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lunes, 2 de julio de 2018

Muerte Digna y EUTANASIA. Los médicos españoles, claros ante la eutanasia: no provocarán la muerte intencionada de pacientes

Muerte Digna y Eutanasia
  • Muerte digna: es la muerte con todos los alivios médicos adecuados y los consuelos humanos posibles. También se denomina ortotanasia. Pretenden algunos identificarla con la muerte "a petición", provocada por el médico, cuando la vida ya no puede ofrecer un mínimo de confort que sería imprescindible; sería para éstos la muerte provocada por eutanasia.
  • Ortotanasia: es la muerte en buenas condiciones, con las molestias aliviadas.
  • Eutanasia: es la acción u omisión por parte del médico con intención provocar la muerte del paciente por compasión.
  • Eutanasia activa: es la eutanasia que mediante una acción positiva provoca la muerte del paciente. (ejemplo)
  • Eutanasia pasiva: es la eutanasia por dejar morir intencionadamente al paciente por omisión de cuidados o tratamientos que son necesarios y razonables. (ejemplo). Esta expresión —eutanasia pasiva— se utiliza en ocasiones indebidamente para referirse, en una buena práctica médica, a la omisión de tratamientos desproporcionados que son contraproducentes, indeseables o muy costosos. No se debe hablar de ningún tipo de eutanasia en esos casos, puesto que fomenta la ambigüedad y contribuye a difuminar los límites entre el correcto ejercicio de la medicina y la eutanasia. Es lo que intentan los partidarios de esta práctica. Conviene, sin embargo, mantener la expresión y el concepto específicos de eutanasia pasiva, pues, en ocasiones, se acaba así con la vida del paciente, por indicación médica: negándole cuidados que son necesarios y razonables.
  • Eutanasia voluntaria: la que se lleva a cabo con consentimiento del paciente. (ejemplo).
  • Eutanasia involuntaria: practicada sin el consentimiento del paciente. (ejemplo)
  • Encarnizamiento terapéutico (también obstinación o ensañamiento terapéuticos): es la aplicación de tratamientos inútiles; o, si son útiles, desproporcionadamente molestos o caros para el resultado que se espera de ellos.
  • Distanasia: es la muerte en malas condiciones, con dolor, molestias, sufrimiento... Sería la muerte con un mal tratamiento del dolor, o la asociada al encarnizamiento terapéutico.
  • Sedación terminal: es la correcta práctica médica de inducir el sueño del paciente, para que no sienta dolor, en los ya muy raros casos de dolores rebeldes a todo tratamiento. Una sedación suave acompañando a los analgésicos, que los potencia manteniendo la conciencia del paciente es muy recomendable.
  • Eutanasia directa: es lo que entendemos comúnmente por eutanasia; es decir, la muerte intencionada del enfermo a cargo del médico, por compasión. Puede ser activa o pasiva.
  • Eutanasia indirecta: en realidad no existe la eutanasia indirecta; pues no hay eutanasia sin intención de provocar la muerte. Sería para algunos —que confunden a otros con esta expresión— la muerte no buscada del paciente en el curso de un correcto tratamiento paliativo, por ejemplo contra el dolor.
  • Enfermo desahuciado: el que padece una enfermedad para la que no existe un tratamiento curativo y que es mortal, aunque no necesariamente a corto plazo.
  • Enfermo terminal: el que padece una enfermedad irrecuperable, previsiblemente mortal a corto plazo: en torno a dos semanas o un mes, a lo sumo.
Las horribles terribles historias detrás de las leyes de suicidio asistido
Los médicos y la EUTANASIA
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jueves, 14 de junio de 2018

EUTANASIA, Suicidio asistido y Cuidados paliativos. Ley de Eutanasia en el Congreso sin Debate Social. La Conferencia Episcopal y los Colegios médicos. Defensa de la vida humana y Actitud de los católicos

EUTANASIA
Monseñor Munilla, obispo de San Sebastián
Solidaridad con el pueblo oprimido de Nicaragua
Profundizamos en el debate sobre la eutanasia
Comentario al punto 58 del DOCAT
11 junio 2018
EUTANASIA o SUICIDIO ASISTIDO
19 mayo 2018 
Llama la atención la falta de debate social tras la aceptación a trámite en el Congreso de Diputados de la ley de eutanasia, presentada por el PSOE y aprobada con el apoyo de PNV, Podemos, ERC y PDeCAT.
Lo curioso es que, mientras unos políticos propugnan la legalización de la eutanasia, en respuesta a una supuesta demanda social, los expertos en cuidados paliativos –que son quienes atienden a los pacientes terminales— son los más reacios. El pronunciamiento de las asociaciones de cuidados paliativos ha sido nítido: su objetivo es ayudar a vivir con dignidad hasta la muerte. Lo que incluye, además del alivio del dolor, el control de los síntomas y el bienestar psicológico y espiritual; pero en ningún caso, la eutanasia y el suicidio asistido. Estos últimos vulneran la ética médica además de socavar la relación de confianza entre el médico y el paciente.
Rafael Mota, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, afirma: “Cuando un enfermo ingresa en cuidados paliativos te dice que así no se puede vivir. Cuando lleva un tiempo bien tratado, deja de pedir la muerte. Llevo 17 años viendo enfermos en estado terminal y sé que la gente no quiere morir; lo que no quiere es sufrir. Quiere vivir”. Por su parte, Anne de la Tour, presidenta de la Asociación de Acompañamiento y Cuidados Paliativos de Francia, respondía recientemente a los 156 diputados franceses que han propuesto una ley similar: “Sería una ley escrita para los sanos, para apaciguar su miedo a un sufrimiento lejano y potencial, cuando los que están en situación real e inmediata lo que reclaman es que se cumpla la promesa de aliviar el sufrimiento, de un fin de vida que siga siendo vida hasta el final y de una muerte humana que no les quite nunca su dignidad”.
Lo cierto es que la experiencia demuestra que la eutanasia termina siendo competidora de los cuidados paliativos. De hecho, en los países en los que se ha legalizado la eutanasia, disminuye la inversión en cuidados paliativos. Obviamente, es mucho más fácil recurrir al atajo del “corredor de la muerte”, que adentrarse en un acompañamiento más complejo. En nuestro contexto social, los cuidados paliativos han experimentado un avance espectacular en los últimos años, y todavía existe un gran margen para su mejora, ya que aún no están reconocidos en España como una especialidad.
La introducción de esta proposición de ley en España, ha coincidido con la imposición de le eutanasia al niño británico Alfie Evans, en contra de la voluntad de sus padres. Se trata de un caso que ha abierto los ojos a una parte importante de la opinión pública europea: ¿La eutanasia es una elección libre, como afirman sus defensores; o, por el contrario, en la práctica puede ser legalmente impuesta, como ha sucedido con Alfie Evans, con el pleno respaldo de los tribunales británicos y el de Estrasburgo?
Lo cierto es que la eutanasia introduce una dinámica de muerte, que resulta implacable. Revindicar el derecho a morir, cuando nuestra legislación ni tan siquiera ha sido capaz de reconocer el derecho a vivir del nasciturus, nos encamina hacia la eutanasia impuesta. Existen sobrados ejemplos en los países en cuya legislación se introdujo la eutanasia, en un primer momento, como una oferta voluntaria. Por ejemplo, es un hecho constatado que la legalización de la eutanasia en Holanda, ha provocado un notable desplazamiento de ancianos a otros países de Europa, por temor a que la eutanasia les sea aplicada contra su voluntad. Tampoco está de más recordar que el primer estado del mundo en legalizar la eutanasia fue la Alemania nazi, en septiembre de 1939. En la práctica, se convirtió en un recurso bélico para que el estado pudiese deshacerse de las personas consideradas como un lastre improductivo.
A la coincidencia en el tiempo del caso Alfie Evans, se ha sumado otra: el suicidio en una clínica de Suiza del anciano científico australiano David Goodall. Antes de suicidarse con una inyección letal, pronunció una conferencia en un hotel de Basilea, donde explicó que él era partidario de que pudiéramos decidir dónde y cuándo deseamos morir. Su caso, al igual que el de Ramón Sampedro, demuestra que la reivindicación de la eutanasia como un recurso reservado para las personas que padecen una enfermedad terminal, esconde otra realidad: Más allá de eufemismos, lo que verdaderamente se persigue es simplemente legalizar la práctica del suicidio asistido. Y llegados a este punto, es inevitable plantearse algunas cuestiones de alto contenido filosófico y teológico:
No existe el derecho a quitarse la vida. 
Y esta afirmación no solo es válida para aquellos 
que reconocemos en Dios al autor de la vida,
 sino para todo ser humano que toma conciencia 
de que la vida precede a su propia voluntad. 
El ser humano es un ser social, y su obrar no está exento 
de responsabilidad moral hacia el conjunto de la sociedad. 
Como decía San Agustín: “¡Yo soy yo, pero no soy mío!”.
Y, por último, es necesario hacerse la pregunta sobre dónde se funda la dignidad del ser humano. ¿Acaso el enfermo tiene menos dignidad que el sano? Creemos firmemente que la dignidad es inherente a la persona, y que ni siquiera una enfermedad como el Alzheimer puede suprimirla.
La dignidad del ser humano no estriba en su salud, 
sino en su potencialidad de ser amado incondicionalmente.
YO SOY YO, PERO NO SOY MÍO
11 junio 2018
Continuación del debate abierto tras 
 “Eutanasia o suicidio asistido” 
Contestado por CONCHA CASTELLS CARRILLO
presidenta de la asociación pro-eutanasia DMD-DHE

RELACIONADO:

martes, 21 de noviembre de 2017

EUTANASIA en HOLANDA: Objetivo récord de 7.000 asesinatos para 2017. CEE: 100 cuestiones y respuestas sobre la Defensa de la VIDA humana y la actitud de los Católicos (2725)

EUTANASIA en HOLANDA
Objetivo récord de 7.000 asesinatos para 2017
LifeSiteNews/InfoCatólica (12/11/2017): Una vez que una sociedad acepta generalmente el asesinato como una respuesta apropiada al sufrimiento, existen pocos límites para el tipo de «sufrimiento» que será necesario para el exterminio. Holanda es un ejemplo de ello. Despenalizada la eutanasia desde 1972 -y formalmente legalizada en 2002- las muertes por eutanasia están aumentando vertiginosamente.
La Eutanasia 
Comité para la defensa de la vida
100 cuestiones y respuestas 
sobre la defensa de la vida humana 
y la actitud de los católicos
Cuando, hace casi dos años, el Comité Episcopal para la Defensa de la Vida, dependiente de la Conferencia Episcopal Española, presentó a la opinión pública el libro "EI Aborto: 100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los católicos", ya anunció que aquel era efímero de una serie de publicaciones que verían la luz en el futuro. Una era la idea común: estudiar el valor y la dignidad de la vida humana desde la peculiar óptica que implica el tratamiento monográfico de un problema de actualidad. En aquella primera ocasión se trató del aborto; hoy, de la eutanasia.
El amplio debate social generado por aquellas "caen cuestiones sobre el aborto", la difusión lograda por el texto en España, en Hispanoamérica y en toda Europa, especialmente en los países recién salidos de la experiencia comunista, no dejó de ser un acicate importante para el Comité a la hora de dar cumplimiento a su propósito inicial de continuar aquel trabajo sobre el aborto con otros temas de similar actualidad. El millón de ejemplares vendidos de las "100 cuestiones sobre el aborto" y las noticias de su permanente uso como instrumento de trabajo y estudio en los más variados ambientes escolares, académicos y religiosos de varios continentes, han incentivado el esfuerzo intenso del Comité Episcopal para la Defensa de la Vida que ha trabajado durante más de un año en múltiples reuniones plenarias y de ponencia, para perfilar el texto que ahora se hace público.
Médicos, filósofos, farmacéuticos, enfermeras, teólogos, juristas, moralistas, han escrito, reescrito, discutido y redactado finalmente este texto sobre la eutanasia durante largos meses de trabajo, pretendiendo lograr un producto final fiel al doble objetivo de esta colección de trabajos: rigor técnico y científico en el tratamiento y claridad y sencillez en la exposición.
Mientras preparábamos este trabajo se han celebrado dos referendums en los EE.UU., sobre la eutanasia, rechazando en ambos la mayoría de los ciudadanos su legalización; se ha reabierto en Holanda el debate -una vez más en aquel país- sobre la despenalización de las prácticas eutanásicas; en distintos países han saltado a los medios de comunicación social noticias sobre "casos", sentencias, opiniones y propuestas referentes a la eutanasia. Estos hechos no han alterado el plan de trabajo del Comité, aunque hayan sido estudiados, valorados y considerados.
Cuando nuestro trabajo estaba casi acabado, el Gobierno Español ha aprobado un Proyecto de Código Penal -actualmente en trámite en el Congreso de los Diputados- en el que se regula la eutanasia como un delito singular acreedor a una pena sensiblemente más liviana que la del homicidio. Se inicia así en nuestro país la tendencia de "comprensión jurídica" hacia las prácticas eutanásicas que, nos tememos, puede acabar a corto plazo con su total impunidad como ha sucedido con el aborto, despenalizado parcialmente para atender a determinados "casos extremos" y legalizado en la práctica hasta el punto de constituir ya un lucrativo negocio amparado incluso por determinadas instituciones del Estado.
La iniciativa legislativa del Gobierno hace de total actualidad el presente trabajo que pretende servir como elemento de reflexión para todos los ciudadanos -también para quienes emiten su voto como Diputados y Senadores- y como factor de formación para la conciencia ilustrada de los católicos.
Este documento aborda la eutanasia sin rehuir ni ocultar los argumentos de sus partidarios; sin omitir los puntos de vista más conflictivos; sin silenciar los temas más polémicos, pues creemos que la sociedad -los católicos y quienes no lo son- puede y debe dedicar un tiempo razonable a reflexionar y lo formarse antes de emitir un juicio sobre cuestión de tal relevancia.
En nuestro tiempo crecen sentimientos de ideas muy acordes con la idea de hombre, de justicia y de derechos humanos que subyace en este trabajo, pero a la vez se imponen en nuestras sociedades prácticas incompatibles con la dignidad humana. El Comité Episcopal para la Defensa de la Vida está convencido de que podemos impulsar los aspectos más positivos de nuestra cultura si todos hacemos un esfuerzo para ser coherentes con el humanismo que ha inspirado los aspectos más positivos de la Modernidad. Por ello, ofrece a la consideración responsable de todos los ciudadanos -también de los políticos, los médicos, educadores, familias y demás personas que han de decidir sobre la eutanasia-, un trabajo que se inspira en un profundo respeto por cada hombre, por cada mujer, por cada ser humano, que -para quienes creemos en Dios- es objeto de un amor singular y personal desde antes de la creación y no acabará jamás, proyectándose tras la muerte por la eternidad.
Cardenal Narciso Jubany Arnau
Presidente del Comité Episcopal para la Defensa de la Vida
1. ¿Qué es la eutanasia?
La palabra "eutanasia" a lo largo de los tiempos ha significado realidades muy diferentes. Etimológicamente, eutanasia (del griego "eu", bien, "Thánatos", muerte) no significa otra cosa que buena muerte, bien morir, sin más.
Sin embargo, esta palabra ha adquirido desde antiguo otro sentido, algo más específico: procurar la muerte sin dolor a quienes sufren. Pero todavía este sentido es muy ambiguo, puesto que la eutanasia, así entendida, puede significar realidades no sólo diferentes, sino opuestas profundamente entre sí, como el dar muerte al recién nacido deficiente que se presume que habrá de llevar una vida disminuida, la ayuda al suicida para que consume su propósito, la eliminación del anciano que se presupone que no vive ya una vida digna, la abstención de persistir en tratamientos dolorosos o inútiles para alargar una agonía sin esperanza humana de curación del moribundo, etc.
2. ¿Qué se entiende hoy por eutanasia?
Hoy, más estrictamente, se entiende por eutanasia el llamado homicidio por compasión, es decir, el causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o atendiendo a su deseo de morir por las razones que fuere.
Sin embargo, en el debate social acerca de la eutanasia, no siempre se toma esta palabra en el mismo sentido, e incluso a veces se prefiere, según el momento, una u otra acepción para defender tal o cual posición dialéctica. Esto produce con frecuencia la esterilidad del debate y, sobre todo, grave confusión en el común de las gentes.
3. ¿Es, pues, especialmente importante el significado de las palabras en esta materia?
Es de extrema importancia, porque, según la significación que se dé al término eutanasia, su práctica puede aparecer ante las gente como un crimen inhumano o como un acto de misericordiosa solidaridad. Estas diferencias tan enormes obedecen con frecuencia a la distinta manera de entender la significación de la palabra, es decir, la realidad que se quiere designar.
No se puede ignorar, sin embargo, que en el debate público también se da no pocas veces, por parte de los patrocinadores de la eutanasia, una cierta manipulación -querida o no- de las palabras, cuyo resultado es presentar ante la opinión pública la realidad de la eutanasia como algo más inocuo de lo que es (se dice "muerte dulce", "muerte digna"), y propiciar así su aceptación social; como si no existiera, o fuera secundario, el hecho central de que en la eutanasia un ser humano da muerte a otro, consciente y deliberadamente, por muy presuntamente nobles o altruistas que aparezcan las motivaciones que lo animen a ejecutar tal acción y por poco llamativos que sean los medios que utilice para realizarla.
Todo esto no quiere decir que el debate sobre la eutanasia dejaría de existir si todos hablásemos de lo mismo y otorgásemos al término idéntico significado. El debate también se produciría aun cuando por eutanasia todos entendiesen una sola cosa: el causar la muerte de otro, con su consentimiento o no, para evitarle dolores físicos o padecimientos de otro tipo, considerados insoportables.
Tomada la eutanasia de esta manera, existen algunas personas y grupos partidarios de legalizarla y de darle respetabilidad social, porque interpretan que la vida humana no merece ser vivida más que en determinadas condiciones de plenitud, frente a la convicción mayoritaria que considera, por el contrario, que la vida humana es un bien superior y un derecho inalienable e indisponible, es decir, que no puede estar al albur de la decisión de otros, ni de la de uno mismo.
4. ¿Qué se va a entender por eutanasia en esta obra?
Llamaremos eutanasia a la actuación cuyo objeto es causar muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece de la calidad mínima para que merezca el calificativo de digna.
Así considerada, la eutanasia es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya mediante un acto positivo, ya mediante la omisión de la atención y cuidado.
Texto completo.....AQUÍ
Rebelión del "1-Octubre" (2017)
Pacto Masónico "PP-PSOE" (2015)
Conspiración Masónica contra España (1717-2017)
Propuestas para Reformar la Constitución
Santiago "matamoros" en la batalla de Clavijo (año 859) 
Twitter: @Clavijo859
Investigador de la Conspiración Masónica-Liberal
para el "Nuevo Orden Mundial-Nueva Era" 
DIOS-Patria-Familia
Verdad-Justicia y Amor-Misericordia
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martes, 22 de marzo de 2011

Eutanasia: Política socialmasónica. (96)

La Eutanasia es el acto de matar a una persona enferma con una doble finalidad:
  • Reducir el costo social de las personas con baja “calidad de vida” por edad avanzada o enfermedad grave. 
  • Reducir la población que conserva memoria de los paradigmas morales de épocas mejores. 
La Eutanasia es la actuación que causa la muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos. Es siempre un homicidio pues implica que alguien da muerte a otro mediante un acto positivo (eutanasia activa) o mediante la omisión del cuidado debido (eutanasia pasiva).

La Ortonasia consiste en dejar morir a su tiempo, con dignidad y en paz, sin usar medios desproporcionados o extraordinarios. La ambigüedad de esta definición es objetada por los creyentes en los milagros y por los que conocen casos de recuperación, al cabo de meses o años, en situaciones de coma profundo. La legalización de la Eutanasia (próximo proyecto del gobierno socialmasónico) acarreará graves consecuencias sociales. Los más débiles están más desamparados, los ancianos y los enfermos podrían ser fácilmente eliminados sin su consentimiento. Y se introduciría un factor de desconfianza en el sistema sanitario por parte de enfermos, familiares y médicos, como es el caso de Holanda donde prefieren dirigirse a hospitales de Alemania, que no ha legalizado la eutanasia.

La vida es digna porque tiene su origen y destino en Dios, su carácter es transcendente como el de la libertad. No podemos renunciar dignamente ni a la vida ni a la libertad.

Se escucha frecuentemente que la vida ya no es digna si no tiene calidad, identificando calidad con bienestar físico y prestigio social.

El movimiento pro-eutanasia de la izquierda masónica tiene una estrategia en cuatro etapas:
  1. Testamento en vida por el que el firmante autoriza a que le sea practicada la eutanasia. 
  2. Eutanasia pasiva: privar al enfermo de comida, agua y oxígeno, produciendo una agonía de semanas. 
  3. Suicidio asistido: o Eutanasia activa voluntaria. 
  4. Eutanasia involuntaria 
La Eutanasia es barata y cuidar a un enfermo grave requiere mucho esfuerzo, amor y ¡dinero! Lo que necesita el enfermo es cariño y ayuda espiritual de los que le rodean: familia, médicos, sacerdotes, etc.

La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico (sin probabilidad de éxito) es la humanización de la muerte.

Cuando Zapatero llegó al gobierno, gracias al atentado de Atocha (11/M) teledirigido por el Poder en la Sombra, asistió al estreno de la película “Mar adentro” de Amenábar, que tergiversó la realidad de un caso de eutanasia poniendo de manifiesto sus planes políticos contra la vida.

Fuente: José González Horrillo. Católicos sin complejos. Sekotia.


martes, 17 de enero de 2023

Francia. La masonería emprende la campaña para legalizar la eutanasia: no es un asesinato sino «un acto fraternal al más alto nivel»

Francia. La masonería emprende la campaña 
para legalizar la eutanasia: no es un asesinato 
sino «un acto fraternal al más alto nivel»
16/01/23

La eutanasia está castigada como asesinato en el derecho penal francés. Pero los masones sugieren que, en el Código Penal y en el Código de Ética Médica, la eutanasia sea tratada como una "causa de muerte natural".

Marc Henry, ex Gran Maestre de la Gran Logia de Francia: ¿Se trata de matar a alguien o de acompañarlo en su deseo de muerte? Por mi parte, no usaría la palabra matar, más bien hablaría de ayudar a quien tiene este deseo”

Un artículo de Religión en Libertad recoge el trabajo de la masonería en Francia para realizar ingeniería social en contra de la ley natural.

Ahora, la masonería francesa está trabajando intensamente para lograr la aprobación de la eutanasia.

Como siempre, para ello lo primero que hacen es utilizar eufemismos que disfracen y oculten la verdadera naturaleza del acto. El eufemismo que están utilizando para la eutanasia es “ayuda médica para morir”.

Además de eufemismos, la masonería también le da la vuelta al hecho para no llamar asesinato a la eutanasia. Según recoge Famille Chretienne, en un encuentro organizado por el Consejo Económico, Social y Medioambiental de Francia —al que asistieron cuatro masones y dos filósofos—, un órgano consultivo del Estado francés, se afirmó que la eutanasia, castigada como asesinato en el derecho penal francés, sería "un acto fraternal al más alto nivel” y, por supuesto, un gesto de bondad.

Durante las intervenciones de los cuatro líderes masones, llamaron por turnos a legalizar la eutanasia y el suicidio asistido, invocando argumentos prácticamente idénticos.

"Nos gustaría reformar la palabra eutanasia, mal entendida, mal aceptada por la población ", dijo el representante del Gran Oriente de Francia, proponiendo que se sustituya por "ayuda médica para morir" y sugiriendo que, en el Código Penal y el Código de Ética Médica, la eutanasia sea tratada como una "causa de muerte natural".

“En nuestra cultura judeocristiana -lamentó Catherine Lyautey, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Francia- interrumpir la vida sigue siendo un tabú y una de las mayores prohibiciones de nuestra sociedad”. Por su parte, el filósofo André Comte Sponville, él también “resueltamente” a favor de la legalización de la eutanasia, pidió que se le cambie el nombre por “Interrupción voluntaria de la vida” (IVV), en referencia a la expresión “interrupción voluntaria del embarazo” (IVG) utilizada para calificar el aborto.

"Cuidado con las palabras -dijo Marc Henry, ex Gran Maestro de la Gran Logia Nacional de Francia, en la misma línea-, matar a alguien está penado por la ley, es asesinato. Un asesinato no es nada. ¿Se trata de matar a alguien o de acompañarlo en su deseo de muerte? Por mi parte, no usaría la palabra matar, más bien hablaría de ayudar a quien tiene este deseo”.

La eutanasia y el suicidio asistido
 suponen traspasar la frontera ética 
de que la vida es sagrada 
y ni uno mismo y ni mucho menos 
un tercero puede disponer de ella

Insistimos: la eutanasia y el suicidio asistido suponen traspasar la frontera ética de que la vida es sagrada y ni uno mismo y ni mucho menos un tercero puede disponer de ella. Esa frontera ética está en la conciencia de todas las personas del mundo. Y por eso es acorde con la ley natural, que establece que hay respetar la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción a la muerte natural.

Y esa frontera ética debería estar reconocida por las leyes: como el ‘no’ a la pena de muerte, al asesinato o al homicidio. Es decir, es la misma razón por la que hay que oponerse también a la pena de muerte, al asesinato o al homicidio: no con un argumento religioso, sino meramente humano y racional.

Además, en los países donde se ha aprobado la eutanasia y el suicidio asistido, está ocurriendo que se empieza permitiéndola sólo en casos excepcionales y por voluntad propia, pero se termina aplicándola sin restricciones, a cualquier persona e incluso en contra de su voluntad, y de manera especial a los más débiles y vulnerables: enfermos mentales, ancianos, discapacitados sobre todo intelectuales..., que no pueden defenderse ante la decisión de otros -el Estado, un médico, los jueces, los políticos, sus familiares- sobre sus vidas.

Se trata de un plano inclinado o pendiente deslizante muy difícil de parar que provoca que la vida no tenga ningún valor, especialmente la de los más débiles y vulnerables, y que sea a ellos a quienes se termine aplicando al eutanasia sin su consentimiento.

martes, 22 de mayo de 2018

EUTANASIA o SUICIDIO ASISTIDO: falta de debate social tras la aceptación a trámite en el Congreso de Diputados de la ley de eutanasia, presentada por el PSOE y aprobada con el apoyo de PNV, Podemos, ERC y PDeCAT

EUTANASIA o SUICIDIO ASISTIDO
19-mayo-2018

Llama la atención la falta de debate social tras la aceptación a trámite en el Congreso de Diputados de la ley de eutanasia, presentada por el PSOE y aprobada con el apoyo de PNV, Podemos, ERC y PDeCAT.

Lo curioso es que, mientras unos políticos propugnan la legalización de la eutanasia, en respuesta a una supuesta demanda social, los expertos en cuidados paliativos –que son quienes atienden a los pacientes terminales— son los más reacios. El pronunciamiento de las asociaciones de cuidados paliativos ha sido nítido: su objetivo es ayudar a vivir con dignidad hasta la muerte. Lo que incluye, además del alivio del dolor, el control de los síntomas y el bienestar psicológico y espiritual; pero en ningún caso, la eutanasia y el suicidio asistido. Estos últimos vulneran la ética médica además de socavar la relación de confianza entre el médico y el paciente.

Rafael Mota, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, afirma: “Cuando un enfermo ingresa en cuidados paliativos te dice que así no se puede vivir. Cuando lleva un tiempo bien tratado, deja de pedir la muerte. Llevo 17 años viendo enfermos en estado terminal y sé que la gente no quiere morir; lo que no quiere es sufrir. Quiere vivir”. Por su parte, Anne de la Tour, presidenta de la Asociación de Acompañamiento y Cuidados Paliativos de Francia, respondía recientemente a los 156 diputados franceses que han propuesto una ley similar: “Sería una ley escrita para los sanos, para apaciguar su miedo a un sufrimiento lejano y potencial, cuando los que están en situación real e inmediata lo que reclaman es que se cumpla la promesa de aliviar el sufrimiento, de un fin de vida que siga siendo vida hasta el final y de una muerte humana que no les quite nunca su dignidad”.

Lo cierto es que la experiencia demuestra que la eutanasia termina siendo competidora de los cuidados paliativos. De hecho, en los países en los que se ha legalizado la eutanasia, disminuye la inversión en cuidados paliativos. Obviamente, es mucho más fácil recurrir al atajo del “corredor de la muerte”, que adentrarse en un acompañamiento más complejo. En nuestro contexto social, los cuidados paliativos han experimentado un avance espectacular en los últimos años, y todavía existe un gran margen para su mejora, ya que aún no están reconocidos en España como una especialidad.

La introducción de esta proposición de ley en España, ha coincidido con la imposición de le eutanasia al niño británico Alfie Evans, en contra de la voluntad de sus padres. Se trata de un caso que ha abierto los ojos a una parte importante de la opinión pública europea: ¿La eutanasia es una elección libre, como afirman sus defensores; o, por el contario, en la práctica puede ser legalmente impuesta, como ha sucedido con Alfie Evans, con el pleno respaldo de los tribunales británicos y el de Estrasburgo?

Lo cierto es que la eutanasia introduce una dinámica de muerte, que resulta implacable. Revindicar el derecho a morir, cuando nuestra legislación ni tan siquiera ha sido capaz de reconocer el derecho a vivir del nasciturus, nos encamina hacia la eutanasia impuesta. Existen sobrados ejemplos en los países en cuya legislación se introdujo la eutanasia, en un primer momento, como una oferta voluntaria. Por ejemplo, es un hecho constatado que la legalización de la eutanasia en Holanda, ha provocado un notable desplazamiento de ancianos a otros países de Europa, por temor a que la eutanaisa les sea aplicada contra su voluntad. Tampoco está de más recordar que el primer estado del mundo en legalizar la eutanasia fue la Alemania nazi, en septiembre de 1939. En la práctica, se convirtió en un recurso bélico para que el estado pudiese deshacerse de las personas consideradas como un lastre improductivo.

A la coincidencia en el tiempo del caso Alfie Evans, se ha sumado otra: el suicidio en una clínica de Suiza del anciano científico australiano David Goodall. Antes de suicidarse con una inyección letal, pronunció una conferencia en un hotel de Basilea, donde explicó que él era partidario de que pudiéramos decidir dónde y cuándo deseamos morir. Su caso, al igual que el de Ramon Sampedro, demuestra que la reivindicación de la eutanasia como un recurso reservado para las personas que padecen una enfermedad terminal, esconde otra realidad: Más allá de eufemismos, lo que verdaderamente se persigue es simplemente legalizar la práctica del suicidio asistido. Y llegados a este punto, es inevitable plantearse algunas cuestiones de alto contenido filosófico y teológico:

No existe el derecho a quitarse la vida. Y esta afirmación no solo es válida para aquellos que reconocemos en Dios al autor de la vida, sino para todo ser humano que toma conciencia de que la vida precede a su propia voluntad. El ser humano es un ser social, y su obrar no está exento de responsabilidad moral hacia el conjunto de la sociedad. Como decía San Agustín: “¡Yo soy yo, pero no soy mío!”.

Y, por último, es necesario hacerse la pregunta sobre dónde se funda la dignidad del ser humano. ¿Acaso el enfermo tiene menos dignidad que el sano? Creemos firmemente que la dignidad es inherente a la persona, y que ni siquiera una enfermedad como el Alzheimer puede suprimirla. Y es que, la dignidad del ser humano no estriba en su salud, sino en su pontencialidad de ser amado incondicionalmente.


jueves, 6 de mayo de 2021

“El de la EUTANASIA no es un debate cerrado”

“El de la eutanasia no es un debate cerrado”
23/4/21

Expertos de Medicina, Derecho, Ética y Comunicación abordan la importancia de la dignidad, el cuidado y la autonomía tras la reciente aprobación de la Ley de la Eutanasia. De izquierda a derecha, los profesores Carlos Centeno, Pilar Zambrano, Mercedes Pérez, José Mª Torralba y Teresa Sádaba, ponentes de la mesa redonda. El encuentro contó con más de 300 participantes, entre los asistentes presenciales y on line.

“Busquemos una sociedad que proteja al débil y alivie al enfermo”, destacó el doctor Carlos Centeno, director del servicio de Cuidados Paliativos de la Clínica Universidad de Navarra en la mesa redonda “Acerca de la Eutanasia”, organizada por el Instituto Core Curriculum de la Universidad de Navarra. En la sesión, expertos de Medicina, Derecho, Ética y Comunicación abordaron la importancia de recuperar el genuino sentido de la dignidad, el cuidado y la autonomía tras la reciente aprobación de la Ley de la Eutanasia.

El doctor Centeno explicó algunos avances de la medicina que combaten el miedo a morir sufriendo. “La muerte debería llegar suavemente, en paz, sin violencia; aliviada del sufrimiento de la enfermedad y del dolor en la separación de los que se quieren”, afirmó Centeno, director del Grupo de Investigación Atlantes del Instituto Cultura y Sociedad (ICS). Una realidad que, según Centeno, “es hoy posible” con los avances de la medicina. “Con buena medicina se puede morir en paz y sin sufrir. La eutanasia significa morir con sufrimiento; es lo contrario a la muerte natural, es morir con violencia. Por eso la medicina y la eutanasia no se encuentran. Por eso no puede haber acuerdo”, afirmó.

El profesor de Ética José María Torralba destacó que “el de la eutanasia no es un debate ya cerrado tras la aprobación de la ley”. “Quienes pensamos que contradice el bien común, tenemos el deber de seguir explicándolo a la sociedad, como hace cualquier ciudadano ante una ley que considera injusta. Eso es lo propio de una sociedad democrática sana”, añadió. En concreto, le parece grave que, a partir de ahora, “se obligue a todos los enfermos o grandes dependientes a preguntarse si deben pedir la eutanasia”, una tesitura que “dejará en situación de desprotección a los más débiles, a pesar de las garantías que la ley pretende ofrecer”.

También explicó que se está cambiando el significado original de la dignidad humana. “Con esta ley, la persona se queda sola ante su decisión y se diluye la certeza de que la sociedad le dará todo el apoyo necesario, todo el tiempo que haga falta”, afirmó. “En el cuidado a otra persona resplandece de modo especial nuestra humanidad. Seamos una sociedad orgullosa de cuidar a sus personas mayores, enfermos y dependientes, donde nadie piense que sobra o es una carga”, concluyó.

Por su parte, la profesora Teresa Sábada, experta en Comunicación, resaltó la necesidad de crear nuevas imágenes y marcos contextuales que sirvan para recuperar el sentido de los conceptos ante la actual “confusión conceptual” que se ha producido en el relato de la eutanasia. “Debemos ayudar a la claridad en el debate en dos direcciones: el significado de la realidad que entendemos por eutanasia y en la introducción de matices”. Además, destacó algunos marcos de la opinión pública actual que favorecen la defensa de la vida, como la igualdad social, la recuperación del sentido de lo natural o el valor de acompañar a los enfermos de COVID que se ha ensalzado en la pandemia, entre otros.

Desde la perspectiva del Derecho, la nueva Ley, según la profesora de Filosofía del Derecho Pilar Zambrano, presenta una realidad “inconciliable con otros derechos”, pues al despenalizar la eutanasia se han puesto en cuestión otros como “el derecho a la vida, la privacidad o la autonomía, que permite disponer de la propia vida con o sin auxilio de terceros”. Además, Zambrano advirtió de la afectación al derecho de igualdad, pues “no podemos permitir la eutanasia como discriminación".

Salud y Ciencia
Sociedad y Comunicación

jueves, 25 de marzo de 2021

**EUTANASIA. MÉDICOS acuden al CONSTITUCIONAL para frenar la EUTANASIA: «Nos afecta gravemente a todos»

Médicos españoles acuden al Constitucional para 
frenar la eutanasia: «Nos afecta gravemente a todos»
24 marzo 2021
Partidos políticos de la oposición anunciaron también 
que llevarán la nueva ley al Constitucional

El pasado 18 de marzo el Congreso de los Diputados aprobaba definitivamente la ley de la eutanasia en España, que en un plazo de tres meses podrá ya aplicarse para acabar con pacientes enfermos. Pero si hubo una fuerte oposición por parte del colectivo médico antes de ser aprobada, también lo sigue habiendo después con el objetivo de que esta norma no llegue a entrar en vigor.

Para ello, importantes médicos han escrito al Tribunal Constitucional para pedir la paralización de la ley de la eutanasia, explicando los graves problemas legales, bioéticos, médicos y procedimentales de una ley aprobada en plena pandemia, sin diálogo y sin tener en cuenta a los expertos.

La misiva ha sido firmada por Salvador González Barón, catedrático emérito de Fisiología Humana de la Universidad de Málaga; Manuel González Barón, director honorario de la cátedra de Oncología y Medicina Paliativa y jefe (jubilado9 del servicio de Oncología Médica del Hospital La Paz; Manuel García del Río, profesor titular de Pediatría de la Universidad de Málaga; y Álvaro Gándara del Castillo, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz de Madrid.

La carta puede ser firmada igualmente por otros profesionales y opositores a la eutanasia AQUÍ.

Estos médicos presentan a los magistrados una serie de argumentos que justifican la retirada de una ley que en primer lugar ha sido aprobada por las Cortes “recurriendo a un procedimiento parlamentario no adecuado”. El PSOE lo ha hecho como proposición de ley y no como proyecto de ley tal y como procedía por ser de gran trascendencia el asunto a legislar para “prescindir del informe del Consejo de Estado, como es preceptivo. Tampoco ha aceptado tener en consideración al Comité de Bioética de España, ni a las organizaciones profesionales de Medicina y Enfermería, Sociedades Profesionales y del Consejo General del Poder Judicial”.


En su escrito recuerdan que esta ley “nos afecta gravemente a todos, pues crea una situación de inseguridad jurídica sin precedentes para las personas más frágiles. Lo que la hace profundamente injusta. Las deja sin alternativas, puesto que los cuidados sociales o las ayudas a la dependencia no llegan a todos ni en tiempo ni en forma. No aborda la grave situación de pacientes vulnerables. En España, aproximadamente de 200.000 enfermos que necesitan Cuidados Paliativos, unos 80.000 fallecen al año sin poder acceder a estas Unidades. Para muchos la ley ofrece, o vivir con sufrimiento, o la muerte”.

Ateniéndose a las experiencias en otros países, estos médicos explican que “en muchos casos las personas más vulnerables se considerarán una carga. Es la consecuencia de tomar la calidad de vida cómo referencia fundamental para mantener la vida, con lo que se entenderá según la ley de Eutanasia que hay vidas sin valor”.

Por otro lado, la misiva recuerda al Alto Tribunal que en numerosos códigos jurídicos de los grandes países europeos no se contempla la eutanasia y que expertos mundiales como el profesor Daniel Callaghan, cofundador de la Bioética, llega a definirla como “la legitimación del asesinato mutuamente acordado”.

“La compasión ante el sufrimiento no puede nunca legitimar la eliminación de la persona que sufre. Ni la autonomía del paciente tiene carácter absoluto para decidir lo que puede hacer. De ello hay ejemplos múltiples en cualquier legislación. La ley no trata de aliviar el sufrimiento sino de terminar con la vida de las personas que sufren sin que se empleen tratamientos específicos como la sedación correcta y éticamente aplicada.”, insisten los médicos, la mayoría expertos en pacientes que afrontan la muerte.

Igualmente, la carta explica a los magistrados que conforman el Constitucional que “con la ley de eutanasia se ha creado un nuevo derecho subjetivo individual, matar, que se le niega a muchas personas, ya que no se puede ejercer más que en un contexto eutanásico”.

Pero además, los médicos destacan que “ese derecho a poner fin a la propia vida no existe, rompiendo todos los principios jurídicos universales y por supuesto es incompatible con lo que recoge la Constitución Española (artículo 15) y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Vulnera por tanto varios artículos de la Constitución. Y además no respeta el principio de Proporcionalidad, ya que debería haber legislado previamente sobre la Ley de Cuidados Paliativos. Más aún, lo recoge como una prestación pública, tomando como ejecutor al médico. Si un facultativo se niega, se pone en la tesitura de denegar un derecho fundamental. Lo que coloca al médico en una situación de franca ilegalidad”.

Siguiendo con esta problemática, los facultativos señalan que “la obligación de la inscripción previa en un registro de objetores de conciencia, impuesta a los profesionales que se oponen a practicar la eutanasia y el suicidio médicamente asistido no es legal ni legítimo ya que plantea serias dudas por posibles repercusiones que podrían darse en la promoción profesional de los que se oponen a aplicarla. Más objetivo y justo sería que esa relación para las autoridades sanitarias, se realizara de aquellos profesionales sanitarios que están a favor de la eutanasia”.


En este sentido, “el actual Código de Deontología Médico, Capítulo VI, Art 36.3, es rotundo cuando afirma: ‘el médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siquiera en caso de petición expresa por parte de éste’. Este pronunciamiento es coincidente y ratifica lo expresado en la reciente Declaración de la Asociación Médica Mundial (AMM) en su Asamblea anual en Tiflis, Georgia, celebrada el 27 de octubre de octubre de 2019, en la que reitera su máximo respeto por la vida humana, oponiéndose firmemente a la eutanasia y al suicidio con ayuda médica”.

Los firmantes tienen claro que la alternativa real a la eutanasia es "promulgar una ley nacional de Cuidados Paliativos para garantizar el acceso universal a estos cuidados como parte fundamental de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud. Pero en nuestro país no se ha querido apostar por promover los Cuidados Paliativos. Las cifras comparativas con los países de la Unión Europea lo ponen de manifiesto. Mientras en estos hay una cifra media de 2 Unidades de Paliativos por cien mil habitantes, en España es de 0.6”.

Por último, recuerdan en la carta dirigida al Constitucional que “sólo en 5 países del mundo con democracias avanzadas, y consolidadas, han despenalizado o legislado sobre la eutanasia. En el entorno europeo sólo Holanda, Bélgica y Luxemburgo. La mayoría de los países han rechazado esa despenalización (como Francia), tras un profundo y minucioso estudio (comisión Leonetti) en el que se destacó el deber del Estado de cuidar y atender a los pacientes más enfermos, ofreciéndoles toda la ayuda que precisen en su situación particular. Sólo para casos de sufrimiento extremo se aprobaba la sedación profunda”.

“En los países que han despenalizado la eutanasia, la falta de control -a pesar de pretender garantizarlo- ha llevado a verdaderas 'eutanasias no solicitadas', Resulta imposible valorar la adecuación si una de las partes ha fallecido. Y, por otra parte, se han ido relajando todas las cautelas legales contempladas, hasta el extremo de poder solicitar, en determinados casos, una ‘Eutanasia casi a la carta’”, concluye.

Puedes adherirte a esta carta enviada al Constitucional AQUÍ

Cosas sencillas que se pueden hacer a favor de los cuidados paliativos y contra la eutanasia:
- En España, súmate online a la Petición #MasPaliativos #StopEutanasia de la Plataforma Los 7000
- Difunde los testimonios y vídeos de vividores.org
- Reenvía los artículos de ReL con argumentos contra la eutanasia y a favor de los cuidados paliativos
- Difunde los vídeos de morirenpaz.org 

viernes, 9 de abril de 2021

***La EUTANASIA es la CRISIS más grave en la milenaria historia de la MEDICINA

Marcos Gómez: «La eutanasia es la crisis más grave
 en la milenaria historia de la medicina»
 25 marzo 2021

«Cuando quitas el dolor al paciente, el 100% de las veces se suprime la demanda de eutanasia», explica Marcos Gómez, uno de los máximos exponentes mundiales en medicina paliativa. Para el doctor, lo prioritario es atender a los enfermos, no legalizar una forma de terminar con ellos.

Entrevista

«Es incomprensible que haya eutanasia sin buenos cuidados paliativos». Así lo asegura Marcos Gómez Sancho, tras toda una vida dedicada a la medicina, en especial a la atención a los enfermos en sus últimos momentos. Especialista en Anestesiología y Reanimación, fue reconocido en 2011 con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo.

A comienzos de 1989, creó una de las primeras unidades asistenciales de medicina paliativa en España y, en la actualidad, dirige la Unidad de Medicina Paliativa en el Hospital Universitario Dr. Negrín de Gran Canaria. Entre otros cargos, ha presidido la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) y la Comisión Central de Deontología de la OMC (Organización Médica Colegial).

Todo un referente en temas de bioética, el doctor Gómez Sancho propone varias claves para evitar la eutanasia, una práctica que califica de ‘innecesaria’: «Mejorar la capacitación de los profesionales, incrementar los recursos de cuidados paliativos y aumentar los recursos sociosanitarios para los pacientes crónicos con enfermedades progresivas y progresivamente invalidantes».

Pregunta: ¿Qué opinión le merece la ley de eutanasia, que muy pronto será una realidad en España?

Respuesta: Me parece una ley mala, a destiempo e injusta. Una ley sobre eutanasia no es prioritaria en estos momentos. Lo realmente prioritario es atender a los enfermos, antes que legalizar una forma de terminar con ellos. Y hay una escandalosa deficiencia en los cuidados a los enfermos. Es empezar la casa por el tejado. Sabiendo que hay una cantidad tan grande de personas que están mal atendidas, cuando no desatendidas, me parece incluso antiestético.

Pregunta: Antiestético sobre todo en medio de una pandemia como la que sufrimos…

Respuesta: La situación que estamos padeciendo como consecuencia de la pandemia ha generado en la sociedad española una deuda moral, en especial con los miles de ancianos que han muerto y que lo siguen haciendo, en situación de soledad, en nuestras residencias, sin que sus familias dispongan de información ni de respuestas convincentes a este trauma tan horroroso que están sufriendo. Me pregunto si no sería más apropiado que nuestros políticos se pararan a reflexionar, intentando dar respuesta a tantas y tantas personas que viven en esta situación. ¿Qué mensaje quieren enviar nuestros parlamentarios a los españoles aprobando ahora una ley de eutanasia, cuando en España ha habido alrededor de 100.000 muertos, por lo menos, mayoritariamente ancianos?
En España hay una escandalosa deficiencia en los cuidados a los enfermos

P.: De todo ello se deduce que la atención a las personas mayores en España no es la adecuada.

R.: Absolutamente. En Canarias, por ejemplo, faltan más de 7.500 plazas residenciales públicas para mayores y 70.700 en toda España. ¿Cómo vamos a legalizar una forma de acabar con estos enfermos? Me sigo preguntando cuánto tiempo han dedicado en el Congreso de los Diputados a discutir acerca de algo que es evidente, que es el fracaso de nuestro modelo sociosanitario, y a estudiar y plantear una reforma del modelo de las residencias de ancianos. Cero.

P.: Los partidarios de la ley de eutanasia dicen que responde a una demanda de la sociedad, pero la realidad es que se ha tramitado sin debate y sin contar con el colectivo médico.

R.: La van a aprobar sin haber escuchado prácticamente a nadie, ni a organizaciones profesionales ni a nada que se le parezca. Es más, he visto en la página web del Senado que yo mismo estaba propuesto para comparecer en la Comisión de Justicia antes de la legalización de la eutanasia. Y resulta que ni a mí ni al resto de los que estábamos en esa lista nos han llamado. Es decir, que se han saltado todos estos procedimientos que son habituales cuando se aprueba alguna ley.

Me he enterado ahora de que el día 4 de marzo se publicó en el boletín oficial el informe de la ponencia y el dictamen de la Comisión de Justicia del Senado sobre la regulación de la eutanasia, sin haber llamado ni escuchado a los que ellos mismos habían propuesto como expertos en la materia. Ha sido una ley mal hecha, según los técnicos, y con muchas deficiencias en la redacción.
¿Qué mensaje quieren enviar nuestros parlamentarios a los españoles aprobando una ley de eutanasia, cuando la pandemia ha dejado alrededor de 100.000 muertos?

P.: ¿El paciente que pide la eutanasia quiere morir o dejar de sufrir?

R.: Hemos de entender que quien quiere morir es porque no le vale la pena vivir, porque está viviendo de manera indigna, según él, con un sufrimiento intenso que percibe como tal. Entonces debemos preguntarnos por qué este enfermo pide que acabemos con su vida y hacer todo lo necesario para evitar que esta persona solicite la eutanasia. Nos debería dar vergüenza como sociedad que un ciudadano diga que quiere acabar con su vida y lo aceptemos sin antes haber reflexionado y estudiado el porqué y sin intentar poner medios para que deje de solicitarlo. Esto sería lo lógico y lo natural, en lugar de directamente terminar con la vida de la persona.

P.: Para aliviar el sufrimiento del enfermo, son imprescindibles los cuidados paliativos. ¿Cómo es su situación en nuestro país?

R.: Deficiente. Valga como ejemplo que en España, según datos de 2018 -que no van a ser muy distintos a los actuales-, necesitan cuidados paliativos especializados 126.000 enfermos y de ellos solo los reciben 51.000. Por lo tanto, hay 75.000 españoles que mueren con un sufrimiento intenso, porque necesitan cuidados paliativos avanzados y nos los reciben. Lo prioritario sería dotar a España de recursos suficientes para atender a estos 75.000 desdichados y no legalizar una forma de acabar con ellos, con sus vidas. Sería lo lógico y natural, es incomprensible que haya eutanasia sin que haya cuidados paliativos.

En materia de cuidados paliativos, España ocupa en Europa el puesto número 31, de los 49 que se han estudiado. Y detrás de España solo están las repúblicas balcánicas y los países de la extinta Unión Soviética. Todos los demás países están por delante de nosotros y vamos a tener el dudosísimo privilegio de ser en Europa el país número 31 de cuidados paliativos y el número 5 de eutanasia. Por lo tanto, es algo que se debería haber considerado y lo primero debería haber sido lo primero, y no al revés, como se está haciendo.
Nos debería dar vergüenza como sociedad que un ciudadano diga que quiere acabar con su vida y lo aceptemos sin antes haber estudiado el porqué

P.: ¿La ley de eutanasia permite la libertad de elección del paciente?

R.: Hay quienes esgrimen la necesidad de esta ley de eutanasia aduciendo la libertad de elección y la autonomía de las personas, pero es algo que se cae por su propio peso. No pueden tener libertad de elección entre cuidados paliativos y eutanasia, porque solo van a tener eutanasia. Por lo menos, 75.000 personas cada año en España.

Yo oí una vez al propio Salvador Pániker -gran intelectual, ingeniero, filósofo y muchas cosas más, que fue uno de los dirigentes de la Asociación Derecho a Morir Dignamente de España- decir que no se entendía una eutanasia sin buenos cuidados paliativos.

De hecho, en Bélgica, en la ley que se hizo al respecto, se hablaba del filtro de los cuidados paliativos. Es decir, que antes acudir a una aplicación de la eutanasia los enfermos deberían pasar por un buen servicio de cuidados paliativos.

P.: ¿Cuál es la diferencia entre eutanasia y cuidados paliativos desde el punto de vista ético?

R.: Son dos cosas totalmente distintas y sin conexión posible. Los cuidados paliativos consisten en la atención esmerada, escrupulosa, de los pacientes al final de la vida y de sus familiares mediante equipos interdisciplinarios formados por médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, etc., que aúnan sus esfuerzos para intentar dar respuesta a sus múltiples necesidades. Pueden ser físicas, como el control de todos los síntomas, pero también psicológicas, sociales y espirituales.

Por el contrario, la eutanasia significa acabar con el enfermo.
Hay 75.000 españoles que mueren con un sufrimiento intenso, porque necesitan cuidados paliativos avanzados y nos los reciben

P: Ha afirmado que la eutanasia es innecesaria, ¿cuáles son las claves para sortearla?

R.: Se pueden hacer muchas cosas para evitar la eutanasia: mejorar la capacitación de los profesionales, aumentar los recursos de cuidados paliativos e incrementar los recursos sociosanitarios para los pacientes crónicos con enfermedades progresivas y progresivamente invalidantes.

P.: Hablando de enfermos crónicos, ¿las personas dependientes reciben una atención adecuada en España?

R.: Precisamente con los que más se discute este asunto de la eutanasia es con los pacientes crónicos con enfermedades degenerativas de motoneurona, como la esclerosis lateral amiotrófica. Durante mucho tiempo tienen la necesidad de unos cuidados muy grandes las 24 horas del día. En España existen pocos recursos para dar soporte a este tipo de enfermos y muchas veces hemos visto la deficiencia que hay de plazas residenciales.

Cada año mueren en España 50.000 enfermos, es decir, 160 cada día, esperando que les llegue la ayuda a la dependencia a la que tienen derecho. Se dice pronto. Por lo tanto, en esta siniestra lista de espera lo que debería hacerse primero es intentar dar respuesta y ayudas a estos enfermos que las necesitan y que, sin embargo, no las reciben.
Cada año mueren en España 50.000 enfermos, es decir, 160 cada día, esperando que les llegue la ayuda a la dependencia a la que tienen derecho

P.: Háblenos de ese déficit de plazas residenciales para personas dependientes.

R.: Es un problema en toda España, en unas regiones más, en otras menos. Según la Asociación de Cuidadoras, se ha normalizado que las personas dependientes sean una población que agoniza, literalmente.

Hay casos mediáticos de pacientes con enfermedades degenerativas de este tipo. El último que vimos, el 3 de abril de 2019, fue el de un marido que ayudó a morir a su esposa afectada de esclerosis múltiple desde hacía años, con una dependencia del 82%. Este ha sido el motivo para reivindicar que lo que había hecho su marido, que es ayuda al suicidio, debería ser legal. Y nadie se ha parado a pensar que ese matrimonio llevaba diez años esperando por una cama en alguna residencia para enfermos crónicos o en un centro sociosanitario y no se la habían otorgado. Y murió esperando por algo a lo que, a todas luces, tenía derecho. Por lo tanto, el enfoque del asunto depende de la lectura que se haga del mismo acto. Este es un caso típico -que son los más mediáticos- de enfermos de padecimientos de motoneurona, que tienen mucho tiempo de invalidez y no reciben los cuidados que precisan.

P.: ¿Qué solución habría que articular para atender de manera integral a las personas dependientes?

R.: Lo urgente sería poner en marcha centros residenciales para descargar a los familiares de la tremenda sobrecarga que es cuidar las 24 horas del día a un paciente tan dependiente. Esto en cuanto a los sitios públicos. En los privados, según datos de la Fundación Luzón, el 94% de los pacientes de ELA no puede contratar a un cuidador, que cuesta 40.000 euros al año. Es decir, que si no hay plazas públicas y las plazas privadas solamente puede pagarlas el 6% de los enfermos de ELA, estamos cayendo en una discriminación económica tremenda. Como siempre, los más ricos serían los únicos que tendrían acceso a unos cuidados de dependencia exquisitos.
Muchas veces las familias no saben qué hacer con un anciano enfermo. Lo llevan a un hospital, porque tiene un problema agudo, y luego no vuelven a recogerlo

P.: Tras su dilatada trayectoria atendiendo a pacientes en los últimos momentos de su vida, ¿cómo trata a un enfermo que pide la eutanasia?

R.: Lo primero es preguntar al paciente por qué hace semejante solicitud. No deja de ser extravagante que un paciente acuda a un médico para que acabe con su vida. Y, una vez que nos ha dicho cuál es el motivo, intentamos ayudarlo a resolver el problema que lo ha conducido a hacer esa demanda.

Hemos tenido muchos enfermos que el primer día llegan solicitándonos que acabemos con ellos, porque llevan días sin dormir por un dolor intenso. Lo primero que hacemos es ponerles el primer bolo subcutáneo de cloruro mórfico y el enfermo se queda dormido y no vuelve a decir que acabemos con él, porque lo que estaba pidiendo es que lo cuiden, que lo traten y que le quiten el dolor. Cuando has quitado el dolor al paciente, el 100% de las veces se suprime la demanda de eutanasia. Si es por cualquier otro síntoma, lo mismo: controlarlo para que no tengan que pedir la eutanasia.

En los casos de enfermos crónicos de ELA y en los que la familia no puede tener en casa al paciente por la sobrecarga de trabajo que exige, deberían ser atendidos en un centro sociosanitario adecuado. Los podemos ayudar en la medida de nuestras posibilidades para que estén lo mejor posible, pero quien debe dar una respuesta es el Estado, poniendo en marcha dispositivos asistenciales de cuidados que necesitan estos pacientes y que son escasísimos en España.

P.: La eutanasia choca frontalmente contra el juramento hipocrático. ¿Puede un médico decidir sobre la vida o la muerte?

R.: Por supuesto que choca con el juramento. La eutanasia, en mi opinión, significa la crisis más grave en la milenaria historia de la medicina. Por primera vez, el médico va a empezar a ser el gestor de la muerte de su enfermo. Esto es algo que, evidentemente, choca contra toda lógica y contra todo sentido común. Por lo tanto, atenta contra la propia profesión.

Es lógico que se permita la correspondiente objeción de conciencia a los médicos que no la quieran aplicar, que va a ser la inmensa mayoría. Los médicos no hemos estudiado 14 años para acabar con la vida de los enfermos, sino para cuidarlos, curarlos y atenderlos. Para acabar con ellos no hace falta estudiar tanto tiempo. Esto va a terminar afectando a la relación médico-paciente, porque los pacientes pueden empezar a tener cierta suspicacia cuando acuden a un médico o a una clínica que saben que aplica la eutanasia. Puede generar algunos problemas añadidos en la relación médico-paciente.
Los médicos no hemos estudiado 14 años para acabar con la vida de los enfermos, sino para cuidarlos, curarlos y atenderlos

P.: ¿Los profesionales médicos reciben la adecuada formación en cuidados paliativos?

R.: Ese es otro asunto importante en España: mejorar la capacitación de los profesionales, porque no están bien formados en cuidados paliativos. En la Unión Europea existe la obligación de que todas las facultades de Medicina de las universidades del Espacio Europeo de Educación Superior tengan una asignatura obligatoria de cuidados paliativos. Después de tantos años de la existencia de esta normativa, en España solo 22 de las 42 facultades de Medicina explican algo sobre cuidados paliativos. Pero de ellas solo 7 cumplen con tener la asignatura específica y obligatoria de esta materia. Por lo tanto, también podemos hacer mucho mejorando la capacitación de los médicos. Con respecto a Enfermería, el panorama no es mucho más halagüeño. Solo 69 de las 112 escuelas cumplen con este requisito.

España es el único país de Europa que no tiene una especialidad en cuidados paliativos ni un área de capacitación específica ni ningún tipo de titulación oficial. Esto quiere decir que a los cuidados paliativos se puede dedicar el que quiera y sabemos que no todos los profesionales que se dedican a ello tienen una formación adecuada.

P.: Usted ha participado en el documental Morir en paz, de Andrés Garrigó. ¿Qué es morir en paz?

R.: Yo diría probablemente sin dolor, sin grandes síntomas, sin sufrimiento. Es decir, una muerte lejos de la tecnología, de la obstinación terapéutica y, a poder ser, en nuestra propia casa, donde todos tenemos nuestros fetiches, guardamos nuestros recuerdos y podemos disfrutar de lo que cada vez es un privilegio y un lujo más grande, que es la presencia constante de nuestros seres queridos a nuestro lado. Además, la situación la controlas tú, dependiendo de tu estado clínico y no de las estrictas normas carcelarias de un hospital, ni de la supervisora ni del médico de guardia de ese día en esa planta. Y ese sitio es la casa de cada uno, que no tiene por qué ser un palacio. Es donde cada uno puede comer lo que quiera y a la hora que quiera, y sin la disciplina de un hospital. Hay que huir de la obstinación terapéutica, que muchas veces es una tentación que tenemos los médicos, porque casi siempre al final el enfermo quiere estar en su casa.
España es el único país de Europa que no tiene una especialidad en cuidados paliativos ni un área de capacitación específica ni ningún tipo de titulación oficial

P.: Pero cuidar a un enfermo en casa exige contar con ayudas a la familia.

R.: Los que dicen que prefieren estar en el hospital, entre líneas lo dicen porque no quieren ser una carga para los familiares, porque saben la cantidad de trabajo que les van a dar. Hay que suministrar ayudas a las familias para que puedan atender al enfermo en su casa. Tenemos equipos de asistencia domiciliaria, pero de poco sirve que venga un médico o un enfermero cada día a ver a un paciente que tiene necesidades las 24 horas del día.

Los hospitales terciarios, universitarios, están diseñados para diagnosticar y curar y estamos hablando de enfermos que ya están diagnosticados y que son incurables. Por lo tanto, no tiene mucho sentido que estén en ellos. Y muchas veces sucede que las familias no saben qué hacer, generalmente, con un anciano enfermo. Lo llevan a un hospital, porque tiene un problema agudo, y luego no vuelven a recogerlo. El año pasado hubo que abrir un ala entera nueva en el Hospital Doctor Negrín de Las Palmas para ancianos que ya tenían el alta y cuyos familiares no pasaban a recogerlos. Esto pasa todos los primeros días de agosto. Los servicios de urgencias se llenan de ancianos cuyas familias los llevan para irse de vacaciones. Y luego, con un poco de suerte, pasan a recogerlos el 1 de septiembre. Son enfermos que no tienen que estar en los hospitales, están mejor cada uno en su casa.

P.: Comentaba que es antiestético aprobar la ley de eutanasia en plena crisis del coronavirus. ¿La pandemia nos va a enseñar algo positivo?

R.: Mi opinión personal es que, como sociedad, no creo que vayamos a aprender gran cosa. Dudo mucho de que la sociedad sea mejor después de esta pandemia que antes. Se habrán cambiado cosas en la vida diaria, en la forma de trabajar, de relacionarnos, pero no estoy muy seguro de que vaya a significar una mejoría después de la pandemia.

Y, como individuos, habrá quienes van a salir muy crecidos, mejorados, y otros todo lo contrario, como sucede con todas las crisis. La vida, la biografía de cada persona está llena de crisis personales y de esas crisis algunas veces se puede salir mejor y otras veces peor. El sufrimiento es una oportunidad que nos da una enfermedad o cualquier otro acontecimiento, como un duelo, la muerte de un ser cercano. Y del sufrimiento, si estamos atentos, podemos salir fortalecidos o no. Depende de cada uno.