Píldoras Anti-Masonería

El blog CLAVIJO defiende los valores

de la Iglesia Católica y de España

amenazados por el proyecto masónico-luciferino

"Nuevo Orden Mundial"


e-mail: ClavijoEspana@gmail.com



lunes, 29 de octubre de 2018

*Ciencia y FE": Evolución y Creación son Compatibles. Creacionismo Evolutivo, Encíclica de Pio XII

***DIOS Creador, Infinito y Eterno.
Reflexiones sobre la Compatibidad 
de la Creación (FE) y del Bigbang (Ciencia) 
a la luz del Espíritu Santo y de la Razón
Hipótesis para la Conjugación de FE y CIENCIA
1. Creación y Evolución 
2. Edades de la Evolución
3. Evolución Discontinua y Creacionismo Evolutivo 
4. Creación del Hombre (Catecismo)
5. La Creación en 6 días (Génesis)
6. EVOLUCIONISMO (Encíclica Pio XII)
7. DIOS y el Universo (P. Manuel Carreira)
8. Monogenismo y Poligenismo (Doctrina Católica)
9. Darwin: Fraude científico (Guillermo Buhigas)
10. Ciencia y FE (P. Mariano Artigas)
11. Las cuatro Evoluciones (José María Macarulla) 
12. Encontrando el diseño en la Naturaleza (Card. Schönborn)
13. Todo lo hiciste con sabiduría (Daniel Iglesias)
14. Origen de las RAZAS Humanas (Santiago Clavijo)
15. Homo sapiens sapiens, Eva mitocondrial y Adán genético
16. EVOLUCIÓN de las ESPECIES (Antonio Pardo)
17. Vida Humana EXTRATERRESTRE (Santiago Clavijo)
18. Evolucionismo teísta, diseño inteligente y fe católica
19. Apocalipsis Magnético: Inversión Polar y Tormenta Solar
20. EVOLUCIONISMO: La bioquímica, callejón sin salida
21. ORIGEN del UNIVERSO
1. Creación y Evolución
Hipótesis para Conjugación de Fe y Ciencia
Hace unos 13.700 millones de años, DIOS Todopoderoso, Infinito y Eterno creó el Universo desde Nada-Cero, a la vez que las Leyes de la Evolución de la Materia y de la Vida. Antes del Bigbang no existía el Tiempo ni el Espacio ni la Energía ni la Materia. La Creación se inicia con la explosión de una partícula infinitesimal de energía superconcentrada. Todos los días o etapas de la Creación se realizan en un instante de Dios, que está fuera el tiempo. La existencia de todos los hombres fue prevista por Dios desde el principio de los tiempos. Todas las almas de la humanidad, pasado, presente y futuro, están en la mente de Dios hasta la concepción.
Azar
El Azar es el Efecto-Suma de todas las Causas cuyas Leyes Naturales, Físicas, Químicas y Biológicas, creadas por Dios, desconoce todavía la Ciencia. No existe el Azar sino la Ignorancia del Hombre y la Omnipotencia de Dios.
Cosmología
El Universo tiene un número de Planetas del orden de mil trillones (21 ceros) en base a mil millones de Galaxias, cien mil millones de Estrellas por galaxia y diez Planetas por estrella (sistema solar).
Linaje Humano
La voluntad omnipotente, infinita y eterna de Dios Creador completó su obra con la Creación del Hombre a su imagen y semejanza. El alma no puede ser consecuencia de una super-mutación, la probabilidad de que eso suceda es cero. Adán y Eva fueron creados hace unos 25.000 aC., al final de la IV glaciación, cuando DIOS concedió el alma a una pareja especialmente evolucionada de "Homo Sapiens Sapiens". El resto de los homínidos (animales superiores sin alma) se extinguió poco después. Los científicos nunca podrán encontrar pruebas de la existencia de alma en los restos arqueológicos de homínidos que tienen inteligencia y algunos sentimientos elementales superiores, tal es el caso de simios o perros. 
Los primeros humanos pudieron unirse excepcionalmente con algunos de los últimos homínidos de su especie con el fin de evitar la extinción del género humano a causa de las enfermedades contagiadas por animales después de la expulsión del Paraiso. Los frutos de esas uniones habrían sido humanos, si Dios les hubiera concedido el Alma en el instante de la concepción, heredando el pecado original de Adán; en esta hipótesis ¿monogenismo o unigenismo?, todos los humanos descendemos de Adán pero no todos de Eva.
Genética
El Genoma humano está organizados en 23 cromosomas; uno de los pares es el determinante del sexo: dos cromosomas X en mujeres, un X más un Y en varones. Los cromosomas contienen aproximadamente igual cantidad de proteinas y ADN (Ácido Desoxirribo Nucleico).El tamaño del Genoma humano es de unos 3.200 millones de pares de bases de ADN (3.200 Mb) en 20-25.000 genes .
Vida Humana Extraterrestre
La inmensidad de un Universo con unos 1.000 trillones de planetas y la complejidad del Hombre, cuyos genes contienen una información superior a 3.000 Megabites, demuestran por la ley de probabilidades que la Creación no es producto del Azar sino de un DIOS eterno fuera del tiempo, todopoderoso e infinito, capaz de concebir y organizar las Galaxias y el Genoma Humano.
El Universo con sus leyes de Evolución, fue creado para el Hombre a mayor gloria de DIOS (principio antrópico) con el fín de hacer posible la Encarnación de Jesucristo, soberano de Cielo y Tierra (cristocentrismo). La Redención de la Humanidad en el planeta Tierra, apoya la hipótesis de que el género humano está sólo en el Universo.
Nota: El editor acepta rectificar errores contra el Magisterio de la Iglesia o inexactitudes científicas. Se solicitan correcciones en cada párrafo más que una crítica teológica, filosófica o científica:  clavijoespana@gmail.com
Fuentes principales
2. Etapas de la Evolución 
(Ma=Inicio de Etapa en Millones de Años) 
  1. Luz, Firmamento y Astros (15.000 Ma) 
  2. Tierras y Mares (5.000 Ma) 
  3. Vida Unicelular (4.000 Ma) 
  4. Vida Pluricelular (3.000 Ma) 
  5. Eucariotas (2.000 Ma) 
  6. Plantas, Hongos, Artrópodos (500 Ma) 
  7. Anfibios (300 Ma) 
  8. Mamíferos (200 Ma) 
  9. Reptiles, Dinosaurios Aves (100 Ma) 
  10. Primates (275 cc.cerebro): Simio-Gorila-Chimpancé-Orangután (50 Ma) 
  11. Pre-Homínido (450 cc-5Ma.): Australopitecus africanus "Lucy" 
  12. Homo Habilis (600 cc.-2 Ma) 
  13. Homo Erectus (900 cc.-1 Ma) 
  14. Homo Sapiens (1.200 cc.-500.000 años) 
  15. Eva Mitocondrial (200.000 años) 
  16. Homo Neanderthalis (100.000 años). 
  17. Homo Sapiens Sapiens (75.000 años): Durante la 4ª glaciación salió de África y se dispersó, primero por Asia y desde allí por todos los continentes e islas. Las diferentes sub-especies (Neandertal, Cromañón, etc) no fueron compatibles para la procreación. La catástrofe del volcán Toba en el norte de Sumatra cambió el curso de la historia al producir la casi extinción de los homínidos. Sobrevieron unos mil individuos que repoblaron el planeta hasta su extinción hacia 20.000 aC. 
  18. Fin de la Creación: ADÁN y Eva (25.000 aC)
    3. Evolución Discontinua
    La BIBLIA complementa a la Ciencia 
    cuando no ha confirmado sus hipótesis
    1. Big-bang
    2. Evolución de Materia a Vida unicelular
    3. Evolución entre Especies
    4. Evolución de Animal a Humano
    5. Origen de las Razas Humanas.
    Nota: El autor acepta rectificar errores contra el Magisterio de la Iglesia o inexactitudes científicas. Se solicitan correcciones en cada párrafo más que una crítica teológica, filosófica o científica.
    Planetas con VIDA 
    Juego probabilístico sobre Extraterrestres
    Hipótesis para cada Etapa

    Número de Planetas en cada Etapa
    1. Sin Vida ..............................1.000 trillones
    2. Vida elemental*.................1.000 billones
    3. Mamíferos**..............................1 billón
    4. Simios..................................1.000 millones
    5. Homínidos...................................1 millón
    6. Homo Sapiens Sapiens................1.000 
    7. Vida Humana***...............Planeta Tierra
    *La probabilidad de Vida a partir de Materia es nula por lo que fue necesaria la intervención divina
    **La Ciencia actual encuentra improbable la Evolución de una a otra Especie, por lo que habrá que volver al Génesis 
    ***La probabilidad de Vida Humana a partir de Homínido es cero

    Creacionismo Evolutivo
    P. Manuel Guerra
    La creación evolutiva se basa en la existencia de un Dios Creador personal que interviene dando el ser a lo que luego va a evolucionar. El proceso evolutivo, iniciado en el Big Bang, parte de una substancia real creada de nada (no de la nada, como si “la nada” fuera una especie de materia).
    Dios, además de trascendente, es inmanente: actúa en y desde dentro de las cosas y seres. La evolución no se contrapone a la creación sino a la emanación, es un proceso progresivo desde lo más perfecto a lo menos. La emanación es un proceso de dirección inversa: de lo divino en sentido panteísta (hinduista, budista, gnóstico, "new age") procedería lo sensorial (inconsciente, material). La Creación es el impulso inicial (creación del universo) o un corte (creación del hombre) en el proceso evolutivo. A la creación no se opone la evolución sino el evolucionismo (naturalismo, materialismo cientifista). La evolución sería el mecanismo escogido por Dios para la realización del diseño inteligente de la Creación que crea, no por necesidad de algo (compañía, gloria), sino por amor y gratuidad. Antes de la existencia de “algo” creado sólo existía Dios, ser sobrenatural y puramente espiritual, que supera totalmente el alcance de la ciencia.
    Algunos científicos actuales, en funciones de filósofos, especulan sobre la posibilidad de la creación de universos (en plural). A partir de fluctuaciones en un vacío cuántico (sin materia ni energía ni espacio ni tiempo), pero lleno de “partículas virtuales” que habrían traspasado al lado opuesto del estado no- vacío. Hawking afirma que el universo se origina a partir de una nada absoluta mediante un proceso de tunelización cuántica.
    El misterio de la creación del universo, de la vida y del hombre puede ser descodificado y comprendido por el “logos” (pensamiento, palabra, mente, inteligencia) humano. La clave está en el Génesis (“Y dijo Dios…”) y en el inicio del evangelio de San Lucas “En el principio existía el Verbo y el Verbo era Dios”.
    Más que un corte o interrupción externa en el proceso evolutivo, la creación del hombre es una elevación desde dentro al estado sobrenatural mediante la participación de la naturaleza divina en el alma en gracia.
    El “dios-relojero” de Voltaire que pone en marcha un universo que seguirá funcionando hasta que se acabe la cuerda no es compatible con el Dios de la revelación cristiana. Tampoco lo es la teoría del “diseño sin diseñador”, ni la creencia en un dios inactivo que no interviene en el universo ni en la historia de la humanidad. El hombre no es una equivocación, ha sido diseñado, es parte del amor de Dios Creador.
    Las leyes de la evolución no existen por azar ni por necesidad. El discurso científico desde los tiempos de la masónica Royal Society se basa en el empirismo científico bajo patronazgo de la herejía anglicana y de la corona británica.
    Los científicos iluministas tienen como dogma infalible que la única forma de conocer la realidad de todo lo que existe es la verificación empírica. En el arte, la obra no es la cárcel del autor, entre la obra y el autor siempre existe una distancia irreductible porque son de naturaleza substancialmente diferente. La verificación empírica no es el único modo de conocer ciertas realidades como la intimidad del hombre o el sentido de su existencia.
    El joven Sócrates decepcionado de los charlatanes sofistas buscaba un maestro que le enseñara la verdadera causa de las cosas. Le hablaron de Anaxágoras pero descubrió que era sólo un empírico. La amistad y el amor no es un cóctel bioquímico, mitad azar mitad necesidad.
    Muchos científicos actuales, no han tenido tiempo de leer a los clásicos. Ciertos neurólogos niegan la existencia del alma espiritual porque no la encuentran dentro del cerebro. Algo parecido sucede con la controversia sobre la existencia de Dios. Ahora resulta que el universo es demasiado colosal y la mente humana del científico ateo prefiere suponerlo fruto del azar y la necesidad.
    Esto es lo que propone Lucifer: un dios fabricado por el hombre a su medida, una religión universal (Nueva Era) aceptable para profanos, herejes y ateos al servicio de una elite de poderosos plutócratas que utilizan la financiación de Fundaciones y Universidades para “comprar” científicos, economistas y políticos. Así caminamos hacia un “Nuevo Orden Mundial” sin identificar al enemigo causante de nuestra enfermedad social, asesina de valores.
    4. Creación del Hombre
    Génesis
    7 Entonces el Señor Dios modeló al hombre con arcilla (*5) del suelo y sopló en su nariz un aliento de vida. Así el hombre se convirtió en un ser (*6) viviente.
    18 Después dijo el Señor Dios: «No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada».
    21-22  Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas (*7 ) y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre.
    Notas (Santiago Clavijo):
    (*1) Todo lo visible: Materia, Energía y Vida con sus Leyes de Evolución Física, Química y Biológica.
    (*2) Todo lo invisible: Ángeles y Almas de todos los Humanos desde Adán y Eva hasta el Fin de los Tiempos.
    (*3) Al comienzo del tiempo: El "Big-bang" es el instante de la Creación.
    (*4) Creó a la vez de la nada: Lo visible -Universo de materia y vida- y lo invisible -Ángeles y Almas-. Las Almas permanecen en la mente de Dios hasta la Concepción de cada Ser Humano.
    (*5) La arcilla es la materia primigenia evolucionada de que están hechos los homínidos (animales).
    (*6) Ser viviente (Humano) es el homínido que recibió el Alma por el soplo de Dios
    (*7) La costilla representa la misma naturaleza genética del hombre.
    325 El Símbolo de los Apóstoles profesa que Dios es "el Creador del cielo y de la tierra", y el Símbolo Niceno-Constantinopolitano explicita:...de todo lo visible (*1) y lo invisible (*2).
    327 La profesión de fe del IV Concilio de Letrán afirma que Dios, "al comienzo del tiempo (*3), creó a la vez de la nada (*4) una y otra criatura, la espiritual y la corporal, es decir, la angélica y la mundana; luego, la criatura humana, que participa de las dos realidades, pues está compuesta de espíritu y de cuerpo".
    355 "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, hombre y mujer los creó" (Gn1,27). El hombre ocupa un lugar único en la creación: "está hecho a imagen de Dios" (I); en su propia naturaleza une el mundo espiritual y el mundo material (II); es creado "hombre y mujer" (III); Dios lo estableció en la amistad con él (IV).
    "A imagen de Dios"
    356 De todas las criaturas visibles sólo el hombre es "capaz de conocer y amar a su Creador" (GS12,3); es la "única criatura en la tierra a la que Dios ha amado por sí misma" (GS 24,3); sólo él está llamado a participar, por el conocimiento y el amor, en la vida de Dios. Para este fin ha sido creado y ésta es la razón fundamental de su dignidad: «¿Qué cosa, o quién, fue el motivo de que establecieras al hombre en semejante dignidad? Ciertamente, nada que no fuera el amor inextinguible con el que contemplaste a tu criatura en ti mismo y te dejaste cautivar de amor por ella; por amor lo creaste, por amor le diste un ser capaz de gustar tu Bien eterno» (Santa Catalina de Siena, Il dialogo della Divina providenza, 13).
    357 Por haber sido hecho a imagen de Dios, el ser humano tiene la dignidad de persona; no es solamente algo, sino alguien. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con otras personas; y es llamado, por la gracia, a una alianza con su Creador, a ofrecerle una respuesta de fe y de amor que ningún otro ser puede dar en su lugar.
    358 Dios creó todo para el hombre (cf. GS 12,1; 24,3; 39,1), pero el hombre fue creado para servir y amar a Dios y para ofrecerle toda la creación: «¿Cuál es, pues, el ser que va a venir a la existencia rodeado de semejante consideración? Es el hombre, grande y admirable figura viviente, más precioso a los ojos de Dios que la creación entera; es el hombre, para él existen el cielo y la tierra y el mar y la totalidad de la creación, y Dios ha dado tanta importancia a su salvación que no ha perdonado a su Hijo único por él. Porque Dios no ha cesado de hacer todo lo posible para que el hombre subiera hasta él y se sentara a su derecha» (San Juan Crisóstomo, Sermones in Genesim, 2,1: PG 54, 587D - 588A).
    359 "Realmente, el el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado" (GS 22,1): «San Pablo nos dice que dos hombres dieron origen al género humano, a saber, Adán y Cristo [...] El primer hombre, Adán, fue un ser animado; el último Adán, un espíritu que da vida. Aquel primer Adán fue creado por el segundo, de quien recibió el alma con la cual empezó a vivir [...] El segundo Adán es aquel que, cuando creó al primero, colocó en él su divina imagen. De aquí que recibiera su naturaleza y adoptara su mismo nombre, para que aquel a quien había formado a su misma imagen no pereciera. El primer Adán es, en realidad, el nuevo Adán; aquel primer Adán tuvo principio, pero este último Adán no tiene fin. Por lo cual, este último es, realmente, el primero, como él mismo afirma: "Yo soy el primero y yo soy el último"». (San Pedro Crisólogo, Sermones, 117: PL 52, 520B).
    360 Debido a la comunidad de origen, el género humano forma una unidad. Porque Dios "creó [...] de un solo principio, todo el linaje humano" (Hch 17,26; cf. Tb 8,6): «Maravillosa visión que nos hace contemplar el género humano en la unidad de su origen en Dios [...]; en la unidad de su naturaleza, compuesta de igual modo en todos de un cuerpo material y un alma espiritual; en la unidad de su fin inmediato y de su misión en el mundo; en la unidad de su morada: la tierra, cuyos bienes todos los hombres, por derecho natural, pueden usar para sostener y desarrollar la vida; en la unidad de su fin sobrenatural: Dios mismo a quien todos deben tender; en la unidad de los medios para alcanzar este fin; [...] en la unidad de su Redención realizada para todos por Cristo (Pío XII, Enc. Summi Pontificatus, 3; cf. Concilio Vaticano II,Nostra aetate, 1).
    361 "Esta ley de solidaridad humana y de caridad (ibíd.), sin excluir la rica variedad de las personas, las culturas y los pueblos, nos asegura que todos los hombres son verdaderamente hermanos.
     “Corpore et anima unus”
    362 La persona humana, creada a imagen de Dios, es un ser a la vez corporal y espiritual. El relato bíblico expresa esta realidad con un lenguaje simbólico cuando afirma que "Dios formó al hombre con polvo del suelo e insufló en sus narices aliento de vida y resultó el hombre un ser viviente" (Gn2,7). Por tanto, el hombre en su totalidad es querido por Dios.
    363 A menudo, el término alma designa en la Sagrada Escritura la vida humana (cf. Mt 16,25-26;Jn 15,13) o toda la persona humana (cf. Hch 2,41). Pero designa también lo que hay de más íntimo en el hombre (cf. Mt 26,38; Jn 12,27) y de más valor en él (cf. Mt 10,28; 2M 6,30), aquello por lo que es particularmente imagen de Dios: "alma" significa el principio espiritual en el hombre.
    364 El cuerpo del hombre participa de la dignidad de la "imagen de Dios": es cuerpo humano precisamente porque está animado por el alma espiritual, y es toda la persona humana la que está destinada a ser, en el Cuerpo de Cristo, el templo del Espíritu (cf. 1 Co 6,19-20; 15,44-45): «Uno en cuerpo y alma, el hombre, por su misma condición corporal, reúne en sí los elementos del mundo material, de tal modo que, por medio de él, éstos alcanzan su cima y elevan la voz para la libre alabanza del Creador. Por consiguiente, no es lícito al hombre despreciar la vida corporal, sino que, por el contrario, tiene que considerar su cuerpo bueno y digno de honra, ya que ha sido creado por Dios y que ha de resucitar en el último día» (GS 14,1).
    365 La unidad del alma y del cuerpo es tan profunda que se debe considerar al alma como la "forma" del cuerpo (cf. Concilio de Vienne, año 1312, DS 902); es decir, gracias al alma espiritual, la materia que integra el cuerpo es un cuerpo humano y viviente; en el hombre, el espíritu y la materia no son dos naturalezas unidas, sino que su unión constituye una única naturaleza.
    366 La Iglesia enseña que cada alma espiritual es directamente creada por Dios (cf. Pío XII, Enc.Humani generis, 1950: DS 3896; Pablo VI, Credo del Pueblo de Dios, 8) —no es "producida" por los padres—, y que es inmortal (cf. Concilio de Letrán V, año 1513: DS 1440): no perece cuando se separa del cuerpo en la muerte, y se unirá de nuevo al cuerpo en la resurrección final.
    367 A veces se acostumbra a distinguir entre alma y espíritu. Así san Pablo ruega para que nuestro "ser entero, el espíritu [...], el alma y el cuerpo" sea conservado sin mancha hasta la venida del Señor (1 Ts 5,23). La Iglesia enseña que esta distinción no introduce una dualidad en el alma (Concilio de Constantinopla IV, año 870: DS 657). "Espíritu" significa que el hombre está ordenado desde su creación a su fin sobrenatural (Concilio Vaticano I: DS 3005; cf. GS 22,5), y que su alma es capaz de ser sobreelevada gratuitamente a la comunión con Dios (cf. Pío XII,Humani generis, año 1950: DS 3891).
    ¿Por qué san Pablo habla de cuerpo, alma y espíritu?
    La Iglesia enseña con toda claridad que no son dos almas, sino cuerpo y alma. Existe, sin embargo, una única alma humana, el lugar donde habita Dios. Se trata del “espíritu”, es decir, una realidad sobrenatural que existe en los hombres.
    Así, aquellos que son hijos de Dios bautizados –cuerpo y alma– por el hecho de ser templos de Dios, poseen un “lugar” donde Dios habita. Es posible decir también que el lugar donde Dios habita en cuanto Espíritu Santo es lo que se llama “espíritu”.
    El alma como un todo es responsable de diversas cosas: inteligencia, voluntad, fantasías, etc., pero ni siquiera es ahí donde Dios habita. Este es el lugar más profundo del hombre, donde él es él mismo de tal forma que no es más él sino Dios. 
    “Interior intimo meo” como san Agustín definió el espíritu
    El ser humano no fue abandonado a sí mismo, naturaleza pura. Dentro de su naturaleza existe otra naturaleza, la sobrenatural, la presencia de Dios. La naturaleza agraciada por Dios (en los paganos es la gracia de Dios). Pero los bautizados poseen una consistencia aún mayor, pues pueden y deben reconocer que son hijos de Dios y templos del Espíritu Santo.

    5. La Creación en 6 días
    1-2-3-4-5 Al principio Dios creó el cielo y la tierraLa tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se cernía sobre las aguas. Entonces Dios dijo: «Que exista la luz». Y la luz existió. Dios vio que la luz era buena, y separó la luz de las tinieblas; y llamó Día a la luz y Noche a las tinieblas. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el primer día
    .6-7-8  Dios dijo: «Que haya un firmamento en medio de las aguas, para que establezca una separación entre ellas». Y así sucedió: Dios hizo el firmamento, y este separó las aguas que están debajo de él, de las que están encima de él; y Dios llamó Cielo al firmamento. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el segundo día.
    9-10-11-12-13  Dios dijo: «Que se reúnan en un solo lugar las aguas que están bajo el cielo, y que aparezca el suelo firme». Y así sucedió. Dios llamó Tierra al suelo firme y Mar al conjunto de las aguas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces dijo: «Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla y árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con su semilla adentro». Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierba que da semilla según su especie y árboles que dan fruto de su misma especie con su semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno.
    13 Así hubo una tarde y una mañana: este fue el tercer día.
    14-15-16-17-1-19 Dios dijo: «Que haya astros en el firmamento del cielo para distinguir el día de la noche; que ellos señalen las fiestas, los días y los años, y que estén como lámparas en el firmamento del cielo para iluminar la tierra». Y así sucedió. Dios hizo que dos grandes astros –el astro mayor para presidir el día y el menor para presidir la noche– y también hizo las estrellas. Y los puso en el firmamento del cielo para iluminar la tierra, para presidir el día y la noche, y para separar la luz de las tinieblas. Y Dios vio que esto era bueno. Así hubo una tarde y una mañana: este fue el cuarto día.
    20-21-22.23 Dios dijo: «Que las aguas se llenen de una multitud de seres vivientes y que vuelen pájaros sobre la tierra, por el firmamento del cielo». Dios creó los grandes monstruos marinos, las diversas clases de seres vivientes que llenan las aguas deslizándose en ellas y todas las especies de animales con alas. Y Dios vio que esto era bueno. Entonces los bendijo, diciendo: «Sean fecundos y multiplíquense; llenen las aguas de los mares y que las aves se multipliquen sobre la tierra». Así hubo una tarde y una mañana: este fue el quinto día.
    24-25-26-27-28-29-30-31 Dios dijo: «Que la tierra produzca toda clase de seres vivientes: ganadoreptiles y animales salvajes de toda especie». Y así sucedió. Dios hizo las diversas clases de animales del campo, las diversas clases de ganado y todos los reptiles de la tierra, cualquiera sea su especie. Y Dios vio que esto era bueno. Dios dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza; y que le estén sometidos los peces del mar y las aves del cielo, el ganado, las fieras de la tierra, y todos los animales que se arrastran por el suelo». Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer. Y los bendijo, diciéndoles: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todos los vivientes que se mueven sobre la tierra». Y continuó diciendo: «Yo les doy todas las plantas que producen semilla sobre la tierra, y todos los árboles que dan frutos con semilla: ellos les servirán de alimento. Y a todas la fieras de la tierra, a todos los pájaros del cielo y a todos los vivientes que se arrastran por el suelo, les doy como alimento el pasto verde». Y así sucedió.
    31 Dios miró todo lo que había hecho, y vio que era muy bueno. Así hubo una tarde y unamañana: este fue el sexto día.
    6. Evolucionismo
    Encíclica Pio XII
    7. DIOS y el Universo
    Entre Ciencia y Fe no hay contradicción
    El Deber del Creyente es Ensanchar la Razón
    P. Manuel Carreira
    El Origen del Hombre
    Doctrina Católica
    San Pablo (Carta a los romanos 5,18): Por consiguiente, así como la falta de uno sólo (Adán) causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno sólo (NSJ) producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida.
    Catecismo de la Iglesia Católica (390): El relato de la caída (Gn 3) utiliza un lenguaje hecho de imágenes, pero afirma un acontecimiento primordial, un hecho que tuvo lugar al comienzo de la historia del hombre (cf. GS13,1). La Revelación nos da la certeza de fe de que toda la historia humana está marcada por el pecado original libremente cometido por nuestros primeros padres (cf. Concilio de Trento: DS 1513; Pío XII, enc. Humani generis: ibíd, 3897; Pablo VI, discurso 11 de julio de 1966).
    Papa Francisco (a Pontificia Comisión Bíblica): «La interpretación de las Sagradas Escrituras debe ser siempre confrontada y autentificada por la Tradición viva de la Iglesia». Los cristianos gozan de una gran libertad para acercarse a la Biblia y discernir a través de ella la voluntad de Dios para sus vidas, que es en definitiva lo que importa. Una regla de interpretación, atribuida a diferentes santos dice “En lo esencial, unidad; en lo accesorio, libertad; en todo, caridad".
    Pío XII (Humani generis): 
    29. Magisterio de la Iglesia: no prohíbe el que —según el estado actual de las ciencias y la teología— en las investigaciones y disputas, entre los hombres más competentes de entrambos campos, sea objeto de estudio la doctrina del evolucionismo, en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente —pero la fe católica manda defender que las almas son creadas por Dios.
    30. Hipótesis del Poligenismo: los fieles cristianos no pueden abrazar la teoría de que después de Adán hubo en la tierra verdaderos hombres no procedentes del mismo protoparente por natural generación.
    32. Divina inspiración de las narraciones populares incluidas en la Sagrada Escritura: en modo alguno pueden compararse con las mitologías u otras narraciones semejantes, las cuales más bien proceden de una encendida imaginación que de aquel amor a la verdad y a la sencillez que tanto resplandece en la Sagrada Biblia.
    9. Darwinismo
    Fraude Científico
    “El dogma darwinista, heredero del gnosticismo, es básico en el proceso de dominación mundial ideado por unos pocos poderosos que se creen los “elegidos” por razón de herencia, raza o riqueza. El darwinismo era necesario para la implantación definitiva de un poder fundamentado en el dinero e inspirado por el relativismo luciferino-masónico. Es un siniestro movimiento pseudocientífico” .
    Charles Darwin (1809-1882) no estudió Biología, fue declarado incapaz para la Medicina por lo que cursó Teología en Cambridge sin conseguir la graduación. Según el propio Charles su célebre Teoría fue más una cuestión de “iluminación” que de imaginación, inventada ocho años después de su viaje en el Beagle. Su padre lo consideraba un chico muy corriente por debajo del promedio.
    La afición del joven Charles por la Biología y su descreimiento religioso le vino por su abuelo Erasmus, biólogo y médico, tan libertino como masón, que plagió y manipuló los estudios de los misioneros españoles en América. Erasmus fue el fundador de la secta gnóstica, masónica y esotérica “Círculo Lunar” que practicaba ritos luciferinos. Erasmus dejó en herencia a su nieto sus investigaciones que plasmó en la obra “Leyes de la vida orgánica” (1796), en la que se basó Charles para la tesis “El origen de las especies por medio de la selección natural, o la preservación de las razas más favorecidas en la lucha por la vida” (1859).
    Darwin reconocía en su obra la imposibilidad de demostrar su Teoría, pedía un acto de fe (actitud nada científica) y se fue a la tumba veintitrés años después sin cumplir esa promesa.
    Transcurridos ciento cincuenta años, los dogmáticos darwinistas no han sido capaces de “reencontrar” esos hechos aludidos por Darwin en los que supuestamente fundaba sus conclusiones.
    La tesis fundamental del teólogo aprendiz metido a naturalista es que la naturaleza de cada especie varía mediante la lucha por la existencia entre los individuos de esa especie. Darwin habla de variación, nunca de evolución. La variación es cambio, la evolución es desarrollo. La evolución es evidencia natural, sea por azar, por la acción de Dios u otro agente. 
    Resultan reveladoras las palabras de Benedicto XVI (2007): asistimos a un encendido debate entre el creacionismo y el evolucionismo, presentados como alternativas excluyentes. Esta contraposición es absurda porque existen muchas pruebas científicas a favor de la evolución. Pero la doctrina de la evolución no responde a todos los interrogantes, especialmente al gran interrogante filosófico: ¿de dónde viene todo esto y cómo todo toma un camino que desemboca finalmente en el hombre? Hay una razón anterior a todo, nosotros somos un reflejo de la Razón creadora. Somos pensados y queridos, es la idea que nos precede, que debemos descubrir para dar significado a nuestra vida.
    El variacionismo selectivo de Darwin se fundamenta en lo que denomina “selección natural” que determinaría la supervivencia de los más aptos: es la ley del más fuerte. Las variedades dentro de una especie con alguna mínima ventaja sobre las otras, serían las supervivientes. Esta ley de la lucha por la existencia, según el criterio de Darwin, sería también aplicable a las relaciones entre las diversas especies.
    Este determinismo, de raíz orientalista, es una visión violenta y catastrofista, un utopismo naturalista fascistoide pues la hipótesis de Darwin, además de terrible, no se corresponde con la realidad ¡gracias a Dios! Las relaciones de los seres vivos no son sólo de competencia y de lucha: se asocian y trabajan en conjunto para nacer y sobrevivir. La depredación, excepto por el hombre, se rige por un equilibrio natural de interdependencia, ya que el depredador no pretende destruir la especie que le alimenta. En la naturaleza es mucho más frecuente la madre protectora que la abeja reina. El felino caza sólo cuando tiene hambre; la inmensa mayoría de las aves depredadas no lo son por el color de sus plumas, ni por su astucia, ni por su competencia para volar; se topan con su destino para sobrevivir por algo tan aleatorio y circunstancial como la relación en el espacio y en el tiempo con sus depredadores. Darwin no investigó las especies para conocerlas mejor, se limitó a buscar ejemplos para demostrar la tesis utópica de su abuelo: fundamentar la existencia de la “Gran Primera Causa”, es decir, el “Gran Arquitecto del Universo” (el dios impersonal de la masonería).
    La obra de Darwin es una elucubración dogmática más que una teoría científica. A partir de Locke, todos los darwinistas han buscado en la naturaleza la fórmula mágica que explique el dilema del ser o no ser, emulando a los primitivos filósofos que llegaron a creer que todo nacía del agua, el fuego o el aire. Locke pretendió suprimir del pensamiento la necesaria metafísica para la comprensión de lo humano más allá de lo material. Sentó las bases del relativismo materialista, el imperio de la opinión que se opone al racionalismo.
    Las elucubraciones de los darwinistas no son más que ciencia-ficción, han asentado en el subconsciente colectivo la idea del transformismo de las especies como algo existente en la naturaleza. La hipótesis darwinista es la base “científica” para la creación de semihumanos en la moda, comics y cine. La serie “The Matrix” (1999) es emblemática y, curiosamente, su director Larry Wachowski se ha hecho una operación de cambio de sexo. El paleontólogo Colin Patterson (1933-1998), director del Museo Británico de Historia Natural, ateo confeso y militante darwinista, aclaró que no existen pruebas fósiles que apoyen la Teoría (variacionista) de Darwin.
    Fuente: 
    Guillermo Buhigas. Eugenesia y Eutanasia. Sekotia (2009)
    Universidad de Navarra
    Mariano Artigas dejó grabadas algunas clases con fines de divulgación. Algunas de ellas fueron descargadas en YouTube. Para mayor comodidad, ponemos en esta página enlaces directos a dichas clases:
    Ciencia y fe, 1
    El caso Galileo Galilei
    Galileo y el Papa
    Galileo NO fue ejecutado pero Lavoisier SI
    Evolucionismo
    Big Bang, Lemaître y Einstein
    Los límites de la ciencia
    Ciencia y fe, 1, completa
    Ciencia y fe, 2
    Cosmovisión científica actual
    Genética
    Quinta vía tomista
    Gobierno divino del mundo
    Richard Dawkins
    Large Hadron Collider
    Qué es el hombre
    Vida extraterrestre, ángeles, evolución, plan divino
    y Santo Tomás. Creación y evolución
    El hombre es aquel que busca la verdad
    11. Las cuatro Evoluciones
    Física, Química, Biológica y Humana
    ÍNDICE
    1.- Clases de Evoluciones 
    2.- Prolegómenos
    3.- Evolución física
    4.- Pruebas del Big Bang
    5.- Más sobre Evolución física
    6.- Evolución química
    7.- Teoría unificada red-ox y ácido-base
    8.- Salinidad de los mares
    9.- Evolución biológica
    10.- Historia de la vida en el planeta Tierra
    11.- Escalas de tiempos
    12.- Generación del oxígeno atmosférico
    13.- La Evolución se debe a las mutaciones
    14.- Relojes moleculares
    15.- Evolución humana o cultural
    16.- Homo antecessor
    17.- Por fin, el Adán de la Biblia (35.000 aC)
    18.- El Diluvio
    19.- La Humanidad ante el futuro
    20.- Recapitulación: Principio Antrópico
    1. Clases de Evolución
    - ¡Papá! Yo me considero más formado y maduro que mi hermana por lo que te agradecería profundizaras un poco en las explicaciones que me des. Incluso no creo necesario que me repitas los razonamientos que le hiciste a ella en “EXPLÍCAME LA VIDA” ¿Vale? Me figuro que el Universo no tiene una estructura estática, sino que está sumido en una serie de cambios continuos. Pero ¡no me digas que ha habido cuatro Evoluciones diferentes! ¿No se creará un caos intelectual al intentar disecarlas y estudiarlas por separado?
    - ¡En absoluto! Yo las distingo perfectamente. Además, en vez de caos hay un orden perfecto: ¡fíjate que el Universo se denomina COSMOS y esta palabra griega significa ORDEN! Hoy a los herederos de los astrónomos les llamamos cosmólogos.
    - ¿Me podrías enunciar, por lo menos, cuáles son esas Evoluciones? 
    - ¡De mil amores! Si bien no todas empezaron a la vez, hoy sí, continúan bien activas en diversos puntos del Cosmos.
    Evolucionismo: ¿más que una "hipótesis"?
    Javier Olivera Ravasi (22.10.15)
    Card. Christoph Schönborn-Viena: Desde 1996, cuando el Papa Juan Pablo II dijo que la evolución (un término que él no definió) era “algo más que una hipótesis”, los defensores del dogma neo-darwinista han invocado a menudo la supuesta aceptación - o al menos la aquiescencia - de la Iglesia Católica Romana cuando defienden su teoría como algo compatible con la fe cristiana.
    Pero esto no es cierto. La Iglesia Católica, mientras deja a la ciencia muchos detalles sobre la historia de la vida en la tierra, proclama a su vez que por la luz de la razón el intelecto humano puede fácil y claramente discernir el propósito y diseño en el mundo natural, incluyendo el mundo de los seres vivos.
    La evolución, en el sentido de procedencia de un ancestro común podría ser cierta, pero la evolución en el sentido neodarwinista – o sea, un proceso no guiado, no planificado de variación aleatoria y selección natural - no lo es. Cualquier sistema de pensamiento que niegue o trate de minimizar la abrumadora evidencia de diseño en biología es ideología, no ciencia.. Leer Texto Completo...AQUÍ
    Todos los hombres de cualquier raza están actualmente clasificados por antropólogos y biólogos como pertenecientes a una sola especie "Homo sapiens sapiens", por lo que pueden cruzarse.
    Están reconocidas mayoritariamente 3 razas de HUMANOS: Negroide, Caucásica (Australoide) y Mongoloide (Amerindio). Las diferencias más significativas entre estas razas -Lenguaje, Cabello/Cara y Color de la piel- son casi siempre hereditarias, En el color de la piel hay de 2 a 4 pares de genes que están relacionados.
    Todos los hombres son descendientes de ADÁN (45.000-30.000 aC), el primer hombre creado. Todos los humanos descienden de Noé, sus hijos y sus mujeres, que sobrevivieron al DILUVIO universal (Génesis 7,21).
    Dios ordenó a Noé y su familia multiplicase y llenar la Tierra (Génesis 9,1-18-19). Pero los hombres desobedecieron el mandato divino y fundaron una ciudad donde construyeron la Torre de Babel para estar más cerca de Dios. Y Dios castigó esta desobediencia mediante la imposición de diferentes idiomas. (Génesis 11,8-9). Al no entenderse se dispersaron a lo largo de la superficie de toda la Tierra como Dios les había mandado.
    La Biblia menciona variaciones genéticas antes del Diluvio (3.000 aC), tales como la altura del hombre. Por eso es muy probable que las variaciones en la coloración de la piel también existieran en la familia de Noé. Noé y su familia poseían genes oscuros como claros. Genes lo suficientemente oscuros como para protegerlos, y genes lo suficientemente claros como para garantizar la cantidad suficiente de vitamina D. La proporción final de genes oscuros a genes claros en cualquier grupo será el equilibrio más útil para ese entorno. Tanto el ojo de raza caucásica como el ojo chino tienen grasa, pero el ojo chino tiene simplemente más grasa.
    También llamado hombre de Cro-Magnon
    Antecesor directo del hombre actual
    Eva mitocondrial y Adán genético
    El Homo sapiens sapiens es una subespecie del Homo sapiensúnica que aún sobrevive de todo el género Homo y de los homínidos. Por lo tanto, sus parientes vivos más cercanos son los grandes simios (a los que pertenece), como el gorila, el chimpancé o el orangután. Los restos más antiguos de Homo sapiens son los llamados "hombres de Kibish" (Etiopía) con 195 000 años.
    El Homo sapiens sapiens es una subespecie de origen africano, aparecida hace unos 45.000-100.000 años, que se ha extendido por todo el mundo, incluyendo la Antártida. Su expansión por Europa coincide con la extinción de su coetáneo (el hombre de Neanderthal). 
    Los descubrimientos en el yacimiento de Atapuerca (España) pueden modificar de manera importante la cronología de la Prehistoria en Europa. Estos fósiles presentan una combinación de rasgos que han permitido atribuirlo a una nueva especie humana, el Homo antecessor, antepasado común del neandertal y el cromañón.
    Al seguir la línea genealógica por vía materna de cada persona en el árbol genealógico de toda la humanidad, la Eva mitocondrial correspondería a un antepasado femenino común que comparte toda la población actual de seres humanos (Homo sapiens).
    Basándose en la técnica de reloj molecular, investigaciones recientes (2009) estiman que este ancestro vivió hace aproximadamente hace 200 000 años. La región más probable en que se originó es el África Oriental.
    El ADN mitocondrial de distintas etnias de diferentes regiones sugiere que todas las secuencias de este ADN tienen envoltura molecular en una secuencia ancestral común. 
    Estudios nucleares de ADN indican que el tamaño de la población humana antigua nunca cayó por debajo de algunas decenas de miles de individuos, y por lo tanto habría otras "evas" con descendientes vivos hoy.
    Un equipo de investigación la Universidad de Stanford, secuenció los cromosomas "Y" de 69 hombres de todo el mundo y descubrió cerca de 9.000 hasta ahora desconocidas variaciones de la secuencia de ADN. Utilizaron estas variaciones para crear un reloj molecular más confiable y encontraron que el Adán genético vivió hace 120.000-150.000años. Se estima que mientras la existencia del Adán cromosómico habría tenido lugar en el África centro-occidental, Eva habría vivido en el África sur-oriental.

    Como acabamos de mencionar, el darwinismo no es aceptable como tesis científica, ¿cómo explicar la evolución? En estas últimas décadas, ya van siendo bastantes los autores que se han replanteado la cuestión. Las respuestas que se han esbozado apuntan siempre en la misma dirección: si intentamos ver cómo cambia la forma de los seres vivos, tenemos que dirigirnos a estudiar el desarrollo de los seres vivos, pues la forma final del ser vivo se construye durante su desarrollo. Se trataría de un estudio metodológicamente coherente, pues estudiaría un fenómeno analizando cuestiones que suceden a su mismo nivel. No es de extrañar, por tanto, que haya embriólogos en este terreno 25, aunque también ha merecido comentarios de biólogos de distintas especialidades 26 y de físicos teóricos 27. El motivo del interés desde distintas disciplinas se debe a que dicho estudio muestra la complejidad del ser viviente en las múltiples interacciones internas, de todo tipo, que se dan en el interior del ser vivo, y que pueden ser vistas desde numerosos puntos de vista. Resumiendo muy abruptamente los esbozos de explicación que existen actualmente, cabría decir que los organismos pluricelulares permiten una serie de interacciones internas según la complejidad de las células a partir de las cuales se construye el organismo. Está demostrado que dicha complejidad aumenta con las épocas geológicas, por lo que, según ha avanzado ésta, se han podido dar más interacciones. La aparición de nuevas interacciones hace aparecer nuevas manifestaciones morfológicas macroscópicas, que aparecen de modo repentino y organizado, tal como muestra la observación de la evolución: no es por grados suaves, sino a saltos, con explosiones de nuevas formas en ocasiones. Se produciría, por tanto, una emergencia de nuevas formas estables a partir del aumento de complejidad progresivo de las células de los seres vivos. Posteriormente, estas nuevas especies sobrevivirían o desaparecerían por azar, dependiendo de las variables circunstancias ambientales. Sería, por tanto, una evolución direccional, teleológica, porque su origen es una génesis de nuevas formas que posee una finalidad intrínseca. No es necesario hacer equilibrios para mantener la finalidad del proceso evolutivo mientras se sostiene a la vez su aleatoriedad, com
    Aquí hay todavía un enorme campo de estudio e investigación, por lo que aún no se puede afirmar casi nada de modo definitivo. Pero, aunque ni siquiera la hipótesis esté todavía bien construida, este enfoque, más realista que el darwinista, no cierra campos a la investigación. Por contra, el darwinismo, al afirmar que el azar es la causa de las nuevas formas, agostaba en su raíz todo intento de investigación. 
    Fuente: "Replantear el problema" (3.7). Antonio PARDO Departamento de Humanidades Biomédicas. Facultad de Medicina-Universidad de Navarra.

    Santiago Clavijo

    Ing. Daniel Iglesias Grèzes
    ¿Qué es el evolucionismo teísta?
    Desde un punto de vista puramente terminológico, la expresión “evolucionismo teísta” debería designar simplemente la forma de pensamiento que combina “evolucionismo” y “teísmo”. Si “evolucionismo” se define en sentido amplio, como la doctrina que sostiene la mutabilidad y el origen interdependiente de las especies, que provienen las unas de las otras por transformación, a partir de un ancestro común; y si “teísmo” se define como un monoteísmo compatible con la teología natural católica, entonces, a mi juicio, en principio no habría nada que objetar al “evolucionismo teísta”.
    Sin embargo, en la práctica la expresión “evolucionismo teísta” suele tener otro significado más cuestionable. Históricamente, el “evolucionismo teísta” ha surgido principalmente del intento de combinar una forma específica de evolucionismo (la teoría darwinista de la evolución) con la fe cristiana. A continuación trataré de mostrar que esa corriente principal del evolucionismo teísta (que debería llamarse en realidad “darwinismo cristiano”), debido a sus concesiones injustificadas a los adversarios de la fe cristiana, generalmente defiende diversas posturas contrarias a la fe o a una sana filosofía.
    El evolucionismo teísta y el diseño inteligente divino
    Muchos evolucionistas teístas sostienen una visión que podría describirse como “creación sin diseño inteligente” (o con diseño inteligente parcial). Veámoslo con más detalle. La tesis principal de esa corriente es que, aunque Dios es el creador de todos los seres vivos, no es su diseñador en un sentido propio y auténtico, porque los ha creado a través de un proceso evolutivo en el que desempeñan un rol primordial los fenómenos aleatorios: sobre todo las mutaciones genéticas aleatorias (según el mecanismo evolutivo postulado por el neodarwinismo), pero también el indeterminismo cuántico (según la teoría cuántica, interpretando la relación de Heisenberg como un principio de indeterminación física u ontológica).
    En general, los autores de esta corriente niegan que la evolución biológica sea guiada inteligentemente por Dios. Más bien, Dios se habría limitado a crear un universo con leyes naturales (físicas y químicas) finamente sintonizadas para producir un ambiente capaz de soportar la vida biológica y la vida humana. Después de crear el primer ser vivo, Dios habría dejado que el mecanismo darwinista (mutación-selección), actuando autónomamente, produjera de un modo aleatorio las distintas especies, con sus diversas características anatómicas y fisiológicas.
    Esta forma de concebir la creación de los seres vivos contradice el dogma cristiano. La Divina Revelación (transmitida en la Sagrada Escritura y en la Tradición de la Iglesia) enseña sin lugar a dudas que Dios no sólo ha creado todas las cosas visibles e invisibles, sino que lo ha hecho según un designio sapientísimo; y también que la Providencia de Dios gobierna todos los acontecimientos de este mundo, grandes y pequeños. La fe cristiana es totalmente incompatible con cualquier limitación del diseño inteligente o del gobierno inteligente del mundo y de la vida por parte de Dios. Esto es tan evidente que no me tomaré el trabajo de documentarlo aquí.
    El evolucionismo teísta y el multiverso
    La visión de una “creación sin diseño inteligente” es llevada a un extremo por algunos autores que intentan una justificación teológica del multiverso. La idea del multiverso ha sido propuesta y sostenida principalmente por motivos anti-teológicos. Dado que el diseño inteligente de nuestro universo y de sus seres vivos es casi evidente, para negarlo se suele recurrir hoy a un postulado audaz: hay un número inmenso o infinito de universos, de modo que el nuestro (que parece tan bien diseñado) es un mero resultado del azar. Según los evolucionistas teístas que defienden el multiverso (por ejemplo, Francis Collins), el uso del azar por parte de Dios juega un rol estelar no sólo en la evolución biológica, sino también en la evolución cósmica. Dios habría creado muchísimos o infinitos universos y en cada uno de ellos las cosas evolucionan sin intervención de Dios de tal modo que en uno de ellos, por puro azar, se ha producido una evolución biológica darwinista que dio lugar a la existencia del ser humano.
    Esto es mala ciencia, porque no hay la menor evidencia científica del multiverso. Pero también es mala teología: Dios no necesita crear infinitos universos para ver si, de ese "juego de azar", resulta por casualidad algún universo que sirva a sus propósitos. Si Dios puede crear el universo de la nada, también puede diseñarlo inteligentemente según sus fines, empleando para ello (como medios o causas segundas) una combinación apropiada de fenómenos determinísticos o aleatorios. Para Dios no hay azar ni probabilidad. Dios conoce todas las cosas con certeza, en su eterno presente. Como Einstein, tiendo a pensar que Dios no juega a los dados; pero, y esto es lo decisivo, si Dios jugara a los dados, ningún resultado lo sorprendería, porque ninguno sería independiente de su inteligencia y su voluntad. Esto vale como argumento contra todos los evolucionismos teístas que defienden una creación sin diseño inteligente, tanto los más moderados (que niegan sólo el diseño inteligente de los seres vivos), como los más radicales (que niegan también el diseño inteligente del universo y de las leyes naturales).
    El evolucionismo teísta y el darwinismo
    Los evolucionistas teístas suelen pensar: a) que el darwinismo es una buena teoría científica, con una buena base experimental (los casos comprobados de microevolución); b) que no es un evolucionismo aleatorio; y c) que no favorece el ateísmo.
    Estos pensadores no tienen en cuenta que la extrapolación de la microevolución a la macroevolución es infundada. Que el mecanismo darwinista (mutación-selección) pueda modificar las proporciones de las variantes de una especie presentes en una población local no prueba que sea capaz de crear el ojo o el ala, o de transformar un pez en un anfibio. Tampoco tienen en cuenta el peso abrumador de las objeciones contra el darwinismo que provienen de la paleontología, de la biología molecular y de la teoría de la información. He presentado con algún detalle esas formidables objeciones en el Capítulo 4 de mi libro Todo lo hiciste con sabiduría.
    Los evolucionistas teístas suelen insistir en que la evolución darwinista no es aleatoria porque uno de sus factores (la selección natural) no lo es. No tienen en cuenta que, de los dos factores del mecanismo darwinista (mutación-selección) sólo el primero (las mutaciones) juega un rol creativo, mientras que el segundo (la selección natural) juega un rol meramente destructivo. En la teoría darwinista de la evolución, todas las nuevas variantes biológicas son generadas por las mutaciones genéticas aleatorias, que no son otra cosa que errores aleatorios en la copia de la información genética. Vale decir que, según la síntesis neodarwinista, una afortunadísima sucesión de errores de copia ha transformado al ancestro común primigenio (digamos, una bacteria) en un elefante o un ser humano; mejor dicho, lo ha transformado en ambas cosas y en muchísimas otras cosas más, a través de muchísimas y afortunadísimas sucesiones de errores.
    Por otra parte, desde la misma época de Darwin, muchos cristianos y no cristianos han estado persuadidos de que el darwinismo era esencialmente una teoría atea. Ésa fue la razón principal por la que Darwin propuso su teoría, por la que Haeckel, Huxley y el Club X la difundieron, y por la que Wallace (co-descubridor de la selección natural, pero partidario del diseño inteligente) cayó en el olvido. Esto fue lo que captó inmediatamente Engels al leer la primera edición de El Origen de las Especies, escribiendo a Karl Marx: “La teleología todavía no estaba destruida. Y eso es lo que ha ocurrido ahora.” Además, es innegable que hoy (habiendo caído en desgracia el marxismo y el freudismo), el darwinismo es el principal sostén intelectual del ateísmo cientificista.
    El evolucionismo teísta y el problema del mal
    Muchos “evolucionistas teístas” cristianos, indebidamente impresionados por los argumentos ateos, piensan que es necesario recurrir a la indeterminación cuántica y al azar darwinista para poder resolver el problema del mal físico en general, y el problema de la “imperfección” de los organismos vivientes en particular. Así rechazan implícitamente las soluciones de la teología cristiana clásica al problema del mal, porque ésta no tuvo en cuenta en absoluto esos dos fenómenos, descubiertos recién en los siglos XIX y XX.
    En realidad, ambos argumentos ateos son falaces: se basan en la falsa premisa de que un Dios infinitamente sabio y bueno no puede crear un mundo en el que exista el mal físico o un ser vivo con una determinada y supuesta imperfección. Pero los cristianos en cuestión dan por buenos estos argumentos falaces y por eso, para “disculpar” a Dios de la existencia de los males físicos o de las imperfecciones de los seres vivos, defienden una idea (incompatible con la fe cristiana) de creación sin diseño inteligente, en la que dichos males e imperfecciones son el resultado de procesos aleatorios no diseñados ni guiados por Dios.
    En verdad, Dios no necesita de esas “disculpas” nuestras; pero si las necesitara, tampoco servirían, por dos razones: a) el azar no existe para Dios; b) incluso si (por el absurdo) el azar fuera algo incontrolable para Dios, Dios seguiría siendo responsable de las consecuencias del mecanismo aleatorio puesto en marcha por Él. Con perdón del ejemplo (pero no se me ocurre otro mejor): análogamente, es tan responsable de su propia muerte quien se suicida de un disparo a la cabeza que quien muere jugando a la ruleta rusa. En otras palabras, si se rechazan las respuestas cristianas clásicas a las objeciones ateas, ni la indeterminación cuántica ni el azar darwinista permiten resolver de veras el problema del mal. Dios es siempre responsable de su obra creadora, tanto si la lleva a cabo por medios determinísticos o por medios azarosos.
    El evolucionismo teísta y el libre albedrío
    Muchos evolucionistas teístas piensan que es necesario recurrir a la indeterminación cuántica para poder sostener el libre albedrío porque –dicen– en un mundo donde todos los cuerpos (incluso las neuronas cerebrales) siguen las leyes de la mecánica de Newton todos los movimientos están determinados por las leyes naturales, y entonces un ser humano no podría mover un brazo a la derecha o a la izquierda, según su libre elección. Un ente con suficiente capacidad de cálculo (como el ficticio “demonio de Laplace”) que conociera la posición inicial y la velocidad inicial de todas las partículas en el instante del Big Bang podría conocer anticipadamente toda la historia cósmica, hasta en sus menores detalles. No habría espacio alguno para el libre albedrío. 
    Los “teístas” que piensan así rechazan implícitamente las respuestas de la teología cristiana clásica a las objeciones del mecanicismo, porque la teoría cuántica surgió recién en el siglo XX. Pero si se rechazan las respuestas cristianas clásicas al mecanicismo, la indeterminación cuántica no permite resolver de veras la cuestión del libre albedrío. Si el alma humana espiritual es incapaz de mover un brazo en un mundo donde vale la física newtoniana, ¿por qué sería capaz de mover un electrón en un mundo donde vale la física cuántica? Y a la inversa, si el espíritu es capaz de mover un electrón en un marco cuántico, ¿por qué no sería capaz de mover un brazo en un marco newtoniano?
    La postura aquí criticada (que en realidad es una especie de mecanicismo) se basa en una extrapolación de la física más allá de su ámbito de validez. Para explicar esto me referiré, a modo de ejemplo, a dos leyes de la física que no se aplican sin más a los seres humanos.
    El primer ejemplo se refiere a la primera ley de Newton (o ley de inercia). Esta ley fundamental de la mecánica dice que las partículas y los cuerpos rígidos no sometidos a ninguna fuerza se comportan de la siguiente manera: si están en reposo, continuarán en reposo; y si están en movimiento, continuarán moviéndose con un movimiento rectilíneo y uniforme. Ahora bien, considerando el caso estático (el de un cuerpo rígido en reposo), es evidente que la validez de la ley de inercia se restringe a los cuerpos sin vida, que por esa razón se llaman cuerpos inertes o materia inerte. Un ser vivo en reposo, aunque no esté sometido a ninguna fuerza externa, puede comenzar a moverse por sí mismo en cualquier momento. Simplemente, el modelo físico de “cuerpo rígido” (que por definición no tiene fuerzas internas) no se aplica a los organismos vivos.
    El segundo ejemplo se refiere al segundo principio de la termodinámica. Este principio puede enunciarse aproximadamente así: en un sistema termodinámico cerrado, la variación de la entropía entre dos estados de equilibrio será positiva o nula. Otro enunciado del mismo principio dice que la entropía total del universo tiende a aumentar con el tiempo. La entropía es una magnitud física asociada al desorden molecular, el cual a su vez se relaciona con el desorden a nivel macroscópico. El principio en cuestión permite justificar la irreversibilidad de ciertos procesos físicos. Por ejemplo, si una botella de vidrio cae al suelo, probablemente se rompa en muchos pedazos; pero jamás sucede que, a través de procesos físicos, los distintos fragmentos de vidrio asciendan del suelo por sí mismos y se ensamblen perfectamente entre sí para volver a adquirir la forma perfecta de la botella completa. Algo análogo ocurre en la muerte. Ningún proceso físico logrará resucitar un cadáver en estado de descomposición avanzada.
    Es claro que el segundo principio de la termodinámica no se aplica a sistemas cerrados que incluyen seres inteligentes. Si una casa se mantiene cerrada y deshabitada durante un año, al cabo de ese tiempo mostrará claros signos de su entropía (o desorden) creciente. Si en cambio, la misma casa se mantiene cerrada durante un año, pero habitada por un ser humano hábil, trabajador y con suficientes provisiones y recursos, es probable que el ser humano, debido a su inteligencia, evite que la entropía (o desorden) crezca.
    Algo parecido podría decirse de la vida en general. Si bien la tendencia general del universo material es hacia una entropía creciente, la evolución biológica se ha movido en el sentido contrario, hacia un orden cada vez mayor y más complejo.
    El evolucionismo teísta y la física cuántica
    En síntesis aproximada, el principio de Heisenberg, uno de los pilares de la física cuántica, dice que no podemos conocer, con exactitud y a la vez, la posición y la velocidad de una partícula subatómica. En mi opinión, esto debe ser interpretado como un mero principio de incertidumbre gnoseológica, no como un principio de indeterminación física u ontológica, como hacen los evolucionistas teístas en cuestión. Tratar de resolver el problema del libre albedrío de esa forma es un poco como matar a un mosquito con una bomba atómica, porque son muchos más los problemas que se crean que los que se resuelven.
    Si la posición y la velocidad de un electrón no están determinadas por leyes naturales, ¿entonces por qué razón el electrón tiene tal posición y tal velocidad, y no otras? A mi entender, en esencia sólo hay tres respuestas posibles:
    a) No hay ninguna razón. Esta respuesta implica nada menos que la negación del principio de razón suficiente, principio metafísico evidente y fundamental para toda recta filosofía. Por ejemplo, sin principio de razón suficiente cae el principio metafísico de causalidad, y sin este último pierden validez todas las pruebas filosóficas de la existencia de Dios.
    b) El electrón se ubica y se mueve así porque quiere. Esto implica una absurda personificación de un ente irracional.
    c) El electrón (mejor dicho, todos los electrones, siempre y en todo lugar) es movido por seres espirituales (Dios, los ángeles o los hombres). Esto da lugar a una filosofía insensata, que niega la legítima autonomía de las realidades terrenas.
    La teoría científica del diseño inteligente y la doctrina cristiana del diseño inteligente
    La teoría científica del diseño inteligente (en adelante TCDI) da los siguientes pasos básicos:
    1. Define a los sistemas con información compleja y especificada (en adelante ICE) como aquellos sistemas cuya información es a la vez compleja (es decir, con probabilidad menor que 10-150, el umbral de probabilidad universal) y especificada (es decir, conforme con un patrón independiente).
    2. Comprueba que, según la experiencia humana universal, todos los sistemas con ICE con causa conocida son resultados de un diseño inteligente, es decir de la acción de un agente inteligente con un plan inteligente.
    3. Infiere, mediante una abducción (o inferencia con base en la mejor explicación) que la ICE es causada siempre por un diseño inteligente. Llamemos LDI-ICE (ley del diseño inteligente de la ICE) a esta ley. En otras palabras, la LDI-ICE sostiene que tanto el azar, como la necesidad (o leyes naturales), como cualquier combinación de azar y necesidad (sin diseño inteligente), son incapaces de producir ICE. El test de la ICE para detectar diseño inteligente no da falsos positivos, pero puede dar falsos negativos. Hay sistemas con diseño inteligente y sin ICE; pero no hay sistemas sin diseño inteligente y con ICE.
    4. Demuestra que tanto los organismos vivientes completos como muchos de sus componentes (tanto a nivel molecular como a nivel macroscópico) son sistemas con ICE. (La TCDI puede aplicarse también a sistemas no biológicos, pero aquí dejaré eso de lado).
    5. Infiere, mediante la LDI-ICE, que esos organismos y componentes han sido diseñados por un agente inteligente.
    6. Define a los sistemas con complejidad irreducible (SCI) como aquellos sistemas complejos con una función determinada, compuestos por cierto número de partes que interaccionan entre sí, tales que, si se quita una cualquiera de esas partes, el sistema cesa de funcionar.
    7. Formula la siguiente hipótesis razonable (o regla heurística), que debe verificarse caso a caso: todos los SCI tienen ICE.
    8. Demuestra que hay muchos SCI en los organismos vivientes, tanto a nivel molecular como a nivel macroscópico.
    Veamos un ejemplo de inferencia de diseño. Alguien que camina por la playa se encuentra junto al mar con una roca que reproduce de forma minuciosa y magnífica la forma de un caballo rampante. El caminante infiere inmediatamente y con certeza plena que la roca ha sido esculpida por un agente inteligente. Ésta no es la única explicación posible, pero es (con enorme diferencia) la mejor explicación. La hipótesis de una formación natural (por medio del movimiento aleatorio de las olas, la erosión del agua sobre la roca, etc.) es metafísicamente posible, pero casi infinitamente improbable, por lo cual todo observador humano la descartaría.
    Por su parte, la doctrina cristiana del diseño inteligente (en adelante DCDI) afirma que Dios no sólo es el Creador de todas las cosas visibles e invisibles (incluso todos los organismos vivos y cada una de sus partes), sino también su inteligentísimo diseñador, porque Dios crea y gobierna todas las cosas mediante su sabiduría, bondad y poder infinitos.
    Relaciones entre TCDI y DCDI, cristianismo y evolucionismo
    Consideremos ahora las relaciones entre estas dos teorías o doctrinas (TCDI y DCDI) con la fe cristiana, con el evolucionismo y entre sí.
    Por un lado, la TCDI, por sí misma, no identifica al diseñador inteligente de los seres vivos, si bien una reflexión filosófica correcta que parta de la TCDI puede llegar a esa identificación. Por lo tanto, entre los partidarios de la TCDI hay personas de casi todas las posturas religiosas posibles: católicos (como Michael Behe), protestantes (como William Dembski), judíos (como David Berlinski), miembros de otras religiones no cristianas (como Jonathan Wells) o agnósticos (como Michael Denton).
    Por otra parte, la TCDI, en cuanto tal, no defiende ningún mecanismo concreto por el cual el diseñador no identificado habría llevado a cabo su plan inteligente. Por lo tanto, al menos en teoría o en principio, la TCDI es compatible tanto con el fijismo como con el evolucionismo, y en este segundo caso, es compatible tanto con el evolucionismo saltacionista como con el evolucionismo gradualista. Es incompatible, en cambio, con las formas de evolucionismo que niegan el diseño inteligente y afirman que el azar y la necesidad (sin diseño inteligente) permiten explicar toda la complejidad y la diversidad de la vida.
    Por último, desde el punto de vista de la fe católica, la TCDI es una cuestión opinable. La doctrina católica no se pronuncia ni a favor ni en contra de la TCDI; y de hecho hay católicos a favor y católicos en contra de esa teoría.
    En cuanto a la DCDI, es una parte integral e irrenunciable de la doctrina cristiana. En otras palabras, la fe cristiana exige creer en la DCDI. De hecho, algunos católicos aceptan la DCDI y otros la niegan, pero los segundos cometen un grave error doctrinal. En general estos últimos limitan en mayor o menor medida el diseño inteligente divino y la providencia divina, postulando que Dios interviene sólo dando algunas directrices generales y deja librado todo lo demás al mero juego del azar y la necesidad, de tal modo que no se puede decir que Dios es el diseñador inteligente de todas las cosas. Esta postura del diseño inteligente parcial y la providencia divina parcial es contraria a la fe cristiana.
    En cuanto a la relación entre TCDI y DCDI, se deduce de lo dicho hasta aquí. De por sí, la TCDI no implica la DCDI; y a la inversa, la DCDI no implica la TCDI. Pero un cristiano que defiende la TCDI debe defender también la DCDI. Sin embargo, un cristiano que defiende la DCDI no está obligado a abrazar la TCDI.
    Ahora bien, consideremos dos católicos ortodoxos, A y B; A rechaza la TCDI y B la defiende.
    A deduce la DCDI por medios filosóficos y teológicos. B, partiendo de la TCDI, concluye que los seres vivos han sido diseñados por un agente inteligente. Luego, por los mismos medios filosóficos y teológicos que A, deduce la misma DCDI que A. En otras palabras, el diseño inteligente divino de los seres vivos (según la fe católica) es exactamente la misma cosa para A y B; y en principio también las formas en que Dios pone en práctica su plan inteligente. No hay un “diseño inteligente divino verdadero” (el de la DCDI) y un “diseño inteligente divino falso” (el de la TCDI interpretada católicamente). En ambos casos se trata exactamente del mismo concepto, que, vuelvo a subrayar, es exigido formalmente por el dogma católico. Por supuesto, B puede equivocarse al hacer filosofía o teología; pero también A se puede equivocar. Además, si B es un científico del movimiento del diseño inteligente y su filosofía o teología es defectuosa, no cabe achacarle sus errores filosóficos o teológicos a la TCDI. De un modo análogo, no cabe achacar a la metafísica aristotélica los errores de Aristóteles en física; como tampoco cabe achacar a la teología o la filosofía tomistas las deficiencias de Tomás de Aquino en su conocimiento de la embriología o la cosmología.
    Objeciones del evolucionismo teísta a la teoría científica del diseño inteligente
    Muchos evolucionistas teístas consideran “pseudo-científica” a la TCDI. Así agravian sin razón a notables científicos y filósofos de la ciencia, como Michael Behe, William Dembski, Stephen Meyer, Michael Denton y muchos otros. Los representantes del movimiento del diseño inteligente han llevado a cabo estudios científicos serios y han publicado muchos libros interesantísimos y muchos artículos revisados por pares en revistas científicas.
    La acusación de pseudo-cientificidad a la TCDI se basa en el supuesto “naturalismo metodológico de la ciencia”. Éste consiste en definir la ciencia como una actividad humana con una regla fundamental, a la que todo científico debería adherirse estrictamente: “procede siempre como si el naturalismo filosófico fuera verdadero”. Y el naturalismo filosófico es la doctrina que sostiene que lo sobrenatural no existe o no interviene en nuestro mundo. El naturalismo está tan ligado al ateísmo que algunos autores hablan del “ateísmo metodológico de la ciencia”. He criticado con algún detalle el naturalismo metodológico de la ciencia en el Capítulo 1 de mi libro Todo lo hiciste con sabiduría. Aquí me limitaré a decir, apelando a un refrán del mundo del fútbol, que el naturalismo metodológico de la ciencia es como intentar ganar “en la Liga” un partido que no se pudo ganar “en la cancha”. En otras palabras, es un intento de ganar una discusión por medio de una mera definición que de entrada excluye la consideración de otras alternativas racionales.
    Los mismos evolucionistas teístas acusan a la TCDI de ser una nueva versión de la vieja e inútil teología del «Dios de los huecos». Sin embargo, la TCDI no defiende a un “Dios de los huecos”, porque no se basa en lo que no sabemos, sino en lo que sabemos: sólo los agentes inteligentes pueden producir información compleja y especificada.
    En cambio el neodarwinismo se vuelve cada vez más un “ateísmo de los huecos”, porque en esa teoría los cambios sustanciales (entre una especie y otra) suceden de tal forma que siempre escapan a toda posible detección. En el fondo los darwinistas se conforman con un conjunto de conjeturas sobre cómo podría haber ocurrido la evolución, sin poder demostrar de un modo científicamente riguroso y detallado toda la cadena de transformaciones necesarias para generar ni siquiera una nueva especie. A veces parecen conformarse con que su teoría sea metafísicamente posible, aunque sea improbabilísima. Pero usan un doble estándar, porque exigen una certeza metafísica a las teorías alternativas.
    Por último, estos evolucionistas teístas acusan a los partidarios de la TCDI de no dar una respuesta alternativa al modelo evolucionista estándar o de procurar ocultar su solución alternativa, que consistiría en un regreso al fijismo. A esta última objeción se puede dar una respuesta doble. Primero, para refutar una teoría científica falsa no es imprescindible proponer otra mejor. Las graves debilidades del neodarwinismo ameritan que cese de ser el paradigma científico reinante acerca de la evolución biológica. Segundo, la gran mayoría de los partidarios de la TCDI no son fijistas.
    Personalmente, no he escondido lo esencial de mi visión alternativa. Defiendo un evolucionismo teleológico. Incluso me he arriesgado a opinar que el próximo paradigma de la evolución (que yo veo ya en génesis en la TCDI) se caracterizará por proponer un evolucionismo teleológico “cuasi-fijista” (saltacionista) y por reducir drásticamente el rol de las mutaciones genéticas aleatorias en la macroevolución, considerando a éstas a lo sumo como meras ocasiones (no causas) de la manifestación de transformaciones pre-programadas.
    Inversión Polar y Tormenta Solar
    20. EVOLUCIONISMO


    La bioquímica como callejón sin salida del evolucionismo

    Javier Olivera Ravasi