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lunes, 22 de febrero de 2021

*Ilustre ANTIMASÓN: Monseñor MARTÍNEZ VIGIL, Rector de la Universidad de MANILA y Doctísimo Obispo de OVIEDO

MONSEÑOR RAMÓN MARTÍNEZ VIGIL
DOCTÍSIMO OBISPO de OVIEDO
8 ENE 2014

Monseñor Ramón Martínez Vigil nació en Santa María de Tiñana (Siero, Asturias) el 12 de septiembre de 1840 y pasó a mejor vida el 17 de agosto de 1904, en Somió (Gijón). Estudió en el Colegio de los Dominicos de Ocaña, ordenándose presbítero en 1863 y estuvo en Manila (Filipinas)*, donde se doctoró en Teología, siendo discípulo del también asturiano Fray Zeferino González Díaz de Tuñón, gloria filosófica de la Orden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán. Monseñor Martínez Vigil fue rector de la Universidad de Manila, retornando a España en 1876. Su formación académica lo condujo a la Universidad Central de Madrid. En 1884 fue promovido a Obispo de Oviedo, donde impulsó, entre otras muchas, las obras tan importantes como la Basílica de Covadonga y el edificio del Seminario Sacerdotal.

En el invierno del año 1887 (Fiesta de la Epifanía del Señor) Monseñor Martínez Vigil predicó un sermón, en la Santa Iglesia Catedral de Oviedo, cuyo título es elocuente: “La francmasonería” (publicado en Santiago de Compostela, en la Imprenta de José M. Paredes, Virgen de la Cerca, núm. 80, el mismo año de 1887).

En este sermón, Monseñor Martínez Vigil muestra su vasto conocimiento sobre el asunto que anuncia el título homilético. Presenta el Obispo de Oviedo a la masonería como lo que es en su plano interior. A saber, “gnosticismo“, que define el mitrado como: “…nefando sincretismo de las doctrinas mosaicas y de las doctrinas cristianas, de los misterios de Isis y de Ceres, y de la ciencia de Zoroastro y de Platón“.

La cantidad y calidad del material sobre el que construye Monseñor Martínez Vigil su sermón es magnífico: emplea textos impresos de la misma secta masónica. Todas las citas en cursiva que aparezcan en este artículo son pasajes literales de este sermón.

La masonería es presentada en su descarado ateísmo militante de que hacen gala:
“Ellos niegan la existencia de Dios, porque se opone, dicen, al progreso indefinido; niegan la distinción entre el espíritu y la materia, entre el alma y el cuerpo, porque es incompatible con la igualdad absoluta.”

El obispo describe la francmasonería:
“La educación obligatoria de la juventud, sustrayéndola a la autoridad paterna y a la autoridad de la Iglesia; la licencia de la prensa; la esclavitud del Papa *; la humillante dependencia en que se coloca el clero católico, mientras que nadie se mete con los ministros de la falsas religiones; la exaltación de los adeptos iniciados de la secta a los puestos más importantes; la unidad de objeto, el proselitismo, los juramentos más execrables, las pasiones legitimadas en sus más bastardas manifestaciones, y un secreto misterioso que todo lo encubre, constituyen, por decirlo así, el activo de esta sociedad anónima“.

Desenmascara a la masonería, arrebatándole la careta de filantrópica:
“La Masonería se propone otra cosa que la moral, la caridad y la beneficencia; se propone hacer feliz al hombre. Pero hacerlo feliz como lo intentaron los revolucionarios franceses, segando ocho millones y medio de cabezas; como lo intentaron los comunistas, incendiando á París *; como lo intentan los internacionalistas *, por el hierro, el fuego y la dinamita; como lo hicieron los cantonales españoles en Alcoy, Cartagena y otros puntos *. La Masonería es una asociación montada a lo militar, esencialmente social y política, cuyo fin único es aniquilar la iglesia Católica y la Monarquía, simbolizadas en el Papa Clemente V y en el rey Felipe el Hermoso“.

Describe cuanto se puede saber de la iniciación masónica en sus grados, sobre cuyo número dice:
“Comprende la masonería 33 grados, tal vez en memoria de los años de Cristo, porque los hermanos son algun tanto cabalistas, á causa de su origen hebraico. Su iniciación, es decir, el conocimiento de la secta, se recibe únicamente en el grado 30, cuando éste se da por iniciación. A los Reyes, Príncipes y personajes esclarecidos que dan lustre a la institución, se les confieren los grados sin iniciación, y sin admitirlos jamás á las sesiones de las tras-logias, ó tenidas secretas” 

[Algún día, Dios mediante, tendremos que enfrentarnos a una cuestión a la que alude aquí el prelado: la relación entre judaísmo y masonería. Y no nos temblará el pulso.]

Sabe distinguir nuestro prelado a los masones ingenuos, captados por la labor proselitista a los que se les inculcan ridículas ideas a través de las pantomimas, de aquellos otros que, estando en el secreto, manipulan y emplean a los demás a su discreción.

Para terminar su sermón (recordemos que era con motivo de la fiesta de la Epifanía del Señor) Monseñor Martínez Vigil termina identificando, muy congruentemente, a los masones con “los herodianos”:
“Los campos están deslindados: ó con los Magos y creyentes á ofrecer al Niño Dios los dones de nuestra adoración; ó con Herodes y los masones á perseguirle de muerte, derramando la sangre inocente del pueblo.”

Propone Monseñor Martínez Vigil el rezo del Santo Rosario como arma para combatir a la masonería, evocando la gruta de Lourdes “…donde se reza el Rosario á todas horas, y donde se levanta hoy un templo monumental en honor del Rosario“. Y acaba exhortando a sus feligreses:
“Orad por vuestros enemigos; por esos infelices sectarios, por esos ilusos masones, ingratos á ese Niño Dios, que murió para salvar al mundo, mientras que ellos conspiran, ó cooperan, sin darse acaso cuenta, para envolver al mundo en sangre y ruinas“.

A través de esta breve reseña puede considerarse, pues, la muy interesante exposición que realiza el docto prelado sobre la masonería. No descartamos volver sobre este escrito que, providencialmente, guardamos en nuestra biblioteca como magnífico documento cargado de información.

NOTAS:
* Poco después de su regreso a España, en 1892, en Filipinas una sociedad secreta, sediciosa, criminal y masónica, compuesta en su mayoría por indígenas tagalos, el KATIPUNAN [“Kataastaasan kagalanggalang Katipunan Nag Mga Anak ng Bayan” (Suprema y Venerable Asociación de los Hijos del Pueblo)], liderará el proceso independentista contra España. Capítulo siempre renovado que da idea de la sempiterna hostilidad que profesan los masones contra España; ya explicaremos algún día, siquiera aproximadamente, por qué razón.
* El Papa Pío IX estuvo confinado en el Vaticano, tras la unificación italiana que no aceptó por haberse hecho a costa de la soberanía pontificia.
* Los comunistas a los que se refiere el prelado son los revolucionarios de la Comuna de París que desde el 18 de marzo al 28 de mayo de 1871 impusieron la revolución en la capital de Francia.
* Monseñor Martínez Vigil llama “internacionalistas” a los anarquistas que practicaban frecuente y estruendosamente el crimen terrorista contra personalidades políticas.
* Como al avisado no se le escapará, está refiriéndose al movimiento republicano cantonalista que tuvo que ser sofocado violentamente por los republicanos unitarios en la España de la I República.