desenmascaran con humor las mentiras de la Nueva Era
InfoCatólica (24/11/15): Los Siervos del Hogar de la Madre llevan tiempo produciendo una serie de vídeos en la que, con humor, buscan evangelizar a los jóvenes. Su último vídeo trata sobre la Nueva Era y su incompatibilidad con la fe católica.
«Según la New Age», se explica en el vídeo, «no hay una verdad absoluta, es decir, no hay una religión verdadera, ni dogmas, ni normas éticas objetivas. Cada uno crea su realidad». «Sin embargo, Jesucristo dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" y no hay otra verdad, ni otro camino a Dios y al cielo fuera de Jesucristo. Y quien dice lo contrario no es cristiano».
Este es uno de los mayores centros de peregrinación. En esta capilla, la Virgen María se apareció en 1830 a una novicia de las Hijas de la Caridad, Santa Catalina Labouré, para dar al mundo una medalla. Este sencillo objeto, a todos destinado sin distinción, recopila, por su rico simbolismo, los misterios de la fe cristiana. Cuando estalla en París, en febrero de 1832, una terrible epidemia de cólera que va a causar más de 20 000 muertes, las Hermanas empiezan a distribuir las primeras medallas. Se multiplican las curaciones así como las protecciones y conversiones. Es un verdadero maremoto. El pueblo de París califica la medalla de “milagrosa”. Vamos a la capilla: Nos está esperando la Virgen Santísima.
Catalina Labouré. La Santa del Silencio
Javier Elía 2001
La Santísima Virgen tiene el rostro muy apenado cuando habla de las desgracias que se avecinan sobre Francia y el mundo: Serán malos tiempos. Las desgracias (Revoluciones liberal-masónicas, epidemias...) vendrán a caer sobre Francia. El trono será derribado. El mundo entero se hundirá en desgracias de todas clases... Pero venid al pie de este altar. Aquí se derramarán gracias sobre todas las personas que las pidan, grandes y pequeños. Leer libro completo AQUÍ
Aciprensa: El 27 de noviembre de 1830 la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré, humilde religiosa vicentina, y se le apareció de esta manera: La Virgen venía vestida de blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes salieron rayos luminosos que descendieron hacia la tierra. María Santísima dijo entonces a Sor Catalina:
"Este globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección. ¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan".
Entonces alrededor de la cabeza de la Virgen se formó un círculo o una aureola con estas palabras: "Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y una voz dijo a Catalina: "Hay que hacer una medalla semejante a esto que estas viendo. Todas las personas que la lleven, sentirán la protección de la Virgen", y apareció una M, sobre la M una cruz, y debajo los corazones de Jesús y María. Es lo que hoy está en la Medalla Milagrosa.
1 Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza.
2 Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
3 Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema.
4 Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra. El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera.
5 La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono,
6 y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio para que allí fuera alimentada durante mil doscientos sesenta días.
7 Entonces se libró una batalla en el cielo: Miguel y sus Angeles combatieron contra el Dragón, y este contraatacó con sus ángeles,
8 pero fueron vencidos y expulsados del cielo.
9 Y así fue precipitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado sobre la tierra con todos sus ángeles.
10 Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías porque ha sido precipitado el acusador de nuestros hermanos, el que día y noche los acusaba delante de nuestro Dios.
11 Ellos mismos lo han vencido, gracias a la sangre del Cordero y al testimonio que dieron de él, porque despreciaron su vida hasta la muerte.
12 ¡Que se alegren entonces el cielo y sus habitantes, pero ay de ustedes, tierra y mar, porque el Diablo ha descendido hasta ustedes con todo su furor, sabiendo que le queda poco tiempo!».
13 El Dragón, al verse precipitado sobre la tierra, se lanzó en persecución de la Mujer que había dado a luz al hijo varón.
14 Pero la Mujer recibió las dos alas de la gran águila para volar hasta su refugio en el desierto, donde debía ser alimentada durante tres años y medio, lejos de la Serpiente.
15 La Serpiente vomitó detrás de la Mujer como un río de agua, para que la arrastrara.
16 Pero la tierra vino en ayuda de la Mujer: abrió su boca y se tragó el río que el Dragón había vomitado.
17 El Dragón, enfurecido contra la Mujer, se fue a luchar contra el resto de su descendencia, contra los que obedecen los mandamientos de Dios y poseen el testimonio de Jesús.
18 Y yo me quedé de pie sobre la playa.
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Editor-Autor: Santiago Clavijo Cruzado de la Nueva Evangelización Asociado a Blogueros con el Papa Píldoras para sanar el virus ideológico de Satanás
«gran maldito que con todos se peleó salvo con Dios» «Puede que conserve la fe gracias a su influjo benéfico»
Hace 7 años que Castellani era un desconocido en España
Juan Manuel de Prada ha conseguido
que tenga ya un importante número de lectores
ReL(24/11/2015): Reproducimos a continuación el artículo publicado recientemente por Juan Manuel de Prada en la sección «Raros como yo» del ABC Cultural (artículo que tendrá una segunda parte) en torno al sacerdote jesuita y escritor argentino Leonardo Castellani (1899-1981).
Prada, quien insiste desde hace años en la importancia de esta gran figura de las letras hispánicas y de la apologética católica -marginada a la vez por su insobornabilidad intelectual y su endiablado carácter-, es el responsable de su creciente presencia bibliográfica en España, y ha preparado las ediciones españolas de Cómo sobrevivir intelectualmente al siglo XXI (Libros Libres, 2008), Pluma en ristre (Libros Libres, 2010, un libro inédito incluso en Argentina), El Apokalypsis de San Juan (Homo Legens, 2010), El Evangelio de Jesucristo (Cristiandad, 2011) y Los papeles de Benjamín Benavides (Homo Legens, 2013).]
CON TODOS SE PELEÓ...
En mi existencia de lector he saboreado muchos deslumbramientos; pero ninguno tan gigantesco y perdurable como el que me proporcionó el argentino Leonardo Castellani. Con legítimo orgullo, puedo confesar que si hoy no soy un escritor sistémico, ni un católico chirle al uso, se lo debo a este gran maldito, que con todos se peleó salvo con Dios; también sin asomo de hipérbole, puedo añadir que, si he mantenido el entusiasmo por mi vocación en medio de tantas zancadillas y puñaladas traperas, ha sido gracias al ejemplo de este escritor duro y precioso como un diamante que supo sobreponerse a todas las penurias y animosidades. Y puede que también conserve la fe gracias a su influjo benéfico. Castellani ha sido mi faro en las noches oscuras del alma, mi consuelo en la tribulación, mi guía en la pesquisa de la verdad, mi profesor de energía, mi protección contra los sobornos mundanos y mi intercesor en el cielo; pues un pecador tan denodado como yo necesita un abogado tan pugnaz como Castellani.
Apasionado polemista, detractor implacable de la modernidad y de toda su cochambre ideológica, Castellani es sobre todo un campeón de la ortodoxia, que como ya sabemos es la única forma de heterodoxia que nuestra época repudia. Resulta, en verdad, sobrecogedor, que un escritor tan formidable haya sido confinado en los desvanes donde se pudren los escritores prescindibles; y tal confinamiento lo ha consumado la canallesca cultura sistémica, pero también -no nos engañemos- la desidia de los presuntos «buenos». Castellani se distinguió por sostener -y no enmendar- aquellas posturas estéticas, filosóficas o religiosas que los repartidores de bulas del cotarro cultural han decidido demonizar; las mismas que por respetos humanos, allanamiento ante el mundo o cobardía propia de eunucos muchos católicos (incluidos los que gastan báculo) no se atreven a defender. Aunque, para ser del todo sinceros, esta condena en muerte no es muy distinta de la que Castellani soportó en vida: expulsado de la Compañía de Jesús, sufrió todo tipo de tropelías, hasta morir viejo y achacoso, sin más refugio que unos pocos fieles que lo confortaron en la desdicha y la lealtad acérrima a sus dos vocaciones -la sacerdotal y la literaria-, íntimamente desposadas entre sí.
Terrible polemista
Nacido en 1899 en Reconquista, un pueblo santafesino, Castellani era hijo de emigrantes italianos. Su padre, un periodista librepensador, halló la muerte en una confusa trifulca con policías corruptos; es posible que este hecho marcase su carácter, misántropo y un poco neurótico. Por influjo de su piadosa madre, Castellani ingresa en la Compañía de Jesús en 1918; y la Compañía, que descubre enseguida sus dotes extraordinarias, lo envía a estudiar a Roma y a la Sorbona. En estos años de brillo y cosmopolitismo, Castellani prueba sus primeras armas literarias, que abarcan casi todos los géneros: volúmenes de relatos como Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas (con joyas que nada tienen que envidiar a los escritores más renombrados del género fantástico) o Las muertes del padre Metri (una especie de Padre Brown santafesino), así como sátiras y colecciones de artículos como El nuevo gobierno de Sancho o Las canciones de Militis, en las que junto a una cultura ecuménica Castellani revela dotes de apologeta consumado y temible polemista, dotado de un estilo vibrante y un humor socarrón de estirpe cervantina que le permite derribar los espesos muros de la mentira como si estuviesen hechos de alfeñique.
Son años en los que Castellani prodiga su pluma en las publicaciones más variopintas, exponiendo ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia, que le van ganando una legión de enemigos, tanto entre las sotanas como entre los mandiles. Si sus comentarios políticos son tan luminosos como devastadores, sus ensayos religiosos fustigan sin melindres el vicio del fariseísmo y la sosería de una Iglesia resignada a la inanidad; y nada tan regocijante como sus artículos de crítica literaria, donde pone como chupa de dómine a todos los santones del canon, desde el tostónico James Joyce al señoritingo Borges.
Pluma en ristre se publicó originalmente en España en 2010 con material hasta entonces inédito en forma de libro. Para adquirirlo escribe a pedidos@ociohispano.es
Sus ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia, le ganaron una legión de enemigos
En todas estas obras, Castellani muestra una hondura intelectual y una capacidad admirable para provocar en la inteligencia un movimiento de adhesión gozosa (o de rechazo fulminante, si la inteligencia está infestada de paparruchas políticamente correctas). Y es que nuestro autor era eso que los franceses llaman un maître à penser, alguien que, a través de sus reflexiones, no sólo nos invita a pensar, sino que vertebra y muscula nuestros pensamientos; alguien que no sólo acicatea nuestra inteligencia, sino que la nutre, la robustece, la dota de un andamiaje robusto y, a la vez, la impulsa por caminos nunca antes transitados.
Con razón un escritor tan peligroso ha sido execrado igualmente por los impíos, los esnobs y los meapilas, y tanto en la vida como en la muerte…
Si ha habido un autor que, en el mundo católico del siglo XX ha quedado relegado y que merece ser conocido, ese fue el Padre Leonardo Castellani. Las obras del gran jesuita se encontraban ya en el mundo virtual, pero de modo desordenadas. Venga aquí, entonces, un listado para su consulta, por si alguno quiere adentrarse en el alma de ese profeta incómodo que nos honra a los argentinos. Que no te la cuenten…
Fue un viernes 13, dies nefastus para el cristianismo occidental. Fue un viernes,el día en que los judíos dieron muerte al Hijo de Dios, y por eso, el viernes es día penitencial. El viernes 13 de noviembre de 2015, fueron asesinados en París más de un centenar de personas por los hijos del Profeta. La mayoría de los muertos se encontraban participando del concierto de una banda de hard rock llamada "Eagle of Death", las águilas de la muerte. Según explica el Daily Mail, y lo que puede escucharse en el video grabado cuando se inició el ataque, la canción que las Águilas interpretaban era una de sus más conocidas: “Kiss the Devil”, es decir, “Besa al diablo”. Esta es la traducción:
Quién cantará esta canción?
¿Quién amará al diablo y a su canción?
¡Yo amaré al diablo!
¡Yo cantaré su canción!
¡Yo amaré al diablo y a su canción!
¿Quién amará al diablo?
¿Quién besará su lengua?
¿Quién besará al diablo en su lengua?
¡Yo amo al diablo!
¡Yo besaré su lengua!
¡Yo besaré al diablo en su lengua!
¡Yo amaré al diablo y cantaré su canción!
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BLOG "Píldoras Anti-Masonería"
Editor-Autor: Santiago Clavijo Cruzado de la Nueva Evangelización Asociado a Blogueros con el Papa
Píldoras para sanar el virus ideológico de Satanás
causante de la crisis moral-social que nos enferma
Es un singspiel en dos actos con música de Wolfgang Amadeus Mozart y libreto en alemán de Emanuel Schikaneder. Es la última ópera escenificada en vida del compositor y estrenada en el Freihaus-Theater auf der Wieden de Viena, el 30 de septiembre de 1791 bajo la dirección del propio Mozart, apenas dos meses antes de su muerte. El singspiel es un tipo de ópera popular cantada en alemán, en el que se intercalan partes habladas. Además de ser gran obra musical expresa unos valores a modo de crítica.
Historia
Cuando Mozart estrenó La flauta mágica tenía treinta y cinco años y sólo le quedaban dos meses de vida. El empresario teatral Emanuel Schikaneder pasaba graves apuros económicos y el compositor, gran amigo suyo desde los años de juventud y en su misma situación financiera, resolvió escribir para él una obra que podría dar dinero. Al conocer que un teatro rival iba a estrenar otra ópera con igual asunto, se modificó por completo la acción dotándola, además, de una significación simbólica de acuerdo con las prácticas masónicas, ya que tanto Mozart como Schikaneder pertenecían a la misma Logia. El elemento mítico y maravilloso adquirió en La flauta mágica un gran relieve.
Según muchos historiadores y críticos, hay una importante influencia masónica en la ópera, debido a que Mozart fue iniciado en la logia masónica de Viena llamada Zur Wohltätigkeit ("La Beneficencia") el 14 de diciembre de 1784. Cuando se produjo el estreno de La flauta mágica, la masonería acababa de ser prohibida en los dominios del emperador Jose II por su relación en ese país con los Iluminados de Baviera. Muchas de las ideas y motivos de la ópera recuerdan los de la filosofía de la ilustración.
La flauta mágica sigue siendo importante dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número 4 en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo para el período 2005-2010. Su estatus como obra maestra de la ópera es incuestionable y ciertamente único dentro del más reducido ámbito delsingspiel, donde no tiene comparación posible.
Algunas de sus melodías son muy familiares, como el dúo de Papageno y Papagena, o el aria de coloratura de la Reina de la Noche titulada Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen (La venganza del infierno hierve en mi corazón) y el aria del príncipe Tamino.
Música y libreto
En el año 1791, Emanuel Schikaneder, conocido actor, escritor, y empresario teatral entre otras actividades, propone a Mozart la posibilidad de colaborar para hacer una ópera juntos. Ni Mozart ni Schikaneder estaban pasando por un buen momento económico, y pensaron que de esta manera podrían salir adelante. Mozart aceptó la idea, y mientras componía la música para la ópera, empezó a componer el Réquiem y su ópera La clemencia de Tito. En su estreno tuvo un éxito moderado, pero en la actualidad es una de las más representadas en todo el mundo.
El argumento de la ópera ha sido muy discutido. Mientras que muchos investigadores la ven simplemente como un cuento de hadas, otros la ven llena de simbolismo y referencias a la masonería. En ese sentido, y a pesar de la fuerte influencia de la cultura popular, según algunos autores, La flauta mágica es una guía de una iniciación masónica según el Rito Zinnendorf. De igual modo, muchos autores —entre ellos Gérard Gefen—, han visto una prefiguración de Ignaz von Born en el papel de Sarastro. Von Born era un individuo con gran influencia en la masonería austríaca de la época, y fue quien apadrinó el ingreso de Mozart a la misma. Mucha gente considera que el triple acorde de la obertura de esta ópera es un claro signo masónico (la "batería masónica"), que anunciaría el carácter propagandístico de la obra, con objeto de difundir la masonería en un momento en el que el emperador intentaba prohibirla. Asimismo, el tema de la lucha entre la luz y la oscuridad, es un símbolo recurrente en las enseñanzas masónicas, lo mismo que el encumbramiento del hombre sobre cualquier título nobiliario.
En cuanto a la música, tiene arias magníficas para cada personaje, algunas famosas por su complejidad técnica, las arias de La Reina de la Noche, O zittre nicht (cuadro I del acto I), en donde intenta motivar a Tamino para que libere a su hija y sobre todo Der Hölle Rache (cuadro III del acto II), en donde aparece la segunda nota más aguda compuesta por Mozart para la música vocal, un fa 5, para cuya interpretación se necesita un grado de virtuosismo importante. También son muy conocidos otros fragmentos, como el quinteto de Papageno, Tamino y las Tres Damas, Hm, hm, hm... (cuadro I del acto I), con cierta comicidad, o el aria de Sarastro, In diesen heil'gen Hallen (cuadro III del acto II), en donde muestra su sabiduría con la voz de bajo. También las intervenciones de Papageno, con su aria Klinget, Glöckchen, klinget y sobre todo su dúo con Papagena.
Argumento
Acto I. Cuadro I: En las Tierras Rocosas
El príncipe Tamino llega hasta tierras rocosas perseguido por una serpiente. Ha perdido su arma y ruega por su vida hasta que se desmaya ("Zu Hilfe! Zu Hilfe!"). Pero enseguida es salvado por las Tres Damas (Die Drei Damen), que matan al monstruo. Al ver al joven se enamoran de él, pero le abandonan con la promesa de volver de nuevo. Tamino se despierta, aturdido, junto a la serpiente, cuando oye un silbar. Papageno, un ser mitad pájaro y mitad persona, con una gran jaula a sus espaldas, se le acerca cantando ("Der Vogelfänger bin ich ja").
Cuando Tamino habla con él le pregunta quién es. Es el pajarero de la Reina de la Noche (Die Königin der Nacht), quien le da comida a cambio de pájaros. Hablando, Tamino cree que Papageno mató a la serpiente y lo salvó. Papageno sobre esto no le dice nada. En este momento se oye la voz de las Tres Damas que, al ver que Papageno ha mentido, le cierran la boca con un candado de oro. Al dirigirse a Tamino, le entregan un retrato de una bella joven. Si él no permanece indiferente, fama, honor y felicidad le darán por recompensa.
En la intimidad, Tamino muestra con su canto cuánto le gusta ella ("Dies Bildnis ist bezaubernd schön"). No sabe quién es la retratada, pero sabe que le enamora.
Las Tres Damas aparecen ante Tamino y le dicen que la Reina escuchó su canto y ha querido que sea él quien rescate a su hija. Es Pamina, la hija de la Reina de la Noche, y está secuestrada por un demonio llamado Sarastro, que vive en un castillo muy bien vigilado. Entonces, decidido, Tamino se propone salvar y liberar a Pamina. De repente se oye un trueno y cae la noche. Las montañas se abren dando paso a la Reina de la Noche, que viene sentada sobre un trono de estrellas, haciéndose la oscuridad detrás de ella. En su delicada y completa aria de tres tiempos distintos ("Oh zittre nicht, mein lieber Sohn!") persuade a Tamino para que la rescate y, a cambio, dejará que se quede con ella para siempre. Después de esto, la Reina se retira entre las montañas y el día se hace de nuevo.
Tamino, pensando en soledad si lo que ha visto es cierto, se encuentra con Papageno en el camino, que no puede hablar por el castigo ("Hm, hm, hm"). Entonces aparecen las Tres Damas, que liberan a Papageno de su castigo, pero éste no debe mentir nunca más: ¡el castigo debe servir de advertencia! A Tamino le ofrecen una flauta mágica de oro, que modifica el estado de ánimo de aquel que la escuche, hace más feliz a los hombres, al triste le vuelve alegre y al soltero enamorado. Papageno debe acompañar a Tamino, pero éste tiene miedo de Sarastro; abandonaría a Tamino por no ir. Las Damas, para evitarlo, le regalan unas campanillas de plata mágicas que le protegerán con su sonido. Se despiden de ellos diciéndoles antes que, para guiarse y encontrar el castillo, han de seguir a tres muchachos jóvenes, bellos, nobles y sabios.
Cuadro II: En la Habitación con Jeroglíficos del Palacio de Sarastro
Unos esclavos y Monostatos entran con Pamina, la sujetan y la atan. Esta intenta evitar a Monostatos, quien la acosa y la desea. Se acerca a ella sin saber con qué intenciones ("Du feines Täubchen, nur herein!"). En ese momento entra Papageno, que encuentra a Pamina junto al negro Monostatos. Ambos se asustan por la extraña apariencia del otro, y escapan, pero Papageno regresa y se presenta ante Pamina y le dice que hay un príncipe enamorado de ella que la va a rescatar por encargo de su madre la Reina. Antes de salir, cantan un dúo sobre la necesidad que sienten de amor en las vidas ("Bei Männern, welche Liebe fühlen").
Cuadro III: En el Bosque ante el Palacio de Sarastro
Tamino es conducido por los tres muchachos hasta el palacio de Sarastro, quienes le dicen que sea firme, paciente y callado. El templo tiene tres puertas: en el medio, la puerta de la Sabiduría, a la derecha, la de la Razón, y a la izquierda, la de la Naturaleza. Entra por la puerta de la Sabiduría porque las otras le impiden pasar, Atrás! (Zurück!). Se presenta ante él un orador al que le pregunta, pero sus respuestas le crean mucha confusión ("Zum Ziele hin führt dich diese Bahn"). Parece ser que Sarastro no es malvado, según cuenta, que lo que hace es proteger a Pamina, pero que no puede decir más por un juramento. Tamino, que lo que quiere es encontrar a Pamina, empieza a tocar su flauta, cuyo sonido atrae a los animales del bosque. Al tocar la flauta se oye la melodía que siempre toca Papageno ("Wie stark ist nicht dein Zauberton").
Pamina y Papageno buscan también a Tamino y oyen su flauta. Monostatos, al oír a Papageno, aparece e intenta atraparles. Llama a sus esclavos, que vienen con cadenas, pero Papageno utiliza el regalo de las Tres Damas y con sus campanillas les detiene y les hace bailar y cantar ("Schnelle Füße, rascher Mut" y "Das klinget so herrlich").
Ahora se oyen trombones y Sarastro es anunciado por un coro invisible ("Es lebe Sarastro, Sarastro lebe!"). Entra de forma triunfal, con sus sacerdotes y montado en un carro tirado por seis leones. Pamina le implora que le perdone su huida; ella quería escapar de Monostatos, quien le estaba acosando. Sarastro todo esto ya lo sabía, y sabe además que está enamorada de Tamino. Si sigue con su madre perderá su felicidad, dice Sarastro, ese es el motivo de su secuestro, la Reina no debe cumplir ya la función de madre, sobrepasa la esfera que le corresponde.
Tamino entra sujetado por Monostatos y los dos jóvenes se reconocen y pronto se abrazan fuertemente, lo que provoca la furia de Monostatos, que los separa inmediatamente y ruega a su señor que los castigue. Sarastro, imparcial, sentencia un castigo de setenta y siete azotes, pero sobre Monostatos, al cual se lo llevan sus sacerdotes. Para terminar, ordena que acompañen a Papageno y a Tamino al templo de las pruebas, con las cabezas cubiertas con sacos, para ser iniciados.
Acto II. Cuadro I: Un bosque con palmeras
Sarastro y sus sacerdotes, en procesión solemne, se reúnen en su templo ("Ihr Eingeweihten der Goetter Isis und Osiris"). Debaten la posibilidad de acoger a Papageno y a Tamino e iniciarlos en sus prácticas. Todos aceptan la propuesta, pero deberán ser virtuosos y superar una serie de pruebas. En este momento canta Sarastro el aria con coro ("O, Isis und Osiris") rogando a los dioses que los fortalezcan con virtudes y los acojan en caso de que deban morir.
Cuadro II: En una sala, de noche, con tormenta
Tres sacerdotes conducen a Tamino y a Papageno hasta la sala donde se harán las pruebas, y les quitan los sacos. Tamino y Papageno entablan una conversación en la que suenan unos truenos que atemorizan a Papageno. Después entran unos sacerdotes con antorchas, con los cuales Tamino sentencia que estaría dispuesto a dar su vida por la amistad y el amor y someterse a pruebas por ello. Sobre esto Papageno no está muy de acuerdo. Él es un hombre primitivo (Ich bin so ein Naturmensch) y hasta que no le aseguran una mujer joven y bella, a Papagena, no acepta. Pero debe prometer no hablar con ella si la ve. Tienen que permanecer en silencio, y no hablar con ninguna mujer. En este dúo se detallan las principales motivaciones de la prueba ("Bewahret euch vor Weibertuecken").
Los tres sacerdotes abandonan la sala y les dejan en la oscuridad. En ese momento aparecen Las Tres Damas del suelo y cantan el quinteto ("Wie? Wie? Wie?"), que los intentan convencer de que ese no es un buen lugar. Papageno no para de preguntar a Tamino si lo que dicen es verdad, pero Tamino, que es fuerte, no piensa en lo que puedan decir. Ellas insisten en que la Reina de la Noche se dirige hacia el templo, mientras que Papageno se desmaya. Pero se oye a los sacerdotes, que las expulsan hasta que desaparecen en el suelo. Entran estos y se llevan a Tamino. A Papageno le hacen levantarse para poder seguir guiándolo.
Cuadro III: Un jardín
Pamina duerme bajo la luz de la luna. Entonces entra Monostatos y canta su aria sin que nadie lo vea ("Alles fühlt der Liebe Freuden"), en la que se lamenta de su posición comprometida. No puede amar a un ser tan hermoso como la luna porque lo negro es feo. Se acerca a Pamina, pero la Reina de la Noche surge del suelo. Pamina se despierta y Monostatos se esconde. La Reina se enfurece al ver que Tamino se ha puesto del lado de Sarastro, y pide venganza por ello. En el aria más famosa de la ópera ("Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen") expresa que se siente engañada y obliga a Pamina que mate a Sarastro, amenazándola con abandonarla para siempre. Le da el cuchillo a su hija para que asesine a Sarastro y se marcha enfurecida. Monostatos sale de su escondite y decide vengar a Sarastro pidiendo que se case con él, pero Pamina se niega. Llega Sarastro para consolar a Pamina y tomar justicia, a la manera que se tiene dentro de esos muros, que no conocen venganza ("In diesen heil'gen Hallen").
Cuadro IV: En la sala de las pruebas
Mientras, Tamino y Papageno siguen superando las distintas pruebas impuestas. En este momento se enfrentan a la prueba del silencio, pero Papageno no calla. Surge del suelo una mujer vieja y fea que ofrece agua a Papageno, que no para de hablar con ella y descubre que tiene 18 años y dos minutos, y además tiene un amante, el mismo Papageno. Cuando va a preguntar el nombre de la anciana, un trueno suena y la vieja desaparece. Los muchachos llegan para traerles comida y sus instrumentos. Entregan a Tamino su flauta y a Papageno sus campanillas, y desaparecen. Tamino toca la flauta mientras Papageno come y bebe. Aparece Pamina al sonido de la flauta, que, al no obtener respuesta alguna por parte de Tamino, piensa que no le quiere y, muy herida, canta su bellísima aria ("Ach, ich fühl's, es ist verschwunden"). Es el momento más solemne de toda la obra.
Cuadro V: Una gran sala abovedada, en el interior de una pirámide
Sarastro, junto con el coro de los sacerdotes, inician un ritual ("O, Isis und Osiris, welche Wonne"). Se trata de uno de los pasajes corales más representativos de la época. Tamino, frente al gran sacerdote, escucha sus palabras. Entonces entra Pamina con un saco en la cabeza acompañada por los sacerdotes junto a Tamino. Sarastro le quita el saco. No cesa de preguntar por Tamino, que está a su lado, pero Tamino no habla con ella. En este trío se relata la historia ("Soll ich dich, Treuer, nicht mehr sehn?"). Han de separarse y los dos lo aceptan porque les prometen que volverán a encontrarse.
Cuadro VI: Jardín pequeño
Papageno está solo y perdido en la sala donde se realizan las pruebas. No encuentra la salida, siempre le dicen Atrás! (Zurück!). Al acercarse a un sacerdote, éste le reprocha que su comportamiento merece un castigo, pero los dioses, benignos, lo perdonan. A cambio nunca sentirá las alegrías de los iniciados. Papageno se conforma con un vaso de vino, que le es concedido, y con una muchacha ("Ein Mädchen oder Weibchen wünscht Papageno sich!") que le haga caso y le quiera. Cantando, encuentra a su mujer, pero es la misma anciana que le pide su eternidad. Él accede con desgana porque, si no, vivirá encarcelado sin una amiga y sin vivir en el mundo que tanto le gusta. En ese momento, ella se convierte en una hermosa joven, Papagena, pero la pierde porque se acerca un sacerdote; aún no es digno de ella, le dice. Papageno se hunde en la tierra porque no quiere hacer caso al sacerdote.
Cuadro VII: Un jardín
Los tres muchachos anuncian la llegada de la mañana y hablan de Pamina ("Bald prangt, den Morgen zu verkuenden!"). Pamina, al creerse rechazada por Tamino, decide suicidarse. A punto está, pero los jóvenes genios la salvan a tiempo y le piden que tenga paciencia (Ha, Unglückliche, halt ein!).
Cuadro VIII: Dos montañas, una arroja fuego y la otra agua
Dos hombres con armadura traen a Tamino para que supere las pruebas de agua y fuego. Antes de la prueba, Pamina aparece dispuesta a verle ("Der, welcher wandert diese Strasse voll Beschwerden"). Deciden que, como Pamina no teme a la muerte, es digna de ser iniciada. Ambos se dan la mano. Tamino toca la flauta para poder atravesar la columna de fuego. Entran y salen de ésta. Tamino vuelve a tocar la flauta y se dirigen a la montaña, que arroja agua. Entran y salen de ésta. Aparece después la entrada a un templo muy iluminado, dentro del cual se oyen gritos de triunfo y alegría por la pareja ("Tamino mein! O welch ein Glück" y "Wir wandelten durch Feuergluten").
Cuadro IX: Pequeño jardín
Papageno, al ver que ha perdido a Papagena, la busca desesperadamente cantando y tocando su silbato ("Papagena, Papagena! Weibchen! Täubchen!"). Decide ahorcarse. Con una cuerda, se acerca a un árbol. Pide que se apiaden, pero no se oye nada. Resignado, se dispone a colgarse. Los tres muchachos le detienen y le aconsejan que toque sus campanillas. Es el famoso dúo donde se encuentra con su amada Papagena, con la que decide tener muchos hijos Papagenos ("Pa-Pa-Pa-Papagena!").
Cuadro X: Subterráneos del templo
La Reina de la Noche, junto con Monostatos, quien se le ha unido, surgen del suelo y en silencio ("Nur stille, stille, stille, stille!") intentan atacar el poder de los sacerdotes y de Sarastro entrando en el templo. La Reina le ha prometido a Monostatos su hija y este le enseña el camino. Se oyen ruidos. Son los sacerdotes, que los vencen con truenos y rayos. La Reina de la Noche y Monostatos son expulsados y se los traga la tierra. Sarastro convoca el reino de la luz y el reino de la verdad. En el coro final ("Die Strahlen der Sonne vertreiben die Nacht") se canta a la belleza y a la sabiduría que han sido coronadas para siempre en aquel bello lugar.
Fuente: Wikipedia
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