que había sido campo de batalla, a merced de animales carroñeros, y el deficiente estado en que se conservaron después.

En un segundo artículo hablaré de la presencia de los benedictinos en esta abadía y su misión en ella.
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sábado, 23 de marzo de 2019

Verdades sobre el "Valle de los Caídos". Las dos cruces son obra de nacionalistas vascos: el arquitecto Pedro Muguruza realizó la exterior de 150 metros y el escultor Julio Beobide la del altar. El famoso escultor republicano de izquierdas Juan de Ávalos realizó las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, las Virtudes del interior y la Piedad de la entrada. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de 24.000 personas en su nave de 300 metros y en la plaza caben otras 200.000

La verdad, incómoda, sobre El Valle de los Caídos
3-3-2019
Es el templo excavado en roca granítica más grande del mundo. Su longitud de 255 metros, supera a la de San Pedro del Vaticano, y su cúpula es sólo inferior en 2 metros a la cúpula del Vaticano y bastante mayor que la de Santa Sofía de Constantinopla. La gran Cruz que corona el monumento tiene 150 metros de altura y cada brazo tiene 24 metros, equivalente a un edificio de 10 pisos. No existe en Europa un monumento funerario comparable y en el Mediterráneo sólo puede tener rival en las pirámides de Egipto.

Ya durante la Cruzada de Liberación Francisco Franco tenía la idea la idea de construir un monumento funerario en honor de los caídos en defensa de la religión cristiana, católica y romana, coronada por una gran Cruz que simbolizara La paz y el Perdón entre españoles.

Antes de la promulgar la Ley de la “Memoria Histórica”, quizás hubiese convenido derogar la “Ley del Silencio” que, en perjuicio de todos, vencedores y vencidos, ha regido en torno al Valle de los Caídos. Como nunca se dieron a conocer datos sobre la construcción de la obra, un informe elaborado en 2006 por el socialista maltés Leo Brincat para el Consejo de la Unión Europea «con objeto de que se condene internacionalmente a la dictadura franquista», insistía en cifras que, después de muchas investigaciones, han sido rectificadas.

Por ejemplo, el número de presos políticos que trabajaron en las obras. Según la prensa de la época, a finales de 1943, trabajaban en el valle seiscientos obreros. En el libro que escribió el arquitecto director, don Diego Méndez, se señala que «durante los quince años que duraron los trabajos intervinieron dos mil hombres (y ni todos a la vez, ni todos penados)». O sea que es un error de bulto la cifra dada por TVE hace poco, en «Memoria de España», al decir que en las obras intervinieron veinte mil presos políticos.

Los documentos rectifican estos datos del director y elevan la cifra de obreros a 2.643, de los cuales el número de penados no eran ni un diez por ciento: 243. De estos 243 presos, que se habían acogido libremente a la «redención de penas por el trabajo» (seis días de redención por cada uno trabajado) en 1950, nueve años antes de que terminaran las obras, asegura la Fundación Francisco Franco que ya no quedaba en el Valle ni uno solo político; y, curiosamente, sí presos comunes que quisieron beneficiarse de condiciones tan favorables para poder redimir sus penas.

En 1979, con Franco ya desparecido, Francisco Rabal me comentó en pantalla que, en los años cuarenta, el único trabajo que encontró su padre, que era tunelero, fue el de horadar el Risco de la Nava, en cuyo interior se construiría la Basílica. Los Rabal, de ideas comunistas, estaban contratados y ocupaban viviendas que se habían construido para los trabajadores.

Poblado para trabajadores
También con su padre, a quien condenado a muerte se le conmutó la pena y luego se acogió a la redención de pena por trabajo, estuvo viviendo allí Gregorio Peces Barba. A los cuatro meses de permanecer allí toda la familia, el padre del político recibió la libertad condicional y explicó que «no puedo decir que he estado arrancando piedras en el Valle, sería estúpido decir eso; no hubiera sido demasiado útil arrancando piedras… yo estaba trabajando en las oficinas».

No en las oficinas, sino en el dispensario, estuvo otro preso que llegó de los primeros al Valle, en 1940, para redimir pena por trabajo: el doctor Ángel Lausín. Redimida la pena, ya libre, decidió quedarse en el Valle hasta el final de las obras. Su testimonio como médico titular es que «en dieciocho años de obra faraónica hubo sólo catorce muertos». Menos de los que hoy se registran en nuestras carreteras durante un fin de semana.

Se puede hablar de «obra faraónica» puesto que se trata de una de las obras más colosales no sólo del siglo sino de la historia. La Basílica es el mayor templo del mundo con una capacidad de más de veinticuatro mil personas en su nave de trescientos metros de longitud. Fuera, en la plaza, caben otras doscientas mil almas.

La cruz no tiene parangón, si a sus ciento cincuenta metros, altura superior a la Torre de Madrid, añadimos su «base» que es el Risco de la Nava, de mil cuatrocientos metros de altitud. Pero el dato más increíble es que por el interior de los brazos de la cruz, un crucero de 46 metros, pueden circular simultáneamente dos automóviles.

En cuanto al costo de una obra de tales proporciones se han barajado cantidades astronómicas, reprochando al régimen de Franco un gasto impropio de un país empobrecido. Las últimas cifras conocidas hablan de que, al cerrarse las cuentas, se habían invertido 1.033 millones de pesetas.

Este gasto hace tiempo que fue amortizado con los cuatrocientos mil visitantes anuales que contabiliza el Patrimonio Nacional en éste que es su tercer monumento más visitado, tras el Palacio Real y El Escorial.

Por otra parte, los mil millones de pesetas, que si bien entonces hubieran permitido construir tres estadios como el Santiago Bernabeu, hoy son «sólo» seis millones de euros, que es el precio que puede pagar por un jugador cualquier equipo de fútbol español de primera división.

En cuanto al «salario del miedo» en los trabajos forzados, frente a las acusaciones de represión y «esclavitud» que adjudican al franquismo en la obras del Valle los grupos de izquierda y que reclaman recuperar la Memoria Histórica, la derecha presenta documentos con el objeto de demostrar que los presos, además de redimir pena por trabajo, percibieron, al principio, un jornal mínimo de siete pesetas más la comida, que pronto se elevó a diez pesetas diarias, más pluses por trabajo a destajo o por peligrosidad, lo que unido la vivienda y escuela gratuitas les permitió llevar a sus familias a residir en el Valle.

Nos recuerdan que un sueldo de trescientas a cuatrocientas pesetas mensuales, en los años cuarenta y primeros «cincuenta», era lo que cobraba un profesor adjunto en la Universidad. Y el médico del Valle, el ya mencionado Dr. Lausín, superaba las mil pesetas mensuales, como el maestro, don Gonzalo –ex condenado a muerte– mil también; o el practicante, el señor Orejas, que cobraba más de quinientas.

La España de finales de la obra no tenía nada que ver con la de los años cuarenta. Lógico; en l959, cuando se inaugura el Valle de los Caídos, ya lleva tres años funcionando en España la televisión y hay casi un millón de receptores, visita nuestro país y abraza a Franco el vencedor de Hitler, Dwight D. Eisenhower, presidente de los EE.UU., y, en el mes de diciembre, un tren de alta velocidad entonces, el TALGO, une Madrid y Barcelona.

Se considera pues un despropósito la cifra de cincuenta céntimos que se ha llegado a publicar como salario que recibían los penados. Cabe pensar que tal insultante cantidad no hubiera sido consentido por los falangistas, como José Antonio Girón, ministro de Trabajo a la edad de veintinueve años, y que emprendió una política social que asustó a la derecha conservadora; ni tampoco por los arquitectos Muguruza o Méndez, autor y director del proyecto, ni por el progresista Juan de Ávalos, el artífice del conjunto escultórico del Valle de los Caídos.

Juan de Ávalos era un republicano de izquierdas, carnet número 5 ó 7 del PSOE de Mérida. Este dato no impidió que Franco le encargara la realización de su empresa predilecta. Ávalos explicaba que él ganó «un concurso para hacer unas estatuas con un equipo donde no había ‘esclavos’ y que fue una obra hecha con la vergüenza de haber sufrido una guerra increíble entre hermanos y para enterrar a nuestros muertos juntos». El famoso escultor nunca me quiso decir la cantidad que cobró por las gigantescas cabezas de los evangelistas que figuran al pie de la Cruz, por las virtudes y por la Piedad, pero hay que pensar que fue bien retribuido.

Tampoco estuvo mal pagado otro escultor, autor del auténtico protagonista del Valle, el Cristo «vasco» que preside el altar mayor de la Basílica. Nos referimos al artista guipuzcoano Julio Beobide. Porque en el Valle, como en «el monte del olvido» de la canción, están clavadas no una sino dos cruces. El generalisimo «pasó» de política en el valle. En realidad las dos cruces del Valle son «vascas». Pedro Muguruza es el «padre» de la del exterior, la de 150 metros, y Beobide de la del interior, la del altar.

En 1940, Franco, siempre previsor –recuerden lo de «atado y bien atado»–, respecto al Valle, lo tenía todo «cortado y bien cortado». Hasta la madera para hacer su pieza favorita: un gran crucifijo que en el altar mayor de la Basílica es lo único que permanece iluminado durante la Consagración, cuando se apagan todas las luces del templo.

La madera para hacer la cruz de este Cristo la había elegido el propio Franco en la sierra al ver la forma de la rama de una sabina. La sabina es apreciada por su madera hermosa, fuerte y olorosa, ideal para fabricar violines y castañuelas. Pero ahora venía lo más difícil: tenía que buscar alguien capaz de tallar «el Cristo más importante del siglo XX».

Y el Caudillo volvió a tener lo que le atribuían los moros: «baraka», suerte. Ese mismo verano, al ser invitado a una fiesta que daba el pintor Zuloaga en su casa de Zumaya, descubre en su capilla una figura que le deja deslumbrado. Es, precisamente, el Cristo que siempre había soñado para el altar mayor del Valle. Le pregunta quién es el autor de esta talla que el propio Zuloaga había policromado. Don Ignacio duda si ocultárselo, pero le acaba confesando que es de Beobide, un escultor nacionalista vasco.

Zuloaga también engaña, al principio, al escultor diciéndole que un americano se ha interesado por una copia del cristo que había hecho para su capilla. Franco sorprende a Zuloaga cuando le contesta que no le importa cómo piense políticamente el escultor. Además, lo que él quiere es que ese Cristo, en el altar del Valle de los Caídos, sea el símbolo de la conciliación.

En ese momento el Cristo de Beobide empezó a entrar en la leyenda, y a circular en torno a él una curiosa historia. Para salvar la cara al pobre Beobide se contó que Zuloaga, cuando encarga al escultor otro Cristo para un americano, le oculta quién es el cliente, «porque de saber su destino jamás hubiera realizado el trabajo». Una falacia porque Beobide supo pronto para quién y para dónde era el Cristo que le pedía Ignacio Zuloaga.

Y la prueba es el talón, por veinte mil pesetas –lo que entonces costaba un buen piso– que se le ingresa en su cuenta bancaria por orden de Franco, según se le comunica en carta de la Jefatura del Estado fechada en el Palacio de Oriente el 23 de Junio de l941, un año después de la visita del general a Zumaya, y donde se le pide «acuse de recibo».

Franco nunca pensó en que le enterraran bajo ese Cristo. A Franco, otra vez la «cara» y la «cruz» del Valle, por culpa de las «broncas» que le organizaban allí los falangistas, creo que ya no le gustaba que le llevaran a Cuelgamuros… «ni vivo, ni muerto».

Pero le ocurrió lo de siempre y, a quien nadie se había atrevido a contradecir en vida, no se le respetó su última voluntad. Franco tenía previsto que le enterraran en el Cementerio de El Pardo, donde descansan todos los personajes del Régimen, pero al ver que su muerte estaba próxima, su familia y los altos cargos del Estado, incluido el Príncipe Juan Carlos, deciden que su cuerpo descanse en el Valle de los Caídos. Y es el futuro rey quien ha de solicitar el enterramiento a la comunidad benedictina que rige la Basílica.

Hace poco, la periodista Victoria Prego ha publicado algún dato más que confirma esta realidad: «En los últimos días de la enfermedad del general, Arias Navarro preguntó a su hija Carmen si se le iba a enterrar en el Valle y la respuesta fue ‘No’». Y continúa Prego: «Lo que sí consta es que las obras para acondicionar una tumba al otro lado del altar se realizaron a toda prisa, estando ya el dictador irremediablemente enfermo».

Así fue y yo aporto este otro dato que aclara definitivamente que Franco no construyó el Valle para que fuera su gran mausoleo: De labios de un oficial de su escolta al que encargaron preparar su tumba en un par de semanas, escuché los problemas que hubo que resolver, incluso de inundación por rotura de cañerías, para hacer una fosa imprevista detrás del altar, ya que en su día sólo se hizo la fosa para enterrar los restos de José Antonio.

Pero dejemos que Victoria sume otro argumento valioso: «Consta también, y hay testimonio de ello, que a comienzos de los 70, Franco envió a su mujer a visitar la cripta de la ermita del cementerio de El Pardo, que está adornada por los mismos artistas que participaron en la decoración del Valle de los Caídos. Y consta que en esa cripta había una urna funeraria con capacidad sobrada para dos cuerpos y que, una vez enterrado Franco en Cuelgamuros, esa urna fue retirada. Y finalmente consta que allí reposan ahora en solitario los restos de su viuda, Carmen Polo».

¿Cuántos restos, además de los de José Antonio y Franco, hay de verdad en el Valle de los Caídos? La cifra, siempre discutida, se ha movido de setenta mil a treinta mil. Pero ya está bien de contar muertos. Que descansen todos en paz bajo las dos cruces: la de fuera, del arquitecto vizcaíno Pedro Muguruza, y la de dentro de la Basílica, del escultor guipuzcoano Julio Beobide.