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lunes, 9 de marzo de 2020

La maquinación de George Soros contra Europa

La maquinación de George Soros contra Europa
Raphaël Stainville y Louis de Raguenel
ALERTA DIGITAL
13/2/2020

SOROS es recibido por los grandes hombres, políticos y financieros, de este mundo. Numerosos presidentes desenrollan ante él la alfombra roja como si fuera uno de los suyos. Nada sorprendente para alguien que dice ser “un jefe de Estado sin Estado”. Artesano del desarraigo, animador de los flujos migratorios masivos para debilitar a los Estados europeos, Georges Soros despliega su estrategia mediante el dinero, tan discreto como cínico y destructivo.

En la cena anual que organiza en Davos, en un lujoso hotel de la estación de esquí suiza, los patronos mundiales se presentan para escuchar sus oráculos. En 2018, criticó a Donald Trump y profetizó un final precoz, al mismo tiempo que denunciaba los imperios de Google y Facebook como “monopolios siempre más poderosos que podían estar tentados de aliarse con los regímenes autoritarios”.

Genio de las finanzas para unos, especulador impenitente y depredador sin escrúpulos para otros, que recuerdan cómo ganó su primer millardo apostando contra la libra esterlina en 1992, hasta el punto de merecer el sobrenombre de “el hombre que hizo saltar el Banco de Inglaterra”, Soros suscita tanta admiración como odio, mientras que sus obras filantrópicas no disuaden a los que creen que está detrás de numerosos desórdenes mundiales.

“Yo me veo como Dios, creador de todas las cosas”, explicaba en uno de sus ataques de megalomanía que le caracterizan. Pero él no cree en Dios ni en el Diablo. Sin embargo, si la gran fuerza del Maligno es la de hacer creer que no existe, muchos ven en él a un nuevo Belcebú bajo la máscara de un pródigo benefactor. Si bien no dispone de un ejército, Soros es rico en millardos y los utiliza como si fueran misiles balísticos, tanto en sus negocios y fondos de inversión como en sus actividades presuntamente humanitarias. La revista Forbes estimaba su fortuna personal en 8 millardos de dólares después de que transfiriese la parte esencial de su patrimonio (18 millardos) a la Open Society Foundations (OSF), su red de fundaciones, asociaciones y ONG en octubre de 2017.

Open Society Foundations, una organización tentacular
Se le supone como el último hombre que está detrás de la desregulación del mundo. Georges Soros fascina, inquieta, atemoriza. Hasta el punto de que Donald Trump, Vladimir Putin, Viktor Orbán y Benyamin Netanyahu lo consideran como un peligro para la seguridad de sus respectivos países. Es cierto que el millardario de origen judeo-húngaro, después de haber contribuido a la campaña de Hillary Clinton (con 7 millones de dólares) y haber perdido varios millones la mañana siguiente a la victoria de Trump al hablar de una caída de la Bolsa de Nueva York, no oculta que quiere “demoler” al presidente norteamericano teleguiando a los movimientos de oposición y las manifestaciones anti-Trump. Cantor de una “sociedad abierta” y sin fronteras, tan querida por el filósofo Karl Popper, del que fue su discípulo, Soros no duda en invitarse a los debates nacionales sin temor a que se le reproche su injerencia, provocando, por ejemplo, la cólera del primer ministro israelí, que le acusaba de manipular las manifestaciones contra el programa de control de migrantes establecido en Israel.

La OSF es una organización tentacular presente, a través de una miríada de ONG (como OXFAM, financiada también por la Unión europea), en más de 100 países. Incontestablemente, al hombre le gusta mover los hilos de la política mundial.

¿Su fuerza? Identificar el estado de las fuerzas sociales de un país, para mejor poder atacar sus debilidades, con la precisión de un depredador que se abalanza sobre su presa. De la misma forma que el financiero dispone de preciosas puertas de entrada en las numerosas empresas que cotizan en Bolsa, con discretas participaciones (del 1 o el 2% del capital) que le permiten acceder a informaciones privilegiadas, el filántropo financia a numerosas asociaciones, como caballos de Troya para desplegar su filosofía. Con mucha habilidad, Soros ha logrado, en algunos años, imponer su visión de “open society” a muchas democracias. En Europa, aconseja a numerosos dirigentes. Un soft power de una temible eficacia que ejerce promoviendo oficialmente los derechos humanos, la libertad de los individuos, la justicia social, la lucha contra el cambio climático, la gobernanza democrática…

Si la OSF anuncia siempre buenos sentimientos, mediante la financiación, por ejemplo, de la bolsa de estudiantes negros de Sudáfrica, la formación marxista de los jóvenes de Europa, o las fundaciones humanitarias en territorios de la ex-Yugoslavia, también aparece rápidamente como la organización que financia, de forma oculta y opaca, a las asociaciones que militan por la supresión de fronteras, la llegada masiva de migrantes, la promoción del aborto y la eutanasia, la despenalización de las drogas…

William Bourdon, abogado de los yihadistas y celoso amigo de Soros
Desde principios de los años 2000, Soros y su OSF se meten en cuerpo y alma en la denuncia de la corrupción y la defensa de los derechos humanos. “Siendo loable este último objetivo, oculta una ambición: la caída del sistema occidental y de sus valores”, nos confía un antiguo colaborador. Desde los años 80, se estima en 11 millardos de dólares la suma invertida por Soros, vía OSF, para financiar sus proyectos de subversión de Estados y sociedades. Financia el movimiento de las Femen y las revoluciones “de color”. En Ucrania, bajo la cobertura de acudir en ayuda del régimen de Kiev para que el país escape definitivamente de la influencia de Moscú, Soros aprovecha para echar el guante sobre Naftogaz, la sociedad de gas y de energía. Detrás de los buenos sentimientos, nunca olvida sus intereses y aplica con devoción los mismos métodos para lograr sus fines, utilizando a los militantes utópicos, a los idealistas y a las personas que se adhieren a sus asociaciones con buenas intenciones, que ignoran que estas últimas están financiadas por el millardario, siempre de forma indirecta.

Entre sus más celosos amigos, se encuentra el abogado William Bourdon, que actualmente asiste a los yihadistas que vuelven a Francia para ser juzgados. Fundador y presidente de Sherpa, una asociación que milita oficialmente para acudir en ayuda de las poblaciones víctimas de la crisis económica, el abogado se beneficia de la generosa ayuda de la OSF y del apoyo de numerosas asociaciones satélites de la galaxia Soros. Bourdon es miembro del comité de derechos humanos de París (Human Rights Watch) y administrador de esta fundación que Georges Soros financia abundantemente (en 2010 la financió con 10 millones de dólares). De ahí, parte del dinero pasó al presupuesto operacional de Sherpa. Más ejemplos. Bourdon está regularmente asociado con Global Witness, una ONG especializada en la lucha contra el saqueo de los recursos naturales. Una vez más, encontramos a la OSF entre los financiadores de la organización, habiendo recibido, entre 2011 y 2016, la suma de 15 millones de euros. En su consejo de administración figura un tal Alexander Soros, hijo del millardario, nacido en 1985, que dispone ya de una fundación caritativa a su nombre, la cual financia directamente a Global Witness. Sorprendentemente, la ONG nunca ha denunciado las actividades de expolio medioambiental de Soros.

En la guerra secreta que Soros conduce para asegurar su influencia y hacer prosperar sus activos, nunca olvida de rodearse de valiosos aliados. La guerra que conduce pasa por la información y la desinformación. Así, la red de la OSF financia a Reporteros sin fronteras y al Consorcio internacional de periodistas de investigación, así como al European investigative collaborations, a los cuales pertenecen, por ejemplo, en Francia, Le Monde y Mediapart. Son los que, presuntamente, estuvieron en el origen de las revelaciones surgidas en torno a los llamados Paradise Papers, que apuntaban especialmente a Bernard Arnault, el patrón de LVMH. Mientras tanto, Soros había transformado Quantum, su mítico fondo de inversión, durante mucho tiempo instalado en las Antillas holandesas, en un Family office, una sociedad familiar de inversiones, que utiliza para escapar a toda obligación de transparencia.

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domingo, 8 de marzo de 2020

Scott Hahn: "El gran converso de la historia"


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Vox LLENA Vistalegre con más de 9.000 SIMPATIZANTES


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Pasa el ángel exterminador: el VIRUS del NOM (Nuevo Orden Mundial)

Pasa el ángel exterminador (1): la peste NOM-virus
Laureano Benítez Grande-Caballero
16/3/2020

«Nosotros buscamos las causas de la crisis, pero la más profunda y la más evidente no se la nombra. A riesgo de provocar vuestras risas, de todos modos yo os la cito: es Satanás, que está aquí en medio de nosotros» (Mons. François Nestor Adam, Obispo de Sion, en su intervención, el 2 de octubre de 1971, en el Sínodo que se realizó ese año).

Desde que empecé a incluir que la crisis del coronavirus nos llevaría al confinamiento en nuestras casas, con el fin de evitar la exposición al paso del ángel exterminador del maléfico virus, he tenido viva en mi mente la escena de aquella terrible noche en la que un ángel exterminador recorre las calles de Egipto asesinando a los primogénitos, salvándose únicamente quienes tenían en los dinteles de sus casas la sangre de un cordero. Tremendo metáfora, dantesca escena plenamente aplicable a los desasosegantes tiempos actuales, donde una humanidad atemorizada se clausura en sus hogares por miedo a contagiarse con el maléfico virus.

Desde luego, no es la primera vez en la historia que el ser humano se enroca en su miedo a sufrir alguna pestilencia, ya que las plagas han sido un fenómeno recurrente en el devenir humano, pero la inmensa escala a la que está teniendo lugar la peste del coronavirus en un mundo habitado por casi 8.000 millones de personas la convierten en un suceso único en la historia, con tintes verdaderamente apocalípticos.

Junto a su gigantesca expansión, destacan también en esa pandemia dos hechos muy significativos: estamos ante una epidemia de muy baja mortalidad, con un cuadro sintomático un leve ― comparada con otras muchas más mortíferas, que protagonizaron tremendos desastres demográficos―, y, especialmente, que en la actualidad el ser humano posee una tecnología perfectamente capacitada para crear el agente que la provoca, algo completamente inusitado en otras épocas históricas, donde los agentes patógenos eran perfectamente naturales. Si a eso le añadimos que también poseemos en la actualidad unas mentes lo suficientemente diabólicas como para emplear esos agentes mortíferos con la intención de causar daño a la humanidad, esta pandemia del coronavirus ―al igual que otras que la precedieron en menor escala― presenta unas características que la hacen altamente sospechosa de haber sido provocada.

¿Por quién? En un mundo donde no cae una hoja al suelo sin que lo dictamine la mafia luciferina que maneja el cotarro en este Planeta, es absurdo pensar que los acontecimientos catastróficos que afectan a la humanidad en su conjunto no están diseñados y planificados por la élite psico y sociopática obsesionada por el globalismo y el Gobierno Mundial.

La historia de la humanidad es muy sencilla de explicar, y se podría resumir con brevedad diciendo que es la lucha del Bien contra el Mal, de la luz contra las tinieblas, de ángeles contra demonios, de Dios contra Satanás. Esta conflagración apocalíptica puede revestirse de la apariencia de guerras, revoluciones, catástrofes naturales, hambrunas, crisis económicas, pandemias… pero el trasfondo es siempre el mismo: cielo contra infierno.

Y, de igual manera que Dios se sirve de sus santos para llevar adelante su plan salvador tendente a asegurarnos la bienaventuranza eterna, el Príncipe de las Tinieblas ha reclutado desde el big bang a un conjunto de personajes siniestros, absolutamente perversos, que son los encargados de ejecutar sus planes destructores.

Es así como ha surgido la «Sinagoga de Satanás», consistente en un contubernio de poseídos por las fuerzas infernales que, desde su origen en las cavernas babilónicas y las esfinges de Egipto, se han transmitido de generación en generación los ritos iniciáticos mediante los cuales sirven al inframundo, ejerciendo de agentes del Tártaro a cambio de unas prebendas, de unos favores, consistentes en la conquista del poder y la riqueza. Es por ello que a esta horrenda camarilla pertenecen las figuras más señeras de la humanidad en el campo de la economía, la política, el entretenimiento, y los medios de comunicación, ya que, al ser colocados en los lugares más relevantes de las actividades humanas, tienen el poder que ambicionan, pero, a su vez, desde sus altos cargos laboran incansablemente para llevar a la humanidad hacia el NOM, que entronizará al Anticristo, vicario de Satanás.

Es elemental: tenemos a un personaje que ambiciona fama, poder, riquezas, gloria… dominio, en una palabra, y para satisfacer estas pasiones hace un pacto mefistofélico con las tinieblas, las cuales le otorgan estos dones, pero a cambio no sólo de su alma, ya que también le exigen a estos posesos que les consigan almas para llevárselas al reino del nunca-jamás.

Digámoslo sin reparos ni remilgos: la verdadera lucha que el Mal entabla con el Bien es la disputa de las almas, la contienda por ver si la luz se las lleva a las esferas celestiales, o la Oscuridad las abduce a los pozos infernales. Y la estrategia luciferina para apropiarse de las almas es siempre la misma: sembrar el desorden, la confusión, el caos, el miedo, subvirtiendo los sistemas establecidos sobre valores naturales y morales, con el fin de dejar al individuo en una situación de total desamparo que le convierta en una fácil presa para el mundo, el demonio y la carne.

Porque el caos lleva a la muerte, y los episodios catastróficos de guerras y pandemias producen un elevado número de víctimas, una mortandad considerable y muchas veces repentina que dificulta la reconciliación del alma un Dios, objetivo principal del Señor de las Moscas, que tiene así mucho más fácil poseerla.

Esta historia está magníficamente explicada en la Carta a los Efesios de San Pablo: «Porque nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio».

Esta gigantesca refriega es la que opera entre bambalinas de los episodios más importantes de nuestra historia, porque esos espíritus del mal que emponzoñan los espacios, que envenenan el aire, no son solamente esos engendros horribles que pueblan pesadillas y húmedas tentaciones, ya que también se pueden incluir en esta categoría demoníaca a esos seres monstruosos que, a pesar de su aspecto microscópico, infectan con su pestilencia mortífera a la humanidad: los virus.

Dirán que soy conspiranoico, pero es un hecho para mí muy claro que los virus son seres maléficos, perversos, satánicos, totalmente malévolos, cuyo único objetivo es infectar las células inoculando en ellas su maligno ADN para matarlas reproduciéndose a su costa. Hay bacterias buenas, pero los virus son de una malicia absoluta, y por eso pueden considerarse creación diabólica.

Virus los ha habido siempre, pero con el avance de la medicina ―en especial las vacunas―, su poder mortífero estaba en franca decadencia, como sucede con la viruela y el sarampión, dos pandemias de amplia raigambre histórica que han diezmado con frecuencia a la población mundial, junto con el cólera, el tifus…

Y la peste, la reina de las epidemias, de fulgurante malicia, que aniquila a un ser humano en dos o tres días ―incluso en horas―, cuya apoteosis tuvo lugar en la apocalíptica pandemia iniciada a partir de 1348, que aniquiló a más de 100 millones de personas en todo el mundo, de los cuales 25 correspondieron a Europa ―un tercio de su población―.

Pero, como ya no queda prácticamente ninguno de esos virus «históricos», asistimos al sospechoso fenómeno de la aparición en tiempos recientes de un conjunto de epidemias causadas por extraños virus que surgen de la nada, y arrasan con todo lo que pueden antes de desaparecer o quedar latentes: vacas locas, grite aviar, gripe porcina, SIDA, Ebola, Zika, SARS… y ahora asistimos al dantesco espectáculo del coronavirus.

En un mundo altamente tecnificado, donde existen laboratorios de biotecnología capaces de crear microorganismos en sus siniestras retortas para usarlos como armas bacteriológicas y virológicas, y donde el mal que infecta a las élites satánicas que controlan el mundo es absolutamente pasmoso, no hay que caer en la conspiranoia para sospechar que esa nueva generación de virus puede haber sido creada a propósito para conseguir oscuros fines, que, por supuesto, van encaminados a la facilitación del NOM.

Y no es que esto sea una mera sospecha o posibilidad, ya que es un hecho plenamente demostrado y documentado que todos los virus que antes hemos mencionado tienen su patente respectiva, lo cual quiere decir que han sido fabricados. Otro factor importante a tener en cuenta es que los prebostes de las empresas multinacionales en el campo de la farmacéutica, del material sanitario, y de las dedicadas a la biotecnología forman parte de esta casta luciferina correveidile de Lucifer.

La élite diabólica del NOM siente un profundo asco por las masas, una patológica falta de empatía por la humanidad, pues para ese perverso contubernio somos un despreciable rebaño, una muchedumbre de esclavos lobotomizados, pura mercadería, carne de cañón para sus experimentos apocalípticos, una fauna molesta que hay que reducir al máximo.

Basta solamente con utilizar el sentido común para comprender que, unos personajes absolutamente malvados que han sido capaces de construir armas nucleares que pueden destrozar la humanidad varias veces, que han diseñado y ejecutado guerras devastadoras, que han protagonizado sangrientas revoluciones para liquidar el orden natural del mundo y la civilización cristiana occidental, que provocan crisis económicas demoledoras que llevan a la ruina y al hambre a amplias capas de la población, que fumigan los cielos con sustancias ponzoñosas para cambiar el clima en orden a causar sequías y para ―dicen algunos― hacer menos fértil a las poblaciones, que ya conspiran directamente y sin tapujos con la manipulación de las mentes y la liquidación física de las personas a través del letal 5G que asoma ya en el horizonte… Es suficiente, en suma, tener un poco de sentido crítico para comprender que a este siniestro contubernio le importa una higa la suerte de la humanidad, y no solamente eso, sino que están haciendo todo lo posible desde hace mucho tiempo para liquidarla.

Este odio a la humanidad tiene sus ideólogos, sus tecnócratas, sus libros, sus foros… un conjunto de personajes siniestros imbuidos de un odio obsesivo a la humanidad, que podemos catalogar como «nutjobs» ―«chiflados»―, capaces de hacer afirmaciones que producen a la vez pasmo y terror.
En 1955, Alan Gregg, de la Fundación Rockefeller ―¡cómo no!―, describió, por primera vez, el género humano como un «crecimiento cancerígeno» sobre el planeta Tierra que podría con el tiempo destruirse: «La superpoblación es un cáncer; nunca he oído que un cáncer se curara alimentándolo».

Christopher Manes, aspirante a «¡Earth First!», afirma que «La extinción de la especie humana no sólo es inevitable, es una buena cosa». En esa misma línea, Maurice Strong sentencia que «¿No es la única esperanza para el planeta que las civilizaciones industrializadas colapsen? ¿No es nuestra responsabilidad que eso suceda?». Y observen esta frasecita del demente genocida Robert MacNamara, obsesionado por el control de la población, que fuera secretario de defensa con Kennedy y con Johnson, responsable principal de la guerra del Vietnam, un ser de una malignidad imposible de describir: «Creo que la raza humana tiene que pensar en los asesinatos. ¿Cuánto mal se debe hacer con el fin de hacer el bien?».

Estos gurús antropófobos, imbuidos de neomaltusianismo y ecologismo exacerbado, lanzan sus manifiestos de odio impunemente, con el aplauso de los poderes globalistas a cuyo servicio bailotean impúdicamente:

«Si no hay suficiente comida para alimentar el excesivo número de gente (los pobres, las masas) ellos deben ser lanzados fuera de la borda (asesinados por guerras o epidemias). Estos “razonamientos” proveen una justificación para controlar la curva del crecimiento poblacional y la destrucción del exceso de población por cualquier medio, incluyendo las guerras, los genocidios, las epidemias, las hambrunas, las depresiones económicas y hasta el terrorismo». (Pearce and Turner, 1995).

Como se puede observar en esta tremenda declaración, las epidemias también están incluidas en la estrategia de las carnicerías, porque ¿le temblará acaso el pulso a estos psicópatas para crear virus letales que sirvan a sus fines conspiradores? Una mente tan pervertida y corrupta como la que tienen estos gerifaltes diabólicos, ¿renunciará acaso a la posibilidad de utilizar sus perversas creaciones de laboratorio para crear pandemias que contribuyan a la instauración de su maquiavélico Gobierno Mundial?

El coronavirus actual fue elaborado en Wuhan, 
al parecer con tecnología francesa y canadiense

Resulta asimismo esclarecedor que en esa ciudad de 11 millones de personas haya laboratorios de bioingeniería ligados al omnipresente George Soros y a Bill Gates, del que es ampliamente conocida su actividad en el campo de las vacunas, los transgénicos y la agroquímica: ¿casualidad?

¿Es también casualidad que el Foro de Davos, que tuvo lugar en octubre de 2019 en nueva York, realizara el 18 de ese mes un simulacro de una epidemia de coronavirus, con la participación del Johns Hopkins Center for Health Security y de la Bill & Melinda Gates Foundation?

El objetivo explícito del ejercicio realizado en Nueva York era planificar la respuesta de ciertas transnacionales y gobiernos ante una pandemia de coronavirus, cuando nada permitía predecir el inicio de la epidemia detectada en la ciudad china de Wuhan a inicios de diciembre.

En el simulacro participaron destacadas personalidades de varias instituciones y organismos, como Sofía Borges ―vicepresidenta de la Fundación de las Naciones Unidas, Brad Connet, ―presidente del grupo Henry Schein, líder mundial de la producción de material médico―, George Gao ―director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la República Popular China―, Avril Haines ―ex directora adjunta de la CIA y ex miembro del Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos, bajo la administración Obama, etc… y la Fundación Bill&Melinda Gates, por supuesto.

¿Es un hecho simplemente anecdótico que en un capítulo de los Simpson también apareció un contubernio que planificaba un ataque viral a humanidad? ― recordemos que esta famosa serie también mostró en un episodio la destrucción de las Torres Gemelas, como telón de fondo un tanto disimulado―.

Las sospechas se hacen realmente desasosegantes si se tiene en cuenta que el virus ha ido aparecer en el país más poblado del mundo, y justamente en vísperas de la fiesta del Año Nuevo chino, la cual produce millones de desplazamientos a lo largo de todo el país. ¿Más casualidades?

Las preguntas saltan por sí solas. Para empezar, se nos dice que la culpa es de los chinos, que comen murciélagos, pangolines, y no sé qué especies exóticas más. Y bien, ¿los chinos siempre han comido esos animales, o han empezado a hacerlo ahora, justo cuando disponen de mayor bienestar, y no les hace falta incluir especies asquerosas en su dieta? Si llevan siglos comiéndolos, ¿por qué justo ahora resulta que un pangolín infectado origina el caos mundial? ¿Por qué el virus del SIDA también se asoció a otro animal ―el mono―, y luego tenemos a las vacas locas, la gripe aviar, la gripe porcina…? ¿Por qué estuvo en el simulacro pandémico del Davos pasado el director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de la República Popular China?

Con todo lo expuesto, tenemos unas mentes criminales, y un arma de destrucción masiva ―aunque creará más caos y crisis económica que mortandad―, creada por ellos mismos. Todo encaja a la perfección, y más cuando, en un artículo posterior, expongamos los motivos que tienen estos personajes para lanzar la pandemia del coronavirus, qué es lo que pretenden conseguir con ella.

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La Constitución masónica a examen. La República federal atea del PSOE está al caer. Es preciso salir a la calle y crear medios digitales propios -católicos y patrióticos- para exponer nuestra verdad, porque el sistema está bajo control del capital masónico

La Constitución de los mandiles a examen
Entrevista a Ramiro Grau
2020-02-14

Entrevistamos al escritor, abogado, fiscal, juez y profesor de Derecho civil don Ramiro Grau Morancho, una de las voces más controvertidas de la jurisprudencia española: un hombre íntegro a la búsqueda de la Verdad y la Justicia. En esta entrevista nos esclarecerá sobre los problemas y errores, explícitos e implícitos, de la Constitución de 1978.

Don Ramiro, como ha apuntado algún analista, el artículo número 2 de la Carta Magna porta la gran grieta del edificio constitucional, puesto que intenta armonizar una contradicción insalvable
Según Fraga Iribarne, uno de los padres putativos de la Constitución, no era la mejor Constitución que se podía hacer, pero sí era la única posible. En otras palabras, allí empezó el famoso consenso, consistente en ponerse de acuerdo los siete ponentes constitucionales, a base de ceder y transigir, etc. De aquellos polvos vienen estos lodos…

Al parecer fue una imposición de los dos ponentes catalanes y catalanistas.
Se intentó “contentar” a los vascos y catalanes, dándoles autonomía, y como ya vemos son insaciables. Al tiempo, y para intentar diluir esas autonomías en un estado autonómico, modelo que no existe en ningún otro país del mundo, se dio también autonomía a otras 15 regiones, o simples provincias (Madrid, Santander, Murcia, Logroño, etc.), e incluso a dos ciudades, Ceuta y Melilla.

Pero no sólo fue eso, sino que el Título VIII “consagró” la existencia de dos clases de autonomías, de primera, en función de si “en el pasado hubiesen plebiscitado afirmativamente proyectos de Estatuto de autonomía…”, es decir, Cataluña, País Vasco y Galicia (disposición transitoria segunda de la Constitución).

Y el resto de las regiones, por ejemplo Aragón, pasábamos a ser autonomías que podríamos llamar de segunda, con menos competencias iniciales, etc., aunque pasados cinco años, se podían ampliar (artículo 148, 2).

Asimismo, y vista la penetración de Herri Batasuna, sus sucesores Bildu, etc., en Navarra, nos parece puesta a propósito la disposición transitoria cuarta que permite fagocitar e integrar en el País Vasco la autonomía, histórica y foral, de Navarra, disposición transitoria que en 42 años de vigencia de la Constitución nadie se ha preocupado de derogar, ni siquiera los propios navarros…, lo que es altamente sospechoso y preocupante…

¿Estima factible la hipótesis de que la Constitución del 78 fuera impuesta a los españoles por la vía de un pucherazo? (Puesto que, tal y como don Laureano Benítez ratifica y documenta en su libro La Patria traicionada, ésta “se aprobó en referéndum el 6 de diciembre de 1978 mediante un porcentaje que sospechosamente apenas superó el umbral de dos tercios más uno del censo electoral necesario para su validación ciudadana”).

Desconozco el libro de don Laureano, por lo que no puedo pronunciarme al respecto, pero sí le diré que la mayoría de la población voto a favor por miedo a enfrentamientos, posible vuelva a un clima de preguerra civil, etc.

De alguna forma se confirmaba la tesis gubernamental, de la UCD, e incluso del propio Movimiento Nacional, del que la UCD era heredera, de que “después de Franco, las Instituciones”, y que era mejor agruparnos todos en torno a una Constitución que, de alguna forma, asegurara la paz en España.

Creo que votó mucha gente, pero desconozco los porcentajes exactos, y como estamos viendo en las últimas elecciones generales, incluso con sofisticados sistemas informáticos, etc., lo cierto es que la posible alteración de los resultados electorales, a gusto de los que mandan, es una práctica bastante frecuente en nuestra Patria.

¿Puede decirnos algo sobre los denominados “Padres de la Constitución"?
Yo creo que, en general, eran personas muy competentes, y formadas en Derecho, Historia, Sociología política, etc., aunque algunos de ellos obedecieron más a las consignas recibidas de Cataluña, por ejemplo, que al interés nacional.

También había algún comunista recalcitrante, como don Jorge Solé Tura, que tiró para donde le interesó a su partido, buscando siempre la desintegración de España, y posibles modelos comunistas de control y planificación de la económica por el Gobierno, como podría hacerse con una aplicación sectaria de los artículos 33, 38, 128 y 138 de la Constitución, entre otros.

¿Cree que la reposada apoliticidad del grueso de los españoles de a pie, en paz y en orden tras la muerte del Generalísimo Franco, contribuyó en buena medida a ser embaucados por esta maniobra plutocrática internacional? Tengo entendido que la gente votaba a favor de la Carta sin siquiera conocer sus contenidos, ¿es esto así?

Sí, no me cabe ninguna duda.

Como he dicho en la contestación a la segunda pregunta, y yo lo viví en mi casa, con mis padres, abuelo, etc., había un gran temor a volver a las andadas, y una población mayoritariamente inculta –más o menos, como ahora–, prefería apostar por la continuidad, en torno a la figura de Don Juan Carlos I, nombrado a dedo por Franco, y que, se suponía, iba a encarnar la continuidad dinástica del régimen, pues, conviene no olvidarlo, no se restauraba la monarquía borbónica, sino que era una instauración, es decir la asunción del poder, ex novo, de un Borbón, elegido y designado por el Caudillo.

Hay que reconocer la gran probidad de Franco, que pese a las presiones de su esposa, etc., se negó a cambiar el nombre del elegido, y poner a Don Alfonso de Borbón y Dampierre, que en paz descanse, sobre todo tras casar con su nieta, y que, dicho sea de paso, seguramente hubiera sido un mejor Rey que el elegido.

¡Pero es fácil acertar sobre el pasado, pero no sobre el futuro!
Digamos que Franco actuó con limpieza, con toda limpieza, y en ningún momento quiso restaurar la monarquía en la figura del Conde de Barcelona, del que todo el mundo decía que era masón, y estaba a las órdenes del contubernio judío internacional.

Franco trajo a don Juan Carlos a España de muchacho, se preocupó de dotarle de buenos preceptores y formadores, y procuro que fuera un Rey como Dios manda.

Que el “resultado” haya dejado mucho que desear, no es culpa de Franco…

Hasta hoy, España ha conocido 7 constituciones, amén de un Estatuto real. ¿Qué saldo queda en pie de todo este legado “constitucionalista”, por orden histórico tan alejado de la tradicional Monarquía hispánica?

Con todos sus defectos, la Constitución del 78 es la que más ha durado, y supone, a Dios gracias, más de cuarenta años de relativa paz, salvo los casi un millar de personas asesinadas por la ETA, además de los cientos de inválidos e incapacitados para el trabajo, que han sido los grandes héroes de la democracia, y con los que España siempre estará en deuda.

Desgraciadamente, es un modelo que va camino del desguace, de la mano de los actuales partidos “desgobernantes”, la PSOE (yo siempre les llamo así, pues son una empresa de “colocación”), y Unidas Podemos, a la que añado el apellido de Joderos, y perdón por la expresión, es decir un partido neocomunista, que pretende subvertir el orden constitucional, volver a la república, que tan funestos resultados ha tenido en la historia de España, derogar la Constitución, e instaurar un estado federal, que nos llevará o nos llevaría, a medio y largo plazo, y no tan largo, a la desmembración de España en varias naciones insignificantes en el Mundo: Cataluña, el País Vasco, y el resto de España, que yo llamo la Ex España, o los restos del naufragio.

En definitiva, una auténtica ruina para todos nosotros…
Ateniéndonos a la lectura textualista de la Carta, llaman la atención innumerables artículos, que no pasan de ser hoy por hoy lo que se dice “papel mojado”. Por ejemplo, el artículo 8.1… Sin embargo, nuestras Fuerzas Armadas están al servicio de organismos multilaterales, y por ende su condición de cipayo hunde por así decir su aparente legitimidad…

Así es. En varias ocasiones he defendido, y con bastante éxito, que todo hay que decirlo, a un teniente coronel en la reserva, al que no paran de abrirle expedientes disciplinarios, simplemente porque dice eso mismo.

El problema de fondo, creo, es que se ha transformado al Ejército en una especie de ONG, quitándole la N, es decir, una “organización gubernamental española” para prestar servicios en el tercer mundo… mientras que aquí la Guardia Civil tiene que destinar cientos de efectivos a vigilar las fronteras de Ceuta y Melilla, por ejemplo, cuándo la GC es un cuerpo básicamente policial, y el art. 8.1 de la Constitución dice bien claramente que: “Las Fuerzas Armadas… tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

Se va hablando cada día más de la pátina masónica que acusa la Carta Magna. El artículo 16 es elocuente al respecto, al asumir el carácter aconfesional del texto. Curiosamente y en pleno 2020, la “neutralidad religiosa del Estado” es un mito, a tenor de la cristofobia reinante y la torticera omisión de todo aquello que denote la esencia espiritual de España, que siempre ha sido católica romana, al tiempo que se sobredimensionan y promocionan otras religiones, filosofías y creencias.

Cuando estuve en Argentina, por ejemplo, e ignoro si ha sido modificado, la Constitución decía claramente que la religión católica es la religión oficial de la República Argentina.

¿Cuál es el problema para decir lo mismo en España, cuando esa declaración oficial solamente hubiera reconocido y constatado la realidad social…?
Parece evidente que hubo presiones masónicas para impedirlo…

¿Es partidario de una reforma de la Constitución, o meramente la dejaría tal cual está?
Yo, hoy por hoy, la dejaría como está, pues parece evidente que su reforma iba a ser más su ruptura, un cambio total de régimen, que en realidad ya estamos embarcados en él, en un viaje a ninguna parte, pues no dicen claramente qué es lo que quieren o pretenden.

En el caso de Pedro Sánchez, resulta meridianamente claro que él en realidad lo que quiere es ser presidente de la república, para lo cual habrá que destronar al rey actual, cambiando la forma de la Jefatura del Estado, etc.

Ahora bien, ¿los españoles queremos tener un presidente que solo represente al cincuenta por ciento de la población, eso en el mejor de los casos, y que se dedique a imponer por la fuerza del poder su “visión” de la sociedad…?

Pienso que no, sobre todo si tras ello viene el ateísmo público, la “apropiación” de nuestros hijos, la desaparición de toda manifestación religiosa en la vida púbica, etc., en definitiva, cortar las raíces de nuestra Historia como pueblo y como nación.

La nefasta situación política actual está preparando el solar patrio para un nuevo escenario de ingeniería social que algunos ya han tildado de “dantesco”. ¿Propone alguna alternativa para repeler este ataque contra nuestra soberanía y nuestras libertades?

Churchill les pedía a los británicos, en la Segunda Guerra Mundial: “Sangre, sudor y lágrimas”. Yo, que no soy Churchill, evidentemente, ni estamos en guerra, a Dios gracias, pediría a los españoles “Sociedad civil, sociedad civil y sociedad civil”.

Solamente desde el esfuerzo de todos, pero no encerrados en nuestra casa, y guardándonos las opiniones, sino de forma pública y manifiesta, tenemos que salir a la calle, a los medios, medios propios, patrióticos, digitales, pues los diarios en papel están todos quebrados, y por lo tanto tienen que subsistir de la mendicidad institucional, etc., y exponer nuestra verdad, que es diferente a la “verdad” oficial, que no es tal, sino manipulación, pura y dura.

Nunca había habido tanta información disponible, pero es tan escasa la formación de la mayoría de la población, por desgracia para todo, que son o somos incapaces de sistematizarla, procesarla, asimilarla, etc.

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