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miércoles, 23 de noviembre de 2022

CORONAVIRUS: Artículos de LAUREANO BENÍTEZ publicados como PÍLDORAS por Santiago Clavijo

CORONAVIRUS
Artículos de LAUREANO BENÍTEZ 
publicados como PÍLDORAS por Santiago Clavijo
30 DIC 2020

No es posible por AHORA
porque el Chip necesita energía para emitir.
El Teléfono móvil 5G y el Ordenador ya permiten 
 al PODER conocer casi todo sobre nosotros.

COVID-19 es un ensayo provocado
de Guerra bacteriolóóica para reducir 
la población mundial y mejor gobernarla

 Milagrosamente ha desaparecido la gripe 
y todo lo cuentan como Covid

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LUNES, 11 DE MAYO DE 2020
**Gobierno Mundial comunista del futuro: tendrá como modelo la Dictadura CHINA


Futuro Gobierno Mundial
Tendrá como modelo la dictadura marxista china

ALERTA DIGITAL
30/4/2020
Laureano Benítez, en ‘Buenos días España’

Laureano Benítez Grande-Caballero volvió a ser entrevistado por Santiago Fontenla en el programa «Buenos Días, España», de Radiocadena española, continuando la serie de programas en los que ha intervenido para debatir sobre la pandemia del coronavirus.

Establecido ya en el programa anterior que el CoVid-19 es un virus de laboratorio, en el programa se abordó en primer lugar el interrogante de si es una creación china o americana, a lo cual Laureano Benítez respondió que «En un mundo caracterizado por el globalismo, es un contrasentido buscar la nacionalidad de un virus, y más cuando éste responde a intereses claramente globalistas.

La compleja trama internacional y multipolar del coronavirus podría llamarse como “Wuhan-Gate”, pues constituye una trama oculta en la que confluyen complots entre laboratorios militares secretos, documentos científicos ocultos, extrañas muertes de personas que sabían demasiado, traficantes de frascos biológicos detenidos en centros universitarios autorizados y en aeropuertos, espionajes, y, sobrevolando todo el embrollo, unas demostradas y desconcertantes relaciones entre los financiadores de supervirus y los próximos especuladores sobre las vacunas contra el CoVid-19, pertenecientes al Big Pharma, conglomerado farmacéutico que ha sufrido repetidas sentencias de condena y compensación por daños causados por sus medicamentos y sus prácticas de sobornos.

Igual que las guerras son necesarias y se planifican con el fin de aumentar las ganancias del mercado mundial armamentístico, las epidemias son una gran oportunidad para las compañías del Big Pharma a la hora de conseguir grandes beneficios para los inversores a través de las vacunas».

El entrevistado explicó a continuación las colaboraciones que se llevan a cabo entre proyectos de investigación en biotecnología pertenecientes a distintos países, especialmente entre China y los Estados Unidos. Por ejemplo, citó el caso de Fort Detrick, «que ha sido el centro del programa de armas biológicas de EE.UU desde 1943 1943 hasta agoto del 2019, cuando cerró por deficiencias en la seguridad de sus instalaciones, que tenía una asociación cercana y de décadas de antigüedad con Instituto de Virología Médica de la Universidad de Wuhan».


Otro ejemplo es el estudio realizado por el Ministerio de Ciencia de Pekín, que condujo al descubrimiento de 89 cepas de coronavirus de murciélago en el sur de China, en colaboración con la agencia USAID ―la Agencia Gubernamental de ayuda para países en desarrollo que a menudo financian movimientos políticos para el cambio de régimen, dependiente de la CIA―, el Pentágono y el Instituto de Salud y Servicios Humanos de Washington. «En algunos foros se comenta la posibilidad de que esta excursión en busca de coronavirus de murciélago proporcionó uno que fue el que se usó para hibridarlo con el virus del SARS a fin de crear el COVID-19», afirmó Laureano Benítez.

Un episodio de esta trama negra fue el arresto el 28 de enero del profesor Charles Lieber, jefe del Departamento de Biología Química de Harvard, por liderar un equipo de investigación chino centrado en el uso de la nanotecnología para identificar virus, convirtiéndose en un «científico estratégico» en la Universidad Tecnológica de Wuhan.

Laureano Benítez recalcó de manera especial la importancia decisiva de «la estrecha colaboración entre la Universidad de Carolina del Norte y el Instituto de Virología de Wuhan a la hora de desarrollar un virus quimérico, que consistía en la inserción de proteínas de murciélago en un virus del SARS, creando así un agente patógeno muy peligroso».

El entrevistado destacó asimismo el hecho de que varios virólogos del Pentágono y sus colegas de Canadá, Reino Unido, Japón y Alemania estaban haciendo sus estudios respecto a los coronavirus en el laboratorio BSL-4 de Wuhan, «lo cual permite deducir que no solamente los científicos chinos tenían conocimiento de virus creados posiblemente en ese laboratorio»

Para finalizar este apartado, señaló que Bill Gates tiene una estrecha relación con el gobierno de la República Popular de China. Un par de ejemplos: donó $ 33 millones al Ministerio de Salud de China entre 2009 y 2014, aparentemente para la investigación de la tuberculosis, y en 2017 fue elegido para la Academia China de Ingeniería.

«Así pues, el hecho de que el virus estallara en China no significa obligatoriamente que los científicos chinos fueron los únicos responsables»

Seguidamente, cuando se le preguntó si realmente la pandemia había comenzado en China, Laureano Benítez afirmó que, aunque explotara en Wuhan, hay ciertas informaciones que apuntan a que los primeros casos pudieron producirse en Estados Unidos: «En febrero, el informe de noticias japonés de la cadena Asahi afirmó que el coronavirus procedía de los Estados Unidos, no de China, y que algunas o muchas de las 14.000 muertes atribuidas a la gripe en Norteamérica antes de la pandemia pueden haber sido como consecuencia del coronavirus. Este hecho fue confirmado ―mediante autopsias― por los Centros de Control y Prevención Sanitaria de EE.UU».

Según el entrevistado, la clave de esta historia hay que buscarla en el cierre ―en agosto pasado― del laboratorio de Fort Detrick. A raíz de esto, se detectaron 200 casos de fibrosis pulmonar, de claro origen vírico, que las autoridades atribuyeron ¡al uso de cigarrillos electrónicos!

Ante la pregunta de cómo pudo llegar el virus a Wuhan, Laureano Benítez apuntó la posibilidad de que fuera llevado por los soldados norteamericanos que intervinieron del 18 al 27 de octubre en los Juegos Mundiales Militares… ¿Dónde?: pues en Wuhan.

«En el transcurso de los Juegos, varios estadounidenses fueron hospitalizados por “una extraña neumonía”», apostilló Laureano Benítez.


Otro aspecto que se trató en la entrevista fue si el coronavirus pudo escaparse por accidente de las instalaciones del laboratorio de biotecnología de Wuhan, y a este respecto Santiago Fontenla preguntó a Laureano Benítez sobre si es posible que un virus se fugue de instalaciones de máxima seguridad, a lo cual el entrevistado respondió que es un hecho muy improbable ―explicando algunas de las exhaustivas medidas de seguridad que exige el protocolo de estos centros― pero que, sin embargo, ya ha habido incidentes en este sentido, citando algunos ejemplos.

Ante la pregunta de cómo habría podido fugarse el virus, Laureano Benítez expuso algunas teorías curiosas que se manejan en este sentido: «Mediante un descuido; o porque un corrupto investigador del laboratorio lo robó en una probeta con intención de venderlo y, acosado por la policía en el mercado de animales, ésta se le cayó al suelo y liberó el agente patógeno… Hay también quien dice que este supuesto traidor vendía en el mercado animales que previamente habían sido contaminados por el virus en el transcurso de los experimentos… Teorías rocambolescas, pintureras, dignas de un guión hollywodiense».

En este punto, el entrevistador le preguntó sobre las causas por las que la pandemia comenzó en China, y no en otra parte. A este respecto, Laureano Benítez expuso un aspecto muy importante del estudio que la Fundación Rockefeller desarrolló en 2010 con el fin de diseñar los posibles escenarios para el Futuro de la Tecnología y el Desarrollo Internacional.

«Uno de estos escenarios era el que se conocía como Lock Step ― que quiere decir “encerrona”, “cuarentena”, en el cual se simulaba una pandemia planetaria creada por un coronavirus. En este escenario apocalíptico, el estudio hace un vivo elogio de cómo China logra controlar la pandemia, precisamente por la rápida adopción de medidas totalitarias, presentando esta política como modelo a seguir por las seudodemocracias occidentales.

Ante el éxito de la estrategia china ―basada en el control totalitario de la población bajo la dictadura marxista― las naciones occidentales tienen la excusa perfecta para aplicar ese modelo aparentemente tan exitoso, que de otra manera, al ser un método dictatorial, basado en un totalitarismo que niega las libertades y los derechos humanos, habría sido imposible de implementar en el mundo libre. Ese modelo despótico es justamente el que quiere imponer el Nuevo Orden Mundial.

En resumidas cuentas, el objetivo final de que la pandemia se desatara en China fue buscar la excusa ideal para exportar ese modelo totalitario al mundo libre. Porque el futuro Gobierno Mundial que quieren implementar tendrá como modelo la dictadura comunista», sentenció Laureano Benítez.

¿Qué pruebas hay de que el virus fue lanzado intencionalmente? Ante ese interrogante, el entrevistado afirmó que «El hecho decisivo para saber si el virus se liberó por accidente o de manera intencionada es estudiar cómo se propagó, porque si su difusión fue accidental, se habría transmitido de manera azarosa y aleatoria, sin seguir ningún patrón. Sin embargo, la expansión del virus parece haber seguido una “hoja de ruta”, siguiendo una trayectoria que levanta muchas sospechas».

En definitiva, Laureano Benítez afirmó que el mismo trayecto seguida por el virus en su difusión constituye una prueba de que fue liberado intencionadamente, como arma biológica, cuestión que se tratará en el siguiente programa sobre la pandemia de Radiocadena española.

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MARTES, 21 DE ABRIL DE 2020

CORONAVIRUS: creado en laboratorio como arma de guerra bacteriológica

Laureano Benítez afirma en «Buenos días, España» 
que el CORONAVIRUS fue creado en un laboratorio 
como arma de guerra bacteriológica
18/4/2020

El escritor Laureano Benítez Grande-Caballero ―colaborador habitual de AD― fue entrevistado nuevamente por Santiago Fontenla en el programa «Buenos días, España», de Radio Cadena española, sobre el tema de la pandemia del coronavirus. El objetivo de su intervención era debatir sobre el origen del coronavirus, respondiendo al interrogante de si es de origen natural, o ha sido creado artificialmente en un laboratorio.


El debate se inició denunciando la censura en los medios de comunicación sobre cualquier hipótesis de la pandemia que ponga en tela de juicio la versión oficial de los medios de comunicación paniaguados, tras lo cual el entrevistado procedió seguidamente a poner de relieve el «Himalaya de mentiras» en que se fundamenta la versión oficial ―que no se asienta en ningún dato ni prueba científica―, que afirma que la pandemia se originó por medio de una mutación perfectamente natural, que posibilitó que un coronavirus presumiblemente perteneciente a un murciélago saltara a la especie humana, infectándola, hecho que sucedió en un mercado de animales de Wuhan.

En un artículo anterior, Laureano Benítez explicó los argumentos para desmontar el gran vuelo de esta versión oficial, artículo que puede consultarse en el link http://www.alertadigital.com/2020/04/13/pasa-el-angel-exterminador-4-vamos-a-contar-malditos-bulos-tralara/

«¿Dónde y cómo se originó entonces la pandemia, entonces?», preguntó seguidamente Santiago Fontenla. Descartado el mercado como epicentro, el entrevistado respondió que se hacía inevitable desviar la mirada hacia el laboratorio de bioseguridad de Wuhan, a 30 kilómetros del famoso mercado de animales, pues es lógico suponer que tendrá algo que ver con la pandemia, ya que en este laboratorio de biotecnología se trabaja con los patógenos más peligrosos del mundo.
«Este laboratorio es de máxima seguridad, lo cual hace prácticamente imposible que un virus letal pueda escapar de sus instalaciones».


Preguntado sobre la posibilidad de la creación de virus en laboratorios para emplearlos como armas biológicas, Laureano Benítez argumentó que la manipulación de agentes patógenos para ser empleados como armas bacteriológicas tiene ya una amplia tradición, y subrayó que es ya recurrente en los foros internacionales que se anuncien pandemias, que se amenace a la población mundial con calamidades sin cuento a costa de virus letales.

Ese sentido, el entrevistado expuso un proyecto de la fundación Rockefeller del año 2010, titulado «Escenarios para el Futuro de la Tecnología y el Desarrollo Internacional», en el cual se diseñó un escenario conocido como Lock Step ―«fase de bloqueo», es decir, «cuarentena»―, escenario prácticamente idéntico a la situación mundial creada por la pandemia.

Lo más sorprendente este proyecto ―señaló Laureano Benítez― es el hecho de que este escenario apocalíptico se basaba en el desencadenamiento en el año 2012 de una pandemia provocada por una cepa de influenza «extremadamente virulenta y mortal», del tipo H1N1 ―un coronavirus―, pandemia que efectivamente sucedió, cuando a finales del año 2012 se desencadenó la pandemia del SARS (SARS-CoV-1) ―«síndrome respiratorio agudo grave»―. Esta pandemia no tuvo mucha incidencia, ya que hubo poco más de 8000 contagiados y 758 muertos, debido a que las características del virus no favorecían demasiado su contagio. «Así podemos decir que este primer intento fracasó», puntualizó el entrevistado, «pero hay que subrayar que el virus del COVID-19 es muy parecido a ese virus del SARS, que, como veremos, se pudo utilizar como plantilla para su elaboración».

En el programa salió debate si ha habido en los tiempos actuales pandemias de las que se pueda sospechar que los agentes patógenos fueron manipulados en un laboratorio previamente. Laureano Benítez expuso entonces las sospechas sobre la pandemia de ébola en África occidental, de la que se sospecha que se originó en las instalaciones de biotecnología de los Estados Unidos, localizadas en Sierra Leona.

Otro ejemplo meridiano es el caso de la pandemia de gripe A (H1N1) de 2009-2010, «que fue provocada por una variante del influenzavirus, consistente en una cepa H1N1 que contenía material genético proveniente de una cepa aviaria, dos cepas porcinas y una humana,​ mutación que dio un salto entre especies desde los cerdos a los humanos, para después permitir el contagio de persona a persona». Como mutación natural, esta mezcla es imposible.


Laureano Benítez denunció asimismo una modalidad muy peligroso del trabajo los laboratorios consiste en «resucitar» virus que en el pasado originaron pandemias, como el de la polio, y, especialmente, el virus de la gripe H1N1, productor de la tremenda pandemia conocido bajo el nombre de «gripe española», que entre 1918 y 1919 mató a entre 50 y 100 millones de personas, convirtiéndose en la pandemia más grave de la historia reciente.

También citó el caso de Yoshihiro Kawaoka, virólogo en la Universidad de Veterinaria Wisconsin, creador de una cepa mortal del virus de la gripe aviar (H1N1), ¡resistente al sistema inmune!, Lo cual le hace prácticamente indestructible en casos de infección.

Ante el interrogante de cuáles son las técnicas que se utilizan para crear los virus en un laboratorio, Laureano Benítez respondió que hay dos procedimientos básicos: el de creación, y el de mutación.
En cuanto al primero, «El procedimiento consiste en, partiendo del genoma del virus, encargar sus moléculas de ADN a empresas especializadas en este campo ― Integrated DNA Technology, Twist Bioscience y Atum―, algo que cuesta unos pocos miles de euros. Una vez conseguidos, se unen para crear una copia del genoma del coronavirus, el cual se inyecta en células vivas con el fin de “dar vida” al virus. Es algo parecido a un “bricolaje”».

En cuanto a las estrategias para conseguir la mutación de un virus en una dirección determinada ―por ejemplo, mayor virulencia, mayor facilidad de contagio, y que afecte las células humanas―, el entrevistado señaló que hay dos procedimientos básicos, según explica en un documento el grupo de investigación del Dr. Ralph Baric, de la Universidad de Carolina del Norte, en su dilatada línea de «mejora» de la virulencia de coronavirus de animales:

«En primer lugar, tenemos la técnica de la selección genética, que consiste en practicar infecciones repetidas de virus de murciélago en ratones, ―lo que se suele llamar “pases”― para posteriormente seleccionar en cultivos las cepas de alta virulencia. Como se ve, en este procedimiento no hay manipulación directa del genoma, pero, a pesar de su simplicidad, se pueden obtener con 15 «pases» 6 mutaciones adaptativas de gran virulencia, precisamente aquellas que ocurren durante la evolución de la secuencia genética para la adaptación del SARS-CoV desde animales a humanos, incluida la que altera la glucoproteína de la corona spike (espiga) para poder infectar células humanas. Justo esto es lo que sucedió con el COVI-19».

Por si esto fuera poco, «es muy difícil, si no imposible, distinguir entre estos virus seleccionados y los de origen natural, de ahí que en el estudio del genoma del coronavirus no aparezcan trazas de su manipulación, de ahí que sea difícil distinguir si las mutaciones que los hacen capaces de saltar a humanos son espontáneas, inducidas por selección artificial».

El segundo procedimiento es el de la ingeniería genética, que ―según explicó el entrevistado― consiste en la manipulación de virus en laboratorio, por recombinación de RNA de murciélagos, tomando como estructura base un tronco de coronavirus SARS de ratones, para obtener virus quiméricos capaces de infectar humanos con gran virulencia. En este caso, la manipulación de los genes puede dejar huellas y «cicatrices» que sí podrían demostrar su origen artificial».


Finalmente, en el programa se dejó constancia de que estos laboratorios que trabajan en la creación de monstruos patógenos lo hacen de manera generalmente coordinada, en el sentido de que comparten con mucha frecuencia personal, medios, informaciones, etc., hasta el punto de que sus investigaciones han creado una trama oculta, una oscura red, un Deep State difícil de penetrar. Sin ir más lejos, en el laboratorio de Wuhan trabajaban científicos estadounidenses, británicos, canadienses, y alemanes, junto a los chinos.

Como ejemplo de cómo funciona esta red de laboratorios, Laureano Benítez aportó la hipótesis que se maneja en algunos foros para explicar cómo llegó a Wuhan el COVID-19: una mutación del SARS aparece en Arabia Saudita a finales de 2012; se envía una muestra a Rotterdam, que elabora su secuencia genética; esta muestra se envía al laboratorio de Winipeg (Canadá), donde va a parar a manos de un investigador muy experto en SIDA; en junio de 2019, un matrimonio de investigadores chinos que trabajaba en Winnipeg es despedido bajo la acusación de haber robado material de laboratorio, regresando a China ―¡no los detuvieron!―; el COVID-19 aparece en Wuhan; científicos indios informan que el COVID-19 es un virus SARS al que se le han injertado inserciones del SIDA, justo la especialidad del científico de Winipeg.

Y ahora, las preguntas: si efectivamente el COVID-19 es un injerto entre el SARS y el VIH, ¿Dónde se efectuó esa operación? ¿Por qué hay laboratorios occidentales de virología que comparten información con laboratorios chinos, sea su intencionalidad es crear posibles armas biológicas? ¿Cómo fue posible que los trabajadores de Winipeg pudieran robar impunemente una muestra de virus tan peligrosa? Si esta versión es correcta, ¿cómo pudieron volver a China los dos médicos expulsados, portando información confidencial, sin que los detuvieran?

Y, claro, la pregunta del millón: ¿Se escapó fortuitamente el monstruo vírico de las instalaciones de Wuhan? ¿O fue liberado conscientemente? Si es así, ¿por quién?… Pero ésta es otra historia, y será contada en otra ocasión.

LUNES, 18 DE MAYO DE 2020

**Las antenas 5G potencian la pandemia COVID-19. 5G es una tecnología inalámbrica, potentísima radiación a un paso de las armas electromagnéticas. Todos los objetos y vacunas tendrán unas antenas o chips conectados inalámbricamente a internet. Estas ondas atentarán gravemente contra la salud: tumores, alzheimer, infertilidad, cardiopatías, sistema inmunológico

«Hay pruebas de que el 5G 
y el Coronavirus están relacionados»
Laureano Benítez
14/5/2020

Laureano Benítez volvió a pasar por los micrófonos del programa de Radio Cadena Española, «Buenos días, España», que presenta y dirige Santiago Fontenla, para hablar sobre la posible relación entre el G, el entrevistado respondió que se trata de «una tecnología inalámbrica de última generación que, más que una evolución de las anteriores tecnologías, es un salto cualitativo de enorme magnitud, un mundo aparte, caracterizado por una potentísima radiación electromagnética, cuyo promedio será de 26 GHz, pudiendo alcanzar hasta los 80, a un paso de las armas electromagnéticas que usan algunos ejércitos»

Preguntado sobre las características fundamentales del 5G, el entrevistado respondió que se trata de «una tecnología inalámbrica de última generación que, más que una evolución de las anteriores tecnologías, es un salto cualitativo de enorme magnitud, un mundo aparte, caracterizado por una potentísima radiación electromagnética, cuyo promedio será de 26 GHz, pudiendo alcanzar hasta los 80, a un paso de las armas electromagnéticas que usan algunos ejércitos».

Laureano Benítez puso de relieve «que el 5G permitirá mayor cantidad de descargas con menos latencia, que nos permitirá ganar segundos ―ironizó―, pero su característica más importante será que permitirá crear el Înternet de las Cosas» (IoT), que consiste en que todos los objetos de nuestra vida tendrán unas antenas, unos chips, que se conectarán inalámbricamente a internet.

Asimismo, explicó los efectos negativos de esta tecnología, cuyas ondas atentan gravemente contra la salud humana, pudiendo causar tumores, Alzheimer, infertilidad, cardiopatías, enfermedades del sistema inmunológico, y un largo etc.. Sin embargo, el entrevistado apostilló sobre este tema que «su efecto más demoledor es que permitirá el control mental de las personas, pues hay que tener en cuenta que nuestro cerebro genera unos impulsos eléctricos que a su vez producen electromagnetismo, por lo que su actividad puede ser modificada mediante ondas electromagnéticas externas de la potencia del 5G».

Pasando ya a la exposición de las pruebas que permiten sospechar una relación entre el virus y el 5G, Laureano Benítez afirmó que la primera prueba de que existe una indudable relación entre el 5G y el COVID-19 es la implacable persecución en las redes sociales de cualquier información que establezca conexión entre el 5G y el coronavirus, persecución ejecutada por su sus portales censores, que se apresuran a calificar de “maldito bulo” esta hipótesis. Si Voltaire decía “si quieres saber quién te controla, mira a quién no puedes criticar”, parafraseando esta afirmación podemos decir que “si quieres saber si estás en posesión de la verdad, encuentra quién dice que es mentira”.


También manifestó que se puede considerar como prueba el ominoso silencio con el que se trata esta posibilidad en los medios de comunicación del sistema, destacando que a través de ellos no se transmite ninguna información sobre el 5G, que se está desplegando de manera silenciosa y sibilina en zonas de España cada vez más extensas. Si acaso se deja caer alguna noticia, es para alabar las maravillas tecnológicas que nos hará disfrutar el 5G, pero jamás para poner de relieve sus graves efectos sobre la salud y el medio ambiente.

«Este silencio que se hace clamoroso cuando es la única respuesta a las solicitudes que se hacen desde movimientos ciudadanos y agrupaciones de científicos, pidiendo una inmediata moratoria del despliegue mientras no se hagan estudios de los efectos de las ondas del 5G en la salud humana y el medio ambiente.

El pueblo español, ignorante de la peligrosidad del 5G, no ha acometido casi ningún movimiento de protesta, que en otros países se están dando desde hace tiempo, y que se han recrudecido ―especialmente en el Reino Unido, donde se han atacado torres de control del 5G»― cuando las evidencias empiezan a demostrar que el 5G potencia la pandemia del coronavirus.

Laureano Benítez informó que estas protestas también tienen como protagonistas a muchos científicos de la comunidad internacional, que han elevado solicitudes a los organismos pertinentes para que se establezca una moratoria de esta tecnología mientras no haya estudios objetivos que evalúen sus riesgos.

Santiago Fontenla dijo a continuación que ha manejado estudios que vinculan una mayor incidencia de la pandemia en los lugares que tienen instalaciones de 5G, a lo cual el entrevistado contestó que «la relación entre el coronavirus y el 5G que menos puede discutirse, al estar fundamentada sobre la realidad de los hechos, es el estudio de los datos estadísticos en los que se estudia la mayor o menor incidencia de la pandemia en los lugares en función de si tienen o no establecido el 5G: es decir, se trata de hacer un estudio comparativo para descubrir si la pandemia es mayor en las zonas que ya cuentan con el 5G».

Esta investigación fue desarrollada por Bartomeu Payerás, biólogo por la Universidad de Barcelona, especializado en microbiología, y Laureano Benítez expuso sus principales conclusiones, partiendo del hecho indiscutible de que Wuhan, la ciudad donde explotó la pandemia, fue la primera ciudad piloto destinada a inaugurar la poderosa red de internet 5G en la República de China.


Estudiando sus difusión por el mundo, Laureano Benítez puso de relieve el hecho de que los 9 países del mundo con mayor incidencia en casos por coronavirus tienen tecnología 5G: EE.UU., España, Italia, Francia, Alemania, RU., Irán, China y Corea del Sur.

Citó el caso especial de San Marino, «Estado independiente situado en el centro de la Península Itálica, que ostenta el mayor índice de contagiados y fallecidos por habitante del mundo. Curiosamente, fue el primer lugar del mundo en implantar la red 5G, en septiembre de 2018».

El estudio también remarca que el virus parece conocer las fronteras, ya que los países limítrofes con China han presentado escasa incidencia del virus. Otro caso es el de Portugal, sin 5G, que presenta mucha menor incidencia a pesar de compartir 1.200 kms. de frontera con España. En África, el único país que presenta tasas apreciables es Sudáfrica, justo el únci país que cuenta con 5G.

Laureano Benítez destacó al final del programa otro hecho que puede considerase como evidencia de la relación entre el COVID-19 y el 5G: la sincronicidad entre el 5G y el coronavirus, en el sentido de que «dos fenómenos de capital importancia para el futuro de la humanidad se están dando a la vez en el tiempo, lo cual induce a pensar que esta casualidad es otro nexo de unión entre los dos».

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