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jueves, 3 de diciembre de 2020

Primeros asesinatos ETA (1960-1968). SABINO ARANA y PNV-ETA. Atentado Avión Monte Oiz de Vizcaya (1985)

Santiago Clavijo
30 MAR 2011

A finales de los años 50, ETA fue revivida por el sector más joven y radical del PNV, azuzado por los grupos escindidos, en especial por ANV (acaudillada por Elías Gallastegui y Telesforo Monzón), un amplio sector del clero vasco montaraz y algún pseudo-teólogo de la liberación.

La banda terrorista se ha definido siempre como un grupo revolucionario euskaldun cuyo objetivo sigue siendo la independencia de vascos y navarros en un estado socialista. ETA ha contado frecuentemente con el apoyo de la masonería francesa y ciertos plutócratas del “Nuevo Orden Mundial”. ETA nunca ha perdido los fundamentos del proyecto racista, xenófobo, y excluyente del PNV; es su ejército en la sombra, mantiene permanentes vasos comunicantes con la sociedad nacionalista de izquierda y derecha.

El PNV se declara formalmente en desacuerdo con los métodos violentos, pero acorde totalmente con los fines independentistas, tal como Arzalluz manifestó a Calvo-Sotelo en la Moncloa y Garaicoechea a Aznar después del pacto del PNV con ETA en Estella-Lizarza.

El terrorismo nacionalista de ETA puede explicarse como un proceso de transferencia de sacralidad entre el catolicismo popular y la religión de la patria vasca (una auténtica idolatría).

En los cincuenta, el debilísimo nacionalismo resurgente se agarraba a lo que podía: la Virgen de Begoña, el Athletic Club, las cuadrillas de chiquiteros del casco viejo de Bilbao, los coros de Santa Águeda, etc.

Los grupos de baile vasco y el teatro eran acogidos en los salones de parroquias y colegios religiosos. El PNV descubrió la cantera y se infiltró en ellos; el alma de la operación fue Iker, primogénito de Elías Gallastegui, guardián de la ortodoxia aranista desde principios de siglo. En la Escuela de Ingenieros de Bilbao, coincidieron varios jóvenes de familias nacionalistas, uno llegó a ser director del proyecto de la Central Nuclear de Lemóniz. Otro fue encarcelado (1959) por el atentado frustrado contra el tren de excombatientes que iban de San Sebastián a Madrid para celebrar el 20º aniversario de la Victoria: su hijo Mikel “Antza” Albizu llegó a ocupar la jefatura de ETA. El tercer ingeniero fue José Luis Álvarez Esperanza, el principal ideólogo de la banda, cuyo lema era: no hay nación vasca sin euskera.

El nido de la serpiente terrorista ocasionó un primer muerto por acción directa: el guardia civil de tráfico José Antonio Pardines fue asesinado a tiros (1968), cerca de Tolosa, por Javier Echevarrieta, jovencísimo exalumno de los Escolapios.

En el verano de 1960, ETA se había cobrado la primera víctima mortal (una niña) con una bomba colocada en la consigna de la estación de Amara de San Sebastián. La lista de víctimas a la fecha supera los mil muertos, incluyendo los atentados del Hotel Corona de Aragón y del avión Madrid-Bilbao. Todos los asesinos y sus cómplices deberán saldar íntegramente sus cuentas con la Justicia.

FUENTE: Ricardo de la Cierva y Jon Juaristi. 

Santiago Clavijo
6 JUL 2016


SUMARIO
1. Orígenes ideológicos de la banda terrorista ETA
2. ETA: Génesis masónica (1945)
3. El caso de los comandos vascos en Francia
4. ETA: Primeros asesinatos (1960-1968)
5. Sabino Arana: Padre del Racismo vasco secesionista
6. NACIONALISMOS Vasco y Catalán
7. ETA: Macro-atentados del Corona de Aragón y Monte OÍz
8. PNV: República y Frente Popular (1931-1937)
9. El crucero Canarias apresó al Mar Cantábrico (1937)
10. ETA: 1.150 asesinatos
11. Todos los crímenes de ETA son de lesa humanidad

Siniestro en el Monte Oiz de Vizcaya
Por Dosydos
FUENTE CENSURADA
Para Garzón

Sucedió con el gobierno de Felipe González (PSOE), con gran parte de los socialistas de primera línea de hoy, por entonces, en el Congreso o en el Gobierno.

Según los datos oficiales y el Informe técnico de la Comisión de Investigación (ver imágenes abajo), el 19 de Febrero de 1985, la aeronave “Alhambra de Granada” de Iberia, un Boeing 727-256, matrícula EC-DDU, con salida de Barajas y destino Sondica, se estrellaba en el Monte Oiz (Vizcaya) al chocar con una antena de televisión cuando iniciaba el descenso para aterrizar, y ocasionaba 148 víctimas mortales, de ellas 147perdieron la vida en el siniestro y una corresponde a un cadáver que viajaba en el avión y fue víctima después de muerto; es decir, entre las víctimas estaban 7 tripulantes, 140 pasajeros vivos y 1 muerto (elúnico que quedó entero).

A estos datos oficiales hay que objetar, a efectos de que lo investigue Garzón, que de uno de los supuestos cadáveres, López Bravo, no se encontró ni el más mínimo indicio de restos, ni humanos ni de enseres, nadie lo vio en el avión y solo hay constancia de que llegó el primero –según unas fuentes de la época- o de que llegó el último –según otras- por lo que no fue visto dentro del vuelo, cosa que parece no justificar que no se encontrara ni un resquicio de sus pertenencias, no ya de su cadáver, que tampoco. 

No entraré en analizar los entresijos del siniestro, ni en que el gobierno, entonces del PSOE y con muchos de sus entonces gobernantes ahora en el Congreso o sus aledaños (como el Banco de España), ocultara las verdaderas causas del siniestro y no se llegara a conocer los autores de aquella masacre siniestra (como siempre); me centraré tan solo en un breve recuerdo.

Hubo quienes afirmaban que ETAm (ETA militar) había amenazado al vuelo anterior y al siniestrado; testigos presenciales afirmaron ver la explosión en vuelo y que el avión iba en descenso rápido desde mucho antes de llegar a la antena con la que chocó (se dio el dato de vuelo con 300 metros por debajo de lo exigido), pero el gobierno del PSOE, el PNV y el juez de entonces –aupados previamente por los buitres de la comunicación- decidieron que no se investigara a ETA, que la culpa era de los pilotos, desprestigiándolos para justificar que no era un atentado, aunque más tarde tuvieron que pagar por ello esos mismos medios. El daño ya estaba hecho.

Los muertos del Monte Oiz

En el monte Oiz, en el siniestro del Boeing 727, “Alhambra de Granada”, viajaban muchas personalidades del mundo de la política, la economía y la ciencia. Se dirigían a su trabajo (unos), a una importante reunión (otros) y a sus asuntos particulares (los menos): 7 tripulantes, 140 pasajeros vivos y 1 muerto. Hubo, por lo tanto, según la versión oficial, 148 muertos, ya que todos los que iban vivos murieron y el muerto siguió muerto.

El comandante del avión era José Luis Patiño (gran patriota para unos, un mal hombre para otros, entre
éstos, los defensores de accidente y no atentado) y el segundo comandante era Emilio López Peña. Se dijo, como suele suceder, que el avión lo llevaba el copiloto y que no leyeron bien la altura, que se rebelaron contra la torre de control y no aceptaron la forma de aterrizaje propuesta, etc.; pretextos siniestros... Murió toda la tripulación.

El Desaparecido en el siniestro del Monte Oiz: LÓPEZ BRAVO

No se encontró ni un solo resto humano ni de enseres del supuesto viajero Gregorio López Bravo. Unos
dicen que llegó el primero, otros que llegó el último; los pasajeros no pueden decir si lo vieron, y los demás, la verdad, que se no encontraron sus restos.

En 1976, López Bravo formó parte de la terna del Consejo del Reino para elegir presidente del Gobierno; había sido ministro de Industria y ministro de Asuntos Exteriores en la época de Franco, era miembro del Opus Dei, y fue uno de los que con López Rodó y con López de Letona formaron el equipo de asesores económicos de Carrero Blanco.

En el momento de su desaparición con motivo del siniestro era administrador del Banco Español de Crédito (Banesto, el del timo a Conde y que luego es de la “niña” de Botín, el del Santander), presidente de  SNIACE (Sociedad Nacional de Industrias y Aplicaciones de Celulosa Española), consejero de Motor Ibérica, consejero de Pedro Domecq, consejero de la Compañía Ibérica Refinadora de Petróleos y
presidente del Instituto de Educación e Investigación.

Sobre su muerte en el “accidente” del monte Oiz, la versión oficial no dejó lugar a dudas. Pero lo mismo que sucede con cómo cuentan la historia de la guerra civil, por lo que ahora hay que recuperar la memoria de “otra manera”, podría ser que no fuera del todo cierto, y que López Bravo muriera como consecuencia del siniestro del Oiz, o viceversa, o ninguna de las dos cosas. Indicios hay para ello. Que lo investigue Garzón.

Lo cierto es que un amigo de López Bravo declaró que éste estaba barajando irse de la lengua y contar grandes secretos del gobierno de Felipe González (PSOE), viendo el cariz que estaban tomando los acontecimientos.

De esta manera, las hipótesis de entonces varían entre si lo habían asesinado previamente y para camuflar su muerte se originó el siniestro, hasta las que aseguraban que alguien lo vio saltar con paracaídas antes del siniestro, pasando por el secuestro previo al siniestro, o que para matarle se produjo el siniestro. ¡Barbaridades, como siempre! (¿o no?). El caso es que debería de ser un reto para el Buscador de Cadáveres, el Super-juez, el recuperar e identificar los restos del desaparecido ex ministro, si los hubiere, y, si no, que lo den por desaparecido, pero no por muerto. Lo que sí procede es juzgar a los culpables de esta gran mentira y ocultación, que no están muertos.

Los salvados por “la campana”… del teléfono

Como en todos los siniestros dudosos, alguien se salva a última hora; en este caso los milagrosamente
salvados fueron, al menos, un dirigente del PSOE y otro del PNV.

Marcos Vizcaya, portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, y Francisco Fernández Ordóñez
del PSOE, presidente del Banco Exterior de España (hermano del actual presidente del Banco de España), tenían billete para el siniestrado avión Boeing 727, “Alhambra de Granada”, pero contaron entonces que una llamada desde Barcelona les hizo cambiar el billete de las 8:30 para un vuelo a las 12:30. 

Algunos medios dijeron que esa llamada la hizo 
un antiguo gobernador de Guipúzcoa 
que tenía contactos con ETA

Otros cuentan que lo cambiaron porque tenían sueño. Afortunadamente, Marcos Vizcaya y Francisco Fernández Ordóñez se salvaron del “accidente” del monte Oiz por la campana (¿del reloj o del teléfono?).

Unos datos para recuperar la memoria histórica

Francisco Fernández Ordóñez ha sido Fiscal, Inspector de Hacienda, Presidente de la delegación española nte la OCDE, Secretario General Técnico del Ministerio de Hacienda, Presidente del INI, miembro de la Comisión de los Nueve que representó a la oposición democrática española, fundador del Partido Social Demócrata, Ministro de Hacienda, presidente del Banco Exterior de España, Ministro de Justicia desde la etapa de Franco, pasando por Suárez hasta la de Calvo Sotelo; fue entonces cuando impulsó las nuevas leyes y la reforma de los derechos de la familia, incluyendo el divorcio) y Ministro de Asuntos Exteriores. Abandonó la UCD, el partido que lo había llevado como Ministro –pero sin abandonar su escaño-, cuando percibió que la Unión de Centro Democrático (UCD) estaba a punto de hundirse, fundó el Partido de Acción Democrática (PAD), y después integró este partido en el Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Cuando el PSOE ganó las elecciones de 1982, Francisco Fernández Ordóñez continuó con el cargo que ocupaba como presidente del Banco Exterior de España hasta junio de 1985, cargo que ocupaba cuando sucedió el siniestro del monte Oiz, del que, afortunadamente, se había salvado (el 19 de Febrero de 1985). Fernández Ordóñez fue también, entre otras cosas, el jefe de la cancillería española que negoció la presencia de las bases norteamericanas en España, las relaciones diplomáticas con Israel y la entrada en la UEO y la integración de España en la Unión Europea actual.

A Garzón, esta memoria no le interesa “recuperarla”.

jueves, 12 de julio de 2012

ETA: Masacres de Hipercor y Corona de Aragón (458)

Hoy: 25º aniversario de la masacre de ETA 
en Hipercor de Barcelona.
ETA es la milicia terrorista del nacionalismo 
independentista vasco de Sabino Arana
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Semanario Alba
Pedro Fernández Barbadillo
(29 junio 2012)
Xavier Arzallus, presidente del PNV dijo: 
"Uno no se imagina a un catalán con un arma en la mano; a un vasco sí. 
Es una cuestión de carácter"
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Cronología  
1ª Negociación con ETA 
(gobierno socialista de Felipe González 1982-1996)


-1984 agosto: el ministro del Interior, José Barrionuevo, presenta una oferta de diálogo: "Máxima firmeza contra los que empuñan las armas y máxima generosidad para quienes la repudian"

-1986 septiembre: el jefe etarra Domingo Iturbe Abásolo llega a Argel con el apoyo del gobierno

-1986 noviembre: primeros contactos entre Iturbe y enviados de Felipe González

-1987 febrero: Iturbe muere en Argelia, quizás asesinado por sus camaradas.

-1987 junio: triunfo de Herri Batasuna en las elecciones al Parlamento Europeo, gracias a los votos de 39.000 catalanes, en lista encabezada por el abogado de los etarras José María Montero.

-1987 junio 19: Atentado en el Hipercor de Barcelona mediante un coche-bomba, en el aparcamiento subterráneo, con 200 kilos de amonal, gasolina, escamas de jabón y pegamento, cuyos efectos fueron similares a los del napalm. ETA avisó 47 minutos antes para atraer a los artificieros de la Policía como en otras ocasiones. Resultado de 21 asesinados y 45 heridos.


La masacre de Hipercor es el mayor atentado de ETA, excepto el incendio provocado en el el Hotel Corona de Aragón (12 julio 1979) que ocasionó más de 80 muertos, casi todos: familiares de los cadetes de la Academia General Militar de Zaragoza que juraban la Bandera de España. El gobierno de Adolfo Suárez ocultó la autoría. Finalmente los tribunales reconocieron que fue un atentado y no un accidente.


El mayor atentado, aún no reconocido, ha sido el Avión Madrid-Bilbao (1985 febrero 19), derribado al girar en el monte Oíz para enfilar el aeropuerto de Sondica. Entre los 148 muertos: importantes ciudadanos, empresarios, profesionales y políticos como Gregorio López-Bravo, ex-pluriministro eficacia del régimen anterior. Entre las reservas canceladas figuraban Francisco Fernández Ordóñez (despúes ministro del PSOE) y Marcos Vizcaya, portavoz del PNV en el Congeso.


-1987 agosto: Eugenio Echeveste sustituye a Iturbe como negociador de ETA en Argelia y se entrevista con dos policías españoles.

-1987 diciembre: atentado contra la Casa-cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, en el que ETA asesinó a 11 personas (5 niños).


-1989 enero: ETA declara una tregua de 60 días. Y el ministro José Luis Corcuera y el secretario de Estado Rafael Vera viajan a Argel.

-1989 abril: ETA declara rota la tregua el día 8. Y el 12 es asesinado el Sargento de la Guardia Civil José Calvo de la Hoz en Asturias.
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Periodista Digital
Pedro Fernandez Barbadillo
(21.06.12)
El atentado etarra con más muertos no fue el de 
Hipercor de Barcelona en 1987, sino el del 

¡Cómo hemos asimilado el lenguaje de los etarras y de quienes se alegran de sus triunfos! Damos por sentado que el atentado más sangriento de los etarras fue de Hipercor, pero en Zaragoza se perpetró otro que causó más de 80 muertos y cuyas víctimas tuvieron que pleitear para que se les reconociese su desgracia porque los Gobiernos de UCD y del PSOE les negaron incluso ese consuelo. Me refiero al incendio del Hotel Corona de Aragón, que el 12 de julio de 1979 arrasó el edificio en poquísimo tiempo. Aquí tenéis la lista de los fallecidos y una crónica del atentado.

Cuando se cumplieron 30 años del golpe de Estado frustrado del 23-F, por una ironía de la historia el BOE publicó, el mismo día (el 22) sendos Reales Decretos condecorando a personas por motivos diferentes... pero que la historia ha querido conectar de forma irónica. El BOE publica la condecoración a las víctimas del atentado Corona de Aragón y al sujeto que intentó ocultar el atentado, un tal Francisco Laína García, que está disfrutando de su jubilación.

Está escrito en el cartel de la foto: No más mentiras. Y todavía quedan pendientes asuntos oscuros como:
Restaurante El Descanso en 1985 que se suele atribuir a terroristas árabes, pero sin ninguna prueba. Y junto a éstos, docenas de asesinatos y bombas sin autor.

CODA: Un ruego a la AVT, Voces contra el Terrorismo, Denaes, Dignidad y Justicia y demás asociaciones patrióticas: ¡colgad fotos de los atentados etarras en Flickr! No espero que lo haga el Ministerio de Interior ni la Dirección General de la Guardia Civil, pero bien lo podríais hacer vosotros para que esos recursos estuviesen al alcance de todo el mundo.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

**TERRORISMO Masónico para destruir ESPAÑA: MAGNICIDIO Almirante Carrero 20-DIC-1973. MATANZA Abogados Atocha 24 ENE-1977. ATENTADO Hotel Corona Aragón 12-JUL-1979. AUTOGOLPE Estado 23-FEB-1981. ATENTADO Vuelo Madrid Bilbao 19-FEB-1985. MATANZA Estación Atocha 11-MAR-2004. Historia de FALACIAS y ENCUBRIMIENTOS

TERRORISMO Masónico para destruir ESPAÑA
Historia de FALACIAS y ENCUBRIMIENTOS
    Santiago Clavijo
20 DIC 2020

MAGNICIDIO Almirante Carrero 20-DIC-1973
MATANZA Abogados Atocha 24 ENE-1977
ATENTADO Hotel Corona Aragón 12-JUL-1979
AUTOGOLPE  Estado 23-FEB-1981
ATENTADO Vuelo Madrid Bilbao 19-FEB-1985
MATANZA Estación Atocha 11-MAR-2004

Saniago Clavijo
20 DIC 2018

La muerte de Carrero Blanco cambió la Transición
Así se deduce del “Informe secreto” 
que el almirante le presentó a Franco
20 DIC 2020

Santiago Clavijo
11 MAR 2017

Por Ismael MEDINA
27 FEB 2006

Ayer tarde compré "23-F. La verdad", de Francisco Medina. Un libro escrito con garbo periodístico cuya lectura concluí cuando ya amanecía. Más que de la verdad habría que hablar de las medias verdades autojustificativas o de las falsedades encubridoras de la mayoría de los entrevistados, incluidas las insinuaciones, más que revelaciones, de los dos misteriosos informadores con los que comió en Toledo y con las que cierra el libro. La verdad queda soterrada. No destapada. Francisco Medina deja a la iniciativa del lector que obtenga sus propias conclusiones, si bien le marca hábilmente el camino para identificar al "elefante blanco" de la acción institucional. Juan Pla atribuye a "algunos" esa cualificación. Pero le recuerdo, y no por vanidad, que fui yo quien la acuñó desde mi espacio en "El Alcázar" y la he mantenido desde entonces hasta hoy, cada vez con mayores motivos para aseverarlo.

Acción institucional fue en su origen y en su desenlace el 23-F, pues desde espacios institucionales bien definidos se montó la operación y desde parejos espacios institucionales se desmontó. Guardo en mi biblioteca todos los libros que se han escrito sobre la acción institucional del 23 de febrero de 1981, incluidos aquellos tres primeros de urgencia, escritos al dictado del coronel Calderón para desviar la atención sobre su personal implicación, la cual deja bastante clara Francisco Medina, y de la verdadera y nada reducida "trama civil", integrada por un influyente sector empresarial. De todos estos libros considero los más atendibles los de Juan Blanco ("23-F: Crónica fiel de un golpe anunciado", Ed. FN) y Ricardo Pardo Zancada ("23-F. La pieza que falta", Ed. Plaza Janés).

Este mediodía del 23 de febrero, mientras tomaba el aperitivo en un bar de barrio, he asistido, en el espacio televisivo de la Quintana, a la disputa entre Francisco Medina y el locoide Miguel Ángel Aguilar, empecinado siempre en imponer su sectario criterio, se trate de lo que se trate. Fui el único en interesarme por el sonido y la imagen de la caja tonta. La casi docena de clientes y el dueño del establecimiento conversaban sobre sus asuntos y ninguno de ellos se interesaba por las versiones de lo que sucedió ese mismos día, hace 25 años. Un aniversario inflado artificialmente por los medios, aireando algunos como revelaciones lo que era de sobra conocido. También el Congreso de los Diputados ha encendido las candelas retrospectivas para ratificar su homenaje a Juan Carlos I como "salvador de la democracia", pretensión abortada por ERC. Sería más consecuente hablar, a mi parecer, de salvador de sí mismo y de la monarquía. Y de rechazo, de un sistema pseudemocrático a cuyos más bajos escalones degenerativos asistimos como consecuencia del golpe de Estado encubierto montado sobre la matanza el 11 de marzo.

El esfuerzo rememorativo a que asistimos no sólo persigue convertir en mito democrático el desenlace del 23-F y en hacer ostentación de valor aquellos mismos que, dentro y fuera del Congreso, demostraron su cobardía. También, y sobre todo, enterrar responsabilidades y traiciones de lo alto a lo bajo. El 23-F no fue un hecho político aislable de un proceso que encadena crímenes, desmanes y conspiraciones causalmente ligados entre sí e inseparables del proceso de corrupción de un sistema que nació aquejado de poliomelitis institucional. He abordado en Vistazo a la Prensa el análisis de algunos de esos eslabones y suscitado en el Foro un prolijo debate sobre los mismos al que quienes participaron en ellos aportaron datos esclarecedores. Desde entonces se han incorporado a Vistazo miles de lectores, algunos de los cuales piden información que desconocen. Presumo que les interesará un recordatorio esquemático de los mismos.

EL MAGNICIDIO DEL 20 DE DICIEMBRE de 1973

Los problemas de salud de Franco y la proximidad de su muerte extremaron la pugna entre los implicados en la reforma hacia la democracia convencional que el Caudillo había trazado, fieles al heredero que había designado. Frente a éstos se situaban los partidarios de la ruptura, de los que la Junta Democrática era su centro de actuación, a los que don Juan de Borbón y Battenberg facilitaba el juego, en pugna con su hijo para ocupar el trono. Estos últimos consideraban a Carrero Blanco un obstáculo a remover, según escribió Rafael Calvo Serer ("¿Hacia la III República Española? En defensa de la Monarquía democrática". Ed. Plaza Janés).

El compromiso de Carrero con Franco no era, como todavía se sostiene, perpetuar el franquismo, sino garantizar un progresivo proceso de marcha hacia la democracia de partidos mediante sucesivas reformas de las Leyes Fundamentales, uno de cuyos objetivos era la confirmación de su sucesor como rey de España. Remover a Carrero no sólo suponía para los rupturistas bloquear la presunta continuidad del franquismo. También impedir la sucesión en la persona del Príncipe de España, postular la candidatura de su padre y, con la aceptación de éste, promover un referéndum para que los españoles se decidieran entre monarquía y república, convencidos de que sería ésta última la que ganaría por goleada. Desconocían que Carrero Blanco, aún más monárquico que Franco, había entregado al Príncipe de España una carta de dimisión sin fecha tras ser nombrado presidente del Gobierno. Franco lo supo tardíamente a través de sus servicios de información y acaso fuera el origen de su enigmática frase "no hay mal que por bien no venga", contenida en su discurso de condolencia por la muerte de Carrero.

Los impulsores del atentado contra el presidente del gobierno fueron doce políticos, entre ellos miembros de la Junta Democrática, reunidos en un chalé de Aravaca. Uno de éstos trasladó la iniciativa al grupo comunista que preparaba el atentado de la calle del Correo. De allí, a través de un joven militante de la Liga Comunista Revolucionaria, se pasó el recado a ETA. Es posible que con el beneplácito del secretariado del PCUS para los partidos comunistas en los países no comunistas al que ambas organizaciones pertenecían. El grupo de los cuatro desarrolló el aparato logístico de respaldo a la cuadrilla de ETA encargada de materializar el atentado. Está relatado con minuciosidad por Genoveva Forest Tarrat, mujer de Alfonso Sastre, ambos componentes del grupo que dispuso el atentado de la calle del Correo. Pero se han ocultado datos esenciales para un mejor entendimiento de aquella conspiración. Me refiero a los aportados por González-Mata, en un tiempo jefe de estancia de la CIA en España, en "Les vrais maitres du monde" (Ed. Grasset & Fasquelle, 1979), nunca traducido y editado en España.

De acuerdo con las revelaciones de González-Mata las muy precisas informaciones de la CIA sobre los preparativos del atentado, así como los avisos de los jesuitas y de la Embajada de Italia, fueron bloqueadas a determinados niveles de los servicios de seguridad del Estado, lo que hace suponer que también del lado de la operación reformista existía la conveniencia de provocar con la muerte de Carrero un clima aprovechable de tensión. Ante la inutilidad de los avisos, el mando superior de la CIA resolvió que sus agentes facilitaran el atentado, una vez que a nuestras instituciones no parecía importarles la muerte de su presidente de gobierno y ésta convenía a sus previsiones políticas para democratizar España una vez que Franco desapareciera. Fue así como un mercenario especializado en los más sofisticados ingenios explosivos, el mismo que terminó con la vida de lord Mountbatten, introdujo por Torrejón dos minas de última generación y las colocó sobre la parrilla dispuesta por ETA. Me refiero a Johny Maxwell, más conocido con el apodo de El Afortunado, que habitualmente residió en Panamá.

La investigación policial y la indagatoria judicial habían progresado mucho y estaban a punto de descubrir todo el pastel cuando, tras el referéndum sobre la Ley de Reforma Política, fueron legalizados los partidos políticos y estos constituyeron el Congreso de los Diputados. Uno de los objetivos principales de la inmediata ley de amnistía fue el archivo de la causa del magnicidio y la ocultación para siempre de quienes fueron los inductores. También, por supuesto, del conexo atentado de la calle del Correo, en cuya investigación se habían encontrado relaciones institucionales con el PCE clandestino en el registro de la casa en que se ocultaba Sánchez Montero.

EL ATENTADO DE LA CALLE DE ATOCHA 
TAPADERA EMOCIONAL 
DE LA LEGALIZACION DEL PCE

La legalización del PCE era un compromiso que venía de lejos y en el que se involucraron personajes de la confianza del Príncipe de España como el general Díez Alegría y Nicolás Franco Pascual de Pobill. El problema para Adolfo Suárez, para Gutiérrez Mellado, para Rodolfo Martín Villa y para el entorno más directo de éstos residía en la cerrada oposición de los cuadros de mando de las Fuerzas Armadas y en el peligro de que su reacción derivara en la liquidación del transacionismo democratizador. Era necesario un respaldo emocional susceptible de dotar de cobertura política y social a la pactada inserción del PCE en el entramado institucional del Estado. La proporcionó el atentado contra el despacho de abogados de Comisiones Obreras en la calle de Atocha.

Agentes del SECED, infiltrados en entre los incautos y apasionados miembros de Fuerza Joven, se dieron a la recluta de los más propicios para una sangrienta operación de la que fueron mero instrumento encubridor. Los agentes del SECED apodados Barco y Barber se entrevistaron dos días antes con el cabecilla del grupo en la cafetería Dólar. Barco, por cierto, estuvo destinado en la comandancia de la Guardia Civil de Valencia, a las órdenes del general Prieto, y fue el que interfirió los avisos de un sargento de la Benemérita, situado en París, de que se preparaba un atentado contra el almirante Carrero Blanco.

El entierro de los asesinados se convirtió en una multitudinaria y bien organizada manifestación fúnebre, no sólo de la izquierda, en la que se apoyó Suárez para sancionar definitivamente la "democratización" del PCE, operación en la que tanto empeño puso Martín Villa para que Carrillo viniera a España. Y de coartada para presionar a los altos mandos militares con el argumento de que una reacción extemporánea podría conducir a enfrentamientos guerracivilistas.

La investigación policial sustrajo a la indagatoria judicial datos relevantes de los que cito los más llamativos:

* En el despacho de abogados se debía celebrar a esa hora una reunión preparatoria de dirigentes comunistas para preparar una huelga destinada a ejercer presión conducente a la aceptación plena del PCE en el nuevo régimen partitocrático.

* Una hora antes del atentado dichos dirigentes recibieron un telegrama avisándoles de que la reunión quedaba suspendida. Pero lejos de irse a sus casas, aguardaron en una cafetería cercana. Y debió ser uno de ellos el que sacó del despacho de abogados los tres millones de pesetas destinados a financiar la huelga.

* Los impactos de los disparos en la pared y en los cuerpos de los muertos y los heridos superaban holgadamente en número los que podían hacerse con las pistolas, habida cuenta, además, de que uno de los agresores se abstuvo de hacerlo. Los impactos de la pared fueron rápidamente tapados

* Detrás de aquellos a los que se imputaron los disparos se encontraron once casquillos con marca en caracteres cirílicos del calibre utilizado por las metralletas Ingram, Pero su existencia no apareció en el sumario. Años más tarde fue tomada en Italia a un terrorista de aquella nacionalidad, vinculado al atentado de la calle de Atocha, una metralleta Ingram cuyo número estaba registrado entre las de dotación del ya en ese momento CESID.

* Una tarde me visitaron en casa los padres de uno de los encausados. Habían leído mis artículos sobre el atentado y venían a pedirme que insistiera en mis argumentos pues así ayudaría a su hijo y a que se conociera la verdad. Les dije que sólo podría avanzar en la investigación si su hijo me concedía una entrevista en la cárcel y me confiaba lo que conocía de la preparación y de lo que realmente sucedió. Días más tarde volvieron cariacontecidos. La iniciativa había irritado al hijo, quien les exigió de manera abrupta que se abstuvieran del cualquier iniciativa en su favor.

EL ATENTADO DEL HOTEL CORONA DE ARAGÓN 
LO COMETIÓ ETA

El gobierno Suárez, bajo la dirección del vicepresidente Gutiérrez Mellado, realizó un esfuerzo desmesurado para ocultar que ETA había cometido el atentado del Hotel Corona de Aragón, el cual pudo costar la vida la viuda de Franco y a alguno de sus allegados. Fuera por cuenta propia o fuera por inducción, como en el magnicidio del 20 de diciembre de 1973, ETA escogió el escenario y la fecha con indudable sentido estratégico si lo que pretendía era extremar la tensión militar y civil, ya acentuada por la sangrienta reiteración de sus atentados. Y estuvo a punto de conseguirlo, al menos en Zaragoza. Era lo que temía el gobierno, empavorecido por el riesgo de que una salida de los cadetes de la Academia General Militar prendiera una mecha difícil de atajar. Gutiérrez Mellado se aplicó con ahínco en tres direcciones, sobre todo: bloquear la comunicación con el exterior a los cadetes y a los familiares presentes para que no conocieran la existencia del atentado hasta después de concluida la ceremonia de entrega de despachos; falsear la existencia del atentado atribuyéndolo a un incendio procedente de la churrera de la cafetería ubicada en el semisótano; y silenciar a toda costa la autoría de ETA, tarea esta última a la que se aplicó el gobernador civil, al que luego se premiaría con la subsecretaría de Interior. Laína consiguió que no se publicara la llamada de ETA a la prensa zaragozana atribuyéndose la autoría. Y el gobierno de que no trascendiera en España la reivindicación hecha posteriormente por ETA a Radio Bayona. Al propio tiempo se proporcionaba a los medios material insistente para consolidar en la opinión pública y en lo ambientes castrenses la especie del incendio de la churrera.

Estuve tres veces n Zaragoza para investigar lo sucedido. En todas esas ocasiones visité el Hotel Corona de Aragón acompañado por el jefe del Servicio de Higiene y Seguridad en el Trabajo, cuyos técnicos habían investigado a fondo las causas del siniestro. El informe no dejaba lugar a dudas: la explosión se había producido en el vestíbulo del hotel, generando en torno a las 2.000 calorías y propagando el fuego escaleras abajo hacia la churrera de la cafetería. Lo evidenciaban, por ejemplo, que el lugar más afectado era el centro del vestíbulo, junto a la columna en que fue depositado el ingenio explosivo, y que un sofá estaba quemado por delante, pero no por la trasera, cercana a una rejilla de aireación que habría de ser la afectada a tenor de la teoría oficial de la churrera. Mantuve asimismo una larga entrevista con el juez instructor que, pese a los intentos de que asumiera la tesis gubernamental, concluyó que el incendio se debió a "causas exógenas". En definitiva, a un atentado. También al magistrado se le ocultó que ETA había asumido la autoría. Sobre lo recogido en mis visitas a Zaragoza escribí detallados informes en "El Alcázar", el último de ellos con un largo número de incisivas preguntas al gobierno que nunca tuvieron respuesta.

El gobierno interfirió por todos los medios a su alcance, que eran muchos, el recorrido judicial hasta llegar al Tribunal Supremo que años más tarde hubo de reconocer la existencia de "causas exógenas" en el origen del incendio, sin precisar que se trataba de un atentado atribuible a ETA.

Se pudo concretar que en el hotel pernoctaron tres jóvenes que se registraron con nombres falsos. Un empleado vio salir del hotel a dos de ellos muy poco antes de la explosión, dejando en el vestíbulo una bolsa de mano. No se les pudo encontrar o no se los quiso buscar. Entre los muertos hubo uno cuya cadáver quedó sin identificar y nunca fue reclamado. Llama poderosamente la atención, de otra parte, la laxitud de las medidas de seguridad en torno al hotel y en su interior cuando eran frecuentes los sangrientos atentados de ETA y en él se alojaban la viuda del anterior Jefe del Estado, varios de sus familiares y numerosos mandos militares, algunos de ellos de indudable notoriedad.

A los familiares de las víctimas, en particular las militares, se les trató de compensar y acallar mediante diversos arbitrios. Pero se cumplió el objetivo predeterminado de que muertos y heridos no fueron víctimas de ETA, motivo por el cual no se contabilizaron como víctimas del terrorismo. Una infame elusión que no corrigieron los gobiernos posteriores. Una sistemática conjura de ocultación similar a la que se reprodujo con el atentado del monte Oiz y con la matanza del 11 de marzo. Ahora, tras una larguísima pelea jurídica, ha conseguido uno de los heridos que se le reconozca una indemnización. Pero no como víctima de ETA, sino de un genérico atentado.

EL AVIÓN "ALHAMBRA DE GRANADA" 
FUE DERRIBADO

No sólo traigo a colación estos atentados, insisto, por mor de su sórdido trasfondo político y lo que encierran de perverso ocultamiento gubernamental. También algunos lectores que no vivieron aquellos acontecimientos han solicitado en el Foro información acerca los mismos, en particular el del monte Oiz a raíz de un esclarecedor artículo de Oscar Molina sobre seguridad aérea en el que aludía al siniestro del avión "Alambra de Granada". También lo investigué y resumo los datos más sobresalientes del atentado.

El vuelo anterior de Iberia con destino a Bilbao fue suspendido a causa de una amenaza de atentado. No obstante se dio la salida a primera hora de la mañana al "Alhambra de Granada" en el que viajaba el ex ministro López Bravo, entonces alto directivo bancario. Tenían reservado billete en ese vuelo Francisco Fernández Ordóñez y un notorio diputado socialista cuyo nombre se resiste ahora la memoria a facilitarme. Poco antes de la salida del avión cancelaron el viaje. Habían recibido una llamada desde Barcelona advirtiéndoles que si tomaban el avión corrían peligro sus vidas. La llamada la hizo un exgobernador de Guipúzcoa que había mantenido contactos con ETA a través de una periodista de la que se decía era su amante. No avisó, sin embargo, a su compañera de bufete en Madrid, cuyo marido viajaba en ese avión, pilotado por un irreductible patriota, frecuentemente denigrado, el comandante José Luís Patino, al que cuadraba políticamente atribuirle una irregularidad en el acercamiento al aeropuerto, a despecho su bien ganada fama de concienzudo y avezado profesional.

La investigación técnica demostró que el "Alhambra de Granada" iba ya en caída libre cuando tropezó con la antena instalada en el monte Oiz. Una anciana casera declaró que vio caer el avión tras una llamarada antes de alcanzar la antena. Uno de los motores fue encontrado a distancia de dicho monte, aproximadamente a la altura de donde la anciana dijo que entró en caída al tiempo de la llamarada. El motor fue entregado aceleradamente al Mossad para su análisis y nunca se ha sabido más de él.

No se tomó la precaución, como es habitual, de cerrar de inmediato la zona del siniestro a curiosos o interesados que bien pudieron arramblar con piezas vitales para la investigación. Se ocultó con presteza que la Guardia Civil encontró un artilugio lanzagranadas en un altozano próximo a la línea habitual de descenso de los aviones con destino a Bilbao.

¿A qué pasajero o pasajeros pretendían los inductores del atentado sellar la boca con la muerte? Es la pregunta clave que a nadie interesó desentrañar. ¿Acaso la de Gregorio López Bravo? Un amigo que conversaba frecuentemente con López Bravo me dijo que en las dos últimas reuniones lo encontró muy decepcionado ante el desarrollo de los acontecimientos políticos en España y le insinuó que estaba dispuesto a sacar a la luz graves secretos que conocía. ¿Acaso lo sabía alguien importante al que las eventuales revelaciones del ex ministro podían afectarle? El periódico "Ya" comenzó a publicar unos reportajes sobre el caso en los que se recogían algunos de los datos antes anotados y algunos más. El tercero, harto más explícito, no vio la luz. Fue secuestrado. Así me lo confesó su autor, no periodista, con el que había intercambiado información.

LA ACCIÓN INSTITUCIONAL 
DEL 23 DE FEBRERO DE 1981

Creyeron los transaccionistas hacia la democracia partitocrática que, además de cerrar las indagatorias judiciales a las que ya he aludido, la precipitada amnistía, de la que se beneficiaron conocidos terroristas etarras en prisión, así como la recuperación del Estatuto de Vascongadas, daría sobrada satisfacción a los cabecillas de ETA y al PNV, de cuyo seno nació la banda. Pero les equivocó su antifranquismo, recién estrenado en muchos casos. ETA se dio en adelante con criminal fruición al asesinato de militares, guardias civiles, policías, políticos y paisanos de diverso rango. La tensión crecía dentro y fuera de las Fuerzas Armadas, acentuada por el secuestro de las víctimas y su entierro subrepticio, todo ello a instancia del vicepresidente Gutiérrez Mellado, en el que Suárez, un trepador nato, había depositado su plena confianza para estos y otros indignos menesteres. Suárez llegó a creer que su intimidad con el monarca le garantizaba la continuidad sine die en el poder. No llegó a calibrar que trataba con un Borbón para el que era sólo un instrumento con fecha de caducidad.

Conviene recordar que el Club de Bilderberg, en cuyas listas aparece ahora la reina Sofía, celebró una reunión extraordinaria en el Hotel Son Vida de Palma de Mallorca, en septiembre de 1975, bajo la presidencia el general Haig, para tratar exclusivamente de España y Portugal. Se acordó que el tránsito a la democracia tras la muerte de Franco, una vez accedido don Juan Carlos al trono, debía encomendarse a "hombres nuevos". No por carecer de antecedentes franquistas sino por pertenecer en su mayoría a la generación del rey, objeto de un libro esclarecedor de José Luís Navas. Todavía siendo Príncipe de España recibía discretamente en el Palacio de la Zarzuela a muchos de los que asumirían el transaccionismo democratizador, entre ellos a Felipe González, cabecilla del llamado "socialismo del interior", creado por el SECED a instancias de Carrero Blanco, para disponer de un PSOE doméstico frente al histórico en el exilio. Y subrayo que se trataba de reuniones discretas y no secretas por cuanto los servicios de información tenían enterado a Franco de tales visiteos.

Ya desde aquellos años estaba persuadido el actual monarca de que para consolidar la monarquía precisaba que, una vez apuntalada la democracia por un gobierno centrista, que debía encabezar Adolfo Suárez, quien tan variados servicios le había prestado, era conveniente un gobierno socialista, a ejemplo de lo que ocurría en Suecia, que tenía por modelo. Se imponía una alternancia en el gobierno similar a la de dos mandatos, habitual en los USA. La ocasión para cumplir ese proyecto se consolidó a lo largo de 1980. Comenzaron en el seno de UCD, las conspiraciones contra Suárez. UCD era en realidad una ocasional amalgama de pequeños partidos de variado pelaje doctrinario, más que ideológico, muy propicio para su voladura interna. Y la ocasión llegó con el Congreso de UCD a celebrar el mes de enero en Mallorca. Suárez se vio traicionado por aquellos en quienes más confiaba, al tiempo que el monarca le forzaba a dimitir. Pero Suárez no se resignaba y con la esperanza de retornar algún día al poder contraopó con la designación de Leopoldo Calvo Sotelo como sucesor, aún a sabiendas de que su osada maniobra era anticonstitucional. El monarca parecía persuadido de que la desaparición de Suárez aflojaría la ya insoportable tensión militar y civil y de que contribuiría a conseguirlo un gobierno socialista manejable a causa de la previsible mayoría relativa en el parlamento. Las amigables relaciones mantenidas con Felipe González desde hacía años contribuían sin duda a fortalecer esa presunción. La operación estaba avalada desde los USA. El poder real establecido en torno a la presidencia norteamericana contaba con varios hombres de su confianza en la dirección del PSOE que le garantizaban la disponibilidad de Felipe González para que España se incorporase a la OTAN sin que afectara a lo acuerdos bilaterales firmados en tiempos de Franco y a la permanencia de sus bases militares.

La operación de la alternancia se vio seriamente condicionada, sin embargo, por las agudas tensiones que se registraban entre los mandos militares, en cuyos cuartos de banderas circulaban con profusión escritos contra el gobierno y el sistema, algunos de los cuales recogí en mi libro "España indefensa". El malestar por la legalización del PCE, la irrupción altanera de Santiago Carrillo, el temor a la quiebra de la unidad de España implícita en el Estado de las Autonomías y los constantes atentados del bandolerismo etarra se habían exacerbado. Y tanto el gobierno como el monarca conocieron que un grupo de coroneles, que contaban con el apoyo implícito de una amplio sector de la oficialidad, preparaba un golpe de Estado de corte nasserista. Cundió la alarma y poco a poco fue fraguando el proyecto de un contragolpe que lo anulara. Sobre el proyecto de un "golpe de timón", a imitación del que llevó a De Gaulle al poder, trabajaban desde hacía meses adictos a la monarquía. Francisco Medina identifica en su libro a Luís María Ansón como uno de sus más entusiastas promotores.

Tampoco se daba descanso en parecida línea el general Armada, al que el monarca había retirado su confianza, cansado de que su antiguo preceptor le diera lecciones y criticara algunos de sus comportamientos. Lo sustituyó por Sabino Fernández Campo y lo alejó a un puesto de mando en Lérida. Surgió así un enfrentamiento entre ambos que influyó no poco en el desenlace de la acción institucional del 23 de febrero de 1981, cuyo primer objetivo radicaba en congelar el golpe de los coroneles disidentes. A dicho propósito obedecieron las reuniones que el teniente general Milans del Bosch mantuvo con sus representantes para anunciarles la existencia de una acción institucional encabezada por los generales y auspiciada por el rey que satisfaría sus exigencias. Los coroneles cayeron en la trampa y debieron pensar: "Que se mojen los generales".

El golpe tipo De Gaulle preveía un gobierno de concentración bajo el mando de un militar de prestigio y de la confianza del monarca entre cuyas misiones figuraba la reforma de la Constitución. Un proyecto que coincidía con el que había trabajado asiduamente el general Armada con el concurso de profesores y periodistas y al que se debían sus encuentros en Lérida con dirigentes socialistas. En este sentido enviaba informes al monarca. La decisión de éste de forzar el nombramiento de Armada como segundo de Gabeiras tropezó con la resistencia de Gutiérrez Mellado, entre otros, y no parece que fuera del agrado de Sabino Fernández Campo, quien consciente de la gravedad de la situación acaso se sintiera postergado. Se produjo así una duplicidad que se haría patente el 23 de febrero en el palacio de la Zarcuela. La confianza del rey estaba depositada en Armada y en Sabino la de la reina. El golpe de los coroneles en Grecia y el posterior fracaso de la torpe intentona del todavía rey Constantino hicieron mella en doña Sofía y le crearon un consistente recelo hacia los militares. No era favorable a la acción institucional que se preparaba.

Llegado a este punto, y para no incidir en pormenores de la acción institucional de sobra conocidos, anotaré algunos datos generalmente silenciados:

* La llamada "operación Galaxia" no fue tal. Resulta absurdo imaginar que un militar inteligente y de sólida formación como Antonio Tejero pudiera pensar que la ocupación del Congreso de los Diputados prosperase sin contar con el respaldo activo del Ejército. Se trataba en realidad de un estudio teórico que había madurado y sobre el que debatía con su amigo Sáez de Ynestrillas en una cafetería, el lugar menos adecuado para una conspiración. Estudio de otra parte ampliamente conocido que el CESID y Juan José Rosón aprovecharon para presumir la preparación de un golpe de Estado inexistente, pero cuya divulgación como cierto y la subsiguiente represión podría servir de vacuna.

* Armada debió convencerse de que la ocupación del Congreso de los Diputados podía servir de detonante y ofrecerle la coartada para postular como salida el gobierno de concentración que había proyectado. Precisamente para que la opinión pública contemplase su aceptación por los diputados que Tejero tenía retenidos se mantuvieron abierta la cámaras de televisión, a la espera también de que para sancionarlo apareciera el "elefante blanco", que no era Armada ni ninguno con cuyos nombres se especuló. Sólo el monarca, en mi criterio, tenía competencia constitucional para sancionar lo que aprobara el parlamento a instancias del gobierno que había de presidir Armada.

* La entrevista entre Tejero y Armada en el despacho de abogados de Pintor Juan Gris fue organizada por José Luís Cortina y su hermano Antonio, muy vinculado a la GODSA fraguista y a la CEOE cuyos dirigentes contemplaban con buenos ojos la acción institucional. Tejero se comprometió con Armada a que la ocupación del Congreso sería incruenta. Pero Armada le ocultó su propósito de encabezar a su costa un gobierno de concentración en el que estuvieran representados todos los partidos, incluido el comunista.

* Durante la tradicional reunión del Consejo Superior del Ejército la víspera del Epifanía se ajustó la estrategia de la acción institucional. Se mostraron los mejor dispuestos los capitanes generales monárquicos y el republicano González del Yerro el más reticente.

* El 23 de febrero estuvieron acuarteladas y en estado de alerta las unidades operativas de la mayoría de las capitanías generales. En varias de ellas con dotación de combate.

* El mando de la unidad de transmisiones encargada de la línea verde que enlazaba al monarca con los capitanes generales recibió dos días antes de la acción institucional orden de mantener la red libre de interferencias.

* El único civil al que Miláns del Bosch confió su plan de ocupación de Valencia, como parte de la acción institucional dispuesta por Armada en nombre del Rey, le preguntó consternado si había contado con los jefes de las unidades operativas. La respuesta de Miláns fue terminante: "Yo no conspiro. Doy órdenes". En efecto, y como es sabido, entregó a dichos mandos un sobre sellado con las instrucciones de lo que les competiría hacer, el cual sólo abrirían cuando recibieran orden de hacerlo mediante un mensaje en clave. Tan seguro estaba Miláns del Bosch de que el rey encabezaba la acción institucional que en su nombre sacó las tropas a la calle y las retiró cuando el monarca se lo ordenó.

* Al general Aguado, que vivía en el mismo edificio que Armada, le extrañó dos noches antes de la acción institucional, la cual ignoraba, que la puerta de acceso al edificio permaneciera abierta después de la hora habitual de cierre y el conserje estuviera en su puesto. Este le informó que el general Armada tenía una reunión y le había rogado encaminar a los invitados. En ese momento entró el general Gabeiras y a Aguado le llamó la atención su sobresalto mientras lo saludaba. Se escondió en un recoveco del amplío vestíbulo y vio entrar a la mayoría de los que luego aparecerían en la lista de gobierno de Armada, además del marqués de Mondéjar. Señal inequívoca ésta última, a mi parecer, de que el monarca estaba tras la acción institucional. El general Aguado, a petición de don Adolfo de Miguel, defensor de Tejero, aceptó testificar sobre este extremo. Pero primero el juez instructor y luego el Tribunal Militar denegaron la prueba.

* Tejero y sus oficiales conocían que al menos 47 parlamentarios disponían de armas cortas. El grueso de la fuerza que debía acceder al hemiciclo tras de Tejero se entretuvo más de lo previsto en recoger las armas de los policías encargados del servicio de seguridad del Congreso, los cuales las entregaron de buen grado. Las imágenes de la entrada de Tejero en el hemiciclo evidencian que inicialmente sólo le seguían media docena de efectivos entre oficiales y números.

* Armada había organizado la operación de tal suerte que ninguno de los que intervinieron o se comprometieron a intervenir, salvo acaso José Luís Cortina y Calderón, conocían la operación en su conjunto, Sólo lo que directamente afectaba a cada sector. Gutiérrez Mellado estaba informado por el CESID de una parte de lo que se tramaba. Y en particular de que no corría peligro. Esa convicción fue la que le indujo a plantar cara a los ocupantes, posiblemente en la creencia de que los diputados seguirían su ejemplo y abortarían la operación, habida cuenta de que Tejero y sus hombres cumplirían el compromiso contraído de no hacer sangre. Fue en ese instante cuando uno de los tenientes disparó su metralleta al techo para intimidar a los parlamentarios y evitar una posible carnicería.

* El guardia civil que se situó junto al escaño que ocupaba Adolfo Suárez me contó durante la vista del proceso que el todavía presidente del gobierno se volvió airado a Gutiérrez Mellado y le dijo: "Esto no era lo acordado". Parece evidente que no fueron pocos los que, de una u otra manera, estaban al tanto de la operación Armada.

* Al producirse la entrada de Tejero y sus hombres en el Congreso de los Diputados los componentes de la Brigada de Información fueron invitados por un superior a tomar las metralletas y acudir a apoyarlo. Pero ya estaban casi a las puertas del Congreso cuando se les ordenó el retorno. Así me lo relató un inspector de dicha Brigada. Laína encabezaría poco más tarde la comisión de subsecretarios que asumió la figura de un gobierno de emergencia en sustitución del inmovilizado en el Congreso. Su influencia en el desenlace fue harto menos resolutiva de lo que luego se propaló. En circunstancias tan confusas como la acción institucional propenden los que ganan a ponerse medallas.

* Pese a ser el jefe de la JEME y superior directo de Armada, el teniente general Gabeiras se mantuvo en pie junto a la mesa que ocupaba aquél y desde la que hacía llamadas telefónicas y daba órdenes ante 17 subordinados de diverso grado. Una confirmación más de que Gabeiras estaba en la trama. Una vez consolidada la operación Tejero, abandonó Armada la mesa y alzando en su mano derecha un ejemplar de la Constitución anunció: "Voy al Congreso para formar gobierno". Gabeiras no opuso objeción alguna. Un teniente coronel le preguntó si le acompañaba junto a otros de los presentes. Respondió que no lo precisaba. Está comprobado que transcurrió algo más de media hora desde su salida de la Jefatura del Estado Mayor del Ejército, en Cibeles, a la Carrera de San Jerónimo. ¿Dónde estuvo? Uno de tantos misterios de la acción institucional. Corrió la voz de había acudido al palacio de la Zarzuela. Pero Sabino Fernández Campo se apresuró a desmentirlo.

* El mensaje del monarca a través de TVE fue grabado a las 22,30. Pero no se transmitió hasta casi tres horas más tarde. ¿Por qué ese retraso si para cuando se grabó ya estaba desfondada la operación? Una lectura minuciosa y suspicaz del mensaje real evidencia una calculada ambigüedad y que habría valido igual en el caso de que Tejero no hubiera impedido el acceso de Armada al hemiciclo y se formara el gobierno que había configurado con la aquiescencia de quienes habrían de integrarlo. Incluso la interpolación de un par de líneas, fáciles de suprimir sin que se perciba en una grabación estática como aquella, habría servido en el supuesto de un gobierno como aquel para cuya instauración creyó Tejero que se le había implicado en la acción constitucional.

* La noche del 23-F también tuvo mucho de esperpéntico en el vecino Hotel Palace. Allí establecieron su puesto de mando los generales Aramburu y Sáenz de Santamaría. El vestíbulo estaba abarrotado de periodistas, políticos, policías y militares que entraban y salían continuamente. De vez en cuando accedían ujieres del Congreso portando grandes cestos para recoger bocadillos, escoltados por guardias civiles ocupantes. Pero nadie tomaba decisiones y los cordones de seguridad establecidos en los accesos a la Carrera de San Jerónimo más parecían destinados a preservar la ocupación que para contribuir a su liquidación. No opusieron resistencia alguna a que Pardo Zancada y sus hombres accedieran al Congreso. ¿Qué esperaban Aramburu y Sáenz de Santamaría para tomar decisiones? Sólo cuando Armada regresó del Congreso, derrotado por Tejero, comenzaron a moverse, aunque de manera incierta, como si carecieran de instrucciones precisas. Se sintieron liberados cuando Armada firmó el famoso "pacto del capó".

* La unidad militar de transmisiones controló y anotó durante el juicio en la sede del Servicio Geográfico Militar las llamadas telefónicas que hacían o recibían los encausados. Todas menos las de Armada y José Luís Cortina en cumplimiento de órdenes superiores. Un sospechoso privilegio, sin duda.

* Durante la mañana de la vista de la causa en que tocó el turno a José Luís Cortina el fiscal le sometió a un inclemente e infructuoso interrogatorio que el tribunal suspendió con aparente anticipación para continuarlo por la tarde. Se supo entre los procesados que Cortina, malhumorado, hizo una llamada telefónica en el interregno. Cuando se reanudó la vista el fiscal cubrió con brevedad el expediente y ante la sorpresa general renunció a hacer más preguntas.

* Cuando se repasan las penas impuestas a los encausados, sólo una parte muy reducida de los militares y civiles que colaboraron con Armada en la preparación y ejecución de la acción institucional, resulta llamativo que fueran precisamente los procesados del CESID quienes salieron mejor parados, pese a ser, con Armada, los que la montaron y conocían todos sus entresijos. Existió un desmesurado interés político y judicial reduccionista a la hora de los procesamientos y en dejar a salvo otras implicaciones, en particular la extensa trama civil con cuya colaboración contó Armada. Algunos de los que colaboraron activamente en los preparativos de la acción institucional estaban en la lista de gobierno. Había que cargar la responsabilidad sobre selectivas cabezas de turco para evitar perjudiciales salpicaduras. Era difícil salvar a Armada, pero se contaba con su silencio por su devoción hacia la monarquía y al efecto hacia su titular, del que había sido preceptor y fiel secretario de la casa real. Miláns y Tejero, en particular este último, fueron los elegidos para atribuirles la condición de "sargento Vázquez".

* Tiempo más tarde, al hilo de los tópicos aniversarios, una de las cadenas de televisión dedicó el programa "La máquina de la verdad" al 23-F. Estaban invitados para el debate varios periodistas, entre ellos los que habían escritos libros al dictado de Calderón, y algunos políticos de escasa monta. Pero el invitado estrella era el capitán de la Guardia Civil Gil Sánchez Valiente, ligado al CESID hasta que concluyó la acción institucional. Sánchez Valiente escapó de España llevando consigo un maletín con documentos comprometedores, según se comentaba con insistencia. Permaneció en los USA durante un prolongado periodo, al decir de algunos, protegido por la CIA, lo que no pudo ser probado. Pero a lo que iba: Sánchez Valiente se sometió a un interrogatorio conectado a la máquina de la verdad. Salió airoso de todas las preguntas. La última fue la más comprometida: ¿Quién era el esperado "elefante blanco"?. Sánchez Valiente, ante el estupor del presentador y de los asistentes, respondió sin vacilar: "El Rey". El intérprete de la máquina anunció que no mentía. El presentador, consternado, requirió que se repitiera la prueba dos veces más con el mismo resultado. Como el programa no era en directo hubo tiempo para sustituir ese final y trucar uno neutro. Así me lo relató luego uno de los presentes.

LA OCULTACIÓN, LA FALACIA 
Y EL SECTARISMO COMO SISTEMA

El anterior rebobinado pone de manifiesto que el actual sistema se ha construido sobre corrompidos materiales históricos que lo impregnan. Aquellos mismos en buena parte que prostituyeron y desfondaron en gran medida los procesos democráticos desde la constitución de Cádiz a la de 1978. Una historia perversa de conspiraciones, de iluminismo, de violencia, de arbitrariedad, de corrupción y de sangre que alcanzó brutal dimensión el 11 de marzo en Madrid y cuyas consecuencias nos retrotraen, ahora en el interior de España, al abismal hundimiento nacional del 98 y a la disolvente remembranza izquierdista del frentepopulismo. Sobre la sangre y la traición se persigue hoy desde el gobierno y sus aliados ganar la guerra revolucionaria que provocaron y perdieron hace 66 años. En esas estamos.


viernes, 8 de julio de 2022

Atentado ETA al Corona de Aragón, 88 asesinados. El “holocausto” sucedió el 12-julio-1979, dia de la entrega de despachos de oficial en la Academia General de Zaragoza, cuando se alojaban en el hotel la viuda de Franco, su hija y su yerno, dos de sus nietos, y diversos mandos militares, entre ellos el General Vigón, quien perdió allí a su esposa. La guerra subversiva de ETA cuenta con más de 1200 asesinatos

El “holocausto” del Corona de Aragón
José María Manrique
7/3/2019

«…hay alguien que dice que ha declarado la guerra a España; pero España, que tú y yo sepamos, no ha declarado la guerra a nadie; sin embargo, la sangre española se derrama desde hace tiempo y como España no está en guerra, resulta que sólo el otro bando ataca y mata mientras que el bando español sólo aporta víctimas (Carta del Comandante Enrique López-Sors Vergara a su compañero Julián Ezquerro Serrano, recién asesinado por ETA; ambos eran los mandos de la Compañía de Cadetes que iban a recibir los despachos de alféreces el día que ardió el hotel Corona de Aragón [i]).
En estos días en el que el Estado financia búsquedas, homenajes y monumentos a los “represaliados de la República”, y dado que recientemente se ha conocido que los familiares de los asesinados en el Corona de Aragón, el mejor hotel de Zaragoza entonces, no consiguen autorización para colocar una placa memorial en el 40º aniversario, costeada a sus expensas, creo oportuno recordar aquella tragedia y su contexto [ii].

Puesta en situación: de la Constitución de 1978 al verano de 1979
El 6 de diciembre de 1978 se aprobó la Constitución que consagraba el término `nacionalidades´, sin duda en la estela de la vieja consigna masónica resumida en la palabra GALEUSKA -Galicia/Vascongadas, Cataluña/Canarias- (Triple Alianza de 1923; lema de las “Fuerzas Galeuskas” del masónico Consejo Antifascista Ibérico de 1945; compromiso acordado en Munich en 1962 según Villar Arregui y González Seara; grito de Chiqui Benegas en la “Declaración Socialista de Guernica” el 10 de julio de 1977) [iii]. Aquel año terminó oficialmente con 69 asesinatos de ETA.

El 3 de enero de 1979 se produjo el del General de División Constantino Ortín Gil, Gobernador Militar de Madrid, con las consiguientes gravísimas convulsiones en el estamento militar y en la población en general. El 25 de mayo pereció de forma similar el Teniente General Gómez Hortigüela y el 10 de junio fue atacado el Centro de Instrucción de Reclutas nº 11 (Araca, Vitoria). En junio los estatutos vasco y catalán estaban empantanados, ya que UCD y Coalición Democrática gozaba de mayoría y bloqueaba las propuestas de los demás, y la noche del 3 al 4 de julio de 1979 ETA atentó en Madrid contra Gabriel Cisneros, diputado de UCD [iv].

También es importante tener en cuenta que el 18 de febrero de 1978 había ardido el “Pazo de Meirás” (La Coruña), y que unos 15 días después del hotel Corona de Aragón ardería el “Canto del Pico” (Madrid), propiedades ambas de la familia Franco [v].
El incendio (sic) del Corona de Aragón [vi]
El 12 de julio de 1979 iba a celebrarse la entrega de despachos de oficial a la XXXVI Promoción de la AGM y, por ese motivo, se alojaban en el hotel, entre otros, la viuda de Franco, su hija y su yerno, dos de sus nietos, y diversos mandos militares, entre ellos el General Vigón, quien perdió allí a su esposa, doña Concepción García Llorente; entre los nuevos alféreces se encontraba José Cristóbal Martínez-Bordiú Franco, quien recuerda así lo sucedido [vii]: «…A los pocos meses del fallecimiento del abuelo, decidí dejar mis estudios de Arquitectura e ingresar en la Academia General Militar.

Tres años más tarde, el 19 de julio de 1979, con ocasión de mi entrega de despacho de oficial y estando parte de mi familia pernoctando en el Hotel Corona de Aragón, intentaron asesinarla como a norvietnamitas, haciendo deflagrar simultáneamente tres bombas incendiarias, inmediatamente sobre, bajo y junto a las habitaciones que ocupaban, librándose todos ellos de una muerte segura debido a que mi abuela quería asistir a Misa, a primera hora y antes del acto castrense, en la Basílica del Pilar, por lo que su servicio de seguridad y su chófer ya estaban listos junto al hotel cuando tuvo lugar el atentado y pudieron ver lo que ocurría y avisar a los bomberos inmediatamente. Aun así murieron como consecuencia del mismo 82 (sic) personas, más del triple que el atentado del Hipercor de Barcelona y solo superado por los atentados del 11-M. Muchos de ellos padres y familiares de mis compañeros de promoción.

En su día supe lo que había pasado por dichos guardaespaldas, pero, como … la mayoría eran guardias civiles, me advirtieron que si tenían que firmar alguna declaración oficial lo harían al dictado de sus superiores, ya que todos tenían responsabilidades familiares y sus vidas dependían de su sueldo.

Sería de agradecer que si alguien tiene información de lo que allí realmente pasó nos lo hiciera saber, pro escrito, a ser posible, pues las fuerzas de seguridad del estado nunca lo investigaron, dado que dieron por buena la versión oficial, cocinada o precocinada y transmitida desde el primer momento, de que se debió a un incendio fortuito en la cocina de un churrería de la planta baja. En aquellos años la responsabilidad de los seguro no cubría los atentados terroristas de ningún signo, por lo que los propietarios de inmueble (también) dieron por válida dicha versión.

Sólo treinta años más tarde, y tras el esfuerzo y tenacidad de uno de mis compañeros, también familiar de víctima (Juan Ramón Vigón García), el Tribunal Supremo sentenció que se había tratado de un atentado, sin atreverse a señalar la autoría.

Creo que dicho atentado fue determinante para el posterior “intento de golpe de estado”, o “teatro político”, según se mire, del 23 de Febrero de 1981.

Ese mismo septiembre, y tras comunicarnos en la Academia a un reducido grupo de alumnos que era de manera forzosa, sin corresponderle y temiéndose lo peor, (que) había sido destinado a Bilbao, fue asesinado por ETA el mejor maestro que he tenido, el entonces Comandante D. Julián Ezquerro Serrano …».
Según declaraciones de empleados del hotel el edificio se vio envuelto en una lengua de fuego en muy pocos minutos, de dos a cinco; muchos de los huéspedes murieron asfixiados en sus camas (eran las ocho de la mañana), inconscientes por la acción del calor y del humo; extinguir el incendio costó cinco horas.

A los alféreces que tenían familiares en el hotel, y que conocían por la radio-transistores el dramatismo del incendio, se les prohibió abandonar la formación, petición que habían formulado a sus mandos inmediatos, y que los cuales habían cursado. El citado Comandante Ezquerro fue destinado poco después con carácter forzoso a Vascongadas, saltándose a dos que le precedían en la lista, donde fue asesinado el 19 de septiembre por ETA, a la semana de incorporarse.

ETA y GRAPO reclamaron la autoría, aquí y en Francia, y hubo varias amenazas de bombas en Zaragoza durante el incendio. La víspera del atentado por la tarde hubo en Zaragoza una manifestación consentida, al menos, de extrema izquierda (y vascos) con `Goras´ a ETA, que llegaron a estar delante del hotel. El incendio nunca fue verdaderamente investigado (como en los casos del avión del Monte Oiz o los trenes del 11-M), por lo que el descontrol fue grande. La versión oficial fue que el fuego comenzó en la churrería de la cafetería `Formigal´ del hotel; las habitaciones 224/226/228 que ocupaba la familia Franco estaban encima de ella. Cuando se hizo el recuento entre clientes del hotel vivos y muertos, faltaban tres y, curiosamente, los tres tenían el DNI falsificado.
Aunque oficialmente `solo´ hubo 78 muertos y 113 heridos, al menos hubo 88 víctimas mortales y 101 heridos (entre ellos dos bomberos y Carmen Polo de Franco), según la cuidadosa investigación de uno de aquellos afectados, a quien agradecemos muy encarecidamente su valiente y magna labor, cuyos listados se adjuntan; la mayoría de las víctimas perecieron por asfixia, aunque otras fallecieron al arrojarse al vacío presas del pánico. En resumen, en el Anatómico Forense contabilizaron 84 cadáveres y en fechas posteriores fallecieron cuatro de los heridos. Un cadáver quedó sin identificar, fue enterrado con identidad falsa, nadie pagó su tumba, nunca fue reclamado y durante 21 años hubo dos sepulcros en Montjuïc con el mismo nombre: José Domingo Pujadas [viii]. Hubo 11 extranjeros muertos (tres norteamericano, tres franceses, dos argentinos, dos alemanes y un mejicano) y 11 heridos (cinco mejicanos, dos canadienses, un argentino, un yanqui, y otros dos de nacionalidad desconocida). Perecieron Rodrigo Peñalosa Esteban-Infantes, Coronel de Artillería retirado, Alfonso Queipo de Llano y Acuña, Teniente Coronel de Caballería, José Jiménez Gil, Comandante de Intendencia, y Ángel Hernández Pérez, Capitán de Infantería destinado en la Policía; también murieron Ángel Cabello Iruela, Teniente de la Guardia Civil, y los familiares de militares y Guardias Civiles Genara García O’Neill, Francisca Diufaín de Alba, María Asunción Cabello Baeza y Asunción Baeza Escolano, entre otros. Todos los militares ascenderían al empleo inmediato con carácter honorífico, menos Jiménez Gil, cuyo caso está vergonzosamente aún pendiente de resolver en el Ministerio de Defensa.

El 21 de julio se acordó el estatuto vasco y el 18 de diciembre de 1979 el Congreso de los Diputados dio su visto bueno a los Estatutos del País Vasco y Cataluña. El día 29 Blas Piñar fue el único que votó en contra del estatuto catalán y solo hubo 13 abstenciones.
El Poder y la Justicia
Especialmente vergonzosa fue la actuación del General Gutiérrez Mellado con relación a la tragedia. El General Armada escribió [ix] que durante el `incendio´ del Corona de Aragón fue comisionado por Gutiérrez Mellado (G. M.) para tranquilizar a las autoridades militares y las víctimas, pues, entre otras cosas, era amigo y compañero de promoción de Artillería del General Vigón, cuya mujer pereció, y del Coronel Peñalosa; concretamente relata que cuando “La Administración Central” (sic; estaba a las órdenes de Gabeiras, recién nombrado JEME al saltarse “El Guti” la propuesta del Consejo Superior del Ejército) le envió en representación, actuó de `enlace´ con el Capitán General (Antonio Elícegui Prieto), y escribe: «…la impresión en Zaragoza era de Sabotaje…no le correspondía opinar sobre ello y no opinó… pero la impresión que le acompaña es que aquello fue un bárbaro atentado». Armada también se entrevistó con Laína (el Gobernador Civil); años después, en el Heraldo de Aragón dijo que le contaron (¿Laína?) que habían sido vistos unos individuos como limpiando alfombras y las escaleras el día antes (¿impregnando con napalm?); Laína y él coincidirían también el 23-F. Alfonso Zapater testimonió que el Gobernador Civil prohibió a los periodistas hablar de la posibilidad de un atentado y culpando a churrería, aunque los testigos vieron tres focos muy separados (alguien grabó una película, que no se incorporó a la investigación, que lo demuestra) [x]. Tiempo después el encargado de la churrera, Juan José Inojosa, manifestó que aquel día se durmió y no fue a trabajar, pero que la noche anterior había dejado el aparato limpiándose “en sosa”, por lo que creía que el incendio fue provocado [xi]. De Laína se volvería a hablar, mal, con relación a los crímenes de Alcácer en 1992.
Como dijo Ismael Medina [xii], «el Gobierno Suárez, bajo la dirección del Vicepresidente Gutiérrez Mellado, realizó un esfuerzo desmesurado para ocultar que ETA había cometido el atentado … G.M. se aplicó con ahínco en tres direcciones, sobre todo: bloquear la comunicación con el exterior a los cadetes y a los familiares presentes, para que no conocieran la existencia del atentado hasta después de concluida la ceremonia de entrega de despachos; falsear la existencia del atentado atribuyéndolo a un incendio procedente de la churrera de la cafetería ubicada en el semisótano; y silenciar a toda costa la autoría de ETA, tarea esta última a la que se aplicó el gobernador civil, al que luego se premiaría con la Subsecretaría de Interior … Laína consiguió que no se publicara la llamada de ETA a la prensa zaragozana atribuyéndose la autoría, y el Gobierno de que trascendiera en España la reivindicación hecha posteriormente por ETA a Radio Bayona».

El General de Ingenieros Antonio Álvarez de Miranda era comandante profesor de la Academia cuando tuvo lugar el aterrador suceso y testimonió que, a primera hora de la mañana, cuando el hotel ardía por los cuatro costados, llamó desde Madrid Gutiérrez Mellado al general director de la Academia General Militar (Felipe Palacios Costero), conminándole para que, entre otros `detalles´ no permitiera que se propagara el rumor de que el incendio era un atentado obra de la ETA; es evidente que en aquellos momentos no podía saberse si lo era o no, pero el hecho es que de acuerdo con las órdenes recibidas se tocó “batallón y llamada” y los alumnos entraron en formación para el acto castrense, mientras muchas de sus familias estaban muriendo achicharradas a poca distancia de allí. El Coronel Lorenzo Fernández-Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda, familiar del anterior, en su magnífico trabajo del que sale la información anterior, concluye que: «Si ante aquella salvajada terrorista, con su enorme cantidad de muertos y heridos, todos familias … y una gran parte de ellas familias militares, hubiera trascendido que era un atentado de ETA, el 23 de febrero de 1981 posiblemente hubiera tenido lugar un año y pico antes…. y previsiblemente con otro resultado … La negación a ultranza desde el primer momento, de la posible autoría de ETA, y la posterior explicación oficial u oficiosa de que el incendio fue fortuito y “originado en la churrería” fue siempre una razón de estado para que el luctuoso hecho no influyera negativamente en el proceso político en el que, curiosamente, si estaba interviniendo de lleno el terrorismo como instrumento de presión política» [xiii].
Desde el primer momento se pensó en atentado, dadas las múltiples indicios y circunstancias, pero, a pesar de ello, en 1980 la Audiencia Nacional dictó un auto afirmando que no se había acreditado el carácter terrorista y la Audiencia de Zaragoza sobreseyó la causa en 1982. No obstante, en 1989 el Tribunal Supremo concluyó que «hubo intencionalidad» en el incendio, señalando que «no guarda relación la escasa entidad del incendio producido en la freiduría del hotel … con las catastróficas consecuencias que se originaron», absolviendo al hotel y a las aseguradoras del pago de indemnizaciones. Posteriormente el Consejo de Estado, en marzo de 2000, dispuso que las víctimas de aquel incendio debían recibir las ayudas previstas en la Ley 32/1999 de Solidaridad con las Víctimas del Terrorismo, debido a que habían sufrido «hechos perpetrados por persona o personas integradas en bandas o grupos armados o que actuaran con la finalidad de alterar gravemente la paz y seguridad ciudadanas»; el Gobierno Aznar concedió a las víctimas una indemnización similar a las de las víctimas de terrorismo, pero sin reconocer explícitamente que fue un atentado de ETA.

El 10 de febrero del 2009 la Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo, teniendo en cuenta un informe pericial que señalaba que el incendio tuvo tres focos y «no pudo provocarse por una sola y aislada persona, ni de forma casual», dictó una sentencia afirmando que la tragedia estuvo causada por tres personas adiestradas [xiv], y reconoció el derecho de la mujer del General Vigón a recibir la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo; curiosamente el perito que informó en el Supremo perdió posteriormente su trabajo en los bomberos de la Comunidad de Madrid gobernada por el PP.

El Boletín Oficial del Estado del 22 de febrero de 2011 publicó dos Reales Decretos, uno (R.D. 230/2011) por el que se concedía, «a título póstumo, la Gran Cruz de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a las personas … fallecidas a consecuencia de los hechos ocurridos el día 12 de julio de 1979 en el hotel “Corona de Aragón”», y otro (251/2011) concediendo la Medalla de la Orden del Mérito Constitucional a don Francisco Laína García. Como resaltó Carlos Ruiz de Miguel, en el 30º aniversario del 23-F los lectores del BOE pudieron `disfrutar´ de aquella ¿mera coincidencia o ironía de la historia? [xv].

El de junio de 2013 el juez Fernando Andreu, del Juzgado nº 4 de la Audiencia Nacional, que había reabierto la causa en marzo del mismo año después de que cinco víctimas esgrimieran la sentencia del Tribunal Supremo de 2009, determinó que el incendio no fue un acto terrorista. Pero el 17 de septiembre de 2014 el Ministro del Interior concedió «la Insignia de la Real Orden de Reconocimiento Civil a las Víctimas del Terrorismo a D. Juan Ramón Vigón García, hijo de Dª María Concepción García Llorente, que falleció en el atetado terrorista ocurrido el día 12 de julio de 1979, en Zaragoza» [xvi].

FUENTES I
[i] El Alcázar. 21/09/1979. Síntesis del dolor del pueblo español (carta del Comandante López-Sors a su compañero Ezquerro); www.march.es/ceacs/biblioteca/proyectos/linz/PDatos.asp?Reg=r-40620
Consejo Antifascista Ibérico: Franco contra los masones; Ediciones Martínez Roca, Madrid, 2007.
Arregui: http://www.senado.es/legis0/publicaciones/pdf/S_1978_040.PDF, Pag. 24 de este enlace, 1622 del diario.
[vii] Boletín de la Fundación Francisco Franco nº 135, de 1 de julio de 2015.
[ix] Alfonso Armada Comyn: Al Servicio de la Corona, Ed. Planeta, Barcelona 1983; Pag. 215 y 216.
[x] Edición especial del Heraldo de Aragón, lunes 12 de julio de 2004, páginas 2, 3 y 5. El periodista Ramón J. Campo lo ratificó casi 30 años después en declaraciones al programa “Cuarto Milenio” de la cadena `Cuatro´ de TV; K. Pérez y L. Señarís: Habla La Dignidad, Hablan Las Víctimas, Pag. 97, A.D.D.H., 2012, (http://www.addh.org.es/1_Testimonio_victimas.pdf).
[xii] Ismael Medina: Del 20-D al 11-M, una Historia de Falacias y Encubrimientos; https://bitacorapi.blogia.com/2006/022701-del-20-d-al-11-m-una-historia-de-falacias-y-encubrimientos.php.
[xiii] Lorenzo Fernández Navarro de los Paños y Álvarez de Miranda: El terrorismo como instrumento de presión política; http://www.belt.es/expertos/HOME2_experto.asp?id=6427.
[xiv] tp://supremo.vlex.es/vid/-53890855: «Este incendio no pudo provocarse por una sola y aislada persona, ni de forma casual. Necesariamente han tenido que intervenir un mínimo de tres personas, debidamente concertados entre sí. Y ello es así dado que se produjeron tres igniciones prácticamente simultáneas junto al piano, junto al conducto de humos y junto a la salida de la churrera. Dicho grupo organizado hubo necesariamente de contar con conocimientos altamente especializados y con el material preciso que se ha mencionado en este dictamen (Napalm unido a Magnesio). Este grupo forzosamente tenía el adiestramiento para moverse entre las llamas, dónde situar las igniciones, y cómo entrar y salir del hotel, sin lesionarse ellos mismos».
El Corona de Aragón y la guerra subversiva (II/II)
José María Manrique
8/3/2019 
Cada avance del progresista se convierte en un estatus para el conservador, (por lo que) a menudo, conservador solo significa alguien que conserva revoluciones. (Chesterton)

Con casi total seguridad, ETA tiene en su haber, sola o, seguramente, “en compañía de otros”, hechos tan trascendentales como el asesinato del Presidente del Gobierno (Carrero), el citado incendio del Corona de Aragón, el derribo del avión del Monte Oiz, y un total de muchos más de mil muertos, contando todos los que, como los citados antes y otros más, incluidos los no juzgados o por resolver, NO se quieren atribuir a ETA. Y nos quedamos cortos, porque según el “Premio Nadal” Alfonso Sastre en Jenofa Juncal, pieza teatral escrita en 1983 y estrenada en 1988, habían sido por entonces unos dos mil.
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Atentado cafetería Rolando
Sastre, y su mujer Genoveva Forest, habían estado seriamente implicados en el atentado contra Carrero Blanco (eran “ex dirigentes comunistas”) y en el de la Calle Correo (Cafetería Rolando). Jenofa era una obra febrilmente antipatriótica y blasfema que mereció el Premio Nacional de Teatro en 1993, otro escandaloso y claro apoyo del PSOE desde el Ministerio de Cultura al separatismo terrorista de ETA, FRAP y demás organizaciones. Recordemos, para valorar adecuadamente los hechos, que para el Cardenal Tarancón (Presidente de la Conferencia Episcopal y cabeza del cambio eclesial) “el asesinato de Carrero Blanco (fue) doloroso pero providencial para la instauración de la democracia”, y que inmediatamente después del incendio del Corona de Aragón (88 muertos y unos 101 heridos) se firmó el `atascado´ Estatuto de Autonomía Vasco. Recordemos que los supuestos asesinos del Presidente del Gobierno no fueron juzgados, porque a los pocos que se detuvo se les amnistió sin estar aun ni siquiera imputados (Ley 46/1977, de 15 de octubre, de Amnistía; disposición de la Jefatura del Estado).

Nadie en el extranjero, medianamente impuesto en temas de seguridad, entiende que ETA haya podido sobrevivir durante medio siglo a la actuación del Estado. Y, desde luego, es humanamente imposible, incluso por muchos apoyos exteriores con los que haya contado.

La Revolución y España
¿Qué mano o manos ocultas había tras ETA y los demás grupos marxistas-separatistas que camparon a sus anchas durante la “pacífica y modélica transición”? ¿Por qué la Jefatura del Estado y los diferentes Gobiernos han permitido, al menos, esta incomprensible situación?

Para el recuerdo quedan las declaraciones del Comandante Cortina cuando se vio cercado por el fiscal en el juicio del 23-F, además de aquello de que “Que no me jodan, que saco hasta lo de Carrero Blanco”:

«… En esto tenemos una larga historia que, en este caso, creo que habría quienes podrían declarar que algún equipo había participado en el asesinato del Almirante Carrero Blanco, en el cual coincidieron, lo cual es muy frecuente: es muy frecuente, y de hecho ha ocurrido en numerosas ocasiones, que en acontecimientos trágicos y señalados, como fue el asesinato del Almirante Carrero Blanco y en el intento de asesinato o atentado contra el General Esquivias, existen siempre medios propios próximos, y después se comenta, más o menos, llamémosle, más o menos, de una forma ligera, el que, pues sí, lo hemos hecho nosotros, o sí, hemos participado en aquellos, pero, sin que, en fin, a aquello se le pueda dar otro alcance». El Comandante Cortina salió absuelto [i].
No somos nosotros solos quienes piensan que ETA es parte de una estructura relacionada con los servicios secretos, nacionales y extranjeros, controlados ambos por las sinarquías. Julio Anguita, miembro desde 1972 del Partido Comunista de España (PCE) y Secretario General del Partido Comunista de España entre 1988 y 1998, y Coordinador General de Izquierda Unida entre 1989 y 2000, dijo:
ETA está teledirigida por las cloacas del Estado … No totalmente pero evidentemente; tengo informaciones … y cantaré si se me requiere judicialmente …Ha habido cosas raras .. a partir del 23-F, un pacto de silencio culpable, de no tocar determinadas cosas … Los servicios secretos han podido ralentizar ese fin de ETA; eso lo dije, es una sospecha que tengo y no de viene de una noche de luna llena; tengo personas que me han informado antes … no puedo entender que el Estado Español, en magnífica relación con el francés, en determinados momentos, no haya llegado a terminar …” [ii].

Algunos se inclinan a que todo `fue´ una peculiar guerra subversiva impulsada por el marxismo de la URSS. Otros además ven una “agresión indirecta” de otras naciones o grupos internacionalistas de poder para transformar la España ejemplar y boyante fruto de la `Dictadura´ en la entidad manejable y débil que había sido durante el siglo XIX y comienzos del XX, periodo en que prácticamente fue un protectorado inglés con algunos lapsos de predominio francés, y siempre bajo la tutela de las logias de esas obediencias.

Los menos han visto la continuación de la `Revolución´, versión española de la(s) mundial(es), que campa desde “la Inglesa” (1642/9-89), “la Norteamericana” (1775-83/9), “la Francesa” (1789-99), “las Europeas del S. XIX”, “la Rusa” (1917) y tantas otras que están transformando lo que fue “La Cristiandad” en algo irreconocible.

Guerra Subversiva es aquella librada en el interior de un territorio, llevada a cabo por parte de sus habitantes, apoyados generalmente desde el exterior, contra la autoridad constituida, con objeto de conquistar el poder o paralizar su acción en determinadas zonas. Se desarrolla en varias fases: preparatoria, agitación, terrorismo-guerilla, estado subversivo, insurrección; el terrorismo es, pues, fase y forma de acción subversiva. La Guerra Revolucionaria está identificada con la Subversión Interior, y solo en las fases avanzadas se realizan acciones `militares´ capaces de ser combatidas de igual forma.

El Terrorismo tiene como finalidad principal crear un clima de MIEDO que obligue a apoyar la revolución o, por lo menos, no auxiliar a las autoridades. El miedo paraliza, inhibe la conciencia y anula la razón. Este es el efecto principal buscado: la anulación de las personas y corporaciones a las que la subversión ha declarado la guerra violenta por considerarlas sus enemigos mortales, es decir, al pueblo llano y patriota, la Policía, la Guardia Civil y los Ejércitos. A los demás solos les aplicará la acción psicológica, porque sabe que, además de no ser enemigos viscerales, aprenden la lección en cabeza ajena.

La Agresión Indirecta, en la práctica, la definió la Asamblea General (AG) de las NN.UU. el 14 de diciembre de 1974 en la Resolución 3314, especialmente (XXIX) Artº. 3 F y G, y Resolución 2625 (XXV) como la asistencia prestada por un Estado a bandas armadas, grupos irregulares o mercenarios a través de su financiación, suministro de armas, organización o apoyo logístico, o simple tolerancia de dichas bandas o grupos). Concepto similar al de Agresión Encubierta ó Ataque de Falsa Bandera.
Casa-Cuartel Guardia Civil de Zaragoza
Revolución es sinónimo de ruptura y cambio profundo, de implantación de un orden nuevo conforme con los principios ideológicos rupturistas; es una distinta concepción de la vida y de la sociedad, alcanzable mediante la utilización de todos los métodos posibles (legales e ilegales, violentos o no) y el aprovechamiento de los agravios, injusticias, desigualdades, separatismos y demás posibles vulnerabilidades. La Estrategia Revolucionaria trata de vencer al enemigo sin combatir (al menos en una guerra declarada); se trata de captar para el propio bando al enemigo. Es una “estrategia sin tiempo”, cuyas armas fundamentales son las ideas (frente a las que valen poco los pertrechos bélicos). Es una estrategia muy de la edad moderna y no solamente marxista, ya que es una forma más de la agresión encubierta (económica, ideológico-social, migraciones, revoluciones, acciones económicas solapadas, incendios, pestes, etc) utilizada a lo largo de los tiempos por algunos estados. Recordemos que “La guerra es la continuación de la política por otros medios” (Clausewitz) y “La paz es la continuación de la guerra por otros medios” (Lenin).

La Transición fue un continuado proceso revolucionario apenas disimulado, impulsado por élites de poder internas y externas, y enmarcado en una deriva mundial hacia lo que se podría llamar “Anti-Cristiandad. En él que se utilizaron tanto las técnicas de la guerra subversiva como, y fundamentalmente, la actuación desde el poder, el cual ha diseñado y fomentado, o consentido, la actuación de los principales ejecutores de este drama. Y como ejemplo de esta última afirmación les proponemos unas reflexiones relativas a una Constitución que estableció prácticamente un “Estado Federal” en base a las `nacionalidades´ que tanto defendió la traidora UCD [iii], es decir, la bomba de relojería de la desmembración física y muerte espiritual de España.
Y en ese apocalíptico proceso continuamos, como fácilmente se puede comprobar.
TRABAJO COMPLETO EN PDF
FUENTES  II (Aquí parte I)
Estévez y F. Mármol en Carrero: Las razones ocultas de un asesinato. Etc.
[ii] Julio Anguita a Tiempo de Cuba el 28 de febrero de 2004, http://www.libertaddigital.com/php/imprimir_pagina.php?cpn=1276216909; reiteradas en otra entrevista a Luis del Pino en Esradio el 14-XI-2012, http://www.libertaddigital.com/php/imprimir_pagina.php?cpn=1276216909, escuchar el sonido -minutos 18 a 20-: http://www.esradio.fm/anguita-espana-esta-instalada-en-un-estado-de-gangrena-institucional-1276376189/)
[iii] El enigma de las `nacionalidades´. Los constituyentes `inventaron´ un concepto para proteger la unidad de España y, a la vez, contentar a los nacionalismos. CiU y PNV descartaron el objetivo de la secesión;