miércoles, 4 de enero de 2023
martes, 3 de enero de 2023
Ratzinger: el Papa de la Iglesia ‘minoritaria’… ... con ambición de globalidad y de eternidad. Por Eulogio López

Ratzinger: el Papa de la Iglesia ‘minoritaria’…
... con ambición de globalidad y de eternidad.
02/01/23
Benedicto XVI, el Papa consciente de la apostasía general que vive el mundo del siglo XXI: no tengáis miedo al futuro ni, sobre todo, a vuestra propia debilidad
Papa emérito, jubilado, insultado por los frívolos clase A, por ejemplo por la gente de la televisión, mientras fue Papa: como no podían contradecirle, decidieron llamarle ‘nazi' (recuerden el ‘Mazinger' de cierto cómico sin muchas ideas y con muy mala leche) y por los frívolos clase B, por ejemplo, la TV pública de ahora mismo, que ha exhibido un obituario del Papa alemán plagado de calumnias, donde han sacado a relucir hasta aquello del ‘Vatileaks', que todavía no sabe nadie en que ‘consistió’ pero sí en lo que acabó: en nada.
En resumen, para destrozar a un hombre de Dios, quizás a cualquier hombre, puedes optar por dos caminos: o llamarle malo o llamarle tonto. Puedes incluso acudir a la contradicción de que se trata de un despreciable chisgarabís, mezcla de Hitler y Stalin, con un toque de Mussolini, que para eso la sede actual de la Iglesia de Cristo es Roma.
La cuestión social del siglo XX se convirtió en cuestión sexual en el XXI. Ninguna de las dos para mucho, créanme, pero Benedicto XVI ha puesto las cosas en contexto, tanto en una como en otra
Lo cierto es que Benedicto XVI es el continuador de San Juan Pablo II el Grande, su colaborador más identificado. Por eso, cuando aquel bávaro, amante de la vida tranquila, venía a presentarle su dimisión como prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, el polaco respondía: “Interesante cuestión. Tengo que meditarla despacio. Regrese su Eminencia dentro de cinco años que ya habré tomado una decisión”.
El alemán era un analista tan profundo de la realidad que sólo podía ser recalificado como el gran pesimista del siglo XX… o quizás como el gran optimista que en el país de la esperanza viene a ser lo mismo. En el fondo, Benedicto XVI es un hombre de corazón y cerebro como era él, que el necio, el que confunde valor y precio, considera, erróneamente, que son dos vísceras irreconciliables.
Ratzinger reconocía, muy a su pesar, que los católicos somos minoría en el siglo XXI, caso único en la historia, pero otorgaba más valor a la calidad que a la cantidad, porque lo importante, aún más que la salvación de la criatura, es la gloria del Creador
Dos detalles:Benedicto XVI fue uno de los grandes impulsores y cerebros, junto a Juan Pablo II, del Vaticano II pero llegó a abominar de ese concilio. De su superior llegó la distinción: no, el Vaticano II es bonísimo, pero no lo son las interpretaciones interesadas del mismo, convertido en banderín de enganche de un progresismo esterilizador y triste, siempre triste. De inmediato, Ratzinger, humilde a fuer de alemán, quien sería su sucesor matizó: sí, el Concilio es bueno, los que manipulan las cuatro constituciones dogmáticas del mismo son unos desgraciados (el término es mío, no de Ratzinger, que es mucho más caritativo que yo).
Benedicto XVI percibió como nadie el siniestro avance de la desacralización y, en pleno siglo XX, cuando lo que importante era la cuestión social, se percató de que esa cuestión social no era otra cosa que el disfraz que el modernismo utilizaba para hablar de lo que realmente le interesaba: la cuestión sexual. Y entonces fue cuando el bávaro sorprendió a toda la grey: como Papa, insistió en la liturgia una y otra vez. Porque la liturgia, sobre todo la liturgia eucarístíca, no es un adorno de la fe, es la esencia misma de la fe, la que da razón de ser a la Iglesia. Como argumentaría Chesterton, quien se convirtió al cristianismo porque simplemente descubrió que era la verdad.
Si la adoración a Dios funciona, por ejemplo la adoración eucarística, todo funciona en el mundo
En definitiva, reparen en la frase, que transcribo en la imagen (y que le he robado a la Comunión Tradicionalista) de un pontífice que se daba cuenta de los tiempos dificilísimos que nos han tocado vivir pero que, al unísono, sabía que Cristo siempre opera bajo la misma fórmula: de derrota en derrota hasta la victoria final. Eso, y lo de nuestra Teresa de Cepeda y Ahumada, cuando reñía al Padre Eterno porque no le concedía las conversiones que le pedía: “Teresa, yo quería pero los hombres no han querido”.
Este es el sentido último de las palabras de Benedicto XVI que reproducimos junto a su imagen, el Papa consciente de la apostasía general que vive el mundo del siglo XXI: no tengáis miedo al futuro ni, sobre todo, a vuestra propia debilidad. Sois minoría pero, gracias a vuestra fe, miserables pigmeos, el nombre de Cristo sigue resonando en todo el mundo. Igualito que si fuéramos mayoría abrumadora.
¿Minoría exigua y, al mismo tiempo, vocación de inmensidad espacial y temporal? Sí, justamente eso.
Ratzinger reconocía, muy a su pesar, que los católicos somos minoría en el siglo XXI, caso único en la historia, pero otorgaba más valor a la calidad que a la cantidad, porque lo importante, aún más que la salvación de la criatura, es la gloria del Creador. Si la adoración funciona, todo funciona en el mundo.
Y por cierto, ya se ha publicado el testamento espiritual de Benedicto XVI, que redactara él mismo el 29 de agosto de 2006, mucho tiempo antes de anunciar su renuncia (algo que se produjo el 11 de febrero de 2013), y que no tiene desperdicio. Da en varias ocasiones gracias a Dios y nos lanza un mensaje: “¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!”. Además, insiste en que “Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias, es verdaderamente su cuerpo“. Aquí pueden leer dicho testamento espiritual al completo.
De los tres días de luto de Ayuso (PP-MADRID) por Isabel II al silencio más absoluto por Benedicto XVI, el Papa que amó intensamente a España
De los tres días de luto de Ayuso por Isabel II
al silencio más absoluto por Benedicto XVI,
el Papa que amó intensamente a España
2.1.2023
El anuncio del fallecimiento del Emérito Papa Benedicto XVI ha pasado de puntillas por las principales redacciones de prensa, ya que se trataba de una figura clave en el mantenimiento de las principales ideas fuerza de la Moral y la Ética mundial en esto convulsos años que vivimos.
Mientras la muerte de Isabel II sí obtuvo el beneplácito y un sinfín de grandes titulares en los principales tabloides, el obituario de este gran teólogo de la Iglesia ha supuesto apenas unas líneas escondidas, cual mensaje en morse que se desea tapar.
Y es que lo que el sociocomunismo no puede soportar es que la brillantez apague su discurso inhumano y carente de valores, haciendo a los ciudadanos esclavos de sus tesis dictatoriales. Y no olvida que en su encíclica “El Amor en la Verdad” el Papa apostara por la unidad de caridad y verdad como los principios sobre el que gira la doctrina social de la Iglesia. Y en lo que respecta al desarrollo en una sociedad con pretensiones de globalización, esa unidad pasa por la justicia y el bien común.
Esta exposición de los peligros morales de la globalización extrema, puesta en escena mediante la Agenda 2030 del Foro de Sao Paulo y la Carta de Puebla, dolió demasiado al marxismo internacional, edulcorado en progresismo de esta Agenda, mucho más dañina, tanto en cuanto, se está inoculando en la sociedad mundial, y en la española en particular.
Y con respecto a nuestro país, el Papa Benedicto XVI siempre expresó su admiración por una civilización hispana que extendió por el mundo conocido el Evangelio y la palabra de Dios, dando la posibilidad de la salvación a miles de seres humanos.
Pese a ello, la pizpireta presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que, en compulsiva anglofilia, decretó tres días de luto por la muerte de Isabel de Inglaterra, ha evitado hacer lo mismo por Benedicto XVI. Seguramente porque la señora Lilibeth, que se dedicó a humillar a España tanto como pudo, mostró muchísimo más afecto al pueblo madrileño que el propio Benedicto XVI.
Esta unión con España nos lo acercó a nuestro país en tres ocasiones, visitas que siempre fueron sinónimo de congregación de masas pero, además, le sirvieron para consolidar lazos con la Iglesia española y su cardenal Rouco Varela, figura clave en la protección y conservación de la Conferencia Episcopal y su ortodoxia frente a los ataques continuos de la izquierda rencorosa y atea que poseemos en este país.
Sus viajes a Valencia, en 2006 al V Encuentro Mundial de las Familias con más de un millón de personas; Santiago de Compostela, para asistir a la celebración del Año Santo Compostelano y presidir la misa; Barcelona, donde consagró la Sagrada Familia y rezó el ángelus en el atrio de la fachada del templo, en 2010; y a Madrid, en 2011 para presidir la XXVI Jornada Mundial de la Juventud (su último gran acto de masas en España) pusieron de relieve su amor por España.
Por boca del exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, hemos conocido recientemente como tras su especial relación con el Santo Padre a partir del Acto de Patronazgo de la Virgen del Pilar y tras su paso a ser Emérito, Benedicto XVI le expresó su especial preocupación por el acecho del Mal sobre España por ser la principal herramienta evangelizadora de la Iglesia católica desde la Edad Moderna.
l exministro del interior español del Partido Popular, Jorge Fernández Díaz, afirmó en una reciente conferencia online titulada “A Dios no se les escapa el mundo de sus manos” y que fue transmitida en redes sociales por la plataforma “It’sTimeToThink”, el pasado 7 de junio, que el Papa Emérito Benedicto XVI en privado le confesó que “el diablo quiere destruir continuamente España”.
Al final de su intervención en la ponencia, Fernández transmitió a la audiencia lo que conversó con el Papa Benedicto XVI el miércoles 17 de junio de 2015, en el monasterio Mater Ecclesiae ubicado en los Jardines Vaticanos, en el que ha fallecido recientemente.
Según palabras del exministro: “Santidad, sabe usted los problemas que tenemos en estos momentos y me refería especialmente a Cataluña. Santidad, por favor, rece por España, nos hace mucha falta”, dijo el exministro a lo que el Emérito respondió tajante: “El diablo quiere destruir España’ y le hizo una rapidísima y sumaria tesis de su afirmación.
En palabras de Benedicto XVI “’el diablo sabe los servicios prestados por España a la Iglesia de Cristo, conoce la misión de España, la evangelización de América por España, el papel de España durante la Contrarreforma, la persecución religiosa de los años treinta el pasado siglo”, le transmitió a Fernández Día de manera literal, para terminar sentenciando : “el diablo ataca más a los mejores y por eso ataca especialmente a España y la quiere destruir, pero no lo va a lograr”.
Es la explicación religiosa al continuo proceso de agnosticismo azuzado por esta izquierda atea que no ha aceptado aún la derrota en la Guerra Civil y la reposición de una sociedad católica y de culto, mediante leyes destructoras de la Ética y la Familia, que debe ser ganada en las urnas para evitar caer al precipicio de la deshumanización y la falta de Moral.
Mensaje de fin de año del arzobispo Viganò
Desideratus cunctis gentibus:
Mensaje de fin de año del arzobispo Viganò
02/01/2023
Salvum fac populum tuum, Domine, et benedic hereditati tuæ.
Et rege eos, et extolle illos usque in æternum. – Te Deum
[Salva, Señor, a tu pueblo y bendice a tu heredad. Dirígela y sostenla ahora y por siempre]
En estas últimas horas que señalan la conclusión del año, nos disponemos a participar en las funciones solemnes con que Iglesia eleva a Su Divina Majestad alabanzas de gratitud con el Te Deum.
Te Deum laudamus: te Dominum confitemur. Te alabamos, Señor. Te confesamos Señor nuestro. En el uso del plural se percibe la augusta voz de la Esposa del Cordero, adornada con los preciosos ornamentos de los Sacramentos y las joyas más valiosas de su corona real: el Santísimo Sacramento del altar, el sacrosanto Sacrificio de la Misa y el Orden Sacerdotal. Ante el Santísimo Sacramento, en pie como corresponde a quienes han vencido con Cristo en el día de la victoria, damos todos gracias a Dios por el año que llega a su fin.
Pasemos, pues, revista a todo aquello por lo que debemos dar gracias a la Santísima Trinidad.
Damos gracias a Dios Nuestro Señor por haber castigado nuestras tibiezas, nuestros silencios, nuestra inclinación a transigir, nuestras hipocresías y nuestras concesiones al espíritu del mundo y los errores de las ideologías dominantes. Lo que ha permitido que en el mundo civil prosperen quienes hoy imponen la tiranía del Nuevo Orden Mundial y que en el ámbito eclesial se impongan los que hoy excomulgan a un sacerdote provida mientras promueven escandalosamente a prelados y presbíteros corruptos y herejes, han sido nuestros pecados y faltas.
Han permitido asimismo que en el mundo civil la democracia se transforme en apostasía de las naciones y cruel matanza de los inocentes.
Que en ámbito civil de fomenten el pecado y el vicio mientras la honradez, la integridad y la moral cristianas son objeto de burla y pisoteadas, cuando no criminalizadas.
Que en el ámbito eclesiástico se persiga a los fieles y sacerdotes que piden poder profesar la Fe católica y celebrarla conforme al rito apostólico, mientras el sanedrín vaticano rinde culto a un ídolo infernal sobre el sepulcro del Príncipe de los Apóstoles.
Que en el terreno civil y el eclesiástico -significativamente aliados- se haya impuesto la marca sanitaria de la Bestia a miles de millones de personas en nombre de un delirante plan de dominio mundial de la población, utilizando como pretexto una dolencia que ha demostrado no ser mortal sino curable, cuando la prohibición de terapias adecuadas ya había causado un número de muertes suficiente para aterrorizar a las masas.
Que impunemente se haga pasar una operación planificada desde hace tiempo por la OTAN por una supuesta guerra contra un invasor a fin de destruir las economías occidentales, cuando es evidente que la crisis de Ucrania contribuye a implantar el Gran Reinicio en la misma medida que el covid 19, además de que le viene muy bien a Joe Biden para ocultar las pruebas de corrupción de su familia y la existencia de biolaboratorios ligados al Pentágono.
Que la capacidad para dejarse sobornar de los funcionarios de instituciones civiles y religiosas aumente conforme avanzan en su trayectoria profesional, y no haya entre los ciudadanos y los fieles quien exija que esos corruptos y perversos sean expulsados y perseguidos.
Estamos asistiendo a la consecuencia inevitable de una sucesión de pasos pequeños, cada uno de los cuales podía haber sido impedido con un mínimo de juicio crítico y alzando la voz, si hubiéramos protestado para hacer valer nuestros derechos, vulnerados por quienes tendrían, por el contrario, el deber de tutelarlos más que nadie. El divorcio, el aborto, la eutanasia, la sodomía, la ideología de género, el liberalismo -ya sea de derechas o de izquierdas-, la inmigración, la cultura de la cancelación, el mundialismo, la dictadura sanitaria, el ecologismo malthusiano, el ecumenismo, la sinodalidad… En cada caso, tuvimos oportunidad de denunciar los peligros que suponían, y sin embargo callábamos para que no nos tildaran de conspiracionistas, para que no nos etiquetasen de integristas, para no ser condenados al ostracismo social o eclesiástico por nuestras ideas o nuestra Fe. «Cada uno es libre de hacer lo que le plazca, con tal de que a mí también me dejen ser católico y asistir a la Misa en latín», dicen todos los que se han dejado contaminar por el pensamiento liberal. Pero precisamente esa supuesta libertad para hacer lo que venga en gana ha permitido a los manipuladores de las masas transformar a la sociedad y convertirnos en extranjeros en nuestra propia Patria, tanto en nuestra nación como en la Iglesia.
Con todo, sabíamos de sobra que los católicos debíamos combatir el proyecto liberal masónico, si hubiéramos hecho caso de las repetidas voces de alarma y las numerosas condenas por parte de los sumos pontífices. Sabemos que los liberales conceden tolerancia a todos menos a los católicos, y que su mayor enemigo es Cristo Rey de las naciones, porque donde Él reina los enemigos de Dios y del género humano están encadenados en vez de en los vértices del poder. Sabíamos muy bien que la rebelión contra Dios en lo temporal y lo espiritual no puede llevar a otra cosa que a la dictadura o la anarquía, y sin embargo dejamos que en los tribunales se pisotease la justicia y los derechos de los trabajadores en las empresas, que se impidiesen tratamientos en los hospitales, se divulgaran mentiras en los medios de prensa se corrompiera a los niños en los colegios y en los púlpitos se contradijera el Magisterio.
Quienes ocupan puestos de autoridad lo han hecho usurpando la autoridad con fines contrarios a su razón de existir. Como recién dije, nos sentimos tratados como forasteros, incluso como enemigos del Estado, o de la Iglesia en cuanto a fieles, mientras los verdaderos forasteros y los mismísimos enemigos del Estado son acogidos, honrados y obedecidos en sus delirantes proyectos humanitarios y filantrópicos. Y ante semejante operación de ingeniería social y religiosa, algunos han renunciado a combatir, o al menos se han pasado al bando de los conjurados, prefiriendo agradar a los poderosos, promover sus subversivos planes en los parlamentos, en las grandes instituciones internacionales, en las catedrales e incluso bajo la cúpula de San Pedro. Conformismo, cobardía, servilismo, con la esperanza de que la traición con la que hoy aplastan al prójimo -da igual que sea un ciudadano que pide gobernantes honrados o un feligrés que pide pastores santos- nos libre de la consiguiente aniquilación. Olvidan que la Revolución, como Saturno, devora a sus propios hijos, y que ningún cómplice de primera hora se salva del patíbulo, sea real o mediático.
El Señor es nuestro Padre, y por ser nuestro Padre nos castiga para que seamos conscientes de nuestras culpas, nos arrepintamos y cambiemos de vida. Deus, qui culpa offenderis, pœnitentia placaris, dice una oración cuaresmal; oh Dios, ofendido por nuestra culpa y aplacado por nuestra penitencia. Cuando hay culpa, cuando la majestad de Dios es ofendida, hay necesidad de castigo. Flagella tuæ iracundiæ, quæ pro peccatis nostri meremur, el azote de tu indignación, que merecemos por nuestros pecados. Como tantas veces pasó con el pueblo de Israel.
Dichoso por tanto nuestro castigo, que ya dura más de dos años y está destinado a perdurar si no nos hacemos dignos de que Dios lo levante ante nuestras manifestaciones de conversión, arrepentimiento, expiación y reparación. Dichoso este desgraciadísimo año que dejamos atrás, durante el cual la farsa pandémica se ha mostrado en su aspecto criminal revelando el mortífero proyecto de la élite mundialista, y durante el cual el despiadado cinismo de los organismos internacionales se ha manifestado en la hipócrita propaganda a favor de los gobiernos más corruptos y sometidos al Gran Reinicio, haciendo ver qué mentiras son capaces de contar quienes se niegan a reconocer el principio trascendente de la Verdad y se engañan creyendo que podrán borrar mediante el transhumanismo la obra del propio Creador, a cuya imagen y semejanza estamos hechos. Dichoso el descaro con el que los tiranos del Nuevo Orden Mundial nos han hecho ver los horrores que nos esperan si seguimos indiferentes, aguantando como si tal cosa sus sobornos sanitarios, ambientales, energéticos, económicos o belicistas. Dichosa la arrogancia de la secta bergogliana, cómplice del poder y sierva de la ideología masónica, que con su condescendía hacia los malvados y su farisaica severidad para con los buenos hace ver también a los sencillos su apostasía y les descubre la gangrena de sus vicios. Como Job, bendecimos al Señor sobre todo en los momentos de tribulación, porque en esas pruebas -aun en las más arduas y dolorosas- tenemos que ver la intervención de la Providencia, la mano amorosa de Dios que no nos abandona, y eso que hemos terminado mucho peor que el Hijo Pródigo, que acabó guardando cerdos.
Miserere nostri, Domine, miserere nostri. Fiat misericordia tua, Domine, super nos, quemadmodum speravimus in te. Ten piedad de nosotros, Señor; ten piedad. Ten piedad de tus hijos, abandonados por sus gobernantes y sus pastores. Ten piedad de quienes, precisamente porque no se dejan arrastrar por las falsas ilusiones del mundo, sino que viven de la hermosa esperanza de tu ayuda, encuentran en Ti las fuerzas para librar el buen combate, ya sea en la familia o en el trabajo, en un escaño del Parlamento, en la redacción de un periódico, en el ambón de una iglesia rural o en la celda de un convento. Ten piedad de quienes no se resignan a la instauración del infierno en la Tierra mediante el Nuevo Orden Mundial, o la no menos infernal apostasía del ecumenismo irenista.
Y si pedimos el fin de los castigos de este año de 2022, disponiéndonos a invocar con el Veni, Creator los dones del Paráclito al comienzo de 2023, hagámoslo con la confiante humildad del Hijo Pródigo: «Padre, pequé contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo» (Lc. 15,21). Hagámoslo renovando nuestra determinación de obedecer a Dios antes que a los hombres (Hch. 5,29), mientras los hombres abusan de su autoridad para ofenderlo y desobedecerle en lo temporal y lo espiritual.
El Te Deum es un himno de agradecimiento por la victoria, un canto triunfal. Pero no se trata de un triunfo humano pasajero, sino del triunfo definitivo del Hijo de Dios, que no venció a Satanás con los ejércitos angélicos sino muriendo en la Cruz, instrumento de ignominia transformado en bandera gloriosa por la Sangre del Cordero. La victoria de Cristo –Ego vici mundum, he vencido al mundo, nos garantiza Nuestro Señor (Jn.16,33– se cumple en el camino triunfal al Calvario que debe seguir en su totalidad el Cuerpo Místico hasta la passio Ecclesiae, imitando el ejemplo de su Cabeza el Divino Redentor. Si no nos incorporamos a la Pasión de Cristo, no podremos resucitar con Él y sentarnos a su derecha en la bienaventuranza del Cielo. Si no combatimos el pecado bajo los estandartes de Cristo y de la Virgen Santísima, no podremos celebrar el triunfo final sobre la Serpiente antigua y sus secuaces. Si no despertamos del sopor, y nos quedamos cruzados de brazos ante los canallas que se ceban con la Iglesia y la humanidad para borrar todo rastro de Cristo, no tendremos motivo para dar gracias a Dios con el Te Deum, porque nos habremos vuelto insensibles a sus castigos y a las numerosas amonestaciones que se digna hacernos para espolearnos a corresponderle su amor, el amor perfecto e infinito que llevó a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad a encarnarse para redimirnos. En ese caso nos habremos hecho acreedores a la distópica pesadilla que los siervos del mundialismo masónico nos preparan desde hace años, y de la que hemos tenido un terrible anticipo en un pasado reciente.
Cantemos pues el Te Deum con corazón renovado y el propósito de testimoniar nuestra fidelidad al Señor, independientemente de cuál sea nuestra capacidad y confiados en su santo auxilio, tanto más poderoso cuanto mayor es la gravedad del asalto enemigo: In te, Domine, speravi: non confundar in æternum.
Así sea.
+Carlo Maria Viganò, arzobispo
31 de diciembre de 2022
S. Silvestri Papæ et Confessoris
(Traducido por Bruno de la Inmaculada)
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lunes, 2 de enero de 2023
Balance del año 2022: el año de Biden y de Sánchez. Por Eulogio López

Balance del año 2022: el año de Biden y de Sánchez
02/01/23
El pudrimiento empieza a ser evidente... en España y en el mundo. Así que... alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación.
El mundo podrido de hoy se merece al chocheante y mezquino Biden y los españoles podridos de hoy nos merecemos a Sánchez, el ególatra profanador
Balance del año 2022. Habrá que insistir:
si planteáramos una encuesta global
con una sola pregunta:
"Cómo cree usted que va el mundo",
¿cuántos responderían 'que bien' o 'muy bien'?
No cabe duda de que 2022 ha sido el año de Joe Biden en el mundo y de Pedro Sánchez en España. Las redes sociales se equivocan pero no mienten acerca de lo que realmente piensa el pueblo... y entonces debemos concluir que el pueblo está convencido de que el hombre más poderoso del mundo es un anciano senil, que chochea, que no se entera ni de dónde está, que encima, en sus raros momentos de consciencia, se comporta de forma presuntuosa y engreída, pagado de sí mismo, que resulta la incoherencia máxima con sus propios principios, si es que le queda alguno que no consista en valorarse a sí mismo muy por encima de la media.
España, por su parte, está regida por el 'profanador' Sánchez, el ególatra carente de principio alguno, quien, con tal de mantenerse en el poder, es capaz de forjar un gobierno Frankenstein, formado por comunistas, separatistas y hasta filoterroristas, lo mejor de cada casa. Por eso resulta tan absurdo el llamamiento a la unidad de Felipe VI durante su discurso navideño y que en su sprint de año y en su comienzo del fin de legislatura, nos haya obsequiado con una batería de leyes que consagran el barbarismo salvaje que representa el Sanchismo: aborto, transexualidad, animalismo, etc.
El mundo podrido de hoy se merece al chocheante y mezquino Biden y los españoles podridos de hoy nos merecemos a Sánchez, el ególatra profanador
En resumen, que el pudrimiento empieza a ser evidente... en España y en el mundo. Pero nada de abatimiento. Si esto ocurre es porque ha llegado el momento de que se cumplan aquellas palabras que no pasarán: "alzad la cabeza, se acerca vuestra liberación".
Ojo, el culpable no es 'Yayoyou', tampoco Sánchez, el profanador. Ellos son sólo manifestaciones públicas de nuestras miserias privadas. Cada país y cada mundo tiene el gobierno que se merece. El mundo podrido de hoy se merece al chocheante y mezquino Biden y los españoles podridos de hoy nos merecemos a Sánchez, el ególatra profanador. Es el momento de la Bestia... o de las dos bestias.
La solución a los males de Occidente no es el quietismo de Oriente
sino recuperar el amor de Cristo
En la misma línea, la solución a los males de Occidente no es el quietismo de Oriente, el no hacer nada esperando tiempos más sensatos, sino en recuperar el amor de Cristo. No hay que cambiar los valores occidentales por el panteísmo oriental, fatalista y estéril, Lo que hay que hacer es recuperar la libertad cristiana, del hombre sabedor de que con cada ser libre comienza la historia y de que cada hombre debe elegir entre el bien y el mal, siempre consciente de que "si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes". No existe el destino pero sí la Providencia, seres creados libres que deben elegir, pero que si eligen el abandono en las manos de Dios saben que irán de derrota en derrota hasta la victoria final. El año 2023 va a resultar de lo más interesante.
domingo, 1 de enero de 2023
Investigación del HOLOCAUSTO JUDÍO de HITLER. La HISTORIA escrita por los VENCEDORES
HOLOCAUSTO DE 6 MLLOMES DE JUDÍOS
HISTORIA escrita por los VENCEDORES
SANTIAGO CLAVIJO
18 OCT 2022
EL CAPITALISMO JUDÍO CON7ROLA OCCIDENTE DESDE HACE DOS SIGLOS HACIA EL GOBIERNO MUNDIAL DEL ANTICRISTO.
ESTAMOS EN LA FASE FINAL DEL NUEVO ORDEN MUNDIAL, LA CONSPIRACIÓN DE L OS SIERVOS DE SATANÁS CONTRA LA IGLESIA DE CRISTO.
BENEDICTO XVI calificó el genocidio judío de “crimen contra Dios y la humanidad” y afirmó que “la minimización de este terrible crimen es intolerable y totalmente inaceptable”
En 1939 había ¿9? millones de JUDÍOS:
--10-20% SEFARDÍES (ROTSCHLID, ROCKEFELLER,...) y
--90-80% ASKENAZIS,
FUENTES
- HOLOCAUSTO.
- LUTERO ANTI-JUDÍO.
- LUTERO y MASONERÍA.
- La SINAGOGA de SATANÁS.
- LOGIA B´NAI B´RITH.
- LOGIA MASÓNICA ROCKEFELLER 666.
- Las 10 familias que controlan el mundo.
- NUEVO ORDEN MUNDIAL.
- Negacionismo del Holocausto.
- Mito del deicidioo.
- ANTI-JUDAISMO.
- Pedro Varela - Librería Europea.
- SIONISMO, Genocidio Nazi, Población Judía Mundial, Judios Askenazis, Jázaros y Hunos.
- Encyclopedia.ushmm-numbers-of-victims-of-the-holocaust-and-nazi-persecution.
- Abc.es/cultura/20130305/abci-nuevo-estudio-sobre-holocaus.
- MEIN KAMPF (HITLER).
- Cuando la masonería expulsó al Vaticano de la Conferencia de Versalles.
- "Negación del Holocausto Judío. El obispo Richard Williamson ha sido acusado de negar el Holocausto judío., pues afirmó que las víctimas judías del nazismo no forman parte de ningún holocausto y que sólo habrían muerto de 200.000 o 300.000 en vez de seis millones de judíos. Cuestionó la existencia de las cámaras de gas.
- El Holocausto bajo la lupa.
- METAPEDIA
INVESTIGACIÓN
- TOTAL DE JUDIOS MUERTOS POR LOS NAZIS.
- MUERTOS POR HAMBRE, ENFERMEDAD, SUICIDIO,...
- ASESINADOS POR FUSILAMIENTO, AHORCAMIENTO, CREMACIÒN,...
Año 2023: de la naturalización del Dogma a la satanización de la Iglesia

Año 2023: de la naturalización del Dogma
a la satanización de la Iglesia
01/01/23
Naturalismo navideño, la herejía contemporánea: el asunto no estriba en que el niño sea maravilloso -todos los bebés son maravillosos-, el asunto es que este bebé, además de maravilloso, resulta que ¡es el mismísimo Dios!
En el siglo XXI hay que elegir entre Dios y Satán. Pues bien, elija siempre al Creador y no se fíe de las creaturas: ni de Satán ni de usted
Hace más de medio siglo, el insigne Leonardo Castellani hablaba de la herejía contemporánea que él describía como "la naturalización del dogma". Escuchémosle: "Está bien que los predicadores derramen lágrimas sobre la pobreza del verbo encarnado pero los adultos han de hacerse capaces de la grandeza del misterio y han de espantarse, no tanto de que Dios sea un niño pobre sino simplemente de que sea un niño".
Y continúa: "la herejía contemporánea, consiste en una especie de naturalización del dogma. No tiene inconveniente en celebrar 'la fiesta de las familias' y en enternecerse ante el 'niño divino', con tal que sea divino como todos los otros niños son divinos. El cristiano debe estar atento: no es un niño como los otros niños".
Y esto es lo que yo he vivido durante toda mi vida, ya superados los 62 años: Qué bonito es el niño Jesús, un niño maravilloso, igual que mis nietos, que también son maravillosos. Pero no, el asunto no estriba en que el niño sea maravilloso, pues todos los bebés son maravillosos, el asunto es que este bebé, además de maravilloso, resulta que ¡es el mismísimo Dios!
Vivimos en la era de la blasfemia contra el Espíritu Santo, la inversión suprema de valores de toda la historia. Pero ojo, esa aberración no tiene por qué consolidarse: depende de cada uno de nosotros
Ahora bien, ni el genial Castellani, fallecido en 1981, podía predecir lo que ha ocurrido en el siglo XXI: el naturalismo, la herejía de la modernidad, a su vez, la gran herejía de la historia de la Iglesia, de la que es consecuencia ese sentido cursi de Navidad laica que poseen, incluso algunos cristianos ortodoxos, ha sido sustituido en el siglo XXI por la blasfemia contra el Espíritu Santo. Ya no naturalizamos el dogma, ahora lo que hacemos es elevar a la criatura creada, sea el hombre o el Espíritu maligno, a la categoría de Dios. No cabe mayor impostura, ni mayor blasfemia, y tal parece el final del camino.
Y sí: hablo de una cierta satanización de la Iglesia. Ya saben; que el enemigo está dentro y no sólo arriba; también abajo.
Cuando hablo de blasfemia contra el Espíritu Santo, de deificación de Satán, de cambiar lo bueno en malo y lo malo en bueno, la verdad es mentira y la mentira en verdad, cuya estación término no es otra que la abominación de la desolación, la adoración de la Bestia, no pretendo asustar.
La blasfemia contra el Espíritu Santo, que ya se ha iniciado en la iglesia, no tiene por qué continuar si nosotros nos oponemos a ella. Satán no es más que un ente creado por Dios, como todos los espíritus y todos los hombres. Satán fue el primero que eligió entre el bien y el mal y optó por el contradiós, pero él no es lo contrario de Dios: es solo el mono de Dios. Su poder es limitado y nada puede contra la gracia de Dios operando en el corazón del hombre.
En el siglo XXI hay que elegir entre Dios y Satán. Pues bien, elija siempre al Creador y no se fíe de las creaturas: ni de Satán ni de usted. Y sí: en este momento histórico y un pelín histérico todos estamos obligados a elegir
Concluyendo, el siglo XXI es un siglo tremendo, restar importancia a este especie de ataque final, sería estúpido, pero dejarnos llevar por el fatalismo resulta aún más estúpido.
En el siglo XXI, por ejemplo en este nuevo año 2023, hay que elegir entre Dios y Satán. Pues bien, elija siempre al Creador y no se fíe de las creaturas: ni de Satán ni de usted. Y sí: en este momento histórico y un pelín histérico todos estamos obligados a elegir
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