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viernes, 16 de abril de 2021

***MASONERÍA-NOM-GATES-OMS-VACUNAS: Desinformación, encubrimiento y DICTADURA

Vacunas, desinformación, encubrimiento 
dictadura global para una sociedad transgénica y mutante
Por Magdalena del Amo
11 abril 2021

No sé si un nuevo Núremberg será posible. No será por falta de no reclamarlo. Ignoro si algún día será juzgado el elenco de personajes e instituciones que están perpetrando este genocidio, este exterminio de la humanidad, minuciosamente programado y calculado desde las cúpulas de las élites globalistas que, a su vez, son las cloacas de este sistema corrupto desde la noche de los tiempos. La humanidad ha sido siempre engañada, condenada a la uniformidad que confieren las normas del rebaño. Algo que unos cuantos “despiertos” han sabido siempre a lo largo del tiempo y que ahora se manifiesta abiertamente ante quien quiera ver y oír. Pero hay demasiados ciegos y sordos, demasiados sentidos anulados que no cumplen con su función, demasiadas neuronas desconexionadas. Ha habido un excesivo cuidado en frenar la evolución del sapiens, distrayendo el camino de su destino sagrado, anulando su don de discernimiento, capacidad inherente a su naturaleza que lo habilita para elegir siempre lo bueno y lo conveniente de acuerdo a las leyes naturales emanadas de la gran sabiduría divina.

En este presente continuo, la humanidad está sufriendo el mayor ataque de su historia, mucho peor y más irreversible que cualquier guerra anterior, cualquier bomba o cualquier tortura. Con el disfraz de una falsa pandemia, causada por un falso virus se está interrumpiendo la evolución de la sociedad conduciéndola al matadero. Literalmente. No voy a repetir lo que he ido expresando en artículos anteriores a lo largo de este larguísimo año, cuando todo este show empezó a ser el monotema de los medios de comunicación, y que volverán a ver la luz monográficamente en forma de libro sobre la otra cara de la pandemia.

La dinámica sigue siendo la misma, abusando de la comunicación de doble vínculo –orden contraorden—para debilitar mentes y conciencias, tanto por parte de los gobiernos como de los diferentes órganos consultivos y la apropia OMS, la matriz del plan pandemia, obedeciendo órdenes. Pero así es todo, preludio de la dictadura orwelliana que ya se ensaya en el mundo y que sufrimos con dolor y muerte.

Lo que realmente me sorprende es el rifirrafe sobre las vacunas, tanto sobre su seguridad, como sobre el número de dosis disponibles. Era de esperar que lo tuviesen mejor organizado, una vez conocida la cantidad entregada por Pedro Sánchez a la Fundación Bill & Melinda Gates y los acuerdos con los “encargados” de la pandemia. A este respecto, rescato unos párrafos de un artículo que publiqué en septiembre pasado: “Desde estas grandes corporaciones, que tienen a la OMS como portavoz, se ha diseñado la cantidad que cada país debe aportar para vacunas, además, con carácter indefinido. Esto se ha conseguido, entre otros valedores, gracias a la corruptísima Comisión Europea (recordemos que hace tres meses dio luz verde a la experimentación con humanos de las vacunas de ARN), que abandera Ursula Von Leyen, al inefable Victor Dzau, presidente de la Academia Nacional de Medicina de los Estados Unidos y miembro del consejo de la Junta de Seguimiento de la Preparación Mundial (GPMB, por sus siglas en inglés), un organismo creado en 2017, para coordinar el reparto masivo de medicamentos y vacunas en caso de pandemias. Es fácil ver lo que se estaba planeando. Victor Dzau pertenece asimismo al comité asesor de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en ingles), a los que curiosamente también está vinculado Anthony Fauci, que fue quien desvió fondos para la investigación del virus quimera en Wuhan. La familia de Dzau está vinculada a los agroquímicos. Comprendo que no es fácil seguir el entramado. La GPMB es la OMS más el Banco Mundial. Curiosamente, el también corrupto exdirector de la OMS, Kofi Annan, también forma parte del consejo de la GPMB. ¡Entre pillos anda el juego! Y aquí, en una suerte de promiscuidad monetaria indecente, convergen los grandes emporios de la Big Pharma, que, como quedó dicho, ya no se conforman con fabricar y vender medicamentos y vacunas que no necesitamos, sino que han conseguido, con el pretexto de la pandemia, que los países les financien las investigaciones.

La Unión Europea aportó hace cuatro meses algo más de 7.000 millones de euros [nos referimos a los meses de mayo-junio de 2020]. La ocurrencia de asustar al mundo con una pandemia para obtener financiación salió de un lumbreras del Banco Mundial, que seguro ya habrá recibido la recompensa, llamado Tim Evans que, curiosamente, también participó como panelista en el Evento 201. Y no por un periodo limitado de tiempo, sino ¡para siempre! Lo llamativo es que ni siquiera lo ocultan, pues en su web están colgados los datos. Puede que los retiren, como hizo el Banco Mundial cuando le descubrimos sus chanchullos covidianos en los que andaban en 2017 y 2018. Bucear en estas cloacas es realmente mareante.

Desde estos grupos de poder se han diseñado todas las medidas que debían adoptar los países, desde los pequeños detalles de salir a aplaudir a las ocho de la tarde hasta la gran ruina económica, pasando por la técnica denominada “control del mensaje” e “inundación de la zona”, es decir, bombardeo mediático para que no se hable de otra cosa en los medios, en la calle y en las familias, a la vez que va aumentando la bola del miedo. Algunos de los organismos involucrados en la elaboración de informes, además del archiconocido del Imperial College de Londres y el fraudulento informe de Neil Ferguson sobre de la tasa de muertos, se encuentran el Instituto John Hopkins, la fundación Bill & Melinda Gates, la Wellcome Trust y Cruz Roja, entre otros. A esta gente le interesa el dinero, pero le interesa aún más robarnos el nuestro. Porque de esta manera, los países se ven obligados a endeudarse y a depender de fondos internacionales, y lo mismo los ciudadanos. Cuanto más vulnerables seamos, más fácilmente se nos dirige y controla”. Hasta aquí mis palabras de septiembre pasado.

El escenario actual con las vacunas tiene, en mi opinión, tres posibles interpretaciones o causas: primero, que, en efecto, habían puesto en marcha el golpe de Estado pandémico sin tener concretados los diferentes flecos, dejando a la improvisación lo que fuese surgiendo, porque “o lo hacían ahora o ya no podrían”, como hemos apuntado en otras ocasiones, dado que el proceso del despertar de la conciencia humana que va in crescendo y es imparable. ¡Por eso quieren frenarlo! 

Al decir que o lo hacían ahora o ya no sería posible, debo aclarar para los neófitos en los grandes ritos de las élites, que aparte de lo expuesto sobre el despertar, todas sus acciones de gran impacto están dirigidas por los “números”, la astrología, los rituales y la simbología. Nada de esto es secreto y en los últimos años suelen hacerlo bastante a la vista. Basta hacer un visionado sobre determinados edificios, salas o recintos para comprobarlo. Recordemos también la inauguración del túnel de San Gotardo (2016), la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Londres (2012), los atentados del 11S (Nueva York, 2001) y los del 11M (Madrid, 2004) o la ceremonia masónica “funeral” por las víctimas de la COVID (Madrid, 2020).

No se entiende que no haya vacunas si tenemos en cuenta que, al menos la parte esencial de su contenido, hace dos o tres años que está preparada, según las propias palabras de Bill Gates, cuando anunció su ID-2020, y es bien sabido cuál es el fin, que no es vacunar contra ninguna enfermedad real o imaginaria, sino que responde a un plan avieso contra la humanidad que ya hemos enunciado en repetidas ocasiones.

La segunda interpretación es algo más sinuosa, menos lógica, más subliminal, pero de mayor alcance y de peores consecuencias. El nuevo escenario de escasez de vacunas infunde más incertidumbre en unos, y más fanatismo vanucófilo en otros, que asimilan el pinchazo a un elixir mágico, una suerte de pasaporte a la inmortalidad. ¿Qué hay detrás de esta escasez de vacunas? ¿Qué esconde toda esta guerra de marcas? ¿Es solo una pugna económica? ¿Qué significados tienen las interrupciones por los efectos secundarios para reanudarlas al día siguiente? ¿Solo un desorden de previsión? Mucho nos tememos que no. Es sabido que el encubrimiento en torno a este tema es total; las élites pierden peso frente a una buena parte de ciudadanos dudosos, mientras otros han integrado que están siendo conejillos de Indias, pero como han ido recibiendo la inoculación del miedo en megadosis, y su disonancia cognitiva es tan aguda, no pueden admitir que si las autoridades sanitarias y su médico de cabecera recomiendan vacunarse, pueda haber algún interés que no sea el manido “salvar vidas”. Por eso, han asumido que en esta ruleta rusa, si toca, prefieren morir por la vacuna que por la COVID. ¡Así somos de irracionales! ¡Y de previsibles!

Otro análisis del acontecer surrealista de este tema es que, a pesar de los muertos por las vacunas COVID y de todos los graves efectos secundarios que produce –silenciados sistemáticamente por las autoridades sanitarias— no es el golpe fatal. Podría tratarse solo de los entremeses del gran banquete satánico. Esto sería solo un show preliminar de acondicionamiento, en el que podrían ocurrir dos cosas: que el número de disidentes sea cada vez mayor, como estamos viendo estos días, que los obligue a tomar medidas y establecer la vacunación obligatoria; o bien que, como los efectos secundarios graves –cáncer, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes y neurológicas, infartos o infertilidad—, no son a las inmediatas, de alguna manera, echaría por tierra la opinión y las advertencias de los científicos disidentes, y muchos se apuntarían a la vacuna anual que han establecido, sin tener que recurrir a una ley de vacunación obligatoria, pero sí con muchas restricciones para los no vacunados.

Los aludidos efectos secundarios van más allá de todo lo experimentado hasta ahora. Hablamos de otra cosa, algo inimaginable por un ser medianamente normal y sí por mentes maquiavélicas que no tienen el menor respeto por la humanidad. No olvidemos que la COVID no es la causa, sino el pretexto para hacer del ser humano un androide, un mutante, un transhumano, sin sentimientos, con la misma empatía que puede tener una máquina manejada por control remoto. A los humanos ya se nos maneja así y me remito al presente rabioso que vivimos, en el que hemos aceptado sin rechistar todo tipo de privaciones, de vejaciones, de persecuciones, recibiendo órdenes que atentan contra la dignidad en todos los aspectos posibles. Compramos nuestras propias cadenas y perseguimos a quienes en una acción de rebeldía de supervivencia osan seguir los mandatos de la racionalidad saltándose las alienantes normas flagelantes. “El mejor policía es el vecino”, dice una máxima comunista, máxime si esto es remunerado por el Estado totalitario. Y así ocurre siempre. Da igual que hablemos de la Inquisición, de Rusia, de Cuba, de la Guerra Civil o de la guerra COVID. Cada fin de semana escuchamos las declaraciones de gente enmascarada criticando y tildando de “irresponsables” a quienes se reúnen, van a la playa o no llevan mascarilla.

¿Es el preludio de una “policía civil” que será necesaria cuando atornillen más la carencia de libertad? ¿Verían bien estos intolerantes manipulados que nos encerrasen en campos de concentración a aquellos que nos negamos a que una vacuna nos estropee la vida? ¿Seremos considerados peligrosos por pensar libremente e intentar vivir alejados de la distopía? De todo lo que ocurre nada es casual. Siguen testándonos y comprobando la medida de nuestro punto de ruptura. ¿Dónde está ese punto? I