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miércoles, 30 de marzo de 2022

Rechazo a las apariciones de la Virgen en Ezquioga-Vascongadas en 1933, y sus consecuencias en el pasado, presente y futuro

Rechazo a las apariciones de la Virgen en Ezquioga
 y sus consecuencias en el pasado, presente y futuro
 30/3/2022 


En el tema “Una Señora guapísima” anunció en 1933 la Guerra Civil española» (AQUÍ) traté una parte de las apariciones de Ezquioga, fijándome solamente en su importante anuncio de profetizar la Guerra Civil española, y, en el tema Clérigos asesinados en la zona nacional, que guarda relación con el anterior, quedaba de manifiesto el problema secesionista de la iglesia nacionalista vasca; ahora, sirviéndome de los trabajos de dos investigadores presento esta síntesis sobre las apariciones de la Virgen en Ezquioga y sus consecuencias e importancia en el pasado, presente y futuro de España.

Lo profetizado se ha ido cumpliendo, y como aquellos milicianos comunistas vascos que durante la Guerra Civil encontraron y leyeron el perseguido libro de las apariciones de Ezquioga, el creerlo o no es una cuestión personal de cada uno.

Las fuentes son:

A: José María Sánchez de Toca. Los profetas de la piel de toro. Astorga, León, 2009.
B: William A. Christian Jr. Las visiones de Ezkioga. La Segunda República y el Reino de Cristo. Barcelona, 1997.

1. Las apariciones:

Ezquioga

“El 14 de abril de 1931 un gobierno provisional nombrado por sí mismo se hizo con el poder que había dejado abandonado el rey y sus ministros y proclamó la Segunda República Española.
A los dos meses y medio, los católicos españoles, que eran abrumadora mayoría de la población, tenían motivos para temer lo peor, horrorizados por los incendios de iglesias y conventos. Aunque el episcopado español había aconsejado sumisión al nuevo régimen, éste al cabo de un mes puso en la frontera a Mateo Múgica, obispo de Vitoria, y poco después al cardenal Segura, primado de España.

Entonces la Virgen se apareció en diversos lugares. En Ezquioga (Guipúzcoa) las apariciones fueron multitudinarias y anunciaron la persecución religiosa, la guerra civil y la segunda guerra mundial, así como los tres días de tinieblas y otros acontecimientos terribles que felizmente no han ocurrido. Las apariciones fueron bien acogidas por el pueblo pero sufrieron el acoso, prácticamente circular, de los poderosos de la época y fueron prohibidas por el ordinario del lugar.

Antonia y Andrés Bereciartúa

El 19 ó 20 de junio de 1931, Ignacio Galdós, concejal de Ezquioga, pueblo cercano a Zumárraga, en el Goyerri, las tierras altas guipuzcoanas, tuvo un accidente cuando llevaba su carro de bueyes cargado de troncos. Una señora vestida de negro le ayudó, puso a los bueyes de pie tomándoles por un cuerno y evitó que el hijo de Ignacio, que iba montado en el carro, cayera por un terraplén. Cuando lo contó nadie le creyó y en la taberna se burlaron de él, a pesar de que era un respetado cashero.

Diez días después, a la hora del ángelus (el crepúsculo vespertino) del 30 de junio de 1931, los niños Antonia y Andrés Bereciartúa, que volvían a casa con la leche que habían ido a buscar a un caserío, se toparon con una señora vestida de blanco que llevaba un manto negro, corona de oro y tres estrellas luminosas, a la que identificaron con la Virgen. Las apariciones exhortaban a la conversión, la oración y la penitencia para salvar a España y al mundo entero, y para evitar los castigos que amenazaban» (A, pp. 227 y 228).

2. La nacionalista iglesia vasca:

Mons. Mateo Múgica

“El obispo de Vitoria, Mateo Múgica, fue autorizado a regresar a España el 13 de mayo de 1932, pero no pudo volver a su diócesis hasta un año después. En cuanto llegó a Vitoria el 11 de abril de 1933, ordenó a los párrocos que hicieran retractarse a los videntes.

Las disposiciones del vicario, cada vez más drásticas, habían prohibido la asistencia a la campa, primero a los eclesiásticos, después a los videntes, y finalmente también a los laicos. Ahora, Múgica dejaba a la niña Benita Aguirre sin sacramentos, la prohibió que se le apareciera la Virgen, y amenazó de excomunión a sus padres si la niña tenía visiones en casa. El obispo prohibió que los párrocos dieran la comunión a los videntes que tuvieran apariciones y a los laicos que acudieran a la campa.

Las apariciones de Ezquioga también se vieron atrapadas en las tensiones reinantes entre el cardenal Segura, primado de España, y el nuncio Federico Tedeschini. Segura, a quien la República había desterrado a Roma, era un hombre ascético y espiritual que creía en apariciones y en los documentos de la Madre Rafols, mientras que el nuncio era un mundano príncipe italiano que informó sobre Ezquioga al Secretario de Estado vaticano de entonces, cardenal Pacelli (después, Pío XII), el 14 de octubre de 1932, “congratulándose de que la colaboración del gobierno civil daría pronto fin a las apariciones” (A, pp. 231, 233 y 234).

3. La fanática izquierda anticlerical

:
Antonio de la Villa Gutiérrez

“En agosto de 1931 el gobierno de la República había respondido serenamente con el ejemplo de Lourdes a una interpelación parlamentaria sobre Ezquioga, pero comisionó discretamente a Gregorio Marañón a que investigara los hechos, y éste, que era el médico más famoso de España, informó que “los fenómenos de Ezquioga no pertenecían a la Ciencia sino a otros estados de conciencia”.

El 13 de agosto de 1931 en una agitada sesión en las Cortes se trató el tema de las apariciones de Ezquioga. El diputado republicano radical socialista Antonio de la Villa Gutiérrez afirmaba que «a la sombra de esa Virgen de Ezquioga se está conspirando contra la República», y pedía al ministro de la Gobernación que tomase medidas: «Sr. Ministro de la Gobernación, en Ezquioga se reúnen de 5 a 6.000 almas todos los días». A lo que el ministro de la Gobernación el republicano conservador Miguel Maura Gamazo respondía: «El que unos católicos se reúnan creyendo -porque lo crean o porque no lo crean-, se reúnan, digo creyendo ver una aparición y están allí durante unas horas rezando el rosario, ¿vale la pena de que la Cámara española considere que está en peligro la República por eso?» Diario de Sesiones de las Cortes Constituyentes de la República Española. Nº. 385, pp. 392 a 394.
Alfonso Rodríguez Dranguet

Un año después, en septiembre de 1932, Azaña, presidente del gobierno, visitó Guipúzcoa y el gobernador civil Pedro del Pozo, amigo y confidente suyo, recibió sus instrucciones directas de “no consentir más milagros”. El ejército realizó maniobras en Ezquioga y la Guardia Civil impidió el acceso a la campa. Del Pozo nombró juez especial a Alfonso Rodríguez Dranguet, un masón que había matado un guardia civil en los disturbios previos a la República, quien hizo detener a los videntes y el 11 de octubre de 1932 comenzó a interrogarlos por los delitos de estafa y sedición.

La connivencia entre el gobierno civil y el obispado de Vitoria quedó al descubierto. El juez encerró al Padre Burguera una semana en la cárcel de Ondarreta, y a los demás videntes quince días en el manicomio de Mondragón, donde los facultativos tuvieron que excusarse con los videntes por encontrarlos perfectamente sanos, aunque hallaron cierto retraso mental en tres de los videntes varones” (A, pp. 231 y 232).

“El 14 de julio de 1931, Patxi Goicoechea vidente nacionalista, vio a la Virgen bendecir con expresión severa los cuatro puntos cardinales con una espada. Los periódicos de izquierdas, que hasta entonces habían bromeado con las visiones pidieron rápidamente la intervención del gobierno.

El 19 de julio, el periódico republicano La Voz de Guipúzcoa, denunciaba la utilización “de una alucinación” como parte de una conjura “derechista-separatista” y la provocación de “la intolerancia y la guerra civil”. Un diputado republicano advirtió en El Liberal de Madrid que Ezkioga era el producto de un clero “dispuesto a remangarse la sotana, empuñar el fusil y lanzarse al monte” (B, p. 48).

4. El racista y secesionista nacionalismo vasco

:
Engracio Aranzadi

“Al principio, los nacionalistas vascos, importante fuerza política nacional, habían acogido las apariciones como un signo del Cielo. Engracio Aranzadi escribía el 8 de julio [El Día, 11 de julio de 1931]: “¿No será que el Cielo trata de confortar el ánimo de los vascos leales a la fe de la raza?” (A, p 232).

“Aranzadi era el sucesor de Sabino Arana como ideólogo del Partido Nacionalista Vasco. El semanario pronacionalista Argia llegaba a la conclusión de que “aundia Euskalerriari Jaungoikoak dion onginaia” (es grande el buen deseo que Dios tiene hacia el pueblo vasco)” (B, pp. 47 y 48).

“En consecuencia, el Euzkadi Buru Baztar, órgano supremo del partido, designó a tres miembros para que acudieran a Ezquioga a preguntar a la Virgen qué tenía que decir a Euzkadi. Los comisionados fueron a la campa e hicieron la pregunta a través de la niña Benita Aguirre, que a su vez preguntó a la Virgen.
La respuesta, en castellano, fue que la Virgen venía para toda España y que si había elegido Ezquioga era porque en ese momento estaba allí la mejor gente de España, pero que no siempre sería así. Esta respuesta, unida al hecho de que los mensajes se referían constantemente a España sin mencionar a Euzkadi, fue una desilusión para los nacionalistas. Cuando unos peregrinos navarros de Mendigorría llevaron a la campa pancartas que decían “Madre, ¡Salva a España!”, el órgano del partido [Euzkadi, 15 de julio de 1931] escribió ácidamente:
“Estos vivas y gritos que se guarden para ellos. ¿Por qué no fueron a apagar los conventos que quemaron en Madrid y en Sevilla? Los que quemaron los conventos eran españoles, aunque muchos de los que estaban dentro de los conventos eran vascos”.


Más tarde, cuando estalló la guerra civil, los gudaris (soldados del gobierno de Euzkadi) buscaron los libros de Burguera para quemarlos. Sin embargo, la edición estaba en una casa de Elorrio que los comunistas vascos habían convertido en cuartel para dos de sus batallones, donde los milicianos lo leían con avidez y se convirtieron muchos. Después, cuando los nacionales entraron en Elorrio, la edición ya no estaba allí, pero no porque los comunistas la hubieran quemado o destruido, sino porque la habían difundido por todo el país vasco” (A, pp. 232 y 233).

5. El prepotente nacionalcatolicismo franquista:

“El círculo de enemigos de las apariciones se completó en 1937, cuando las tropas nacionales conquistaron el Goyerri. La autoridad militar metió algunos videntes en el manicomio, y a otros los desterró o amenazó con hacerlo. Dos años después de acabada la guerra, la Dirección General de Seguridad todavía hizo detener a un devoto a instancias del vicario general de la diócesis de Vitoria (que ahora era Lazurica), que le acusó de separatista. Afortunadamente el detenido tenía un hijo sacerdote que pudo demostrar la falsedad y liberarlo en dos semanas” (A, p. 233).

Conclusión y consecuencias
:
Cruz Lete

Conchita Mateos

“Se calcula que la campa de Ezquioga tuvo un millón de visitantes en 1931, con un pico de asistentes de 70.000 personas el 16 de julio de 1931.
La Virgen se manifestaba a muchos hombres y mujeres, ya fueran habitantes de Ezquioga, visitantes, curiosos o peregrinos.
El vidente Cruz Lete se hizo hermano de San Juan de Dios lo mismo que su grupo de amigos y murió en olor de santidad en 1933. Otra devota vidente de Ezquioga, Conchita Mateos, se hizo monja clarisa junto con otras catorce jóvenes.
En Ezquioga nunca hubo comisión eclesiástica de investigación después de la que formó el párroco; y los mensajes de Ezquioga nunca han sido estudiados a la luz de los acontecimientos nacionales, mundiales y eclesiásticos ocurridos desde entonces. En Ezquioga la Virgen se aparecía como Mater Dolorosa con una espada en la mano y el rosario en la otra; en 1931 aquello se interpretó como un anuncio de guerra, sin que nadie se le ocurriera que el rosario era la mansa alternativa a la espada.
Después, una generación tuvo paz hasta que en 1968 comenzaron los asesinatos en serie, cuyas víctimas han sido mayoritariamente vascas, y cuyos asesinos recibieron aliento y complicidad donde sólo hubieran debido oír exhortaciones al arrepentimiento y la penitencia. Aquella cristiandad pujante y misionera se secularizó y los seminarios se vaciaron. Curas rebotados y frailes que habían colgado los hábitos se encaramaron a los puestos dirigentes de la sociedad. Cuando el Papa visitó Guipúzcoa en 1982, el presidente del gobierno autónomo no fue a recibirle, alegando que tenía otros compromisos.
Vistos los hechos tantos años después, mi impresión es que en Ezquioga hubo de todo, según la vieja experiencia cristiana de que donde se manifiesta Dios no anda muy lejos el diablo. Pero al árbol ha de juzgársele por sus frutos y en Ezquioga se produjeron conversiones, vocaciones y curaciones, y se profetizaron hechos que el tiempo ha verificado.
Contra toda evidencia se negó en bloque el carácter sobrenatural de las primeras apariciones multitudinarias de España, en las que millares de devotos esperanzados recibían mensajes de contenido profético. Y así, Ezquioga, que hubiera debido ser una bendición, se convirtió en una desgracia. La condena creó un sentimiento de vergüenza colectiva y Ezquioga pasó a ser un tabú que no debía mencionarse.
En 1984, un contristado historiador vasco me decía que allí las cosas no tendrían remedio hasta que no se reparase el desaire que se había hecho a la Virgen en Ezquioga” (A, pp. 228, 247, 248 y 249).

Y después dicen que no entienden lo que pasa en las Vascongadas o en España, en Europa y en el Mundo: ustedes mismos.

Virgen de Ezquioga

martes, 29 de marzo de 2022

***MASONERÍA: El racismo darwinista. Por Daniel Iglesias

Daniel Iglesias
20.2.22 

La teoría darwinista fue un ingrediente fundamental de la ideología nazi.

Reseña de: Richard Weikart, Darwinian Racism: How Darwinism Influenced Hitler, Nazism and White Nationalism [Racismo darwinista: Cómo el darwinismo influenció a Hitler, el nazismo y el nacionalismo blanco], Discovery Institute Press, Seattle, 2022.

El historiador estadounidense Richard Weikart ya había publicado tres libros importantes sobre la relación entre darwinismo y nazismo: a) De Darwin a Hitler: Ética evolutiva, eugenesia y racismo en Alemania (2004); b) La ética de Hitler: La búsqueda nazi del progreso evolutivo (2009); c) La religión de Hitler: Las creencias retorcidas que impulsaron al Tercer Reich (2016). El último libro de Weikart presenta su tesis de un modo breve, accesible, bien argumentado y bien documentado. Además, en esta obra Weikart refuta las principales objeciones que le han hecho otros autores.

El Capítulo 1 trata sobre el racismo de Darwin y el darwinismo. Weikart muestra que el darwinismo social no es un cuerpo extraño agregado accidentalmente a la teoría de Darwin sobre la evolución, porque las ideas de desigualdad racial (con razas superiores e inferiores), competencia entre las razas, imperialismo e incluso exterminación racial formaron parte desde el principio del intento darwinista de explicar la sociedad humana. Los sentimientos humanitarios de Darwin impidieron que él apoyara las aplicaciones más extremas de su teoría; pero eso no quita que ella, interpretada en el contexto de un pensamiento materialista o naturalista, da pie a esas aplicaciones. Muchos de los primeros darwinistas fueron más racistas que Darwin. Por ejemplo, Ernst Haeckel, el principal darwinista alemán, afirmó que las distintas razas humanas eran tan diferentes entre sí que constituían diez especies diferentes y cuatro géneros separados. Tanto Darwin como Haeckel consideraron que, en la escala evolutiva, los africanos negros y los aborígenes australianos estaban más cerca de los grandes simios que de los europeos.

El Capítulo 2 trata sobre la cosmovisión darwinista de Hitler. Tras su exposición, el autor concluye lo siguiente: “El darwinismo no sólo fue una influencia formativa en la ideología de Hitler, sino también un principio central que guió sus decisiones políticas (…) Para sus seguidores él promovió tanto en público como en privado una versión racista del darwinismo social. Él creía que la lucha por la existencia promovía el progreso biológico eliminando las razas supuestamente inferiores y purgando la raza aria de sus elementos supuestamente retrógrados, como las personas con discapacidad. Hitler quería cooperar con la naturaleza ayudando a los que él consideraba superiores a prosperar y reproducirse, de modo que la raza humana pudiera avanzar en el desarrollo evolutivo.”

En el Capítulo 3 el autor demuestra que el régimen nazi no sólo enseñaba en los centros educativos la teoría darwinista de la evolución humana, sino que también la promovía como una parte importante de la ideología nazi.

El Capítulo 4 trata sobre los científicos darwinistas del Tercer Reich. El autor demuestra que la influencia del darwinismo en los científicos alemanes del período nazi fue amplia y profunda. “Muchos de los principales antropólogos en Alemania eran darwinistas entusiastas, y fueron agasajados por los nazis.” Varios de esos darwinistas fueron oficiales de la SS y trabajaron en las oficinas encargadas de los asuntos raciales.

El Capítulo 5 trata sobre la eugenesia y la eutanasia nazis. El autor muestra que antes del régimen nazi y durante el mismo la eugenesia estuvo muy vinculada al darwinismo. Los eugenistas procuraban apoyar la selección natural promoviendo la reproducción de los individuos “más aptos” y restringiendo la de los “menos aptos". El régimen nazi aplicó estas ideas de un modo radical, matando en secreto a unas 200.000 personas con discapacidad en menos de cinco años.

En el Capítulo 6 el autor demuestra que los periódicos y los panfletos de propaganda de los nazis insistieron siempre en presentar la evolución darwinista como un pilar científico de la ideología nazi. Nunca negaron la evolución humana, y a menudo intentaron ridiculizar al creacionismo.

El Capítulo 7 trata sobre Haeckel en el Tercer Reich. Weikart demuestra que los motivos de la reticencia de algunos nazis a la figura de Haeckel no eran científicos sino filosóficos o políticos: a) su convicción de que Haeckel era materialista (en general los nazis tendían a un panteísmo no materialista); y b) las políticas de izquierda apoyadas por la Liga Monista, fundada por Haeckel. De todos modos los nazis celebraron a Haeckel como científico darwinista y racista. El prestigio de Haeckel creció a lo largo del período nazi, superando las reticencias mencionadas.

En el Capítulo 8 Weikart muestra cómo, al igual que los nazis, también los neonazis, los nacionalistas blancos y el núcleo original de la alt-right [derecha alternativa, un concepto muy elástico] invocan regularmente al darwinismo como supuesto sustento científico de sus ideas falsas y despreciables de desigualdad racial y superioridad de la raza blanca.

El Capítulo 9 presenta las conclusiones del autor. Destaco un punto. Algunos críticos de Weikart admiten que su tesis es verdadera pero dicen que es irrelevante porque hoy la gran mayoría de los darwinistas no son racistas. Weikart responde que su argumento es histórico, no filosófico. Si los darwinistas de hoy quieren absolver a Darwin de la culpa de racismo, deben discutir con los nazis, no con Weikart. Personalmente me parece imposible absolver del todo a Darwin, dado que él creía que el ser humano era sólo un animal más y dado que el mismísimo título de su obra principal es Del origen de las especies por medio de la selección natural o [sea] la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida.

Daniel Iglesias Grèzes

Legionarios: El Novio de la Muerte-Semana Santa de Málaga 2016

Himno Nacional de España: "Marcha Real" (Letra de Jose Maria Pemán de 1928)

ESPAÑA-ALBANIA: ATRONADORA OVACIÓN al HIMNO DE ESPAÑA en Barcelona 18 años después

***NUEVO ORDEN MUNDIAL: El plan destructivo de la humanidad está en marcha y con velocidad de crucero. Por Magdalena del Amo

El plan destructivo de la humanidad 
está en marcha y con velocidad de crucero
Por Magdalena del Amo
28-3-22

El refrán “más vale malo conocido que bueno por conocer” siempre me pareció una invitación al conformismo disfrazado de prudencia; un culto al pesimismo; una negación a la fe, a la esperanza, a la confianza en el poder transformador que late en nosotros. El dicho no deja de ser un decreto que nos aprisiona y frena a un amplio abanico de posibilidades. Ignoramos que somos cocreadores de nuestra realidad y destino. Nuestro poder para cambiar las cosas es inmenso; solo nos falta darnos cuenta y aprender a utilizar esta “aplicación” maravillosa que traemos de serie. Cambiar el viejo y cauteloso consejo por el constructivo “más vale bueno desconocido que malo conocido” es un buen punto de partida; un primer paso al nuevo paradigma que debemos construir entre todos. No olvidemos que en los miles de ángulos oscuros siempre hay otros miles de arpas olvidadas, esperando a ser desempolvadas.

La normalidad anterior a 2020 por la que muchos suspiran no volverá, ni falta que hace. No porque lo que viene sea más halagüeño; todo lo contrario. El plan destructivo para la humanidad está en marcha y con velocidad de crucero. Nos espera una sociedad de diseño, esclavizada, controlada, robotizada, animalizada y separada de su esencia divina; seres de laboratorio controlados por la inteligencia artificial, al servicio de unas élites que sirven a su vez a otros “amos”, de los que desconocemos casi todo, excepto que buscan nuestro sufrimiento.

Pero este mal augurio de futuro, lejos de hacernos añorar la etapa que está finalizando, debe ser el resorte que active la lucha en todos los ámbitos posibles. Si somos sinceros y autocríticos debemos reconocer que vivimos en un mundo corrupto e insano que, entre todos, hemos ido conformando: unos por acción y otros por omisión. “Para que el mal prolifere basta el silencio de los buenos”, decía Edmund Burke. Nos hemos dormido en los laureles y hemos dejado hacer; hemos elegido a líderes corruptos y malvados y hemos aceptado sus propuestas sin rechistar. No hemos sabido ver sus dobles caras e intenciones. Incluso nos han robado a Dios y han conseguido anular la inclinación humana a la espiritualidad, a lo sagrado. Este es el origen de este presente de caos reinante. Un mundo de mentira, de distorsión de valores, de ciudadanos frívolos, interesados en el ocio sin fin, en lo banal, en lo fácil, en lo efímero; aspirantes a tener, cuanto más mejor, para poder competir y llenar nuestro vacío existencial cada vez mayor. Una sociedad sin rumbo, sin brújula ni estrella Polar, que suplantó el Ser cotiza a la baja, y el Valer por el Parecer ocupan el podio. Una “sociedad monstruo”, ramplona y utilitarista de la que brotaron leyes para legalizar lo ilegalizable de acuerdo al derecho natural, anterior al derecho positivo y a cualquier norma dictada por el hombre. Hoy se matan niños y viejos con la ley en la mano, bajo un manto eufemismos para maquillar el disparate.

Este mundo tan irracional y distópico, de seres distraídos y adormilados, nos ha traído una falsa pandemia, que marca un antes y un después en nuestra historia; una pandemia que fue un golpe de Estado global, pretexto para instaurar el principio de dictadura prevista en los papeles. De paso, se eliminó a muchos viejos que sobraban, según el pensar de los psicópatas ideólogos. Una pandemia causada por un virus que actuaba por horas, tan juguetón y escurridizo que se manifestaba incluso en modo asintomático y se escondía en lo más recóndito de la nariz. Había que ir a la barrera hematoencefálica a buscarlo, pero nunca nadie consiguió darle caza. Nuestra identidad quedó hecha trizas con las mascarillas que escondieron nuestras sonrisas y contrariedades durante dos largos años, quedando solo los ojos para mostrar la tristeza y el miedo inoculado a través del terrorismo mediático en sesión continua. Nos cerraron en casa privándonos del sol mientras cuadriculaban nuestros cielos con nanopartículas tóxicas e instalaban la red 5G, sin testigos, para controlarnos. Nadie habla de esto último, a pesar de ser más importante y trascendente que cualquier guerra. La vacuna nos inoculó óxido de grafeno, causó y sigue causando muertes y discapacidades y dividió a familias y a amigos, estableciendo una brecha irreconciliable entre vacunados y no vacunados. Prohibir fue el verbo más conjugado. Prohibido reunirse, acercarse, los abrazos y los besos. Prohibido no creer la versión oficial. Prohibido ser feliz. Prohibido todo. Y aún quedan restos de la insensatez. El virus se ha ido a la guerra, pero ya hay alfombra roja para nuevos modelos.

El engaño continúa, aunque cambie el modo y el escenario. Ahora se nos mantiene entretenidos con la guerra Rusia-Ucrania –una guerra mediática de libro—, con desinformación continua para justificar los efectos de falsas causas. El gas y la electricidad llevaban tiempo por las nubes. El conflicto ha creado más malestares y divisiones entre los simpatizantes de Putin y los partidarios de Zelensky, con propaganda a tutiplén en los dos bandos, cosa que se traduce en más dolor, más incertidumbre y más miedo.

Los carburantes y la electricidad que habían alcanzado cotas máximas antes de la guerra –por impuestos y demás componendas de las renovables, la mayoría en manos de amiguetes de los políticos, todo hay que decirlo— se han incrementado y apuntan al conflicto como causa. No es así es realidad, pero el efecto dominó no se hizo esperar: huelga del transporte, transportistas divididos, policía y guardia civil contra los piquetes, ganaderos sin alimento para sus reses, lecheros que arrojan la leche a la alcantarilla… Caos, sobre todo, mediático. Los medios exageran sobre el desabastecimiento como lo hacen sobre la guerra y lo hacían sobre la pandemia. Es cierto que faltan algunos productos, porque los propios consumidores están almacenando y creando búnkeres caseros. No quiero decir que la situación no sea grave. Lo es, sobre todo, por lo que se está preparando. Porque mientras permanecemos muertos de miedo, comprando compulsivamente y arrasando los lineales de los supermercados, como si no hubiera un mañana, los amos del mundo continúan trabajando en su cruzada contra la humanidad, empleando todas sus estrategias hasta conseguir nuestra “conquista” total como rebaño con denominación de origen.

Tenemos noticia de la preparación de una nueva variante que justifique el no bajar la guardia ni eliminar la camisa de fuerzas hasta que la humanidad integre que nunca más será libre. Sabemos que podrían poner en marcha algún mosquito genéticamente modificado, similar a los que se liberaron en Brasil en el 2012, teóricamente para eliminar los mosquitos causantes del dengue y la chikunguña, lo que provocó que un tiempo después más de 4.000 niños naciesen con microcefalia. (La patente de este supermosquito pertenece al emporio Rockefeller, y la empresa que los liberó en Brasil está relacionada con el falso filántropo y magnate de las vacunas de puntos cuánticos, Bill Gates). ¡Menuda tropa!

Esta gente no pierde el tiempo. Teníamos noticia, desde hace un año, que se estaban dando los pasos para ceder la soberanía de salud a la OMS, que ejercerá de ministerio de sanidad del nuevo gobierno global. Esto ya lo era, de facto, pero a partir de ahora –el 1 de marzo empezó la negociación— será con carácter vinculante, con lo cual los Estados adscritos al tratado no tendrán ni voz ni voto ni podrán contravenir órdenes o expresar opiniones contrarias a lo que previamente hayan determinado los personajes y corporaciones que financian la ONU. Es decir, gente a la que nunca hemos votado y ni siquiera conocemos decidirá el destino de nuestras vidas.

Por otro lado, al tiempo que se anuncia la eliminación del pase covid, el Ministerio de Sanidad, con fecha 22 de marzo, habilitó una dirección web para obtener el Certificado covid, de lo cual se deduce que esta imposición pende como espada de Damocles, con carácter nacional y no autonómica como hasta ahora. Coincide esto con una publicación de la CNN en la que se informa sobre los avances de un pasaporte covid internacional, con el fin de unificar los cuatro sistemas de pasaporte sanitario existentes en este momento: el certificado digital de la Unión Europea, el programa DIVOC de la India, el VDS-NC de Australia y el pase de salud inteligente (Smart Health), de Estados Unidos.

Empezamos el artículo diciendo que no queríamos el mundo anterior al 2020 y que tampoco queremos el que están gestando para nosotros. No tenemos que elegir entre uno y otro. Mi propuesta es optar por una tercera vía: un mundo donde las personas evolucionen y se desarrollen en armonía con la Creación. Tenemos que ser coautores en la construcción de la nueva sociedad. No es momento de queja, sino de trabajo, de reflexión y de calma para tener nuestra alma en paz. Solo así se puede pensar con cordura y actuar con acierto. Aunque no lo creamos, podemos revertir esta distopía de pesadilla. No porque ningún político venga a traernos soluciones y salvaciones, sino a través de nuestro despertar consciente. El “amaos los unos a los otros” es la clave, pero nunca lo hemos entendido ni practicado. ¿Empezamos?

*Psicóloga, periodista y escritora

***NOM-USA: Derecho de Ucrania y derecho de Rusia. Por Pío Moa

Derecho de Ucrania y derecho de Rusia
Por Pío Moa 
 29/3/2022 


En el ambiente de simpleza y tosquedad política corrientes se usa mucho el derecho de Ucrania, como país independiente, a elegir sus aliados, es decir, la OTAN, como prueba de la justicia de su causa. Pero, claro, Rusia tiene también el derecho a tomar medidas si la OTAN amenaza su seguridad. Y también tiene derecho a proteger a la minoría rusa que se siente agredida por las políticas de Kíef. En la vida real, todos tenemos muchos derechos, pero los aplicamos o no según muchas circunstancias. Los derechos de unos chocan con los de otros y casi siempre es preciso llegar a algún equilibrio, a medias satisfactorio y a medias fastidioso para todos. Eso o la pelea y la querella, o, en la política internacional, la guerra.

Un ejemplo histórico nos puede servir: ¿tenían los sudetes derecho a integrarse en Alemania? Por supuesto que sí, según el principio de autodeterminación expuesto como básico al terminar la I Guerra Mundial. ¿Tenía el estado checoslovaco derecho a salvaguardar sus fronteras y su integridad territorial? Evidentemente, también lo tenía. Al final prevaleció de lleno el primer derecho, y casualmente fue el primer paso a la II Guerra Mundial.


Conviene tener bien en cuenta qué es la OTAN y por qué quiere Kíef integrarse en ella y por qué la propia OTAN es reticente. La OTAN no es una alianza entre iguales, sino dirigida por Usa y en segundo plano Inglaterra, es decir, por sus intereses nacionales combinados con cierto mesianismo. Por eso la OTAN no solo fue antisoviética, sino también antirrusa, como constató un decepcionado Solzhenitsin. Aunque en la mentalidad común y en la práctica se fundó la OTAN como defensa frente al expansionismo soviético, su verdadera razón de ser no fue esa, sino la defensa/expansión de los valores demoliberales identificados con los particulares intereses anglos. Caída la URSS, la OTAN se convirtió en una alianza agresiva, dedicada a “extender la democracia a cañonazos”…allí donde convenía a aquellos intereses, como muestran sus aventuras, costosas en dinero y mucho más en sangre, por Irak, Afganistán, Libia o Siria, o su intervención en la aniquilación final de Yugoslavia. Y también en Ucrania, donde amparan a un gobierno “democrático y europeo que intenta destruir allí la cultura rusa y ha perpetrado agresiones militares muy duras contra el Donbás.

Si todo dependiera de la fortaleza militar llamada convencional, la OTAN ya se habría lanzado sobre Rusia, dada su absoluta superioridad en ese terreno. Pero Rusia no es Libia, tiene armas nucleares, por lo que la jugada ha sido, por una parte derrocar al gobierno prorruso con la táctica de las “primaveras árabes”, y por otra animar a los gobiernos nacionalistas ucranianos en su política y agresiones antirrusas, hasta llegar al choque de los dos derechos, pero sin comprometerse abiertamente. La jugada le ha salido bien, al menos por ahora, porque los rusos se están desgastando en Ucrania, donde la OTAN solo tiene que intervenir prolongando la guerra mediante el envío de armas y asesores. De momento, es lo que está sucediendo.


No obstante, se dirá que la OTAN defiende la democracia, por lo que su causa es la buena. Aparte de sus agresiones, hay que tener en cuenta dos cosas: la ideología de la OTAN y la UE es el despotismo LGTBI-multicultural, una degeneración del liberalismo. Y la formación de la opinión pública está en manos de poderosas Triples M ligadas a intereses particulares, cuya potencia manipuladora se está demostrando terrorífica.

Por lo que respecta a España, sus políticos e intelectuales tienen tan asumido que es un país de pandereta, que en sus análisis ni siquiera toman en cuenta los intereses españoles. Pero ellos son los que reducen a España a país de pandereta, como revelan las encuestas: millones de patriotas ucranianos y casi ninguno español. Librarnos de esa peste manipuladora va a ser muy difícil