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viernes, 8 de febrero de 2019

Jerónimo Saavedra, MASÓN homosexual entrevistado, ha sido diputado, senador y ministro socialista de Zapatero: "Me pregunto qué fue más complicado, si salir del armario como masón o como homosexual. Pedro Sánchez ha sido un secretario general desafortunado y su salida más"

Jerónimo Saavedra entrevistado
Anna Grau
5-11-2016
"Los masones somos caballeros de Dios. 
Nada que ver con la corrupción de los políticos"
"Pedro Sánchez ha sido un secretario general 
desafortunado y su salida, más. 
Cuando pierdes hay que saber perder" 
"Me pregunto qué fue más complicado, 
si salir del armario como masón o como homosexual.
 Ojalá las dos cosas dejaran de ser noticia" 
"En la II República pudo haber unos 8.000 masones 
y luego se abrieron 40.000 procesamientos"
Jerónimo Saavedra (Las Palmas de Gran Canaria, 1936) ha sido diputado, senador, ministro de Administraciones Públicas y de Educación, alcalde, presidente autonómico, profeta en su tierra... y es masón. Doctor en Derecho, socialista de los de antes, le abocó a la masonería la tradición familiar. Pero también y sobre todo su hambre de perfeccionamiento y de excelencia. Su afán de bien común. Esa cosa tan rara de entender y hasta de imaginar en la clase política de hoy, se sea casta o se sea descastado.
Yo de la masonería oí siempre hablar a mi madre. Ella hablaba mucho de su padre, mi abuelo, quien fue jefe militar en la isla de La Palma a finales del siglo XIX. Era un militar muy de Prim, muy liberal, le reconocieron los servicios prestados a la causa de la libertad en un reconocimiento firmado por el propio Prim, sus servicios prestados a la Gloriosa. Era este abuelo mío de origen malagueño, de un pueblo próximo a Ronda. Acabó su carrera en la isla de la Palma, donde se casó con mi abuela y sin ir más lejos fue fundador de la Cruz Roja en la isla. Su inquietud cívica y cultural estaba bien clara.
Yo me reencuentro con esta tradición masónica de mi familia, me incorporo a ella, gracias a algunos amigos y compañeros que me animaron. Yo me iba animando y animando, pero justo entonces me eligieron presidente del gobierno de Canarias. Prioricé mi actividad política y dejé todo este tema un poco en stand by. Hasta 1989, cuando varios hermanos me ayudan a dar el paso, discretamente y sin publicidad. Mi iniciación tuvo lugar en Lisboa, en territorio de la logia del Gran Oriente Lusitano. Pero yo entré por la Gran Logia Simbólica Española, que se fusionaría posteriormente con la Gran Logia España. Donde ahora estoy.
A lo mejor que el hermano de Franco fuese masón y que él no lo consiguiera explica la demonización de la masonería en España
Con todo esto me sorprendió mucho leer en un libro de un profesor de la Complutense, cuyo nombre no recuerdo, pero que era un libro dedicado a interpretar la masonería y su historia en la línea más tenebrista, pues eso, ahí ponía que me habían nombrado ministro en el gobierno de Felipe González por ser yo masón. Hay que ver... Pues hubo quien se lo quiso creer.

jueves, 7 de febrero de 2019

PSOE, PP y sus miembros masones. R. de la Cierva "ZP, tres años de gobierno masónico". Grados 33 españoles, europeos y americanos dan por segura la pertenencia de Teresa Fernández de la Vega a la MASONERÍA

 PSOE, PP y sus miembros masones
ACTUALIZADO: 02/02/2015
“La masonería es un poder enorme: 
está en la banca, en la prensa y en la política” 
asegura Ricardo de la Cierva en
“La masonería es un poder enorme: está en la banca, en la prensa y en la política”, asegura Ricardo de la Cierva, que acaba de publicar ZP, tres años de gobierno masónico (comprar libro) (Editorial Fénix), un libro que si bien se basa en los artículos que el autor realizó para la revista Época, quiere reparar especialmente en la filiación masónica del gobierno. Que cuenta, según de la Cierva y rebajando previsiones iniciales, con 6 ó 7 masones. La más destacada, la vicepresidenta. “He hablado con altos dignatarios de la Gran Logia de España, con Grados 33 españoles, europeos y americanos, y el nombre de María Teresa Fernández de la Vega siempre sale dando por segura su pertenencia”.

Pero la presencia de masones no es exclusiva del partido en el Gobierno. Para De la Cierva, “la diferencia de nuestro tiempo con el de la República es que, en aquel entonces, sólo había masones en la izquierda mientras que ahora los hay en los dos principales partidos. Hay bastantes masones en el PP”. Sin embargo, el historiador quiere resaltar el hecho de que “ser masón es legal, no tiene trascendencia jurídica ni penal y además tenemos todo el derecho a pertenecer al colectivo que queramos. Eso sí, deberíamos saber quiénes son, porque políticamente es importante”.

Ilustración y paganismo
Y es que el propósito último de la masonería no es “esa definición gaseosa y fantástica, según la cual buscan una sociedad benéfica al servicio del bien común, sino que su objetivo es la extensión suprema de la secularización social, arrancar a la iglesia y la religión de la sociedad. Como aseguró León XIII, la masonería es una continuación de las enseñanzas gnósticas antiguas, una especie de síntesis entre la ilustración y el paganismo”.

Y eso es políticamente relevante para Ricardo de la Cierva, toda vez que “si una persona pertenece a esa orden o secta, o como se la quiera llamar, y está fomentando ese sincretismo entre lo pagano y lo cristiano, estoy en mi derecho de saberlo”. El asunto más evidente “es que en el Gobierno actual, personas que tienen esa clase de creencias están intentando orientar la educación, con la famosa educación para la ciudadanía, lo que me parece aberrante. No quiero que mis nietos se eduquen en la idea que imponga esa asignatura”.

Otro asunto en el que se notaría la tendencia masónica sería en esa concepción territorial débil del Estado, toda vez que “la masonería ha sido siempre hostil a la idea de España. No ha sido contraria a otros países, porque apoyó intensamente al imperio británico, pero sí ha sido muy hostil con España, resultando la causa fundamental de la pérdida de nuestra presencia en América”. La explicación de esa animadversión histórica radica en que “España ha fomentado siempre una concepción cristiana de la vida pública”.

Las fuentes de Ricardo de la Cierva para poder dan cuenta de cómo piensa esta sociedad secreta y de cuáles son sus intenciones reales parten de una relación larga con la masonería. “Me han visitado y he conversado con numerosos masones, incluso me han pedido altos dignatarios que ingresara en ella, quizá porque saben que en mi familia hay tradición masónica clara. Mi abuelo estuvo en la masonería durante mucho tiempo, fue miembro de la logia vigilancia de Murcia. Y es que muchos liberales del siglo XIX, como era mi abuelo, pertenecieron a alguna logia. Los liberales radicales, todos; pero también algunos liberales conservadores, como era su caso”. Y quizá por esa tradición familiar, “muchos miembros de la masonería han pasado por mi casa. Ahora bien, nunca aceptaré el ofrecimiento de ingresar en la masonería porque me considero católico por encima de todo”.

Los amigos masones de ZP
Fruto de ese conocimiento cercano, puede asegurar que “existe una masonería ultrasecreta, con logias encubiertas y selectas, que tienen un poder enorme”. Y su candidato para los próximas elecciones es Zapatero: “Sus amigos masones le van a apoyar a muerte, los de dentro y los de fuera de España. Aunque también es verdad que tiene muchos apoyos muy negativos. Como ahora hemos sabido, ha intervenido Fidel Castro en la negociación con ETA, lo que me parece terrible”. Un proceso que, para De la Cierva, “es un gravísimo error”. Sin embargo, cree que “Zapatero tratará de salir de la situación lamentable en la que se encuentra mediante algún golpe de efecto, porque es un maestro en eso, no hay más que ver cómo conquistó el poder”.

De la Cierva no coincide con quienes atribuyen al presidente una capacidad intelectual limitada. “Zapatero es muy inteligente y está dotado de una capacidad de comunicación enorme. Es capaz de engañar a su sombra. Tengo la más alta estima de las dotes políticas del señor Zapatero, porque es un político nefasto pero muy eficaz en los objetivos que persigue”. Por eso cree que en estos últimos meses de legislatura hará un esfuerzo comunicativo final “con maniobras brillantes” para seguir en el poder. “Ahora bien, como sus errores son tan graves, si la oposición acierta a denunciarlos con mesura y con firmeza, sin concentrarse en un tema o dos, tendrá una gran oportunidad para privarle del poder. Pero no será fácil, porque ZP tiene un carisma político muy grande”. Además, De la Cierva cree que, en esta ocasión, Zapatero “tendrá muy difícil engañarnos por segunda vez. No hay que olvidar que en su victoria hubo temas oscuros que no han sido aclarados en el juicio sobre el 11-M. Hay demasiada niebla alrededor”.
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miércoles, 6 de febrero de 2019

MASONERÍA ¿Sociedad secreta?. Sus rituales permanecieron mucho tiempo sin estar escritos y nunca lo fueron en España antes de que Ricardo de la Cierva los tradujera del inglés en "El triple secreto de la Masonería”

MASONERÍA ¿Sociedad secreta? 
14-10-2012
La Masonería o Francmasonería, cuyos miembros se autodenominan “hijos de la Luz”, se ha considerado tradicionalmente una sociedad secreta, entrar en la cual exige un rito de iniciación. La palabra masonería alude a sociedades antiguas de albañiles o constructores de templos y otros edificios. Según parece, existían ya en tiempos de Roma y luego se adaptaron al cristianismo, conservando reminiscencias paganas. Tenían interés en guardar los secretos del oficio, que envolvían en esoterismos y ritos más o menos pintorescos. Los masones se declaran procedentes de esas sociedades, cosa posible aunque no del todo probada, y aquí poco relevante, porque la masonería actual comienza en el siglo XVIII, con un período de formación a finales del XVII en Escocia e Inglaterra, y por influjo y orientación de personajes ajenos a la albañilería. A esta nueva masonería suele llamársela especulativa para distinguirla de la anterior u operativa, y puso especial atención en integrar a personas influyentes, como políticos, militares, magistrados e intelectuales diversos. De hecho ha sido la sociedad de su tipo más exitosa de la historia y el interés por ella se debe precisamente a su influencia política y social, exagerada o no, pero indudable en los últimos dos siglos.

Sobre la masonería han corrido mil rumores, siendo difícil, de primeras, distinguir lo verdadero y lo falso en ellos. Procederemos, pues, a partir de la ignorancia resumiendo algunas opiniones. Los propios masones se presentan como miembros de una orden, fraternidad o sociedad filantrópica, respetuosa con el poder público y las religiones, ceñida a labores humanitarias y caritativas en pro de los derechos humanos, la libertad y la razón. Así lo acepta el estudioso jesuita Ferrer Benimeli. La aversión antimasónica de algunos poderes obedecería a que estos defienden el despotismo, la superstición y la ignorancia. Otros estudiosos la han tenido por una empresa diabólica, y así lo ha razonado el historiador Ricardo de la Cierva, entre otros. Para el general Franco, la masonería “no representaba la lucha franca, que incluso el marxismo ha presentado muchas veces: era la lucha sorda, la maquinación satánica, el trabajar en la sombra, los centros y los clubs desde los cuales se dictaban las consignas (…). Sobre los Estados, sobre la vida propia de los gobiernos, existe un superestado: el superestado masónico” (Amanecer, Zaragoza, 12 de IX 75). También encontramos testimonios de ex masones que califican a la orden como una asociación de ingenuos algo estrafalarios. El propio Azaña, que entró en ella, alude con visible desdén a sus barrocas ceremonias. Por su parte, el intelectual italiano Benedetto Croce resumió así su juicio: “Escucho las jactancias de esa institución sobre su grande y saludable eficacia; escucho las atroces acusaciones que le lanzan sus adversarios (…) Y me inclino a creer que jactancias y acusaciones son por igual exageradas (…) Pero conozco la mentalidad masónica (…) y veo en ella un serio peligro para la cultura italiana (…) Abstractismo y simplismo (…) Simplifica todo: la historia, que es complicada, la filosofía, que es difícil, la ciencia, que no se presta a conclusiones precisas, la moral, que es rica en inquietudes y contrastes. Pasa triunfalmente sobre todas esas cosas en nombre de la razón, de la libertad, de la humanidad, de la fraternidad, de la tolerancia. Y con tales abstracciones pretende distinguir a golpe de ojo el bien del mal y clasifica hechos y hombres por signos externos y por fórmulas” Y califica su ideología de “pésima no solo intelectualmente sino también moralmente” (Cultura e vita morale, 1914, p. 162-3).

Hay, por tanto, opiniones para todos los gustos. Empecemos por examinar si se trata de una sociedad secreta o no. Este dato es crucial, porque una sociedad de tal índole persigue por su propia naturaleza fines ocultos, en función de los cuales aspira a manejar al resto de la gente sin que esta se percate. Frente a esta acusación, la masonería suele insistir en que no es secreta, sino solo discreta, al igual que cualquier otra sociedad o club. Para dilucidar la cuestión, lo mejor es recurrir a sus propios rituales, que permanecieron mucho tiempo sin estar escritos y nunca lo fueron en España antes de que Ricardo de la Cierva los tradujera del inglés en su libro El triple secreto de la Masonería”, de gran valor documental. De la Cierva lo plantea como crítica desde el catolicismo, pero aquí me limitaré a hacer una exposición descriptiva.

RITOS
Los ritos se llevan a cabo en los templos masónicos, llamados logias, un término arquitectónico en recuerdo de la albañilería, y en reuniones llamadas tenidas. El cargo mayor de la logia, llamado Venerable Maestro, preside sobre un estrado, asistido por un Diácono en el centro del lado de Oriente de la sala; un Primer Vigilante se sitúa en el lado de Occidente, un Segundo Vigilante en el lado Sur, y en medio permanecen los demás asistentes. Hay dos Guardianes, el Interior a la puerta de la logia y el Exterior, provisto de una espada desnuda, en el vestíbulo. Los presentes llevan mandiles con símbolos distintos para cada categoría y a menudo guantes blancos. Los símbolos, la Biblia, la escuadra, el compás, el mallete o martillo, tablas de resonancia, caja de herramientas, un nivel, un bloque cúbico de piedra pulimentada y otro sin desbastar, etc., se colocan en lugares y formas precisas. La tenida suele comenzar con un himno y a continuación, previo golpe de mallete, el Venerable Maestro dice: “Hermanos, ayudadme a abrir la logia” Se levantan todos y el Venerable llama al Segundo Vigilante por su nombre: “Hermano Tal, ¿cuál es el primer cuidado de todo masón?”. El interpelado responde: “Comprobar si la logia está adecuadamente cerrada”, cosa necesaria para evitar la curiosidad de los profanos. “Haced que así sea”. Se informa al Venerable de que la logia está cerrada, y él pregunta al Primer Vigilante por el siguiente cuidado, con la respuesta consabida: “Comprobar que solo se hallan presente quienes son masones”. Y siguen preguntas y respuestas retóricas sobre los cargos y deberes de cada cual. En la masonería hay varios grados, con aperturas de tenida algo diversas. A continuación, los reunidos se dedican a sus discusiones y trabajos, que deben permanecer secretos, al menos muchos de ellos. No me extiendo sobre las joyas, cánticos, números místicos y otros signos típicos de la orden.

Pero vale la pena detenerse en el rito de iniciación. Parece que a Azaña, le pareció grotesco, según el tono despectivo con que menciona el suyo en el apunte de su diario, el 5 de marzo de 1932: “No se cabía en los salones de la [logia de la] calle del Príncipe. No me importó nada aquello, y durante los preliminares estuve tentado de marcharme. Había cuatro ministros, y Barcia, con una cadena de oro. Martínez Barrio, que es el gran gerifalte de la casa, no asistió”. La intención de Azaña al hacerse masón parece haber sido puramente práctica: contrarrestar la influencia que tuviera su rival político Lerroux a través de la orden. No volvió a pisar una logia, al parecer. En cambio Juan Simeón Vidarte, allí presente y masón muy convencido, creyó notar a Azaña “visiblemente emocionado”, y expone parte del ritual: “Se oyen golpes violentos en la puerta del templo. El Venerable Maestro dice: “¿Quién osa interrumpir nuestros trabajos?” “Soy el Hermano Terrible que conduce a un profano. Dice que es hombre libre, honesto y de buenas costumbres” “¿Quién responde de él?” “Yo, que soy su conductor” “Dadnos su nombre” “Manuel Azaña Díaz” “Hacedle entrar” Se oye el chocar de decenas de espadas…” (Las Cortes constituyentes, p. 365). Como puede verse, se trata de una ceremonia realmente barroca.

En la Masonería hay varias corrientes, pero las dos principales y realmente directivas son las Grandes Logias, de origen inglés, y los Grandes Orientes, de origen francés, de cuyas diferencias hablaremos luego. Resumo el rito iniciático de la Gran Logia, poco distinto del Gran Oriente. El Guardián Exterior (Hermano Terrible en el Gran Oriente), encargado de cerrar el paso a los profanos, prepara al candidato en el vestíbulo de la logia, cerrando la puerta exterior y la de paso a la logia misma. Quita al candidato la chaqueta, chaleco, cuello y corbata y todos los artículos de metal que lleve encima, le abre la camisa para dejar el pecho izquierdo al descubierto y le enrolla sobre el codo el guante derecho. Le sube la pernera izquierda del pantalón sobre la rodilla, le sustituye el zapato derecho por una zapatilla, le coloca alrededor del cuello un lazo corredizo y le cubre los ojos con un capuchón. Después, el Guardián da en la puerta de paso a la logia unos fuertes golpes ceremoniales, a los que siguen unas preguntas rituales del Venerable Maestro sobre el candidato, como si no lo conociera. El Guardián Exterior le “informa”: –Es el señor Tal y Tal, un pobre candidato en estado de oscuridad, que ha sido bien y dignamente recomendado, reglamentariamente propuesto y aprobado en logia abierta, y ahora llega por su propia y libre iniciativa, convenientemente preparado, y suplica humildemente ser admitido a los misterios y privilegios de la Francmasonería.

La ceremonia de iniciación prosigue con muchas preguntas y respuestas, signos y gestos rituales, hasta el largo y pomposo juramento, que gira en torno al secreto: “Sincera y solemnemente juro que siempre ocultaré, esconderé y jamás revelaré parte ni partes, punto ni puntos, de los secretos o misterios propios o que pertenezcan a los Masones, que puedan en adelante ser conocidos por mí o se me comuniquen en el futuro, a no ser a algún o algunos verdaderos y legales Hermanos y ni siquiera a ellos sin la debida comprobación, estricto examen o segura información de un Hermano (…) Además prometo solemnemente que no escribiré esos secretos, ni los dictaré, grabaré, marcaré esculpiré o dibujaré de cualquier otra manera ni provocaré ni toleraré, si está en mi poder hacerlo, que así se haga por otros, sobre cualquier cosa móvil o inamovible bajo la bóveda del cielo (…) Juro observar todos estos puntos sin evasión, equivocación o reserva mental de cualquier clase, bajo una pena no menor –en caso de violación de alguno de ellos, de que mi cabeza sea cortada, mi lengua arrancada de raíz y enterrada en la arena del mar sobre la línea de la marea baja o a distancia de un cable desde la playa, donde la marea fluye y refluye dos veces en veinticuatro horas , o el más efectivo castigo de ser marcado como un individuo conscientemente perjuro, privado de toda dignidad moral; etc.

Hecho el juramento, el Venerable Maestro pregunta al candidato cuál es su mayor deseo, respondiendo este que desea la Luz. El Maestro hace una serie de señales, los hermanos aplauden, se le quita al candidato parcialmente la capucha de modo que pueda ver una Biblia ante él. Se le explica que las tres luces de la masonería son las Sagradas Escrituras (interpretadas como veremos), la Escuadra y el Compás. “Las Escrituras han de gobernar nuestra fe, la Escuadra regular nuestras acciones y el Compás mantenernos en la debida vinculación con toda la Humanidad, particularmente con nuestros Hermanos. Le señala también la existencia de tres luces menores, que “representan al Sol, para regir el día, la Luna para gobernar la noche y el Maestro para dirigir su logia. Y le advierte que durante la iniciación ha eludido “dos grandes peligros: los de ser apuñalado y estrangulado, porque a vuestra entrada en la logia este puñal (lo empuña y muestra al candidato) se esgrimió hacia vuestro pecho izquierdo desnudo de modo que si intentabais lanzaros hacia adelante hubierais provocado vuestra propia muerte (…) Esta soga con su nudo corredizo alrededor de vuestro cuello hubiera hecho fatal cualquier intento de retirada; pero el peligro que os aguardará hasta vuestra última hora es el castigo por vuestro juramento, vuestra garganta cortada si inicuamente reveláis los secretos de la Masonería “. Luego le notifica la existencia de varios grados en la orden, cada cual con sus secretos propios. Para empezar con ellos le enseña las señales para reconocerse entre sí los adeptos “y distinguirnos del resto del mundo”. La presencia de escuadras, niveles y plomadas indica también al masón.

Las ceremonias buscan, evidentemente, impresionar y ejercer una fuerte sugestión sobre el nuevo adepto, haciéndole sentirse miembro de una Fraternidad dotada de conocimientos muy fuera de lo común, y del consiguiente poder. Los masones atribuyen a sus ritos un profundo simbolismo y los toman plenamente en serio, aunque no todos, como vimos con Azaña, y debe admitirse que para una sociedad dedicada a defender la razón resultan muy poco racionales, una contradicción que encontraremos a menudo. Y destaca en ellas una especie de culto al secreto, casi obsesivo. Además, los secretos van ampliándose conforme se sube de grado. Las diversas masonerías operan con distinto número de grados o jerarquías, pero el rito más extendido, el Escocés Antiguo y Aceptado, abarca 33, que van desde los tres inferiores o simbólicos a los tres superiores o sublimes. Los nombres de muchos de estos grados son curiosos: “Maestro secreto”, “Secretario íntimo”, “Sublime Caballero Elegido”, “Caballero de Oriente y Occidente”, “Caballero Rosa Cruz”, “Príncipe de Jerusalén”, “Caballero Kadosh”, etc. Los tres grados superiores, “Gran Inspector Inquisidor Comendador”, “Sublime y Valiente Príncipe del Real Secreto”, y “Soberano Gran Inspector General” gobernarían a los inferiores. Ricardo de la Cierva cree que conforme se sube en la jerarquía se vuelve más preciso el carácter anticristiano y pagano que achaca a la orden, hasta culminar en el rito del Arco Real. No entro aquí en cuestiones accesorias como las influencias atribuidas a los templarios, o a otras sociedades secretas como los Illuminati o los rosacruces, que han dado lugar a mucha especulación, en buena parte arbitraria.

Pero ¿cuáles son los misterios y privilegios que tan celosamente guarda la orden y que debieran llevar “la luz” a los iniciados? “El secreto de la masonería consiste en que no tiene secreto”, han dicho algunos, con frase ingeniosa y despistante, pero sin significado: o lo tiene, o no lo tiene. Aparentemente el núcleo misterioso es lo que llaman el Arte, compuesto de recomendaciones éticas un tanto banales, y orientaciones para desarrollar una personalidad moralmente elevada. Así, al candidato se le presentan las herramientas: el calibre de 24 pulgadas, el martillo común y el cepillo. “El calibre para medir nuestro trabajo, el martillo para arrancar a golpes los nudos y excrecencias superfluos; y el cepillo para alisar y preparar la piedra y hacerla apta para las manos de un trabajador más experto. Pero nosotros (…) aplicamos estas herramientas a nuestra moral. Las 24 pulgadas representan las veinticuatro horas del día que, deben emplearse parcialmente en el rezo al Dios todopoderoso; dedicarse en parte al trabajo y al recreo; y en parte a servir a un amigo o Hermano en situación de necesidad, sin detrimento nuestro o de nuestras relaciones. El martillo representa la fuerza de la conciencia, que debe repeler todos los pensamientos vanos e inconvenientes que puedan perturbarnos durante alguno de los períodos indicados; con el fin de que nuestras palabras y acciones puedan ascender inmaculadas al Trono de la Gracia. El cepillo nos señala las ventajas de la educación, por la cual nos convertimos en miembros adaptados de una sociedad regularmente organizada”.

Pero cuesta trabajo creer que tales cosas requieran tanto misterio. Y salta a la vista que una sociedad meramente filantrópica y humanitaria no precisa iniciaciones ni grados extraños u organismos secretos, como tampoco cultivar una hermandad casi mística entre sus miembros, ni un aparato chocante de símbolos, atuendos, jergas y grados esotéricos, con preocupación extrema de evitar la curiosidad ajena. No hace falta mucha sagacidad para entender que hay ahí algo más que filantropía, razón y demás, y que una sociedad de ese estilo constituye por su naturaleza un medio privilegiado para la conspiración, se produzca esta de hecho o no. Por ello no debe extrañar que la Masonería haya suscitado una densa prevención en medios muy variados. La Iglesia la ha condenado por esa y otras razones, Franco la persiguió, los regímenes comunistas la han prohibido por ser una asociación burguesa, es decir, servidora de la explotación. También en medios protestantes ha suscitado muchas reservas y oposición, pero en esos países ha gozado de mayor tolerancia, especialmente en Inglaterra y Usa, y también en Francia y en diversos regímenes latinoamericanos. El general Franco advirtió que la orden había desempeñado un papel patriótico en Inglaterra y en Francia, apoyando los imperialismos de ambos países, pero que en España había sido esencialmente antiespañola. Ya hablaremos de ello.
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martes, 5 de febrero de 2019

MASONES, liberales y libertinos. Los masones en la génesis y establecimiento del capitalismo. Desde Franklin, Casanova y Kipling a François Mitterrand, Kim Jong Il y la Iglesia de la Cienciología

El libertino y el nacimiento del capitalismo 
La Esfera de los Libros S.L. 
Junio 2006. Madrid. 232 Páginas
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Liberales, masones y libertinos
Fernando R. Genovés
El profesor Juan Velarde daba a la imprenta, hace 25 años, un notable y muy original ensayo consagrado a estudiar la influencia ejercida por las figuras, o tipos ideales, de los libertinos y los masones en la génesis y el establecimiento del capitalismo
2006-07-27
Se publica ahora, con buen criterio y oportunidad, una nueva edición, corregida y ampliada, de esta obra singular y crítica, atrevida y polémica. Afirmar que es éste un trabajo singular y crítico no acepta discusión. Aun moviéndose entre la soltura propia de un ensayo y el rigor académico característico del trabajo de investigación, constituye, ciertamente, un libro único en su género. Por varias razones: porque ha sido escrito por una mano que conoce el material que toca, que firma y asume sus tesis sin vanas reservas, y, en suma, porque sobran justamente los dedos de una mano para contar los trabajos que han abordado con pareja desinhibición y rigor la temática que nos ocupa.

Calificar la empresa, en cambio, de atrevida y polémica exige una precisión inmediata: por ejemplo, advertir que no empleamos dichos términos en un sentido pacato, pudibundo o estrecho. Ocurre que el texto que comentamos aborda una materia que, aun siendo sabrosa y relevante, tanto por lo que interesa a los estudios sociológicos como a la propia doctrina del liberalismo, suele ser esquivada u olímpicamente declinada, por no decir callada.

Ha quedado suficientemente establecido entre los analistas de la filosofía social, la historia económica y demás áreas del pensamiento práctico y la acción humana que en el nacimiento del capitalismo concurrieron tres fenómenos principales: el progreso tecnológico, la revolución científica moderna y el sistema político liberal-democrático. Parte, entonces, el profesor Velarde de algo ya asentado y ampliamente reconocido, pero no para quedarse allí, sino para dar un paso más.

El tránsito del Antiguo Régimen a la Era Moderna supuso una auténtica brecha histórica. Y un hecho tan fenomenal precisaba, para su desarrollo y culminación, de la concurrencia de circunstancias y actores muy variados, a veces insospechados o imprevistos, los cuales de ninguna manera pueden quedar excluidos del relato.

Avanzando desde el principio la perspectiva del asunto –el nacimiento del capitalismo y sus agentes–, el profesor Velarde declara sin rodeos: "Era muy difícil tener una visión completa de lo sucedido si se eliminaba la cuestión de los libertinos, así como también si se prescindía de la masonería" (página 17).

Max Weber, en el texto clásico La ética protestante y el espíritu del capitalismo, esclareció bastante la génesis de la mentalidad capitalista, sin la que no es posible comprender cómo llegó a consumarse el nuevo orden político, social y económico y sin cuya intervención, por lo demás, jamás se hubiese instituido. Las claves interpretativas allí expuestas remiten, en última instancia, a la religión, entendiendo que es alrededor de esta clase de paradigma práctico (del ethos, en su conjunto) como se ordena la conducta humana, pues no sólo de "pan y mantequilla" vive el hombre, ni de "pan y circo". El ascetismo y el puritanismo, para el sociólogo alemán, constituyen, pues, las energías espirituales que coadyuvaron en el origen del capitalismo moderno.

Acaso porque Weber concentró demasiado la mirada en el patrón cultural europeo (o, simplemente, alemán) del tema, el caso es que las tesis que postula están necesitadas de una decidida revisión, como la que, con gran fortuna, afronta el profesor Velarde en su ensayo. No puede, en consecuencia, extrañar que la figura de Benjamin Franklin, protagonista ilustre de la obra clásica de Max Weber, sirva de punto de arranque –o riguroso pretexto– en la obra contemporánea de Juan Velarde.

El prohombre de Filadelfia es un hombre encrucijada: "Por una parte, lleva con él más el espíritu del libertino que del puritano. Por otra parte, es masón" (página 34). Junto a Franklin, otras personalidades emblemáticas, compartiendo con él parejos atributos y no resultando menos decisivos en el desenlace de los acontecimientos, merecen su justa atención: Voltaire, Casanova, Mandeville, Madame de Pompadour, Quesnay, Mozart.

La personalidad y el talante de Franklin, "su libertinaje mental o doctrinal y su amor a la Naturaleza" (página 44), junto a los que demuestran sus compañeros de aventuras, son, sin duda, necesarios para explicar el espíritu del capitalismo y el alma del liberalismo, los cuales nacen y se reproducen, en efecto, con instituciones como la fisiocracia y la Revolución Industrial pero se encuentran encarnados a la vez en unos modelos humanos determinados.

Por lo que respecta a Werner Sombart, sus posiciones no son menos conocidas: la figura representativa del capitalismo es el burgués, y las fuerzas que accionan la economía moderna son la satisfacción de necesidades y el lucro. En los afamados textos El burgués. Contribución a la historia espiritual del hombre económico moderno y Lujo y capitalismo expone con detalle la razón de ambas resoluciones.

Como ocurría con Weber, Sombart es objeto asimismo de justo juicio crítico por parte de Juan Velarde. La posibilidad de enriquecimiento representa, ciertamente, una condición necesaria para la liberación material de los individuos, pero no lo son menos la energía espiritual, la fuerza y la disposición de ánimo.

El acceso a la riqueza favorece la ruptura de los lazos que frenan la expresión libre de los deseos humanos, pero para que dicho efecto se produzca plenamente deben concurrir, asimismo, intencionalidad, conciencia y voluntad. Estímulos como el beneficio y el lucro incitan y mueven, sin duda, las reformas que conducen al capitalismo, mas otros móviles poderosos, como el principio del goce, la búsqueda de bienestar y el espíritu de aventura, no pueden ser dejados de lado.

En este sentido, no cabe entender la actitud y las acciones del libertino como muestras de vulgar disolución de las costumbres, tampoco interpretar las obras literarias que las glosan como ligeros productos de diversión o evasión: "Desde el siglo XVIII –afirma el profesor Velarde– el libertino es un prototipo del burgués, que además procura que el capitalismo liberal sea el sistema socioeconómico que prevalezca" (página 138).

Caricaturizar o demonizar al francmasón como un perverso conspirador supone un error no menos garrafal. Las logias, como los salones barrocos animados por elegantes e inteligentes madames, los ateneos literarios y las sociedades gastronómicas o de economistas, entre otros espacios de civilidad y encuentro de gentilhombres y desembarazadas damas, no justifican por sí solos el nacimiento del espíritu del capitalismo. Mas sin su intervención, éste se hace incomprensible e irrealizable.

El establecimiento de la modernidad y el liberalismo exige la participación de espíritus libres y abiertos, personas que ordenen sus afectos, intereses y acciones de acuerdo con la naturaleza humana y los nuevos tiempos. Hablamos, entonces, de unos personajes y tipos humanos que son "muestra perfecta de esta mezcla de liberalismo, aventurerismo, masonería y alta aristocracia" (página 176). El capitalismo florece en un terreno previamente cultivado por una disposición al buen vivir, sobre el que marchan con desenvoltura gentes emprendedoras y, sin duda también, osadas. O sea: atrevidas y audaces.

Sin embargo, este estado de cosas cimentado en los siglos XVII y XVIII se tuerce en el XIX. En la nueva centuria la figura del libertino queda convertida en florido dandi, cuando no en grosero licencioso. Por su parte, el aliento de la masonería –universalista, que aspira a la fraternidad entre los hombres, "liberal en lo económico" (página 208), fruto de librepensadores– sucumbe al empuje de las tendencias socialistas, siguiendo así la "marcha universal hacia el socialismo" de la que habló Schumpeter. "El liberalismo se tiñe cada vez más profundamente de socialismo", recapitula, por su parte, Juan Velarde.

Franklin, Casanova y Kipling ceden el testigo a François Mitterrand, a Kim Jong Il y a la Iglesia de la Cienciología. Toda una demostración de progresismo. Nada más decadente.
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lunes, 4 de febrero de 2019

La MASONERÍA fue instrumento muy importante en: la Inglaterra liberal y la expansión de su imperio; la independencia de EEUU: la Revolución francesa; la independencia de Hispanoamérica; la II República española,...y el intento de aislar a la España de FRANCO

El problema de la MASONERÍA
Liberalismo (XVI) 
2-abril-2017 
Desde luego, no puede igualarse liberalismo y masonería. Probablemente la mayoría de los liberales no tienen ni han tenido relación con la masonería, y algunos incluso han sido hostiles a ella. Pero también es verdad que la masonería ha tenido gran influencia en la difusión del liberalismo. Buen número y varios de los principales líderes de y en la expansión de su imperio fueron masones, y así ha seguido siendo desde entonces. La masonería fue también un instrumento muy importante en la liberal Inglaterra del siglo XIX y antes, y en la expansión de su imperio. También desempeñó un l, en los movimientos revolucionarios de corte liberal en la Europa del siglo XIX, en las guerras de independencia en Hispanoamérica, también de corte liberal, y en los grupos liberales y republicanos de España de dicho siglo. También tuvo su parte en el intento de encauzar la revolución rusa de febrero de 1917, en la II República española, en el intento de aislar a la España franquista, y en muchos otros sucesos políticos de grandes consecuencias. Según parece, el número de masones en el Parlamento de la UE es muy elevado, y el aire anticristiano que viene tomando esa organización internacional tiene probablemente algo que ver. Ideologías como la “de género” o el abortismo, emplean argumento de tipo liberal y son defendidos en general por los masones. Con gran frecuencia encontramos masones, más o menos influyente y más o menos numerosos, en los sucesos políticos euroamericanos –y no solo– de los últimos dos siglos y medio, y la masonería ha convivido muy bien con los regímenes inglés, useño, francés y los de Hispanoamérica, entre otros. 
La masonería ha aumentado su influjo mediante organizaciones dependientes, como ligas de derechos humanos y similares. Y siempre ha insistido en que la calidad de “hijos de la luz” o “hijos de la viuda”, es decir, de masones, no estaba reñida con ninguna religión o credo político, salvo los abiertamente antimasónicos, de modo que podía pertenecer a ella lo mismo un católicos (pese a las condenas de la Iglesia) que un budista, un musulmán o, en alguna de sus ramas principales, un ateo; lo mismo un demócrata que un marxista (los hubo o hay, aunque la URSS proscribió la masonería como “organización burguesa”), un anarquista, un fascista (hubo fascistas masones), etc. Aunque la corriente principal de la masonería se orienta claramente hacia el liberalismo.
Por consiguiente, no puede estudiarse el liberalismo sin esa conexión, como tampoco la masonería sin su tendencia liberal, aunque ambas cosas, como dije al principio, no son lo mismo, por más que algunos quieran identificarlos, o extiendan la indudable influencia de la masonería a una especie de poder omnímodo detrás de cada suceso nefasto en los últimos dos siglos y medio.
Solo la constatación de estos hechos indudables demuestra lo extremadamente dudoso de las pretensiones de dicha organización de no tener otros fines que los humanitarios al margen del poder, y de actuar solo “discretamente”. Ahora bien, no menos chocante es que el liberalismo haya admitido tal sociedad secreta, pues no existen en medios liberales, hasta donde yo sé, condenas algo contundentes a ella. Y deberían existir, porque, por todas sus características de secretismo e influencia oculta a través de su hermandad “discreta”, la masonería choca con principios liberales como la igualdad de principio o ante la ley o la publicidad que ha de acompañar a las libertades públicas, por no hablar de sus barrocos y desde luego nada racionales rituales de iniciación, etc.
El problema nos lleva a otra pregunta. ¿qué es, en fin, la masonería? He publicado en este blog un ensayo sobre la misma (http://www.piomoa.es/?p=774 y siguientes), y en mi ensayo sobre Europa la he tratado asimismo. Podemos definirla, en fin, como una religión, con sus templos, mitos, ritos, etc., que pretende estar por encima de las demás; religión gnóstica, no abierta a todo el mundo, sino limitada a iniciados con distintos grados o jerarquías, cuyos supuestos saberes especiales les permitirían manipular a los “profanos” (se supone que por s bien); y de carácter prometeico, ligado a la idea por así decir salvífica de la técnica. Por todo ello es anticristiana, y muy posible su carácter secreto se entienda como un modo eficaz de corroer y socavar al cristianismo, muy especialmente en su versión católica.
En suma, sin entrar en otro tipo de derivaciones o especulaciones, creo que estos hechos son innegables: su carácter de religión prometeica, gnóstica, secreta y de influencias oscuras, que deberían repugnar a todo liberal; y desde luego anticatólica. Y sin embargo, insisto, el liberalismo se ha mostrado por lo general muy poco crítico con la masonería. Quizá sea hora de clarificar esta cuestión.
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domingo, 3 de febrero de 2019

Masones y Católicos en Madrid: Un jesuita y un masón, frente a 200 años de encíclicas condenando la MASONERÍA. Encíclica "Humanum Genus" de León XIII

“Masones y Católicos”
Gabriel Ariza 
13-2-2017
Un jesuita y un masón, frente a 200 años
 de encíclicas condenando la masonería
El colegio de abogados de Madrid organiza una conferencia titulada “Masones y Católicos”, impartida por Jesús Soriano, Soberano Gran Comendador Supremo del Consejo Grado 33° España, y Pedro Álvarez SJ, catedrático de la Universidad Pontificia Comillas.

Iglesia Católica y Masonería, es el título de la Conferencia organizada por el Colegio de Abogados de Madrid el próximo miércoles, y no parece que con fidelidad a la historia, sino más bien dando pábulo a la versión de las relaciones Iglesia Católica y masonería adulterada por la propia sociedad secreta de carácter luciferino.

Pedro Álvarez Lázaro, SJ, profesor de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, de Comillas, académico correspondiente de la Real Academia de la Historia, es un sacerdote jesuita que ha dedicado sus últimos años a tratar de “normalizar” la masonería dentro de la Iglesia Católica, algo que choca con una larga historia de condenas por parte de los pontífices a la sociedad secreta que maquina contra la fe.
Doctor y licenciado en Filosofía y Ciencias de la Educación por la Complutense y licenciado en Teología por Comillas, el profesor Álvarez se ha dedicado al estudio de “la historia de los movimientos libre-pensadores”. Así explica la Universidad Pontificia de Comillas la trayectoria de Álvarez:

“Sus investigaciones sobre la masonería en los siglos XIX y XX, en sus facetas política, filosófica y cultural, en su relación con la Iglesia Católica y en sus conexiones con el krausismo y la Institución Libre de Enseñanza (ILE), fue uno de los motivos que le impulsó a fundar, en 1989, junto al profesor Enrique Menéndez Ureña, SJ, el Instituto de Investigación sobre Liberalismo, Krausismo y Masonería, de Comillas, cuya labor ha conducido a la creación de una colección propia de la universidad, que cuenta con 22 volúmenes.”

A lo largo de su historia la Iglesia católica ha condenado y desaconsejado a sus fieles la pertenencia a asociaciones que se declaraban ateas y contra la religión, o que podían poner en peligro la fe. Entre estas asociaciones se encuentra la masonería. En el siglo XVIII los Papas lo hicieron con mucha más fuerza, y en el XIX persistieron en ello. Clemente XII, en “In eminenti”, había condenado a la masonería. Más tarde, León XIII, en su encíclica “Humanum genus”, de 20 de abril de 1884, la calificaba de organización secreta, enemigo astuto y calculador, negadora de los principios fundamentales de la doctrina de la Iglesia.

En el canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 establecía que “los que dan su nombre a la secta masónica, o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica”. Actualmente, la legislación se rige por el Código de Derecho Canónico promulgado por el Papa Juan Pablo II el 25 de enero de 1983, que, en su canon 1374, señala:

“Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación ha de ser castigado con entredicho”.

Previendo posibles confusiones, un día antes de que entrara en vigor la nueva ley eclesiástica del año 1983, fue publicada una declaración firmada por el Cardenal Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. En ella se señala que el criterio de la Iglesia no ha variado en absoluto con respecto a las anteriores declaraciones, y la nominación expresa de la masonería se había omitido por incluirla junto a otras asociaciones.

Se indica, además, que los principios de la masonería siguen siendo incompatibles con la doctrina de la Iglesia, y que los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas no pueden acceder a la Sagrada Comunión.

Sin embargo, y a pesar de lo clara que resulta la posición de la Iglesia respecto a la masonería, algunos jesuitas, como Pedro Álvarez, tratan todavía de “normalizar” una sociedad secreta que maquina contra la fe y contra la propia Iglesia.

Para saber más:
El profesor Alberto Bárcena, catedrático de Historia de la Universidad San Pablo CEU (Madrid) y uno de los grandes expertos sobre Masonería en el mundo- hablar en este vídeo del primer reglamento masónico, del contenido de los ritos de admisión, y de cómo la Masonería, desde sus orígenes ha dado culto a Lucifer. En efecto, los candidatos a entrar en esta organización, tenían que elegir entre la cruz cristiana o el símbolo de Lucifer.
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sábado, 2 de febrero de 2019

"Sonaron gritos y golpes a la puerta" (PÍO MOA 2012), novela de trasfondo histórico censurada en wikipedia por la jefa en español, muy comprometida en todo lo de LGTBI

Parece que soy algo famoso
16-enero-2019
Querido Luis: Como recordarás, hace unos días colocamos, es decir, coloqué porque tú de esas cosas entiendes poco, una información sobre tu memorable novela "Sonaron gritos y golpes a la puerta" en la Wikipedia. Allí quedó la información cuando ayer, al buscarla me encuentro que la han borrado diciendo que era “promocional” o algo por el estilo. Hice la redacción lo más neutral posible siguiendo modelos de otras novelas en la wiki (claro que si se quiere se puede interpretar como “promocional” toda información de ese tipo, incluso cuando la obra es atacada). Sospecho que la han borrado porque eres más famoso de lo que crees. He buscado por ahí y me encuentro con que la jefa de la wiki en español es una señora muy comprometida en todo lo de LGTBI. Así que para esa gente eres persona non grata y mientra manden o mangoneen ella y otros de su camada, tienes muy poco que hacer ahí. María Teresa C. N.
La Wikipedia es una gran idea, incluso si se utiliza tan sectariamente como es habitual, en parte porque quienes deberían utilizarla más a fondo no lo hacen. Está, en gran parte, en manos de auténtica gentuza, como casi todos los medios de masas. He tenido experiencias también en tuíter y Facebook. Bien, afortunadamente no dependo de ellos, aunque me gustaría más actividad en quienes me siguen. Aquí está el texto:
Sonaron gritos y golpes a la puerta 
(novela)
Novela de Pio Moa publicada en 2012. El título está tomado de la primera escena del relato, basada en un episodio que según el autor fue real: la irrupción de unos milicianos en la casa familiar del protagonista, a cuyo padre asesinan de un disparo en el ano. El trauma determinará las andanzas posteriores del hijo, que solo lo es en cierto modo.
Argumento
Alberto, anciano ex-profesor de filosofía de escaso relieve, tiene unas extrañas pesadillas unos años después de la muerte de su esposa, que le inducen a recuperar diez años extremadamente violentos de su juventud entre el comienzo de la guerra civil en Barcelona y una emboscada contra el maquis en Galicia, pasando por Rusia. Historia que había olvidado deliberadamente tras averiguar que el exterminador de su familia, y por poco de él mismo, es su verdadero padre, hombre fanático, sanguinario y ególatra, y a quien Alberto, a su vez, ocasiona la muerte ignorando previamente su parentesco. Al descubrir su parricidio siente con su padre biológico una afinidad inesperada, como un destino telúrico, moralmente demoledor. El relato termina con un comentario desencantado sobre sus tres hijos, los cuales iban a sorprenderse al conocer un pasado del que casi nada les había contado
Análisis
Sonaron gritos… es una novela inclasificable y sin antecedentes en la novelística española. Puede entenderse como de guerra, de aventuras, de amor o filosófica sin ser realmente nada de eso ni propiamente una mezcla. Hace uso del trasfondo histórico sin ser tampoco novela histórica (Así, el episodio de la emboscada al maquis se basa en uno ocurrido realmente, pero no en Galicia, sino en Asturias, y novelado antaño por Emilio Romero en "La paz empieza nunca", de la que sin embargo difiere totalmente la de Moa). El propio autor dice haber tenido alguna inspiración en "El enamorado de la Osa Mayor", de Sergiusz Piasecki, y en La noche quedó atrás", de Jan Valtin.
Acogida 
La crítica prestó escasa atención a esta novela, aunque la expuesta por diversos escritores y periodistas ha sido muy favorable. Aquilino Duque, premio Nacional de Literatura la caracteriza como “Novela dantesca (…). Buenos y malos hay en ambos bandos, sobre todo si se tiene en cuenta la complejidad de los personajes y lo paradójico de las situaciones (…) El protagonista, adolescente, presencia el sacrificio de los suyos del que escapa de milagro y sobrevive gracias a un amigo que lo arrastra a toda suerte de aventuras de alto riesgo. Este otro personaje es, más que el narrador, el gran motor del relato y, como casi todos los que desfilan por sus páginas, presenta profundos claroscuros, unos claroscuros dignos de personajes de novela rusa (…) Cada peripecia cobra además una profundidad insondable en cuanto aparece una mujer, unas veces como agente y otras como víctima del destino” (1).
El escritor Luis Segura la estima “Una de las mejores novelas, si no la mejor, de lo que llevamos del siglo XXI” (2)
Para el periodista Luis del Pino, “Moa trata a sus personajes, hasta los más despreciables, con un enfoque en el que los tintes heroicos o abyectos se funden con los contornos humanos, dando como resultado caracteres creíbles, de carne y hueso, en los que el mal y el bien conviven, a veces de forma indiscernible” (3)
El ensayista Carlos López Díaz la elogia como “una grandísima novela, hábilmente escrita, con personajes con los que uno se encariña hasta el extremo de que experimenta cierta sensación inconfundible de leve nostalgia cuando concluye la lectura” (4)
En la web “memoriablau” hay opiniones como esta, del historiador Pablo Sagarra: “Algunos pasajes de la novela me parecen excesivamente aventureros como el asalto a la columna de prisioneros nacionales o la historia de amor en Rusia con la teniente rusa pero como lo anterior es una apreciación muy personal. También considero que sobran algunas fornicaciones”, o  “Las convicciones ideológicas y religiosas de los protagonistas no concuerdan con el sentir general de los divisionarios.(5)
Referencias
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