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sábado, 2 de diciembre de 2023

Los masones más allá de sus 'secretos' y de las teorías de la conspiración

Los masones más allá de sus 'secretos' 
y de las teorías de la conspiración
 06/05/2022
FUENTE MASÓNICA 

En ‘La orden, una historia global del poder de los masones’, John Dickie va más allá del halo de misterio y temor que envuelve a la masonería para descubrir las luces y las sombras de esta longeva hermandad

John Dickie ha pasado más de cinco años investigando la historia de la masonería. El resultado es La orden, una historia global del poder de los masones, un libro publicado por Debate. Dickie es historiador, periodista y profesor en el University of College de Londres.

La masonería se formó en la Gran Bretaña de los siglos XVII y XVIII, y ha llegado hasta nuestros días. Esta hermandad siempre ha estado acompañada de un halo de misterio, además de un orgullo por la cantidad de personajes relevantes que han pasado por ella: Garibaldi, Simón Bolívar, George Washington, Conan Doyle, Mozart, Haydn, Peter Sellers, Nat King Cole, Oliver Hardy, Henry Ford, Oscar Wilde, Disney o Churchill. Hombres, por supuesto. Porque, como escribe Dickie: «Lo más ofensivo de todo es que la hermandad masculina de la francmasonería ha excluido tradicionalmente a las mujeres y ha ayudado a cimentar esa exclusión en todas las otras esferas de la vida con las que entra en contacto. La utopía masónica está abierta a todos, menos cuando no lo está».

La esencia de la francmasonería no ha cambiado: es una hermandad de hombres ligados por juramento a un método de mejora personal. Un método que se centra en unos rituales que se realizan a puerta cerrada y donde los símbolos representan cualidades morales, cuenta Dickie en el libro. «La mezcla de ritual, instrucción moral y camaradería masculina de los masones aún puede impartir dignidad y un plan para la autosuperación que va más allá del ego», escribe Dickie. «Solo los cínicos más perezosos se burlarían del objetivo masónico de hacer mejores a los hombres buenos». Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, «en el pasado de la masonería hay tantas luces y sombras como en el suelo de una logia –a cuadros blancos y negros–», anuncia Dickie.

 

Ni blanco ni negro, sino todo lo contrario

John Dickie recibe a THE OBJECTIVE en el Ateneo de Madrid: «He hablado con muchos masones y nunca me he encontrado otra cosa que no fuera apertura, transparencia y entusiasmo. Siempre empiezo pidiéndoles que me expliquen qué es la masonería y la mayoría tiene muchas ganas de explicar lo poderosa que es esta hermandad para ellos, el sentido de comunidad que han encontrado, de pertenencia, de tener un propósito ético, una razón para salir al mundo a ayudar a la gente y también de divertirse, porque a los masones les gusta comer y beber», dice Dickie con una sonrisa. El autor reconoce que cuando empezó con el libro tenía muchas sospechas hacia los masones. Creía que estaban en el centro de rumores, escándalos: todo el tema de la corrupción vinculada a policías británicos masones, por ejemplo. También la logia masónica P2 en Italia, que estuvo involucrada en terrorismo, en blanqueo de dinero de la mafia, etc.

«Existen dos historias en relación a la masonería: una es que todo se trata de una organización con rituales raros, incluso un poco macabros, y otra es la historia que cuentan los masones sobre una tradición noble de fraternidad y hermandad»

«Una de las razones por las que sentí tanto entusiasmo por este libro llegó cuando me di cuenta de que existían dos historias en relación a la masonería: una es que todo se trata de una organización con rituales raros, incluso un poco macabros, y otra es la historia que cuentan los masones sobre una tradición noble de fraternidad y hermandad. Cuando adoptas una perspectiva más global ves que las dos historias tienen aspectos verídicos y que en el medio hay todo un mundo de historias que no encajan en ninguno de los dos modelos y que pueden sorprender tanto a los propios masones como a las personas que empezaron sintiendo sospechas hacia ellos», cuenta Dickie. John Dickie es historiador, periodista y profesor universitario | Foto: Winnie | The Objective.

Los secretos de los masones

John Dickie es muy consciente del poder de atracción que ejercen los secretos de la masonería para los no masones. «Por eso empecé el libro con una historia sobre secretismo», cuenta con una sonrisa cómplice. «Quería dejar claro que lo que es importante en el secretismo es la cantidad de historias que genera y no tanto los secretos en sí mismos, aunque los secretos masónicos son el motor de la historia de los masones». Cuando uno se convierte en masón, explica, pasa por rituales secretos y el significado de estos rituales se esconde en símbolos. A lo largo de estos rituales hay unas advertencias horribles, el candidato promete no revelar los secretos de la orden so pena de muerte en la más terrible de las circunstancias –algo que es puro teatro porque estos castigos truculentos nunca se llevan a cabo–. «Hay tres secretos de los masones que me arriesgo a revelarte», dice Dickie divertido: «Lo primero es que los secretos en realidad no han sido muy secretos porque el primer documento sobre esto es de principios del siglo XVIII, pero bueno. El primer secreto es: intenta ser un tío majo. El segundo es: intenta entender el mundo un poco mejor. Y el tercero: la muerte es un tema serio que tendría que hacernos reflexionar».

Como Dickie explica, es desproporcional la arquitectura ritual que se crea alrededor de estos secretos. Por este motivo lo que cuenta es el sentido de pertenencia, lo sagrado que crean y no el contenido en sí de los secretos. Estos secretos son tan básicos porque cuando nació la masonería había muchos conflictos religiosos y añadir un componente teológico, ético o moral a la orden habría supuesto problemas con las autoridades, explica el autor. Se da el caso de masones que tras ingresar en la hermandad quedaron decepcionados al conocer los secretos. Como escribe Dickie, puede resultar que «la verdad acerca de la masonería resulte absolutamente decepcionante».

A la larga, los secretos han supuesto un arma de doble filo para los masones en su historia: por un lado está la potencia de crear una identidad colectiva dentro de la orden gracias a ellos y, por otro, los numerosos malentendidos y la desconfianza que han suscitado siempre los masones. Como escribe Dickie, «inspira lealtad y atrae problemas».

La influencia de la masonería y la teoría de la conspiración

Estados Unidos ha tenido catorce presidentes del gobierno masones. Durante el mandato de George Washington la masonería se convirtió en credo de la nueva nación americana. La iglesia mormona, la mafia siciliana o el Ku Klux Klan le deben sus orígenes a la masonería; los masones han sido influyentes a pesar de ellos mismos, dice Dickie. «Allá donde se instalara la masonería, su influencia impregnaba la sociedad», escribe. «Durante mucho tiempo, los francmasones han aspirado a vivir según un código de tolerancia religiosa y racial, democracia cosmopolitismo e igualdad ante la ley». Ideales que no siempre se han cumplido, ni dentro de la masonería, ni en los distintos grupos que nacieron a raíz de ella. .

La masonería es responsable del nacimiento de las teorías de la conspiración. El secretismo y el misterio de la orden ha llevado a muchas personas a lo largo de la historia a temerla. «Desde principios del siglo XIX, las conspiraciones masónicas no han pasado nunca de moda y van desde lo inquietantemente plausible hasta lo excéntrico. Los masones envenenaron a Mozart, Jack el Destripador era masón y sus compañeros borraron su rastro. Los masones fueron los artífices de la Revolución francesa, la unificación de Italia, la caída del Imperio otomano y la Revolución rusa», escribe Dickie citando algunas de las teorías de la conspiración más famosas ligadas a los masones.

«Internet está repleto de páginas dedicadas a los Illuminati, una rama de la masonería cuyos miembros, entre ellos Bono, Bill Gates y Jay Z, han firmado un pacto oculto que los vincula con un plan perverso para dominar el mundo. Algunos de estos mitos son inofensivos. Otros son muy peligrosos»

«Internet está repleto de páginas dedicadas a los Illuminati, una rama de la masonería cuyos miembros, entre ellos Bono, Bill Gates y Jay Z, han firmado un pacto oculto que los vincula con un plan perverso para dominar el mundo. Algunos de estos mitos son inofensivos. Otros son muy peligrosos. Mussolini, Hitler y Franco sospechaban que los masones eran conspiradores y asesinaron a miles de ellos. Los comunistas siempre han visto a la masonería como una camarilla burguesa y maliciosa, y aún está prohibida en la República Popular China. El mundo musulmán también atesora una sólida tradición de paranoia antimasónica –solo está permitida en Líbano y Marruecos–», escribe. Obviamente las logias también han sido en ocasiones nidos de personas sin escrúpulos, de intrigas y complots, así que no todas las teorías y sospechas que despiertan son erróneas.

Ana Laya

Dickie cree que hoy en día los masones tienen menos influencia debido a que el número de miembros está en declive. «A los masones les encanta atraer a personajes famosos, también como reclamo para atraer a nuevos miembros, pero muchas veces estos están demasiado ocupados para dedicar demasiado tiempo a todo lo que requiere la masonería: son muchos rituales, muchas reuniones, etc. Los masones se están planteando los motivos de este declive y piensan en cómo dar la vuelta a la situación y reclutar gente joven», explica Dickie.

«La globalización e internet están obligándonos a replantear y a reinventar una necesidad humana fundamental: la comunidad. En un momento así, a nuestra búsqueda del bienestar le iría bien contemplar la historia tragicómica de cómo una forma de comunidad nacida en una época global anterior intentó poner en práctica algunos de sus ideales más valiosos», escribe Dickie. Una historia tragicómica llena de claroscuros que va más allá de los secretos y las teorías de la conspiración.