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viernes, 6 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasónico-Alex Vidal-Cuadras: "Reforma política del régimen español de las Autonomías" (1382)




Esta noche hemos acudido a la tercera convocatoria de la Asociación Reconversión para reflexionar juntos sobre España y os agradezco vuestra presencia. Lamento decir que nada ha sucedido en el último medio año que nos tonifique el ánimo.Avanza imparable el deterioro de las instituciones y órganos constitucionales. Parlamentos, partidos, sindicatos, CCAA, TC, CGPJ, justicia ordinaria, administración estatal, administración municipal. Nada funciona satisfactoriamente. El Estado, que ha de resolver los problemas de los ciudadanos se ha transformado en un problema en sí mismo. Sus gastos superan cada año escandalosamente a sus ingresos, pese a las fuertes subidas de impuestos y se arrastran por los tribunales 1600 casos de corrupción. Nunca ha sido mayor la desafección de los ciudadanos hacia la clase gobernante.

Por tanto, una crisis institucional y constitucional muy honda, que se superpone a la económica dificultando aún más su superación. Las dos crisis están interrelacionadas. ¿Por qué fracasan las Naciones? Por las deficiencias de sus instituciones. El Gobierno afirma que el Estado de las Autonomías ha sido un éxito y atribuye la aflicción que padecemos a la crisis financiera internacional. Pero los españoles saben que el Estado de las Autonomías se ha revelado un desastre y que un Gobierno que vive de espaldas a la realidad difícilmente podrá enfrentarse a ella.

Si repasamos nuestra agitada historia constitucional, comprobaremos que ninguna de nuestras Constituciones fue muy duradera. Ninguna fue reformada, sino sustituida por otra nueva mediante procesos rupturistas, revolucionarios y en ocasiones violentos. La estabilidad constitucional de España desde 1812 ha sido mínima.

Cuando han durado, como la de 1876 o la de 1978, la actual, no ha sido tanto por su calidad jurídica y su encaje con la sociedad y sus necesidades, sino por el trenzado de intereses de la clase dirigente que se beneficiaba del sistema establecido. Esta es la situación presente, que ha mitificada la Carta Magna como fruto de una Transición ejemplar. Se trata, por desgracia, de un espejismo, al igual que el llamado milagro de la década 1997-2007. No era auténtica prosperidad lo que protagonizamos durante los dos Gobiernos de Aznar y el primer trienio de Zapatero, sino un crecimiento especulativo forjado sobre un endeudamiento público y privado suicidas. Ha llegado la hora de enfrentarse a la verdad porque la verdad siempre acaba imponiéndose.

No hay nadie serio en España que no crea que hay partes de la Constitución, y muy especialmente el Título VIII, que han de ser significativamente reformadas. La contestación contra la organización territorial del Estado ha tomado la calle y los editoriales. El panorama es descorazonador: despilfarro, abundancia de gastos prescindibles, multiplicación de asalariados públicos innecesarios, inversiones disparatadas y atribución frecuente de responsabilidades técnicamente sofisticadas a personajillos carentes de cualificación. La empresa pública de capital riesgo de Andalucía tuvo como director financiero a un señor que confesó ante el juez que jamás había oído hablar del capital-riesgo antes de su nombramiento. Esta es la fotografía de la España de las Autonomías para nuestra vergüenza puertas adentro y descrédito puertas afuera.

¿De qué opciones disponemos? 

-Vuelta al centralismo con descentralización administrativa y respeto a los hechos diferenciales culturales y lingüísticos por parte del Estado.

-O lo mismo, pero con un estatus especial para Cataluña. País Vasco y Galicia, aunque con competencias mucho menores. 

No descartemos una reordenación del sistema actual para corregir sus peores defectos mediante una reforma constitucional de alcance limitado incluyendo un tratamiento aparte para las tres Comunidades de mayor implantación del nacionalismo. Los separatistas, por su lado, se pronuncian sin recato por la independencia de Cataluña y el País Vasco y la liquidación de España. Y, por supuesto, están los sosegados cuya posición es no hacer nada. No quiero dejar de mencionar a los que creen en la magia de las palabras, que defienden el Estado federal. Nadie propone un plan sólido y coherente que reúna el máximo de apoyos en la ciudadanía. El menú nos ofrece, pues, inmovilismo, reformismo pacato, rupturismo en uno u otro sentido o nominalismo estéril.

Quizá recordéis el Informe sobre una posible reforma de la Constitución elaborado por el Consejo de Estado en 2006 a petición del Gobierno de entonces, prolijo y docto documento que reposa en un cajón. El Ejecutivo le pidió al alto órgano consultivo que se pronunciase sobre el número y delimitación territorial de las CCAA, sobre el cierre del proceso autonómico, sobre la configuración y el papel del del Senado, sobre la integración de España en la UE y sobre la igualdad de género en la sucesión a la Corona. No se abordaron los problemas sustanciales del modelo y aquello quedó en nada.

Ahora se vuelve a hablar de reformas. Numerosas plataformas cívicas, foros de debate, expertos, hacen planteamientos, algunos estimables, pero los grandes partidos hacen oídos sordos.

Los dos grandes partidos no aceptarán un cambio en el statu quo que les quite poder e influencia. Su ceguera es tal que no aciertan a leer las encuestas, a las que son tan aficionados. Su apoyo electoral se desploma imparablemente. El desenlace será caótico e imprevisible y muy probablemente traumático. La prudencia más elemental aconseja controlarlo mediante una decidida reforma. Esa es nuestra posición. Si no se reforma a tiempo, los acontecimientos se saldrán de madre y el coste de volver a la estabilidad y al orden será mucho mayor.

El Gobierno hace reformas, sin duda, las pensiones, el mercado laboral, la sanidad, la educación, pero apenas nada en relación a la estructura territorial y a la arquitectura institucional del Estado más allá del parcheo de las vías de agua más obvias.

Los ciudadanos están hartos de abusos y de la proliferación de políticos lucrándose del presupuesto. Constitucionalistas y administrativistas solventes señalan que el Título VIII ha dejado de ser operativo, que existe una superposición caótica de normas estatales y autonómicas que genera confusión y desgobierno, que las sentencias del TC interpretando leyes o anulándolas, no se cumplen, y los que no las cumplen se vanaglorian públicamente de ello sin que nadie les ponga en vereda, que las leyes del Estado no se aplican y que el Estado carece de competencias efectivas para asegurar la unidad política y económica de España.

Es innegable, a estas alturas del desarrollo del Estado de las Autonomías, que el Título VIII de la Constitución es un artefacto infumable de preceptos técnicamente defectuosos reunidos sin método ni un análisis previo serio de sus consecuencias.

Hay tres padres de la Constitución vivos de los siete que formaron la famosa Ponencia. Sólo uno de los siete, ya fallecido, reconoció la necesidad de una reforma “no menor” de la Carta Magna, Gabriel Cisneros. Los tres que quedan deberían pedir perdón en vez de ir por ahí pontificando y recibiendo homenajes.

Las mayorías absolutas de uno de los dos grandes partidos o mayorías estables de éstos con partidos nacionalistas todavía no echados al monte han ido aguantando en el pasado a trancas y barrancas un sistema defectuoso. Pero ahora, con los nacionalistas en el independentismo agresivo y subversivo, seis millones de parados, el sistema bancario contra las cuerdas y las perspectivas de un Congreso de los Diputados fragmentado e inmanejable a partir de 2015, se dan las condiciones para la debacle final. Se nos recomienda paciencia, sosiego y discreción, cuando lo que necesitamos y pedimos es acción, coraje y ambición, liderazgo en suma.

El error originario fue reproducir en la Transición el de la II República: la desconstitucionalización de la estructura territorial. Los Estatutos de Autonomía son a la vez leyes del Estado y normas básicas de las CCAA dotadas de enorme rigidez. Tienen vocación constituyente y se basan en exceso en el pactismo y la bilateralidad. Para evitar el conflicto creado por el hecho de que los Estatutos determinen las competencias del Estado se optó en 1932, y en 1978 se reiteró la misma equivocación, por dejar en la indefinición y la ambigüedad la estructura territorial, las competencias y el número y configuración de las CCAA. Se dejó a la voluntad de las provincias el agruparse en CCAA y elaborar sus Estatutos. Ese desliz lo hemos pagado muy caro. Error de gran alcance, técnico y político. El Estatuto de Nuria se redactó antes que la Constitución de la República y después hubo que encajarlo. De ahí la imprecisión y la renuncia del Estado a definir de antemano la estructura territorial. En 1978 se siguió un camino que ya se había probado negativo en el pasado. Dejar abierto uno de los elementos clave del Estado y de su funcionamiento, con los nacionalistas acechando siempre, fue un desenfoque de considerable magnitud.

En la Constitución no encontraremos un diseño acabado de la organización territorial del Estado ni una explicación lógica al hecho de que La Rioja, Cantabria, Asturias, pequeñas Comunidades uniprovinciales, reproduzcan miméticamente la estructura del Estado con Consejerías, Gobierno, Parlamento, Direcciones Generales... ¿Por qué? El culpable es el principio dispositivo, versión atemperada del derecho de autodeterminación. Este principio letal produjo el número y la delimitación territorial irracional de las CCAA que conocemos. Todas organizadas igual, todas siguiendo siempre el modelo del Estatuto catalán. El principio dispositivo, esa herramienta filosa tan torpemente manejada por políticos nacionalistas o por barones locales de los dos grandes partidos nacionales.

La diferencia entre la aplicación del principio dispositivo en la II República y en la España surgida de la Transición es que los políticos republicanos que lo impulsaron creían que sólo se aplicaría a unas pocas Comunidades y los de la Transición lo generalizaron lanzando de inmediato las preautonomías en un proceso de abajo arriba que enseguida adquirió vida propia. Todo se forjó mediante una negociación política con el Estado de los aspirantes a disfrutar de una Comunidad Autónoma. Faltó una visión de conjunto, un estudio previo riguroso. Fue lamentablemente un proceso manejado por políticos profesionales, no por profesionales del Derecho Público.

Hubo un intento de poner orden en aquella jungla que empezaba a crecer salvajemente: la Comisión de expertos presidida por el Profesor García de Enterría en 1981 y creada por Leopoldo Calvo-Sotelo y Felipe González, que advirtieron que el proceso podía descarrilar en el futuro. La Comisión presentó su informe. Si se hubieran seguido sus recomendaciones hoy no estaríamos como estamos. Pero la sentencia del TC de 5 de agosto de 1983 echó abajo la plasmación normativa de sus conclusiones, la tristemente célebre LOAPA. El Tribunal dijo que el único intérprete de la Constitución era él y que una ley del Estado no se podía arrogar esta facultad. A partir de este momento la suerte quedó echada y el desbarajuste fue inevitable. Después vinieron otros pactos autonómicos entre PP y PSOE, pero el principio dispositivo estaba desatado y sus efectos nocivos culminaron en los Estatutos de segunda generación, el de la Comunidad Valenciana (impulsado frívolamente por el PP), el Plan Ibarretxe (rechazado por las Cortes), pero que sentó un precedente procedimental letal al ser admitido a trámite por el Congreso, el catalán de 2006, el andaluz, y así sucesivamente. España tomaba forma a golpes de escoplos autonómicos inconexos, ansiosos del máximo techo competencial y de pavonearse como mini-Estados.

La imposición de obligaciones al legislador estatal, los derechos históricos invocados por Comunidades no forales, la pormenorización de las competencias para arrinconar al Estado, la bilateralidad, la ampliación exagerada de órganos estatutarios, las tablas de derechos y libertades fundamentales distintas para cada territorio, todos ellos elementos distorsionadores del espíritu de la Constitución y de su concepción de España como una nación única y unida de ciudadanos libres e iguales. La sentencia del TC sobre el Estatuto catalán puso de relieve que el principio dispositivo había llegado a su agotamiento y que la Constitución puede que sea imprecisa y defectuosa, pero no es infinitamente elástica.

Lo que los nacionalistas catalanes nos vinieron a decir tras la sentencia del TC sobre su aberrante Estatuto fue que si no queríamos desbordar la Constitución mirando hacia otro lado mientras se la vulneraba, reclamarían el derecho de autodeterminación puro y duro para proclamar la independencia. No se puede vocear de manera más descarada un chantaje político.

La rigidez de los Estatutos como normas singulares crea problemas adicionales. Así, derechos sociales que se pueden costear o no según la situación económica, quedan consagrados y petrificados. Derecho a una segunda opinión médica, gratuidad de los libros de texto, subsidio mínimo de subsistencia, asistencia geriátrica especializada, provisiones contenidas en el estatuto de Andalucía. Órganos de utilidad dudosa, Consejo Consultivo, Consejo Audiovisual, Tribunal de la Competencia, Consejo de Justicia, Defensor del Pueblo, televisión pública autonómica, perfectamente prescindibles, pero de difícil eliminación sin una reforma estatutaria. El legislador estatal, por supuesto, no está vinculado por las tablas de derechos autonómicos o por competencias que le corresponden de acuerdo con la Constitución, pero el conflicto está servido.

Deténgamonos un instante en los derechos históricos. Si se lee el preámbulo de los Estatutos de segunda generación, se observa que muchas Comunidades se empeñan en ser “nacionalidades” dotadas de personalidad diferenciada de carácter histórico y cultural y extraer de estos rasgos diferenciales el fundamento jurídico de su autonomía política, cuando ésta emana únicamente de la Constitución. Largas y líricas parrafadas cuya lectura resulta a la vez conmovedora y patética, como si ser españoles no fuese más que suficiente para poner el pie con seguridad y orgullo en el mundo.

¿Cuál ha de ser la estrategia para poner orden en este desmadre autonómico? 

Pues una reforma de la Ley de leyes que redistribuya competencias, limite atribuciones e impida la reproducción de estructuras estatales, y adaptación subsiguiente de los Estatutos al nuevo marco constitucional.
Ni siquiera un partido con mayoría absoluta amplia lo tiene fácil sin aliados por la exigencia de mayoría de tres quintos, 210 diputados, para aplicar el artículo 167 de la Constitución, por no mencionar la resistencia airada de las élites locales y del entramado de intereses creado en torno al poder autonómico a lo largo de estos últimos treinta años que se desataría huracanada. Incluso yendo al extremo se podría pensar, como mencionaba al principio de esta intervención, en el regreso a la forma tradicional del Estado en España desde 1812. Un Estado unitario políticamente centralizado con intensa descentralización administrativa y respeto a las peculiaridades culturales, históricas y lingüísticas. Aquí necesitaríamos modificar el Título I (artículo 2) con lo que el procedimiento de reforma sería aún más laborioso. Los inmovilistas objetan, además, que el sentimiento autonómico y de adhesión ciudadana a su Autonomía está muy enraizado tras tres décadas y es por tanto irreversible.


Ante estas consideraciones, que tienen su sentido, me permito señalar que si los separatistas tienen su programa máximo de liquidación de la Nación y a todo el mundo le parece muy democrático y se les halaga, financia y jalea, habrá que estudiar las razones por las que los que propugnan una organización del Estado que ha sido la vigente en España durante un siglo y medio, con breves y fracasados paréntesis de descentralización política, son estigmatizados y arrojados al fuego eterno del extremismo antidemocrático. Francia, Portugal, Suecia, Finlandia, Polonia, ¿no son democráticas? La única forma de saber lo que quiere la sociedad española sería articular una opción electoral que incorporase a su programa esta propuesta de reforma radical de la Constitución en dirección centralizadora y ver qué dicen las urnas. Por otra parte, si los sentimientos autonómicos están muy arraigados tras treinta años, más debería estarlo la adhesión emocional a España después de cinco siglos de convivencia bajo un poder político unificado, una misma religión, una lengua común y tantas empresas colectivas que han cambiado la faz del orbe.

En cualquier caso, lo que hay que tener frente al fracaso político, organizativo, funcional y financiero del Estado de las Autonomías es una estrategia, más o menos radical, más o menos ambiciosa, más o menos gradualista, pero un plan. La pasividad resulta desesperante. Vistas las dificultades obvias de la reforma constitucional, agravada o no, se podría optar por reformar los Estatutos eliminando de los mismos tablas de derechos fundamentales, la existencia obligatoria de organismos e instituciones prescindibles, las interferencias con las competencias exclusivas del Estado, las obligaciones al legislador estatal y todo aquello que contribuya a la burocratización y a la excesiva densidad organizativa de las Administraciones autonómicas. También resulta recomendable la fusión de Autonomías para eliminar las uniprovinciales sin tamaño crítico suficiente, salvo Navarra por evidentes razones políticas e históricas. 
Las opciones existen. La única opción que no se debe contemplar es la inacción.

Como apuntaba al principio de mi intervención, algunos propugnan, desde cierta izquierda, el Estado Federal, sin explicar bien lo que pretenden, como si esta denominación tuviese por sí misma poderes taumatúrgicos. En primer lugar, las federaciones unen lo antes desunido. Entidades territoriales y políticas separadas deciden voluntariamente juntarse cediendo soberanía y poder a la federación. En España llevamos quinientos años navegando en el mismo barco. No parece natural volver a preguntar a los españoles si desean ser lo que son. Responde a una concepción adanista y constructivista muy propia de la izquierda. La experiencia de la I República no anima a volver a intentarlo. Si lo que se busca es estabilidad y uniformidad, la uniformidad en competencias ya la tenemos y las lacras de inestabilidad, gasto disparado y disfuncionalidad que padecemos no las arreglará una nueva etiqueta. La uniformidad federal, ¿implicaría eliminar los regímenes forales vasco y navarro, que han sobrevivido al Estado liberal del XIX, a las guerras carlistas, a las dos Repúblicas y que en Álava y Navarra subsistieron incluso durante el franquismo? En cuanto a los separatistas catalanes, el mero hecho de llamar federal al Estado, ¿los amansaría milagrosamente? En cuanto al imaginativo “federalismo asimétrico”, que es lo mismo que el círculo cuadrado, ¿qué aporta que no estemos ya sufriendo y en qué lo alivia? En fin, ganas de hablar y de aumentar la confusión.

Y si renunciamos por demasiado ardua o políticamente irrealizable a la reforma constitucional y de los estatutos, se puede hacer bastante con legislación ordinaria si se tiene la mayoría absoluta, como es el caso del actual Gobierno.Hagamos la lista. Ley de Reforma de la Administración Local, Ley de Educación, Ley de Emprendedores, Ley de Unidad de Mercado. Están todas anunciadas. Esperemos que vean pronto la luz. Lo extraño es que no se aprobasen en los dos primeros Consejos de Ministros de enero de 2012. A ir a clase sin los deberes hechos y a tomarse lo urgente con parsimonia algunos lo llaman prudencia y administración de los tiempos. Son concepciones de la vida y de la política singulares y probablemente buenas para la presión arterial del que las practica, dudo que los sean para España.

No seremos nosotros, los que estamos esta noche en esta sala, los que neguemos que los hechos diferenciales están ahí. La lengua, la organización territorial interna, el derecho foral, la financiación. Ninguno de ellos es exclusivo de ninguna Comunidad. En este contexto, la pretensión, incluida en el Estatuto de 2006 de Cataluña, de restituir las veguerías, extinguidas hace trescientos años, es simplemente grotesca. Las provincias han existido dos siglos y están muy implantadas en la cultura política y administrativa española, así como las Diputaciones. La crisis ha impedido este disparate y además el TC ha dejado claro que la provincia no puede ser eliminada.

En el terreno de la fiscalidad, la LOFCA establece un Régimen Común. Los regímenes de Convenio y de Concierto en Navarra y el País Vasco existen por previsión constitucional. Cataluña no puede de manera compatible con la Constitución aspirar a un régimen de concierto. Los argumentos del IEA son peregrinos, tanto los económicos como los jurídicos y no se sostienen. Madrid y la Comunidad Valenciana podrían decir lo mismo en relación a las “singularidades” de la economía catalana y Madrid contribuye más que Cataluña a la solidaridad. Las cifras de la balanza fiscal catalana son muy discutidas y encierran muchos trucos de contabilidad creativa. La pretensión de los nacionalistas de obtener un sistema de concierto mediante una ley estatal pactada bilateralmente ni encaja en el ordenamiento constitucional ni sería tolerada por las demás CCAA. Su generalización acabaría con la Hacienda estatal, transformaría España en una confederación, paso previo a su desaparición como Estado y como Nación. El Estatuto de 2006 acepta el régimen común y la LOFCA, pero inopinadamente ahora reclaman el concierto. Como no pueden obtener lo que quieren, que es la independencia sin darle ese nombre, se lanzan a la huída hacia delante del separatismo. Ha llegado la hora de ponerlos en su sitio. El Gobierno juega a la negociación y a la espera de que la situación se enfríe. En la negociación, todo lo que obtengan lo utilizarán contra España y si llevan más de un siglo en lo mismo, no se sabe porqué ahora deberían calmarse.

Y qué decir del galimatías de las competencias. En la UE, en la que trabajo hace catorce años, la distribución competencial está clarísima. Se rige por el método Monnet. Los Tratados atribuyen unas competencias a la Unión. Todas las que la Unión no tiene atribuidas son de los Estados Miembros. Si hay dudas o conflicto, el Tribunal de Justicia dictamina. Los principios de supremacía y carácter vinculante de la legislación comunitaria, de proporcionalidad y de subsidiariedad completan el cuadro y proporcionan una guía segura. En la Constitución española de 1931 o en la Ley Fundamental de la República federal alemana, la distribución de competencias tampoco es ambigua. Queda claro lo que le corresponde a la federación, a los länder y lo que los länder pueden hacer por delegación de la federación. Tampoco hay imprecisión sobre lo que son competencias legislativas y de ejecución.

En la CE de 1978 aparece un lío monumental. No se sabe cuáles son las competencias exclusivas del Estado ni cuáles las de las Comunidades ni cuales son de desarrollo legislativo o de ejecución. El artículo 150.2 acaba de enredar todo. El tipo de competencias, legislativa, de desarrollo legislativo en el marco de la legislación básica del Estado o de ejecución, son definidas en los Estatutos y no en la CE. El TC se ha visto obligado a resolver numerosos conflictos de competencias y no se puede decir que su labor haya sido brillante. Si a eso se unen las sentencias interpretativas, la confusión se multiplica. Al final, las competencias de desarrollo legislativo se han desgajado de la legislación básica del Estado y las CCAA han legislado por su cuenta o han incluido la del Estado en la suya para expulsarla del ordenamiento de su Comunidad. El TC ha distinguido entre competencias legislativas exclusivas y ejecutivas exclusivas, competencias exclusivas que en realidad no lo son, exclusivas plenas y parciales, competencias exclusivas de colaboración, competencias compartidas, concurrentes, propias y delegadas, de supervisión, de intervención, de sustitución, subordinadas, subrogatorias, asimétricas, ímplícitas, instrumentales, horizontales, transversales… Ninguno de estos conceptos aparece en la Constitución.

En este contexto selvático, el Estatuto catalán de 2006 intentó definir el alcance de la legislación básica del Estado en su artículo 111. Afortunadamente, este precepto fue anulado por el TC.

Otro defecto de nuestro modelo autonómico radica en el deterioro del principio de jerarquía normativa. El TC ha transformado prácticamente todas las competencias exclusivas en concurrentes, con lo que si hay contradicción entre la normativa estatal y la autonómica o invasión de competencias por una u otra instancia, el conflicto se produce automáticamente. Los tribunales ordinarios no pueden inaplicar la ley, sino que deben plantar la cuestión de inconstitucionalidad con lo que se alargan los contenciosos y leyes inconstitucionales pueden ir causando efectos durante años. Tampoco resulta beneficiosa la parlamentarización patológica del nivel puramente administrativo en las asambleas autonómicas ni la repetición de leyes estatales ni el abuso de los decretos-leyes. La demonización de las leyes estatales de armonización del artículo 150.3 de la CE que hizo en su dá el TC excluye la armonización preventiva. Hay que probar que se ha producido una desarmonización de consecuencias graves para que el estado pueda actuar. En otras palabras, no es posible legislar hasta que el daño está hecho. Es asimismo de lamentar que no secontemple la posibilidad de que el legislador estatal supla la inactividad legislativa de las CCAA en ámbitos en los que es perentoriamente necesario dictar normas.

Se habla mucho y airadamente sobre el tamaño desmesurado del Estado autonómico. En principio, las transferencias de competencias del Estado a las CCAA deberían ser presupuestariamente neutrales. Se transfiere el personal y los recursos materiales y financieros y no hay coste adicional, o, en todo caso, muy moderado. Ha sido lo contrario.

El Estado ha mantenido sus estructuras centrales, las CCAA han incrementado desaforadamente el tamaño de su propia administración y se ha mantenido la administración periférica del Estado en las CCAA. 

La cifra, tantas veces repetida, de asalariados públicos es bastante elocuente: 700.000 en 1977  y 3.200.000 en 2010.

En un sistema federal, la ejecución de las leyes federales corresponde a los estados federados y no existe una presencia permanente del Gobierno federal en los mismos. En los sistemas centralistas, la Administración del Estado cuenta con un representante en cada demarcación territorial con sus correspondientes servicios y delegaciones ministeriales. En España, en vez de utilizar el modelo alemán o el que se implantó en la II República, se creó la delegación del Gobierno en la CA y los Subdelegados en las provincias. Este híbrido de sistema centralista y federal sale carísimo.

Esta "presencia" del Estado en las CCAA obedece a razones políticas derivadas de la existencia de Comunidades dominadas por los nacionalismos separatistas. También a una cierta desconfianza hacia las Autonomías, que pueden ser de color político distinto al Gobierno. Como siempre, el partidismo por encima del sentido de Estado. Se hace patente la necesidad de despolitizar la Administración. Volviendo al ejemplo del Director Financiero de la empresa de capital-riesgo de la Junta de Andalucía, si este trabajo estuviera a cargo de un funcionario de carrera debidamente cualificado, no se hubiera podido nombrar a un inepto por afinidad política.

La desarticulación administrativa que existe en España entre la Administración central y la regional no tiene parangón en Europa en otros Estados federales. Paradójicamente, la función de alta inspección o vigilancia no se ejerce.

En cuanto a las CCAA tenían muy fácil no crear estructuras periféricas en las provincias si se hubieran apoyado en lasDiputaciones provinciales. No lo hicieron así y a sus estructuras centrales añadieron bien poblados apéndices periféricos a nivel provincial en contra de la recomendación de la Comisión de expertos formada en 1981.

La organización de la Administración Local es a la vez intra y extracomunitaria. En algunos Estatutos, Cataluña y Andalucía por ejemplo, la regulación del ámbito municipal es tan intensa y detallada que el conflicto con el legislador estatal es casi inevitable.

También es objeto de críticas continuas la multiplicación de organismos de derecho público y privado a nivel autonómico y municipal. Empresas públicas, Agencias, Fundaciones, muchas de ellas innecesarias. Entre los órganos consultivos encontramos Comisiones Jurídicas-Asesoras, remedos del Consejo de Estado, Consejos Consultivos, imitaciones del TC y Consejos de Justicia, versiones a pequeña escala del CGPJ. Se trata de reproducir la estructura del Estado en cada Autonomía, lo que es políticamente perturbador, financieramente oneroso y administrativamente ineficiente. Por eso, el proyecto separatista de Artur Mas está empeñado en crear "estructuras de Estado".

En el capítulo de los órganos reguladores de determinados mercados, la especialización sectorial sirve para compensar la extensión territorial por lo que en las CCAA carecen de sentido. Es interesante destacar el caso de los Consejos Audiovisuales. En Cataluña y Andalucía son estatutarios. Su objetivo es regular el ámbito de los medios de comunicación de manera independiente del Gobierno. Ahora bien, si, como sucede en Cataluña y Andalucía, forman parte del mismo medios audiovisulaes públicos, su sentido se pierde por completo.

Existe un acuerdo perfectamente consolidado entre los expertos y la ciudadanía en general sobre la necesidad y urgencia de reducir drásticamente el número de organismos públicos autonómicos y municipales y su tipología.

Nuestra Administración en sus tres niveles ha crecido de manera enloquecida a lo largo de los años, sobre todo en el nivel autonómico. Ahora con la crisis se suprime algún ente, se fusionan otros pocos, se ajustan plantillas en otros, pero sin un plan de conjunto ni un diseño riguroso y coherente. Soportamos del orden de 4.000 entidades de todo tipo externas a la Administración propiamente dicha, de las que se han suprimido apenas un centenar. Este plan debía estar hecho ya con anterioridad a las elecciones de 2011 y aplicarlo desde la toma de posesión del Gobierno. Asombra la imprevisión cuando la gravedad de la situación se conocía y nadie ignoraba que la cifra de déficit anunciada por el Gobierno Zapatero para 2011 era una pura ensoñación.

Otra de las consecuencias negativas del Estado autonómico es eldeterioro de la unidad de mercado. Cada Comunidad ha establecido reglas que condicionan la actividad ecconómica y en cada una de ellas las industrias, los comercios, los profesionales y los autónomos necesitan satisfacer requisitos distintos para establecerse y desarrollar sus proyectos. El número de interlocutores administrativos de un empresario se multiplica en territorio español complicándole absurdamente la vida.

Un caso flagrante es la fiesta de los toros, valioso patrimonio nacional. La Generalitat de Cataluña ha prohibido las corridas en su territorio, con grave daño a un sector de gran relevancia económica sin que el Estado aparentemente pueda corregir este desaguisado.

Tenemos diferentes normativas y diferentes prácticas aplicativas con el consiguiente incremento de coste para las empresas.

En Europa se avanza paradójicamente en la dirección contraria, la de la supresión de barreras a las libertades de circulación y la de la armonización, pero, como ya he mencionado, la facultad del Estado de dictar leyes de armonización sufrió un duro golpe tras la sentencia del TC sobre la LOAPA en 1983.

A pesar de la normativa comunitaria sobre eliminación de barreras que obstaculicen la plena realización de las libertades de establecimiento y prestación de servicios, las CCAA se las han arreglado para reintroducir una diversificación e instauración de regímenes de autorización en determinados sectores, notoramiente el del comercio.

El Gobierno ha anunciado una ley de unidad de mercado que no acaba de ver la luz. Otro ejemplo de medidas que deberían haber estado preparadas con anterioridad y puestas en marcha desde el minuto uno de la actual legislatura.

La crisis ha provocado, entre otros cambios en la percepción pública de nuestro sistema político, nuestro sistema financiero y nuestro modelo económico, la evidencia de que el Estado de las Autonomías no funciona correctamente y que es imprescindible una seria revisión de su concepción y de su estructura. Esta dolorosa realidad ha estallado ante los ojos de los españoles con motivo de la ofensiva separatista en Cataluña desencadenada por los partidos nacionalistas a lo largo del último año y de la constatación de que el tinglado autonómico es el principal obstáculo a la reducción del gasto público a niveles aceptables.

Las razones por las que hemos seguido durante tres décadas un camino equivocado sin que en ningún momento los sucesivos Gobiernos centrales hayan tomado las disposiciones necesarias para corregirlo no son a estas alturas de nuestra experiencia difíciles de entender, y la comprensión es el primer paso hacia la rectificación. El Estado de las Autonomías se puso en marcha bajo la ilusión de que la descentralización política y el pleno reconocimiento de los hechos diferenciales eran parte consustancial de la democracia, de que los nacionalistas catalanes y vascos se acomodarían lealmente a una profunda transformación del Estado acometida para satisfacerles y de que este esfuerzo de aproximación de la administración a los administrados se traduciría en mayores cotas de eficiencia y prosperidad. 

Mientras los nacionalistas fingieron aceptar las reglas de juego y la nueva arquitectura institucional y política se iba construyendo, la clase política, feliz por la gran cantidad de oportunidades de poder y de puestos que abrían los nuevos tiempos, se entregó con entusiasmo a la empresa autonómica cerrando los ojos a todos los avisos de peligro. Después, culminadas ya las transferencias al máximo permitido por la Constitución, la década de vino y rosas 1997-2007 proporcionó los recursos para el gran salto adelante que trajo los Estatutos de segunda generación y la elevación del coste del sistema hasta extremos inasumibles. 

El estallido de las burbujas inmobiliaria y financiera ha pinchado también la burbuja estatal y ahora todas las expectativas despertadas por nuestro original y polícromo Estado de las Autonomías han quedado rotas. España está endeudada hasta las cejas, fuerzas de tremenda agresividad que desprecian la legalidad trabajan abiertamente para su liquidación y hemos debilitado hasta tal punto la conciencia nacional que no disponemos de la energía necesaria para levantarnos del suelo tras la caída.

Frente al fracaso clamoroso del Estado autonómico, distintas voces proponen variadas soluciones en una mezcla decepcionante de arbitrismo e improvisación. Yendo de un extremo al otro, están los que propugnan:

1. Reconstrucción del Estado unitario descentralizado administrativamente y supresión de las Autonomías
2. Lo mismo, pero con un estatus especial para Cataluña, País Vasco y Galicia, eso sí, con menores competencias que las actuales
3. Estado federal
4. No cambiar nada 
5. Secesión de sus Comunidades del resto de España para erigir nuevos estados independientes

Este conjunto de proyectos, enunciados sin el debido rigor ni acompañados de un análisis profundo de su viabilidad, generan una gran confusión y siembran el desconcierto entre los ciudadanos. Sin embargo, la gente tiene claro que así no podemos continuar y que se requiere una reforma seria de la organización territorial del Estado.

Quiero destacar una curiosa asimetría en esta polémica ruidosa y atropellada. Mientras los separatistas enuncian y desarrollan su programa máximo de fragmentación de España y de vulneración flagrante de la Constitución sin que nadie en los dos grandes partidos nacionales les ponga en su sitio, la opción de volver a una centralización política eliminando la autonomía regional, es denostada por prácticamente todo el arco parlamentario y los que se atreven a sugerir esta vía, que ha sido, por cierto, la tradicional en nuestro país durante casi la totalidad del siglo XIX y una apreciable parte del XX, reciben las descalificaciones más severas y son acusados de antidemocráticos. Hay que rebelarse contra semejante injusticia porque tanto derecho tienen los separatistas a defender sus destructivas ideas como los unitaristas a trabajar por las suyas que, a diferencia de sus opuestas, encajan perfectamente en los usos democráticos de muchos países avanzados.

De todo lo que he expuesto se desprenden tres conclusiones evidentes: 

a) El Estado de las Autonomías ha llegado a un punto de coste e ineficiencia que lo hace políticamente inmanejable y financieramente insostenible. Ni lo podemos controlar ni lo podemos pagar, por tanto es imprescindible su reforma para racionalizarlo y dotarlo de viabilidad. Esta reforma ha de corregir todos los excesos, disfunciones y contradicciones que he ido desgranando en mi exposición

b) Los dos grandes partidos nacionales no están en condiciones de impulsar y llevar a cabo esta reformaporque va en contra de sus intereses y porque su maniqueismo compulsivo les impide forjar el gran acuerdo de Estado que les hemos reclamado y que una operación política de esta envergadura require y

c) La solución sólo puede venir de una reacción firme y amplia de la sociedad civil que se materialice en una opción electoral. Sólo si se ven amenazados en su fuente de poder y de ingresos, los dos grandes partidos aceptarán que el Estado ha de estar al servicio de la Nación y no la Nación al servicio del Estado.

Ver vídeos del acto »

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¿Qué reforma de la Constitución?

La Gaceta (5/6/2014): Serios problemas de competitividad, fragmentación interna y descontento social padece España tras el vendaval arrasador de las tres burbujas, la de los bancos y cajas, la del ladrillo y la de la elefantiasis del sector público.

Ante la evidente inviabilidad financiera y política del Estado de las Autonomías en su actual configuración, funcionamiento y coste, se alzan numerosas voces proponiendo una reforma de la Constitución, tanto desde las filas del partido del Gobierno como de la principal fuerza de la oposición. La necesidad de una modificación de la Ley de leyes de 1978 que surja al paso de la insatisfactoria realidad surgida del desarrollo del Título VIII mediante el principio dispositivo no es algo que se plantee ahora por primera vez. Algunos ya señalamos la conveniencia de este cambio hace siete años y presentamos un nuevo texto articulado que hubiera corregido a tiempo la deriva rupturista que ha desembocado en la convocatoria por parte de la Generalitat de Cataluña de una consulta de autodeterminación inconstitucional e ilegal para el próximo 9 de noviembre. La pasividad del PP y del PSOE, combinada con la contumacia divisiva de los nacionalistas, nos ha arrastrado a una grave crisis institucional a la que no se le ve salida fácil y sin traumas.

El panorama que se dibuja tras la abdicación de Don Juan Carlos es el de un Rey joven y bien preparado con capacidad para pilotar una transformación de nuestro sistema político que nos proporcione estabilidad y nos permita afrontar los serios problemas de competitividad, fragmentación interna y descontento social que padece España tras el vendaval arrasador de las tres burbujas, la de los bancos y cajas, la del ladrillo y la de la elefantiasis del sector público. Sin embargo, en semejante coyuntura se plantea un dilema decisivo: ¿en qué dirección se van a corregir las notorias deficiencias de nuestra Carta Magna? ¿En el sentido de un fortalecimiento de las instancias centrales del Estado y una simplificación de la multiplicidad de Administraciones que nos devuelvan la posibilidad de crecer impulsando el dinamismo de una economía libre de trabas o en el de una confederalización del Reino, con Cataluña y el País Vasco como pseudoestados cuasisoberanos asociados y el resto de la Nación dotada de un grado aún más alto de descentralización para compensar los privilegios concedidos a las comunidades de hegemonía nacionalista? En otras palabras, una reforma que subsane los defectos existentes u otra que ahonde en ellos. La primera requeriría un acuerdo muy sólido entre los dos grandes partidos establecidos y una amplísima base social en toda España, Cataluña y el País Vascoincluidos, que venciera la feroz resistencia que los separatistas ofrecerían a esta operación regeneradora; la segunda sólo sería la antesala a la desaparición definitiva de España como proyecto común y como identidad política, histórica y civil reconocible.

Urge, pues, que todas las corrientes y movimientos políticos y sociales que desean que España mantenga su cohesión y que se sitúe en el ámbito de las sociedades abiertas y democráticas frente a los ataques del oscurantismo preilustrado y totalitario que representan los nacionalismos secesionistas, aúnen sus esfuerzos y coordinen estrechamente sus acciones. Nada podemos esperar del duopolio parlamentario declinante que nos ha arrastrado hasta el presente callejón sin salida con su miopía, su cobardía y su corrupción. Los millones de españoles decentes, racionales y productivos que sostienen con su trabajo, su ahorro y su creatividad lo que va quedando de nuestra antigua y atribulada patria, han de reaccionar porque nos jugamos el ser o el no ser, el seguir formando parte de las democracias occidentales avanzadas o disolvernos en un caos violento de tribus inconexas. Poco hay a nuestro alrededor que nos induzca al optimismo, pero todo nos recuerda nuestra obligación de seguir luchando hasta el último aliento.

Rajoy:
"Se puede reformar la Constitución, dentro de la ley"


Rajoy:"Se puede reformar la...03/06/14

Quiroga: “Reforma Constitución,...04/06/14

Asúa: “Legislador podría...04/06/14

Pons dialogará con Más "dentro...15/05/14

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jueves, 5 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasónico: APOCALYPTO, film de Mel Gibson: “Una gran civilización no puede conquistarse desde fuera hasta que no se haya destruido a sí misma desde dentro” (1357)




(DAVID RYDER/Reuters)

El Subjetivo-Kiko Méndez-Monasterio (3/5/2014):

Lo verdaderamente tradicional de lo azteca no eran los bailes ni las plumas, sino los sacrificios humanos, como nos mostraba Mel Gibson en la magnífica película Apocalypto. Kiko Méndez-Monasterio (Madrid, 1972). Escritor y periodista. Sus columnas ocupan la contraportada de La Gaceta, y dirige el programa de radio "Los últimos de Filipinas". @kikomonasterio

Aquella película del australiano empezaba con esta frase: “Una gran civilización no puede conquistarse desde fuera hasta que no se haya destruido a sí misma desde dentro” para mostrar, después, la cultura de la muerte -suicida, homicida y genocida- de las civilizaciones precolombinas. Aunque algunos despistados que se dicen herederos de los mayas se sintieron muy ofendidos, la película no pretendía denunciar la realidad de aquellas civilizaciones sádicas, porque Gibson -como cualquiera que no esté intoxicado con leyendas negras- ya sabe que incas, aztecas y mayas tuvieron el final que merecían, y que si en América todavía hay fans del indigenismo en vez de agradecimientos a Hernán Cortés, pues allá ellos, que cada cual es libre para elegir su esclavitud.

Pero lo cierto es que Apocalypto hablaba de realidades mucho más próximas, porque el altar donde aquellos sumos sacerdotes ofrecían sus sacrificios humanos es muy similar a los centros abortistas de cualquier país occidental. Es bueno recordarlo ahora que sabemos que Hussein Obama es el presidente más proaborto de la historia gringa. Hay muchas otras razones, pero sólo esta realidad deslegitima a toda una civilización, destruyéndola desde dentro, preparándola para ser conquistada. Por desgracia no tendrá nuestro Occidente la suerte que tuvieron los aztecas, porque no serán españoles del siglo XVI los que vengan. Tampoco lo merecemos.

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miércoles, 4 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasonería-Juan C.Sanahuja: "Monjas disidentes de USA", acusadas de herejía por el cardenal Müller (1367)



NOTICIAS GLOBALES-Juan Claudio Sanahuja (6/5/2014):  El 30 de abril, el Cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, acusó a las religiosas de la Leadership Conference of Women Religious, de no acatar la agenda de reformas ordenadas por la Santa Sede.

El cardenal dijo a las religiosas que la elección de los oradores de la conferencia anual y el material impreso que ponen a disposición de sus miembros, así como su actitud ante errores doctrinales evidentes, le lleva a cuestionar si la Leadership Conference of Women Religious (LCWR) tiene “verdaderamente la capacidad de sentire cum Ecclesia”.

Entre otras cosas, Müller fue especialmente crítico con la promoción de las teorías que defiende Bárbara Marx Hubbard, presidenta de la Fundación para la Evolución Consciente, incompatibles con la fe católica, porque conducen casi necesariamente a errores fundamentales respecto a la omnipotencia de Dios, la encarnación de Cristo, la realidad del pecado original, la necesidad de salvación y el carácter definitivo de la acción salvífica de Cristo en el misterio pascual.

El cardenal Müller duda si “las numerosas religiosas que han escuchado conferencias sobre la Evolución Consciente o que han leído elaboraciones sobre la misma perciben siquiera las divergencias con respecto a la fe cristiana que se encuentran en ella”. Y, continuó el Cardenal: “Me temo que la aceptación acrítica de cosas como la Evolución Consciente, aparentemente sin ninguna conciencia de que ofrece una visión de Dios, del cosmos, y de la persona humana que diverge o se opone a la Revelación, es una prueba de que ya se ha producido de hecho un movimiento más allá de la Iglesia y de la auténtica fe cristiana”


“Un ejemplo podría ayudarnos en este momento. Me entristece que ustedes hayan decidido conceder elPremio al Liderazgo Extraordinario durante la Asamblea de este año a una teóloga criticada por los Obispos de los Estados Unidos debido a la gravedad de los errores doctrinales en sus escritos. Es una decisión que será vista como una provocación abierta contra la Santa Sede y la Evaluación Doctrinal. No sólo eso, sino que aleja aún más a la LCWR de los Obispos”.

Aunque el purpurado no da el nombre de la teóloga, se trata de Elizabeth Johnson, profesora de teología en la Universidad de Fordham, institución académica de la Compañía de Jesús en Nueva York. Johnson fue objeto en marzo de 2011 de una nota por parte de la comisión episcopal para la doctrina de la fe de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.

La LCWR, fundada en 1956, cuenta con más de 1.400 miembros, que representan un 80 por ciento de las aproximadamente 51.600 mujeres religiosas en los Estados Unidos, según su página web. 

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martes, 3 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasónico: “Misa negra satánica” en la universidad "progresista" de Harvard, primera en Premios Nobel (1352)



La organizadora anunció que 
utilizarán una Sagrada Forma consagrada
 La Liga Católica en los Estados Unidos 
se está movilizando para impedirlo

Aciprensa (8/5/2014): Después de que un grupo de estudiantes anunciara la realización de una “Misa negra satánica” en las instalaciones de la famosa Universidad de Harvard en Estados Unidos, el presidente de la Liga Católica en ese país, Bill Donohue, cuestionó la realización del polémico evento al que consideró un “ataque contra la sensibilidad católica”.

El grupo autodenominado “Templo Satánico” anunció la realización de una “Misa negra satánica” el día 12 de mayo a las 8:30 p.m en las instalaciones del Harvard Extension Cultural Studies Club. Originalmente se indicó que usarían una hostia consagrada, pero luego del revuelo originado por el anuncio, dijeron que “inequívocamente” la Eucaristía no hace parte del controvertido evento.

Tras la polémica suscitada, la Oficina de Comunicaciones de Harvard emitió una respuesta en la que señalan que el Harvard Extension Cultural Studies Club es una organización independiente de la universidad y que, efectivamente, planean “acoger un evento estudiantil controvertido que tiene que ver con la presentación de una ceremonia de misa negra con un narrador y con un contexto y marco históricos”.

“No nos adherimos a las perspectivas o actividades de cualquier grupo u organización estudiantil, pero sí apoyamos los derechos de nuestros estudiantes y su facultad de expresarse y dialogar libremente”, afirman luego.

Indican asimismo que además del citado evento van a acoger una serie de eventos como “una ceremonia Shinto del té, una exhibición Shaker y una presentación budista sobre la meditación, como parte del esfuerzo de los estudiantes para explorar diversas culturas”.

Al respecto, Bill Donohue, presidente de la Liga Católica de Estados Unidos, señaló que el evento “sí busca denigrar la Misa invitando a los estudiantes a participar en un culto satánico”.

Para Donohue resulta llamativo que el comunicado de Harvard haya incurrido en una “flagrante omisión” al calificar de “controvertido” los eventos Shinto, Shaker y budista.

“De gran interés para la Liga Católica (…) es que nunca haya mencionado la ‘misa satánica’ del ‘templo satánico’. Si las presentaciones Shinto, shaker y budista son tan controvertidas que exigen una explicación, ¿por qué este deliberado ataque a la sensibilidad católica no se menciona?”, cuestiona.

El presidente de la Catholic League concluye su declaración exhortando a los católicos a contactarse con Harvard para expresar su protesta, escribiendo a Jeff Neal al correo jeff_neal@harvard.edu o llamando al (+1) 212-371-3191.

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lunes, 2 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasónico-Eulogio López: "El cristiano no es un crítico, sino un discípulo". Dios escribe derecho con renglones torcidos (1362)




Hispanidad-Eulogio López (5/5/2014): No, Vittorio Messori (en la imagen) no ha muerto, y me gusta mucho más que el ahora vaticanólogo de moda, Sandro Magister. Messori es cristiano y se preocupa por la Iglesia, mientras Magister se preocupa del Vaticano. Messori está pendiente de Cristo, Magister de Francisco. Por eso,Messori siempre acierta, Magister y los vaticanistas, a veces, por casualidad. Y cuando aciertan en el objetivo era porque se trataba de un objetivo equivocado.

Por eso, también, Messori va a lo esencial, Magister -y es el mejor de todos los vaticanistas- a lo accidental. Eso, sí, lo reconozco, quienes tras los muros vaticanos son incapaces de ver otra cosa que una institución de poder, resultan mucho más morbosos que quienes, tras esos mismos muros, sienten latir el Cuerpo Místico de Cristo.

Y así, para Vittorio Messori, Dios escribe con líneas torcidas. Para Sandro Magister, el Papa Francsico retuerce las líneas de Dios.

El último artículo de Vittorio Messori sobre la reciente bicanonización demuestra que Vittorio, llegado desde la conversión, sabe que un cristiano no es un crítico, sino un discípulo. En privado, servidor, admirador de Juan Pablo II. También creo que Wojtyla, el Papa de nuestra época, merecería canonización aparte. Pero me lo callo porque no soy quién. Si el Papa Francisco ha actuado de este modo sus razones tendrá y no soy yo quién para ponerlo en solfa.

A Messori le preocupan más otras cosas. De los jesuitas le preocupa su pérdida de vocaciones y del cristianismo sus pérdidas de lealtad, lo que antes llamábamos haber perdido el fervor de la primera caridad. A Magister le preocupa quién manda en el Banco Vaticano, que ni es tal banco y me importa una higa lo que pase con él. 

El camino es el de Messori, no el de Magister. Y ojo, con Magister estoy ejemplificando con el mejor de todos los vaticanólogos. Si entramos en los vaticanólogos españoles… como para echarse a temblar.

Eulogio López: eulogio@hispanidad.com

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domingo, 1 de junio de 2014

Foro Hispánico AntiMasónico: "Conspiración masónica contra España, católica y unida". De Godoy a Rajoy (1380)



1906: Atentado masónico a Alfonso XIII
el día de su boda, en la calle Mayor: 23 muertos

Conspiración contra España

1798 
Godoy desamortiza un sexto de los bienes de la Iglesia, según el proyecto de los masones Olavide y Jovellanos.
Francisco de Miranda, militar español, criollo de Caracas, maestro masón de Bolivar y Sanmartín, funda en Londres la logia "Gran Reunión Americana" para promover la independencia suramericana.

1804 
Carlos IV se alia con Napoleón. Marinos españoles se afilian a logias masónicas. La consecuencia fue la derrota deTrafalgar, que ocasionó la pérdida del dominio del mar en beneficio de Inglaterra y las dificultades para defender las provincias ultramarinas.

1808 
Traición de Godoy, Carlos IV y Fernando VII: entregan la corona de España a Napoleón. El conquistador de Europa le cede el trono a su hermano: José Bonaparte, Gran Maestre de la Masonería de Francia. El rey “Pepe Botella” implantó unas mil logias en España. La Guerra de la Independencia contra la invasión de Napoleón causó la muerte a un millón de españoles.

1812 
Constitución liberal-masónica de Cádiz.

1820 
El general masón Del Riego se subleva impidiendo que el ejército embarque para reducir la rebelión de los criollos americanos, liderados por el masón Bolívar, al servicio de Inglaterra.

1823 
La década “ominosa” de Fernando VII es controlada por masones de la secta Arco Real.

1833 
La regencia de Isabel II es gobernada por masones: Martinez de la Rosa, Argüelles, Becerra, Istúriz, Alcalá-Galiano y otros. Se producen más de 80 asesinatos de religiosos. El BarónRotschild viaja a Madrid para sustituir el gobierno de Toreno por el masón Mendizabal, que expulsa a los Jesuítas y realiza la desamortización de los bienes eclesiásticos.

1836 
Mendizabal, masón de origen judío, tuvo que exiliarse en 1823. Sus actividades comerciales en Inglaterra le proporcionaron una gran fortuna. Un movimiento revolucionario liberal obligó a la regente María Cristina de Borbón a entregar el poder a Mendizábal, que fue nombrado ministro de Hacienda. Es el autor de la Desamortización o nacionalización de los bienes de la Iglesia en beneficio de las oligarquías.

1843 
Unificación de los masones españoles. Los radicales se unen a los masones.

1854 
La muerte de Narváez, favorito de Isabel II, facilita los preparativos revolucionarios del masón O’Donnell, financiados por el masón duque de Montpensier, aspirante al trono español.

1855 
Madoz realiza la mayor Desamortización: 200.000 fincas rústicas y 30.000 urbanas, 30% de la Iglesia, 20% de la Beneficiencia y 50% de los Municipios. Y suprime todos los conventos, excepto escolapios y hospitalarios. Y también los femeninos excepto las Hermanas de la Caridad.

1868 
Las logias desencadenan la Revolución al grito de ¡Viva Prim!. Isabel II se exilia. Se suprimen las libertades de culto y enseñanza religiosa, de imprenta y de prensa. El masón Amadeo de Saboya, patrocinado por el general Prim, acepta la corona a petición de la Logia de Roma.

1870 
Magnicidio masónico (1º) del masón Prim, a causa del fracaso de Amadeo. 

1874 
Las guerrillas revolucionarias consiguen la renuncia de Amadeo. Se instala la primera República, federalista, laicista y masónica. En un año, cuatro Presidentes masones: Figueras, Pi y Margall, Castelar y Salmerón. El general Martínez Campos se alzó en Sagunto para salir del caos republicano.

1875 
Restauración de Alfonso XII, aceptado con condiciones por la Masonería, pone fin a las guerras carlistas y nombra primer ministro a Antonio Cánovas del Castillo, jefe del partido conservador.

1882 
El masón liberal Mateo Sagasta sustituye a Cánovas.

1897 
Magnicidio masónico (2º) del primer ministro Cánovas, asesinado por el anarquista Angiolillo, brazo ejecutor de la Masonería, en un balneario de Vascongadas.

1906 
Atentado masónico a Alfonso XIII, el día de su boda, en la calle Mayor: 23 muertos. Planeado por Ferrer-Guardia y ejecutado por su esbirro Mateo Morral, junto con el también masón José Nakens (tutelado desde cerca y estrechamente por el también masón Emilio Ruiz del Árbol, espía al servicio de la Oficina de Inteligencia Naval de USA). Ambos, Ferrer y Nakens se fueron de rositas, esa vez.

1907 
La Fundación Rockefeller financia en Madrid la “Institución Libre de Enseñanza”: escuela masónica, laicista y elitista, que formó la mayoría de los líderes sociales durante 30 años. Es el origen de la II República (1931) y de la Guerra civil (1936).

1909 
Ferrer-Guardia, anarquista y masón, funda la logia "La Verdad" y la “Escuela Moderna”. Estuvo encausado por el atentado contra el cortejo real nupcial. Es juzgado por promover la “Semana Trágica” anticlerical de Barcelona y fusilado en el castillo de Montjuich. Lo que sirvió para soliviantar a toda la Masonería mundial y supuso la caída política de Antonio Maura, que no volvió a levantar cabeza.

1912 
Magnicidio masónico (3º) del Primer ministro Canalejas.

1917 
Intentona revolucionaria republicana del socialista Largo Caballero, financiada por masones ingleses.

1921 
Magnicidio masónico (4º en pocos años) del Primer ministro Dato, sucesor de Antonio Maura en la jefatura del partido conservador. Rebelíón del Rif: resurgimiento islamista financiado por masones ingleses y alemanes, que causó el “Desastre de Annual” en el que murieron vilmente descuartizados 9.000 soldados españoles.

1930 
“Pacto de San Sebastián” de masones por la República.. Alfonso XIII había rechazado entrar en la Masonería, que amenazó destronarle si consagraba España al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles.

1931 
Los protagonistas del "Pacto de San Sebastián" presionan al Rey para que se exilie antes de conocer los resultados de la elecciones municipales, que dieron la victoria a los monárquicos por amplia mayoría de concejales. A las dos semanas de proclamada la II República, las turbas izquierdistas incendiaron más de 100 edificios religiosos en Madrid, sin que el gobierno masónico intentara impedirlo.

1934 
El PSOE no admite la victoria electoral conservadora y desencadena la Revolución marxista, leninista y separatista, de inspiración masónica, que causa 1.500 muertos.

1936 
Después de dos años de sembrar el odio entre españoles mediante la propaganda de la mentira, la izquierda preparó de nuevo la revolución según el modelo soviético. El 18 de Julio, el general Franco se decidió a tomar el mando de la media España que no se resignaba a morir: militares patriotas, carlistas, falangistas, católicos, monárquicos y campesinos.

1939 
La Guerra Civil causó unos 250.000 muertos, aproximadamente la mitad en cada bando. Los líderes de la República (Prieto, Largo Caballero, Negrín...) huyen con un gran botín a Francia, Rusia y México. Se establece un régimen político autoritario, patriótico y católico. Los Tribunales de Justicia castigan los crímenes de sangre y se persigue a la Masonería y al Separatismo. Hubo más de 5.000 asesinados en Paracuellos del Jarama, en sólo tres semanas de noviembre del 36, con la responsabilidad directa de Santiago Carrillo. Más de 1.500 mártires ya beatificados, de un total de más de 40.000 católicos asesinados en zona republicana roja.

1939 
Isaac Gabaldón, el llamado muerto de la carretera de Extremadura, fue asesinado el 29/7 en extrañas circunstancias, junto a su hija Pilar y su chófer José Luis Díaz. Era Guardia Civil, agente del Servicio de Información Militar y encargado del Archivo de Logias, Masonería y Comunismo, cuando le mataron.....Leer más.....

1941 
Traición a España del Nacionalismo Vasco: fue seguida por el abandono de la confesionalidad, condición exigida para ser agentes del Poder Masónico, comandado por los Rochefeller y los Rothschild. Aguirre consiguió, del presidente masón Franklin D.Roosevelt, la promesa de apoyo para la disolución de España al finalizar la II guerra mundial. El plan independentista incluía la anexión de Navarra a las tres provincias Vascongadas bajo la hegemonía política del PNV. (Han pasado 70 años y estamos donde estábamos, con Zapatero como agente de la Jerarquía Iluminista). 

El PNV había firmado un pacto con el gobierno colaboracionista del general Pétain y disponía de una sede en el París ocupado por la que desfilaron importantes dirigentes nazis. José Antonio Aguirre, lendakari en el exilio, trasladó su sede de París a Nueva York cuando Hitler se negó a apoyar directamente las aspiraciones independentistas vascas. Mantuvo contactos con los servicios secretos USA (OSS, más tarde CIA), controlados por Nelson Rockefeller. Aguirre consiguió financiación del Departamento de Estado a cambio de realizar espionaje a favor de USA en España, Hispanoamérica y Filipinas, gracias a los numerosos empresarios vascos. 

Aguirre logró el control de la Brigada Vasca (15.000 gudaris en el exilio) que fue enrolada en el ejército francés del general masón De Gaulle. (En el juicio del 11/M, el juez Bermúdez afirmó que la Brigada Vasca no existe, ante una pregunta de un abogado de la defensa, José Luis Abascal). Ahora se llama Brigada Vasca Askapena y se dedica a promover la “causa vasca” entre los vascos de la diáspora en el extranjero, gozando de estatus de ONG.

1945 
Nacimiento de ETA: la Brigada Rothschild fue creada con el beneplácito del gobierno americano para ponerse al frente del ejército vasco tras el próximo derrocamiento del Generalísimo Franco. El plan era formar a más de mil hombres. El primer grupo estuvo compuesto por unos setenta veteranos de la Brigada Vasca y cuarenta juramentados de las juventudes del PNV. En camiones del ejército USA fueron conducidos al Castillo Rothschild. Entre sus líderes se encontraban Abad, Landa, Esturo y Echegoyen.
1946 
ONU, mayoría de gobiernos de izquierda o masones, declara el bloqueo internacional de España. En la plaza de Oriente, más de 600.000 españoles apoyan al régimenanticomunista y católico del 18 de julio de 1936.

1962 
"Contubernio masónico de Munich". El nacionalismo vasco alumbra el terrorismo marxista e indepenentista de ETA, financiado desde América por la masonería del "Nuevo Orden Mundial".

1973 
Magnicidio masónico del almirante Carrero Blanco, Presidente del Gobierno, designado por Franco para conducir la democratización de España sin pérdida de los valores tradicionales de España. El atentado del  20/12 fue ejecutado por ETA, pero hay fuertes indicios de la intervención de algún sector de la CIA, al servicio del "Poder en la Sombra".

1974  
XIII congreso del PSOE (Suresnes-Paris). Respaldado con la presencia de los líderes masones de Europa: Willy Brandt, ex-canciller alemán y líder del partido socialdemócrata y François Mitterrand, líder socialista francés. Algunos historiadores consideran que la candidatura de Felipe González estaba pactada desde un año antes; otros consideran que las opciones estaban abiertas y destacan el interés por el sindicalista vasco Nicolás Redondo en los primeros momentos. Es elegido Felipe González (Isidoro) como Secretarío general y para la Comisión ejecutiva figuraban Alfonso Guerra (Andrés), Nicolás Redondo (Juan), José María Benegas (Chiqui), y dos miembros de la Agrupación Socialista Madrileña que habían votado en contra del nuevo secretario general: Francisco Bustelo y Pablo Castellano (Hervás).

1975  
Fernando Herrero Tejedor, fiscal del Tribunal Supremo y posteriormente ministro Secretario general del Movimiento, envió a Franco un informe secreto sobre el magnicidio de Carrero del que nunca más se supo. Sin embargo, el 17 de septiembre de 1974, el diario ABC se había hecho eco de una frase pronunciada por Herrero Tejedor en el discurso de apertura del año judicial: "No sólo ETA es responsable de la muerte de Carrero".
1978 
Constitución ambigua de inspiración masónica que dejó abierta la vía para la ruptura de la unidad de España, la inversión de valores y el retorno a la no-democracia de la II República. Consensuada por Suárez y Abril por la derecha, y González y Guerra por la izquierda, bajo presión de docenas de asesinatos de ETA, en interés de los separatistas vascos y catalanes.

1980 
El retroceso en la lucha antiterrorista desde la muerte de Franco, permitió que los asesinatos superaran el centenar en los "años de plomo". Las víctimas eran vilipendiadas y enterradas casi a escondidas, y en la sociedad vasca el miedo y la impunidad del crimen hizo huir a muchas familias. La Francia masónica seguía amparando a ETA. Las exigencias y la propaganda seccesionista de los nacionalistas catalanes y vascos, apoyados por la izquierda y la masonería, apenas encuentran freno. La economía empeoró: en 1975 la renta per cápita española había alcanzado el 80% de la CEE y en 1980 había descendido al 72%. Las huelgas se multiplicaron desde 1976 . La incapacidad del gobierno generaba manifestaciones en Madrid pidiendo la intervención del ejército.

1981 
Suárez, presionado, cansado y decepcionado, dimitió el 29 de enero. El Rey, el PSOE y AP creían preciso un “giro de timón” y prepararon un “golpe de estado blando” para imponer un gobierno de concentración presidido por el general Armada, ex-preceptor del rey, por “consejo” de miembros del CFR al servicio del proyecto masónico del "Nuevo Orden Mundial".


23-F de 1981
Autogolpe de Estado: Por falta de coordinación o interferencia de otra trama golpista, el plan del Rey no tuvo éxito inicialmente, cuando un sector del CESID envió al teniente-coronel Tejero con un grupo de guardias civiles al asalto del Congreso durante la sesión de investidura de Calvo Sotelo (sobrino del líder de la derecha, asesinado en 1936 por la escolta del ministro socialista Indalecio Prieto). Tras algunas vacilaciones, el Rey mantuvo la legalidad, lavando su imagen y la de los partidos confabulados. Tejero había dirigido la lucha contra ETA como Jefe del Acuartelamiento de la Guardia Civil en Inchaurrondo (San Sebastián), dónde sufrió los asesinatos por ETA de docenas de sus subordinados en defensa de las Leyes, de España y de la Bandera. Milans del Bosch, Capitán-general de Valencia, confirmó a Tejero que había recibido instrucciones del Rey por medio de Armada. El golpe fracasó porque Tejero no aceptó la lista de Armada para un gobierno con comunistas y separatistas.

1982 
"España controlada por la Masonería" (el “plan B” de los golpistas triunfó). La manipulación de los hechos llevó a la sociedad mal informada a culpar del golpe a los militares, provocando su desprestigio y facilitando su depuración, acusados de franquismo. El control masónico de los medios de comunicación consiguió que el PSOE ganara las Elecciones Generales por mayoría absoluta y permaneciera en el Gobierno durante 14 años. 

1985  
PSOE legisla: el ABORTO (casi libre en la práctica), la LOGSE nos lleva a la cola de UE en nivel escolar, etc. Se funda la agencia de detectives "Método 3", involucrada en numerosos escándalos de espionaje político y empresarial hasta la operación Pitiusa (2012) que ha supuesto su casi desaparición ¿El Poder supranacional en la Sombra controla a PSOE para la sustitución de los paradigmas cristianos por los masónicos (Alfonso Guerra nº2 de PSOE anunció que a España no le reconocería ni la madre que le parió)? ¿Controla también el desarrollo del Poder nacionalista catalán?.
1993 
Aznar creyó haber ganado las elecciones al PSOE, impuesto en 1982 por la socialdemocracia alemana de obediencia masónica, pero los ordenadores enmudecieron durante un rato, (pucherazo electrónico?) y Felipe González fue presidente en una 4ª legislatura, que se cerró anticipadamente, a causa de la mala gestión económica y el chapucero terrorismo de Estado. 

1996 
Aznar comprendió que tenía que "entrar por el aro" del Poder supranacional en la Sombra y los "hados" del recuento de votos le fueron favorables. Su excelente gestión al margen de consignas masónicas, le llevó a ser amenazado como Kennedy, Nixon o Tatcher. Razón por la que cedió el liderazgo del PP a Rajoy. 

2004  
Atentado del 11-M: todavía no se conoce oficialmente la autoría intelectual, ni los que pusieron las bombas en los trenes. El voto cambió, o volvieron a "decidir" los ordenadores de recuento; cuando las encuestas daban ganador al PP, de nuevo por mayoría absoluta. Y llegó Zapatero, el elegido por el Centro de mando de las Finanzas mundiales en Nueva York, para rematar la destrucción de España.

2008
Zapatero volvió a ser elegido, a pesar de su nefasta gestión. Entonces, Rajoy pasó el Rubicón y se fue dos semanas a México para conseguir la protección del Poder en la Sombra, por mediación de la veterana derecha masónica mexicana. Ésto explica que el PP se conectara también a la gran computadora de Nueva York, tolerando la política de Zapatero, condición aceptada por Rajoy para llegar al poder.

2011-2014
El gobierno Rajoy, sumiso a la estrategia del masónico "Nuevo Orden Mundial", colabora con OBAMA y acepta la ruptura de la unidad de España, siguiendo la "Hoja de Ruta" de Zapatero para la independencia de Cataluña y Vascongadas.

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