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miércoles, 12 de mayo de 2021

***Alexis CARREL, el premio NOBEL que avaló los Milagros en LOURDES

El premio Nobel que avaló los milagros en Lourdes
Fernando Paz

En 2012 se cumplió un siglo desde que Alexis Carrel fue galardonado con el Premio Nobel «en reconocimiento a su trabajo acerca de sutura vascular, y trasplante de vasos sanguíneos y de órganos».


En mayo de 1912, Alexis Carrel fue invitado a acompañar a una expedición de peregrinos a Lourdes. Aunque creció como católico, de joven había abandonado la práctica de su fe para convertirse en un médico decididamente escéptico. Aceptó el viaje porque aquello le permitía comprobar la velocidad a la que evolucionaban las enfermedades; Lourdes era un gigantesco muestrario de ellas; y allí acudían personas procedentes de toda Europa.

Carrel se puso al frente de un equipo médico que conducía una peregrinación de unos 300 enfermos. Con 29 años, su futuro se adivinaba brillante, de modo que obraba siempre con prudencia; la profesión médica, sumida en un positivismo radical, despreciaba a los colegas que se prestaban a la metafísica y a lo sobrenatural. Aunque no ignoraba que existían hechos que interpelaban las fronteras de la ciencia, y se acercaba a estas cuestiones con enorme curiosidad, lo hacía sin ninguna simpatía hacia su preternaturalidad. Al contrario: consideraba que el espiritismo –tan en boga– y los milagros eran perfectamente explicables desde la ciencia.

Una de las personas que le fueron confiadas en aquel viaje fue Marie Bailly. El caso de Marie, el más grave, llamó la atención de Carrel: sus síntomas resultaban inequívocos, se trataba de una peritonitis tuberculosa. Los padres de la chica habían muerto de tuberculosis, y también cuatro de sus cinco hermanos. Cuando Carrel la conoció, agonizaba. Según el médico, podía «morir en cualquier momento». No cabían dudas sobre el diagnóstico ni el pronóstico: «Está condenada. La muerte está muy cerca. Su pulso es muy rápido, de ciento cincuenta pulsaciones por minuto, e irregulares. Su corazón se apaga…».

Carrel temía que la paciente se le muriese entre las manos. Estaba seguro de que, desde el hospital, no llegaría a la gruta, situada apenas a medio kilómetro. Su estado cada vez era más ruinoso. La misma Marie estaba de acuerdo: «Los dolores del vientre eran horrorosos, creí que no llegaría con vida a Lourdes». Pero llegó.

A las puertas de la muerte

Reposó durante un rato y luego la acercaron a la gruta. Fue ella quien lo pidió repetidamente, porque los médicos no eran favorables a que se le trasladase a ninguna parte. Carrel estaba seguro de que no lo resistiría, llegando a asegurar que si Marie alcanzaba la cueva, «me meto a monje».

Estaba pálida, el pulso era imperceptible y, según el médico, su cuerpo estaba inerte. Alcanzó la piscina escasos minutos antes de una muerte segura. En apariencia, toda su fe no había servido para nada. Durante el viaje había rezado con enorme fervor, sin perder jamás la alegría; eso, claro, mientras había estado consciente. Marie se había permitido bromear al respecto de la desesperada situación en la que se hallaba: «Si la Santísima Virgen quiere curarme, deberá apresurarse». Pues parecía que la Virgen se había olvidado de Marie…


A las puertas de la muerte, Carrel autorizó que se le diese un masaje de agua fría de la piscina en el vientre y en el tórax –dado su estado, no se le permitió la inmersión–, porque consideraba que ya nada podía afectarla físicamente. La visión del abdomen de Marie, monstruosamente hinchado, le indujo a perder las últimas esperanzas de que su muerte no consistiese en una horrible agonía.

La primera derrama del agua sobre su vientre le causó un profundo dolor; pero no se arredró, y pidió que le vertiesen más; con la segunda, el dolor había disminuido considerablemente, y con la tercera pudo sentir una sensación incluso placentera. La respiración volvió a hacerse perceptible, y su rostro de palidez extrema comenzó a recobrar el color; el pulso se fue normalizando, y hasta sonrió a la enfermera.

En media hora, el hipertrofiado bulto de su abdomen había desaparecido. El doctor Carrel no podía creerlo. Unos minutos más tarde, la enferma se incorporó en la camilla y miró con atención lo que sucedía a su alrededor. Con rapidez, su cuerpo recuperó las funciones normales. A los dos días paseaba con naturalidad. Le volvieron las fuerzas. Sagaz, Carrel anotó: «No muestra alteración mística». Es decir, que desechaba la autosugestión y, además, huía de toda exposición pública y protagonismo. En quince días, ganó seis kilos.

El médico mantuvo su control sobre ella durante otros cuatro meses; se le examinó semanalmente en busca de síntomas tuberculosos, pero nunca más recaería. A fines de aquel año, Marie fue admitida en un convento de las Hermanas de la Caridad de París, orden en la que pasaría el resto de sus días, hasta 1937. Todo esto fue certificado por Alexis Carrel, escéptico nobel de medicina en 1912.

Más dulce que el sol de la mañana

A consecuencia de su relato de lo sucedido en Lourdes, Alexis Carrel sufrió el rechazo de muchos de sus compañeros de profesión. Pese a que expuso los acontecimientos de los que había sido testigo en Lourdes del modo más aséptico posible, no escapó a la condena de los escépticos profesionales. De modo que, tras retirarse a París durante cuatro meses, decidió emigrar a Canadá. En América se convertiría en uno de los profesionales más reputados del mundo.

Carrel no pudo entonces, o no quiso, hacer pública su conversión. Lo que había visto era inexplicable desde un punto de vista científico. En su diario escribió que lo que había sucedido era «un esplendoroso milagro», por lo que le pedía a la Virgen que le guardase; su mayor deseo, continuaba, era «creer perdidamente, ciegamente, en ese nombre que es más dulce que el sol de la mañana».

Se sabía tributario del agnosticismo de su tiempo, que le impedía creer incondicionalmente, con la fe ingenua de su infancia. Él mismo decía que «bajo los consejos profundos y duros de mi orgullo yace un sueño… el de creer en Vos». Al final de sus días, en 1944, admitió felizmente haber recuperado esa inocente fe.

Ampliamente premiado como profesional a lo largo de su vida, su conocimiento de los hombres le llevó a concluir que «la inteligencia es casi inútil a aquel que no tiene más que eso». Imprime esta entrada

lunes, 11 de febrero de 2013

Virgen de Lourdes: Apariciones, Curaciones y Conversiones (756)



La Virgen María, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, se apareció dieciocho veces a Bernardeta Soubirons en Lourdes. 

Lourdes es una pequeña ciudad de Francia en las estribaciones de los Pirineos, su origen se remonta a los romanos. Los sarracenos, después de su derrota en Poitiers (año 732) ocuparon el castillo que protege el valle. 

Desde Zaragoza, a través de Huesca y el puerto de Somport en la frontera, se llega a Pau que está en la ruta de Bayona a Tolosa. A 40 Km de Pau en dirección sureste se encuentra Lourdes. 

El 11 de febrero, era Jueves Santo, Bernardeta fue con su hermana mayor y una amiga a coger leña en el bosque vecino a la gruta de Massaviele. Habiendo quedado rezagada oyó un ruido que parecía una ráfaga de viento, levantó los ojos hacia la gruta y vio a una mujer vestida de blanco con cinturón azul, en el brazo tenía un rosario y una rosa de oro en cada pie. De rodillas rezó el rosario con la señora que no movía los labios pero hacía correr las cuentas. 

A continuación figuran las principales Apariciones: 

  • II: Éxtasis de Bernardeta después del rezo del Rosario. 
  • III: Primer diálogo de Bernardeta con la Señora. 
  • IV: Invitación a la oración por los pecadores y el mundo. 
  • VIII: Invitación a la penitencia por los pecadores. 
  • IX: Origen de la Fuente de agua milagrosa a la izquierda de la gruta. 
  • XIII: Petición de una capilla e invitación a la peregrinación 
  • XVI: La Virgen revela su identidad a Bernardeta: “Soy la Inmaculada Concepción”. 
Es la confirmación divina al dogma de la Inmaculada, proclamado el 8 de diciembre de 1854 por Pío IX. La elección de Francia es, como en tantas ocasiones de la historia (Virgen del Pilar en Zaragoza, Virgen de Guadalupe en México, etc) el auxilio a la Iglesia local. Los creyentes franceses vivían en un clima de persecución, consecuencia de la Ilustración y la Revolución, dirigidas por iluminados y masones. 

Bernardeta nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes. Su padre era un molinero caído en la miseria que había perdido un ojo en un accidente y había sido encarcelado injustamente por un robo; vivió siempre humilde y menesteroso. Su madre casó a los 17 años y alumbró 9 hijos, pero sólo 5 sobrevivieron. Era severa y rígida, pero se esmeró en el cuidado de Bernardeta, la primogénita, a causa de su mala salud. Durante las apariciones decía: “Tengo una hija boba y enferma, ahora se ha puesto a ver visiones”. 

En 1855, Bernardeta fue atacada por el cólera, después le llegó el asma y la tuberculosis que le llevarán a la tumba a los 33 años. No pudo hacer la Primera Comunión hasta los 14 años porque tenía gran dificultad en el aprendizaje del Catecismo. La única oración que conocía era el Rosario. La Virgen le habló siempre en dialecto.

En 1864 entró en el convento de Nevers, sufriendo incomprensiones y humillaciones, se le consideró una ignorante aldeana a pesar de sus Visiones. Profesó en 1867, siempre manifestaba que no servía para nada por lo que el obispo le confió la misión de la oración. 

En 1909 terminó el Proceso Canónico y su cuerpo fue encontrado en perfecto estado de conservación. Pío XI la proclamó Beata en 1925 y Santa en 1933, en la festividad de la “Inmaculada Concepción”. 

Millones de peregrinos acceden a Lourdes en busca de la curación de sus enfermedades físicas o espirituales. El agua de la Fuente en la gruta de las Apariciones no ha cesado de correr, con ella se alimentan las piscinas donde se bañan los enfermos más graves. Los análisis químicos han demostrado que el agua milagrosa tiene una gran pureza y que ninguna bacteria o virus puede sobrevivir en ella, propiedad que la ciencia no ha podido explicar. 

En 1873 se crearon los archivos de la Oficina Médica de Lourdes que acredita cerca de 7.000 casos de curación inexplicable para la ciencia. El Comité Médico Internacional de Lourdes ha declarado 68 casos de curaciones milagrosas, que cumplen los requisitos: 
  • Enfermedad grave con amenaza de la vida, orgánica no funcional, documentada por exámenes médicos objetivos. 
  • Curación repentina, total y duradera, más de cuatro años. 
La última curación milagrosa reconocida por el Comité es la de Serge Francois, de 56 años, que participó en la peregrinación de enfermos de la diócesis de Angers en Abril de 2002. Antes era voluntario hospitalario en las peregrinaciones. Desde 1997 sufría una dolorosa lesión de espalda, operado de hernia discal en Nantes, su pierna izquierda quedó paralizada totalmente. Para agradecer su curación a la Virgen ha realizado a pie el Camino de Santiago (1.500 Km). 

Pero el fruto mayor de las Apariciones no son las curaciones materiales sino las innumerables conversiones de ateos, masones, apóstatas, herejes y católicos tibios. A título de ejemplo, citamos los casos de dos médicos franceses: 
  • Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina (conversión en 1903) 
  • Maurice Caillet, alto grado de la Masonería y del Partido Socialista (conversión en 1989) 

Conversión de A. Carrel

Alexis Carrel (1873-1944), doctor en Medicina, anatomista experto en patología y ciencias experimentales, obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1912 y es considerado uno de los mayores intelectuales de Francia en el siglo XX, reconocido mundialmente por su obra La incógnita del hombre.

Recibió formación religiosa en el colegio, pero la vida le había alejado de la Fe. Absorbido por los estudios científicos y seducido su espíritu por la filosofía alemana de Kant, se había ido convenciendo de que la certidumbre no existía fuera del método positivo. Destruidos sus principios religiosos por la acción del análisis racionalista le quedaba el recuerdo de un bello sueño. Se había refugiado en un escepticismo indulgente, rechazando a los fanáticos y creyendo en la bondad de todas las creencias (relativismo) sinceras. El racionalismo le satisfacía totalmente, pero en el fondo de su corazón subsistía una vaga esperanza, probablemente inconsciente, de poder alcanzar los hechos que dan la certidumbre, el reposo espiritual y el amor (es decir, la felicidad).

Se había sentido interesado en relatos referentes a curaciones inexplicables, referidas en periódicos católicos, en los libros del prestigioso doctor Boissarie y por un testigo tan poco sospechoso como el famoso novelista Zola.

En 1903, con ocasión de que un facultativo, encargado del servicio médico en las peregrinaciones de la diócesis de Lyon, le pidió que le reemplazara, aceptó con alguna repugnancia e inició el viaje a Lourdes en un tren destartalado con la responsabilidad de ocuparse de trescientos enfermos, ninguno de los cuales se resignaba a morir. Aquella noche tuvo que atender a M.F. cuando sufrió un síncope muy grave.

M.F. era una joven desahuciada por el Hospital, que no quiso operarla debido a su débil estado, cuyos padres y hermanos murieron tísicos. Desde los quince años padeció vómitos de sangre, pleuresía , un derrame cerebral y tuberculosis, por último se le diagnosticó peritonitis tuberculosa.

Alexis Carrel presenció la curación de M.F. mientras rezaba en la gruta después de ser rociada con el agua milagrosa de la Piscina en la que no fue posible sumergirla. El médico no tenía dudas de que M.F. sufría una enfermedad orgánica y fue testigo de una curación en breves instantes. El milagro golpeó fuertemente a Carrel; en aquel tiempo la pusilanimidad de los médicos era tal que quienes habían visitado Lourdes y habían presenciado los prodigios no se atrevían a confesarlo. Carrel tenía la idea de que nada prueba que Dios exista, ni lo contrario; se había interesado por el gran investigador Pasteur que llegó a conciliar la fe científica con la fe religiosa.

La noche de la curación de M.F. Carrel sintió que del fondo de su alma brotaba esta plegaria:
“Virgen Santa, Socorro de los desgraciados que te imploran humildemente, sálvame. Creo en Ti. Has querido responder a mi duda con un gran milagro. Mi gran deseo es ahora creer ciegamente sin discutir ni criticar nunca más”.
Alexis Carrel confesó a su biógrafo, lleno de convicción:
“Quiero creer y creo todo lo que la Iglesia Católica quiere que creamos, porque no hallo nada que esté en oposición real con los datos ciertos de la Ciencia”.
Al final de su vida, confesó y recibió la Eucaristía y la Extremaunción con la sencillez de un niño, según relata el sacerdote que le asistió.

Fuentes
Alexis Carrel. Viaje a Lourdes (1970)
Antonio Bernardo. Lourdes de ayer y hoy (1992) 
Maurice Caillet. Yo fui masón (2008)

Píldoras relacionadas: 
Virgen de Fátima
Virgen de Guadalupe
Virgen del Pilar 
Francia: Revolución masónica 


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sábado, 12 de noviembre de 2011

Virgen de Lourdes: Conversión de A. Carrel. (130)

Alexis Carrel (1873-1944), doctor en Medicina, anatomista experto en patología y ciencias experimentales, obtuvo el Premio Nobel de Fisiología y Medicina en 1912 y es considerado uno de los mayores intelectuales de Francia en el siglo XX, reconocido mundialmente por su obra "La incógnita del hombre" (PDF).

Recibió formación religiosa en el colegio, pero la vida le había alejado de la Fe. Absorbido por los estudios científicos y seducido su espíritu por la filosofía alemana de Kant, se había ido convenciendo de que la certidumbre no existía fuera del método positivo. Destruidos sus principios religiosos por la acción del análisis racionalista le quedaba el recuerdo de un bello sueño. Se había refugiado en un escepticismo indulgente, rechazando a los fanáticos y creyendo en la bondad de todas las creencias (relativismo) sinceras. El racionalismo le satisfacía totalmente, pero en el fondo de su corazón subsistía una vaga esperanza, probablemente inconsciente, de poder alcanzar los hechos que dan la certidumbre, el reposo espiritual y el amor (es decir, la felicidad).

Se había sentido interesado en relatos referentes a curaciones inexplicables, referidas en periódicos católicos, en los libros del prestigioso doctor Boissarie y por un testigo tan poco sospechoso como el famoso novelista Zola.

En 1903, con ocasión de que un facultativo, encargado del servicio médico en las peregrinaciones de la diócesis de Lyon, le pidió que le reemplazara, aceptó con alguna repugnancia e inició el viaje a Lourdes en un tren destartalado con la responsabilidad de ocuparse de trescientos enfermos, ninguno de los cuales se resignaba a morir. Aquella noche tuvo que atender a M.F. cuando sufrió un síncope muy grave.

M.F. era una joven desahuciada por el Hospital, que no quiso operarla debido a su débil estado, cuyos padres y hermanos murieron tísicos. Desde los quince años padeció vómitos de sangre, pleuresía , un derrame cerebral y tuberculosis, por último se le diagnosticó peritonitis tuberculosa.

Alexis Carrel presenció la curación de M.F. mientras rezaba en la gruta después de ser rociada con el agua milagrosa de la Piscina en la que no fue posible sumergirla. El médico no tenía dudas de que M.F. sufría una enfermedad orgánica y fue testigo de una curación en breves instantes. El milagro golpeó fuertemente a Carrel; en aquel tiempo la pusilanimidad de los médicos era tal que quienes habían visitado Lourdes y habían presenciado los prodigios no se atrevían a confesarlo. Carrel tenía la idea de que nada prueba que Dios exista, ni lo contrario; se había interesado por el gran investigador Pasteur que llegó a conciliar la fe científica con la fe religiosa.

La noche de la curación de M.F.,  Carrel sintió que del fondo de su alma brotaba esta plegaria: “Virgen Santa, Socorro de los desgraciados que te imploran humildemente, sálvame. Creo en Ti. Has querido responder a mi duda con un gran milagro. Mi gran deseo es ahora creer ciegamente sin discutir ni criticar nunca más”.

Alexis Carrel confesó a su biógrafo, lleno de convicción: “Quiero creer y creo todo lo que la Iglesia Católica quiere que creamos, porque no hallo nada que esté en oposición real con los datos ciertos de la Ciencia”.

Al final de su vida, confesó y recibió la Eucaristía y la Extremaunción con la sencillez de un niño, según relata el sacerdote que le asistió.

Fuente: Alexis Carrel. Viaje a Lourdes (PDF)

jueves, 27 de febrero de 2014

Virgen de Lourdes: Milagro oficial nº 69 + Luc Montagnier, descubridor del virus del VIH, Nobel en Medicina y agnóstico, se rinde también a la Virgen + Alexis Carrel, Nóbel Medicina 1912 (1243)

 


Javier Lozano / ReL (10/2/14): Danila Castelli es una mujer italiana que sufría una grave hipertensión y que tras visitar Lourdes en 1989 quedó totalmente sanada. Este caso supuso el milagro oficial número 69 que ha reconocido la Iglesia Católica en este santuario mariano desde la aparición de la Virgen a la joven Santa Bernadette en 1858.

Desde aquel momento se han registrado más de 7.000 curaciones "inexplicables"en Lourdes aunque sólo unas decenas se han considerado milagros. Y ello es debido a las rigurosas condiciones establecidas para el estudio de estas curaciones.

Sin embargo, el debate sobre las apariciones y las curaciones en Lourdes lleva décadas produciéndose y las burlas y críticas de los ateos más beligerantes contrastan con el respeto y consideración de profesionales de reconocido prestigio ante un fenómeno religioso que no deja indiferente a nadie.

Es el caso del Premio Nobel en Medicina y Príncipe de Asturias, Luc Montagnier. Este médico francés es conocido por haber descubierto el virus del VIH así como por otras importantes aportaciones a la ciencia.

Y resulta muy interesante conocer la opinión de este reconocido científico y exdirector del Instituto Pasteur precisamente sobre Lourdes, un lugar que exige tener una gran fe. Este hecho quedó acreditado en un libro que recogía los diálogos entre Montagnier y el monje cisterciense, Michel Niassaut, titulado el Le Moine et le Nobel.

"No hay necesidad de negar nada"
En un momento dado de la conversación salió a relucir las curaciones inexplicables en Lourdes. ¿Qué opinaría un Nobel de Medicina no creyente sobre este asunto? Su respuesta significaría un ejemplo de coherencia para el mundo de la ciencia. "Cuando un fenómeno es inexplicable, si realmente existe, no hay necesidad de negar nada", afirmaba de manera tajante Luc Montagnier. En este sentido, el Nobel de Medicina aseguraba que "en los milagros de Lourdes hay algo inexplicable".

Además, Montagnier afeaba la conducta de algunos compañeros suyos y decía en este libro que "muchos científicos cometen el error de rechazar lo que no entienden. No me gusta esta actitud. A menudo cito esta frase del astrofísico Carl Sagan: ´la ausencia de prueba, no es prueba de ausencia´".

"Los milagros son inexplicables"
En este sentido, agregó que "en cuanto a los milagros de Lourdes que estudié, creo en realidad que es algo inexplicable (…) No me explico estos milagros pero reconozco que hay curaciones que no están incluidos en el estado actual de la ciencia".

Como descubridor del virus del VIH, Montagnier ha tenido una relevancia muy importante en la segunda mitad del siglo XX y pese a las tradicionales críticas del mundo anticatólico por el posicionamiento de la Iglesia en cuanto al SIDA, este científico alaba el papel del mundo católico ante estos dramas.

Su colaboración con la Iglesia
De hecho, relata que "con mi colega estadounidense Robert Gallo obtuve una audiencia con el Papa (Juan Pablo II) sobre la forma en la que podíamos aumentar nuestra colaboración con el personal que trabaja en la sombra en las misiones católicas en África. Ellos tratan a las personas afectadas por el SIDA y hacen prevención contra la propagación del virus".

Esta importante, y muchas veces olvidada labor, es muy destacada por este Premio Nobel. "Las órdenes religiosas cristianas han jugado un papel muy positivo en el cuidado de los enfermos. Reconozco que, en el ámbito de la atención hospitalaria, la Iglesia ha sido pionera".

La vital labor de la Iglesia contra el SIDA
"Pude ver de cerca en mis largos años de investigación del SIDA, sobre todo al principio, cada día a pacientes condenados a una muerte inevitable. A menudo la fe y la cercanía de la Iglesia les ayudaron a hacer frente a la enfermedad y a que no se sintieran abandonados. Es a través de esta experiencia por lo que siempre he reconocido la contribución pionera e inestimable de la Iglesia en el campo de la atención hospitalaria", afirmaba este científico francés

La estima del agnóstico Montagnier por la Iglesia es grande. Incluso se ofreció, y ayudó a Juan Pablo II a la hora de frenar el avance del Parkinson que sufría. En su opinión si los valores del cristianismo prevalecieran en el mundo, el planeta ganaría mucho. "Hay 2.000 millones de cristianos, de los cuales 1.100 son católicos. Sus buenos sentimientos están presentes" pero no son los que gobiernan el mundo. Ojalá, considera, el amor al prójimo condujera el mundo.

La relación de otro premio Nobel con Lourdes
Sin embargo, Montagnier no es el único Premio Nobel que tiene una relación con Lourdes. Mucha más profunda fue la de Alexis Carrel, Nobel en Medicina en 1912. De hecho, su relación con estas curaciones le llevó incluso a la conversión al catolicismo.

En 1903 Carrel era un joven médico ateo. Un compañero que iba a acompañar como doctor a un grupo que peregrinaba a Lourdes no pudo asistir y le pidió que fuera él quien le sustituyera. Accedió a ir para comprobar personalmente la falsedad de los milagros que se atribuían a aquel lugar. Pero allí justamente asistió personalmente a uno de ellos, hecho que le cambió la vida.

Visitó a una mujer moribunda a causa de la tuberculosis. Observó y analizó todos los síntomas. Sin duda, moriría pronto. El milagro se produjo ante sus ojos. Salió de las piscinas y todo había desaparecido. Ese hecho produjo su conversión, la cual narró en un libro que supuso un escándalo para el naturalismo escéptico dominante en aquel momento en Francia.

jueves, 11 de febrero de 2021

*11-F-1858: Virgen de LOURDES. Curaciones y Conversiones

Curaciones y Conversiones
Santiago Clavijo
11 FEB 2021

La Virgen María, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, se apareció dieciocho veces a Bernardeta Soubirons en Lourdes.


Lourdes es una pequeña ciudad de Francia en las estribaciones de los Pirineos, su origen se remonta a los romanos. Los sarracenos, después de su derrota en Poitiers (año 732) ocuparon el castillo que protege el valle.

Desde Zaragoza, a través de Huesca y el puerto de Somport en la frontera, se llega a Pau que está en la ruta de Bayona a Tolosa. A 40 Km de Pau en dirección sureste se encuentra Lourdes.

El 11 de febrero, era Jueves Santo, Bernardeta fue con su hermana mayor y una amiga a coger leña en el bosque vecino a la gruta de Massaviele. Habiendo quedado rezagada oyó un ruido que parecía una ráfaga de viento, levantó los ojos hacia la gruta y vio a una mujer vestida de blanco con cinturón azul, en el brazo tenía un rosario y una rosa de oro en cada pie. De rodillas rezó el rosario con la señora que no movía los labios pero hacía correr las cuentas.

A continuación figuran las principales Apariciones:
  • II: Éxtasis de Bernardeta después del rezo del Rosario.
  • III: Primer diálogo de Bernardeta con la Señora.
  • IV: Invitación a la oración por los pecadores y el mundo.
  • VIII: Invitación a la penitencia por los pecadores.
  • IX: Origen de la Fuente de agua milagrosa a la izquierda de la gruta.
  • XIII: Petición de una capilla e invitación a la peregrinación
  • XVI: La Virgen revela su identidad a Bernardeta: “Soy la Inmaculada Concepción”.
Es la confirmación divina al dogma de la Inmaculada, proclamado el 8 de diciembre de 1854 por Pío IX. La elección de Francia es, como en tantas ocasiones de la historia (Virgen del Pilar en Zaragoza, Virgen de Guadalupe en México, etc) el auxilio a la Iglesia local. Los creyentes franceses vivían en un clima de persecución, consecuencia de la Ilustración y la Revolución, dirigidas por iluminados y masones.

Bernardeta nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes. Su padre era un molinero caído en la miseria que había perdido un ojo en un accidente y había sido encarcelado injustamente por un robo; vivió siempre humilde y menesteroso. Su madre casó a los 17 años y alumbró 9 hijos, pero sólo 5 sobrevivieron. Era severa y rígida, pero se esmeró en el cuidado de Bernardeta, la primogénita, a causa de su mala salud. Durante las apariciones decía: “Tengo una hija boba y enferma, ahora se ha puesto a ver visiones”.

En 1855, Bernardeta fue atacada por el cólera, después le llegó el asma y la tuberculosis que le llevarán a la tumba a los 33 años. No pudo hacer la Primera Comunión hasta los 14 años porque tenía gran dificultad en el aprendizaje del Catecismo. La única oración que conocía era el Rosario. La Virgen le habló siempre en dialecto.

En 1864 entró en el convento de Nevers, sufriendo incomprensiones y humillaciones, se le consideró una ignorante aldeana a pesar de sus Visiones. Profesó en 1867, siempre manifestaba que no servía para nada por lo que el obispo le confió la misión de la oración.

En 1909 terminó el Proceso Canónico y su cuerpo fue encontrado en perfecto estado de conservación. Pío XI la proclamó Beata en 1925 y Santa en 1933, en la festividad de la “Inmaculada Concepción”.

Millones de peregrinos acceden a Lourdes en busca de la curación de sus enfermedades físicas o espirituales. El agua de la Fuente en la gruta de las Apariciones no ha cesado de correr, con ella se alimentan las piscinas donde se bañan los enfermos más graves. Los análisis químicos han demostrado que el agua milagrosa tiene una gran pureza y que ninguna bacteria o virus puede sobrevivir en ella, propiedad que la ciencia no ha podido explicar.

En 1873 se crearon los archivos de la Oficina Médica de Lourdes que acredita cerca de 7.000 casos de curación inexplicable para la ciencia. El Comité Médico Internacional de Lourdes ha declarado 68 casos de curaciones milagrosas, que cumplen los requisitos:
  • Enfermedad grave con amenaza de la vida, orgánica no funcional, documentada por exámenes médicos objetivos.
  • Curación repentina, total y duradera, más de cuatro años. 
  • La última curación milagrosa reconocida por el Comité es la de Serge Francois, de 56 años, que participó en la peregrinación de enfermos de la diócesis de Angers en Abril de 2002. Antes era voluntario hospitalario en las peregrinaciones. Desde 1997 sufría una dolorosa lesión de espalda, operado de hernia discal en Nantes, su pierna izquierda quedó paralizada totalmente. Para agradecer su curación a la Virgen ha realizado a pie el Camino de Santiago (1.500 Km).
Pero el fruto mayor de las Apariciones no son las curaciones materiales sino las innumerables conversiones de ateos, masones, apóstatas, herejes y católicos tibios. A título de ejemplo, citamos los casos de dos médicos franceses:
  • Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina (conversión en 1903)
  • Maurice Caillet, alto grado de la Masonería y del Partido Socialista (conversión en 1989)
Fuentes:

viernes, 24 de junio de 2011

Virgen de Lourdes. Curaciones y Conversiones. (129)

La Virgen María, entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, se apareció dieciocho veces a Bernardeta Soubirons en Lourdes.

Lourdes es una pequeña ciudad de Francia en las estribaciones de los Pirineos, su origen se remonta a los romanos. Los sarracenos, después de su derrota en Poitiers (año 732) ocuparon el castillo que protege el valle.

Desde Zaragoza, a través de Huesca y el puerto de Somport en la frontera, se llega a Pau que está en la ruta de Bayona a Tolosa. A 40 Km de Pau en dirección sureste se encuentra Lourdes.

El 11 de febrero, era Jueves Santo, Bernardeta fue con su hermana mayor y una amiga a coger leña en el bosque vecino a la gruta de Massaviele. Habiendo quedado rezagada oyó un ruido que parecía una ráfaga de viento, levantó los ojos hacia la gruta y vio a una mujer vestida de blanco con cinturón azul, en el brazo tenía un rosario y una rosa de oro en cada pie. De rodillas rezó el rosario con la señora que no movía los labios pero hacía correr las cuentas.

A continuación figuran las principales Apariciones:
  • II: Éxtasis de Bernardeta después del rezo del Rosario. 
  • III: Primer diálogo de Bernardeta con la Señora. 
  • IV: Invitación a la oración por los pecadores y el mundo. 
  • VIII: Invitación a la penitencia por los pecadores. 
  • IX: Origen de la Fuente de agua milagrosa a la izquierda de la gruta. 
  • XIII: Petición de una capilla e invitación a la peregrinación 
  • XVI: La Virgen revela su identidad a Bernardeta: “Soy la Inmaculada Concepción”. 
Es la confirmación divina al dogma de la Inmaculada, proclamado el 8 de diciembre de 1854 por Pío IX. La elección de Francia es, como en tantas ocasiones de la historia (Virgen del Pilar en Zaragoza, Virgen de Guadalupe en México, etc) el auxilio a la Iglesia local. Los creyentes franceses vivían en un clima de persecución, consecuencia de la Ilustración y la Revolución, dirigidas por iluminados y masones. 

Bernardeta nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes. Su padre era un molinero caído en la miseria que había perdido un ojo en un accidente y había sido encarcelado injustamente por un robo; vivió siempre humilde y menesteroso. Su madre casó a los 17 años y alumbró 9 hijos, pero sólo 5 sobrevivieron. Era severa y rígida, pero se esmeró en el cuidado de Bernardeta, la primogénita, a causa de su mala salud. Durante las apariciones decía: “Tengo una hija boba y enferma, ahora se ha puesto a ver visiones”.

En 1855, Bernardeta fue atacada por el cólera, después le llegó el asma y la tuberculosis que le llevarán a la tumba a los 33 años. No pudo hacer la Primera Comunión hasta los 14 años porque tenía gran dificultad en el aprendizaje del Catecismo. La única oración que conocía era el Rosario. La Virgen le habló siempre en dialecto.

En 1864 entró en el convento de Nevers, sufriendo incomprensiones y humillaciones, se le consideró una ignorante aldeana a pesar de sus Visiones. Profesó en 1867, siempre manifestaba que no servía para nada por lo que el obispo le confió la misión de la oración.

En 1909 terminó el Proceso Canónico y su cuerpo fue encontrado en perfecto estado de conservación. Pío XI la proclamó Beata en 1925 y Santa en 1933, en la festividad de la “Inmaculada Concepción”.

Millones de peregrinos acceden a Lourdes en busca de la curación de sus enfermedades físicas o espirituales. El agua de la Fuente en la gruta de las Apariciones no ha cesado de correr, con ella se alimentan las piscinas donde se bañan los enfermos más graves. Los análisis químicos han demostrado que el agua milagrosa tiene una gran pureza y que ninguna bacteria o virus puede sobrevivir en ella, propiedad que la ciencia no ha podido explicar.

En 1873 se crearon los archivos de la Oficina Médica de Lourdes que acredita cerca de 7.000 casos de curación inexplicable para la ciencia. El Comité Médico Internacional de Lourdes ha declarado 68 casos de curaciones milagrosas, que cumplen los requisitos:
  • Enfermedad grave con amenaza de la vida, orgánica no funcional, documentada por exámenes médicos objetivos. 
  • Curación repentina, total y duradera, más de cuatro años. 
La última curación milagrosa reconocida por el Comité es la de Serge Francois, de 56 años, que participó en la peregrinación de enfermos de la diócesis de Angers en Abril de 2002. Antes era voluntario hospitalario en las peregrinaciones. Desde 1997 sufría una dolorosa lesión de espalda, operado de hernia discal en Nantes, su pierna izquierda quedó paralizada totalmente. Para agradecer su curación a la Virgen ha realizado a pie el Camino de Santiago (1.500 Km).

Pero el fruto mayor de las Apariciones no son las curaciones materiales sino las innumerables conversiones de ateos, masones, apóstatas, herejes y católicos tibios. A título de ejemplo, citamos los casos de dos médicos franceses:
  • Alexis Carrel, premio Nobel de Medicina (conversión en 1903) 
  • Maurice Caillet, alto grado de la Masonería y del Partido Socialista (conversión en 1989) 


Fuentes:

sábado, 11 de febrero de 2017

11 de Febrero: Festividad de Nuestra Señora de Lourdes, la Inmaculada Concepción (2085)

es.lourdes-france.org

11-Febrero: Rezo del Ángelus en la Gruta (directo TV)
es.lourdes-france.org/tv
CINE CATÓLICO

El 11 de febrero de 1858, tres niñas, Bernadette Soubirous, de 14 años, su hermana Marie Toinete, de 11 y su amiga Jeanne Abadie, de 12 salieron de su casa en Lourdes para recoger leña. Camino al río Gave, pasaron por una gruta natural donde Bernadette escuchó un murmullo y divisó la figura de una joven vestida de túnica blanca, muy hermosa, ceñida por una banda azul y con un rosario colgado del brazo. Se acercó y comenzaron a rezar juntas, para luego desaparecer.
Por un período de cinco meses, la Virgen se le apareció a la niña, en medio de multitudes que se acercaban para rezar y poder observar a la hermosa señora, pero la Virgen sólo se le aparecía a la niña. En reiteradas ocasiones, Bernadette fue víctima de desprecios y burlas por parte de las autoridades eclesiales y civiles de pueblo, pero la niña se mantuvo firme en su fe mariana sobre todo en el especial pedido que la Virgen le había encargado: la construcción de una capilla sobre la gruta y la realización de una procesión.
Luego de la última aparición ocurrida en16 de julio, fiesta de Nuestra Señora del Carmen, Bernadette ingresó a la orden religiosa de las hermanas enfermeras, a la edad de 22 años, y permaneció allí hasta su muerte a los 34 años de edad.
GARABANDAL: Apariciones de la Virgen en España (2013)
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El capturó al Dragón, la antigua Serpiente 
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  7. San Juan de la Cruz. Poesías y Romances (1590)
  8. Jaime Balmes. El Criterio (1845)
  9. Cardenal Newman. Perder y Ganar (1847)
  10. Donoso Cortés. Catolicismo, Liberalismo y Socialismo (1851)
  11. Juan de Mariana. Historia general de ESPAÑA (1854)
  12. Pio IX-Syllabus: Recopilatorio de los 80 Errores del siglo (1864)
  13. Marcelino Menéndez Pelayo. Historia Heterodoxos Españoles (1882)
  14. Ana Catalina Emmerick. Visiones y Revelaciones (1880)
  15. León XIII-MASONERÍA (1884)
  16. Juan Vázquez de Mella. Congreso Anti-Masónico de Trento (1898)
  17. Católicos Alerta. Conjuración masónica anticristiana (1910)
  18. Giovanni Papini. Historia de CRISTO (1921)
  19. Monseñor Jouin. Protocolos de los sabios de Sión (1927)
  20. Modesto Lafuente y Juan Valera. Historia general de ESPAÑA (1930)
  21. Ernesto Giménez Caballero. Genio de España (1932)
  22. José Antonio Primo de Ribera. Discurso Fundación Falange 29/10 (1933)
  23. Ramiro de Maeztu. Defensa de la HISPANIDAD (1934)
  24. Hugo Wast. El Kahal y Oro (1935)
  25. G. K. Chesterton. Obras Completas (1936)
  26. Monseñor Guerra Campos. Franco y la Iglesia Católica (1937)
  27. Pío Baroja. Comunistas, Judios...y Masones (1938)
  28. Manuel García Morente. Idea de la HISPANIDAD (1938)
  29. C. S. Lewis. Cartas del Diablo a su sobrino (1942)
  30. Causa de Beatificación de la reina Isabel la Católica (1957)
  31. Tomás Borrás. Checas de Madrid (1966)
  32. Agustín de Foxá. Madrid de Corte a Checa (1970)
  33. Claudio Sánchez Albornoz. Orígenes de la Nación Española (1972)
  34. Francsco Franco. Testamento (1975)
  35. Cardenal Marcelo González Martin de Toledo. Ante Referendum Costitución Española (1978)
  36. Josep Pla. Testimonio de un Catalán del Siglo XX (1980)
  37. Blas Piñar. Combate por ESPAÑA (1980)
  38. Blas Piñar. Discurso Plaza Oriente 20-N (1981)
  39. Juan Pablo II. Catecismo de la Iglesia Católica (1993)
  40. Ricardo de la Cierva. Misterios de la Historia (1991)
  41. Ricardo de la Cierva. El triple secreto de la Masonería (1994)
  42. Ricardo de la Cierva. Las puertas del Infierno, Historia de la Iglesia jamás contada, desde Lutero (1995)
  43. Ricardo de la Cierva. La Hoz y la CRUZ, Auge y caida del Marxismo y de la Teologia de la Liberación (1996)
  44. Ricardo de la Cierva. Historia total de ESPAÑA (1997)
  45. Cardenal Ratzinger. DIOS y el Mundo (2000)
  46. Santa Faustina Kowalska. Diario de la Divina Misericordia (2001)
  47. Jesús Álvarez Gómez. Historia de la Iglesia (2001)
  48. Jon Juaristi. La tribu atribulada, el Nacionalismo Vasco explicado a mi padre (2002)
  49. Juan Pablo II-NUEVA ERA (2003)
  50. P. Juan Claudio Sanahuja. Desarrollo Sustentable (2003)
  51. Ramón Menéndez Pidal. Historia de ESPAÑA (2004)
  52. Luis Suárez Fernández. Isabel la Católica (2004)
  53. Luis Suárez Fernández. FRANCO (2005)
  54. Pío Moa. FRANCO, un balance historico (2005)
  55. Juan Pablo II. Memoria e Identidad-Patria (2005)
  56. P. Alfredo Sáenz. El Apocalipsis según Leonardo Castellani (2005)
  57. P. Gabriele Amorth. Exorcista del Vaticano (2007)
  58. Pío Moa. Quiebra de la Historia Progresista: Beevor, Preston, Juliá, Viñas...(2007)
  59. Vicente Cárcel Ortí. Caídos, Víctimas y Mártires de 1936 (2008)
  60. Nicolás Jouve. Explorando los genes. Del Big-Bang a la Nueva Biología (2008)
  61. Jesús Trillo-Figueroa. Revolución silenciosa, del Feminismo socialista a la "Ideología de Género" (2007)
  62. Scott y Kimberly Hahn. Roma, dulce hogar (2009)
  63. Joseph Nicolosi. Quiero dejar de ser Homosexual (2009)
  64. Manuel Guerra Gómez. La Evolución del Universo, de la Vida y del Hombre (2009)
  65. Ignacio Asuaga. Proyecto Zapatero (2010)
  66. Vittorio Messori. Leyendas negras de la Iglesia y de España (2010)
  67. Richard Cohen. Comprender y Sanar la Homosexualidad (2012)
  68. José Maria Macarulla. Las 4 Evoluciones del Universo (2012)
  69. P. José María Iraburu. CRISTIADA y Mártires de México (2013)
  70. P. José Antonio Fortea. Demonología y Exorcismos (2013)
  71. P. Gabriele Amorth. Acciones del Demonio: Masonería, Magia blanca,... (2013) 
  72. Sanguis et Aqua. Nuevo Orden Mundial (2013)
  73. Monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares. El Nuevo Orden Mundial al servicio del imperialismo transnacional del dinero (2014)
  74. Javier Paredes. Sor Patrocinio, la monja de las llagas, recibe en Madrid la visita de la Virgen del Olvido (2014)
  75. Monseñor José Ignacio Munilla, obispo de San Sebastián. El Voto Católico (2014)
  76. Michael O’Brien. El Padre Elías en Jerusalén en lucha con el Anticristo (2015)
  77. Pío Moa. Los Mitos del Franquismo (2015)
  78. Hazte Oir. ¿Sabes lo que quieren enseñarle a tu hijo en el colegio? (2016)
  79. General Piñar/Coronel Manrique. Ejèrcitos Anulados en la Remodelación "democrática" (2016)
        (Píldora nº 1 del 6/11/2009)
      Si Amenábar en su película “Ágora” ensalza a los gnósticos del siglo IV será porque está en el ajo de la "Nueva Era", super-herejía y eslabón último de la cadena gnóstica, como denunció Juan Pablo II.
      El primer hereje del gnosticismo fue el mago Simón de Samaria en tiempos de los apóstoles. Desde San Ireneo, obispo de Lyon (siglo II), hasta Clemente XII (1738) y todos los Papas posteriores, el Gnosticismo es considerado como el principal enemigo del Cristianismo. Es la base filosófica y religiosa de la Masonería moderna.
      La "Nueva Era" es una religión sincrética que aglutina religiones orientales, herejías gnósticas e ideologías masónicas. Su objetivo es la destrucción de la Iglesia Católica mediante la sustitución, ya que los seres humanos por ley natural necesitan creer en algo superior y el ateísmo ha fracasado después de dos siglos. Relativismo, Ideología de género y Educación para la ciudadanía son los frutos perversos del Gnosticismo y la Masonería. 
      Una élite plutocrática de ideología masónica totalitaria está al servicio de Satanás. El gran desarrollo de la ciencia y la ingeniería psicosocial ha acelerado el proyecto de Gobierno mundial, documentado desde la carta de Pike a Mazzini (1871), conservada en un museo británico.