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lunes, 27 de abril de 2020

Marina Abramovic, artista en satánicas performances.No es que las élites jugueteen con el satanismo: es ARTE, estúpido inculto

Marina Abramovic, artista en performances satánicas
Candela Sande
7/11/2016
Cruda realidad / No es que las élites jugueteen 
con el satanismo: es ARTE, estúpido
Horror, sangre, excrementos, Lado oscuro… 
todo esto es arte. Como también es arte meterse 
con la Iglesia y burlarse de Cristo. 
Si se tratara de Mahoma, no sería Arte 
sino islamofobia y xenofobia, 
y el supuesto artista iría a los tribunales.

Los grandes medios de comunicación norteamericanos (iba a añadir «pro Hillary», pero no quiero resultar redundante) se echaron unas risas a costa de #SpiritCooking, la idea que había calado entre esos paletos de la América profunda según la cual el jefe de campaña de Clinton, John Podestá, participaba en ritos satánicos.

En España ha destacado Pablo Pardo en El Mundo escribiendo el más despectivo e irónico de los textos sobre la ‘noticia’, básicamente reírse de lo profundamente estúpidos que son los votantes de Trump. Ah, estos pocos sofisticados palurdos, que no entienden el Arte, con mayúsculas, de Marina Abramovic, amiga de Podestá, con quien participó, sí, en curiosas ‘performances’ artístico-gastronómicas en las que comen de un cadáver simulado platos elaborados con orina y semen.

Pero vamos por orden. En uno de los miles de correos filtrados por Wikileaks, la ‘performance’ Marina Abramovic invita a John Podesta y a su hermano Tony a una cena un tanto especial:
«Querido Tony, no sabes cómo espero la próxima cena de Cocina de Espíritus (‘Spirit Cooking’) en mi casa. ¿Crees que podrás hacerme saber si va a unirse tu hermano? Todo mi amor, Marina».

El lector que tenga estómago puede entender en qué consiste la Cocina de Espíritus con un vídeo de la propia Marina. Las recetas aparecen pintadas con sangre en las paredes. La primera es: «Mezcla leche materna fresca con leche de esperma fresco; bébelo en noches de terremotos». Las demás son por el estilo, la mayoría relacionados con el sexo.

Pero, recuerde, es arte. No sea paleto y reveréncielo.
Se ha puesto de moda lo macabro, lo oscuro, lo siniestro y lo feo, con guiños al satanismo más evidente. Puede consultar el libro de cocina de Abramovic en la web del Museo de Arte Moderno (MoMA). Es decir, es Arte. No lo olvide.

Es, claro, el arte de nuestras élites que, como puede verse en eso que vierten diariamente sobre la chusma y que se conoce como ‘cultura popular’, da vueltas cada vez más alrededor de lo macabro, lo oscuro, lo siniestro y lo feo, con guiños al satanismo más evidente. Es, en fin, lo que le gusta a nuestros superiores y, por tanto, los miembros del vulgo debemos admirar obedientemente.

Si van a Wikipedia y consultan la entrada sobre Abramovic, allí aparece como «artista de performance», es decir, que hace cosas más o menos raras en público que a ni una sola persona entre un millón parecería remotamente artística si no se lo advierten previamente.

En ningún momento pretende crear belleza -esa obsoleta definición de arte-, sino escandalizar y «transgredir», ya saben, como con las formas presuntamente consagradas con que Abel Azcona formaba mensajes contra la Iglesia, o el crucifijo sumergido en orina de Andrés Serrano, tan elogiado en su día en el New York Times.

Pero, cuidado, es Arte. No me sea vulgar.
Hay un odio obsesivo contra todo lo cristiano, sí, pero sabemos que es arte porque el objeto de burla y ofensa es Cristo; si se tratara, digamos, de Mahoma, no sería Arte sino islamofobia y xenofobia, y el supuesto artista iría a los tribunales si se salva de una ‘yijad’ privada.
Tampoco sería Arte si el objeto de la ofensa fuera cualquiera de los grupos o ideas protegidos por la Iglesia Única de la Laicidad Progresista.

Wikipedia dice de Abramovic que es «pionera en una nueva noción de identidad que entraña la participación del observador y que se centra en el dolor, la sangre y los límites físicos del cuerpo».
Suena divertido, ¿verdad? Una juerga. El lector poco informado podrá pensar que está ante actos sadomasoquistas, pero se equivoca porque, como no nos cansamos de repetir, es Arte.

No lo olvide, que es fácil.
¿Que Abramovic lleva como colgante uno de los más usuales símbolos satánicos, una cruz invertida? Arte. ¿Que su obra está lleno de los pentagramas que usan los satanistas en sus conciliábulos? Arte.
¿Que su cuenta en Twitter lleva el número 666, en Número de la Bestia en el Apocalipsis? Arte, caramba, Arte. Abramovic también organiza cenas que simulan actos de canibalismo, con réplicas ‘comestibles’ de seres humanos recién sacrificados, y no veo qué podría haber más artístico.

La plebe no acabó de entender que era Arte y de doblar la rodilla como es su obligación, sino que, en demasiados casos, le repugnó todo el asunto.
Para nuestros sofisticados colegas de los grandes medios, es todo tan inocente y juguetón, tan evidentemente Arte, que por una vez estuvieron tentados -¡Moloc les libre!- de alimentar un mal pensamiento contra Clinton y concluir que todo era una trampa para que cayeran en ella los burdos trumpistas y se pusieran en ridículo.

Y sí, cayeron en la trampa. Pero con un resultado no exactamente del gusto de la élite. La plebe no acabó de entender que era Arte y de doblar la rodilla como es su obligación, sino que, en demasiados casos, le repugnó todo el asunto. Por alguna extraña razón que solo el populacho parece entender, a muchos les pareció una marranada comer platos compuestos con semen. Por algún incomprensible motivo, no pocos negros -esos votantes ‘naturales’ de Hillary- profundamente religiosos se han sentido ofendidos por toda esa parafernalia pseudodiabólica.

No acaban de encontrarle la gracia, los muy incultos. 
Ni el Arte.

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domingo, 26 de abril de 2020

Mayo del 68: Actas UFV del Congreso Internacional (8/11/2018)

Mayo del 68 
Una época de cambios, un cambio de época 
8/11/2018 
Universidad Francisco de Vitoria (Madrid) 
Directora María Lacalle Noriega 
Coordinadora Elena Postigo Solana 

El 68 fue sin duda un año agitado, lleno de acontecimientos de distinto signo, de grandes esperanzas y sueños y también de violencia y disturbios. El año en que una generación de jóvenes se rebeló contra el mundo de sus padres, que consideraban injusto y despreciable. En el recién concluido cincuenta aniversario de estos sucesos se ha hablado mucho de ello. Algunos lo idealizan y otros lo consideran la fuente de todos los males actuales. Hay quien quiere revivirlo y quien pide que pasemos página y lo olvidemos. Es cierto que las barricadas duraron apenas unas semanas, y que la imaginación no llegó al poder, ni lo imposible se hizo realidad. Pero el mundo no fue igual después de aquello pues estalló una contracultura en reacción a una sociedad acomodada y puritana, que cambió el curso de la historia occidental. Por eso dicen algunos que fue –es– la revolución más larga de la historia. 

Índice 
Prólogo 
María Lacalle Noriega 

I. Contexto histórico cultural y causas de Mayo del 68 
Francisco José Contreras, From Sexual to Global Revolution
Gabriele Kuby Mujer, Sexualidad y familia en los años 50
Paola Binetti 

II. Algunas consecuencias de la revolución del 68 
Fragmentación familiar e invierno demográfico
Julio Iglesias de Ussel, Distorsión de la maternidad y la paternidad 
Marta Albert Márquez, Victims of the Sexual Revolution 
Mark Regnerus Global, Politics and Guidelines 
Marguerite A. Peeters, La ideología de género y sus consecuencias sobre la relación paternofilial 
María Calvo Charro, Índice 8 Género y deconstrucción del lenguaje 
María Caballero Wangüemert 

III. Bases científicas de la identidad sexual 
Bases biológicas y genéticas de la sexualidad 
Nicolás Jouve de la Barreda Dimorfismo sexual e investigación 
José López Guzmán 

IV. La propuesta antropológica: hombre y mujer 
Posmodernidad, personalismo y persona 
Xosé Manuel Domínguez Prieto, Sexualidad, sociedad y política
María Lacalle Noriega, La famille, pilier d’écologie humaine 
Tugdual Derville, Educación de la afectividad 
Nieves González Rico, Crecer y acompañar 
Sonia González Iglesias 

V. La perspectiva teológica 
El hombre y la mujer en el proyecto de Dios
Francesco Giosuè Voltaggio, Una lectura bíblica del amor humano 
Ángel Barahona, Una belleza que salva. La grandeza de la sexualidad humana 
José Granados 

Prólogo de María Lacalle Noriega 
Querido lector, Presento con mucho gusto las actas del congreso celebrado entre el 8 y el 10 de noviembre de 2018 en la Universidad Francisco de Vitoria bajo el título Mayo del 68: una época de cambios, un cambio de época. El 68 fue sin duda un año agitado, lleno de acontecimientos de distinto signo, de grandes esperanzas y sueños y también de violencia y disturbios. El año en que una generación de jóvenes se rebeló contra el mundo de sus padres, que consideraban injusto y despreciable. 

En el recién concluido cincuenta aniversario de estos sucesos se ha hablado mucho de ello. Algunos lo idealizan y otros lo consideran la fuente de todos los males actuales. Hay quien quiere revivirlo y quien pide que pasemos página y lo olvidemos. Es cierto que las barricadas duraron apenas unas semanas, y que la imaginación no llegó al poder, ni lo imposible se hizo realidad. Pero el mundo no fue igual después de aquello pues estalló una contracultura en reacción a una sociedad acomodada y puritana, que cambió el curso de la historia occidental. Por eso dicen algunos que fue —es— la revolución más larga de la historia. 

La Universidad Francisco de Vitoria convocó este congreso porque creemos que es hora de cuestionar el legado recibido, de elegir lo que queremos hacer con él, de decidir con qué nos quedamos y qué rechazamos. Sin caer en idealizaciones falsas ni en condenas injustas. Lo primero es intentar comprender por qué aquellos jóvenes despreciaban de tal manera los valores heredados de sus padres; por qué quisieron romper con toda autoridad, con la tradición; por qué buscaron la felicidad en la liberación de todo vínculo, en el relativismo moral e intelectual, en el sexo desvinculado del amor y de la procreación, en el culto al yo y sus deseos, el individualismo más desaforado, en la emancipación de las normas morales y de las instituciones tradicionales; qué corrientes de pensamiento influyeron en ellos, qué circunstancias sociales, políticas, económicas, les llevaron a ese desarraigo profundo. María Lacalle Noriega 10 

La revolución del 68 supuso una reacción contra muchas cosas que ciertamente necesitaban mejorar, comenzando por la visión predominante en la Iglesia sobre el sexo, visión deficiente y pobre que hacía difícil vivir el amor humano en toda su grandeza. El deseo sexual es una de las pulsiones más potentes que hay en el ser humano, y la que más repercusiones tiene en toda su vida. Y lo cierto es que desde la Iglesia esto no se ha reconocido hasta muy recientemente. Se puede decir que esta ausencia de propuesta contribuyó a pavimentar el camino de la revolución sexual. Pero a medida que pasa el tiempo se hace más evidente que la revolución sexual también ha fallado. La revolución sexual prometía goce sin trabas, más y mejor sexo, felicidad completa, autoconstrucción, autonomía personal absoluta… La cuestión es si esas promesas se han cumplido, y la respuesta es claramente negativa. 

La vida sexual de las personas está con frecuencia sumida en la confusión y en el vacío, bajo una aparente liberación subyace una profunda insatisfacción. La crisis del matrimonio y de la familia provoca mucho sufrimiento. La adicción a la pornografía y la sexualización de la infancia son tragedias que tenemos delante de los ojos. La confusión sobre la propia identidad cuestiona incluso qué significa ser humano. Y nadie parece saber adónde nos conduce todo esto. Lo cierto es que no podemos cambiar el pasado, pero sí el futuro, y podemos ver en medio de la confusión actual una oportunidad para pensar seriamente en aquello en lo que creemos y en la manera de ofrecerlo al mundo. 

El objetivo último del congreso era proponer una visión grande y hermosa de la sexualidad, una visión fundada en una antropología cristiana que nos permita vivir una sexualidad plenamente humana. En el congreso hemos querido plantear la necesidad de que los cristianos ofrezcamos al mundo una historia mejor, una historia contada con nuestras propias convicciones y nuestra visión de la sexualidad. Una historia cargada de esperanza, de optimismo, llena de inspiración y de pasión. Una historia contada con palabras, con hechos, con arte, con imágenes, con experiencias. 

Y queremos contarla desde la Universidad, como en el 68. En lugar de barricadas, drogas y violencia queremos ofrecer una respuesta verdadera a los anhelos más profundos del corazón humano. Porque nosotros también queremos amor y libertad, queremos sexo, queremos ser felices. De hecho, podríamos hacer nuestra la famosa frase ¡haz el amor y no la guerra!. Un amor verdadero y ordenado, y una paz profunda y auténtica, que empieza por nosotros mismos y nuestras relaciones más cercanas.

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sábado, 25 de abril de 2020

España y la Guerra bacteriológica

España y la Guerra bacteriológica
José María Manrique y Lucas Molina
19/4/2020

Introducción
La publicación por nuestro amigo Guillermo Rocafort de sus magníficos trabajos sobre el intento del Frente Popular de provocar una pandemia en España durante la Guerra de Liberación, además de la inédita, peligrosa y trascendental circunstancia que sufre España y el Mundo con el Coronavirus, nos han hecho reverdecer nuestros trabajos sobre Guerra Biológica en nuestra historia reciente. Trabajos que publicamos en el libro Antes que Sadam; Las armas de destrucción masiva y  la protección civil en España 1924-2000, Valladolid, 2003), y el número 2 de la revista Historia de Iberia Vieja (2005), en los que, por cierto, se basó José María Zavala, Franco con Franqueza, Plaza y Janés, 2015.



Sean catástrofes naturales o provocadas, las infecciones masivas, las pandemias, son una de las mayores amenazas a las que nos podemos enfrentar. Recordemos solo tres para fundamentarlo.

La Peste Negra (bacteria yersinia pestis) surgió en el Himalaya, pasando a China certificadamente en 1331 y, en pocos años, la población de aquel imperio pasó de 125 a 90 millones. Trasmitida de nuevo por las caravanas de comerciantes de la Ruta de la Seda, en 1346 llegó a la colonia genovesa de Caffa, en Crimea. Los mercaderes genoveses, muchos de ellos judíos, huyeron despavoridos, llevando consigo los bacilos a Italia y de allí al resto del continente. El índice de mortalidad pudo alcanzar el 60 % en el conjunto de Europa y los 80 millones de europeos quedaron reducidos a sólo 30 entre 1347 y 1353. En la Península Ibérica se estima que la población pudo pasar de seis millones a dos y medio.


Tras la Guerra de los Siete Años y el Tratado de París (1763), Francia perdió el Canadá a manos inglesas (y cedió Luisiana a España). 13 tribus indígenas de la región de los Grandes Lagos (Ottawas, Sénecas, Shawnees, Delawares, Hurones, Mingos, etc), descontentos por el trato que les dispensaban los ingleses, y dirigidos por Pontiac, pusieron en serios aprietos a los sajones destruyendo nueve fuertes a lo largo de dos años. Dado que el ejército británico desde 1755 propagaba sistemáticamente la de viruela entre los indios aliados de los franceses (en 1757 fueron diezmados los Potawatomis), el general en jefe Jeffery Amherst acordó con el coronel Henry Bouquet infectar a los indios que cercaban Fort Pitt en el verano de 1763, escribiéndole este último:

«…voy a tratar de inocular a los indios por medio de mantas que les entregaremos, teniendo cuidado sin embargo de no contraer yo mismo la enfermedad (I will try to inoculate the Indians by means of blankets that may fall in their hands, taking care however not to get the disease myself).»

Aquello, pasando por encima la interesada pseudohistoria escrita por los propagadores de nuestra leyenda negra, pudo suponer la muerte de entre medio y millón y medio de indios.

La gran pandemia de 1917-20, intencionadamente mal llamada «Gripe Española», se ha demostrado que fue un tipo de la gripe aviar. El virus más letal que ha existido brotó en Estados Unidos en 1917, precisamente en Fort Riley (Kansas), y el ejército yanqui desplazado a Europa lo trasmitió a nuestro continente, donde mató a más gente que la propia Gran Guerra. Datos actualizados confirman que, al menos y en poco más de un año, la gripe infectó hasta el 40% de la población mundial y alrededor de 100 millones de personas murieron en todo el mundo, principalmente adultos entre 20 y 40 años, aunque se dan incluso cifras superiores (150 millones); Francisco y Jacinta, los santos hermanos videntes de Fátima, sucumbieran a la epidemia Francisco en 1919 y Jacinta de 1920. Pero lo peor es que, dado que fue la primera guerra en la que todas las vacunas conocidas fueron inyectadas obligatoriamente a los soldados, hay estudios fundados de que las mismas, al ser defectuosas, agravaron e introdujeron más enfermedades, pues:

«…la mezcla de fármacos venenosos y proteínas pútridas de las que se componen las vacunas causaron la extensión de la enfermedad y muerte entre los soldados», pereciendo más por enfermedades que por heridas de guerra y contagiando a la población civil (Vaccination - The Silent Killer, de Ida Honorof y Eleanor McBean).

Gripe “española”
Soldados yanquis partiendo hacia Europa
Población civil useña. Las olas de la pandemia
Podemos, pues, constatar que ha habido pandemias superlativamente mayores que la actual, que la guerra biológica, en forma de agresión directa o indirecta y solapada, ni es un mito ni cosa de la antigüedad lejana, y que la industria farmacéutica puede ser un gran remedio o un grave problema, en función de su deontología o su mentalidad meramente mercantil.

La «Red Quintanilla»

Centrándonos en España en 1937, con independencia del relato detallado de lo que ocurrió, el problema es que la actual versión imperante de aquella guerra es totalmente parcial y falaz. La mayoría de los textos que se pueden encontrar con facilidad dan una imagen angelical y ridícula del Frente Popular, negando sistemáticamente lo que incluso alguno de sus componentes declaró. Vamos, por ello, a empezar por demostrar la existencia y catadura de determinadas organizaciones y personajes.

En lo ya publicado recientemente, copia de la documentación oficial española (Bando Nacional) y francesa, en la red frentepopulista de espionaje en la zona fronteriza oriental francesa podemos destacar la presencia de Luis Quintanilla, Max Aub, Jean De Berne, Jacques Mannachem, Pedro Lecuona, Edgard Rollan Karigen, Teddy Graham, Jean Jacques Pavie, Jean Paul Bougennec, Louis Chabrat o un tal Bosoutrot. Examinemos los principales.

Quintañilla (años 1930 y 1934)
Luis Quintanilla Isasi fue un pintor, de filiación socialista, que había estudiado arquitectura, y su talento artístico -al parecer- fue clave para que se le encargaran los frescos que debían decorar la cripta del pretendido mausoleo de Pablo Iglesias. El propio Luis Quintanilla admitió que intervino “como enlace” en la Huelga General Revolucionaria de 1917, que pudo ser nuestro «octubre rojo», así como que formó parte del Comité Revolucionario de la «Sublevación de Asturias» en 1934, pues en su estudio, además de contratarse “la adquisición de armas de guerra que tenían los portugueses”, se detuvo a la mayor parte del Comité Revolucionario, excepto Largo y Prieto que permanecieron en la sede del socialista ¿para disimular?, pasando solo ocho meses en la cárcel por los manejos del Frente Popular. También escribió que participó en ataque al Cuartel de la Montaña, siendo luego nombrado «responsable» e interviniendo en los frentes, incluso dirigiendo el contraataque en Peguerinos. Fue nombrado «jefe asistente» del jefe de Milicias Comunistas, el comandante Barceló en el asedio al Alcázar de Toledo, con el encargo específico del municionamiento artillero, pero encargándose interinamente del mando de algún asalto, y, llamativamente, propugnando el ataque con gases al Alcázar [i]. Pio Moa afirma textualmente:

«... el capitán Salinas y el pintor Luis Quintanilla … propusieron a Álvarez Coque asfixiar a los defensores con gases, ofrecidos por representantes de una industria francesa; Álvarez no se decidió, aunque el día 9 un avión atacó a los sitiados con gases lacrimógenos...» [ii].

No solo fue el capitán de Artillería Luis Salinas García, también el comandante Salvador Sediles (antiguo capitán de artillería y ex-diputado, jefe del grupo milicianos Águilas de la Libertad).
Según los servicios secretos nacionales, pasó de lucir:
«… un flamante uniforme de capitán de milicias… a dirigir los servicios del espionaje rojo en Francia».

Organizó y dirigió la Red Quintanilla, una telaraña de espías que operó en el País Vasco francés y que tenía a Luis Buñuel como intermediario con la Embajada de España en París. Tras el clamoroso y oscuro fracaso del ataque biológico en 1937, tuvo que cambiar de aires, o le sacaron del berenjenal y, siguiendo órdenes de Negrín, recorrió el frente pintando imágenes.

Es curioso el currículum de este artista, «experto» en acciones especiales: estuvo en el «cogollo” de las grandes revoluciones socialistas de 1917 y 1934 y, entre bastidores, en los primeros ataques biológicos y químicos realizados por las fuerzas republicanas en la Guerra de España.

Hubo otro ataque químico republicano, este con gases de guerra y repetidas veces, en Cilleruelo de Bricia, Santander, en 1937, poco después del asunto de la «Red Quintanilla» y en el mismo teatro de operaciones, casualmente producido “por error”. Pero esa es otra historia que también relatamos en su día.

Max Aub en 1930 y 1938
durante el rodaje de “Sierra de Teruel”
Por su parte, Max Aub Mohrenwitz había nacido en 1903 en París, de madre francesa, judía, y padre alemán, y había vivido en Valencia a partir de 1914. En diciembre de 1936, cuando ya se le consideraba un «intelectual» (dramaturgo y novelista) que se jactaba de su amistad con el entonces Presidente de la República, Manuel Azaña, fue enviado como diplomático a la legación española en París, puesto desde el que gestionó el encargo y la compra del «Guernica» de Picasso.

Una carta al director ABC del 1 de septiembre de 1997, escrita por Juan Ramón Pérez de las Clotas, director del periódico La Nueva España, en réplica a una columna del escritor, crítico literario y catedrático Gonzalo Santonja en el mismo periódico del 21 de agosto anterior, nos puede ayudar a conocerlo mejor, allí decía:

«…es inobjetable que Max Aub formó parte de manera activa de los servicios de espionaje republicanos; está documentalmente testificada su presencia en la organización denominada como “Red Quintanilla”, nombre éste que también cita el señor Santonja y al que en los informes internos de la propia Embajada no se dudaba en calificar como “un persona excesivamente vanílocuo, pedante y fatuo”, además de con otros adjetivos escasamente halagadores; se sabe también que Max Aub desarrolló sus actividades en la delegación de la Red en París, dirigida por el cineasta Buñuel, que tenía como misión esencial la captación de agentes de información y estaba integrada por conocidos escritores y artistas -Fernando de los Ríos, Pablo de Azcárate, Sánchez Ventura-, cuyo vínculo personal último era la madrileña Residencia de Estudiantes; de la más que discutible eficacia de la organización da cumplida cuenta Félix Luengo Texidor en su libro “Espías en la Embajada: los servicios de información secreta republicanos en Francia durante la Guerra Civil”».

Por las manos de estos «intelectuales» pasó un tipo de guerra que los republicanos habían intentado emplear antes en beneficio de sus propios intereses. Desgraciadamente, los dirigentes republicanos sabían más de estos temas de lo que uno puede suponer por la impresión de superficialidad y propaganda que se desprende de sus versiones oficiales. A continuación vamos a desvelar una serie de datos históricos que confirman que el gobierno de la zona republicana intentó, en repetidas ocasiones, utilizar la guerra biológica contra el ejército nacional, a pesar de que este tipo de guerra estaba suficientemente reprobada por el derecho internacional.

Primeros indicios de actividad bacteriológica 
El 29 de enero de 1937 la 2ª Sección (Información) del Estado Mayor del «Cuartel General del Generalísimo» elaboraba una nota, tomando como base las declaraciones de un evadido de Barcelona, que decía lo siguiente:

“En la Escuela Industrial (de dicha ciudad) hay doce técnicos, de los cuales seis son rusos, dos franceses y el resto ignoro su nacionalidad, (que) se dedican a la fabricación de gases a base de iperita y protocloruro de cromo, y de microbios bacterianos”.

Una semana más tarde el consulado italiano en Toulouse cursaba a Roma una información [iii] alertando del envío a Barcelona, desde París, de:
«...una caja de ampollas para cultivar bacilos de tifus para que los rojos puedan envenenar el agua».

Poco después, el 4 de mayo de 1937, el Comité Nacional Antigás y Local de Madrid dio diversas instrucciones y organizó diversos medios, entre ellos unos laboratorios químicos y biológicos, unos centros de distrito antigás y cuatro brigadas de desimpregnación y neutralización.

Las anteriores no son más que algunas de las muchas noticias que llegaban a los Servicios de Información del bando nacional, algunas de difícil confirmación, pero que en su conjunto marcaban unas pinceladas y dejaban entrever planes de actuación en ese sentido. El espionaje nacional estaba alerta.

Comandante Troncoso
Pericial Médica y Sentencia
Respecto a la trama del ataque de abril de 1937 en Vascongadas, como el lector puede haber leído ya los trabajos citados al comienzo, pondremos solo, a modo de resumen y recordatorio, las consideraciones y sentencia del consejo de guerra tomadas de nuestro primer trabajo:

«A los veinte días de iniciadas las investigaciones bacteriológicas, el 4 de mayo, el doctor Anguera concluyó que “los dos individuos sometidos al estudio no contienen gérmenes que sean patógenos (…) pues tanto el bacilo de Yersin transmisor de la peste, como el Tripanosoma Gambiense productor de la enfermedad del sueño, como las Rickettsias causantes del tifus exantemático, o los Plamodios productores de formas graves de paludismo, o el Sodoku producido por el Spirillum Minus (…) hubieran producido reacciones en los cobayas (…) facilitándonos el medio de poder descubrir el agente causal de estas enfermedades(…) puesto que todas ellas, excepto la enfermedad del sueño y el paludismo, son fácilmente transmisibles por picaduras de piojos, por las ratas y por las pulgas de las mismas, vehículos de gran importancia y muy abundantes en los ejércitos en campaña (…) no habría por qué pensar en ni el cólera ni en las infecciones tipo tifo-paratifus-coli y otras (…) (concluyendo) O FRACASARON EN SU INTENTO O SE VALIERON DEL CHANTAGE (sic) COMO UN NUEVO PROCEDIMIENTO DE ESTAFA».

Los cobayas y sus captores:
1.- Comandante Julián Troncoso (sentado, centro). 2.- Capitán Miguel Ibáñez. 3.- Doctor Alberto Anguera
4.- Secretario Miguel Troncoso (gorrillo). 5.- Intérprete Ramón Riva. 6.- Louis Chavrat (abrigo a cuadros)
7.- Jean Bougennac (con gafas)

En cuanto a las conclusiones, ya el 31 de mayo el Juez Instructor de la Comandancia Militar del Bidasoa, capitán de Caballería Antonio Martín Montis, elevó al Comandante Militar de la misma el pertinente informe del procedimiento, en el que decía:

«… Se deduce la existencia de una organización poderosa que funciona bien en Francia, bien en Inglaterra o bien en ambas naciones, perteneciendo a ella el personaje Carigan (aparece como dirigente del asunto) (…) sigue Pavie a este individuo en categoría (…) hecho el proyecto de obra de introducir en el Ejército Español una enfermedad contagiosa… (por) el Gobierno Rojo de Valencia, quien ha encargado a un individuo X que se conoce por el nombre de El Catalán, para abonar en cuenta y presenciar los trabajos necesarios para conseguir el fin propuesto (…) Jean Bouguennec y Witold Gelinski (sic) son los individuos que se prestan para dejarse vacunar (…) se verifica una segunda vacunación, realizada por el mismo Pavie, y acto seguido se les envía a España, siendo detenidos por las fuerzas de Falange de la frontera (…) el plan hecho por la organización se halla perfectamente estudiado para evitar toda sospecha que pudiera tener El Catalán sobre las personas que se prestaran a tener el contagio (…) el uno periodista de profesión, más conocido en París por sus inmoralidades que por la destreza de su pluma, en precaria situación económica (…) fácil de vencer la resistencia que pudiera oponer a base de billetes de mil francos (…) y el regalo de un automóvil (…) Chabrat, bohemio, inmoral y degenerado (…) un licenciado de presidio (…) El Juez que tiene el honor de informar opina que la vacunación que recibieron estos individuos por segunda vez, introduciéndoles seguidamente en España, y que les produjo costras en abundancia (…) fue hecha con objeto de que, llegado este hecho a conocimiento de las Autoridades Españolas, tomaran medidas radicales con ellos, pues para su negocio constituían un estorbo (…) El Juez es de (la) opinión que estos individuos, no obstante el resultado negativo, eran culpables del transporte de una enfermedad contagiosa al Ejército Español; que si la primera inyección no les surtió efecto ni produjo anormalidades en su organismo, debieron pensar que sí los produciría la segunda; (…) en su vista, les considera acreedores al castigo que hubieran merecido si los resultados del análisis hubieran sido positivos».

Bougennac y parte de sus escarificaciones
La sentencia del Consejo de Guerra, dictada el 11 de octubre, consideró probado que:
«…un individuo catalán que no ha sido detenido, de acuerdo, probablemente con el gobierno rebelde de Valencia, trató con un banda de París, especializada en la comisión de delitos contra la Salud Pública, la forma de propagar entre nuestro glorioso Ejército y la población civil de la España nacional una enfermedad contagiosa, y el jefe de dicha banda ofreció al Catalán , mediante una fuerte suma de dinero, llevar a cabo los planes marxistas, para cuyo objeto fueron escogidos los procesados (…), los cuales se comprometieron , por un premio de 70 a 75.000 francos el primero y de 5.000 el segundo, a dejarse inyectar unas vacunas portamicrobios y a entrar en España para propagar los gérmenes en el Ejército que lucha por la santa causa nacional (…) Considerando que son criminalmente responsables en concepto de autores del expresado delito(auxilio a la rebelión militar)(…) FALLA que debe condenar y condena a los procesados (…) a la pena de veinte años de reclusión menor…». La pena fue confirmada en Burgos el 3 de diciembre de 1937.

La espada de Damocles: los empeños de la República.
Poco después, en septiembre de aquel mismo año, un médico especializado en estudios de laboratorio (pariente del comandante médico del ejército nacional, Félix Martínez), y que había quedado en la zona frentepopulista, enviaba a su esposa, residente en la zona nacional, por medio de azarosos conductos la siguiente carta [iv]:

«Querida Asucho: Toma nota, prepara lo necesario para recibir al b. Yersin que lo llevarán los pulex, éstas a su vez irán Epicsups Norvegicus en jaula lona estanco que al caer se abre dispersando los múridos. Así pués equipos Cyclon y prevención general de alejamiento. Nunca recojas cuadrúpedo pues va con V. Mallei. Energía para prevenir, pues es muy serio y tacto para que no cobre tu primo».

La misma fue entregada a las autoridades nacionales y consta en la documentación conservada en el Archivo General Militar de Ávila. Como se puede apreciar, de forma encubierta, avisaba de un previsto ataque de peste (bacilo Yerssin), que iría en pulgas (pulex) y éstas, a su vez, se dispersarían por medio de ratas (Epicsups Norvegicus) que serían arrojadas en jaulas de lona por la aviación; también alertaba del posible abandono, en las retiradas, de cuadrúpedos muertos infectados con Muermo (V. Mallei). Afortunadamente nada de ello se llevó a término.

En todo caso el ejército nacional potenció sus medios para hacer frente a las posibles epidemias, intencionadas o no. Coordinado con el Servicio de Guerra Química funcionó el Servicio de Higiene Militar [v], el cual estaba llamado a participar en la defensa contra posibles agresivos biológicos; se formó en torno a la Sección de Higiene de la División Orgánica de Valladolid, que actuó inicialmente en el frente del Alto de los Leones de Castilla; en enero de 1937 se transformaría en compañía. Después se crearon las Unidades de Higiene Independientes, que estaban afectas (agregadas) a los Grupos de Sanidad Divisionarios y Compañías de Higiene de los Cuerpos de Ejércitos (CE); estaban dotadas de furgones de higiene automóviles equipados con sulfatadores Clayton, filtros Seltz-Werke, mezclador de Verde París, caja de análisis y depuración de aguas, ducha, etc., y laboratorios automóviles para CE. También se creó el Instituto de Higiene Militar, por la fusión del Laboratorio Central de Análisis y el Parque de Desinfección, ambos de Valladolid.

Hay que reseñar que en zona nacional durante la guerra se trataron, al menos, focos accidentales de viruela, en Valladolid; de carbunco/antrax, en Valdehiguera; y de parotiditis, en Alhama.

Stanley Lovell y su obra

Adenda y Epílogo
Stanley Lovell, quien fue un importante directivo de los departamentos científicos del Servicio Secreto Norteamericano (OSS), el antecesor de la CIA, en su libro Of Spies and Strategens, cita el planeado ataque a España, concretamente a nuestro Protectorado en Marruecos. En el caso de que nuestra Patria se opusiera a la «Operación Torch», es decir, al desembarco aliado en el norte de África el 8 de noviembre de 1942, USA tenía planeado que unos cuantos aviones sembrarían el Marruecos Español con algo parecido a excrementos de oveja (para que pasaran desapercibidos por los humanos y atrajeran a las moscas) infectados Tularemia y Psitacosis, enfermedades muy virulentas.

La historia es “maestra de la vida” según Cicerón y “madre de la verdad” para Cervantes, aprendamos de la primera y busquemos ardorosamente la segunda, pues nos va mucho, muchísimo en ello.

[i] Archivo General Militar de Ávila (AGM-A), Guerra de Liberación, DR, legajo 967, carpeta 32. Informes Columna de Toledo.
Coronel José Manuel Martínez Bande: Los Asedios; Monografías del Servicio Histórico Militar, Editorial San Martín, página 50.
General Rafael Casas de la Vega: El Alcázar de Toledo; G. del Toro editor, 1.976, páginas 164/6/7.
[ii] Pio Moa: Los Mitos de la Guerra Civil. La Esfera de los libros. Madrid 2003. Pág. 256.
[iii] Pedro Barruso Barés: El frente silencioso; Hiria Liburuak, Guipuzcoa, 2.001; página 90 y siguientes. Cita al Archivo Storico Diplomatico del Ministerio degli Affari Esteri, Roma (ASDMAE), Ufficio Spagna (US), busta 39. 
[iv] Archivo General Militar de Ávila, Guerra de Liberación, Z. N., 8º Cuerpo de Ejército, Legajo nº 4, Carpeta 6, Armario 38.
[v] Gonzalo Piédrola Gil, Capitán de Sanidad: Higiene Militar; Revista Ejército nº 20 (1940).

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viernes, 24 de abril de 2020

Coronavirus: Experimentos globalistas a gran escala con la excusa de la Pandemia. La Población mundial será sometida a Vigilancia biométrica. Nacionalismo versus Globalización

Experimentos globalistas a gran escala 
con la excusa de la pandemia
23/4/2020
Vigilancia biométrica mundial
Nacionalismo versus Globalización

La pandemia del coronavirus ha supuesto un frenazo en seco del mundo tal y como lo conocíamos hasta ahora. Estamos inmersos en una catástrofe de dimensiones que todavía no alcanzamos a vislumbrar. El futuro que nos espera es la gran incógnita en estos momentos. El historiador israelí Yuval Noah Harari, autor de los fenónemos «Sapiens» y «21 lecciones para el siglo XXI», ha publicado hoy un artículo en el Financial Times en el que perfila inquietantes escenarios posibles en función de las decisiones que las autoridades mundiales adopten. Y todo ello bajo una gran presión social.

Esas decisiones son las que definirán nuestro modo de vida futuro. «Esa es la naturaleza de las emergencias. Aceleran los procesos históricos. Las decisiones que en tiempos normales podrían llevar años de deliberaciones se aprueban en cuestión de horas. Se apresuran a poner en funcionamiento tecnologías en fase de desarrollo y hasta peligrosas porque los riesgos de no hacer nada son mayores. Países enteros sirven como conejillos de indias en experimentos sociales a gran escala», desgrana el autor de «Sapiens».

Las medidas que se están adoptando actualmente se articulan en torno a dos frentes diferentes. El primero tiene que ver con las restricciones de movimiento, y aquí se trata de «decidir entre la vigilancia totalitaria y el empoderamiento de la ciudadanía». El segundo, con las soluciones y aquí hay que optar por «el aislamiento nacionalista o la solidaridad global», explica Harari.

Vigilancia biométrica

De acuerdo con el artículo del Financial Times hay dos formas de frenar la pandemia: «Una de ellas es que el gobierno monitorice a la gente y castigue a quienes incumplen las normas», afirma el escritor, que señala a China como principal ejemplo de la monitorización biométrica, cuyo avance «podría convertir las polémica técnicas informáticas de Cambridge Analytics en un juego de la edad de piedra».

Si esta es la vía elegida, el peligro es que, tras la erradicación del coronavirus, «algunos gobiernos hambrientos de datos podrían argumentar que necesitan mantener la vigilancia biométrica para evitar una segunda oleada, o porque hay una nueva plaga de ébola extendiéndose en Africa central, o porque… lo que ellos quieran. Se ha declarado una gran batalla contra nuestra privacidad en los últimos años. La crisis del coronavirus podría ser un punto de inflexión en esta contienda. Cuando la gente tiene que elegir entre la privacidad y la salud se suele elegir la segunda», señala el autor.

Sin embargo, existe otra posibilidad: «Podemos elegir proteger nuestra salud y frenar la pandemia sin instaurar regímenes de vigilancia totalitaria, dando la fuerza a la ciudadanía. En las últimas semanas algunos de los esfuerzos más exitosos se produjeron en Corea del Sur, Singapur y Taiwán.

Mientras estos países han hecho uso de aplicaciones de rastreo no han renunciado a un uso honesto y de cooperación para mantener a a la sociedad bien informada», explica Harari. La clave radica en la confianza en la ciencia, en las autoridades públicas y en los medios. Cuando los ciudadanos confían en que las autoridades públicas les van a contar los hechos científicos que están detrás de las directrices que van a tomar, «hacen lo correctosin que haga falta un Gran Hermano vigilante sobre sus hombros».

«En los próximos días -prosigue-, cada uno de nosotros debe optar por confiar en los datos científicos y los expertos en salud en lugar de teorías de conspiración infundadas y políticos egoístas. Estamos en un momento crucial. Si fallamos a la hora de tomar la decisión correcta estaremos renunciando a nuestras más preciadas libertades pensando que es la única vía para salvaguardar nuestra salud».

Nacionalismo versus globalización


Para el pensador israelí solo la solidaridad global nos llevará a buen puerto porque, tanto la pandemia como la crisis económica que viene, afectarán a todo el mundo. Salir de ésta pasa por un plan global basado en la confianza y cooperación en los distinos países.

Esas premisas hay que aplicarlas en primer lugar en el hecho de compartir la información, porque en eso le llevamos ventaja al virus: «Un coronavirus en China y un coronavirus en los Estados Unidos no pueden intercambiar consejos sobre cómo infectar a los seres humanos. Pero China puede enseñarle a Estados Unidos muchas lecciones valiosas sobre el coronavirus y cómo lidiar con él. Lo que un médico italiano descubre en Milán por la mañana bien podría salvar vidas en Teherán por la noche».

Además, se necesita un esfuerzo común para la producción y distribución de equipo médico, especialmente los test de detección y los equipamientos de respiración. Lo mismo ocurre con el personal médico: «Los países menos afectados ahora podrían enviar personal médico a las regiones más afectadas del mundo, tanto para ayudarlos en momentos de necesidad como para adquirir una experiencia valiosa. Si más adelante el foco de la epidemia cambia, la ayuda podría comenzar a fluir en la dirección opuesta».

Por último, «la cooperación mundial también es vital en el frente económico. Dada la naturaleza global de la economía y de las cadenas de suministro, si cada gobierno hace lo suyo sin tener en cuenta a los demás, el resultado será el caos y una crisis cada vez más profunda. Necesitamos un plan de acción mundial, y lo necesitamos rápidamente».

«Al parecer, no hay adultos en la habitación. No hay liderazgo global. La Administración estadounidense está más preocupada por la grandeza de América que por la supervivencia de la humanidad», concluye.

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**Nuevo Orden Mundial: ONU investigada por el P. Michel Schooyans, miembro de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales y por el P. Juan C. Sanahuja, autor de 3 libros fundamentales: “El Gran Desafio, la Cultura de la Muerte”, “El Desarrollo Sustentable, la Nueva Ética Internacional” y “Poder Global y Nueva Era, religión universal”


Santiago Clavijo
1-julio-2016

Monseñor Juan Claudio Sanahuja
"La masonería promueve acuerdos que afectan a las naciones"
22-7-2015

¿Por qué la Iglesia no comparte masivamente con sus fieles lo que está sucediendo en la ONU? No está claro si Juan Pablo II le pidió al Padre Michel Schooyans, demógrafo belga, filósofo y teólogo, sentarse en la ONU e investigar lo que sucedía allí, o si este sacerdote le pidió permiso al Juan Pablo II y este se lo concedió, pero el resultado es el mismo incluso sin que se hubiera dado una instancia de intercambio sobre el tema entre ambos.






jueves, 23 de abril de 2020

*Arquetipos Cristianos: Pablo de Tarso +Bernardo, cruzado del Císter + Fernando III de León y Castilla + Catalina de Siena + Isabel la Católica + Ignacio de Loyola + Teresa de Jesús + Toribio de Mogrovejo, arzobispo de Lima

 
Isabel de Castilla y de León: Fin de la Reconquista (1492)
(9/11/2013)
Veamos las 9 biografías que configuran el grueso de este maravilloso, profundo y especial libro, verdaderamente necesario para todo católico y, es más, para todo cristiano. 
1. San Pablo
2. San Bernardo
3. San Fernando
4. Santa Catalina de Siena
5. Isabel la Católica
6. San Ignacio de Loyola
7. Santa Teresa de Jesús
8. Santo Toribio de Mogrovejo
9. Padre Antonio Ruiz de Montoya
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miércoles, 22 de abril de 2020

Dr. Cabrera: Hay que realizar autopsias a fallecidos por Covid-19 para c...


El Dr. José Cabrera y Forneiro, médico forense y diplomado en Salud Pública, asegura en esta entrevista de iSanidad que las autopsias a fallecidos por Covid-19 no se están realizando en España por miedo al contagio. El experto considera fundamental realizar estas autopsias clínicas para conocer cuáles son las lesiones que produce el virus SARS-CoV-2 y poder mejorar así las terapias dirigidas a pacientes infectados.